Desarrollo de la psicomotricidad

Educación. Pedagogía. Aprendizaje. Características motrices. Conducta adaptativa, personal y social. Lenguaje. Niños. Desarrollo de habilidades perceptivas. Socialización. Expresión no verbal y musical

  • Enviado por: Diablilla21
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INTRODUCCIÓN.

En primer lugar, para poder realizar este trabajo, tuve que informarme sobre las características de los niños de tres, cuatro y cinco años, buscando en varios libros de distintas bibliotecas. Una vez que lo hice, decidí que en un principio haría la sesión con los niños de cinco años, puesto que juzgué que seria la más sencilla de realizar, ya que poseían una mayor cantidad de conocimientos.

A partir de ese momento, comencé a buscar información sobre la psicomotricidad y como realizar sesiones de este tipo. Este no fue un trabajo complicado, puesto que existen gran variedad de libros que hablan sobre estos temas. Me di cuenta de que había varias formas de realizar estas sesiones, por lo que reflexione sobre cual seria la más entretenida para los niños. Finalmente llegue a la conclusión de que era mejor contarles un cuento motor, y de este modo a la vez que se divertían, aprendían sin darse cuenta.

Entonces empecé a mirar varios libros que tenían cuentos motores para niños de estas edades. Después de leer algunos, decidí crear mi propio cuento motor.

Una vez realizado, fui al colegio donde tenia pensado realizar la sesión. Allí hable con la directora del centro y con la profesora de infantil. Estas me dieron permiso para realizar la sesión. Luego la profesora me informó de que debido a la escasez de alumnos, estaban los de tres, cuatro y cinco años todos juntos. Entonces decidí modificar la sesión para que la pudiesen realizar todos, ya que a los pequeños les serviría de aprendizaje y a los más mayores de refuerzo de los conocimientos que poseían.

Me dijeron que el viernes 17 de diciembre podía ir a ver a los niños y ver como trabajan con ellos, y mientras me facilitarían algunas de sus características.

El lunes 20 de diciembre fui a realizar la sesión, la cual no me planteó demasiados problemas, ya que los niños me hicieron caso ya que la mayoría me conocía de toda la vida. Al mismo tiempo que realizaba la sesión fui tomando las notas que consideré necesarias para explicar luego en este trabajo. Cuando finalicé la sesión los niños quisieron enseñarme un baile navideño que preparaban para la celebración de una fiesta de navidad.

Tanto yo como la profesora consideramos que los alumnos no tuvieron dificultades para realizar la sesión y que su colaboración fue la máxima, por lo tanto considero que se cumplieron los objectivos de la sesión.

CARACTERÍSTICAS DE LOS NIÑOS DE TRES AÑOS.

(Según el libro El niño de 1 a 5 años)

  • En cuanto a las características motrices.

Al niño de tres años le gusta la actividad motriz gruesa, si bien menos exclusivamente. Se entretiene con juegos sedentarios durante periodos más largos, le atraen los lápices y se da una manipulación más fina del material de juego. Ante una caja de truco con una pelota dentro, trabaja tenazmente para sacarla, y una vez que lo consigue, prefiere estudiar el problema que jugar con ella.

En el dibujo, tanto espontáneo como imitativo, muestra una mayor capacidad de inhibición y delimitación del movimiento. Sus trazos están mejor definidos y son menos difusos y repetidos. También en la construcción de torres muestra un mayor control, utilizando nueve o diez cubos. Este mayor dominio de la coordinación en la dirección vertical se debe aparentemente a la maduración de un nuevo equipo neuromotor.

Puede doblar un pedazo de papel a lo largo y ancho, pero no en diagonal, aún con la ayuda de un modelo.

Es de pies más seguros y veloces. Su correr es más suave, aumenta y disminuye la velocidad con mayor facilidad, da vueltas más cerradas y domina las frenadas bruscas. Sube las escaleras sin ayuda alternando los pies. Puede saltar del escalón con los dos pies juntos. Puede saltar con los dos pies juntos de una altura de hasta 30 centímetros. Ya pedalea en un triciclo La razón de estos progresos es el equilibrio.

En el andar tiene menos balanceos y vacilaciones, está mucho más cerca del dominio completo de la posición erguida y durante un segundo o más puede pararse en un solo pie.

  • En cuanto a su conducta adaptativa.

Sus discriminaciones, sean manuales, preceptúales o verbales, son más numerosas y categóricas. Su coordinación motriz es superior. Es capaz de hacer corresponder las formas simples e inserta con facilidad un círculo, un cuadrado o un triangulo en los tres agujeros correspondientes de la tabla de formas

La edad de tres años constituye un estado de transición en el cual empiezan a tener lugar muchas individualizaciones perceptuales. Su floreciente vocabulario lo ayuda en la tarea de desenredar la maraña intelectual. Continuamente nombra las cosas, con un aire de juicio incisivo. Se da menudo que el niño diga: “Ete”, “éche”, “ayí”. Estas expresiones son índice de un proceso de clasificación, de identificación y comparación. Sus frecuentes preguntas: “¿Qué es echo?”, revelan una tendencia hacia la clarificación perceptual.

  • En cuanto al lenguaje.

A los 3 años, las palabras están separadas del sistema motor grueso y se convierten en instrumentos para designar preceptos, conceptos, ideas, o relaciones. El vocabulario aumenta rápidamente para alcanzar un promedio de casi 1.000 palabras, pero estas se hayan en etapas de desarrollo muy desiguales. Algunas son meros sonidos sometidos a prueba experimental. Otras tienen un valor musical o humorístico. Y otras, por el contrario, son portadoras de un significado bien preciso. Muchas de sus preguntas son aparentemente insustanciales. Los cantos que improvisa de mañana al despertar parecen, de igual modo, sin sentido.

  • En cuanto a la conducta personal-social.

El niño a esta edad es capaz de negociar transacciones recíprocas, sacrificando satisfacciones inmediatas ante la promesa de un beneficio ulterior. Son típicos su fuerte deseo de agradar y la docilidad que le aviene a la gran mayoría de exigencias del examen mental.

Usa palabras para expresar sus sentimientos, sus deseos y aún sus problemas. Presta oído a las palabras y las indicaciones surten efecto.

Su noción del yo personal y de otros yo personales es imperfecta y fragmentaria. Sus estallidos emocionales por lo común son breves; pero puede experimentar su ansiedad prolongada y es capaz de celos. Los celos agudos pueden hacer que el chico se revuelque por el suelo, chille y patalee.

Habla mucho consigo mismo, a veces a manera de práctica experimental del lenguaje, pero también como si se dirigiera a otro yo o a una persona imaginada. Proyecta su propio estado de ánimo sobre los demás.

Todavía le gustan juegos de tipo solitario y paralelo. Su cooperación es incoherente, vacilante y fragmentaria.

Sus rebeliones aunque violentas son menos infantiles y menos frecuentes. Aunque poco habitual, puede succionarse el pulgar cuando está fatigado o fastidiado.

Demuestra mayor interés y habilidad para vestirse y desvestirse. Sabe desatar y quitarse los zapatos y los pantalones.

Empieza a dormir toda la noche sin mojarse. Todavía hace una siesta de una hora o más

Los problemas del sexo no han adquirido gran complejidad, pero existen otros muchos problemas de auto-orientación. Si constitucionalmente es inestable y su modo de crecimiento presenta fluctuaciones amplias y erráticas se hará presente la falta de adaptación del niño.

CARACTERÍSTICAS DE LOS NIÑOS DE CUATRO AÑOS.

(Según el libro El niño de 1 a 5 años)

La seguridad verbal del niño de cuatro años puede engañarnos, haciéndonos atribuirle más conocimientos de los que en realidad posee. Su propensión a hablar, a producir, a crear lo hace altamente reactivo para el examen psicológico.

  • En cuanto a sus características motrices.

Corre con más facilidad que a los tres años. Puede alternar ritmos regulares de su paso. Es capaz de realizar en largo a la carrera o parado, mientras que de tres sólo puede saltar hacia abajo o hacia arriba. Puede saltar a la manera del pato cojo. Pero no puede saltar en un solo pie y mucho menos realizar los tres tipos de salto sucesivamente.

Le gusta realizar pruebas motrices que no sean muy difíciles. Sus proezas atléticas se basan en la mayor independencia de la musculatura de las piernas. Como en todas estas partes, aquí también se ve la obra del principio de individualización.

Hay menos totalidad en sus respuestas corporales, y piernas, tronco, hombros y brazos no reaccionan tan en conjunto. Ahora puede llevar el brazo hacia atrás con mayor independencia y ejecutar un tiro potente con el balón.

Le proporcionan placer las pruebas que exijan una coordinación fina. Se abotona las ropas y hace el lazo de los zapatos con toda facilidad demostrando mayor refinamiento y precisión.

Al dibujar es capaz de dedicar una atención concentrada a la representación de un solo detalle. Es incapaz de copiar un rombo de un modelo aunque sí puede formar una cruz; esto es porque es imperfecto el dominio de la dimensión oblicua.

  • En cuanto a su conducta adaptativa.

Posee una capacidad de generalización y abstracción que ejercita con mucha más frecuencia y deliberación

Ya empieza a sentirse a sí mismo, incluso como uno solo entre muchos. Posee una conciencia definida de su propia clase.

Su concepción del pasado y del futuro es muy escasa, y aun tratándose de cuentos manifiesta muy poco interés por el argumento. Puede contar hasta cuatro o más de memoria

La mentalidad de un niño de cuatro años es más activa que profunda. Su pensamiento es de tipo consecutivo y combinativo, más que sintético.

El niño tiende a reproducir mediante su actitud corporal y sus ademanes lo que está oyendo. En sus dibujos existe una primitiva mezcla de simbolización e ingenuo positivismo.

  • En cuanto al lenguaje.

En esta edad los interrogatorios alcanzan su culminación. A veces charla por ganarse el beneplácito social y para atraer la atención. También le gustan los juegos de palabras.

Los por qué y los cómo aparecen frecuentemente en las preguntas, pero las explicaciones no le interesan gran cosa. Combina hechos, ideas y frases sólo para reforzar su dominio de palabras y oraciones. La gramática en estas frases involucra un considerable grado de pensamiento abstracto y de relaciones. No le gusta repetir las cosas. Dice: “Esto ya lo dije antes”. Es charlatán y puede contar extensas historias entremezclando ficción y realidad.

  • En cuanto a la conducta personal-social.

Ante las pruebas individuales, realiza las tareas indicadas con más cuidado; demuestra mayor sistema, efectúa más comentarios sin que nadie se lo pida, y tanto que puede llegar a explayarse, que el examinador puede pasar a ser el examinado.

En la vida hogareña requiere muchos menos cuidados. Puede vestirse y desvestirse casi sin ayuda, hace el lazo de los zapatos (pero es incapaz de atarlos), se peina solo y se cepilla los dientes. En las comidas le gusta elegir él mismo el plato.

Mayoritariamente ya no hace siesta. Por las noches trata de dilatar el momento de irse a la cama, pero una vez que se acuesta duerme en seguida y no necesita llevarse juguetes u otras cosas consigo. Duerme ininterrumpidamente durante toda la noche sin tener que levantarse.

Cuando va al baño, es muy poca ayuda la que precisa. Le gusta ir al baño cuando hay otros en él, para satisfacer una nueva curiosidad que empieza a surgir.

Los juegos reflejan una mezcla equilibrada de independencia y sociabilidad. Realiza mayor número de contactos sociales y pasa más tiempo con el grupo de juego. Prefiere los grupos de dos o tres chicos. Comparte la posesión de las cosas que trae de su casa. Sugiere turnos para jugar, pero no sigue, en modo alguno un orden consecuente. Sus interpretaciones teatrales son menos caprichosas e inconexas.

Es hablador, sus frases están saturadas con el pronombre de primera persona. A esta edad también critica a los demás.

Tiene fama de embustero, ya que estos surgen de su conciencia del medio social y de una compresión social en maduración.

CARACTERÍSTICAS DE LOS NIÑOS DE CINCO AÑOS.

(Según el libro El niño de 1 a 5 años)

El período de la primera niñez está próximo a su fin.

El niño de cinco años puede no estar listo para aspectos de la lectura, escritura y las cuentas, hasta dentro de otros dos años más.

Es más reservado e independiente que el niño de cuatro años, aunque posee una comprensión más aguda del mundo y de su propia identidad.

  • En cuanto a las características motrices.

Posee un mayor control de la actividad corporal general. Su sentido del equilibrio es más maduro, lo cual hace que en el campo de los juegos parezca más seguro y menos inclinado a tomar precauciones.

Brinca sin dificultad y también salta. Puede superar la barra de equilibrio de 4 centímetros de ancho a una altura de 60 centímetros o con una pendiente de 30 centímetros. Puede pararse sobre un solo pie y aun puede llegar a conservar el equilibrio en puntas de pie durante varios segundos.

Muestra mayor precisión en el dominio y manejo de las herramientas. Maneja bien el cepillo de dientes, el peine y sabe lavarse la cara. Maneja el lápiz con más seguridad y decisión. Es capaz de dibujar una figura reconocible de un hombre. Sus trazos rectos muestran un progreso en el dominio neuromotor de los ejes vertical hacia abajo, horizontal de izquierda a derecha y oblicuo hacia abajo. Sigue mejor el ritmo de la música bailando más acompasado.

  • En cuanto a la conducta adaptativa.

Ya no se confunde con el problema de la tarjeta de visita cortada en diagonal, y no le cuesta reorientar las dos mitades, formando un rectángulo con los dos triángulos. Puede insertar sucesivamente una serie de cajas, unas dentro de otras. Cuando hace un dibujo de un hombre, este muestra diferencias en las partes y cierto aspecto de cosa terminada, desde la cabeza a los pies. Es realista.

En sus juegos le gusta terminar lo que ha empezado. A esta edad puede contar diez objetos, y es capaz de hacer algunas sumas simples. Ya sabe decir su edad

Puede seguir la trama de un cuento y repite con precisión una larga sucesión de hechos. Es capaz de llevar a efecto un plan de juego programado de un día para otro. Manifiesta un recuerdo más claro de lugares remotos y un interés más preciso por ellos. Es capaz de recordar una melodía.

En esta edad existe una vena de seriedad por su mayor madurez. Está firmemente plantado en la realidad. Está listo y ansioso por conocer realidades.

Aunque intelectualmente parece bien orientado, al examinar sus juicios y nociones verbales revela muchas formas de inmadurez en su pensamiento.

  • En cuanto al lenguaje.

Las preguntas son más sucintas y ajustadas a lo que se le pregunta. Sus propias preguntas son más escasas y serias y resultan menos molestas que las de cuatro porque tienen más sentido. Tiene verdadero deseo de saber. Es más pragmatista. Sus definiciones están hechas en función utilitaria. Su imaginación no es tan amplia como la de un año atrás. Ve y escucha los detalles. Esto se muestra por sí solo en el lenguaje. Es capaz de aislar una palabra y preguntar su significado.

El lenguaje, en esencia, ya está completo en estructura y forma. Ha asimilado las convenciones sintácticas y se expresa con frases correctas y terminadas. El juego teatral de esta edad rebosa de dialogo y comentarios prácticos relacionados con los acontecimientos cotidianos del trabajo, la cocina, el almacén, el transporte, el garaje. Su pensamiento se halla tan ceñido a su propio ser que no puede suprimir su punto de vista, ni siquiera provisionalmente, a fin de comprender por reciprocidad el punto de vista de los demás. Distingue la mano derecha e izquierda de su propia persona, pero no en las demás personas. Carece de poder de razonamiento explicito. No hace distinción alguna entre lo físico y lo psíquico.

  • En cuanto a la conducta personal-social.

El niño de cinco años goza de facultad e independencia para bastarse a sí mismo relativamente. A esta edad ya está lo bastante maduro para adaptarse a un tipo simple de cultura.

En la casa es obediente y puede confiarse en él. Da poco trabajo para dormir, ir al baño, vestirse o cumplir con sus obligaciones cotidianas. Le agrada barrer, lavar y secar los platos. Se muestra protector con los hermanos y los demás chicos. Muestra una notable competencia y responsabilidad en el cuidado de un bebé.

Sabe decir su nombre y dirección. Muestra indiferencia frente a situaciones luctuosas o trágicas. No conoce las emociones complejas. Muestra rasgos y actitudes emocionales llamativas: seriedad, determinación, paciencia, tenacidad, cuidado, generosidad, sociabilidad. Manifiesta amistad, equilibrio, orgullo en el triunfo y de la escuela, satisfacción en la producción artística y orgullo de la posesión. Tiene cierta capacidad para la amistad. Juega en grupos de dos a cinco con nueva sociabilidad. También juega con compañeros imaginarios. Durante las comidas se muestra muy sociable y hablador

El triciclo y el monopatín son los juguetes favoritos para la calle. En casa lo son el lápiz y las tijeras. Le gusta ir de excursión y a veces realizar colecciones de objetos.

Le gustan las ropas, le gusta disfrazarse. Le gusta impresionar a sus compañeros. Empieza a darse cuenta de que estos compañeros a veces hacen trampas en los juegos. Posee un sentido elemental de la vergüenza y la deshonra, y también de su posición relativa. Tiene mayor conciencia de las diferencias culturales o de otra índole entre los dos sexos.

La seguridad en sí mismo, la confianza en los demás y la conformidad social son rasgos personales-sociales principales a los cinco años.

ETAPA DE LOS TRES AÑOS A LOS CUATRO AÑOS.

(Según el libro La psicomotricidad en el parvulario)

A esta edad las nociones de arriba, abajo, delante y detrás empiezan a tomar sentido al poder dominarse totalmente a nivel de marcha y de toda la gran motricidad. Conviene afianzarlas dado que hacia el final de esta etapa el niño se definirá lateralmente.

Hay que enfocar el trabajo, teniendo todo ello muy presente y aportando el material adecuado (pelotas, tacos, globos…), objetos de fácil manipulación con una parte y otra del cuerpo.

Las partes más comunes del cuerpo - cuyo conocimiento se ha adquirido en la etapa anterior - se convierten ahora en “una” y “la otra”, es decir, el niño dirá: “una mano”, y “la otra mano”, “una pierna” y “la otra pierna”… conocerá también las articulaciones más evidentes como son cuello, rodillas y codos.

La marcha se completa subiendo escaleras sin ayudarse de ningún apoyo y bajándolas con la ayuda de la barandilla. El niño ya es capaz de andar de puntillas, así como de realizar las primeras tentativas de saltar a la pata coja, si bien no siempre lo consigue.

Por todo lo dicho será necesario fomentar mucho los juegos en los que intervenga el dominio del equilibrio.

También es importante educar la mano mediante la práctica del garabato espontáneo e iniciar la manipulación de barro y plastilina, simplemente a nivel de manipulación motriz (ya que toda la educación táctil es otro aspecto muy importante a tener presente).

En cuanto a conceptos y vivencias espaciales se trabajará igualmente.

  • Grande y pequeño.

  • Fuerte y flojo.

  • Aprisa y despacio.

  • El descubrimiento del propio ritmo, expresándolo tanto con el propio cuerpo como con un instrumento de percusión.

  • El inicio de la adaptación del propio ritmo a un ritmo foráneo (mediante música, percusión, etc.).

En esta etapa puede empezar a pedírsele al niño que verbalice posteriormente la acción que acaba de realizar a fin de interiorizar las experiencias que se han vivido.

ETAPA DE LOS CUATRO A LOS CINCO AÑOS.

(Según el libro La psicomotricidad en el parvulario)

Esta edad es la que muchos autores definen como de paso de la motricidad a la psicomotricidad, es decir, de simple vivencia a un campo más intelectualizado en el que el niño ya empieza a ser capaz de representar sus vivencias.

Por lo tanto, aparte de afianzar los conceptos ya vividos en etapas anteriores, el niño podrá representarlos mediante un dibujo, todavía simple y estático, pero no gratuito sino como fruto de su experiencia.

Hay que trabajar sistemáticamente la derecha y la izquierda para dar sentido al eje de simetría, que ya tiene definido si bien tan sólo a nivel del propio cuerpo (sin mencionar específicamente derecha e izquierda).

Debe buscarse una nueva dimensión para todos esos aspectos ya adquiridos sobre el propio cuerpo, proyectándolos sobre los objetos a partir de su relación con ellos:

  • Sobre…

  • Por encima de…

  • Debajo de…

  • Delante de…

  • Detrás de…

  • Dentro de…

  • Fuera de…

  • A un lado de…

  • Al otro lado de…

Es importante hacer aparecer las primeras nociones de intervalo:

  • Junto.

  • Separado.

  • Largo.

  • Corto.

Antes de hacer plasmar al niño la representación del cuerpo sobre el papel, es necesario ofrecerle la oportunidad de moldearlo con barro o plastilina; en efecto, así los posibles errores que cometa -si bien la corrección definitiva no se hará realidad hasta que el niño tenga conciencia sobre su propio cuerpo de la parte olvidada o mal implantada- se subsanaran de manera más eficaz, ya que podrá deshacer el modelo y volvérselo a plantear más fácilmente que en el papel.

Ya en esta edad se empezará el trabajo corporal de las grafías en sus aspectos:

  • Trazo libre.

  • Trazo vertical.

  • Trazo horizontal.

  • Las dos rotaciones.

  • El garabato.

  • Las ondas.

  • Las crestas.

  • La redonda.

Las representaciones a nivel gráfico, tanto con el papel grande colocado en el suelo, con pintura de dedos o con pincel grueso hay que emplearlas después de que el niño haya experimentado corporalmente las partes trabajadas.

Es importante propiciar paralelamente la creatividad del niño y a sus primeros esbozos de representación mental el descubrimiento de la relatividad de estos mismos conceptos espaciales, porque si bien todos los objetos dinámicos y estáticos ocupan un lugar en el espacio, el niño relativiza sus posiciones para adaptarlas a su propia orientación espacial. Por lo tanto el educador no ha de proporcionar siempre al niño los puntos de referencia para orientarse, sino que ha de ayudarlo para que sea él mismo quien halle la manera correcta de hacerlo.

ETAPA DE LOS CINCO A LOS SEIS AÑOS.

(Según el libro La psicomotricidad en el parvulario)

El conocimiento corporal se perfecciona y el interés del niño no esta centrado tan solo en el propio cuerpo del compañero. Puede decirse que conoce y le gusta trabajar con las partes más comunes que tienen una imagen simétrica con respecto al eje central. Conoce también otras partes no tan evidentes: pestañas, hombros…

Hay que trabajar el cruzamiento del eje central del cuerpo a nivel de si mismo, a nivel de un objeto estático (es decir, que cuando lo tenga de frente a frente, y por lo tanto la derecha y la izquierda del niño no coincidan respectivamente con la derecha y la izquierda del objeto, el niño pueda proyectarle su propia derecha e izquierda), así como iniciar el reconocimiento de la lateralidad en objetos dinámicos (aún no lo logrará del todo).

Se iniciará, pues, el fuego con objetos dándoles una referencia lateral: a mi lado derecho hay…a mi lado izquierdo hay…

Estas experiencias tendrán que ser muy vivenciadas y poco representadas todavía, variando mucho la posición de los objetos. Se terminará con el trabajo corporal de las grafías más complejas:

  • Arabescos.

  • Bucles.

  • Combinaciones cruzadas.

En cuanto al terreno representativo puede utilizarse, aparte del papel grande, el de medida folio, empezando a tener cuidado con las dimensiones y proporciones de las representaciones mencionadas.

El esquema corporal puede ya tener un sentido para el niño; será capaz de dibujarlo representando también el doble contorno del cuerpo y de las articulaciones, así como las dimensiones y proporciones que guardan entre sí las diferentes partes del mismo.

Dado que el niño de esta edad ya ha adquirido la orientación espacial básica, hay que trabajar la dirección a nivel representativo de la flecha (es decir, convivenciar el valor de signo direccional que tiene la flecha señalando hacia arriba, hacia abajo, hacia la derecha y hacia la izquierda).

Se iniciaran igualmente los conceptos:

  • Antes

  • Después

Tanto a nivel espacial: Pedro está situado antes que Pablo, como a nivel temporal: después de comer jugaremos a la pelota.

El ritmo (intervalos, seriaciones…) se prolongará a nivel de objetos y de nociones ya aprendidas (junto, separado…) relativizándolas: más junto, más separado. Más corto, más largo…, se plasmará sobre el papel y también con instrumentos musicales.

EL RELAJAMIENTO.

(Según el libro La psicomotricidad en el parvulario)

Este es un aspecto importante a trabajar, siempre que se tengan en cuenta ciertas pautas:

No es aconsejable practicar el relajamiento como recurso terapéutico sin ciertos conocimientos básicos, tanto de la técnica misma del relajamiento como de las posibles sorpresas que posteriormente puedan darse (ensoñamientos, hipnosis...)

  • A nivel escolar el relajamiento sirve para:

    • Descansar después de una actividad agotadora.

    • Reflexionar sobre lo que se ha trabajado.

    • Interiorizar más la imagen del cuerpo, favorecido por el contacto con el suelo.

  • El entorno adecuado para tal fin es:

    • Poco ruido ambiental y exterior.

    • Luz atenuada.

    • Suelo agradable (no muy frío).

    • Espacio suficiente como para no estar amontonados.

CARACTERÍSTICAS DE LOS NIÑOS DE 3,4 Y 5 AÑOS. (Según el libro Desarrollo perceptual y motor en los niños.)

Desde el nacimiento hasta los cinco años, los niños pasan por evidentes cambios en lo que se refiere

A los tres años, el niño camina sin necesidad de observar con cuidado sus pies en movimiento. A medida que el equilibrio del niño mejora, su marcha se torna más eficiente. El braceo se integra al ritmo alternando la colocación de los pies; asimismo aumentan la fortaleza de las piernas y la capacidad para atiesar las rodillas durante la fase de afianzamiento del ciclo de marcha. Alrededor de los cuatro y medio o los cinco años, la capacidad para la carrera se acentúa notablemente y el niño presenta, en esa actividad, un eficiente movimiento alternado de los brazos.

Alrededor de los cinco años, el niño puede correr a razonable velocidad. De acuerdo con los resultados de cierto número de estudios, la velocidad media que los niños alcanzan a esta edad oscila alrededor de los 3.5 m/seg.

El 42 por ciento de los niños de tres años son capaces de saltar bien, y aproximadamente el 72 por ciento pueden ser considerados saltadores razonablemente hábiles a los 4 años y medio.

Datos obtenidos con niños de cinco años revelan que, por término medio, pueden saltar una distancia de unos 90 cm., partiendo y tocando el suelo con los dos pies. En esta tarea, las niñas son un poco menos capaces que los varones. Aplicados a saltar una valla baja, partiendo también con los dos pies, los niños de cinco años pueden habitualmente superar una altura de más o menos 30 cm.

Las actividades de saltar con un pie, salpicar y galopar constituyen otras variaciones de las actitudes locomotrices manifestadas por los niños en el paso de la infancia a los años escolares. A veces se comprueba que estas tareas tienen vinculación con el sexo: los varones pueden preferir el galope, por parecerles que salpicar es demasiado femenino; a veces las niñas salpican bien, pero no han experimentado con la actividad del galope, que parece exigir mayor despliegue de fuerza.

Alrededor de los tres años y medio, la mayoría de los niños pueden dar de uno a tres saltos sobre su pie preferido. Hacia los cuatro años, la mayor parte de los niños pueden dar de cuatro a seis saltos sobre un pie, y hacia los cinco, el número de saltos consecutivos se amplia habitualmente hasta unos ocho a diez.

A los cinco años, además, muchos niños tienen ya la resistencia, el equilibrio y la fuerza necesarios para saltar con un pie a lo largo de cierta distancia a razonable velocidad.

Respecto al equilibrio, los niños adquieren la capacidad de marchar sobre líneas con bastante exactitud a una edad notablemente temprana. La capacidad de marchar sobre un trayecto razonablemente recto se alcanza alrededor de los tres años. Los niños de cinco años son capaces de mantener bastante control parados sobre un pie, incluso con los brazos cruzados.

En la tarea de cruzar una viga, a los tres años, los niños podían caminar alternando la colocación de sus pies por lo menos durante parte del trayecto. Hacia los cuatro años y medio, eran capaces de recorrer lentamente la viga en toda su longitud. Y a los cinco años y medio su velocidad había aumentado considerablemente.

Si tenemos en cuenta la tarea de lanzar una pelota, observamos que a los tres años y medio, una pelota de 24 cm. de circunferencia se lanza a una distancia de entre 1.80 y 2.10 m, y aproximadamente a los cuatro años y medio, la misma pelota es lanzada a unas distancias entre 3.60 y 3.90 m. a los tres y cuatro años, les resulta más difícil lanzar una pelota de 45 cm. de circunferencia; en general, en cada una de esas edades, los niños la lanzaban a una distancia inferior en unos 60 cm. a la alcanzada con la pelota más pequeña.

TITULO: LAS AVENTURAS DE UNA CLASE.

Edad: A partir de 3 años.

Nº de alumnos: 11

Lugar: Aula.

Material: Objetos de colores.

Música.

Bancos suecos.

Pelotas o globos.

Objetivos generales: Desarrollo de las habilidades perceptivas básicas, de cualidades físicas, de socialización, aprendizaje de la relajación, desarrollo de la expresión no verbal y de la expresión musical.

Os voy a contar un cuento muy bonito, ¡prestad mucha atención! Trata sobre un grupo de 11 niños. Estos niños estudiaban en una clase enorme, ¡parecía un castillo! Vamos a cogernos todos de las manos e intentar ocupar todo el espacio posible para que veáis que grande era la clase.

Estos niños pasaban muchas horas jugando en un lado y en otro, y observando todo lo que había en su clase. Vamos a pasear por la clase y me decís todos los objetos que hay en ella, ¡a ver quien dice más!

A estos niños les gustaba imitar mucho la forma de andar de todo tipo de personajes. Vamos a hacerlo nosotros también, imitemos a un borracho (tambaleándose), una princesa (de puntillas), un buzo (nadando), un cangrejo (de espaldas y de lado), una hormiguita (pasitos pequeños), una rana (grandes saltos)

Al mirar por la ventana, vieron que soplaba el viento llevando las hojas de un lado para otro. Ahora nosotros somos hojas y el viento primero nos lleva hacia este lado, luego hacia el otro, luego giramos…

De pronto todos se hallaban el una calle muy larga, llena de varias puertas, cada una de su color. Se nombra un color y los niños tienen que tocarlo en algún objeto.

Se acercan a la primera puerta y al entrar allí, se encontraron con niños que cantaban y danzaban dando palmas al ritmo de una divertida música. Ellos decidieron imitarlos.

Ya cansados decidieron despedirse de sus amigos y continuar el recorrido. Agotados y con hambre entraron en la puerta verde. En aquella extraña habitación el suelo quemaba, y al final de ella se hallaba un árbol misterioso con una gran variedad de frutas.

Sin pensarlo dos veces se adentró en la habitación, dando saltos sin parar para no quemarse los pies.

Una vez llego junto al árbol, los saltos tuvieron que ser más altos, para poder coger los frutos. Con los brazos bien estirados hacia arriba todos saltan, luego mientras unos saltan otros cogen impulso.

Ya repletos de fruta, salieron de la habitación y fueron hacia una tercera puerta. Esta era amarilla, y en el interior de la habitación se podía observar una hermosa fuente. Pero esta habitación no tenia suelo, tan solo un largo tronco la atravesaba. (Bancos suecos)

Como estaban sedimentos, no tuvieron más remedio que pasar por el tronco. Al principio un poco asustados, andaban en posición lateral.

Cuando se les fue el miedo, comenzaron a andar portando globitos. A veces se paraban para quedarse en equilibrio sobre una pierna.

Por fin llegaron a la fuente y bebió hasta que lo permitió su pequeño vientre. Luego observaron un cartel que decía “A los dos minutos de haber bebido en esta fuente, el tronco caerá al vacío”

Los niños asustados, corrieron con mucho cuidado sobre el tronco, para poder llegar a la puerta.

Una vez pasado este obstáculo, decidió ir a la penúltima puerta, que era de color azul. Se introdujo en esta habitación y observo que dentro había muchos niños dando saltos y girando.

Otros estaban jugando con pelotas y globos. Primero se desplazaban lateralmente, golpeando un globo. Luego todos corrían con una pelota, y cuando oían “ya”, lanzaban su pelota y cogían la del compañero.

Agotados por el juego, se tumbaron en el suelo cerrando los ojos y buscando la posición más cómoda, y mientras escuchaban la música que sonaba, hacían lo siguiente:

  • Subir lentamente una pierna y luego bajarla lentamente.

  • Lo mismo con la otra.

  • Relajar las piernas

  • Subir lentamente un brazo y luego bajarlo lentamente.

  • Lo mismo con el otro.

  • Relajar los brazos

  • Relajar espalda

  • Relajar cuello y cabeza.

  • Imaginar que nuestro cuerpo esta flotando como una pluma llevada por el viento.

Cada uno a su ritmo se va despertando y se da cuenta de que todo lo vivido ha sido un sueño, y que habéis despertado en vuestra clase.

Lo único extraño es que ese día todos se acuerdan de haber vivido lo mismo que nuestros amigos del cuento. ¿Habrá sido un sueño?

DESARROLLO DE LA SESIÓN.

Trata sobre un grupo de 11 niños llamados…. Aquí todos los niños colaboraron perfectamente, y se fijaban en el que estaba diciendo su nombre. Comenzaron los más pequeños y siguieron hasta los más grandes.

Vamos a cogernos todos de las manos e intentar ocupar todo el espacio posible para que veáis que grande era la clase. Aquí trabajamos la especialidad, entre todos hicimos un corro estirándonos lo máximo posible.

Vamos a pasear por la clase y me decís todos los objetos que hay en ella, ¡a ver quien dice más! Los niños trabajan los desplazamientos, la espacialidad, y la temporalidad. Todos corrían hacia los distintos objetos y me los nombraban, los más pequeños hacia los juguetes que había cerca y el resto todo tipo de objetos.

Imitar la forma de andar de un borracho (tambaleándose), una princesa (de puntillas), un buzo (nadando), un cangrejo (de espaldas y de lado), una hormiguita (pasitos pequeños), una rana (grandes saltos)… De este modo trabajamos los desplazamientos, la expresión corporal y el equilibrio. Todos lo realizan y se divierten mucho.

Ahora nosotros somos hojas y el viento primero nos lleva hacia este lado, luego hacia el otro, luego giramos… En esta actividad trabajamos el desplazamiento, la espacialidad, la lateralidad y los giros. Al no especificar ni izquierda ni derecha, no se plantean problemas de lateralidad.

Se nombra un color y los niños tienen que tocarlo en algún objeto. Aquí trabajamos la rapidez y la discriminación visual. A los niños se le nombran los colores más comunes, y ellos van a señalarlos a algún objeto de clase. Los niños más grandes no tuvieron ningún problema, sin embargo alguno de los pequeños a veces se limitaba a seguir a sus compañeros y señalar el mismo que estos señalasen. Cuando sucedía así les decía que me señalasen más objetos con ese color.

Los niños cantan y danzaban dando palmas al ritmo de una divertida música. En este ejercicio, básicamente trabajamos el ritmo y la coordinación. Los niños no tuvieron problemas, e incluso me enseñaron una canción navideña con gestos que estaban preparando para una obra teatral todos juntos. En los gestos los más pequeños repetían lo que hacían los grandes y a veces se equivocaban.

Dar saltos sin parar para no quemarse los pies mientras avanzamos. Se trabajan los saltos, los desplazamientos y el equilibrio. Los niños van dando saltos desde una esquina de la clase a la otra.

Con los brazos bien estirados hacia arriba todos saltan, luego mientras unos saltan otros cogen impulso. En este ejercicio se trabajan los saltos, la coordinación y la temporalidad. Los más pequeños no son capaces de realizar este ejercicio, pero intentan saltar como sus compañeros, ya que quieren alcanzar unos caramelos que previamente colgué. Al final todos obtienen un caramelo.

Pasar por el tronco, andaban en posición lateral. Este ejercicio sirve para trabajar los equilibrios y la lateralidad. Los pequeños lo realizan en el suelo, y los grandes en el banco sueco.

Andar portando globitos. Se paraban para quedarse en equilibrio sobre una pierna. Trabajamos los desplazamientos y el equilibrio. Los pequeños no realizan este ejercicio debido a que es muy complejo para su edad, y se ponen a jugar con los globos.

Corrieron con mucho cuidado sobre el tronco. Aquí se trabaja el equilibrio, los desplazamientos y la temporalidad. Mientras los pequeños siguen jugando con los globos.

Dar saltos y girar. Como ya lo indica el propio ejercicio aquí trabajamos los saltos, y los giros. Todos realizan este ejercicio, unos con mayor destreza que otros.

Desplazaban lateralmente, golpeando un globo. Luego todos corrían con una pelota, y cuando oían “ya”, lanzaban su pelota y cogían la del compañero. Trabajamos los desplazamientos, los lanzamientos, la lateralidad, las recepciones, la coordinación y la lateralidad. La primera parte del ejercicio es realizada por los niños mayores muy bien, los más pequeños se limitan a caminar golpeando el globo. Para la realización de la segunda parte de este ejercicio tuve más problemas, ya que algunos niños no querían intercambiar sus globos aunque fuese por un momento, esto fue a causa de utilizar globos de distintos colores. Finalmente los pequeños no quisieron realizarlo.

Tumbarse en el suelo cerrando los ojos y hacer lo siguiente:

  • Subir lentamente una pierna y luego bajarla lentamente.

  • Lo mismo con la otra.

  • Relajar las piernas

  • Subir lentamente un brazo y luego bajarlo lentamente.

  • Lo mismo con el otro.

  • Relajar los brazos

  • Relajar espalda

  • Relajar cuello y cabeza.

  • Imaginar que nuestro cuerpo esta flotando como una pluma llevada por el viento.

Cada uno a su ritmo se va despertando. Mediante este ejercicio realizamos la relajación, y se trabaja la conciencia temporal y el esquema corporal. A los niños más pequeños que tardan en realizar el ejercicio les voy tocando la parte a relajar.

BIBLIOGRAFÍA.

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  • Antón, Montserrat. (1979) La psicomotricidad en el parvulario. Barcelona. Laia. Cuadernos de pedagogía.

  • Esparza, Alicia et alt. (1994, 8ª reimpresión) La psicomotricidad en el jardín de infantes. Argentina. Paidós.

  • Lleixá Corporales, Teresa. ( 2 edición) Juegos sensoriales y de conocimiento corporal. Barcelona. Paidotribo. Colección Pedagogías Corporales.

  • J. Cratty, Bryant. (1982) Desarrollo perceptual y motor en los niños. Barcelona. Paidós.