Cuidados básicos de los pacientes

Fisiología. Calidad de vida: mejora. Ayudas: tipos. Autocuidado. Signos vitales. Medicación. Alimentación. Ejercicios

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INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS

En el trabajo que a continuación emprenderemos, nos hemos planteado como objetivo inmediato proporcionarle a Juana la ayuda necesaria para mantener y recuperar sus niveles óptimos de salud mental y física, su función y su anatomía- en resumen, la mejor calidad de vida posible-. Sin embargo, no nos limitaremos únicamente a proporcionarle los cuidados a nuestra paciente, sino que, además, valoraremos su evolución. Dicha valoración nos permitirá conocer si los resultados obtenidos son positivos para el paciente, es decir, si son los esperados, lo que indicará la calidad y adecuación de nuestros cuidados.

Para cumplir nuestro objetivo deberemos desarrollar unos planes de cuidados que estén dirigidos a satisfacer las necesidades específicas de nuestra paciente, para lo que nos hemos valido de los conocimientos adquiridos en la asignatura “Cuidados Básicos de los Pacientes”, además de una bibliografía que nos ha proporcionado una fuente de recursos adecuada para desarrollar un “modelo de necesidad” según el cual proporcionar los cuidados.

Los planes de cuidados están basados en el diagnóstico de enfermería de la paciente, por lo que deberemos tener la base de conocimientos necesaria para intervenir adecuadamente ante el problema que presenta la paciente. Por ello, nuestro método de trabajo ha consistido, en primer lugar, en la búsqueda de información acerca de las afecciones que cursa nuestra paciente.

En segundo lugar, hemos tenido que aplicar nuestros conocimientos a la hora de realizar las técnicas de cuidado tales como medicación, toma y valoración de los signos vitales,... Por último, nos hemos valido de la lectura de ciertos artículos y libros (citados en el apartado Bibliografía), de los que hemos extraído estrategias empleadas en enfermería, así como aspectos a tener en cuenta en los planes de cuidados que se irán comentando a lo largo del trabajo y que no son más que situaciones potencialmente peligrosas que la cuidadora deberá tener presentes.

Queremos concluir mencionando que éste es un trabajo exhaustivo y al que hay que dedicarle mucho tiempo. Su éxito consiste en prestar atención a pequeños detalles que no se pueden descuidar por insignificantes que parezcan, ya que repercuten directamente en la salud y el bienestar de la paciente. Al mismo tiempo, queremos destacar el valor de la atención personal, siempre que sea posible. En nuestra opinión, la mejora de la calidad de vida de la paciente, que es nuestro objetivo, pasa por la atención emocional y el apoyo afectivo, aspectos igualmente importantes para la salud y el bienestar.

CASO PRÁCTICO Nº1

La Sra. Juana Fernández es una mujer de 80 años que vive sola en su domicilio desde el fallecimiento de su esposo hace 3 años.

El domicilio es un piso de 80 metros, en un segundo piso sin ascensor, con tres dormitorios y un cuarto de baño con bañera entera.

Tiene dos hijos que viven en una ciudad cercana y que van a visitarla un ratito, o que la llaman por teléfono, una vez a la semana cada uno y que se alternan los fines de semana para dedicarle un mayor tiempo a su cuidado.

Juana tiene una EPOC (enfermedad obstructiva pulmonar) desde hace 10 años, que le produce disnea de moderados a rítmicos esfuerzos; ortopnea de dos almohadas y edemas maleolares habituales, así como hipertensión arterial, que requiere tratamiento dietético y farmacológico, y control periódico de la misma.

Por su problema respiratorio Juana necesita de oxigenoterapia intermitente, por lo que dispone de un equipo de oxígeno en su domicilio, aunque no lo utiliza mucho pues le da miedo su manejo.

Necesita de ayuda para la compra y las tareas cotidianas que se realizan fuera del hogar: bancos, médicos,... En su casa es independiente para casi todas las actividades habituales básicas de la vida diaria, excepto la higiene, para la que precisa ayuda por la disnea; esta circunstancia da lugar a que Juana solo se bañe una vez a la semana.

Su movilidad es escasa debido también a la disnea, lo que le produce también dolores músculo-esqueléticos y cierta inseguridad en sus insuficientes desplazamientos, hecho que provoca, frecuentemente, pequeños accidentes que le causan heridas contusas y hematomas, sobre todo en los miembros inferiores.

Juana, para evitar molestar a sus hijos, abusa de las comidas rápidas, pobres en fibra y bebe poco líquido, hechos que unidos a sus cortos desplazamientos le está causando un estreñimiento importante.

Ante la situación descrita Ud. Ha sido contratado/ a para diseñar y ejecutar un plan integral de cuidados, orientado a la mejora de la calidad de vida de la enferma. Plan de cuidados que debe exponer de forma pormenorizada y que debe abarcar una jornada de tipo completa.

*PLANES DE CUIDADOS

Una vez conocida la situación de Juana, nuestra paciente, y partiendo de una base de conocimientos adecuada, desarrollaremos los planes de cuidados necesarios. Para ello es importante centrarnos en una serie de aspectos importantes en torno a los que establecer los cuidados. Podemos esquematizar estos aspectos en los siguientes puntos:

  • Estableceremos un ambiente de confianza y aceptación

  • Realizaremos esfuerzos para alentar e incorporar al cuidado las decisiones de autocuidado de la paciente, tales como la hora del baño, el tiempo de los periodos de reposo, el horario del desayuno y almuerzo, el grado de cansancio,...

  • Permitiremos al paciente participar en la planificación del cuidado y en el espaciamiento de las actividades

  • También podremos dar referencias a los servicios sociales para utilizar sus recursos y apoyo.

A continuación, desarrollaremos el plan de cuidados que hemos elaborado.

*AYUDA PARA LEVANTARSE DE LA CAMA

Juana, por costumbre, se levanta a las 08:30 de la mañana y vamos a respetar este horario.

Enseñaremos a nuestra paciente a sentarse en el borde de la cama (preferentemente a baja altura) antes de levantarse, al igual que después de completar cualquier periodo de reposo. Para ello, solicitaremos a nuestra paciente que se ponga de lado (decúbito contralateral). A continuación, sacará los pies fuera de la cama, apoyará el codo en la cama y, desde esta posición se sentará. Diremos a Juana que evite encorvarse.

Un instante después, nuestra paciente se pondrá de pie, ayudándola nosotros si es necesario.

*DÉFICT DE AUTOCUIDADO

El déficit de autocuidado es el estado en el que el individuo experimenta un deterioro en su capacidad de llevar a cabo o completar las siguientes actividades:

  • Baño e higiene

  • Vestido y arreglo

  • Alimentación

  • Eliminación de heces y orina.

El autocuidado es evaluado por la cuidadora.

En nuestro caso, la capacidad para que Juana complemente las funciones de su autocuidado depende de la competencia de su sistema respiratorio- el cual se ve afectado por una Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica ( EPOC)-, circulatorio y músculo- esquelético.

La actuación de nuestra paciente puede anotarse de acuerdo con una escala:

0

COMPLETAMENTE DEPENDIENTE

1

REQUIERE EL EMPLEO DE EQUIPO O DISPOSITIVO DE AYUDA

2

REQUIERE AYUDA DE OTRA PERSONA; SUPERVISIÓN O AYUDA

3

REQUIERE ASISTENCIA Y DISPOSITIVO DE AYUDA

4

DEPENDIENTE EN LA ACTIVIDAD; INCAPAZ DE PARTICIPAR.

Si debiéramos englobar a Juana dentro de uno de estos subgrupos, lo haríamos en el número 2 ya que nuestra paciente es independiente en su casa para casi todas las actividades habituales básicas de la vida diaria, excepto para ciertas actividades como la higiene, para las que precisa ayuda debido a su disnea.

La capacidad para llevar a cabo la s funciones de autocuidado es importante para la comodidad, la dignidad y la autoestima de un anciano.

Los déficits de autocuidado pueden contribuir a la pérdida de autonomía y favorecer la dependencia.

Ayudar a la persona a realizar su autocuidado implica contacto íntimo. Tanto la paciente como su cuidadora pueden tener sentimientos de vergüenza y culpabilidad. Por ello debemos respetar la integridad de la paciente.

La finalidad del autocuidado es ayudar a nuestra paciente anciana a evolucionar desde la dependencia a la independencia en al medida de lo posible.

Previamente al diseño del plan de cuidados que vamos a desempeñar destinados a la mejora del autocuidado de nuestra paciente, debemos tener en cuenta una serie de criterios que nos van a permitir valorar las capacidades de nuestro paciente. En función de ellas, vamos a orientar nuestro plan de cuidados a la rehabilitación de aquéllas capacidades de las que no puede hacer uso. Los criterios de valoración pueden ser:

  • Generales: enfermedades actuales, estado nutricional, medicación,...

  • Físicos: movilidad, función y fuerza en las extremidades, marcha, postura y control de la posición, equilibrio (sentado y de pie), estado neurológico, habilidad para la deambulación, habilidad para el traslado, movimiento articular, deformidad articular y contracturas, dolor con el movimiento, temblores, amputación, destreza/ coordinación motora, tolerancia a la actividad (estado respiratorio, estado cardíaco, calambres en las piernas, fatiga extrema), habilidad de autoalimentación (acercamiento de la comida a la boca, empleo de los utensilios, masticación, deglución, capacidad para beber, corte de los alimentos, adición de condimentos, limpieza de los labios), capacidad para bañarse a sí mismo(desplazamiento al cuarto de baño, introducción en la ducha/ bañera, lavado del cuerpo, regulación de la temperatura o flujo del agua, cepillado de dientes/ cuidado de la dentadura, lavado del cabello), capacidad para el vestido/ arreglo personal (ponerse y quitarse las prendas de vestir, subirse la cremallera o abotonarse, atarse los cordones de los zapatos, cuidado del cabello), capacidad para la eliminación (control del intestino y la vejiga, sentarse y levantarse del retrete, autolimpieza, retirada y sustitución de las prendas de vestir)

  • Psicosociales: estado cognitivo, nivel de ansiedad, necesidades de dependencia/ independencia, depresión, autoestima, motivación capacidad para el aprendizaje, adaptabilidad, recursos económicos, apoyo por parte de los demás (familiares,...).

  • Espirituales: sensación de esperanza/ desesperanza, ira dirigida contra Dios, sí mismo o los demás respecto a su estado, significación del estado con relación a Dios.

Plan de cuidados

ASEO, VESTIDO Y ARREGLO

En primer lugar, debemos valorar y analizar las barreras impuestas en la higiene, es decir, todo aquello que dificulta a Juana proporcionarse higiene a sí misma. Con higiene nos referimos al la acción de asearse (cara, manos, dientes,...) pues hemos decidido respetar la decisión de Juana acerca de asearse cada mañana y ser por la noche, antes de acostarse, cuando recíbale baño, para lo que si presenta cierta dependencia. Es por ello que desarrollaremos el plan de cuidados acerca del baño en su apartado correspondiente.

Al igual que hemos hecho en el caso anterior-el caso de la higiene- podemos valorar y analizar los componentes del vestido y arreglo en relación a sus déficits específicos. Permitiremos a la paciente que tome decisiones acerca de la selección de las prendas de vestir y del horario para arreglarse. Animaremos a Juana a disponer de prendas de vestir que favorezcan una autoimagen positiva y que resulten fáciles de poner (tallas grandes, cerraduras con velcro, cinturillas elásticas, botones grandes, cordones de zapatos elásticos,...). Utilizaremos un enfoque práctico al enseñar las secuencias del vestido, simplificando las tareas, evitando la fatiga excesiva,...

Llevamos todo esto a la práctica y vemos que, afortunadamente, Juana no muestra dependencia a la hora de asearse y vestirse por las mañanas. Nuestra paciente es totalmente capaz de lavarse las manos, la cara y los dientes. Es capaz de vestirse y arreglarse, demostrando incluso ciertas maniobras seguras. Sin embargo, aunque utiliza al máximo sus habilidades, le proporcionaremos ayuda, pero únicamente en la medida de lo necesario. Podemos ayudar a Juana a realizar maniobras como el cepillado del cabello, el atado de cordones,... Dirigimos la ayuda en la actividad utilizando indicaciones verbales o físicas.

Es importante permitir que transcurra un tiempo suficiente para que Juana se vista y arregle siguiendo su propio ritmo.

ALIMENTACIÓN: DESAYUNO

Juana, por mera costumbre, ha decidido que su hora del desayuno sea aproximadamente a la 09:00 de la mañana. Nuestro objetivo es que Juana esté bien nutrida. Para ello vamos a proporcionarle a nuestra paciente los alimentos preferidos dentro de los que aparecen en la dieta que Juana debe seguir. Se trata de una dieta equilibrada, pues Juana padece de hipertensión arterial para la cual debe seguir un tratamiento dietético. Además de la hipertensión, otra causa por la que Juana debe “comer mejor” es que está comenzando a padecer un estreñimiento importante debido, fundamentalmente, a las comidas rápidas y pobres en fibra y a la ingesta insuficiente de líquido. Todo ello nos ha conducido a solicitar una consulta al dietista con el fin de que nos prepare un plan de comida adecuado al caso de Juana. Hablaremos más detenidamente del plan de comidas en el apartado de plan de cuidados dirigidos al tratamiento de la hipertensión.

En cuanto a su problema intestinal, podemos establecer un horario y un método para la ingesta de líquidos: le ofrecemos a nuestra paciente un vaso de limonada caliente (30cm³ de zumo de limón, azúcar, 180 cm³ de agua) 30 minutos antes del desayuno; también puede sugerirse 90 cm³ de zumo de ciruela pasa caliente ( puede añadirse nuez moscada o canela).

Proporcionaremos a nuestra paciente ayuda hasta el punto en que lo necesite, desde alimentarle hasta darle únicamente indicaciones verbales. Juana es capaz de consumir los nutrientes adecuados y mantiene el control sobre el proceso de la alimentación. Únicamente nos limitamos a prepararle el desayuno a su gusto y, una vez en la mesa, a mantener una atmósfera social con conversación y un ambiente agradable que ofrezcan a Juana la máxima comodidad y confianza. Permitiremos a Juana que dirija el ritmo, el orden en que consume la comida, bebe los líquidos y la cantidad de alimentos que come.

ELIMINACIÓN DE HECES Y ORINA

En primer lugar vamos a valorar si nuestra paciente presenta un déficit en la capacidad para eliminación autónoma con el fin de proporcionarle el grado de ayuda necesario, desde quitarle las prendas de vestir hasta las indicaciones verbales.. Juana demuestra una capacidad para la eliminación adecuada e independencia en el uso del retrete, por lo que le proporcionaremos cierta intimidad. No obstante, valoraremos los peligros que corre la seguridad de Juana en la eliminación autónoma. Así, ayudaremos en su labor de eliminación retirando las barreras que existen entre la paciente y el retrete, evitando que haya agua derramada en el suelo del baño,...

Por otro lado, es importante que valoremos la existencia de infección en las vías urinarias, la retención, la urgencia, la frecuencia y la incontinencia. También valoraremos la presencia de estreñimiento y de incontinencia fecal.

En cuanto a la realización del plan de cuidados que vamos a seguir destinado a la rehabilitación de los déficits de autocuidado de nuestro paciente, es importante que establezcamos metas razonables a largo plazo- ¿es posible para Juana hacerse más independiente en su autocuidado?-.

PERIODO DE REPOSO

Tras el desayuno vamos a ofrecerle a Juana un breve periodo de reposo, por ejemplo, sentada frente al televisor. En este espacio de tiempo tendremos la posibilidad de realizar algunas tareas domésticas (recoger el desayuno, limpiar el baño, arreglar la cama,...). En cuanto al arreglo de la cama, un punto a nuestro favor es que Juana no presenta la necesidad de permanecer acostada toda la jornada, por lo que no debemos de hacer uso del arreglo d cama ocupada. Aprovecharemos esos periodos en que Juana está descansando, fuera de peligro, para realizar las tareas domésticas.

Pero estos pequeños momentos en los que Juana puede tener la necesidad de levantarse del sillón, por ejemplo, y desplazarse para realizar una tarea. Es aquí cuando nuestra paciente puede sufrir accidentes tan comunes entre los ancianos como las caídas.

Plan de cuidados ante el riesgo de caídas

Las caídas son responsables de dos tercios de los accidentes entre los ancianos y son la segunda causa principal de muerte accidental. Una vez que el anciano se ha caído, corre el riesgo de sufrir caídas adicionales. En cuanto a nuestra paciente, su disnea la conduce a una movilidad escasa que le ocasionan dolores músculo-esqueléticos y cierta inseguridad en sus insuficientes desplazamientos. Ambos problemas son un factor importante en las caídas y suelen provocar lesiones como las heridas contusas y hematomas que padece Juana, sobre todo, en los miembros inferiores. Por ello, al igual que debemos tratar esas lesiones, debemos evitarlas. Ante su marcha instable, nuestro objetivo será que Juana mantenga la movilidad sin reducir la seguridad física.

Con el fin de evitar el riesgo de caídas podemos desarrollar un plan de cuidados y estrategias:

  • Valoraremos la deambulación de nuestra paciente y su conocimiento de los problemas de seguridad.

  • Podemos solicitar una al fisioterapeuta para la evaluación y el tratamiento. Con la colaboración de dicho fisioterapeuta podemos ayudar a Juana a realizar ejercicios de equilibrio, de movilidad articular,... Juana y su cuidadora, podemos seguir a diario el programa de ejercicios diseñado por el fisioterapeuta.

  • Proporcionaremos a Juana el grado de ayuda que requiera en sus desplazamientos, al igual que cualquier dispositivo de ayuda que pudiera necesitar, como por ejemplo un andador, bastón, muletas o incluso silla de ruedas (evaluaremos la necesidad de Juana de contar con ellos). Sin embargo, también debemos tener en cuenta que el uso inadecuado de estos dispositivos de ayuda provoca un riesgo de lesión, por lo que es imprescindible enseñar a nuestra paciente el empleo de dispositivos de ayuda, técnicas de traslado y deambulación y métodos para conseguir ayuda.

  • Retiraremos las barreras y la aglomeración de objetos de la casa, sobre todo de aquellos espacios de la casa en los que Juana desarrolle una mayor actividad (objetos acumulados, cables y extensiones de los electrodomésticos, alfombras mal fijadas

  • Diremos a nuestra paciente que lleve un calzado sólido con suelas antideslizantes. Evitaremos zapatos o zapatillas mal ajustados.

  • Destacamos como punto importante a tener en cuenta la vigilancia cuidadosa de los posibles efectos secundarios del tratamiento medicamentoso que sigue nuestra paciente. La medicación puede provocar debilidad o problemas de equilibrio que incrementen el riesgo de caídas. Los efectos secundarios como mareos o hipotensión son muy frecuentes y pueden conducir a caídas.

Si nuestro plan de cuidados es adecuado obtendremos resultados positivos. En primer lugar, nuestra paciente mantendrá la movilidad de una manera segura. Además, identificará los factores que incrementan el riesgo de caídas, demostrará medidas de seguridad en actividades de la vida diaria, comunicará los efectos secundarios de la medicación que puedan contribuir a caídas, identificará y eliminará los peligros ambientales de su domicilio, etc.

TOMA Y VALORACIÓN DE LOS SIGNOS VITALES

Las constantes vitales de nuestra paciente deben controlarse a menudo, ya que el distrés respiratorio podría provocar un incremento de la tensión arterial y la frecuencia cardiaca, que sería especialmente perjudicial para una persona anciana como Juana.

Además, debemos llevar a cabo un control periódico de la tensión arterial, debido a que Juana padece de hipertensión. Del mismo modo valoraremos la frecuencia respiratoria para comprobar la disnea de nuestra paciente causada por la EPOC.

La elevación de la temperatura podría indicar la presencia de un periodo infeccioso, por lo que deberíamos tener en cuenta también su valoración.

Además, es importante también realizar la valoración de los signos vitales- sobre todo de la frecuencia cardiaca- tras la medicación, con el fin de comprobar posibles efectos secundarios.

Valoraremos todos los signos vitales y los registraremos, siempre a una misma hora. Es decir, estableceremos un horario para la toma de tensión, pulso, frecuencia respiratoria, etc., con el fin de realizar comparaciones.

Temperatura corporal

Determinaremos y valoraremos el calor de nuestra paciente, para lo cual necesitamos únicamente un termómetro (axilar, rectal o bucal).

La técnica a seguir es la siguiente:

  • Utilizaremos el termómetro axilar, que es más usual

  • Informaremos al paciente

  • Nos lavaremos las manos

  • Limpiaremos el termómetro con agua templada y jabón

  • Bajaremos la columna de mercurio a menos de 35°C

  • Colocaremos el termómetro en pliegues limpios y secos. El bulbo total debe estar en total contacto con la piel

  • Esperaremos 5 minutos

  • Retiraremos el termómetro, leeremos la temperatura y registraremos la cifra, la hora de la toma y la zona.

Valoraremos el resultado obtenido teniendo en cuenta que existen factores que influyen en la temperatura corporal:

  • En la zona rectal la temperatura es 1°C menos que en la zona axilar, y en la zona bucal 0,6°C menos que en la axilar

  • En los ancianos la temperatura es menor

  • La temperatura varía con la hora del día: es mayor por la tarde y menor al amanecer

  • También varía con la climatología, las dietas, el ejercicio físico y el estado emocional.

Pulso

Determinaremos, valoraremos y registraremos la frecuencia, el ritmo, el volumen y el llenado del latido cardiaco. Para ello el material necesario es el siguiente:

  • Reloj con minutero

  • Fonendoscopio, si tomamos la frecuencia cardiaca. Si tomamos el pulso, únicamente la punta de los dedos

Existen diversas zonas para realizar la toma: punta apical del corazón, zona carotídea, inguinal, radial, cubital, braquial, tibial posterior, pedia y poplítea.

La técnica a seguir para la toma del pulso es la siguiente:

  • Informaremos a nuestra paciente

  • Realizaremos un lavado de manos

  • Elegiremos la zona

  • Colocaremos a nuestra paciente en una postura cómoda unos 15 minutos antes de la toma

  • Presionaremos ligeramente la arteria con los dedos índice y corazón (es opcional utilizar el anular, pero nunca utilizaremos el pulgar)

  • Contaremos durante un minuto

  • Valoraremos el ritmo, el volumen de llenado y la tensión

  • Registraremos la cifra, la hora y la zona.

Para valorar el pulso es necesario conocer las características posibles del mismo:

  • La frecuencia normal es de 60 a 80 ppm. Si es menor se conoce como bradicardia, y si es mayor, taquicardia

  • El pulso es rítmico cuando existe un tiempo entre latidos. Si no es así, se trata de una arritmia

  • El pulso es lleno cuando hay un buen volumen de expansión. Si el pulso no se siente se dice que es débil y si tiene una mayor expansión que después desaparece, se dice que es rebotante

  • El pulso es tenso sise detiene bajo la presión digital normal. Si la presión precisada es menor el pulso es blando y si es mayor, el pulso es duro.

Existen factores que debemos tener en cuenta al valorar el pulso:

  • En los ancianos el pulso es menor

  • El pulso varía con el sexo (es mayor en la mujer que en el hombre)

  • El pulso es mayor con la actividad física

  • El pulso es mayor cuanto mayor es la temperatura.

Respiración

Determinaremos, valoraremos y registraremos la frecuencia, regularidad, el tipo y las características de la respiración. Para ello, el material necesario será:

  • Reloj con segundero

  • Fonendoscopio (si es necesario)

  • Folio de cartulina (si es necesario).

La técnica a seguir es la siguiente:

  • NO informaremos a nuestra paciente para asegurarnos de que no tenga la capacidad de modificar la respiración

  • Realizaremos el lavado de manos

  • Lo realizaremos a continuación de la toma del pulso

  • No explicaremos la técnica

  • Fijaremos la atención en el pecho del paciente. Si resulta dificultoso, pondremos sobre el abdomen de nuestra paciente un folio para que nos resulte más fácil percibir los cambios de volumen

  • Valoraremos durante un minuto:

Nº de ciclos ventilatorios completos (inspiración+espiración)

Profundidad respiratoria

Ritmo respiratorio

Características de la respiración.

  • Registraremos: la cifra, la hora, el ritmo y la profundidad.

Para valorar la respiración es necesario conocer las características posibles de la misma:

  • La frecuencia respiratoria normal es de 16 a 20 rpm y se conoce como eupnea. Si es menor de 10 se denomina bradipnea, y si es mayor, taquipnea. Si hay ausencia, hablamos de apnea.

  • El ritmo es regular si hay un tiempo espaciado entre los ciclos

  • La respiración es profunda si existe un adecuado volumen de aire inhalado y espirado. Si el volumen es muy grande existe una hiperventilación y si es muy pequeño, existe una hipoventilación

  • Las características de una respiración normal son: silenciosa y sin dificultad.

Existen factores que debemos tener en cuenta al valorar la respiración:

  • La frecuencia respiratoria es menor en los ancianos

  • Aumenta con el ejercicio físico

  • La frecuencia respiratoria varía con el estado emocional

  • Varía también con el estado físico. Por ejemplo, cuando hay fiebre la frecuencia respiratoria es mayor.

Tensión arterial

La tensión arterial es la presión que ejerce la sangre en su paso por las arterias. Existen dos parámetros:

  • Sistólica o Máxima: resultante de la contracción del ventrículo

  • Diastólica o Mínima: resultante del reposo del ventrículo.

El objetivo de la toma de la tensión arterial es determinar y valorar el ciclo cardíaco y la elasticidad de las arterias. Para ello, el material necesario es el siguiente:

  • Esfingomanómetro (anaeroide, mercurio y electrónico)

  • Fonendoscopio.

La técnica a seguir es la siguiente:

  • Informaremos a nuestra paciente

  • Colocaremos a nuestra paciente cómoda y relajadamente en la posición requerida. El brazo estará a la altura del corazón

  • Enrollaremos el manguito adecuado uniformemente alrededor del brazo, 2.5 cms por encima de la flexura del codo

  • Palparemos la arteria braquial y colocaremos sobre ella la membrana del fonendo, sujetándola con los dedos pulgar o índice y corazón

  • Cerraremos la válvula e insuflaremos hasta que desaparezca el pulso radial (180-200n mmHg)

  • Dejaremos salir el aire lentamente hasta que se escuche el primer latido cardíaco (presión sistólica o máxima). Seguiremos desinflando hasta que el latido desaparezca o cambie de tono (presión diastólica o mínima)

  • Desinflaremos hasta el final y retiraremos el manguito

  • Registraremos: cifras, fecha, hora y posición.

Los valores normales de la tensión arterial son:

  • T.A.Sistólica= 140-110 mmHg

  • T.A. Diastólica= 60-80 mmHg

Si la tensión arterial es mayor decimos que existe hipertensión y si es menor, hipotensión.

Existen numerosas situaciones en las que la tensión arterial es más alta o más baja, por lo que es frecuente que se produzcan errores en la toma de la misma. Por ejemplo, la tensión arterial es más alta cuanto más estrecho es el manguito, cuando el brazo se encuentra sin apoyo, cuando no ha habido suficiente reposo previo, cuando la toma se realiza tras una ingesta reciente, cuando el deshinchado es muy lento,... Sin embargo, la tensión arterial es más baja cuanto más ancho es el manguito, cuando el brazo se encuentra por encima del corazón,... Con tomas continuadas la T.A.D. es más baja y la T.A.S. es más alta. Cuando el deshinchado es muy rápido la T.A.D. es más alta y la T.A.S. es más baja.

MEDICACIÓN

La medicación consiste en el empleo terapéutico de fármacos o medicamentos que se administrarán por diferentes vías dependiendo del caso.

Esta medicación irá destinada al tratamiento tanto de la hipertensión como de la EPOC que Juana padece, para los que debe seguir un tratamiento farmacológico y oxigenoterapia (de forma intermitente) respectivamente. Además de encargarnos de la medicación, desarrollaremos un plan de cuidados específico para el tratamiento de la hipertensión y la EPOC, que comentaremos de forma separada pero, llevado a la práctica, deberemos combinar.

Para una correcta medicación debemos tener en cuenta una serie de datos:

  • Debemos comprobar siempre el fármaco, la fecha de caducidad, la prescripción del médico y sus características: dosis, vía, horario y frecuencia

  • Anotaremos la fecha de apertura del fármaco

  • Siempre que administremos cualquier medicación deberemos de haberla preparado nosotros mismos

  • Realizaremos la técnica de forma aséptica

  • Registraremos la administración

  • Vigilaremos, comunicaremos y registraremos la aparición de efectos secundarios no esperados

  • Es muy importante que expliquemos a nuestra paciente la naturaleza y la finalidad de todos los procedimientos de tratamiento y la medicación.

Las distintas afecciones que Juana cursa van a hacer que la administración de los medicamentos se realice por diferentes vías: gastrointestinal (oral) y respiratoria.

Hipertensión

La hipertensión que Juana padece requiere, como ya hemos comentado anteriormente, un trata miento dietético pero también farmacológico. En este caso, la medicación se va a administrar por vía gastrointestinal oral, en forma de comprimidos con unos efectos sistémicos. El objetivo de la técnica será “aliviar” el problema de hipertensión de Juana. El material necesario será el siguiente:

  • El medicamento prescrito por el médico, en forma de comprimidos

  • Dosificador individual para la preparación y el transporte del medicamento

  • Un vaso con líquido

  • Jeringas

  • Guantes (es opcional).

Una vez preparados los materiales que vamos a necesitar procederemos a la técnica:

  • En primer lugar, nos lavaremos las manos. El lavado de manos es una técnica de aseo para evitar la diseminación de microorganismos, por lo que no deberemos quitarle importancia y lo realizaremos de forma adecuada: retiraremos los anillos, nos remangaremos las mangas, frotaremos durante 2-5 minutos, secaremos (no con toalla reutilizada y húmeda),...

  • Informaremos al paciente

  • Ofreceremos la medicación y/ o la colocaremos en la parte posterior de la lengua

  • Daremos a beber a nuestra paciente un sorbo de líquido con la cabeza ligeramente inclinada hacia delante

  • Si hay dificultades de deglución, la administración será diluida y lenta, con una jeringa entre la mejilla y la encía

  • Comprobar la deglución

  • Finalizaremos la técnica con un lavado de manos

  • Por último, evaluaremos y registraremos el procedimiento.

Oxigenoterapia

Además de la hipertensión, Juana padece una EPOC que también requiere un tratamiento y medicación, en este caso, aplicada por vía respiratoria mediante inspiraciones relativamente profundas.

La oxigenoterapia consiste en la administración de oxígeno gaseoso a un paciente con el fin de reestablecerlos valores normales de dicho gas en sangre, por lo que éste será el objetivo de nuestra técnica. El oxígeno es un gas incoloro, inodoro, explosivo y altamente inflamable, por lo que su manejo requiere una serie de precauciones que se verán más adelante. La administración de oxigenoterapia se realiza en condiciones de hipoxia. Está indicada en todas las enfermedades que producen dificultad respiratoria, como la EPOC, y con ella se pretende administrar oxígeno en cantidades superiores al 21% habitual en el aire atmosférico utilizándose una mezcla gaseosa de aire enriquecido con oxígeno; la riqueza de la mezcla dependerá de la técnica de oxigenoterapia empleada. El oxígeno nunca se debe administrar puro, ya que produce lesiones en el pulmón y el cerebro junto con irritación de las mucosas.

El médico especialista es quien decide la instauración del tratamiento tras una valoración del estado pulmonar del paciente. Es muy importante la instrucción del paciente y de sus familiares para lograr el cumplimiento exacto facilitando la mejora de su estado pulmonar. Existen empresas dedicadas al suministro de oxígeno a domicilio que se ocupan del mantenimiento y cambio de las balas. Este tratamiento permite al paciente que precisan oxigenoterapia de forma continua permanecer en su hogar, siempre que esté estable, acortando sus hospitalizaciones.

La administración de oxígeno se realiza SIEMPRE a partir de la prescripción médica que debe quedar reflejada en la hoja de tratamiento del paciente, especificando el flujo y la contracción de oxígeno, así como el método de aplicación que se debe emplear.

Tras una serie de determinaciones de la gasometría arterial, el médico ha prescrito a Juana un tratamiento con oxigenoterapia, de manera intermitente, con unas balas de oxígeno que le proporciona la seguridad social cada cierto tiempo. La administración de oxígeno que ha sugerido el medico es de 2 l/ min por medio de cánula nasal, con posterior valoración de las constantes vitales basales. Mantendremos la oxigenoterapia según lo ordenado por el médico.

Para la administración de oxigenoterapia el material necesario va a ser una fuente de oxígeno y un dispositivo para la administración.

Existen tres fuentes principales de oxígeno: la central de oxígeno, el gas comprimido o tanque de oxígeno y el oxígeno líquido. La selección del tipo de fuente dependerá de los requerimientos de oxígeno del paciente. En el caso de Juana, su necesidad de oxígeno es de forma intermitente, en su domicilio, por lo que empleará el tanque o bala de oxígeno.

Estos dispositivos son cilindros de acero que contienen oxígeno a una presión superior a la atmosférica y a una temperatura de 21C. Pueden utilizarse tanto en el hospital como en el domicilio del paciente, y suministran oxígeno de forma muy precisa. La única desventaja que presentan es el tamaño de la bala (1.40 m de altura y cerca de 70 Kg de peso). La duración de estos tanques suele ser de unas 50 horas. Todas las balas de oxígeno están provistas de un manómetro que indica en todo momento la presión de oxígeno que existe en el interior. Esta presión va disminuyendo a medida que el oxígeno es consumido por el paciente. En el momento en el que la presión se iguala a la atmosférica deja de salir el oxígeno y hay que proceder a sustituir la bala por otra.

Es imprescindible el uso de un caudalímetro o flujómetro para poder aplicarlo al paciente. El caudalímetro permite controlar la cantidad de oxígeno por minuto que se administra al paciente (volumen/ minuto). El caudalímetro consta de un manómetro que mide el volumen de oxígeno marcado en la columna medidora por una bolita de mercurio flotante, y de una válvula que permite variar el flujo de salida del oxígeno.

El oxígeno seco irrita las mucosas, por lo que es necesario humedecerlo. Para ello se le hace pasar por un humidificador, normalmente unido al caudalímetro, que consiste en un recipiente con agua estéril con un tubo por donde entra el oxígeno, y una salida hacia el paciente. Es muy importante vigilar que siempre esté lleno hasta el nivel adecuado.

En cuanto a los dispositivos para la administración del oxígeno, existen varios métodos: cánula nasal, sonda nasal, mascarilla, tiendas de oxígeno y campana de oxígeno. Cada uno de ellos posee características propias e indicaciones distintas, y se emplean cuando el paciente puede respirar por sí mismo.

Ajustándonos al caso de Juana, el dispositivo que vamos a emplear es la cánula nasal, también denominada “gafas nasales”, que se emplea cuando el paciente necesita una concentración baja de oxígeno. Consiste en un tubo de plástico de pequeño calibre con forma de semicírculo del que salen dos pequeños tubitos que se introducen 1 0 1.5 cm en cada una de las fosas nasales, manteniéndose en esta posición mediante una banda elástica que rodea la cabeza del paciente. El tubo de plástico está conectado a la fuente de oxígeno. La cánula nasal permite al paciente moverse, hablar, toser y comer sin interrumpir la administración del gas. Si el paciente respira por la boca, el tratamiento no resultará eficaz. Este dispositivo presenta el inconveniente de producir irritación de las fosas nasales, por lo que se recomienda observar el estado de la piel esmerando la higiene y aplicando, si fuese necesario, un lubricante que evite la aparición de úlceras por presión.

Una vez conocido los materiales que se van a emplear, procederemos a instaurar la técnica correcta de administración:

  • En primer lugar, prepararemos el equipo necesario

  • Procederemos a lavarnos las manos (seguiremos las pautas ya comentadas) y a ponernos los guantes. La puesta de guantes estériles cuenta, a su vez, con una técnica a seguir:

  • Tomamos los guantes del interior del primer envoltorio, sin tocar el exterior de éste, depositar el segundo envoltorio sobre una superficie limpia y abrirlo tocando sólo la parte externa del mismo.

  • Tomamos el primer guante con la mano contraria, por el borde interno de doblez y metemos la otra mano parcialmente dentro de éste (“mano con mano”).

  • Finalmente, la segunda mano, ya totalmente enguatada, desdoblará el puño del primer guante y terminará de enguatar a la primera mano.

  • Explicaremos el procedimiento al paciente

  • Colocaremos al paciente en posición de Fowler o decúbito supino

  • Comprobaremos el funcionamiento del equipo de oxigenoterapia

  • Comprobaremos el caudalímetro y que el humidificador esté lleno de agua estéril

  • Prepararemos la cánula nasal. Debido a la irritación que produce la cánula nasal en las fosas nasales, observaremos el estado de la piel, esmeraremos la higiene y aplicaremos un lubricante para evitar la aparición de úlceras por presión. Colocaremos la cánula nasal en los orificios de la nariz y colocaremos unas gasas dobladas sobre las orejas de la paciente para protegerle del roce de la banda elástica de sujeción

  • Seleccionaremos en el caudalímetro el flujo apropiado en litros por minuto

  • Observaremos el funcionamiento del sistema una vez conectado y la tolerancia de nuestra paciente

  • Acomodaremos al paciente y recogeremos el equipo

  • Nos lavaremos las manos tras el procedimiento

  • Vigilaremos a la paciente en las primeras horas, observando si se presentan complicaciones

  • Mantendremos la oxigenoterapia según lo ordenado por el médico

  • Tras la administración de oxígeno y una vez retirado el material, finalizaremos con una valoración de las constantes vitales basales.

Para que el tratamiento con oxígeno sea seguro y beneficioso para nuestro paciente deberemos tomar una serie de precauciones a al hora de su utilización, para evitar la aparición de complicaciones. Es probable que utilicemos muy frecuentemente el oxígeno como tratamiento, pero no permitiremos que la rutina nos haga olvidar que el oxígeno es un fármaco potente y peligroso. Cuando se expone el tejido pulmonar a concentraciones de oxígeno superiores al 50% durante periodos prolongados, el paciente puede presentar complicaciones tales como toxicidad por oxígeno, depresión circulatoria, atelectasia (colapso alveolar),... En el caso de Juana, la complicación que podría darse con mayor probabilidad es la depresión respiratoria, ya que está causada por la administración de oxígeno a concentraciones excesivas a pacientes con EPOC. Los signos y síntomas son, principalmente, la disminución de la frecuencia respiratoria (de ahí la valoración de los signos vitales tras la oxigenoterapia). Para prevenir esta complicación vigilaremos a la paciente con frecuentes controles gasométricos y administraremos el oxígeno a concentraciones bajas.

  • También debemos tener en cuenta una serie de medidas de seguridad que se deben tomar siempre que se utilice el oxígeno:

  • El oxígeno es inflamable, por lo que se prohíbe fumar o manejar llamas cerca

  • No utilizar en su proximidad aparatos eléctricos en mal estado

  • No usar productos inflamables para la limpieza del sistema

  • Las balas de oxígeno deben manejarse con cuidado para evitar golpes que pueden provocar su estallido; deben estar en posición vertical y siempre en su portabotellas

  • Comprobar la presión de oxígeno en las balas con el manómetro

  • Comprobar que el flujo y la concentración son las prescritas por el médico

  • Comprobar que el frasco humidificador tiene el nivel indicado de agua estéril

  • Humedecer la boca y vigilar el estado de las fosas nasales del paciente

  • Limpieza estricta del equipo de oxigenoterapia para evitar la aparición de infecciones

  • Comprobar cuando se suspende la administración de oxígeno que el tanque queda perfectamente cerrado

  • Vigilar la instalación a menudo (empresa que proporcione los tanques).

HIPERTENSIÓN

La hipertensión es la enfermedad cardiovascular más prevalente entre la población anciana. El deterioro de la distensibilidad de las paredes de los grandes vasos influye en la presentación de la hipertensión en el adulto anciano. Consiste en la elevación de la presión sanguínea por encima de los valores normales, y requiere tratamiento médico. En condiciones normales, las pulsaciones del corazón provocan en la sangre un impulso o presión suficiente para que pueda circular por toda la red de vasos sanguíneos. En la hipertensión, en cambio, esta presión es superior a las exigencias normales de nuestro organismo. Los signos y síntomas que acompañan a la hipertensión suelen ser secundarios a los efectos producidos sobre los vasos sanguíneos en los diversos órganos y tejidos, o al aumento de carga soportado por el corazón. La hipertensión pone a la persona anciana en una situación de riesgo de sufrir accidente vascular cerebral, insuficiencia renal, ataques de isquemia transitoria e infarto de miocardio. Los efectos de la hipertensión sobre la microcirculación provocan cambios retinianos, renales y cerebrales. Además de estos síntomas destacamos otros que, podríamos decir, afectan a nivel torácico, como la disnea- afección que cursa nuestra paciente y de la que comentaremos algo más-.

Entre los síntomas torácicos es frecuente la angina de pecho y se vincula con la presión elevada, no con la poca luz de las arterias coronarias. Un síntoma precoz es la disnea o fatiga de esfuerzo suele atribuirse a una insuficiencia ventricular izquierda. Este proceso suele presentarse por la noche, cuando el enfermo está acostado y dormido desde hace un par de horas (ortopnea). Se desencadena entonces el típico ataque de asma cardíaca que obliga al enfermo a sentarse en la cama y a hacer grandes esfuerzos para respirar. En casos extremos se produce un edema pulmonar franco que se reconoce por la tos y la eliminación de esputo espumoso de color rosado.

En cuanto al tratamiento, los medicamentos empleados en la terapéutica de la hipertensión tienen acciones principales y otra mal definidas, aunque en su mayoría suelen se eficaces si se utilizan correctamente. Los tipos de medicamentos que se utilizan son los siguientes: bloqueadores ganglionares, bloqueadores simpáticos y diuréticos. Los efectos secundarios de la medicación deben vigilarse atentamente, dado que la toxicidad farmacológica puede aparecer rápidamente. Estos efectos secundarios también pueden inhibir el cumplimiento con la terapia farmacológica.

En el caso particular de Juana, la hipertensión la lleva a seguir el tratamiento farmacológico que le ha prescrito su médico, al igual que uno dietético, basado en la ingesta de productos que le resulten diuréticos asociados a una dieta pobre en sal. Además es preciso que tomemos a nuestra paciente la presión arterial y llevemos un control periódico por escrito. Para ello seguiremos la técnica comentada en el apartado Valoración de los signos vitales.

Para desarrollar nuestro plan de cuidados destinado al tratamiento de la hipertensión de nuestra paciente vamos a valorar previamente una serie de criterios:

  • Físicos

  • Constantes vitales, incluyendo tomas de lecturas bilaterales acostado, sentado y de pie

  • Signos de cefalea, enrojecimiento cutáneo, vértigo, visión borrosa,...

  • Factores de riesgo cardíaco: dieta, obesidad, historia de consumo de tabaco, ingesta de alcohol, factores de estrés

  • Conocimiento de nuestra paciente acerca de la hipertensión

  • Medicación: nombre, finalidad, frecuencia, efectos secundarios

  • Patrones dietéticos

  • Valoración de los sistemas cardiovasculares y respiratorios

  • Presencia de edema periférico

  • Examen de fondo de ojo para detectar papiledema, exudados, rasgaduras arteriovenosas o hemorragias.

  • Psicosociales

  • Estilo de vida

  • Perfil ambiental domiciliario

  • Perfil familiar

  • Concepción que tiene el cliente y reacción hacia el problema de salud

  • Enfoque de la paciente del control de la hipertensión,...

Plan de cuidados

  • Identificaremos e nivel actual de conocimientos de Juana acerca de la hipertensión y de su manejo y tratamiento. Le enseñaremos lo necesario utilizando un nivel adecuado a la capacidad de nuestra paciente

  • Le explicaremos lo siguiente con los razonamientos apropiados según la necesidad:

  • Factores de riesgo (p. ej., dieta, consumo de tabaco, obesidad, factores de estrés)

  • Signos/ síntomas que debe comunicar (p. ej., dificultad para respirar, malestar durante el esfuerzo,...)

  • Modos de reducir al mínimo las reacciones hipotensivas a la medicación antihipertensora (p. ej., cambiar lentamente de posición de la posición yacente a la posición sedente, echarse con los pies elevados).

  • Revisaremos con Juana una lista de alimentos apropiados para la restricción de sodio

  • Ayudaremos a la paciente/ familia a preparar planes de comida:

  • Sugeriremos el uso de especias y sustitutos de la sal

  • Evitaremos los alimentos con alto contenido en sodio y las comidas que se venden ya preparadas

  • Evitaremos las carnes procesadas tales como los fiambres, las salchichas y e beicon

  • Incluiremos más frutas y verduras fresca

  • Limitaremos el consumo de alcohol.

  • Aconsejaremos la reducción de peso si es necesario y el ejercicio moderado si fuere posible

  • Pondremos de relieve los beneficios de seguir la dieta tal como está prescrita, así como el régimen medicamentoso con exactitud. De igual forma, pondremos de relieve que la hipertensión es una enfermedad crónica que pude llegar a controlarse, pero no curarse, con medicación, dieta, control del estrés y equilibrio entre la actividad y el reposo

  • Revisaremos el nombre, la finalidad, la dosis, la frecuencia y los efectos secundarios de los medicamentos prescritos. Además, prepararemos un horario para la toma de medicamentos.

ENFERMEDAD PULMONAR OBSTRUCTIVA CRÓNICA (EPOC)

Las enfermedades que causan obstrucción de la vía aérea, incluyendo el asma, la bronquitis crónica y el efisema pulmonar se colocan en la categoría de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Las enfermedades que se agrupan en este diagnóstico abarcan desde alteraciones reversibles intermitentes como el asma hasta estadios terminales progresivos de efisema, que conduce a una insuficiencia cardiopulmonar.

En la EPOC hay un aumento de la resistencia de la vía aérea que provoca una exhalación incompleta y un aumento del tiempo de exhalación. El volumen residual aumenta mientras la capacidad pulmonar total puede permanecer igual. Las pruebas funcionales respiratorias se realizan para confirmar el diagnóstico.

Los valores de la gasometría arterial son distintos en los ancianos. El nivel de oxígeno en sangre (Po²) es menor -90 mmHg para los más jóvenes frente a 75 mmHg para los más ancianos. Los niveles de dióxido de carbono en sangre (Pco²) permanecen igual en las personas jóvenes y en los ancianos.

Los ancianos con EPOC son susceptibles a la infección a causa de su incapacidad de limpiar los pulmones y el árbol bronquial del exceso de mucosidad que está provocada por la disminución del reflejo tusígeno.

La nutrición constituye un problema importante para los ancianos con EPOC. Puede que un anciano tenga un problema nutricional subyacente añadido a la dificultad para respirar y a los bajos niveles de energía.

Los cuidados de los ancianos con EPOC se centran en lo siguiente:

  • Prevención de complicaciones

  • Oxígeno adecuado

  • Acomodación del gasto de energía al nivel de tolerancia

  • Función e independencia máxima

  • Comodidad

El distrés respiratorio provoca ansiedad; el temor a la muerte siempre está presente. Durante los episodios de distrés severo, la cuidadora debe permanecer con el paciente para infundirle calma. Deben instituirse medidas para mejorar la permeabilidad de la vía aérea y reducir al mínimo la hiperventilación, que potencia el deterioro del intercambio gaseoso.

Los síntomas de hipoxia incluyen aumento de la frecuencia cardíaca, aumento de la frecuencia respiratoria y acrocianosis.

El régimen del tratamiento medicamentoso para la EPOC depende de los síntomas, los resultados de las pruebas funcionales respiratorias y los hallazgos de la gasometría arterial. El tratamiento se centra en educación, medicación, terapia respiratoria, condicionamiento físico y rehabilitación, reeducación de la respiración y la ayuda prestada al cliente para reducir la ansiedad a través del empleo de estrategias de adaptación positivas.

El punto principal para la prevención de la EPOC es la educación. Los riesgos para la salud provocados por el consumo del tabaco y los contaminantes requieren una acción individual, comunitaria y gubernamental.

Tras esta serie de conocimientos básicos acerca de la EPOC, realizaremos la valoración una serie de criterios que nos permitirá, posteriormente, desarrollar un plan de cuidados dirigidos a nuestra paciente con EPOC.

Entre los numerosos criterios de valoración destacamos:

  • Físicos

  • Cardiovasculares: tensión arterial, pulso, temperatura, ruidos cardíacos, distensión de las venas del cuello, edema de las partes en declive

  • Respiratorios: disnea, dificultad para respirar, cianosis, presencia de tos y esputo, sonidos pulmonares/ sonidos respiratorios (p. ej., sibilancias, crepitantes, roncus,...), ortopnea e intolerancia a la actividad

  • Musculoesqueléticos: tono y fuerza muscular, dimensiones torácicas,...

  • Generales: comienzo y duración de los síntomas, hábitos de actividad/ ejercicio, dieta, medicación hábito tabáquico, patrones de sueño.

  • Psicosociales

  • Estilo de vida, percepción de la salud percibidos por el paciente

  • Comportamiento de mantenimiento de la salud

  • Conocimiento d la enfermedad y el tratamiento

  • Factores de riesgo (p. ej.,tabaquismo, consumo de alcohol).

Plan de cuidados

  • En primer lugar, y como punto más importante a tener en cuenta en cualquier plan de cuidados, destacamos el hecho de permitir al paciente participar en la planificación del cuidado y en el espaciamiento de las actividades.

  • Como ya se ha comentado, la disnea provoca ansiedad, por lo que, en primer lugar, vamos a intentar reducir dicha sensación proporcionándole a nuestra paciente un ambiente tranquilo, adecuadas explicaciones, respuestas en el momento oportuno, y escuchándole con interés. Además, permaneceremos con la paciente durante los episodios de distrés agudo y le aconsejaremos y animaremos a expresar verbalmente sus temores y ansiedades acerca del distrés respiratorio. Enseñaremos a nuestra paciente métodos para reducir la disnea, como la respiración con los labios fruncidos,...

  • Arreglaremos el ambiente inmediato del paciente para reducir la disnea. Por ejemplo, colocaremos todo lo que podamos a su alcance, abriremos las cortinas para reducir la sensación de estar “encerrado”, proporcionaremos una ventilación adecuada,...

  • Otro punto importante es informar a nuestra paciente de los síntomas que requieren intervención inmediata o que indican complicaciones, con el fin de que nos lo comunique y podamos actuar adecuadamente al caso.

  • La disnea que sufre Juana es la causante de su intolerancia a la actividad, la cual intentaremos “rehabilitar” hasta conseguir que nuestra paciente realice un mayor número de actividades según su tolerancia. Para ello, identificaremos en primer lugar las actividades que Juana puede llevar a cabo independientemente; vigilaremos a nuestra paciente para verificar su tolerancia a la actividad y si hay fatiga. Planificaremos las actividades del cliente para que conserve la energía (p. ej., colocaremos cerca de ella los artículos necesarios) al igual que le enseñaremos los métodos de conservación de energía al realizar las tareas. Planificaremos y proporcionaremos periodos de reposo antes y después de las actividades necesarias, como las comidas o los procedimientos. Enseñaremos a nuestra paciente la importancia de la actividad y el ejercicio según lo tolere, evitando la fatiga excesiva. Es importante que vigilemos a nuestra paciente auscultándole los sonidos respiratorios cada cierto tiempo (p. ej., 2 horas) para detectar cambios en el estado respiratorio.

  • La disnea es responsable también de la reducción de la ingesta de líquidos y alimentos, lo que conducen a una nutrición “alterada”. Si, tras determinar su estado nutricional actual, éste fuera el caso de Juana, podríamos solicitar al dietista que preparase un plan dietético para ella y que se amoldara, a ser posible, al tratamiento dietético de la hipertensión y el estreñimiento que Juana debe seguir. Evaluaremos la necesidad de que cuente con alimentos fácilmente masticables y con una dieta de protección pulmonar. Identificaremos las preferencias dietéticas de la paciente y su capacidad para masticar. En cuanto a la ingesta de líquidos, la deshidratación es un problema común en los ancianos y puede complicar los problemas respiratorios al espesar las secreciones respiratorias. Por ello es importante enseñarle al paciente la importancia de una ingesta de líquidos adecuada. Para favorecer el mantenimiento de un volumen de líquidos adecuado le proporcionaremos a nuestra paciente agua fresca y otros líquidos de su preferencia.

COMPRA Y TAREAS COTIDIANAS FUERA DEL HOGAR

Como ya se ha comentado en varias ocasiones, Juana padece de una EPOC que le ocasiona disnea de moderados a rítmicos esfuerzos. Dicha disnea es la responsable de que la movilidad de Juana sea escasa, lo que le produce dolores músculo-esqueléticos y cierta inseguridad en sus insuficientes desplazamientos, hecho que provoca, frecuentemente, pequeños accidentes que le causan heridas contusas y hematomas, sobre todo en miembros inferiores.

Por estas razones, Juana necesita ayuda para realizar la compra y las tareas cotidianas que se llevan a cabo fuera del hogar: bancos, médicos,... En primer lugar, hemos barajado la posibilidad de proporcionarle a Juana una silla de ruedas para estos momentos. Con nuestra ayuda, Juana podría ir a los supermercados, a realizarse sus chequeos médicos, sus operaciones bancarias,... Sin embargo, tenemos el gran inconveniente de que Juana vive en un segundo piso sin ascensor, con lo que se nos hace prácticamente imposible salir a la calle con nuestra paciente, ya que consideramos que no está en las condiciones apropiadas para subir y bajar escaleras. En este caso, podríamos trabajar algunas ideas como identificar los recursos comunitarios y proponer a la comunidad la instalación de un ascensor y de rampas que faciliten la circulación a aquellas personas que deban utilizar silla de ruedas. Además, en caso de que los recursos económicos de la comunidad fuesen escasos, podríamos solicitar una ayuda económica a la administración pública (Asuntos Sociales, Junta de Andalucía,...).

En caso de que Juana no pudiese emplear una silla de ruedas o no existiera la posibilidad de llevar a cabo las instalaciones y nos resultara muy difícil salir a la calle con nuestra paciente para realizar las tareas habituales, podríamos plantearnos la idea de solicitar un médico de familia que trabajase a domicilio que visitase a Juana periódicamente y le realizara sus chequeos médicos, le recetara su medicación,... En lo que respecta al resto de tareas cotidianas, podríamos solicitar a Asuntos Sociales, la Junta de Andalucía,..., que nos subvencionara un ordenador con acceso a Internet, de manera que, con nuestra ayuda, Juana pudiera realizar multitud de tareas sin moverse de casa, tales como realizar sus compras (con un servicio a domicilio), sus operaciones bancarias, pago de recibos, solicitar ayudas,... además de un uso complementario que le proporcione un entretenimiento saludable.

ALIMENTACIÓN: ALMUERZO

Juana es una señora que vive sola y para evitar molestar a sus hijos abusa de las comidas rápidas, pobres en fibra y no bebe apenas líquido. De este modo, el estado nutricional general de la paciente se ha ido deteriorando, incluyendo su ingesta de líquidos. Este mal estado nutricional puede contribuir al compromiso de la integridad cutánea, además de causar un estreñimiento importante. Por estas razones nuestro principal objetivo será mejorar los hábitos alimenticios de Juana estableciéndole planes de comidas que prepararemos y nos encargaremos de que nuestra paciente cumpla. Negociaremos con ella un compromiso para la nutrición adecuada.

Los pasos a seguir serán los siguientes:

  • En primer lugar, respetaremos el horario de comidas que nuestra paciente sigue. Juana, por mera costumbre, ha decidido que su hora del almuerzo sea aproximadamente a las 14:00 del mediodía.

  • Organizaremos las otras actividades de manera que se evite la fatiga a la hora de las comidas

  • Ayudaremos a la paciente/ familia a preparar planes de comida o bien solicitaremos una consulta al dietista. Estos planes de comida irán destinados al tratamiento dietético de la hipertensión que Juana padece, así como a evitar el estreñimiento y a asegurarnos que es estado nutricional de nuestra paciente es el adecuado:

  • Sugeriremos el uso de especias y sustitutos de la sal

  • Evitaremos los alimentos con alto contenido en sodio y las comidas que se venden ya preparadas

  • Evitaremos las carnes procesadas tales como los fiambres, las salchichas y e beicon

  • Incluiremos más frutas y verduras fresca

  • Limitaremos el consumo de alcohol,...

  • Si es necesario, modificaremos la consistencia de la dieta (recordamos que se aconsejaban alimentos blandos debido a la EPOC que padece Juana) para incrementar la facilidad con que la maneja

  • Proporcionaremos a nuestra paciente los alimentos preferidos dentro de los que aparecen en la dieta que Juana debe seguir

  • Ayudaremos a la paciente a colocarse la dentadura postiza, las gafas y/ o aparatos para la sordera

  • Conseguiremos a nuestra paciente dispositivos de ayuda como el cuchillo oscilante, la cuchara de mango grande, el protector del plato,..., si fuera necesario

  • Evitaremos mezclar los alimentos en el plato, como, por ejemplo, la sopa con el segundo plato

  • Proporcionaremos a nuestra paciente ayuda hasta el punto en que lo necesite, desde alimentarle hasta darle únicamente indicaciones verbales. Para ello, identificaremos qué puede hacer nuestra paciente por sí misma. Juana presenta una independencia óptima para comer y beber, por lo que únicamente nos limitamos a prepararle el almuerzo a su gusto y, una vez en la mesa, le daremos indicaciones tales como que trague, que beba líquido,..., si es necesario. Permaneceremos en la mesa con la paciente mientras se alimenta y, mejor aún, comeremos con ella para crear una atmósfera más social

  • Mantendremos una atmósfera social con conversación y un ambiente agradable que ofrezcan a Juana la máxima comodidad y confianza. -Permitiremos a Juana que dirija el ritmo, el orden en que consume la comida, bebe los líquidos y la cantidad de alimentos que come

  • Consideraremos sus necesidades de intimidad; evitaremos situaciones embarazosas para la paciente, especialmente si babea o vierte comida. En estos casos, limpiaremos con cuidado los labios de la paciente

  • Nos aseguraremos de que no haya alteración de la deglución. En caso de que así fuera, desarrollaremos un plan de cuidados específicos

  • Tras las comidas, nos encargaremos de la higiene bucal de nuestra paciente.

PERIODO DE REPOSO

Tras el almuerzo, Juana acostumbra a dormir la siesta, por lo que deberemos respetar su decisión.

Aconsejaremos a nuestra paciente que no se acueste hasta pasada una hora de la ingesta, al igual que le recomendaremos que lo haga en la cama y no en el sillón. De esta forma evitaremos que permanezca sentada durante un largo periodo de tiempo, lo que supone una posición capaz de producir deformidades y de perjudicar, así, la escasa movilidad de nuestra paciente.

Proporcionaremos ayuda a Juana para ir hasta la cama, si lo requiere, y la ayudaremos a meterse en la cama. Respetaremos el tiempo que Juana dedique al periodo de reposo.

Este periodo de reposo de Juana supone para nosotros un espacio de tiempo en el que podemos aprovechar para realizar algunas tareas domésticas como fregar los platos del almuerzo, recoger la cocina, hacer la colada, planchar, etc, e incluso descansar.

EJERCICIOS

Como ya se ha indicado, Juana tiene una EPOC que le produce disnea de moderados a rítmicos esfuerzos. Esto le lleva a que su movilidad sea escasa, lo que le produce, principalmente, dolores músculo-esqueléticos. Por tanto, desarrollaremos un plan de ejercicios establecidos por el fisioterapeuta que se centrarán, por un lado, en la mejora de los problemas respiratorios de Juana de los que es responsable la EPOC, y, por otro lado, en la rehabilitación de la movilidad física de nuestra paciente, para lo que debemos ver mejorados sus problemas respiratorios.

Dentro de este apartado, comentaremos, en primer lugar, el concepto de fisioterapia respiratoria como tratamiento destinado a la mejora de la capacidad respiratoria de nuestra paciente. En segundo lugar, comentaremos el plan de ejercicios con el que “combatir” el deterioro de la movilidad de la paciente.

Fisioterapia respiratoria

Es un conjunto de procedimientos cuya finalidad es ayudar al paciente a mejorar su capacidad respiratoria y eliminar las secreciones para evitar que `estas queden acumuladas y se infecten. La enfermera, cuidadora,..., instruye al paciente para que aprenda varias técnicas respiratorias que promueven la ventilación óptima y el intercambio gaseoso cuando existe una alteración en los patrones respiratorios normales.

  • Ejercicios respiratorios

Su finalidad es conseguir que el paciente respire profundamente, movilizando las secreciones y mejorando la permeabilidad de la vía aérea. Los ejercicios que vamos a emplear pueden ser varios:

  • Respiración diafragmática. La paciente se coloca en posición de Fowler o sentada y colocamos nuestra mano en la zona epigástrica. Le indicaremos a nuestra paciente que respire profundamente por la nariz y espire con lentitud. Nuestra mano sirve como dato visual del movimiento diafragmático efectivo durante la inspiración y la espiración. Con el tiempo nuestra paciente debe hacer por sí sola el control. Este ejercicio lo realizaremos 10 veces cada hora durante el tiempo que sea necesario.

  • Respiración resistida. Nuestra paciente estará en posición Fowler o sentada, con nuestras manos colocadas sobre las paredes laterales de su tórax. La paciente respirará de forma profunda, tratando de apartar nuestras manos, que oponen una resistencia suave contra la pared torácica durante la inspiración.

  • Respiración con labios fruncidos. La paciente puede estar en cualquier posición. Colocaremos una mano en la zona epigástrica. Cuando la paciente espire, a través de los labios fruncidos, contrayendo los músculos abdominales, empujaremos con suavidad hacia arriba y adentro para apoyar el diafragma. Los labios fruncidos proporcionan una presión positiva en las vías aéreas, manteniendo los alvéolos abiertos por más tiempo durante la espiración.

Existen unos dispositivos de asistencia para apoyar los esfuerzos de nuestra paciente dirigidos a una respiración más profunda y sostenida, existiendo para fomentar tanto la inspiración (inspirómetro incentivo) como la espiración (espirómetro de asistencia). Ambos son de plástico desechable y funcionan de forma muy eficaz, sobre todo en pacientes cooperativos que aprenden a utilizarlo muy fácilmente.

  • Ejercicios tusígenos

Muchos pacientes necesitan asistencia para provocar la tos, que evitan por dolor, posición, etc. Son varios los ejercicios para fomentar la tos:

  • Tos escalonada. Indicaremos a la paciente que haga una respiración profunda y que luego tosa varias veces hasta que sienta que no queda aire en sus pulmones. Estas maniobras mueve las secreciones desde las vías aéreas más pequeñas a las más grandes para facilitar su expulsión.

  • Tos bufada. La paciente respirará profundamente y luego realizará una serie de bufidos espiratorios con la boca abierta, intentando toser después de repetir esta maniobra varias veces.

  • Tos asistida. Aumentaremos la fuerza de los músculos de la paciente empujando hacia arriba y adentro con una mano colocada debajo de la apófisis xifoides cuando la paciente trate de toser. Estos movimientos aumentan la presión abdominal, y el movimiento del diafragma hacia arriba facilita la eliminación de secreciones.

  • Drenaje postural

Consiste en facilitar el drenaje de las secreciones de la paciente por acción de la gravedad. Se utiliza cuando la tos no es efectiva. La posición de nuestra paciente dependerá de la zona que se quiera drenar, quedando dicha zona en posición más elevada que el resto. El intervalo de tiempo que nuestra paciente debe permanecer en dicha posición varía entre 5 y 20 minutos, según la tolerancia de la paciente (está contraindicado en ciertas patologías). El drenaje postural debe realizarse cada cuatro horas o más a menudo. El resultado debe ser: tos espontánea y productiva con mejoría en la respiración (ver figura 1).

  • Percusión

Consiste en golpear una zona específica para ser drenada con la mano ahuecad, de forma rápida y rítmica. Está indicada en pacientes con secreciones excesivas y tenaces. La paciente se coloca con la zona que va a percutirse en la parte superior, debiendo estar protegida pero no cubierta en exceso de ropa, ya que anularía su efectividad.

  • Vibración

Es el resultado de las finas vibraciones realizadas manualmente a través de la compresión torácica creada en la espiración. Este procedimiento suele seguir a la percusión, por lo que la paciente se encuentra en la posición adecuada. Colocaremos las manos abiertas sobre la pared torácica y, cuando la paciente espire, temblarán para hacer vibrar la pared torácica. El tratamiento debe repetirse por lo menos tres veces para cada segmento pulmonar. Existe un aparato eléctrico que realiza una función similar a nuestras manos, facilitándonos el trabajo (vibrador de ultrasonidos).

Lóbulo inferior, segmento apical Lóbulo superior, segmento posterior izquierdo

Lóbulo medio derecho Lóbulo superior, segmento posterior derecho

Lóbulo inferior, segmento basal anterior Lóbulo inferior, bronquio basal posterior

Língula Lóbulo superior, segmento anterior

Lóbulo inferior, segmento basal lateral

Figura 1-. Drenajes posturales

Ejercicios frente al deterioro de la movilidad

El deterioro de la movilidad física es el estado en el que el individuo experimenta una limitación de su capacidad de movimiento físico independiente. Existen algunas alteraciones específicas que fuerzan el deterioro de la movilidad, como es el caso de la EPOC. Los músculos más afectados por el deterioro de la actividad son los necesarios para la locomoción y para el mantenimiento de la postura erecta. Los efectos del deterioro prolongado de la movilidad en los ancianos puede ser irreversible, provocando una pérdida permanente de la función. Por esta razón, nuestro trabajo será establecer, con ayuda de los profesionales, un plan de ejercicios destinados a la recuperación de la fuerza y la resistencia muscular de nuestra paciente y rehabilitar su movilidad. Con una terapia temprana y adecuada el deterioro de la movilidad puede ser reversible. Sin embargo, la falta de un programa planificado de ejercicio puede causar las prolongación del tiempo de recuperación de la fuerza muscular.

La recuperación de la movilidad debe constituir un proyecto de colaboración con el equipo de salud (médico rehabilitador, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional,...). Para que nuestro plan de ejercicios tenga éxito, los factores importantes son: la programación adecuada, la progresión paso a paso, la paciencia y la alabanza.

Los pasos a seguir para realizar un plan de cuidados dirigidos a la rehabilitación de la movilidad son los siguientes:

  • Valoraremos el balance muscular (B.M.) de las extremidades superiores e inferiores y, en función de él, realizaremos un tipo de cinesiterapia u otro

  • Valoraremos la tolerancia a la actividad mediante la evaluación de la frecuencia cardiaca y la respiración y las manifestaciones de fatiga y debilidad

  • Desarrollaremos programas de ejercicios de movimiento articular, para las articulaciones y los músculos dentro del plan diseñado por el fisioterapeuta. Emplearemos una cinesiterapia activa- asistida o activa-libre, en función del balance muscular de la paciente. Si el B.M. es 2, realizaremos a nuestra paciente ejercicios activo-asistidos. Asistiremos el movimiento eliminando la fuerza de la gravedad. Si el B.M. es 3, emplearemos ejercicios activo-libres, en los que la paciente realizará toda la fuerza. Nuestro objetivo será llegar a estadios más avanzados, en los que emplearemos una cinesiterapia activa-resistida, con el fin de, recuperada ya la movilidad, fortalecer la musculatura

  • Evite el uso del mismo músculo y articulaciones durante largos periodos de tiempo. Para ello, variaremos las actividades

  • Emplearemos una mecánica corporal buena

  • Aconsejaremos a nuestra paciente que mantenga un buen alineamiento corporal mientras que permanezca en cama (emplearemos tablas para los pies y almohadas) y una buena postura mientras esté alineada

  • Evitaremos las posiciones que produzcan posibles deformidades (sentarse durante un periodo prolongado, deformidades de flexión)

  • Evaluaremos el ambiente domiciliario su seguridad. Valoraremos la necesidad de la presencia de barras para agarrarse, asientos de retrete elevados, barandillas de mano, suelos antideslizantes, alfombras de baño antideslizantes,... (ver el apartado Plan de cuidados ante el riesgo de caídas)

  • Ayudaremos a la paciente a evaluar el progreso. Le animaremos a que asuma la responsabilidad de un programa de ejercicios y movilidad.

Además, la escasa movilidad de Juana la llevan a padecer dolores músculo-esqueléticos, por lo que, al mismo tiempo que realizamos los ejercicios, llevaremos un control del dolor. Este control del dolor es un elemento importante en las terapias rehabilitadoras. El desarrollo cuidadoso de un plan para el alivio del dolor en conjunción con ejercicios, puede determinar el éxito o el fracaso de la terapia rehabilitadora. El objetivo de este plan de cuidados será el aumento de actividad de nuestra paciente, manifestando ésta estar más cómoda durante el movimiento y experimentando un aumento de la función articular. Los pasos a seguir serían los siguientes:

  • Valoraremos las características y la localización del dolor, los hechos que lo incrementan y los factores de alivio

  • Colaboraremos con el fisioterapeuta a fin de planificar programas de movimiento articular, ejercicios y actividades

  • Desarrollaremos un plan para el control del dolor. Haremos coincidir los ejercicios con las horas de máximo confort

  • Seremos el “compañero” de ejercicios de nuestra paciente. Emplearemos juegos para lograr que nuestra paciente haga los ejercicios

  • Si la paciente no es capaz de seguir las instrucciones, utilizaremos ejercicios de movilidad articular activos-asistidos en todas las articulaciones al menos diariamente

  • Nos aseguraremos de que la paciente no corre peligro. Cuando la movamos, emplearemos un cinturón de transferencias. Haremos movimientos lentos que muestren su confianza y demostraremos los movimientos a nuestra paciente antes de moverla.

Además de su problema respiratorio y de su escasa movilidad, nuestra paciente presenta en la actualidad edemas maleolares- problema que se vería acentuado por la intolerancia a la actividad que presenta la paciente a causa de la disnea. Por tanto, intentaremos incrementar la actividad y los desplazamientos de nuestra paciente mediante ejercicios que rehabiliten la fuerza muscular, etc, con el fin de mejorar también estos edemas. No obstante, no nos limitaremos únicamente a realizar ejercicios, sino que emplearemos también otras técnicas, como el masaje. Podemos tratar los edemas maleolares realizando a nuestra paciente masajes circulatorios de miembros inferiores, en dirección craneal, que favorecerán el retorno venoso. Evitaremos este masaje si la piel de la paciente es seca y varicosa. Además del masaje circulatorio, los movimientos de flexión-extensión de tobillo beneficiarán también el retorno venoso.

BAÑO

En primer lugar, valoraremos y analizaremos las barreras impuestas al autocuidado en la higiene de nuestra paciente. Observamos que Juana no muestra dependencia a la hora de asearse, pero sí requiere ayuda a la hora del baño por la disnea, circunstancia que daba lugar a que Juana se bañara una vez por semana.

Al igual que hemos hecho con las comidas, hemos decidido respetar la decisión de Juana acerca de asearse cada mañana y ser por la noche, antes de acostarse, cuando reciba el baño. De igual forma que respetamos el horario, vamos a respetar, en la medida de lo posible, la frecuencia. Juana ha decidido bañarse cada noche, pues, además de sentirse mejor, se ha dado cuenta de que el baño le ayuda a dormir.

  • Identificaremos el tipo de baño deseado por Juana y el que le resulte más adecuado a su capacidad

  • Utilizaremos el sentido contractual para establecer un horario destinado al baño. Junto con Juana, hemos decidido que sea a las 21:00 horas, antes de la cena

  • Proporcionaremos un equipo adaptador como, por ejemplo, cepillos con mango largo, banquetas para ducha y duchas de teléfono

  • Valoraremos y enseñaremos al la paciente todo lo relativo a los peligros para su seguridad

  • Animaremos a nuestra paciente a dirigir el procedimiento del baño si es incapaz de llevar a cabo esta actividad

  • Le proporcionaremos intimidad en la medida de lo posible

  • En caso de presentar ansiedad, identificaremos el nivel de ansiedad de nuestra paciente y le animaremos a expresar verbalmente sus sentimientos

  • Adoptaremos una actitud segura cuando le limpiemos las partes íntimas del cuerpo, pero seremos sensibles a los sentimientos de la paciente

  • Proporcionaremos el baño con un contacto tierno y sin prisas.

ALIMENTACIÓN: CENA

Seguiremos los patrones comentados ya anteriormente en los apartados de Desayuno y Almuerzo, que se resumen en:

  • Respetar la hora a la que Juana suele cenar

  • Seguir el plan de comidas que ha sido establecido por el dietista, eligiendo de él los alimentos preferidos por nuestra paciente. Procuraremos que sea una cena ligera

  • Respetaremos su ritmo de comida sin apresurarla, al igual que el orden de los alimentos que ella prefiera

  • Le proporcionaremos la ayuda necesaria y hasta el punto en que lo necesite

  • Limpiarle tantas veces como sea necesario

  • Aseo bucal antes y después de las comidas.

DESCANSO AL FINAL DEL DÍA

En primer lugar, respetaremos la hora a la que Juana suele acostarse, como hemos hecho con la alimentación o el baño. Sin embargo, procuraremos que haya pasado, al menos, una hora desde la última ingesta. Al igual que en la siesta, proporcionaremos a Juana la ayuda necesaria: ponérsela ropa de dormir, ir hasta la cama, meterse en ella,...

Cualquier enfermedad que cause problemas relacionados con la oxigenación adecuada, como la EPOC, provoca trastornos del sueño. Por ello, valoraremos la presencia de dificultades para respirar por la noche que hagan que la paciente se despierte con frecuencia por la noche. Proporcionaremos a nuestra paciente apoyo postural para mejorar el estado respiratorio. De esta forma, evitaremos la ortopnea que padece Juana colocando dos almohadas en la cama de manera que no se halle en total verticalidad (es lo que se llama ortopnea de dos almohadas). En un caso más extremo, podríamos barajar la posibilidad de solicitar, bien a la seguridad social, bien a la Junta de Andalucía, servicios sociales,..., una cama articulada propia de un hospital para que Juana gozara de una mayor comodidad. En este caso, podríamos colocar la cama en posición de Fowler entre intermedia y alta.

En el caso de que nuestra paciente presentara una alteración del patrón del sueño, desarrollaremos un plan de cuidados específicos, basado en la identificación de factores o sustancias que favorecen o interfieren en el sueño, el empleo de medidas de alivio para inducir el sueño y el descanso, la administración de medicación,...

Nuestro objetivo será que Juana sea capaz de dormir adecuadamente.

INSTRUCCIONES A TERCERAS PERSONAS ANTE LA AUSENCIA DE LA CUIDADORA

Juana tiene dos hijos que viven en una ciudad cercana y que van a visitarla un ratito, o que la llaman por teléfono, una vez a la semana cada uno. Además, se alternan los fines de semana para dedicarle un mayor tiempo a su cuidado.

En el caso de que Juana decidiera permanecer los fines de semana en casa de sus hijos, es muy importante enseñar a los familiares o, al menos, a un miembro de la familia a realizar el plan de cuidados que llevamos a cabo nosotros diariamente. Lo instruiremos para lo siguiente:

  • Enseñaremos al familiar a ayudar a Juana en las actividades de autocuidado. Le diremos cómo proporcionarle el alimento, la higiene, el vestido y arreglo, la ayuda necesaria para la eliminación de heces y orina, etc. Enseñaremos al familiar paciente el cómo proporcionarle el baño a la paciente y las estrategias que debe seguir

  • Enseñaremos al cuidador la importancia de respetar los horarios que nosotros seguimos a diario: desayuno, almuerzo, cena, baño, medicación, toma de los signos vitales,...

  • Insistiremos en la importancia de respetar los planes de alimentos o el tratamiento dietético que debe seguir Juana dirigidos a la hipertensión, el esteñimiento,...

  • Es muy importante comunicar a la familia acerca del tipo y el grado de ayuda que requiere Juana, tanto para vestirse como para desplazarse, comer, etc

  • Deberemos asegurarnos de que el “nuevo” cuidador sea capaz de realizar la toma de los signos vitales. Le enseñaremos a manejar el material, a realizar la técnica adecuadamente, a valorar los resultados y a registrarlos

  • Prepararemos al cuidador de manera que sea capaz de preparar y proporcionarle a la paciente la medicación correctamente. Es muy importante que expliquemos al “nuevo” cuidador la naturaleza y la finalidad de todos los procedimientos de tratamiento y la medicación. Comunicaremos la importancia de respetar el horario de la medicación, la frecuencia, la dosis, etc, para lo que es imprescindible que revise la prescripción médica. Enseñaremos al cuidador a manejar el equipo de oxigenoterapia correctamente, a seguir la técnica adecuada, realizar el registro de la hora, el medicamento, la dosis,... Daremos mucha importancia a la observación de los posibles efectos secundarios

  • Mostraremos al cuidador cómo se realizan los ejercicios de movilidad articular (sólo aquellos que no presenten dificultades ni complicaciones) e incluso aquellos ejercicios respiratorios que resulten más fáciles y seguros

  • Nos aseguraremos de que los familiares están totalmente capacitados para proporcionarle a Juana todos los cuidados necesarios que se han desarrollado a lo largo del plan de cuidados

  • MUY IMPORTANTE: daremos a los familiares un número de teléfono que les permita contactar con nosotros en caso de ser necesario.

Otro punto interesante es el hecho de plantearnos la posibilidad de que Juana debiera permanecer sola en cualquier momento por causas mayores. En este caso, deberíamos asegurarnos de que dispone de un teléfono en un lugar de la casa accesible desde el que pudiera pedir ayuda y que dispusiera de los números de teléfono más importantes almacenados en la memoria (para utilizarlo en estos casos deberíamos mostrarle previamente el funcionamiento ); luces cerca de la cama por si fuera necesario levantarse en mitad de la noche, así como dispositivos de ayuda tales como barras, ...; los medicamentos al alcance, diferenciados con pegatinas de colores, por ejemplo, que permitieran a Juana diferenciarlos e indicar en ellos su dosificación; etc.

Esto sería un caso extremo en el que Juana no pudiera recibir ni nuestra ayuda ni la de sus familiares, pero no tenemos que descartar la posibilidad de que ocurriera.

Aspectos como éstos ayudarían a evitar accidentes en caso de que Juana tuviera que permanecer sola.

BIBLIOGRAFÍA

  • Planes de cuidados en enfermería geriátrica, Frances F. Rogers-Seidl, R.N., M.N.

Ediciones científicas y técnicas, S.A.

Masson- Salvat Enfermería, Barcelona, 1995.

  • Enciclopedia familiar de la Medicina y la Salud (tomo III),

Servagrup Ediciones, S.A., Madrid, 1983.

  • Cuidados enfermeros y mantenimiento de los equipos de terapia respiratoria, 2001,

Dirección de enfermería y Comité de infecciones del Complejo Hospitalario Carlos Haya, Málaga, 2001.

Hipoxia: disminución de la cantidad de oxígeno en la sangre por debajo de los valores normales.

Gasometría arterial: prueba que se realiza para determinar si la respiración es adecuada midiendo los gases en sangre. Detecta la presión parcial de cada uno de ellos, oxígeno y dióxido de carbono, expresándose en mmHg. Cuanto mayor sea la cantidad de gas en sangre, mayor será la presión (P) que ejerce. Los valores normales son:

Sangre arterial Pp oxígeno = 95 a 100 mmHg

Pp dióxido de carbono = 40 mmHg

Sangre venosa Pp oxígeno = 40 mmHg

Pp dióxido de carbono= 46 mmHg

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