Cultura religiosa

Teología. Fuentes de tradición. Humanismo. Reforma protestante. Biblia. Iglesia. Modernidad. Conciencia científica. Aspectos sociales. Religión

  • Enviado por: Valita
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
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A MODO DE INTRODUCCIÓN

Las tres fuentes de la tradición que confluyeron en la cultura moderna son la romana, la hebreo cristiana y la germánica. Estos tres legados tienen distintas características y ejercieron distintas influencias al combinarse.

Al comienzo de la época moderna podemos encontrar grandes aspiraciones de trascender, de sobresalir. El liberalismo se expresó quizá por primera vez en Europa bajo la forma del humanismo, que reorientaba el pensamiento del siglo XV para el que el mundo (y el orden social), emanaba de la voluntad divina. En su lugar, se tomaron en consideración las condiciones y potencialidad de los seres humanos. El humanismo se desarrolló aún más con la invención de la imprenta que incrementó el acceso de las personas al conocimiento de los clásicos griegos y romanos. La publicación de versiones en lenguas vernáculas de la Biblia favoreció la elección religiosa individual. Durante el renacimiento el humanismo se impregnó de los principios que regían las artes y la especulación filosófica y científica. Durante la Reforma protestante, en algunos países de Europa, el humanismo luchó con intensidad contra los abusos de la Iglesia oficial.

Es una época de cambios, cuyo detonante fue la revolución económica; el auge del comercio y el desarrollo del capitalismo que trae consigo el cambio de políticas económicas, la liberación de los mercados y el surgimiento de nuevos estamentos socioeconómicos. Aparecen los teóricos de la economía política, tales como Smith, y Ricardo.

Por otro lado surgen pensadores políticos que teorizan acerca del origen del Estado y destronan la teoría teocrática que hasta ese momento imperaba en Europa. Gradualmente desaparecen los yugos de la autoridad eclesiástica y Política.

La ilustración, el enciclopedismo; la tolerancia, la igualdad, la libertad, la razón el progreso fueron ideas que se convirtieron prontamente en lugares comunes y no sólo fueron tema de las minorías intelectuales, sino se convirtieron en inquietudes de otros grupos sociales más densos.

El pueblo se está convirtiendo en una masa poderosa, gracias a la imprenta, también esta siendo instruida y a pesar de la rigidez del sistema, el pueblo deja de temerle a la monarquía. En la historia del mundo contemporáneo, la revolución francesa significó el tránsito de la sociedad estamental, heredera del feudalismo, a la sociedad capitalista, basada en una economía de mercado. La burguesía, consciente de su papel preponderante en la vida económica, desplazó del poder a la aristocracia y a la monarquía absoluta. Los revolucionarios franceses no sólo crearon un nuevo modelo de sociedad y estado, sino que difundieron un nuevo modo de pensar por la mayor parte del mundo.

La Modernidad obtuvo el más espectacular de los triunfos en la revolución francesa, con en la revolución inglesa que le precedió en más de un siglo, cayó entonces también la cabeza de un rey como símbolo de la reacción de la realidad contra un intolerable sistema constrictivo. Era la antigua contradicción propia de la edad media que comienzan a resolverse. La burguesía triunfaba y con ella la idea de la vida que alimentaba desde hacía cinco siglos.

Por un momento pareció que la tradición cristiana feudal -el orden creado en la edad media- había sido definitivamente aniquilado, pero pronto nos daremos cuenta que nada se pierde y todo se transforma en el mundo de la cultura.

NACIMIENTO DE LA CONCIENCIA CIENTÍFICA MODERNA, LA NUEVA FORMA DE VER EL MUNDO

En el curso del siglo XVII la Europa Occidental produjo con esfuerzo una nueva forma de percibir la realidad. El cambio más importante fue la modificación de la calidad por la cantidad, el paso del “por qué” al “cómo”. El Universo, antes visto como algo vivo, poseyendo sus propias meta y objetivos, ahora es visto como una colección de materia inerte que se mueve rápidamente sin fin ni significado, como así lo digiera Alfred North Whitehead. Lo que constituye una explicación aceptable ha sido, radicalmente alterado. La prueba concluyente del valor de la existencia es la cuantificabilidad y el acto deliberado de visualizar la naturaleza como una abstracción desde la cual uno se puede distanciar. El paradigma cartesiano o tecnológico es la igualdad de la verdad con la utilidad, con la manipulación del ambiente hecha un objetivo. La visión holística del hombre como una parte de la naturaleza, sintiéndose en su hogar al estar en el cosmos, no es más que una trampa romántica. No al holismo, sí a la dominación de la naturaleza; no al ritmo eterno de la ecología, sí al manejo consciente del mundo. En el pensamiento de los siglos XVIII y XIX, el hombre medieval(por así llamarlo, ya que nos encontramos en una etapa de transición) había sido un espectador pasivo del mundo físico. Las nuevas herramientas mentales del siglo XVII hicieron posible que esto cambiara. Ahora estaba dentro de nuestras posibilidades el tener el cielo en la tierra, y el hecho que este cielo fuera material apenas lo hizo menos valioso.

Para explicar este cambio acudiré a importantes filósofos y científicos.

Empezando por Bacon y Descartes ya que ellos (primeros en iniciar el cambio) estaban profundamente en contra del Aristotelismo (pensamiento filosófico principal y esencial de la época medieval). El mismo título del trabajo de Bacon, “New Organ”, el nuevo instrumento, era un ataque a Aristóteles, cuya lógica había sido recogida bajo el título “Organon”. La lógica Aristotélica, específicamente el silogismo(argumento que consta de tres proposiciones, la última de ellas se deduce necesariamente de las otras dos), había sido el instrumento básico para aprender la realidad, y fue esta situación la que instigó el reclamo de Bacon, que plantea que tenemos que comenzar otra vez desde los fundamentos mismos, a menos que queramos estar dando vueltas en círculos en un escaso o insignificante progreso. El escapar de esta circularidad involucra, por lo menos desde el punto de vista de Bacon, un violento cambio de perspectiva lo que conduciría desde el uso de palabras no corroboradas y de la razón hasta los datos conceptos acumulados mediante la experimentación de la naturaleza. No es que la tecnología hubiera sido algo nuevo en el siglo XVII; El control del medio ambiente por medios mecánicos, en forma de molinos de viento y de arados. Pero la elevación de este control a un carácter filosófico fue un paso sin precedentes en la historia del pensamiento humano (vejar a la naturaleza, perturbarla, alterarla, pero no dejarla tranquila, entonces, sólo entonces la conocerás. La elevación de la tecnología al nivel de la filosofía tiene su corporalización concreta en el experimento). Hacer equivalente la extracción de minerales o la fabricación de la pólvora con el conocimiento puro, pero más aún con la clave para adquirir tal conocimiento. El marco general de la experimentación científica, la noción de tecnológica de cuestionar a la naturaleza bajo apremio, es el mayor legado de Bacon.

La identificación que hace Descartes del conocimiento con la utilidad industrial y su apego al concepto del experimento basado en la tecnología subyace, con toda certeza, a gran parte de nuestro pensamiento científico actual, las implicancias que se desprenden del corpus cartesiano tuvieron un impacto abrumador en la historia subsiguiente de la conciencia occidental (a pesar de las diferencias con Bacon) sirvieron ara confirmar el paradigma tecnológico

El objetivo de descartes no es “injertar”, sino comenzar de nuevo, pero para Descartes no sirve de nada recolectar datos o examinar la naturaleza directamente, el punto de partida del método científico, según Descartes, es un sano escepticismo. Ciertamente, la mente debería ser capaz de conocer el mundo, pero para esto debe deshacerse de la carroña medieval. “Todo mi objetivo”, señala, “fue lograr una mayor certeza y rechazar la tierra y la arena suelta en favor de la roca y la arcilla”. La ciencia, dice Descartes, debe convertirse en una “matemática universal”; los números son la única prueba de la certidumbre.

La actividad del hombre como un ser pensante- y esa es su escénica, de acuerdo con Descartes- es puramente mecánica. La mente está en posesión de cierto método. Confronta el modulo como un objeto separado. Aplica este método al objeto una y otra vez, y eventualmente conocerá todo lo que hay por conocer. Más aún, el método también es mecánico el problema se divide en sus componentes, y el simple acto de la cognición (la percepción directa) tiene la misma relación con el conocimiento de todo el problema que, digamos, una pulgada tiene para un pie: uno mide (percibe) un número de veces y luego suma los resultados. Subdivide, mide, combina; Subdivide, mide, combina. Esté método podría llamarse adecuadamente “atomístico”, en el sentido que el conocer consiste en subdividir una cosa en sus componentes más pequeños. La escénica del atomismo, sea este material o filosófico, es que una cosa consiste de la suma de sus partes, ni más ni menos.

Lo que realmente hace Descartes es proveer al paradigma tecnológico de Bacon de una fuerte dentadura filosófica. La filosofía mecánica, el uso de las matemáticas y la aplicación formal de su método de cuatro pasos permite que la manipulación del ambiente ocurra con algún tipo de regularidad lógica.

Está síntesis entre razón y empirismo carecía de una concreta, una demostración clara de cómo podría funcionar en la práctica esta nueva metodología; El trabajo científico de Galileo y Newton suministró esta demostración. Estos hombres no sólo se preocuparon de la exposición metodológica (aunque cada uno dio sus propias contribuciones), anhelaban ilustrar exactamente cómo podría la nueva metodología en analizar los eventos más simples: La piedra que cae sobre la tierra, el rayo de luz que atraviesa un prisma. Fue mediante tales ejemplos específicos que los sueños de Bacon y Descartes se tradujeron a la realidad.

Galileo, Según su esquema de pensamiento, no hay ningún “lugar natural” en el Universo, sólo materia y movimiento, esto es lo único que podemos observar y medir, entonces el tópico adecuado para la investigación no es el “por qué”, sino el “cómo”. Aunque las suposiciones de Galileo nos parezcan bastantes obvias, debemos recordar que violaba no sólo las suposiciones del sentido común del siglo XVI, sino también las observaciones basadas en el sentido común en general.

La nueva ciencia nos invita a dar un paso afuera de la naturaleza para materializarla, reducirla a unidades cartesianas medibles. Únicamente entonces podremos tener un conocimiento definitivo de ella. Como resultado podremos supuestamente manipularla en nuestro beneficio.

Incluido dentro del programa científico está el concepto de manipulación como piedra de tope de la verdad. El conocer algo es controlarlo, un modo de cognición que lleva a observar que en el siglo XX, la razón había sido reducida a una mera función. En efecto, esta identificación hace que todas las cosas se presenten como sin significado, excepto en la medida que sean beneficiosos o sirvan para un objetivo. La síntesis medieval tomista (Cristiano-Aristotélica), que veía el bien y a la verdad como idénticas, fue revocablemente desmantelada en las primeras décadas del siglo XVII. Desde luego, Galileo no consideró su método como meramente útil, sino como peculiarmente verdadero y fue esta posición epistemología la que creo un problema dentro de la iglesia.

Más que ningún otro individuo, Sir. Isaac Newton está asociado con la división científica del mundo de la Europa Moderna. Al igual que Galileo, Newton combinó el racionalismo y el empirismo en un nuevo método; pero a diferencia de Galileo fue aclamado como un héroe por toda Europa, en lugar de tener que retractarse de sus puntos de vista y pasar su madures bajo arresto domiciliario. Más importante aun, la combinación metodológica de razón y empirismo se convirtieron, en la mano de Newton, en una filosofía completa de la naturaleza la cual tuvo gran éxito al conseguir dejarla en la conciencia occidental en toda su amplitud. Lo que ocurrió en siglo XVIII, el siglo Newtoniano, fue la solución al problema del movimiento de los planetas, está era que ya no sólo sumaba a todo el universo en cuatro simples fórmulas algebraicas, sino que también daba cuentas de fenómenos hasta ahora inexplicados, hacia algunas predicciones precisas, clarificaba la relación entre teoría y experimento, e incluso aclaraba el rol que tendría Dios en el sistema total. El sistema de Newton era esencialmente atomístico: Estando la Tierra y el Sol compuestos de átomos, estos se comportaban del mismo modo que cualquier otro par de átomo, y viceversa.

Para Newton su visión completa del cosmos dependía de la ley sobre la gravitación universal, o de la gravedad, e incluso, cuando ya existía una formulación matemática exacta, nadie sabía realmente en que consiste esta atracción.

Newton adoptó una postura que establecía, de una vez por toda la relación filosófica entre la apariencia y la realidad, la hipótesis y el experimento. En una sección del “Principia” titulada “Dios y la filosofía neutral”: donde escribe que la filosofía experimental no tiene capacidad para explicar la causa del poder de la gravedad y de los fenómenos de los cielos y del mar. Newton estaba haciendo eco del tema central de la revolución científica: Nuestro objetivo es el “cómo”, no el “por qué”. El que no pudiera explicar la gravedad es irrelevante. La puedo medir, observar, hacer predicciones que se basen en ella, y esto es todo lo que un científico tiene que hacer. Si un fenómeno no se puede medir, puede “no tener cabida en la filosofía experimental”. Esta postura filosófica, en que sus distintas formas es llamado “positivismo”, ha sido la fachada publica de la ciencia moderna hasta nuestros días.


ASPECTO SOCIAL DE LA EDAD MODERNA

La Edad Media fue una época en la cual el valor del ser humano radicaba en su relación con Dios. Fue una época de profunda devoción católica, en la cual la sociedad estaba muy bien demarcada, al igual que las clases sociales. Se suponía que la vida que a cada uno le había tocado era un designio de Dios, por lo mismo la movilidad social era prácticamente nula; la gente no la anhelaba.

La educación era privilegio del clero, por lo que la mayoría, a nuestros ojos serían “ignorantes”.

A todo esto se le unía el régimen feudal, un sistema de carácter económico y social. A nuestros ojos puede parecer que fue una época de ignorancia, de miseria, de retroceso cultural. Pero eso es a nuestros ojos, tal vez ese tipo de vida los hacía felices, tal vez más que nosotros ahora, producto de ese conformismo.

Pero en los últimos años de la Edad Media comenzó a operar un conjunto de circunstancias del más variado carácter-técnicas, económicas, sociales, espirituales- una transformación tan honda y decisiva que poco tiempo después había alterado fundamentalmente la fisonomía de su vida y su cultura.

Se hace difícil precisar la fecha exacta en que empieza la Edad Moderna, sin embargo, hay en el siglo XV signos evidentes de que por entonces se produce un cambio el la sociedad, en la vida y la cultura. Hay un movimiento en el seno de la Edad Media que conlleva a La Edad Moderna, movimiento en el cual ni se destruye todo, ni se crea todo de nuevo.

A finales de la Edad Media la sociedad comienza a mirar hacia la expansión, rasgo que caracteriza a la modernidad, se comienza una expansión territorial hacia sitios apenas conocidos. Se establecen en ellos superponiendo su cultura y civilización sobre la propia de los naturales del lugar, comenzando así una occidentalización del mundo.

Ahora la actividad económica se concentraba en mercados y ferias, alrededor de los cuales se levantaron muchas ciudades. Allí se desarrollaba una nueva economía monetaria, en la que se refugiaban siervos fugitivos y los libres de baja condición que podían sustraerse de la explotación de algún señor feudal. Así se fue constituyendo progresivamente una nueva e importante clase social: la burguesía. Esta nueva clase social fue creciendo cada vez más en riqueza y educación, era la clase más ilustrada y casi siempre la con más poder económico, debido a su gran perspicacia en los negocios, al contrario de la nobleza que al poseer ya la riqueza no necesitaban innovar en estrategias económicas. Frecuentemente los burgueses eran elegidos para cumplir importantes funciones para los reyes que querían organizar su autoridad y debido, también, a que tanto reyes como comerciantes compartían un odio hacia los señores feudales.

Sin embargo, estos ricos comerciantes, poderosos manufactureros y letrados eruditos, constituyeron una clase social que se opuso enérgicamente a las pretensiones de dominio de la nobleza.

Surge el humanismo que puede considerarse el lado intelectual del renacimiento. Sus principales centros fueron Roma, Venecia y en especial Florencia, donde el desarrollo político, económico y social, fue el ambiente propicio para que la gente, insatisfecha con el sistema de la época, volcara sus ojos hacia otros modelos que pudieran ofrecerles nuevas posibilidades. Y es así que se retoma el interés por la cultura clásica; por lo grecolatino.

Este Renacimiento fue un cambio radical en la sociedad que ya no veía ni a la Iglesia ni a Dios como su centro, sino al hombre, de ahí que el renacimiento sea de un marcado individualismo, el hombre se transformó en el centro de la vida. Podríamos decir que la sociedad se tornó individualista y competitiva, en la búsqueda del lujo y la riqueza, en el “surgimiento” de la vanidad; ya que se abandona el anonimato medieval y surge un afán de gloria mundana.

El ideal de hombre era muy parecido al griego, y el cuidado por lo externo se hizo vital, sobre todo en las mujeres (éstas últimas pudieron tener acceso a la educación; claro que en las clases con más dinero).

En la sociedad renacentista podemos descubrir 3 clases sociales: la nobleza, la burguesía y los campesinos, éstos últimos eran lo más desamparados y empobrecidos por los altos impuestos y arriendos.

Es en esta época en que surge el capitalismo, sistema que aumentó la riqueza de los comerciantes y dejó a los pobres igual de pobres (esto se acomodaba perfectamente al individualismo y afán de lujo antes mencionado). El dinero está en manos de unos pocos y, convertido en capital, se invierte en otro negocio acrecentando el que ya se tiene.

El descubrimiento de América fue otro hito importante. El hecho de saber de la existencia de otras sociedades, hace a los europeos cuestionarse la propia. Más aún, al darse cuenta que culturas como la Inca o azteca eran iguales o mejores que las europeas.

Es en este “Nuevo Continente” donde la Iglesia comete una serie de excesos, a la par con los que cometía en Europa. Las injusticias de la Inquisición y la venta de diezmos eran unos de los factores que manifestaban la corrupción de esta institución. No obstante el poder y la influencia que la Iglesia mantenía, ya no era la Edad Media; ahora era cuestionable. Es así como la sociedad se ve enfrentada a las propuestas de Lutero y Calvino, surgiendo el protestantismo, idea que influyó profundamente en gran parte de Europa.

Pasan los años (s xviii) y las monarquías son ahora absolutas. Surge el despotismo ilustrado: “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. Paralelamente surge la Ilustración, movimiento que pretendía bajo el amparo de la razón construir un mundo nuevo y mejor, este pensamiento derivó en el desarrollo de un espíritu crítico que llevó a poner en tela de juicio todo lo existente, preparándose así el camino para profundos cambios políticos, sociales y económicos.

Exponentes de este movimiento son Locke, Montesquieu y Rousseau.

La nobleza durante todo este período fue la clase gobernante y gozaba de una serie de privilegios. En el otro extremo se encontraban los trabajadores de la tierra que ganaban sólo lo necesario para subsistir, lo que los mantenía atados a la miseria. En el medio estaba la burguesía, conciente de su poder y aspirando a tomar las riendas de la política de los estados. La burguesía era la que imponía las ideas y las modas, incluso a la aristocracia.

En este mismo siglo, y motivada por la opresión inglesa, EEUU comienza su proceso de emancipación, que trae consigo los ideales ilustrados, entre ellos el de la división de los poderes del estado (Montesquieu).

En tanto en Francia, el sistema estamental basado en el privilegio y la desigualdad ante la ley, polarizaba a la sociedad francesa. Las condiciones de vida, el estatus y los derechos que se les reconocían a las personas estaban determinados por el estamento al que pertenecía por nacimiento. En resumen, las profundas contradicciones sociales eran, a todas luces, insostenibles, intolerables y anacrónicas. Es así que las ideas ilustradas y la reciente independencia de EEUU, entre otras cosas, gatillaban el inicio de la Revolución Francesa, la burguesía guío al estado llano en el camino de los profundos cambios sociales que querían lograr.

Entre las consecuencias de la Revolución (1789), podemos citar que se creó la primera República Francesa, se impulsó un gran desarrollo de la educación y se creó la Declaración De Los Derechos Del Hombre Y Del Ciudadano. A su vez la Revolución tuvo repercusión en toda Europa por los contenidos ideológicos que entrañaba y tuvo en el viejo continente consecuencias decisivas.

Sin embargo, la Revolución ( en Francia) se hizo insostenible y para poner “orden” aparece la figura de Napoleón que resume en una frase la sociedad que quería establecer: “no quiero vencedores ni vencidos, ni boinas rojas (populocracia) ni talones rojos (aristocracia) sólo franceses.”

En 1804 promulgó el Código Civil que reglamenta las relaciones entre los particulares y el Estado. Este código ha inspirado a la mayor parte de los códigos civiles del mundo.

En tanto en América, las crecientes contradicciones que existían entre peninsulares y criollos, hacían sentirse a éstos relegados a un segundo plano en la vida en sociedad, siendo una causa social de la independencia iberoamericana. Donde los criollos, fueron en general, los mayores portadores de las nuevas ideas.

Terminado el régimen de Napoleón, se produjo una “repartición” de los territorios europeo y se volvió a los símbolos más extremos del autoritarismo. Se trató de unir en un mismo país a gente que ni siquiera hablaban el mismo idioma, formándose en Europa movimientos nacionalistas y liberalistas que trajeron consigo numerosas revoluciones.

En el siglo xviii se suscita la llamada Revolución Industrial, que provocó una emigración campo. Ciudad en busca de fuentes laborales, las personas con menos dinero pasaron a ser empleados de los más ricos, que los trataban como máquinas iguales a las que manipulaban. Los privilegios ahora no fueron de sangre sino de fortuna. Esta situación trajo movimientos sociales y revolucionarios como en 1848, teniendo como gran exponente a Marx y su ideología socialista basada en la igualdad de clases.

Es la época de la Cuestión Social: conjunto de legítimas demandas y reivindicaciones de la clase obrera. Surgen ideas como el anarquismo en respuesta a la cruda realidad social de la época.

Llegamos al siglo xx con la Gran Guerra, la Revolución Rusa, La II Guerra Mundial donde el fascismo y el nazismo nos dan cuenta de la increíble intolerancia existente.

Estamos en la actualidad, donde las clases sociales están muy bien designadas, seguimos con desigualdades, y el materialismo y el consumismo gobiernan la sociedad.

LA CULTURA MODERNA Y LA RELIGIÓN

Dentro de la mentalidad o forma de estructuración de la cultura moderna ha tenido una gran implicancia la parte religiosa pues los cambios que hubo en la cultura han sido originados por hombres y todo hombre tiene una parte de religiosidad, ya sea representada por un dios celestial o uno terrestre (con forma y cuerpo).

La profunda crisis religiosa producida en el siglo xvi quebrantó la unidad católica imperante durante siglos en la Europa occidental, las esporádicas herejías sólo habían afectado pasajeramente la organización de la iglesia Católica, pero a principios del siglo xvi un monje alemán llamado Martín Lutero, encabezó un movimiento cisnótico dentro de la Iglesia, que fue el primer episodio de la llamada Reforma.

Las causas de esta reforma o cisma dentro de la iglesia fueron de índole político, económico y religioso, pues durante estos tiempos la Iglesia estuvo ligada a todo lo que tuviese que ver con el ámbito social por su gran poder. Entre las causas políticas y económicas podemos mencionar que durante la Edad Media se produjeron, muchas veces, conflictos entre los papas y los gobernantes, reyes o emperadores de los diversos estados de Europa. Si bien estas guerrillas no llegaron a afectar la unidad de la fe, fueron un síntoma inequívoco del celo con que los reyes querían afirmar su autoridad frente a los pontífices. además entre las causas religiosas encontramos la situación de la Iglesia; profundamente afectada por los desordenes y abuso de una parte del clero y el análisis de los dogmas provocados por el espíritu crítico del humanismo, aplicado a la interpretación de La Biblia.

El catolicismo, por su parte, se defendió enérgicamente, reafirmando en el Concilio de Trento, los principios impugnados por los protestantes y aprobando algunas reformas tendiendo a fortalecer la organización católica.

Este movimiento es conocido con el nombre de Reforma católica o Contrarreforma, y fue un freno eficaz contra una mayor difusión del protestantismo, pero no pudo restaurar la unidad religiosa que había caracterizado a la vida medieval. Pues desde ese momento en adelante se produce un quiebre, pues la Iglesia Católica pierde mucho del poder que tenía y dentro de los hombres comienzan grandes crisis existenciales: comienza el cuestionamiento de la existencia de un Dios, con o sin cuerpo; pues durante la Edad Media nadie se pregunta o discute nada, en cambio, luego de la crisis pareciera ser que el hombre abrió los ojos y se dio cuenta que no todo era como le habían dicho o como se lo habían mostrado.

La cultura moderna de occidente nunca más volvió a tener la misma visión de la religión o de la iglesia luego de la reforma pues el hombre ya despertó y desde ese momento el hombre es un ser proclive a caer en la angustia de cuestionarse la existencia de un dios, pues ya no basta la iglesia para satisfacerlo, su religiosidad va más allá, es algo mucho más profundo que hará que el hombre y la cultura moderna este marcada por una inestabilidad de creencias, pareciera ser que muchas veces nos sumergimos en una incredulidad que hace cuestionarnos toda nuestra esencia como seres humanos. Y esto es lo que llevará ala florecimiento de tantas sectas pues el hombre anda en busca de dioses o de seres en quien pueda depositar sus fe, pues está en medio de una búsqueda que lo llevará al afianzamiento de la fe que alguna vez perdió.

ECONOMIA MODERNA

 

Durante la baja Edad Media, el régimen feudal había entrado en una época de declinación, y con él, a todo el sistema económico que lo acompañaba.

 

En la Edad Media los alimentos y las artesanías no fueron producidos para el mercado y la obtención de utilidades era sólo para el consumo y uso inmediato. A excepción de los artículos de lujo, el comercio sólo existía entre áreas locales, y se parecía más bien a la estructura de tributo del antiguo Imperio Romano que a nuestra noción moderna del intercambio comercial. No existió la idea de trabajo en masa y había muy poca dimensión del trabajo. La economía era, esencialmente, un sistema completo de retribuciones.

Fue en la esfera económica que el sistema feudal se torno cada vez menos viable. Debido a que no se producía una inversión significativa de capital en la agricultura, existía un limite tope de la productividad. Este limite a su vez ocasiono una tensión que  transformó las rebeliones de campesinos en una lucha de clases.

 En respuesta a esta amenaza surgió una enorme presión para expandir las áreas geográficas de las operaciones económicas.

 Nuevas áreas para el cultivo de azúcar y trigo, acceso directo a las especias que disimulan el sabor de las carnes malas, nuevos recursos madereros y zonas más extensas para la pesca fueron vistos como necesarios para la supervivencia de la civilización europea. Además la caída de Constantinopla en 1953 le otorgo a los turcos Otomanos el poder sobre el intercambio comercial con Oriente. creando la necesidad de un pasaje no mediterráneo hacia Este. Todos estos factores contribuyeron a la rápida ascensión de un programa imperial de expansión, y con esté interés llegaron una serie intentos que hicieron posible tal programa, por ejemplo surgió el barco con aparejo completo con mayor posibilidad de aprovechar los vientos , la pólvora, los primeros mapas diseñados con el conocimiento del compás.

 En forma concomitante y subsiguiente , se produjo la Revolución Industrial, consistente en una serie de acontecimientos que aplastarán el sistema feudal y establecieron el modo de producción capitalista en Europa occidental. El comercio naturalmente  comenzó a tener influencias sobre la industria. La Revolución Comercial, con el volumen de comercio alarga distancia abruptamente incrementado, destruyo la relación personal entre el maestro de un gremio y el cliente. Si el primero iba a vender  a mercados alejados, necesitaba de la ayuda del comerciante y del crédito. Primero, el mercader tubo la entrega exclusiva de la producción del fabricante, y más tarde comenzó a adelantarle dinero al artesano para la materia prima. Eventualmente, el artesano se endeudo de tal manera que tubo que entregarle su negocio al comerciante, que a su ves se convirtió en comerciante-fabricante o en empresario. El mismo proceso que obtuvo el maestro de gremio y al jornalero, convirtió al campesino en un asalariado.

La Revolución comercial también generó utilidades a partir del comercio, las cuales pudieron ser invertidas en la agricultura y en la mano facturada. Algunas industrias como la minería, la impresión de libros, la construcción de barcos y la fabricación de cañones necesitaban de una gran disponibilidad de capital desde el comienzo, y por lo tanto podrían existir dentro del estrecho mundo de la producción artesanal.

Debido a que nosotros mismos vivimos en una sociedad tan dominada por la economía del dinero, ya que el valor monetario de las cosas se ha convertido en su único valor, nos es difícil imaginarnos una época que no fuera gobernado por el dinero y resulta casi imposible entender la influencia formativa que tuvo la introducción de la economía monetaria sobre la conciencia de principios de la época de la Europa Moderna. El súbito énfasis en el dinero y en el crédito fue el hecho más obvio de la vida económica durante el Renacimiento. La acumulación de basta sumas de dinero en manos de individuos como los Médicis, le otorgo al capital una cualidad mágica; más aún, la creciente venta popular de indulgencias conseguía una entrada al cielo mediante la influencia del dinero, la salvación había sido literalmente la meta de la vida cristiana, ahora, dado que podría ser comprada, era el dinero

A MODO DE CONCLUSIÓN

Ciertamente nada se ha perdido. El orden cristiano feudal de la edad media se reajustó al comienzo de la edad moderna adjudicando un significado más alto al legado romano. La realidad creada por el ascenso de la burguesía se impuso por un instante, pareció luego que iba a ser ahogada y obtuvo, finalmente, el reconocimiento de su legitimidad

En el nuevo ajuste que tiene como punto central la revolución francesa. Pero lo sustancial que había de origen cristiano- lo metafísico- en el complejo occidental reverdeció al trastabillar por, entonces, el orden de la realidad. Pareció un retorno, pero se trataba solamente de un nuevo equilibrio entre los elementos del complejo, ahora un poco más metafísico. Pero no con las circunstancias de antes, sino con las nuevas circunstancias, con la experiencia adquirida y sobretodo, con las exigencias planteadas por las transformaciones de la realidad, revoluciones irreversibles que habían alterado el sistema de las relaciones económicas, sociales y políticas.

La gran revolución es la revolución de las cosas, a la que acompaña fielmente una tendencia revolucionaria, en cuanto concierne a las relaciones entre las cosas y los hombres.