Desarrollo psicológico del niño

Psicología infantil. Infancia. Evolución del apego humano. Paternidad. Mary Ainsworth

  • Enviado por: María Gabriela
  • Idioma: castellano
  • País: Guatemala Guatemala
  • 4 páginas

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Tema No.19

Psicología del niño

19.1.Evolución del apego humano

El vínculo es una relación activa de afecto recíproco y duradero entre dos personas. El vínculo inicial entre el niño y la madre o cuidador se denomina apego, y se caracteriza por una fuerte interdependencia, sentimientos mutuos de gran intensidad y vínculos emocionales profundos que influirán en la vida del niño. Este vínculo se concreta en el niño al cumplir 8 ó 9 meses. Algunos experimentos con animales ofrecen interesantes analogías con el desarrollo humano. Konrad Lorenz (1957) logró que los patos recién nacidos lo quisieran como a la mamá pata al imitar la forma de caminar y los sonidos propios de estos animales. Esta conducta, en que el polluelo recién salido del cascarón sigue al primer objeto aunque no sea de su especie y se encariña con él, es llamada impronta. La impronta suscita interrogantes para los seres humanos, pues es necesario que el recién nacido establezca alguna clase de relación dentro de los primeros 6 meses, para su desarrollo normal. En los animales al igual que en los humanos, la madre es quien enseña de distintas maneras la supervivencia social. En los humanos el apego ocurre gradualmente, por esta razón Mary Ainsworth (1973) estableció 3 etapas fundamentales:

19.1.1.Sensibilidad social:

En los primeros meses de vida el niño no distingue entre los cuidadores primarios y otras personas, pero utiliza conductas de expresión y orientación como: seguimiento visual, llanto y vocalización para establecer contacto con otros. Entre los 3 y 6 meses reconocerá a sus cuidadores primarios.

19.1.2.Búsqueda activa de proximidad:

Comprende desde los 7 meses hasta el segundo año de edad en el niño. El lactante busca activamente el contacto con el cuidador utilizando medios de locomoción (abrazar, abrir los brazos para que lo carguen, saludar, llamar). Esta etapa es más voluntaria y de resistencia ante los extraños o a la separación.

19.1.3.Conducta de reciprocidad:

Etapa en la cual desde el tercer año de vida, el niño toma conciencia del cuidador como una persona individual e importante. El niño trata de averiguar lo que el cuidador espera de él y luego modificar su conducta para que corresponda a sus deseos, logrando con ello sus propias metas. El niño adquiere una relación de dar y recibir, lo cual hace satisfactoria la relación con el cuidador.

19.2. Patrones de las primeras relaciones:

Aunque el desarrollo de un apego básico en el primer año de vida se efectúa de forma parecida en la mayoría de culturas, los detalles varían según la personalidad de los padres, los métodos de crianza y la contribución del niño.

19.2.Calidad de la relación:

a) Exclusividad:

Los lactantes que tienen relación exclusiva con un cuidador tienden a manifestar de manera más temprana e intensa una ansiedad ante extraños y ante la separación. El lactante para quien varias personas son conocidas puede sentir menos ansiedad al ver una cara nueva. Por el contrario, los que han pasado por varias separaciones y cuidadores también manifiestan una fuerte ansiedad frente a la separación. El ajuste es más fácil para quienes han tenido experiencias con otros cuidadores y que han pasado por un grado moderado de separación con varias oportunidades de reunión.

b)Sensibilidad:

El desarrollo del comportamiento de apego en el lactante depende de la existencia de un ambiente sensible. El lactante por medio de sus expresiones faciales dentro de las cuales destaca la sonrisa, tiene la oportunidad de probar su ambiente y averiguar si es sensible, descubriendo así la naturaleza de quienes lo rodean. El niño desarrolla y manifiesta habilidades cognoscitivas más perfeccionadas al tener una madre sensible ante sus expresiones. La calidad de la relación entre madre e hijo comienza a desarrollarse mediante las primeras conductas mutuas.

c)Un diálogo mutuo:

El diálogo existente en los primeros meses de vida del niño con la madre debe lograr una sincronía consistente en un intercambio, en el cual cada uno responda a los movimientos y ritmos del otro, que influyen además en ellos. El inicio de la sincronía y el uso de señales pone los cimientos de un patrón estable de interacción. Una rápida respuesta de la madre da seguridad al niño en la eficacia de su comunicación y lo alienta para desarrollar otros medios de comunicarse, por ello el niño llora menos al cumplir un año de vida, cuando la madre ha atendido su llanto de inmediato. Los niños al crecer aplican las destrezas adquiridas en el diálogo con la madre a contextos sociales más amplios.

d)El lactante con apego seguro:

A partir de estudios realizados se concluyó que la calidad de la relación entre madre e hijo a los 6, 12 ó 18 meses constituye el fundamento de casi todos los demás aspectos del desarrollo infantil. Una relación afectuosa y de apoyo entre madre e hijo, con abundante interacción verbal, lleva a niveles más altos de competencia cognoscitiva y a mayores capacidades sociales. Un apego seguro con el cuidador proporciona al niño una base firme para el desarrollo futuro.

19.3.PATERNIDAD: Influencias en la familia

19.3.1.Paternidad:

En las familias con dos progenitores la relación entre padre e hijo es un poco distinta que la que existe con la madre. El padre llega a ser igual de sensible que la madre (aunque a veces debe aprender a serlo) y los niños sienten el mismo apego que por su madre. Sin embargo, la interacción es diferente entre padre e hijo. Las madres inician el juego común y los padres tienden a realizar juegos poco comunes, vigorosos que causan gran emoción al niño. Los padres son más espontáneos y prefieren el contacto físico. La excepción de este patrón se presenta cuando el padre es el cuidador primario, entonces tiende a actuar en forma más parecida a como lo hace una madre. Los padres que ejercen la máxima influencia en la vida de sus hijos, siendo agentes importantes de su socialización, no sólo pasan mucho tiempo con ellos sino incluso son sensibles a sus deseos, a su llanto y a sus necesidades de desarrollo.

19.3.2.Influencias en la familia:

a)El vínculo conyugal:

La llegada de un hijo afecta a un matrimonio, máximo si éste es joven. El nacimiento del primogénito puede producir considerable estrés en la relación conyugal. El estrés puede ser más intenso si el niño es exigente, se enferma con frecuencia o sufre alguna deficiencia. El estrés puede hacer más estrecha la relación conyugal; pero si el matrimonio es vulnerable puede ocasionar problemas.

b)El sistema familiar:

Aunque en los países de Occidente el padre suele ser un cuidador secundario, desempeña parte importante dentro de un complejo sistema de interacciones. Se debe examinar el modo en que los 3 influyen mutuamente en su comportamiento. Clarke-Stewart (1978) descubrió que el influjo de la madre en el niño suele ser directo, mientras que el del padre con frecuencia es indirecto cuando se realiza a través de la madre. El niño influye en ambos progenitores. La dinámica familiar afecta a la manera en que los padres reaccionan ante el hijo. Si existe una relación feliz, se disfrutará a los hijos. La insatisfacción del matrimonio se atribuye al maltrato del niño y a la falta de interés por los prematuros. La calidad del matrimonio crea el ambiente donde se cría al niño e influye directamente en como se desarrolla éste.

Bibliografía

  • Grace Craig. Desarrollo Psicológico. Cuarta edición. Editorial Prentice-Hall Hispanoamericana, S.A. México, 1988. 682 páginas. Ilustrado.

  • Diane E. Papalia, Sally Wendkos Olds. Desarrollo Humano. Sexta edición. Editorial McGraw-Hill Interamericana, S.A. México, 1999. 745 páginas. Ilustrado.