Dante

Literatura universal de la Edad Media. Poesía y prosa medieval moralizante. Biografía

  • Enviado por: Isabel De
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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Dante Alighiero

Poeta italiano (Florencia 1265 - Ravena 1321). Hijo de
Alighiero de Bellincione y de una dama llamada Bella,
pertenecía a una familia de la burguesía güelfa, pese
a lo cual el poeta se vanagloriaba de su origen noble,
y en el Paraíso (cantos XV y XVI) evocó la figura de
su antepasado Cacciaguida, que fue armado caballero
por el emperador Conrado III de Suabia.
De su niñez y adolescencia se sabe muy poco. Antes de
1278 su madre había muerto; mientras, estudiaba en su
ciudad natal, y con toda certeza, fue discípulo del
famoso Brunetto Latini, que aparece en el Infierno
(canto XV); entre sus amigos íntimos figuraba el
futuro gran poeta Cavalcanti. Según afirma en la Vida
nueva, a los nueve años (1274) vio por primera vez a
Beatriz, un año menor que él, y al volverla a ver al
cabo de nueve años concibió por ella un amor platónico
que expresó en la Vida nueva (Vita nuova), especie de
diario íntimo en verso y prosa, cuya redacción debió
de terminarse hacia 1294. Beatriz desempeña un papel
clave en la Divina Comedia como personaje encargado de
guiar a Dante durante la segunda etapa de su viaje.
Durante estos años alternó el estudio (en la
universidad de Bolonia) con una vida al parecer un
tanto disipada; en 1289 combatió valientemente en la
batalla de Campaldino, y en 1290 es la presunta fecha
de la muerte de Beatriz. Un año más tarde, contrajo
matrimonio con Gemma di Manetto Donati, de la que tuvo
cuatro hijos. A partir de 1295 empezó a tomar parte en
la vida pública de Florencia: miembro del consejo
especial del pueblo (1295-1296) y, posteriormente del
consejo que elegía los priores, de 1296 a 1297 fue
miembro del Consejo de los Ciento. En 1300 fue
designado como embajador en San Gimignano para
organizar la lucha de los güelfos de la Toscana contra
las intrigas del papa Bonifacio VIII, y, en octubre de
1301, marchó a Roma para ofrecer la paz al pontífice;
éste le retuvo junto a sí hasta que, a finales de año,
el papa, aliado con Carlos de Valois, conseguía hacer
triunfar en Florencia a los güelfos del partido
"negro"; los güelfos "blancos" (moderados), a cuyo
partido pertenecía Dante, fueron desterrados, y el 27
de enero de 1302 se condenaba al poeta a multa,
expropiación y exilio; una segunda sentencia (10 de
marzo) le condenaba a ser quemado vivo caso de
encontrársele en Florencia.
En 1302 y 1303, Dante participó en las tentativas de
los "blancos" desterrados, que intentaban volver al
poder por la fuerza, y se reunió con ellos en Forlì,
pero, decepcionado por el egoísmo y el odio partidista
de los demás proscritos, que parecían olvidar que, a
pesar de todo, Florencia seguía siendo su patria, se
apartó de ellos y comenzó así su vida errante. Visitó
primero Verona, donde fue huésped de la noble familia
de los Escalígero; luego, Padua y Rímini; de 1306 a
1309 recorrió Italia septentrional. En 1310, la
proyectada invasión de Italia por Enrique VII de
Luxemburgo colmó de júbilo al poeta, que esperaba así
ver realizado su sueño de un imperio romano universal;
pero la muerte de Enrique VII frustró sus esperanzas
(1313), y se vio obligado a reemprender su vida
errante. Exceptuado de la amnistía de 1311, y
condenado de nuevo por rebelde en 1315, ya no volvió a
Florencia. Tras su paso por Lucca y Verona, fue
generosamente acogido en Ravena por Guido Novello de
Polenta, y en esta ciudad murió el 14 de septiembre de
1321, al regreso de una embajada en Venecia.
Se cree que Dante empezó a escribir la Divina Comedia
alrededor del año 1307, aunque algunos cronistas
sostienen que fue tres años más tarde. Una vez
concluida, fue añadiendo nuevos episodios y llegó así
a producir una de las mayores obras en verso.
Está dividida en tres partes: El Infierno, El
Purgatorio y El Paraíso. Cada una consta de 33 cantos
de unos 150 versos trímetros; incluye además un
proemio al canto de El Infierno.
Cuenta Dante que encontrándose en una selva y habiendo
sido agredido por una pantera, un león y una loba, se
apareció de pronto Virgilio, quien le dijo que lo
salvaría si el lo acompañaba, Dante acepto con tal de
salvar su vida, después le explico que Beatriz le
había pedido de favor lo salvara y lo llevara a
recorrer desde el Infierno, el Purgatorio hasta el
Paraíso terrenal, donde Beatriz lo llevaría a Dios.
Era la única forma de escapar de las fieras y así
comenzó su viaje.
El Infierno es un abismo en el centro de la tierra,
rodeado de corrientes malvadas, acantilados
inaccesibles, valles de los que no se vuelve,
riscos; en la obscuridad los condenados purgan sus
penas, Dante usa muchos monstruos y personajes tanto
de la mitología como de la historia, los monstruos se
encargan de que nunca descansen las almas de los
condenados y sufran eternamente a menos que se les
otorgue el perdón. Minos el antiguo rey cretense,
famoso por su sentido de la justicia, es el supremo
guardián del Infierno.
Sostiene varios diálogos con ciertos condenados que
son personajes históricos conocidos, lo que da un
sentido de gran realidad e interés a la obra.
Finalmente Dante y Virgilio, a pesar de las furias
infernales que intentan impedirles la entrada, llegan
a la ciudad de Dite, donde se castigan los pecados mas
graves. Aquí, en sepulcros abrasados, se encuentran
los herejes. Entre los cuales surge primero un jefe
gibelino, el orgulloso Farinata degli Uberti, y luego
Cavalcante dei Cavalcanti, padre de Guido que había
sido amigo de Dante.
En la primera sección del séptimo círculo, custodiado
por el Minotauro, se castiga a los que cometieron
violencia contra la humanidad, es decir la atacaron y
la humillaron, en donde están grandes tiranos y
bandidos. Los centauros los vigilan permanentemente y
los sumergen en un río hirviente de sangre.
En la segunda sección del séptimo círculo, Dante tiene
una terrible visión. Aquí se castiga a los suicidas;
por haber despreciado el don de la Vida, fueron
transformados en árboles y malezas. Justa condena para
los que no supieron hacer frente a las
responsabilidades que impone la condición humana.
En el octavo círculo, dividido en diez simas, reciben
un castigo distinto los seductores, aduladores,
adivinos, estafadores y consejeros mentirosas.
Entre estos últimos se halla Ulises y Diómedes,
envueltos en una llama que los consume: ambos tramaron
la toma de Troya con engaños.
A mediado que nos acercamos al centro de la tierra,
las faltas que expían son más graves, los castigos más
graves. Salen del infierno por una abertura que da
sobre el hemisferio opuesto a aquél donde estaba la
entrada. La naturaleza, en día y la paz muestran el
purgatorio donde las ganas de llegar a dios da
serenidad y recogimiento.
Existe un antiinfierno, donde viven los que no
tuvieron ningún vicio ni virtud y persiguen un fin
atormentados por avispas, lo cual tiene el sentido de
recordarles su inconstancia y sus malas decisiones.
Continúan los paganos y los no bautizados, que no
conocieron a Jesús, por lo que no merecen el amparo
divino, aunque tampoco deben sufrir los terribles
castigos del infierno, colocandolos en el Limbo, lugar
de lindo paisaje, limpios ríos y verdes prados, de
donde no puede contemplarse el paraíso.
Virgilio siempre contesta a Dante sus dudas, así como
platica con almas que Dante desea conocer.
Para llegar al Purgatorio tienen que subir un monte
muy grande, donde se dirigen todas las almas, en el
camino sostuvo algunas conversaciones, pero el camino
de le hizo un poco pesado, al caer la noche durmieron
junto con unas almas, en las noches las serpientes
acosan dichas almas, por lo que los ángeles se ven
obligados a defenderlas, al amanecer reanudaron su
camino hasta llegar a una puerta donde se encuentra
un ángel, que después de preguntar como era que un
vivo estuviera ahí, pinto una marca en la frente de
Dante y les fueron abiertas las puertas del
purgatorio, donde se castigan los 7 pecados capitales.
Antes los ojos de ellos desfilan las interminables
columnas de los condenados.
Primero, los lujuriosos, en el segundo círculo,
arrastrados por un huracán que les recuerda su vida
dedicada a las pasiones; en el tercer círculo, los
golosos, sumergidos en el lodo y obligados a ingerir
el nauseabundo producto que les recuerda los
deliciosos manjares ávidamente buscados durante su
vida; los avaros y los pródigos están en el cuarto
círculo.
Su castigo consiste en arrastrar enormes piedras: los
primeros por haber amado demasiado los bienes
materiales, lo que esta en la tierra, los segundos por
no haber sabido apreciar lo que se les ofrecía.
Finalmente, Dante llega ante el umbral del Paraíso
cuya custodia está confiada a Matelda, tierna figura
femenina. Llegó el momento de separarse de Virgilio,
pues es momento de que regrese a su círculo.
Y al fin el momento de que aparezca Beatriz, hermosa y
llena de luz, acercándose a él y tomándole las manos,
y juntos comienzan el gran camino hacia el cielo,
pasando por los nueve círculos que están bajo el
Empíreo. Explica de un modo tan real el camino, los
detalles, es como si lo lograses ver. Dante hace
muchas preguntas a Beatriz, después de pasar su pena,
pues casi no podía formar palabras por los nervios.
Beatriz le explica el principio que rige el Universo,
donde cada cosa creada debe cumplir su misión, la
teoría del libre albedrío, y los problemas
concernientes a los votos.
El paisaje momento a momento se ve mas iluminado y
Dante siente que se acerca el gran momento. En el
Empíreo, entre un mar de luz sembrado de ángeles, ve
una inmensa rosa, formada por los bienaventurados.
Entre ellos aparece la luminosa visión de la Virgen
María, y, por encima de todos, en un resplandor que
ciega, en forma de tres círculos de fuego, la
Santísima Trinidad.
Terminando en la visión de Dios, el Rey de la Luz.