Crisis fiscal española (1989-1997)

Ley del IVA (Impuesto Sobre el Valor Añadido). PIB (Producto Interior Bruto). Actividad petrolera. Sector público

  • Enviado por: Benitez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 61 páginas
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INTRODUCCION

El desenvolvimiento económico de un país en determinadas décadas o periodos de tiempo. conlleva al estudio de ciertos aspectos que pueden a ayudar a obtener resultados económicos.

En este informe se estudian los aspectos Económicos más resaltantes en el periodo de 1989-1997, tomando como principal tema de este informe la crisis fiscal acontecida para ese periodo.

Para el análisis de estos años, tomamos en cuenta el ámbito fiscal, la política en el Sector Público principalmente; en donde las medidas dirigidas a fortalecer las finanzas públicas son aspecto fundamental de este punto del informe.

Posteriormente el Análisis de la Oferta Real de Bienes y Servicios, es decir el estudio del comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB) en dos actividades importantes, las Petroleras y no Petroleras, asiendo énfasis en los incrementos del petróleo, del gas natural y en los volúmenes del crudo y en los productos de exportación.

Por último, se encuentra la Gestión Financiera del Sector Público, la cual nos ayuda a entender todos aquellos Ingresos y Gastos del Estado de dónde provienen y los beneficios que le otorga al Sector Públicos.

POLITICA FISCAL AÑO 1989

En el ámbito fiscal, la política se planteó reducir sustancialmente el deficit del sector público. Para lo cual se adoptó un conjunto de medidas dirigidas a fortalecer las finanzas públicas, a asegurar una asignación eficiente de los recursos y a redimensionar la participación del Estado en la actividad productora de bienes y servicios. A tales propósitos, se procuró el mejoramiento de la gestión financiera de los entes públicos, mediante la aplicación de un nuevo esquema de precios y tarifas para los bienes y servicios que producen las empresas del Estado, Con la finalidad de ajustar dichos precios a los niveles internacionales, o costo de oportunidad de las exportaciones, en el caso de los bienes transables, y a los costos marginales a largo plazo, en el caso de los bienes y servicios producidos para el mercado interno. Asimismo, se diseñó un programa de restructuración y saneamiento administrativo de los entes públicos, y se iniciaron los estudios preparatorios para adelantar un amplio programa de “privatización”.

En el plano impositivo, se formuló una reforma de la Ley de Impuesto Sobre la Renta, y un Proyecto de Ley de Impuesto al Valor Agregado. Dichos instrumentos tiene como propósito incrementar la participación de la tributación en el financiamiento del gasto y, por este medio, disminuir la excesiva dependencia de los ingresos fiscales de la renta petrolera. Asimismo, se adoptaron medidas encaminadas a modernizar y mejorar el sistema de administración tributaria.

En materia de asignación de recursos, con el propósito de atenuar el efecto adverso coyuntural sobre los salarios reales y niveles de empleo, se instrumentó una política de recomposición del gasto que planteó el establecimiento de un seguro de paro forzoso, el inicio del Plan de Empleo e inversión Social, la sustitución de subsidios indirectos por subsidios directamente dirigidos a sectores de menores recursos y la consolidación de programas tales como la beca alimentaria, dotación de uniformes escolares, atención a la madre embarazada, vaso de leche escolar, hogares de cuidado diario y subsidios al medio pasaje estudiantil.

Asimismo, la nueva política fiscal se propone profundizar la función del Estado como proveedor de la infraestructura de apoyo a los sectores productivos y redimensionar el gasto de inversión de las Empresas del Estado.

Finalmente, en razón de que la viabilidad del programa económico está significativamente condicionado a las restricciones financieras que impone el mantenimiento de un elevado servicio de deuda pública externa, el gobierno inició un nuevo proceso de renegociación con la banca acreedora, sustentando en la reducción y mejoramiento de las condiciones de pago de la deuda y en el restablecimiento de los flujos financieros hacia el país. Con relación a este último aspecto, se trazó una política de endeudamiento dirigida a obtener financiamiento externo, fundamentalmente de organismos multilaterales y bilaterales de crédito, dadas las mejores condiciones financieras que caracterizan los préstamos de estas instituciones.

ANALISIS GLOBAL DEL PRODUCTO INTERNO BRUTO (P.I.B) EN EL AÑO 1989

EL Producto Interno Bruto (PIB), valorado a precios de 1984, registró en 1989 una caida de 8,3%, conformada por un incremento de 1,2% en las actividades petroleras y una contracción de 9,4% en el resto de las actividades económicas.

Al reagrupar institucionalmente el valor agregado no petrolero, se observa que la concentración del producto, se manifestó en las actividades privadas (-11,8%) por cuanto el producto público registró, más bién una expanción 1,6%. Por su parte la desagregación de las actividades privadas, revela que la mayor contracción se produjo en las actividades comerciales internacionalmente (14,0%) en tanto que las no comerciales se redujeron en 11,0% debido, a los incrementos de costos asociados a la depreciación del tipo de cambio y la reducción autónoma e inducida de la demanda agregada.

La participación relativa de las importaciones como fuente complementaria de la oferta interna se situó en 11,4% frente a 15,4% en 1988. Por su parte, la importancia relativa de las exportaciones no petroleras en la demanda total de bienes y servicios se incrementó de 5,6% a 8,1%, todo lo cual resultó consistente con el objetivo implícito de la devaluación como es el de reorientar los flujos de oferta y demanda en procura de mejorar el saldo de la cuenta corrirente de la balanza de pagos.

En correspondencia con la caída generalizada del producto, la tasa de desocupación abierta se incrementó durante el año 1989 a 9,6%, observandose el mayor deterioro en el sector productor de bienes transables, donde la tasa cesantía pasó a 8,2% (4,7% en 1988), con una caída en los niveles absolutos de ocupación, no obstante la vigencia de la medida de inamovilidad laboral. Con relación al sector productor de bienes no transables, el aumento en la tasa de cesantía fue menor de (6,8& a 8,9%) a pesar del incremento de su oferta de trabajo (6,9%); a tal resultado contribuyó en grado importante el aumento en los niveles de ocupación en la administración pública.

ACTIVIDAD PETROLERA AÑO 1989

El producto de la actividad petrolera se incrementó en términos reales en 1,2% conformado por un aumento de 1,3% en petróleo y gas natural y de 0,8% en las actividades de refinación. Por su parte, los volúmenes de crudos y productos exportados registraron una contracción de 1,6%, lo cual, ante una caída de 6,0% en el consumo interno de hidrocarburos, posibilitó una fuerte acumulación de inventarios.

El examen de la producción petrolera por tipo de bienes muestra que la generación de hidrocarburos líquidos y gaseosos se incrementó en 0,6%, al situarse en b/d 2.303 miles. Ello como resultado de un aumento de1, 9% en la extracción de crudos convencionales de una expansión en la producción de LPG y de una baja apreciable en la extracción de condensados para ajustarse a las nuevas regulaciones de la OPEP.

El incremento en la producción de crudos convencionales, aunado al menor consumo interno de hidrocarburos, ampliaron las posibilidades de exportación: no obstante, la decisión de ampliar el volumen de los inventarios determinó más bien una contracción de 1,6% en las exportaciones, situándolas en b/d 1.624 miles.

En la evolución de las exportaciones destaca el incremento registrado en los refinados (0,2%), hecho opuesto a la reducción de las exportaciones de crudos (2,8%), lo cual contribuyó también a mejorar el precio promedio de realización de las exportaciones que ascendió a US$/b 16,87. La depreciación del tipo de cambio aportó directamente ingresos adicionales a la industria petrolera por un monto estimado en Bs.202.491 millones. Adicionalmente, por concepto de revalorización de activos externos, la industria registró extraordinario de Bs. 54.414 millones, imputados a los resultados del ejercicio económico. Asimismo, los ingresos provenientes de la venta interna de hidrocarburos se incrementaron en 116,7% al situarse en Bs. 27.071 millones.

ACTIVIDADES NO PETROLERAS AÑO 1989

El producto del sector público no petrolero registró un incremento del 1,6%, conformado por sendos aumentos en las actividades generadoras de bienes y servicios transables (2,2%) y no transables (1,4%).

En el crecimiento de las actividades generadoras de bienes transables, la mayor contribución provino del incremento en la producción de ALCASA (26,9%) y VENALUM (28,2%) y en menor medida, de la actividad minera donde destacan CARBOZULIA y BAUXIVEN cuyas producciones se expandieron en 213,5% y 14,4%, respectivamente. La extracción de hierro se contrajo en 2,6%, mientras que la producción manufacturera creció apenas 0,2%, sustentada en el crecimiento de Metales no Ferrosos (20,4%), que logró compensar la caída generalizada en el resto de las ramas productivas, donde se incluyen Hierro y Acero (-7,5%) y Productos Químicos (- 5,7%).

Los resultados de las actividades transables del sector público, evidencian que las ramas que se expandieron fueron precisamente aquellas con una menor participación relativa de manos de obra e insumos importados en sus estructuras de costo, como es el caso de Minerales no Metálicos y Metálicas Básicas, ramas donde se localizan las empresas públicas no petroleras que se caracterizan por su trayectoria exportadora.

Del incremento en términos reales de Bs. 1.885 millones en las exportaciones no petroleras del sector público, la mayor proporción correspondió a aluminio y carbón, localizadas ambas industrias en las ramas Minerales no Metálicos y Metálicas Básicas, respectivamente. Una excepción en este sentido lo constituyó la industria química, la cual, no obstante la caída de 21,5% en su producción.

INGRESOS DEL SECTOR PUBLICO AÑO 1989

Los ingresos corrientes del sector público restringido consolidado experimentaron durante 1989 un incremento de 110,4% en términos nominales, y de 10,8% en términos reales, al deflactarse por el implícito de precios del producto. Como resultado de esta significativa expansión, dichos ingresos elevaron su participación nominal como proporción del PIB de 23,9% en 1988 a 28,9% en 1989. En el comportamiento expansivo de los ingresos corrientes del sector público, incidió la depreciación del tipo de cambio, así como en el incremento en el precio promedio de realización de las exportaciones petroleras y el ajuste en los precios y tarifas de los bienes y servicios públicos. Por su parte, el menor dinamismo de la actividad económica interna se constituyó en un factor contractivo de los ingresos públicos.

En efecto, la depreciación del tipo de cambio causó un impacto altamente positivo sobre las finanzas públicas, especialmente sobre los ingresos por exportación de PDVSA y las demás empresas públicas productoras de bienes exportables. Para el Gobierno Central, la depreciación significó un incremento sustancial de los ingresos por impuestos y regalías sobre la actividad petrolera. Igualmente, los ingresos públicos resultaron dinamizados por el incremento de US$/b 13,49 a US$/b 16,86 en el precio promedio de realización de las exportaciones petroleras, factor que compensó ampliamente la moderada caída de 18 mil barriles diarios en los volúmenes de exportación.

Asimismo, la aplicación de un nuevo esquema de precios y tarifas para los bienes y servicios públicos, en conjución con los cambios introducidos en el Sistema de Recaudación de Impuestos constituyeron las medidas fiscales de mayor incidencia sobre las finanzas del sector, contribuyendo las primeras, a mejorar la gestión operativa de las empresas públicas no financieras.

En la evolución de los ingresos corrientes del sector público, destaca la contracción de 0,7% en las percepciones fiscales de origen no petrolero, resultado atribuible, fundamentalmente, a la reducción en el impuesto sobre la renta por la caída registrada en el nivel de actividad económica y la mayor porción de impuestos cancelados a través del pago con bonos de exportación.

De lo antes mecionado se concluye que el incremento de los ingresos públicos durante 1989 obedece, básicamente, a la depreciación del tipo de cambio, a lo cual se adicionó el mayor flujo de ingresos petroleros.

GASTOS DEL SECTOR PUBLICO AÑO 1989

El gasto público restringido consolidado durante 1989 estuvo condicionado por la necesidad de mantenerlo a niveles compatibles con la meta de reducir significativamente el déficit financiero del sector público. En este sentido, el gasto consolidado del sector público restringido, no obstante experimentar un crecimiento nominal de 60,6% con relación al año precedente, disminuyó en términos reales en 15,4%, reduciendo su participación nominal como proporción del PIB, de 32,5% en 1988 a 29,9% en 1989.

El comportamiento del gasto público resultó determinado por decisiones de política fiscal, por la depreciación del tipo de cambio y por la liberación de los precios internos. En relación con las medidas de política fiscal, destacan el incremento en las remuneraciones a los funcionarios del sector público; la sustitución de subsidios indirectos por directos, orientados a los estratos poblacionales de menores ingresos (Programa Social); el subsidio cambiario al sector empresarial privado para cumplir compromisos derivados de las cartas de créditos; y el redimensionamiento de los gastos de inversión, especialmente de los del Gobiernos Central.

La incidencia de la depreciación del tipo de cambio, significó para los entes públicos un incremento de las erogaciones por pago de intereses sobre la deuda pública externa (176,8%) y en el valor de los bienes y servicios importados.

Asimismo, la depreciación del tipo de cambio, conjuntamente con la pilítica de liberación de precios y el alza en las tarifas de los servicios básicos y en el precio de los combustibles, causaron un incremento en los gastos destinados a la compra de bienes y servicios en el mercado interno y en los costos de las obras en ejecución.

Si se analiza la composición del gasto público de acuerdo a la clasificación económica de gasto corrientes y de inversión, se observa que la estructura de 1988 se mantuvo sin mayores alteraciones. Sin embargo, a nivel desagregado se aprecia que el Gobierno Central presenta una recomposición en la asignación de sus recursos, acentuándose la participación de los gastos corrientes, que pasaron de 84,1% en 1988 a 92,0% en 1989.

Esta recomposición es consistente con el objetivo de política de contribuir a reducir el costo social resultante de la aplicación del programa de ajuste macroeconómico. En este sentido, además del aumento en las remuneraciones de los empleados del sector público, el Gobierno Central adelantó el programa de beca alimentaria y el vaso de leche escolar; el subsidio al pasaje estudiantil; el programa de dotación de útiles y uniformes escolares: el programa de hogares de cuidado diario, el materno infantil y el de atención a la mujer embarazada. Por otra parte, la disminución de los gastos de inversión está vinculada a un nivel de ejeución de obras significativamente menor que el de las realizadas bajos los planes Trienal y Bienal de inversiones, que culminaron el año 1988, así como por el desfase que se produjo en la ejecución del Plan de Empleo e Inversión Social, aprobado por el Congreso de la República el 14 de septiembre de 1989.

ANALISIS GLOBAL DEL PRODUCTO INTERNO BRUTO (P.I.B) EN EL AÑO 1990

Durante 1990 la oferta total de bienes y servicios registró un cambio de estructura a favor de la oferta interna, en detrimento de las importaciones. Esta última variable denotó una contracción en términos reales de 5,2%, que se manifestó, principalmente, en el componente de bienes de capital y, en menor medida, en los insumos. Por su parte, las importaciones de bienes de consumo se incrementaron ligeramente. Este comportamiento general, además de evidenciar el efecto de la caída de la inversión neta privada y de la inelasticidad de la oferta interna a nivel de ciertos bienes de consumo final, sugiere que en 1990 operó una ganancia de eficiencia y/o un proceso sustitutivo en el empleo de insumos importados.

Por su parte, el examen de los factores determinantes de la oferta interna que, además del efecto activador de la demanda agregada, en el repunte de la producción ocurrieron circunstancias tales como: una caída del salario real acompañada de una mejora en la productividad de la mano de obra ocupada en el sector formal privado, por aumento en la utilización de la capacidad instalada, y la apreciación del tipo de cambio real, con el consiguiente abaratamiento relativo de los insumos importados. Sin embargo, durante el año surgieron elementos limitantes de la expansión del producto, a saber:

  • El aumento de la tasa de interés real, interna.

  • El seguimiento de políticas económicas que promueven la competencia externa e interna.

  • El menor ritmo de crecimiento de los precios.

La producción de bienes no transables se incrementó a una tasa mayor, lo cual se asocia con la menor competencia que se registró en ese mercado de bienes, posibilitando la fijación de precios conforme a la evolución de los costos y la demanda agregada interna.

ACTIVIDAD PETROLERA AÑO 1990

La actividad petrolera nacional mostró durante 1990 una favorable evolución que se concretó en un incremento de 13,6% en el respectivo producto real, correspondiendo a los subsectores Petróleo Crudo y Gas Natural y refinación, tasas de crecimiento de 17,6% y 1,6%, respectivamente. Durante el año, la producción de hidrocarburos evidenció un incremento de 11,0%, al alcanzar un promedio de b/d 2.556 miles, magnitud que unida a la desacumulación de inventarios y al estancamineto en el consumo interno de hidrocarburos, permitió un volumen promedio de exportación de b/d 1.881 miles, un 15,8% superior al registrado en 1989.

El aumento de la producción de crudos obedeció, fundamentalmente, al repliegue de la oferta mundial de petróleo, como consecuencia del conflicto del Golfo Pérsico y de la declinación de la producción de crudos en E.E.U.U. y Rusia, entre otros importantes mundiales de petróleo.

El análisis de la estructura de la producción interna de crudos por rangos de gravedad API, refleja una recomposición entre condensados y crudos livianos, a favor de estos últimos, ello en respuesta a la restricción que, desde el punto de vista de la cuota de producción, introdujo la redefinición de los condensados por parte de la O.P.E.P., a partir del cuarto trimestre de 1989. En consecuencia, el promedio de producción de condensados descendió de b/d 160 mil en 1989 a b/d 37 mil en 1990. La producción de crudos medianos denotó un crecimiento relativamente moderado (4,0%), no así la de crudos pesados cuya significativa tasa de expansión (39,7%) revela la preexistencia de una "producción cerrada", a causa de restricciones en la demanda mundial. La extracción de gas natural y LPG también mostró una favorable evolución, al registrar incrementos de 6,6% y 5,6% respectivamente.

Por su parte la actividad de refinación interna denotó un leve crecimiento de 1.1%, que se atribuye a la mayor demanda de crudos de origen nacional por parte de las refinerías pertenecientes y/o manejadas por las operadoras de P.D.V.S.A. en el exterior.

Las exportaciones de crudos y productos, al promediar b/d 1.881 miles, registraron un incremento de 15%, atribuible, fundamentalmente, al desempeño de los crudos (26,0%), por cuanto las exportaciones de productos aumentaron muy levemente. El consumo interno de productos derivados del petróleo se mantuvo en los niveles de 1989, lo cual determinó una apreciable contracción en el índice “consumo de energía/P.I.B”.

Las condiciones prevalecientes en el mercado petrolero internacional posibilitaron que, durante el último trimestre de 1990, las operadoras de hidrocarburos filiales de P.D.V.S.A. tuvieran la oportunidad de verificar, en la práctica, sus potenciales de producción, al quedar en libertad de extraer la cantidad de crudos requerida por un mercado predominante de vendedores, con la única restricción institucional de mantener una holgura de 15% entre el potencial de producción y el volumen extraído.

ACTIVIDADES NO PETROLERAS AÑO 1990

A parte del desempeño de la actividad petrolera, dos aspectos destacan en la evolución sectorial del producto: el mayor dinamismo de las actividades generadoras de bienes transables y la marcada diferenciación en el crecimiento del producto del sector público, respecto al del sector privado, a favor del primero.

En lo referente al comportamiento del producto transable no petrolero, la restauración del crecimiento se manifestó no sólo en las actividades de manufactura y minería del sector público, sino también a nivel de las correspondientes ramas del sector privado, con lo cual se logran resultados cónsonos con la orientación general del programa económico. Tal consistencia, sin embargo, se atenúa al observar la mayor participación que adquirió el sector público en la generación del producto, participación ésta que se originó tanto en el crecimiento de la actividad petrolera, como en la evolución del producto del Gobierno General, cuya tasa de crecimiento de 7,8%, fue la segunda en importancia, después del petróleo.

En un contexto donde la mayoría de las ramas de actividad económica se recuperaron, llaman la atención las dos excepciones representadas por Restaurantes, Hoteles y Agricultura. En relación a este último sector y en especial en el subsector vegetal, los resultados obtenidos revelan la persistencia de problemas estructurales de diversa naturaleza que dificultan el crecimiento de esa importante actividad.

INGRESOS DEL SECTOR PUBLICO CONSOLIDADO AÑO 1990

Los ingresos del Sector Público Consolidado Restringido registraron durante 1990 un crecimiento significativo de 72,9%, atribuible al favorable comportamiento de la actividad petrolera, a la continuación del proceso de ajuste de precios y tarifas de los bienes y servicios producidos por el sector público y al incremento en la tributación interna.

El aumento en el valor de las exportaciones petroleras, por efecto del precio, volumen y depreciación del tipo de cambio, y el aumento en el precio interno de la gasolina (23,0%) y otros derivados de los hidrocarburos (47,6%), originaron una sustancial mejora de 89,3% en los ingresos operativos de P.D.V.S.A., respecto a 1989.

La política de ajuste en los precios y tarifas de los bienes y servicios que producen las empresas públicas, influyó en el crecimiento de los ingresos operativos de ese sector. En efecto, en lo que respecta a los bienes transables se observaron aumentos en el nivel promedio de precios internos de los bienes que producen ALCASA, VENALUM, SIDOR, FERROMINERA, INTERALUMINA, NITROVEN y PEQUIVEN. En caso de los no transables, se incrementaron las tarifas de electricidad (42,3%), telecomunicaciones (75%), Metro (36,3%) y transporte aéreo (121,6%), continuando así el proceso de corrección del rezago en la actualización de dichos precios, en muchos casos.

Los ingresos tributarios no petroleros se vieron dinamizados, particularmente, por las contribuciones al I.V.S.S., como consecuencia de la aplicación del nuevo reglamento de cotizaciones, y los aportes al Seguro de Paro Forzoso; medidas éstas que si bien comenzaron a instrumentarse a finales de 1989, tuvieron su mayor efecto sobre la gestión publica durante 1990.

Adicionalmente, en el aumento de los ingresos tributarios incidió el crecimiento nominal de la actividad económica interna, la aplicación del plan especial de recaudación de impuestos pendientes, el mayor valor en moneda nacional de las importaciones y el efecto de la inflación sobre la renta neta gravable. La contracción en la demanda doméstica, incluida por el incremento de la tributación interna, fue ampliamente contrarrestada por la acción expansiva del gasto financiado mayoritariamente con recursos de origen externo.

En cuanto a la estructura de ingresos, se aprecia una mayor participación del superávit de operación de P.D.V.S.A., el cual representó el 77,6% dl total de ingresos de 1990, en comparación con el 69,7% en 1989.

Con el depósito de atenuar el impacto que sobre la economía generaría el mayor volumen de ingresos petroleros, el Ejecutivo Nacional creó el Fondo de Estabilización Macroeconómica (F.E.M.) el cual acumuló al 31-12-90, recursos por US$ 850,0 millones equivalentes a Bs. 42.903,0 millones (1,9% del P.I.B.).

GASTOS DEL SECTOR PUBLICO CONSOLIDADO AÑO 1990

El gasto del sector público experimentó durante 1990 un crecimiento nominal de 65,8% y de 16,5% en términos reales cuando se deflacta por el implícito del P.I.B. El incremento real habido contrasta con la significativa caída observada en 1989 (13,6%), lo que evidencia el carácter expansivo de la política fiscal en 1990.

La acción expansiva se originó no sólo por el incremento del gasto público real, sino fundamentalmente por el significativo crecimiento que evidenció el déficit interno, el cual alcanzó a Bs. 381.952,0 millones, cifra que representa una variación del 85,7% con respecto al año 1989. Este elevado déficit interno, financiado con recursos excedentarios externos, básicamente de origen petrolero, tuvo un efecto expansivo sobre la demanda agregada y el producto no petrolero, generando presiones alcistas sobre el nivel de precios, lo que obligó a instrumentar una política monetaria de signo contractivo, que si bien moderó las presiones inflacionarias, causó un alza en las tasas de interés con el siguiente efecto restrictivo sobre la inversión privada.

El nivel y composición del gasto total estuvo determinado por la decisión de política fiscal encaminada a ejecutar programas de gasto corriente y de inversión, destinados básicamente, a aumentar los subsidios directos a los sectores de la población de menores ingresos (Programas Sociales), dar cumplimiento a los compromisos derivados del servicio de la deuda pública, concluir el reconocimiento de compromisos por cartas de crédito, mejorar el salario nominal de los funcionarios del sector público, ejecutar programas de inversión de las empresas públicas para elevar su capacidad productiva y desarrollar obras de infraestructura.

El incremento en los pagos por intereses se origina en la actualización de obligaciones pendientes por deuda externa, en los aumentos de costos financieros internos como producto del nuevo esquema de colocación de bonos públicos y letras del tesoro a tasas de interés variables, y a la cancelación parcial al B.C.V., mediante títulos en dación de pago, de los intereses derivados del programa de conversión de deuda pública externa en inversión.

El crecimiento de las transferencias corrientes obedeció a la ejecución de mayores gastos vinculados con los programas de beca alimentaria, bono lácteo, uniformes y útiles escolares y asistencia materno-infantil, así como con el incremento del subsidio cambiario, y con los mayores aportes a las Gobernaciones, como resultado de la aplicación de la Ley de Transferencia de Poderes Públicos.

El mayor gasto corriente en remuneraciones y transferencias, excluido el subsidio cambiario, generó un incremento del ingreso personal disponible, induciendo un crecimiento en la demanda agregada por vía del consumo, y por ende, del producto. Los gastos de inversión se incrementaron, en términos reales, en 12,7%, revirtiéndose así la caída observada en 1989 (1-15,5%). La expansión del gasto se debió, básicamente, a los programas ejecutados por P.D.V.S.A. y el Gobierno Central, por cuanto la inversión real de las empresas públicas no financieras disminuyó en 12,2%.

Cabe destacar el repunte en el gasto de inversión del Gobierno Central, al pasar de un decrecimiento nominal y real en 1989 de 26,2% y 61,0%, a un crecimiento de 166,0% y 86,9%, respectivamente. El comportamiento de la inversión de las empresas no financieras, se explica por haberse culminado los planes de expansión que se venían desarrollando en el sector de aluminio, por el redimensionamiento de los programas ejecutados por aquellas empresas sujetas a reestructuración como CANTV, SIDOR y VIASA, entre otras, y el desfase en el inicio de la línea 3 del Metro de Caracas.

El incremento de la inversión pública (60,5%), constituyó un factor reactivador de la demanda agregada interna a través de la ejecución de obras de infraestructura y adquisición de equipos, contribuyendo así al crecimiento del producto generado por las actividades económicas; construcción, manufacturas y minería.

POLITICA FISCAL AÑO 1991

La política fiscal tuvo como objetivo estimular el crecimiento económico y continuar generando las condiciones necesarias para garantizar el equilibrio de las Finanzas Públicas, mediante la profundización de la reforma estructural del Sector Público y la reforma fiscal.

En cuanto al objetivo de estimular el crecimiento económico, el gasto fiscal se orientó hacia las inversiones destinadas a mejorar la infraestructura social y de apoyo a la producción y a intensificar los programas sociales dirigidos a favorecer a los sectores de menores ingresos. El nuevo Programa de Expansión a Largo Plazo del Sector Petrolero, dirigido a mejorar la competitividad de la industria petrolera, tuvo igualmente una incidencia expansiva sobre la actividad económica.

Con respecto al objetivo de mejorar la gestión financiera del Sector Público, se introdujeron mejoras operativas y administrativas en el proceso de fiscalización y recaudación de impuestos pendientes; se continuó con el programa de ajuste de los precios y tarifas de los bienes y servicios públicos y se ajustaron, a mediados del año, los presupuestos de gastos del Gobierno Central, PDVSA y el resto de las Empresas Públicas.

En el marco de la estrategia dirigida a reducir la participación del Estado en la economía y a reforzar la eficiencia del Sector Público, se concretó la privatización de los bancos Italo Venezolano y República, así como de las empresas CANTV, VIASA, ASTINAVE y Central Azucarero El Tocuyo; asimismo, se otorgó una concesión para operar el servicio de telefonía móvil celular; se concluyó el proceso de liquidación del INP, se dio inicio al traspaso de la gestión operativa de los puertos a las gobernaciones de estado y se avanzó en el proceso de reestructuración del Banco Industrial de Venezuela, INOS, IMAU, VTV, INAVI, CADAFE, BANDAGRO, INH y ADAGRO.

En materia de reforma fiscal, el Congreso de la República aprobó durante el mes de Julio, la nueva Ley de Impuesto sobre la Renta; se avanzó en la discusión del Proyecto de Ley de Impuesto Selectivo a las Ventas y se continuó el proceso de modernización de la administración tributaria y aduanera.

Por otra parte, se introdujo al Congreso de la República el Proyecto de Ley que crea el Fondo de Estabilización Macroeconómica, el cual tendrá carácter permanente y cuyo objetivo fundamental será garantizar al Fisco Nacional un flujo estable de recursos de origen petrolero, con lo cual se evitaría que las fluctuaciones del mercado petrolero internacional se transfieran abruptamente a la economía interna.

En lo que respecta a la estrategia de financiamiento público, ésta se mantuvo dentro de lo Estructural, orientándose a obtener recursos no sólo de los organismos multilaterales y bilaterales de crédito, sino también concretando acuerdos con gobiernos extranjeros y la banca internacional y acudiendo a los mercados internacionales de capital.

ANALISIS GLOBAL DEL PRODUCTO INTERNO BRUTO (P.I.B) EN EL AÑO 1991

En 1991, la economía venezolana superó con creces los niveles de actividad prevalecientes en el año previo a la instauración del Programa Económico. En efecto, luego de la contracción de 1989 y la recuperación de 1990, el Producto Interno Bruto (PIB) en términos reales, experimentó una fuerte expansión de 10,4 %, siendo esta la tasa más alta observada en los últimos 35 años.

Variadas fueron las circunstancias que actuaron a favor de esta significativa expansión del producto, pero al seleccionar las más relevantes, cabe destacar la ya mencionada acción expansiva del gasto llevada a cabo por el Sector Público, en especial el Gobierno Central y PDVSA, y las políticas cambiarias y comercial aplicadas. La fuerte acción de demanda generada, directa e indirectamente, por el Sector Público, así como el abaratamiento relativo de os bienes transables no petroleros, respecto a los no transables, crearon condiciones favorables para que la producción se orientara en mayor medida hacia este último tipo de bienes. Así, en una situación cercana al producto potencial, el PIB real de los no transables en 1991 se expandió en 9,1%, en tanto que el de los transables no petroleros se incrementó en 8,5%.

Estos resultados ponen de relieve el dilema de política intrínseco de la economía venezolana, originado por una estructura productiva que se configura a expensas del gasto del Sector Público, posibilitado por la abundante oferta de divisas provenientes del sector petrolero y del endeudamiento externo, sin que internamente existan importantes fuentes alternas que la generen. Ello determina que el gasto público propicie una creación de oferta monetaria, exógena al Banco Central de Venezuela, la cual, en presencia de un régimen de precios libres (tasa de interés, precios de los bienes y servicios y tipo de cambio), presione simultáneamente sobre los mercados cambiarios y de bienes y servicios, lo que debería conducir a un descenso en la tasa de interés y a una depreciación del tipo de cambio nominal. No obstante, en el esfuerzo por mitigar presiones sobre esos mercados, los excesos de liquidez debe ser esterilizados, por lo que el impacto en la tasa de interés y en el tipo de cambio se revierte, ocasionando el recomodo de los precios relativos a favor de los bienes no transables, los cuales, ante fuertes presiones de demanda se ajustan internamente por la vía de mayores cantidades y precios; en este sentido, la variación de precios de los rubros que en Indice de Precios al Consumidor (IPC) se asocian a los no transables (servicios), fue mayor (34,4%) que la de los transables (27,9%).

ACTIVIDAD PETROLERA AÑO 1991

Los resultados de las actividades internas del sector petrolero en 1991, en términos físicos, denotaron crecimientos significativos. Ello obedeció, en buena medida, a la instrumentación de un conjunto de estrategias orientadas a resolver el eventual desequilibrio entre la oferta y la demanda mundial de petróleo, que en otras circunstancias, se habría originado por la interrupción de los suministros de petróleo de dos de los siete principales exportadores a causa de la conflagación del Golfo Pérsico.

El PIB a precios constantes del sector, indicó un incremento del 10,3% respecto al año precedente. El subsector petróleo crudo y gas natural registro un aumento del 9,4% mientras el PIB de la actividad de refinación interna de petróleo denotó un incremento del 13,6%, frente a 1990. Los resultados de las transacciones de la industria, valoradas en divisas, indican por el contrario, una evolución desfavorable, debido básicamente a que el deterioro del precio promedio de realización superó el crecimiento del volumen de las exportaciones.

La extración de petróleo crudo, incluyendo condensados, mostró un incremento del 11,4% respecto al año precedente, al promediar 2.339 miles b/d; tal hecho se vincula con la política comercial que se viene instrumentando desde 1986, la cual asigna prioridad a los volúmenes de las exportaciones en la obtención de ingresos.

El consumo interno de productos derivados del petròleo, en la industria y uso domèstico, denotò un crecimiento de 0,3%, al ascender a b/d 328,0 miles. A su vez, el consumo de gas natural ascendiò a b/d 212,3 miles (4,3%). La expansiòn del comsumo de estos combustibles en relaciòn con el crecimiento del PIB, se explica, en parte, por el uso màs intensivo de la hodroelectricidad, lo cual permitiò ahorrar combustible fòsiles; ademàs, el notable incremento de los precios internos de los combustibles derivados de hidrocarburos (74,2%) indujo un uso màs eficiente de dichos recursos, como lo evidencia la contracciòn del coeficiente “consumo de petròleo/PIB”.

En cuanto al precio de la realizaciòn de las exportaciones de crudos y productos, se observò una declinaciòn del 21,7%, al descender el promedio de US$/b 20,33 en 1990 a US$/b 15,92 en 1991.

ACTIVIDADES NO PETROLERAS AÑO 1991

Durante 1991, el Producto Interno Bruto (PIB) experimentó en términos relaes, un crecimiento de 10,4%, luego de un 6,5% en 1990, siendo ésta la mayor tasa alcanzada en los últimos 35 años. Al desgregar el producto por sectores Público y Privado, se destaca el crecimiento de este último, cuya tasa de variación (11,8%), fue casi tres veces la de 1990 (4,0%). Dicho crecimiento estuvo apuntalado por el subsector Construcción, que presentó el mayor ritmo de actividad, seguido de Manufactura, Comercio, y otros Servicios y Electricidad. El Producto del Sector Público no petrólero, por su parte, mostró un aumento e 4,7%, dentro del cual el Gobierno General marcó la pauta, con una tasa de variación de 8,1%.

En cuanto a los transables, en el producto generado por el sector manufacturero, cabe destacar la recuperación de ramas como “Fabricación de Sustancias y Productos Químicos”, que paso de una tasa de crecimiento de 8,1% en 1990, a 12,9% en 1991 y “Fabricación de productos Metálicos, maquinaria y Equipo” cuya expansión de 6,9% en 1990 ascendió a 26,5% en 1991. El sector Agrícola presentó una notable expansión luego de una caída en 1990, apuntalado por el subsector vegetal (7,4%), en cambio, descendió la actividad minera, no obstante el repunte del año anterior. En este resultado fue fundamental la reducción de 9,7% en la minería privada, específicamente la actividad “Oro y Diamante”, cuya caída de 23,2%, resultó más acentuada que la de 1990 (6,2%).

En lo que respecta al sector de bienes y servicios no transables, es relevante el producto generado por la actividad construcción, cuyo crecimiento cuadruplicó al de 1990. Esta gran expansión obedeció, principalmente, a la demanda de constructores por parte del sector público, dentro de la cual, la de las Empresa reflejo un aumento de 35,4% y la del Gobierno Central un 43,1%, como consecuencia del desarrollo de los planes de inversión (en especial el de la industria petrolera) pautados en el VIII Plan de la Nación. El PIB de las Actividades Productoras de Servicios, registró un aumento de 7,3% (2,7% en 1990), estimulado por los subsectores Comercio y Transporte y Almacenamiento, que se recuperó al alcanzar 13,7%, luego de la caída de 0,4% en 1990.

INGRESOS DEL SECTOR PUBLICO CONSOLIDADO AÑO 1991

Los ingresos del Sector Público Consolidado crecieron en 36,0%, frente al 72,9% durante 1990. El menor dinamismo de los ingresos se asocia al débil crecimiento del Superávit de Operación de las empresas petroleras (9,4%), el cual redujo su participación relativa en el total de ingresos de 77,6% en 1990 a 62,5% para el año 1991, producto fundamentalmente del comportamiento desfavorable del mercado petrolero internacional.

El resto de lo rubros de ingresos corrientes mejoró su participación relativa, destacando los impuestos internos y las contribuciones a la seguridad social, los cuales pasaron del 12,2% en el total de ingresos en 1990 al 15,2% en 1991.

El ingreso tributario que mostró mayor crecimiento fue el impuesto de aduanas (89,6%), lo cual, pese a la baja en la tasa arancelaria, se explica por el significativo incremento registrado en el valor de las importaciones. No obstante, el importante repunte del producto, el impuesto sobre la renta proveniente de las actividades internas mantuvo una tasa de crecimiento similar a la de 1990, asociado a la puesta en vigencia, a partir del mes de septiembre, de la Reforma a la Ley de Impuesto sobre la Renta. La contribución a la seguridad social continuó incrementándose (82,6%) aunque a una tasa inferior a la observada durante 1990 (143,1%), lo cual refleja la incidencia positiva sobre estas recaudaciones del nuevo Reglamento de Cotizaciones del IVSS y los aportes al Seguro de Paro Forzoso.

El Superávit de Operación de las Empresas Públicas no Financieras, resultó nuevamente favorecido por la política de ajuste de precios y tarifas en los bienes y servicios públicos y por el mayor nivel registrado por la actividad económica interna, factores estos que contribuyeron a aumentar el valor de las ventas en el mercado interno (29,4%). Los ingresos por ventas externas, por el contrario mostraron una tasa de crecimiento notoriamente inferior (13,3%) a la del año 1990 (68,3%), situación que se deriva de una disminución en el valor de las exportaciones correspondientes a los rubros de aceros y aluminio.

Un hecho resaltante en la gestión del Sector Público Consolidado Restringido durante 1991, es el importante nivel alcanzado por los ingresos de capital (Bs.132.023 millones), generados en su mayor parte por el Programa de Privatización (Bs.123.055 millones), los cuales representaron el 4.1% del PIB corriente, sólo inferior en 1,0% a la presión tributaria interna. Los ingresos de la privatización provinieron de la CANTV (Bs.114.420 millones) y de VIASA (Bs.8.635 millones).

Cabe destacar que los ingresos por concepto de privatización contribuyeron en forme decisiva a la conformación del resultado superavitario que mostró la gestión pública en 1991.

GASTOS DEL SECTOR PUBLICO CONSOLIDADO AÑO 1991

El Gasto y la concesión neta de préstamos del Sector Público experimentó durante 1991 un crecimiento nominal y real de 34,0% y 11,0%, respectivamente, lo que evidencia la orientación expansiva de la política fiscal. A esto se agrega que el déficit interno mostró igualmente una tasa de crecimiento nominal de 37,0%, respecto al año precedente.

El crecimiento del gasto público en el año 1991, es producto del efecto combinado de una mayor demanda de bienes y servicios de consumo y de capital, transferencias y concesión neta de préstamos a entes públicos y privados; y por la incidencia de la inflación interna, la depreciación del tipo de cambio y el alza de la tasa de interés, sobre los componentes del gasto.

En la estructura del gasto se aprecia, que los de capital experimentaron un mayor crecimiento que los de la naturaleza corriente, lo cual luce consistente con el propósito de la política fiscal de incrementar la importancia relativa de la inversión pública. En efecto, los gastos de capital aumentaron su participación relativa de 35,6% en 1990 a 38,4% en 1991.

Al analizar las erogaciones corrientes, se observa el menor dinamismo mostrado por los pagos de intereses de la deuda pública, los cuales decrecen en 3,3%, hecho que contrasta notoriamente con los aumentos observados en los años precedentes, 152,0% y 83,9% para los años 1989 1990, respectivamente. Los intereses externos decrecieron en 1,5%, lo cual, ante la depreciación nominal del tipo de cambio, refleja las nuevas condiciones derivadas del acuerdo de refinanciamiento de la deuda pública externa. Por su parte, los intereses internos registraron una disminución del 13,1%, en razón del desfase que se operó en los pagos como consecuencia de la decisión del Gobierno de reestructurar parcialmente la deuda interna.

Los gastos de capital experimentaron un crecimiento real de 19,7%. El incremento de la inversión pública estuvo determinado por la ejecución de los programas de las Empresas Petroleras y el Gobierno Central. En efecto, los gastos de Capital de PDVSA mostraron un incremento del 83,7% atribuible fundamentalmente a la mayor adquisición de activos fijos, vinculada con la ejecución de proyectos en las áreas de exploración de crudos livianos y medianos; producción de crudos pesados y extrapesados; refinación y conversión profunda, con el propósito de mejorar la calidad del paquete de venta de la industria petrolera.

POLITICA FISCAL AÑO 1992

La política fiscal se propuso inicialmente incidir favorablemente sobre el crecimiento del producto interno, mediante el desarrollo de una política de gastos público sustentada en el fortalecimiento de las finanzas públicas, así como en una estrategia de financiamiento dirigida a mejorar las condiciones y la calidad del endeudamiento del sector público.

En concordancia con estos lineamientos, el gasto del gobierno central continuó orientándose hacia la ampliación de los programas sociales, ejecución de obras de infraestructura social y de apoyo a la producción y el cumplimiento de compromisos legales y contractuales preexistentes. Asimismo, el ejecutivo nacional decidió continuar el programa extraordinario de inversiones que viene ejecutando Petróleos de Venezuela, S.A. (P.D.V.S.A.) desde el año 1990, con el objetivo de mantener y ampliar su capacidad de producción. Igualmente se previó la necesidad de profundizar el proceso de reestructuración y/o privatización de entes públicos.

En materia de ingresos, el énfasis fundamental se centró en tratar de completar la reforma fiscal a través de la aprobación por parte del Congreso de la República del impuesto general a las ventas y el impuesto a los activos empresariales, así como en profundizar el plan especial de ficalización para reducir la evasión fiscal y elevar la recaudación de ingresos tributarios de origen no petrolero, y en continuar la política de ajuste y tarifas de los bienes y servicios producidos por las empresas del sector público.

Sin embargo, la vialidad de alcanzar los mencionados objetivos de la política fiscal resultó severamente afectada por la confluencia de los factores económicos y políticos ya mencionados. En efecto, la caída de los ingresos petroleros con respecto a los niveles previstos en la ley de presupuesto; la necesidad de atender gastos no incluido en dicha ley, asociados a las presiones sociales provenientes del clima de inestabilidad política existente desde febrero, y la no inclusión de la totalidad del monto del servicio de la deuda pública no reestructurada determinaron la aparición de un importante déficid financiero a nivel de gobierno central desde comienzos del año. Ante esta situación el Ejecutivo Nacional se vio en la necesidad de introducir modificaciones presupuestarias para compensara la caída en los referidos ingresos y atender los mayores gastos, aunque la capacidad del ajuste fiscal estuvo fuertemente limitada por la ausencia de nuevas fuentes de ingresos ordinaios prevista en la reforma fiscal y por el estancamiento que los acontecimientos políticos y un marco legal inadecuado impusieron al proceso de privatización de empresas públicas. Sin embargo, ante la necesidad de enfrentar el déficit fiscal, el ejecutivo nacional adoptó medidas de reducción de gastoss en el gobierno central y en el plan de inversiones de P.D.V.S.A.

En el área de la reforma fiscal, el Congreso de la República aprobó los proyectos de las leyes de Reforma de la Ley Orgánica de régimen presupuestario, Ley Orgánica de Crédito Público y Código Orgánico Tributario, quedando pendiente de sanción legislativa el proyecto de reforma de la Ley de Privatización.

ANALISIS GLOBAL DEL PRODUCTO INTERNO BRUTO (P.I.B) EN EL AÑO 1992

La economía venezolana mostró por tercer año consecutivo un marcado dinamismo, que se expresó en un crecimiento de 6,8% en el producto interno bruto real (P.I.B.).

La actividad económica real del sector petrolero registró una reducción de 0,3% asociada a la conyuntura desfavorable que presentó el mercado petrolero internacional, dado al lento crecimiento del consumo mundial del petróleo, en presencia de una expansión de la oferta de los países del Golfo Pérsico, así como a una baja de capacidad de repuesta de oferta petrolera nacional en un escenario de reducción de precios.

Por su parte, el sector no petrolero experimentó un crecimiento de 8,6% en términos reales, explicado por el significativo crecimiento de la demanda agregada del sector privado, especialmente el consumo.

Durante 1992 la oferta total de bienes y servicio mantuvo la tendencia a un comportamiento más dinámico en su componente externo.

La oferta interna, medida en términos del P.I.B. real, mostró un crecimiento significativo de 6,8% determinado, fundamentalmente, por el efecto activador de la demanda agregada del sector privado y por incrementos de productividad de la mano de obra ocupada en el sector formal privado.

La tasa de crecimiento del P.I.B. real durante 1992 mostró, sin embargo, una desaceleración respecto a la de 1991 (9,7%), debido al surgimiento de algunos factores limitantes, entre los cuales cabe destacar:

  • El aumento de la tasa de interés real, que encareció el crédito interno.

  • El deterioro de los precios internacionales de algunos productos básicos, incluyendo el petróleo, que impidió mantener estímulos a la producción por la vía de los precios.

  • La apreciación real del tipo de cambio, que determinó una pérdida de competitividad para los sectores productores de bienes transables de la actividad no petrolera.

  • La desagregación del P.I.B. no petrolero en actividades transables y no transables muestra un sostenido crecimiento real por tercer año consecutivo, de ambos sectores (4,8% y 10,1% respectivamente).

    Es importante destacar el incremento, en términos reales, de las exportaciones no petroleras (6,1%) en el contexto de una apreciación del tipo de cambio real y de la expansión de la demnada agregada interna, lo cual evidencia que se ha venido conformando una oferta especializada en los mercados internacionales.

    ACTIVIDADES PETROLERAS AÑO 1992

    Las actividades vinculada con la extracción y manufaturacion resultaron sensiblemente afectada por los reajustes que tuvieron lugar en las diversas fuentes de energías y en los principales centro de consumo a nivel internacional, así como por la creciente regides de las ofertas internas, habida cuenta del estrecho margen de flexibilidad para acrecentar el potencial de producción. Así, tanto por la producción de crudo como los volúmenes de exportación y sus correspondientes precios de realización, mostraron descensos respecto a los niveles de 1991.

    El P.I.B real del sector petrolero registro una caída de 0,3%, hecho que constata los incremento evidenciado en los dos años precedentes, cuando ocurrieron significativo aumento de la oferta nacional de crudos y derivados (31,9% en 1990 y 10,3% en 1991).

    La extracción de petróleo, incluyendo los condesado, promedio b/d.2.371 miles, indicando una leve declinación de 0,2% respecto a 1991. Esto fue el reflejo de una oferta que se torno más analítica debido a la disminución de la brecha entre el potencial promedio de producción y el nivel de extracción de crudos.

    En dicho resultado destaca, fundamentalmente, el déficit financiero del Gobierno Central que representa el 3,6% del P.I.B., con lo cual se revierte el superávit registrado en 1991 (2,7% del P.I.B.) En el resto del sector público, P.D.V.S.A. mantuvo una situación financiera deficitaria (2,3% del P.I.B.) asociada a los planes de expansión de la industria petrolera, en tanto que el conjunto de las empresas públicas no financieras acusaron un déficit de 0,5% del P.I.B.

    El retorno a una situación de desequilibrio en las cuentas fiscales evidenció la fragilidad y el carácter transitorio de los superávit financieros alcanzados en los años 1990 y 1991, cuando dichos superávit estuvieron sustentados en la percepción de ingresos adicionales de naturaleza no recurrente, como es el caso de los mayores ingresos petroleros obtenidos en 1990 a raíz del conflicto bélico del Golfo Pérsico, y de los significativos recursos aportados por el proceso de privatización de empresas públicas en 1991.

    Sin embargo, durante 1992, se convirtió el comportamiento de estos dos factores. Así, por un lado, se produjo una baja en los precios del petróleo en el mercado internacional y, por el otro, el programa de privatización no generó ingresos significativos, con el agravante de que los ingresos adicionales no recurrentes de los años 1990 y 1991 contribuyeron a financiar un nivel de gasto en el gobierno central que, dada la relativa rigidez del mismo, restringió la capacidad de la autoridad fiscal para ajustarlo en la misma magnitud en que descendían los ingresos fiscales por debajo de los montos presupuestados.

    INGRESOS DEL SECTOR PUBLICO CONSOLIDADO AÑO 1992

    Los ingresos del sector público consolidado mostraron en 1992 un decrecimiento nominal de 0,3%, lo cual contrasta significativamente con el incremento observado en el año 1991 (36,0%). En términos reales los ingresos disminuyeron en 21,7% comparados con el año 1991.

    El menor nivel de ingresos con relación al año precedente y a las previsiones presupuestarias de 1992 evidencian, una vez más, la vulnerabilidad de las finanzas públicas ante el comportamiento inestable de la principal fuente de recursos representada por los ingresos petroleros. En efecto, en la ley de presupuesto de 1992 se estimó un volumen promedio de exportaciones petroleras de b/d 1.950.000 y un precio promedio de realización para fines fiscales de U$$/b 19,0; mientras que los valores observados en tales variables se situaron al cierre del año en b/d 2.054.000 y U$$/b 14,91, respectivamente. La caída en el precio promedio de realización del petróleo indició negativamente tanto en el superávit de operación de P.D.V.S.A., como en los ingresos fiscales del gobierno central los cuales descendieron en Bs.71.580, 0 millones en comparación con el año anterior, y en Bs. 95.483,7 millones (2,3% del P.I.B.) con relación a lo estimado en la ley de presupuesto de 1992.

    En cuanto a la estructura de los ingresos, los impuestos internos y contribuciones a la seguridad social contituyeron el rubro que experimentó mayor crecimiento (85,0%). La participación de este rubro en el total de ingresos corrientes aumentó de 17,4% en 1991 a 28,4% en 1992. Por su parte, el superávit de operación de P.D.V.S.A. disminuyó su peso relativo de 71,6% a 64,0% y el de las empresas públicas no financieras decreció de 6,8% a 4,3% en ambos años, respectivamente.

    En la evolución de los impuestos internos destaca el incremento en las recaudaciones por concepto de impuesto directos (63,8%) y aduanas (48,3%), lo cual está asociado a la incidencia favorable que sobre estos impuestos tuvo el crecimiento del producto interno en los años 1991 y 1992, el incremento en el valor de las importaciones, y las mejoras introducidas en los mecanismos de recaudación (plan de fiscalización). Los factores antes señalados permitieron contrarrestar el impacto desfavorable que generó sobre estos impuestos el menor número de contribuyentes del impuesto sobre la renta, ocasionando por la reforma de la ley aprobada en 1991, y por la baja ocurridas en los aranceles y en la tasa de servicios aduanero, lo cual se modificó de 5,0% a 1,0%.

    La presión tributaria medida a través de los impuestos sobre la renta a las actividades internas y las contribuciones a la seguridad social, se mantuvo como proporción del P.I.B. en 2.5%.

    GASTOS DEL SECTOR PUBLICO CONSOLIDADO AÑO 1992

    El gasto del sector publico consolidado registro un crecimiento nominal de 25,2%, disminuyendo su proporción con respecto al PIB de 33,3% a 30,6%. La contracción del gasto real (1,7%) que revirtió la tendencia expansiva observada en los años 1990 y 1991, estuvo determinada, fundamentalmente, por las importantes restricciones confrontadas en materia de ingresos que obligaron al Ejecutivo Nacional a adoptar medidas de reducción del gasto, posponer proyectos, y a desfasar el pago de un considerable volumen de compromisos contraidos en el ejercicio presupuestario de 1992 (Bs.203.000, 0 millones).

    El nivel de gasto publico, además de recoger las decisiones de política fiscal antes señalada. Resulto nuevamente impactado por el comportamiento de variable macroeconomico fundamentalmente como la tasa de inflación, la depreciación nominal del tipo de cambio y los mayores niveles de tasa de inflación, la depreciación nominal del tipo de cambio y los mayores niveles de tasa de interés, variable esta que repercutieron en el costo de los bienes y servicios demandado y en el pago de interés de la deuda publica.

    A pesar de la mencionada reducción de gasto publico real, este mantuvo su impacto expansivo sobre la demanda agregada interna y los agregados monetarios, en virtud de la característica estructural de las finanzas publicas, que permite financiar un elevado nivel de gasto interno con recursos provenientes de la renta petrolera. Sin embargo aunque el déficit interno del sector publico se incremento en 36,8% no altero sustancialmente su proporción respecto al P.I.B. al pasar de 18,6% en 1991 al 18,7% en 1992.

    En cuanto a la estructura del gasto, se aprecia un incremento en la participación de los gastos corrientes de 58,0% en 1991 a 60,4% en 1992, disminuyendo correlativamente el peso de las erogaciones de capital y concesión neta de prestamos. Dicho resultado revela que ante una situación de restricción de ingreso y de relativa rigidez en el gasto, especialmente en el caso del gobierno central, la tendencia que se impuso fue reducir las erogaciones relacionadas con el gasto de capital y la concesión neta de prestamos.

    El aumento nominal en los gastos corrientes está asociado principalmente, a las mayores erogaciones en las partidas de remuneraciones (48,0%), intereses (59,3%) y transferencias corriente (23,7%).

    Las remuneraciones se incrementaron como consecuencia de haber aprobado el ejecutivo nacional la elevación del salario mínimo y la escala de sueldos en la Administración publica central así como por efecto de las contrataciones colectivas en los distintos entes del sector publico.

    El pago de interese de la deuda publica fue la partida que experimento el mayor incremento apreciándose un significativo crecimiento cancelación de pasivo interno (277,2%), lo cual estuvo vinculado a las condiciones financieras más onerosas que experimento el mercado interno de crédito. Cabe destacar que las erogaciones para el pago de intereses representaron el 25,8% del total de gastos corrientes y constituyeron, en términos del P.I.B, el tercer rubro de mayor importancias en la composición de dicho gasto (4,8%). En el Gobierno Central las erogaciones destinadas a la cancelación de interese (Bs.149.334, 0 millones) representaron el 3,6% del P.I.B, porcentaje equivalente al déficit financiero presentado por el Gobierno.

    El incremento en las transferencias corriente estuvo determinado por los mayores aportes a la intimidades Administrativa (41,9%), al pago de obligaciones pendiente con el fondo especial de vivienda (57,0%), y a los programas sociales que continuo ejecutando el Gobierno Nacional (51,8%) con el propósito de brindar asistencia directa a los sectores de la población de menores ingresos. Los programas sociales presentaron en 1992 el 6,8% del total de los gastos corrientes del Gobierno Central.

    Los gastos de capital y concesión neta de préstamo crecieron nominalmente en 18,2%, muy por debajo del incremento registrado en 1991 (49,4). Este menor dinamismo obedeció principalmente a un crecimiento relativo inferior de las transferencias de capital a los gobiernos regionales, municipales y entidades administrativas (19,3%), y a la disminución sustancial que experimentó la inversión financiera no consolidadda (52,4%). Por su parte, la formación de capital se incrementó en 44,6%, pasando de 9,1% del P.I.B en 1991 a 9,7% en 1992, de la inversión en activos de capital fijo en P.D.V.S.A. (52,5%) y, en menor medida, en el sector de empresas públicas no financieras (33,4%), y en el gobierno central (38,6%).

    La formación de capital en P.D.V.S.A. estuvo vinculada al programa extraordinario de inversiones que viene ejecutando la industria petrolera desde 1990 con la finalidad de elevar su potencial de producción y la competitividad de sus productos en el mercado internacional.

    La inversión del gobierno central se dirigió primordialmente a la ejecución de obras de vialidad terrestre y agrícola, infraestructura social y contrucción de edificaciones.

    POLITICA FISCAL AÑO 1993

    La Política Fiscal durante el año 1993 se mantuvo condicionada por los desequilibrios financieros observados tanto a nivel del Gobierno Central como del Sector Público Consolidado. Esta situación continuó generando expectativas inflacionarias e introdujo una gran inestabilidad en las decisiones de inversión, estimulando operaciones de corto plazo en los mercados monetario, cambiario y de valores.

    En materia de ingresos tributarios, el esfuerzo se centró en lograr la aprobación por parte del Congreso de la República de las Leyes Tributarias.

    ANALISIS GLOBAL DEL PRODUCTO INTERNO BRUTO (P.I.B) EN EL AÑO 1993

    En el año de 1993 la actividad económica en términos reales, medida a través del Producto Interno Bruto (P.I.B.), se contrajo en 1,0 % mientras que la demanda agregada interna se redujo en 5,6 % lo cual posibilitó la generación de importantes excedentes de producción que favorecieron el comportamiento de las exportaciones no tradicionales, a la vez que se produjo una disminución de las importaciones.

    El descenso del producto se manifestó en el sector no petrolero de 1,7 %, toda vez que en el sector petrolero se evidencio un incremento del 3,4 %. Por otra parte, en la caída de la demanda agregada interna fue determinante el menor gasto del sector publico y la disminución del consumo privado.

    Los ajustes permanentes de costos derivados en lo fundamental de las condiciones financieras restrictivas, las variaciones del tipo de cambio nominal y la actualización de las tarifas de los servicios públicos, en presencia de un déficit fiscal recurrente e inestabilidad política, determinaron una taza de inflación mayor a la observada en 1992 de 45,9%. Adicionalmente, no obstante la mencionada contracción de la demanda, el sobrecalentamiento de la economía inducido por el elevado crecimiento de la actividad productiva en los últimos años y las expectativas adversas de los agentes económicos respecto a la evolución esperada de los precios, también contribuyeron a la aceleración que registró la taza de inflación.

    La entrada en vigencia a partir del 1º de octubre del Impuesto al Valor Agregado (I.V.A.) hasta nivel de mayoristas, produjo mediante su transmisión a través de las cadenas de comercialización, un importante impacto en el I.P.C. durante él ultimo trimestre, lo cual reforzó la aceleración del crecimiento de los precios que se habían observado en el período enero - septiembre.

    La Oficina Central de Estadísticas e Informática (O.C.E.I.) mostraron que las cifras en el mercado de trabajo presentó, a nivel global, una situación de relativo equilibrio. No obstante al interior de dicho mercado se observaron algunos desequilibrios que dieron margen a una recomposición del empleo a favor del sector informal. Este hecho, unido a la estabilización de la población económicamente activa, permitió que la taza de desempleo fuese menor que la registrada en 1992, pese a la caída registrada en el P.I.B.

    Este relativo equilibrio en el mercado laboral no generó incentivos adicionales en los trabajadores y en las organizaciones sindicales, para demandar aumentos de salarios mayores al ajuste equivalente a la inflación pasada; así el aumento nominal de los salarios se ubico en el entorno de la inflación ocurrida en el año precedente.

    ACTIVIDAD PETROLERA AÑO 1993

    Durante el año de 1993 las actividades reales del sector petrolero mostraron un comportamiento relativamente favorable, el cual se reflejo en un incremento de 3,4 % del P.I.B respecto al nivel registrado el año precedente. En forma desagregada, el P.I.B del subsector petróleo crudo y gas natural indica una expansión del 4,5 % mientras el P.I.B del subsector refinación evidencio un pequeño descenso del 0,6 %.

    La extracción de hidrocarburos líquidos, en contraste con los resultados obtenidos en 1992, mostró un aumento del 3,4 % al promediar b/d 2.563 miles. Dicho comportamiento se facilitó en parte por el incremento del potencial de producción de hidrocarburos generado por las nuevas inversiones realizada por la industria petrolera en los últimos cuatro años

    Destaca el hecho que durante el año la extracción de crudos pesados mostró un incremento de b/d 80 miles (14,4 %), mientras que los volúmenes de crudos medianos y livianos, experimentaron en su conjunto, un leve descenso.

    El volumen de las exportaciones de crudo y productos ascendió a b/d 2.170 miles, denotando un incremento del 5,6 % respecto al promedio de 1992. Este resultado obedeció al incremento de la extracción de crudos, complementado con una apreciable desacumulación neta de inventarios tanto de crudos, como de productos derivados del petróleo.

    A su vez, las actividades vinculadas a la refinación interna de crudos denotaron un leve crecimiento al ascender a b/d 950 miles. Además, a su nivel global, P.D.V.S.A y sus empresas filiales continuaron acrecentando las actividades destinadas a manufactura, transporte y distribución de hidrocarburos en el mercado internacional, mediante la ampliación de la capacidad de sus refinerías y de la flota de tanqueros e instalaciones conexas, que les permiten una mayor integración vertical de sus actividades, al cubrir mas intensamente las etapas del proceso productivo.

    El volumen de las ventas internas de productos derivados del petróleo ascendió a b/d 376 miles, indicando un incremento del 3,6 % en relación al nivel de 1992. La evolución del consumo interno de hidrocarburos, a pesar de la recesión económica, obedeció en parte a la significativa disminución de los precios relativos internos de los combustibles a nivel de los consumidores finales. P.D.V.S.A estima que la perdida registrada en 1993, asociada a la congelación de los precios de varios combustibles como la gasolina, fu el, diesel y GLP ascendió a Bs. 39 mil millones. Esa magnitud representa mas del 50 % del ingreso obtenido por las ventas internas de hidrocarburos líquidos en 1993.

    Durante el año los precios de los crudos y sus productos derivados continuaron mostrando apreciables fluctuaciones que, además de mantener un ambiente de elevada incertidumbre, culminaron reflejándose en un importante deterioro del precio nominal de realización de las exportaciones en 10,5 % al descender el promedio a US$/b 13.34. Tal comportamiento. Este comportamiento se atribuye, en gran parte, a las expectativas negativas sobre la evolución de la demanda mundial del petróleo, así como a importantes incrementos de la extracción de crudos, básicamente en los países del Mar del Norte, que en conjunto acrecentaron la producción de petróleo durante el cuarto trimestre en b/d 568 miles en un 12 % respecto al tercer trimestre de 1993.

    Por su parte, el precio promedio de realización de los productos derivados del petróleo en el mercado interno continuo debilitándose al descender de US$/b 5,61 en 1993. Eesto último a consecuencia, en gran parte, de la referida suspensión de los ajustes de precios desde 1992.

    En efecto, el excedente financiero generado en la industria petrolera que en 1989 se situó en Bs. 356.906,00 millones descendió en 1992 a Bs. 237.693,00 millones a precios constantes de 1989 y a Bs. 186.338,00 millones en 1993, con una declinación del 20,3 % respecto al año precedente. Así mismo el excedente financiero de la industria, expresados en dólares estadounidenses, bajo de US$ 9.675,00 millones en 1989 a US$ 8.377,00 millones en 1992 y a US$ 6.918,00 millones en 1993, con un descenso del 17,4 % en relación al año previo.

    El excedente financiero expresado en términos unitarios descendió de Bs./b 486,34 en 1989, a Bs./b 199,19 en 1993 (59.0%); en tanto que el excedente financiero calculado en dólares / barril indica un descenso relativamente menor, al bajar de US$/b 13,18 en 1989 a US$/b 7,40 en 1993 (43,9%).

    En cuanto a la distribución del excedente financiero generado por las actividades petroleras entre el fisco nacional y P.D.V.S.A., se observo que en 1993 la Participación Fiscal, expresada en Bolívares corrientes, descendió a Bs. 484.372,00 millones que es 9,02 % del P.I.B., en tanto que la Participación Empresarial, por el contrario aumento a Bs. 154.210,0 millones, 2,87 % del P.I.B. En términos porcentuales el excedente financiero se distribuyó en 1993 de la siguiente manera: Al Fisco Nacional le correspondió el 75,85 % y a P.D.V.S.A. el 24,15%.

    INGRESOS DEL SECTOR PUBLICO AÑO 1993

    Los Ingresos del Sector Público Consolidado experimentaron un crecimiento nominal del 34,5 % lo cual revierte el comportamiento observado en 1992, cuando decrecieron en 0,3 %. La evolución favorable de los Ingresos Públicos es atribuible a la mejora observada en la gestión operativa de la industria petrolera en 28,7 % y por el significativo incremento en las recaudaciones por concepto de los impuestos internos y contribuciones al I.V.S.S. en 44,7 %. En este ultimo rubro el impuesto sobre la rente a las actividades internas creció nominalmente en un 89,9 % con relación a 1992, las contribuciones al Seguro Social en 51,8 %; y el Impuesto al Valor Agregado supero la meta esperada de 0,5% del P.I.B., al contribuir en 0,62 % del P.I.B.

    Estos resultados son consistentes con las medidas que en esta materia aplico el Ejecutivo Nacional en el transcurso del año, entre las cuales se destaca el incremento de la tasa de retención del Impuesto sobre la Renta el aumento del tope de las contribuciones del Seguro Social y la aprobación del I.V.A.; todo ello orientado a disminuir la magnitud del desequilibrio fiscal a nivel del Gobierno Central y a incrementar la capacidad de recaudación de los ingresos ordinarios del Gobierno.

    Con relación a la estructura de Ingresos del Gobierno Central, si bien continúan reflejando la dependencia de los ingresos petroleros; se aprecia que las mejoras introducidas en la recaudación interna, por un lado, y la disminución de los recursos petroleros, por el otro han determinado que la participación de los ingresos internos no petroleros sea cada vez mayor, aunque todavía no en la medida necesaria para garantizar el equilibrio de las Finanzas Públicas. En efecto, la participación de los ingresos petroleros en el total de las recaudaciones fiscales disminuyó al pasar del 11,7 % del P.I.B. en 1992 a 10,1 % en 1993, en tanto que la contribución de los ingresos no petroleros con base en la misma relación se incrementó al pasar del 5,1 % en 1992 al 6,2 % del P.I.B. en 1993.

    Por su parte, el aumento de los ingresos de la Empresas Públicas no Financieras de 47,4% está vinculado directamente al crecimiento experimentado por los ingresos de operación, particularmente las ventas de bienes y servicios en el mercado interno, que pasaron de 5,4 % del P.I.B. en 1992 a 5,8 % en 1993. Adicionalmente contribuyeron en forma importante al citado incremento, las transferencias corrientes recibidas del F.I.V. dirigidas a financiar el plan de reestructuración de algunas empresas públicas.

    GASTOS DEL SECTOR PUBLICO AÑO 1993

    El gasto del Sector Público Consolidado estuvo fuertemente condicionado por la necesidad de mantenerlo a niveles compatibles con la meta de reducir el déficit financiero del Sector Público. En efecto el gasto del sector público restringido, no obstante experimentar un crecimiento nominal del 21,4 % con relación a 1992, disminuyó en términos reales en 7,5 %, reduciendo su participación relativa como proporción del P.I.B., de 30,6 % en 1992 a 28,6 % en 1993. Esta caída del gasto real indica el carácter contractivo de la política fiscal ejecutada, cuyos efectos sobre la demanda agregada interna reforzaron la incidencia negativa sobre el comportamiento del Producto Interno Bruto.

    Al analizar la estructura del gasto se observa que, en 1993 las erogaciones corrientes experimentaron un aumento nominal de 29,9 % en tanto que las de capital solo lo hicieron en 10,2 % después de crecer 24,0 % en el periodo 1991 / 1992. Todo ello evidencia que dentro de un contexto de serias limitaciones para financiar el gasto público, el ajuste se realiza en el gasto de capital lo cual afecta la generación del producto público potencial y agrava la situación en la que se encuentra la infraestructura pública destinada a prestar servicios básicos.

    El análisis detallado de los gastos corrientes revela que los mayores aumentos nominales se produjeron en las transferencias a organismos públicos (32,4 %), principalmente a las gobernaciones e Instituciones Financieras no Bancarias. Así mismo, aumentaron las remuneraciones en un 26,7 %, básicamente por las nuevas escalas de sueldos acordados para los funcionarios de organismos públicos (Fondo de Desarrollo Urbano, FONCREI y Superintendencia de Bancos).

    Los pagos de intereses de la deuda pública aumentaron en 12,3 %, asociados a la cancelación de pasivos externos, puesto que los pagos internos disminuyen en 19,7 % lo cual contrasta con la situación de 1992 cuando estos pagos registraron un incremento de 277,2 %. Los intereses de carácter externo aumentaron como consecuencia de los mayores pagos por parte de la industria petrolera, del sector Empresas Públicas y del Gobierno Central, en tanto, la desaceleración de los pagos internos se explica por la reestructuración de la deuda de P.D.V.S.A. Cabe destacar que las erogaciones por concepto de intereses representaron el 14,4 % del gasto total, lo que si bien representa una disminución respecto a su participación en la estructura del gasto de 1992 (15,6 %), continúa limitando la posibilidad de ampliar gastos básicos en servicios e infraestructura.

    Los gastos de capital aumentaron nominalmente en 10,2 %, lo que significo una caída en términos reales de 16,1 % respecto al nivel de 1992.

    POLITICA FISCAL AÑO 1994

    El año 1994 se inició en materia de finanzas públicas con pronósticos marcadamente adversos acerca del resultado esperado de la gestión financiera del sector público consolidado y, muy especialmente, del Gobierno Central.

    En efecto, el Presupuesto Fiscal aprobado para el año contenía un importante déficit potencial, debido a una subestimación del gasto necesario para cubrir compromisos por deuda pública externa y otros gastos corrientes, unido a un volumen importante de compromisos pendientes de pago correspondientes al ejercicio fiscal 1993, para todo lo cual no existían reservas de Tesorería suficientes.

    Esta situación se tornaba más grave aún en razón del desfavorable comportamiento observado en el mercado internacional de hidrocarburos, del efecto que podía tener sobre la recaudación interna la caída en el nivel de la actividad económica, y de las presiones sociales para incrementar el gasto acordado.

    En este contexto, el Ejecutivo Nacional se trazó como objetivo de su política fiscal adoptar medidas de ingresos y gastos dirigidas a lograr una reducción en el déficit proyectado.

    Por el lado de los ingresos, la orientación de la política fiscal se concentró en incrementar la presión tributaria interna como respuesta a la creciente pérdida de capacidad de los ingresos petroleros para financiar el gasto público.

    En este sentido, en el marco de la Ley Habilitante aprobada por el Congreso de la República el 14 de abril de 1994, el Ejecutivo Nacional aprobó la Ley de Impuesto al Consumo Suntuario y a las Ventas al Mayor, creó el impuesto a los débitos bancarios con duración hasta el 31/12/94 y reformó el Código Orgánico Tributario, la Ley de Impuesto Sobre la Renta, y el Régimen Impositivo de Timbres Fiscales.

    Dentro del objetivo de modernizar el sistema de administración y control tributario, así como de mejorar en el corto plazo la recaudación de los impuestos, el Ejecutivo Nacional decretó la creación del Sistema Nacional Integrado de Administración Tributaria (SENIAT), organismo con autonomía funcional y financiera dependiente del Ministerio de Hacienda.

    Igualmente, se procedió a la instrumentación de un plan de modernización de las aduanas a fin de lograr una mayor eficiencia de este servicio aumentando la recaudación y disminuyendo la evasión.

    Por el lado del gasto, el Ejecutivo Nacional aprobó la Ley de Concesiones de Obras Públicas y Servicios Públicos Nacionales y decretó una reducción en el gasto acordado por Bs. 105 mil millones (1,3% del P.I.B.).

    El propósito de la política fiscal antes señalado de reducir el déficit en las cuentas públicas se vio, sin embargo, severamente afectado por la crisis del sistema bancario nacional.

    ANALISIS GLOBAL DEL PRODUCTO INTERNO BRUTO (P.I.B) EN EL AÑO 1994

    Durante 1994 se acentuó la tendencia recesiva evidenciada en 1993, al registrarse una caída del Producto Interno Bruto real (P.I.B.) de 3,3%, acompañada de una aceleración inflacionaria y una menor tasa de ocupación en el sector formal.

    La caída del producto se registró en las actividades del sector no petrolero y estuvo asociada al "shock" de oferta causado, fundamentalmente, por la depreciación cambiaría y, en una menor medida, por los ajustes de precios y tarifas de los bienes y servicios públicos. Asimismo, la introducción de precios administrados en los mercados cambiario y de bienes, contribuyó a restringir la oferta, al presentarse restricciones en el suministro de divisas para la importación de materias primas y bienes finales y la imposibilidad de trasladar los incrementos de costos a los precios en el caso de los bienes y servicios amparados por el régimen de control.

    La reducción de la oferta estuvo acompañada de una expansión de la demanda agregada, inducida esta última, entre otros factores, por las expectativas inflacionarias y una crisis general de confianza. Esta circunstancia, amén de otras vinculadas a los costos salariales, determinó una fuerte aceleración inflacionaria que, al final de cuentas, contrajo en términos reales, todos los componentes de la demanda agregada interna. Esto favoreció el balance comercial externo, al propiciarse el crecimiento de las exportaciones no petroleras y una contracción sustancial de las importaciones.

    ACTIVIDAD PETROLERA AÑO 1994

    Durante 1994, el crecimiento de 5,7% registrado por el sector petrolero se descompone en una significativa expansión de 7,3% en el subsector Petróleo Crudo y Gas Natural, mientras que el P.I.B. del subsector Refinación evidenció un ligero descenso de 0,6%, en comparación con el crecimiento de 2,3% del año anterior.

    El comportamiento expansivo del subsector Petróleo Crudo y Gas Natural estuvo sustentado en el incremento de 19,5% en los crudos livianos, lo cual fue posible gracias al mayor potencial de producción, resultante de las continuas inversiones realizadas por la industria petrolera nacional.

    El volumen de las exportaciones petroleras ascendió a b/d 2.342 miles, lo que significó un incremento de 7,9% con relación al año anterior. Este incremento se evidenció, particularmente, en las ventas de crudos (9,9%) lo cual fue posible por el aumento de la cuota de Venezuela en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (O.P. E. P.) y por la recuperación de la actividad económica en los principales países industrializados.

    El volumen de las exportaciones de productos refinados creció en 3,0%; sin embargo, las exportaciones de gasolina registraron una fuerte disminución debido al mantenimiento de las restricciones impuestas a este producto por el gobierno de los Estados Unidos, argumentándose el incumplimiento de normas ambientales establecidas en la Ley de Aire Limpio (Clean Air Act) de ese país.

    El importante crecimiento de la actividad económica a nivel mundial, principalmente en los países industrializados y asiáticos, trajó como resultado que el consumo mundial de petróleo estuviera por encima de la producción. En el caso de Venezuela, el hecho de que los Estados Unidos disminuyera su producción petrolera al tiempo que aumentaba su ritmo de actividad económica, contribuyó a la recuperación de los precios durante el segundo semestre del año.

    El precio promedio de realización de las exportaciones petroleras mostró grandes fluctuaciones a lo largo del año, para finalizar en un nivel similar al registrado en 1993 (US$/b 13,23). La reducción en el precio promedio de realización de los productos (6,1%) fue compensada por el correspondiente incremento de precios de los crudos (2,5%). Estos últimos mostraron una importante recuperación para el segundo semestre del año (12,2%).l volumen de crudo insumido por las refinerías del país disminuyó este año en 1,8%. A pesar de ello, LAGOVEN realizó importantes inversiones en su Refinería de Amuay, que le permitieron aumentar la capacidad de refinación, procesar un promedio de b/d 430 miles de petróleo crudo y obtener b/d 416 miles de productos refinados.

    INGRESOS DEL SECTOR PUBLICO CONSOLIDADO AÑO 1994

    A los fines de mejorar la gestión financiera corriente del Gobierno Central, a mediados del mes de marzo el Ejecutivo Nacional elaboró e introdujo en el Congreso de la República un Plan Fiscal con un conjunto de medidas impositivas orientadas a diversificar la estructura tributaria, a elevar la participación de los ingresos internos en el total de los ingresos fiscales y a actualizar los derechos y emolumentos de los servicios que, conforme a ciertas leyes, presta la administración pública. El citado plan fue aprobado en el mes de abril a través de una Ley Habilitante que incluyó la sustitución del Impuesto al Valor Agregado (I.V.A.) por el Impuesto General a las Ventas (I.G.V.); la creación del Impuesto al Consumo de Bienes Suntuarios y del Impuesto a los Débitos Bancarios (I.D.B.) con vigencia hasta el 31/12/94; La Reforma a la Ley de Impuesto Sobre la Renta y a la Ley de Timbres Fiscales; así como la Ley Sobre Concesiones de Obras Públicas y Servicios Públicos Nacionales.

    La instrumentación de este plan de medidas tributarias modificó la estructura de los ingresos fiscales a favor de los provenientes de la actividad económica interna. Los mayores ingresos internos y la recuperación, a partir del segundo semestre, de los ingresos de origen petrolero, permitieron financiar parcialmente las demandas adicionales de gastos ordinarios, lo cual incidió positivamente sobre la gestión financiera corriente del Gobierno Central y, en consecuencia, sobre la gestión consolidada del sector público.

    Cabe destacar, que el ajuste fundamentado en los ingresos no logró mejorar el desequilibrio en las finanzas públicas debido al impacto que sobre la gestión financiera ejerció la crisis del sistema bancario nacional. En efecto, dicha crisis se tradujo en un sustancial déficit de FOGADE, por concepto de los auxilios financieros otorgados, así como un déficit cuasifiscal proveniente de las operaciones de mercado abierto que realizó el Banco Central con el objeto de neutralizar los excedentes de liquidez bancaria.

    GASTOS DEL SECTOR PUBLICO AÑO 1994

    En relación a los gastos, en el caso de FOGADE, las erogaciones por concepto de auxilios financieros a la banca privada alcanzaron un monto de Bs. 1,1 billones (1 3,2% del P.I.B.), cifra que representa el 30,5% del gasto total del sector público consolidado; mientras que para el Gobierno Central el costo de la crisis financiera implicó un incremento en sus gastos de Bs. 475.910,00 millones (5,7% del P.I.B.), cifra equivalente al 22,8% de las erogaciones totales realizadas por el Gobierno en el año.

    La expansión del gasto también estuvo determinada por la aprobación de créditos adicionales por Bs. 547.596,00 millones, destinados a financiar compromisos de gasto que presentaban insuficientes asignaciones de recursos o que habían sido incluidos en la Ley de Presupuesto de 1994. Como resultado de las modificaciones presupuestarias, los gastos pagados por el Gobierno Central, excluidos los compromisos pendientes del año 1993 (Bs.110.583, 00 millones) y las erogaciones imputables a la crisis financiera, se situaron en Bs. 1,5 billones, cantidad que supera en 15,3% el gasto acordado en la Ley de Presupuesto de 1994 (Bs.1, 3 billones).

    Al analizar la estructura del gasto fiscal, se observa una variación en la participación de los distintos conceptos, destacando la elevación del peso relativo de la concesión neta de préstamos de 9,7% a 17,6%. En esta variación incidieron, fundamentalmente, los gastos ocasionados por la capitalización de FOGADE.

    El gasto corriente experimentó un crecimiento nominal de 82,2% (15,5% en términos reales). Sin embargo, descendió su participación en las erogaciones totales de 76,1% en 1993 a 72,0% en 1994. Entre las partidas que mostraron mayor crecimiento destacan el pago de intereses de la deuda pública (1 07, 1 %) y los gastos extrapresupuestarios (399, 1 %). Asimismo, las pérdidas cuasifiscales del B.C.V. (Bs.175.910, 00 millones) registradas como transferencias en las cuentas del gobierno, contribuyeron a incrementar el gasto corriente. Los gastos por remuneraciones y compra de bienes y servicios, si bien mostraron un mayor crecimiento nominal (47,3% y 53,7%, respectivamente), continuaron sin embargo su tendencia a la caída en términos reales, afectando negativamente la calidad de la gestión de los distintos entes de la administración central.

    Entre las erogaciones corrientes merece especial consideración el pago de intereses de la deuda pública. Esta partida alcanzó un monto de Bs. 341.358,00 millones (4, 1 % del P.I.B.), equivalente al 22,7% de los gastos corrientes del Gobierno. El peso de los intereses de la deuda pública es tal que superó en 56,0% los pagos realizados por concepto de gastos de capital, en circunstancias en que se hace cada vez más necesario mantener y ampliar la infraestructura física relacionada con los servicios públicos.

    POLITICA FISCAL 1995

    La política fiscal enunciada en la exposición de motivos del Proyecto de Ley de Presupuesto 1995, establecía como objetivo fundamental reducir el déficit financiero del gobierno central a 2,5% del PIB, magnitud considerada por el Ejecutivo Nacional compatible con el propósito de reducir la inflación y, por esta vía, contribuir a la estabilidad macroeconómica del país.

    Con el propósito señalado, la política fiscal se dirigió al fortalecimiento de la estructura tributaria para incrementar los ingresos ordinarios de origen interno; a la reestructuración y racionalización del gasto, orientándolo progresivamente a la atención del gasto social; y a la reestructuración gradual de la deuda pública, procurando reducir su costo financiero y privilegiando el financiamiento de obras sociales y de infraestructura de apoyo a la producción.

    El mayor déficit fiscal proyectado como consecuencia de la subestimación del gasto en las partidas de servicio de la deuda pública y remuneraciones, así como la sobreestimación de los ingresos a recaudar, dificultó desde principios del año el logro de las metas fijadas, creando un ambiente de expectativas muy desfavorables con relación a la capacidad del gobierno para financiar el déficit sin generar mayores distorsiones en el mercado monetario y el sistema financiero.

    Adicionalmente, la viabilidad de la política fiscal se tomó m s crítica en razón del déficit de Tesorería al inicio de la ejecución del presupuesto de gastos, el desfase en el pago de obligaciones por deuda pública del año 1994, y un entorno macroeconómico desfavorable que al tiempo que era impactado negativamente por el desequilibrio de las cuentas fiscales, afectaba adversamente el desempeño de la gestión financiera del gobierno.

    Entre las medidas adoptadas por el Ejecutivo Nacional destacaron, por el lado de los ingresos, la ejecución por el Seniat de un plan de fiscalización a grandes contribuyentes destinado a reducir progresivamente la evasión fiscal, y el aumento al final del tercer trimestre del precio promedio de la gasolina en el mercado interno. De la misma forma, con el objeto de mejorar el flujo de caja de la Tesorería Nacional, se procedió a adelantar el pago de cuotas de PDVSA, permitiendo un saldo deficitario menor en la gestión financiera del gobierno en 1995.

    Por el lado de los gastos, el Ejecutivo Nacional decidió crear el Sistema de Control y Gestión de las Finanzas Públicas y la Comisión Evaluadora del Presupuesto, con la finalidad de revisar y determinar posibles reducciones en el gasto fiscal. Igualmente, en el mes de marzo, el gobierno anunció una disminución del gasto por un monto aproximado de Bs. 300.000 millones, medida que no pudo instrumentarse, debido principalmente a la significativa rigidez de la estructura del gasto y a las crecientes presiones para la incorporación de compromisos u obligaciones de pagos no contempladas en la Ley de Presupuesto aprobada para 1995.

    Análisis de la Oferta Real de Bienes y Servicios (P.I.B) AÑO 1995

    En 1995 el desenvolvimiento de la actividad económica quebró la tendencia recesiva que venía registrando en los dos últimos años, al tiempo que se observó una desaceleración de la tasa de inflación. Estos resultados, sin embargo, no constituyen señales de un proceso sostenido de recuperación económica ni de un avance significativo en la estabilidad nominal de la economía, ya que el crecimiento logrado en el año no se sustentó en un incremento de los componentes fundamentales de la demanda interna, consumo e inversión, ni en mejoras de la competitividad externa de la economía. Por el contrario, obviando al sector petrolero, la recuperación estuvo basada en gran medida en decisiones de acumulación de inventarios, inducidas por las distorsiones e ineficiencias resultantes de un conjunto de medidas económicas que se aplicaron en el año.

    Por el lado de la oferta, la recuperación económica se evidenció, fundamentalmente, en el sector petrolero, en el marco de una coyuntura favorable en el mercado internacional, y en las actividades de la industria manufacturera, impulsada por la demanda del sector petrolero, así como en la demanda de consumo de ciertos bienes que por sus características son considerados refugios de valor y en la acumulación de inventarios.

    La tasa de inflación, aunque menor a la del año previo, registró niveles muy elevados y con una tendencia a la aceleración en los meses finales del año, evidenciando con ello el agotamiento de la política de controles.

    Al cierre del año, la tasa de desempleo alcanzó el 10,2% de la fuerza de trabajo, superior a la observada al cierre de 1994.

    ANÁLISIS DE LA OFERTA REAL DE BIENES Y SERVICIOS PRODUCTO INTERNO BRUTO (P.I.P) AÑO 1995

    La oferta mal total de bienes y servicios aumentó en 3,1%, luego de dos años consecutivos de caídas (5,3% en 1994 y 0,8% en 1993). Dicho crecimiento se asocia a la recuperación del Producto lnterno Bruto (PIB) de 2,2%, complementado con el significativo crecimiento de las importaciones (9,3%). El fuerte crecimiento de éstas que no guarda proporción con el comportamiento del PIB se vincula a la creciente apreciación real del tipo de cambio y a las expectativas devaluadas, determinadas, a su vez, por la brecha existente entre los tipos de cambio del mercado controlado y del paralelo, el nivel de reservas internacionales y el deterioro de las finanzas públicas. En un contexto de tasas de interés reales negativas, esta situación favoreció la acumulación de inventarios y el consumo de bienes y servicios importados.

    El comportamiento del PIB, es atribuible fundamentalmente al significativo crecimiento del sector petrolero (6,0%), ya que el producto generado por las actividades internas sólo se incrementó en 0,8%, que refleja básicamente el dinamismo experimentado por el sector público (4,7ø%), ya que el producto generado por el sector privado mostró un crecimiento muy moderado (0,6%).

    El comportamiento del producto no petrolero y, en particular, el del sector privado, reflejó el escaso dinamismo de la demanda interna luego de dos años consecutivos de caída.

    ACTIVIDADES PETROLERAS AÑO 1995

    Cifras referentes al sector petrolero para 1995 muestran un comportamiento particularmente favorable que se reflejó en un crecimiento del producto interno bruto real de 6,0%, superior al registrado el año anterior. Este mayor crecimiento es atribuible a la fuerte expansión observada en la actividad de refinación, de 9,5%, en tanto que la producción de Petróleo y Gas Natural registró un crecimiento de 5,2%, ligeramente inferior al del año previo.

    Con relación a los costos y gastos globales de las operaciones de la industria petrolera, a precios corrientes, cabe señalar que aun cuando mostraron un crecimiento de 53,1% en 1995, dicha tasa fue menor a la observada en el año previo (64,1%).

    En términos de costos unitarios (US$/b), se evidencia una caída de 7,6% entre 1994 y 1995. Sin embargo, durante el lapso 1989-1995 se produjo un incremento importante de 61,4%, cuyo valor máximo se registró en 1993. El incremento en los costos unitarios podría ser atribuido a los nuevos proyectos que se han puesto en marcha en el último quinquenio y al encarecimiento en la explotación de yacimientos que requieren la aplicación de nuevas tecnologías.

    La participación fiscal en el excedente financiero de la industria petrolera se ha venido reduciendo, al pasar de 75,2% en 1993 a 65,9% en 1995, a causa, básicamente, de la disminución progresiva del valor fiscal de exportación, cuya aplicación culminó en 1995 y representó tan sólo un 4% por encima del precio promedio de realización del año.

  • Consumo:

  • A un mayor nivel de detalle se observó un crecimiento muy leve del consumo (0,2%), el cual se atribuye fundamentalmente al comportamiento del consumo privado, ya que el consumo público se mantuvo invariable en términos reales. De este modo, el lento crecimiento del consumo privado reflejó el deterioro real de los ingresos, aunque esta influencia fue moderada por el estímulo al consumo de bienes durables, proveniente de la creciente inflación y tasas de interés reales negativas.

    2. Inversión:

    Por su parte, la inversión registró disminuciones por tercer año consecutivo, aunque en este año el descenso (0,9%) fue mucho más moderado que en 1994 (24,6%), debido al repunte de la inversión pública (6,9%), fundamentalmente la ejecutada por la industria petrolera, con un crecimiento de 40,9%. La prolongada caída de la inversión ha determinado una disminución del coeficiente de inversión bruta fija respecto al PIB desde 19,3% en 1993 hasta 15,1% en 1995.

  • Exportaciones Netas:

  • Las exportaciones netas, que en los años previos compensaron en parte la caída de la demanda interna, durante 1995 actuaron de manera contractiva debido al elevado crecimiento de las importaciones (9,3%) que superó con creces el registrado por las exportaciones (2,2%). Cabe destacar, que el referido crecimiento de las exportaciones se originó exclusivamente en el sector petrolero, ya que las exportaciones no petroleras disminuyeron en términos reales en 7,9%, debido a la caída en el volumen de las ventas externas privadas.

    No obstante la fase recesiva que experimenta la economía, la variación de existencias, mostró un fuerte incremento en valores absolutos reales, que superó el crecimiento del PIB no petrolero. Este comportamiento, se asocia a las distorsiones que sobre los mercados generó la progresiva apreciación real del tipo de cambio y por ende, la percepción de una inminente devaluación, lo cual en presencia de tasas de interés reales fuertemente negativas, propició la acumulación de inventarios. No se descarta, sin embargo, que este elevado crecimiento encubra parcialmente un aumento de las exportaciones que, en presencia del control de cambio, dio lugar a prácticas de subfacturación de las ventas externas.

    INGRESOS DEL SECTOR PÚBLICO CONSOLIDADO AÑO 1995

    Los ingresos del sector público consolidado mostraron en 1995 una tasa de crecimiento nominal (40,4%) significativamente menor a la observada en el año previo (71,1%). En términos del PIB, los ingresos decrecieron de 27,8% en 1994 a 25,5% en 1995.

    El comportamiento de los ingresos estuvo determinado por el menor incremento que mostraron los ingresos petroleros y los provenientes de los impuestos y contribuciones a la actividad interna, comparados con la evolución mostrada en 1994. Los ingresos petroleros valorados en bolívares se vieron significativamente afectados por el régimen de cambio vigente que determinó que el tipo de cambio promedio para la industria petrolera se ubicara en Bs/USS 174,50, toda vez que el mercado internacional de hidrocarburos presentó una evolución favorable respecto a las proyecciones iniciales y a los resultados del año precedente. En efecto, el precio promedio de realización de los hidrocarburos registró un incremento de USS/b 13,23 en 1994 a US$/b 14,84 en 1995. También, el volumen de exportación de hidrocarburos se incrementó de b/d 2.342.000 a b/d 2.53 7.000. Estos valores resultaron igualmente superiores a las estimaciones iniciales de PDVSA que ubicaba el precio promedio de realización en USS/b 13,50 y los volúmenes de exportación de hidrocarburos en b/d 2.387.000.

    El citado efecto cambiario incidió sobre los ingresos de operación de PDVSA por ventas externas, registrando éstos una caída de 19,9% a 18,8% del PIB entre 1994 y 1995. Como consecuencia de la disminución de los ingresos operativos de PDVSA y el incremento de los costos de la industria, la renta neta gravable disminuyó, afectando los aportes al Fisco por Impuesto sobre la Renta, los cuales bajaron de 5,1% a 4,4% del PIB, entre 1994 y 1995.

    En cuanto a los ingresos fiscales internos y contribuciones al IVSS, se observó un crecimiento nominal de 42,4% sustancialmente inferior al del año 1994 (85,4%), y una contracción en términos del PIB, al variar de 9,6% a 8,9% en el mismo período. La disminución señalada obedeció a que en el año 1995 no se aplicó el Impuesto a los Débitos Bancarios, el cual fije aprobado con vigencia hasta el 31-12-94, aportando en dicho año recursos equivalentes al 1,3% del PIB. Adicionalmente, incidió la caída en las contribuciones a la seguridad social (de 0,9% a 0,7% del PIB), y las menores recaudaciones por impuestos de licores y derivados del petróleo, a pesar del incremento que se produjo, a finales del tercer trimestre, en el precio de la gasolina.

    Los ingresos por concepto del Impuesto sobre la Renta y el Impuesto General a las Ventas y al Consumo Suntuario (IGVCS) experimentaron en conjunto un crecimiento de 1,3% del PIB, lo que se explica por el incremento de la tasa de IGVCS de 10% a 12,5% y por los programas especiales de fiscalización ejecutados por el Seniat a fin de reducir la evasión fiscal.

    Destaca en los ingresos fiscales no petroleros el creciente peso de las recaudaciones por IGV, que pasó de 23,3% en 1994 a 39,4% en 1995. De igual modo, el Impuesto Sobre la Renta aumentó su participación relativa de 25,5 % a 28,1% en el total de los ingresos de esos dos años.

    El favorable comportamiento de estas recaudaciones elevó la presión tributaria interna, la cual pasó de 8,3% a 8,9% como porcentaje del PIB, en los años 1994 y 1995, lo cual ha incidido en la modificación de la estructura de ingresos del gobierno central, aumentando la participación de la recaudación interna por encima de la aportada por el sector petrolero.

    GASTOS DEL SECTOR PÚBLICO CONSOLIDADO AÑO 1995

    El gasto del sector público consolidado registró un incremento nominal de 15,6%, lo que originó una frente contracción en términos del PIB al disminuir de 41,7% en 1994 a 31,4% en 1995. En la contracción del gasto influyó, fundamentalmente, la significativa reducción de las asignaciones para atender los costos asociados a la crisis del sistema bancario, los cuales alcanzaron en 1994 una magnitud equivalente a 12,7% del PIB, en tanto que en 1995 las asignaciones fijaron de 1,5% del PIB, un nivel similar al del año 1994. Sin embargo, en el caso del gobierno central se aprecia una caída en el gasto de 0,7% del PIB, lo que obedeció, m s que a una decisión de política de ajuste del gasto fiscal enmarcada en una estrategia de corrección del desequilibrio de las cuentas públicas, a las severas restricciones de financiamiento para aumentar los ingresos vía tributación interna, así como para acceder oportunamente a frentes de financiamiento internas y externas.

    Las restricciones de recursos antes señaladas impidieron, a su vez, acceder totalmente a las presiones para un incremento del gasto por concepto de remuneraciones, transferencias a entes públicos y gastos en infraestructura de servicios públicos. Igualmente, la insuficiencia de ingresos ordinarios condujo a atrasos en el pago del servicio de la deuda pública correspondiente al año 1995, que deber  ser atendido en 1996.

    En lo que respecta a los distintos conceptos de gastos, destacó nuevamente el importante peso que tuvieron los intereses de la deuda pública atendidos por el gobierno central, los cuales representaron el 22% del gasto total y el 27,9% de las erogaciones corrientes, y son equivalentes al 59,65l de los ingresos petroleros y al 81,9% de los ingresos recaudados por Impuesto sobre la Renta e Impuesto General a las Ventas.

    Otro aspecto que resalta en la evolución de los gastos del gobierno es la persistencia de las pérdidas cuasifiscales del Banco Central de Venezuela, imputadas a la gestión financiera del gobierno central, las cuales alcanzaron a Bs. 144.296 millones (1,1% del PIB).

    En las restantes partidas de gastos corrientes se observó ende los años 1994 y 1995 una disminución como proporción del PIB de los pagos por remuneraciones (de 4% a 3,6%) y de los programas sociales (de 0,6% a 0,3%).

    Excluyendo los costos de la crisis bancaria, el gasto del sector público se mantuvo como proporción del PIB en los gastos de capital del sector público se incrementaron para el período señalado de 9,5% a 11,2% como proporción del PIB, producto de las mayores inversiones de PDVSA, del Sector de Empresas Públicas No Financieras y de las transferencias realizadas por el gobierno cendal a las entidades regionales. Por su parte, la inversión directa del gobierno central disminuyó de 0,7% a 0,6% del PIB

    POLITICA FISCAL AÑO 1996

    La política fiscal en 1996 estuvo condicionada por una parte, por la reconducción del Presupuesto Fiscal de 1995 y de su respectiva Ley de Endeudamiento (Ley Paraguas) y por la otra, por la adopción, en el marco del programa económico, de un plan de ajuste fiscal orientado a reducir significativamente el déficit del sector público.

    En tal sentido, la política fiscal contemplada en el referido programa de ajuste, definió como meta para 1996 un déficit fiscal global no superior a 3,3% del PIB y un déficit subyacente de 1,6% del PIB. Estas metas serian alcanzadas mediante la adopción de un conjunto de medidas, con énfasis especial en el incremento de la tributación y la ejecución de un nivel de gastos compatible con las referidas metas. El programa fiscal también estableció como lineamiento de política avanzar en el proceso de privatización de entes públicos, como parte de una estrategia dirigida a racionalizar las finanzas publicas y redimensionar el tamaño del Estado.

    Entre las medidas aprobadas para fortalecer los ingresos fiscales cabe destacar: el incremento de precios en la gasolina y otros combustibles expedidos en el mercado interno, el ajuste de precios y tarifas en bienes y servicios públicos, el incremento de la alícuota del Impuesto al Consumo Suntuario y a las Ventas al Mayor (ICSVM) de 12,5% a 16,5%, el pago  e dividendos por parte de PDVSA al Fisco, la profundización de los programas de fiscalización de grandes contribuyentes a fin de reducir la evasión fiscal, y la aplicación de la Ley de Remisión Tributaria.

    En lo que concierne a las erogaciones fiscales, dada la brecha entre el gasto autorizado en el presupuesto reconocido de 1995 y el total de obligaciones y compromisos de pago que debía atender el Gobierno Central, se decidió solicitar la aprobación de créditos adicionales para financiar tales obligaciones, concediendo prioridad al pago del servicio de la deuda publica, tanto la diferida de los años 1994 y 1995 como la correspondiente a 1996. Asimismo, para compensar parcialmente los efectos adversos que sobre el bienestar de la población suelen tener en el corto plazo los programas de ajuste a la política fiscal se le asign1 igualmente el objetivo de moderar dichos efectos a través de la ampliación de la cobertura y financiamiento de los programas sociales.

    En cuanto al manejo de la deuda pública, el programa fiscal estableció como prioridades negociar con los organismos multilaterales la obtención de recursos financieros con la finalidad de fortalecer la posición de reservas internacionales, financiar programas sociales, acometer un conjunto de reformas estructurales, reducir las presiones de financiamiento neto en el mercado interno y crear un fondo de rescate y pago de la deuda pública.

    ANÁLISIS DE LA OFERTA REAL DE BIENES Y SERVICIOS PRODUCTO INTERNO BRUTO (P.I.P) AÑO 1996

    La profundización de los desequilibrios macroeconómicos y la permanencia de controles en el primer trimestre del año, la incertidumbre en relación a la oportunidad y alcance de la nueva orientación de la política económica y, posteriormente, los reajustes que sobre la estructura de costos y precios originó la adopción de la referida política, fueron determinantes en el desempeño que mostró la economía durante 1996, caracterizada por la contracción del Producto Interno, aceleración inflacionaria y aumento en la tasa de desocupación.

    La caída del producto se registró exclusivamente en las actividades económicas del sector no petrolero, afectadas por el retroceso que en el nivel de oferta causó, en primera instancia, el mantenimiento de los controles durante el primer trimestre y posteriormente el aumento de los precios de los insumos básicos, en un contexto de fuerte contracción de la demanda interna.

    Esta última fue afectada no solo por el rezago que sobre las decisiones de inversión determinó el cuadro económico prevaleciente en el primer trimestre, sino también por la orientación restrictiva de las políticas de gasto con posterioridad a la adopción del programa económico.

    ACTIVIDADES PETROLERAS AÑO 1996

    Durante 1996, el PIB real del sector petrolero mostré un crecimiento de 4,9%, inferior al crecimiento registrado en el año precedente (7,1%%). Este resultado es atribuible, básicamente, al crecimiento experimentado por el subsector Petróleo y Gas Natural (5,7%), el cual fue impulsado, fundamentalmente, por la actividad exploratoria y de producción de algunas  reas nuevas, así como por la mayor productividad de algunos yacimientos marginales y de otros que se encontraban inactivos en estos últimos años, coadyuvó de manera determinante el Programa de Apertura Petrolera, programa este que, además, esta orientado a prevenir la caída de la producción por el efecto del agotamiento natural de los pozos.

    La utilización de tecnología avanzada, la rehabilitación de pozos y la actividad exploratoria, colocaron las reservas probadas de petróleo en 72.574 millones de barriles y las de gas en 143 billones de pies cúbicos.

    Como resultado de tales actividades, la producción física de hidrocarburos líquidos creció a una tasa de 6,9% impulsada, fundamentalmente, por el dinamismo mostrado en la producción de gas licuado (9,9%) y en la de crudos pesados (8,7%) los cuales representan, en conjunto, el 31.7% de la producción de hidrocarburos líquidos.

    En efecto, el valor de las ventas externas en términos de dólares, evidenció un crecimiento de 25,6% y el precio promedio de realización de la cesta de crudos y productos venezolana registró un aumento de 23,9%, ubicándose dicho precio, a nivel promedio, en US$/b 18,39 es decir, US$ 3,55 por encima del precio promedio del barril de 1990.

    En lo que concierne a las ventas en el mercado interno, se observó un descenso del 8% en la colocación de hidrocarburos con respecto a 1995 como consecuencia del efecto combinado de una caída de 6,1% en los hidrocarburos líquidos y de un aumento de 6,1% de gas natural.

    En la distribución del excedente destaca el aumento de la participación fiscal en 372,6% respecto a la de 1995, al tiempo que la participación empresarial aumentó un 399,6% en relación al año previo, comportamiento este que permitió decretar dividendos por Bs. 800,0 millardos monto que duplica el decretado en 1995 cuando se repartieron dividendos por primera vez.

    ACTIVIDADES NO PETROLERAS AÑO 1996

    El producto no petrolero decreció en términos reales en 3,6% con respecto a 1995, cuando repuntó en 1,71%. La contracción fue generalizada a nivel de todas las ramas de actividad económica, con excepción de agricultura que registró un leve crecimiento de 0,3%, igual al de 1995; electricidad y agua, que creció en 1,5% y bienes inmuebles, con una ligera expansión de 0,5%. La situación contractiva que registró el producto generado por las actividades no petroleras reflejó el fuerte deterioro macroeconómico que caracterizó el primer trimestre del año así como las incidencias que sobre la producción y la demanda causaron las medidas económicas adoptadas en el mes de abril.

    En efecto, a comienzos del año, la profundización de los desequilibrios que venían caracterizando la evolución de los mercados desde años anteriores, combinado con la vigencia de los controles cambiarios y de precios adoptados en 1994, y no obstante la anunciada reorientación de la política económica, propiciaron un clima de expectativas desfavorables y elevada incertidumbre en los agentes económicos que al tiempo que incidieron en fuertes presiones inflacionarias, causaron un divertimento de las decisiones de inversión.

    Si bien la adopción del programa económico favoreció la mejora de las expectativas al tener como objetivo la reducción de la inflación, las medidas de ajuste adoptadas causaron una incidencia contractiva sobre la actividad económica, tanto por la vía de la demanda como por el de la oferta. Así, a la orientación restrictiva de las políticas de demanda, principalmente mediante la reducción real del gasto público, se adicionó la incidencia contractiva en los ingresos reales por efecto de la devaluación y en general, por el ajuste en el precio de los combustibles, en las tarifas de los servicios básicos y por el desmantelamiento del sistema administrado de precios. Asimismo, el ajuste al alza y el reacomodo de los precios relativos, determinaron, en presencia de una restricción de demanda, una reducción del producto.

    En este sentido, si bien cabria esperar que la devaluación del tipo de cambio tuviera un efecto expansivo sobre la actividad económica al estimular la reorientación del gasto hacia el mercado interno, el importante peso de los insumos importados en las estructuras de costos de las actividades internas, complementado con los fuertes incrementos de precios de otros insumos básicos, determinaron una rápida pérdida en términos reales de la ganancia de competitividad que significó la devaluación. Este factor, aunado a la todavía pequeña proporción de las exportaciones no petroleras en el producto, reforzó el resultado contractivo.

    En efecto, se observó que la contracción del producto del sector transable no petrolero (4,4%) fue mayor que la registrada por el producto del sector de no transables, de 3,2õ1.

    INGRESOS DEL SECTOR PUBLICO CONSOLIDADO AÑO 1996

    Los ingresos del Sector Público Consolidado mostraron en 1996 un incremento de 10,6 puntos en términos del PIB, el más elevado desde el año 1990, representando estos ingresos el 36,5% del PIB, cifra significativamente superior a la observada en 1995 (25,9% del PIB).

    Este crecimiento en los ingresos públicos obedeció, fundamentalmente, al incremento de los precios de los hidrocarburos en el mercado internacional y el efecto de la devaluación del tipo de cambio, por cuanto el estado recesivo de la economía impuso severas restricciones para el crecimiento de la tributación interna, no obstante las medidas adoptadas de aumento en el precio de la gasolina y la mayor tasa en el pago del impuesto al consumo suntuario y a las ventas al mayor.

    La favorable coyuntura del mercado petrolero internacional durante el año 1996 no sólo permitió un mayor volumen de exportación sino que también dio lugar a que el precio promedio de realización de la cesta de hidrocarburos exportada por Venezuela alcanzara 18,39 dólares por barril, lo que representó un incremento de 4,89 dólares por barril comparado con el precio promedio estimado en la Ley de Presupuesto de 1996, y de 3,55 dólares por barril con respecto al precio promedio registrado en 1995. Los ingresos provenientes de las ventas externas de hidrocarburos se incrementaron en términos del PIB de 18% en 1995 a 28,5% en 1996. Por su parte, las recaudaciones fiscales de origen petrolero, se incrementaron en 230%, mientras que en términos del PIB pasaron de 7,5% a 11,9% en el mismo periodo.

    La presión tributaria interna, medida por los impuestos directos e indirectos y las contribuciones al IVSS, registró un crecimiento nominal de 102,9%. A pesar de lo significativo de este incremento, incluso superior a la variación observada en 1995, la presión tributaria como porcentaje del PIB decreció de 8,8% a 8,5%g. Cabe destacar, que la decisión del Ejecutivo Nacional de incrementar el precio de la gasolina y demás combustibles que se expenden en el mercado interno, así como la alícuota del impuesto a las ventas al mayor de 12.5%% a 16,5%, medida que entró en vigencia en el segundo semestre del año, contribuyó a compensar parcialmente las menores recaudaciones por las actividades internas, aduanas, licores y cigarrillos. El impuesto a las ventas al mayor aportó recursos equivalentes a 3,8% del PIB frente a un 3,4% del PIB en 1995; mientras que los ingresos provenientes de derivados del petróleo creció de 0,3% a 0,4% del PIB en 1996.

    En cuanto a la estructura de los ingresos del gobierno central, durante el año 1996 se acentuó significativamente la dependencia de los de origen petrolero, los cuales incrementaron su participación en el total de ingresos de 47,4% en 1995 a 59,2% en 1996.

    GASTOS DEL SECTOR PUBLICO CONSOLIDADO AÑO 1996

    El gasto del sector público consolidado y, particularmente, el ejecutado por el gobierno central, estuvo condicionado por las metas establecidas en el programa económico para disminuir el déficit público en forma compatible con el objetivo de reducción de la tasa de inflación en el segundo semestre del año. Consistente con esta orientación de política, el gasto del sector público consolidado disminuyó como proporción del PIB de 31,7% en 1995 a 29,1% en 1996. Esta contracción del gasto se registra en el gobierno central y en el sector de empresas publicas no financieras, por cuanto PDVSA incrementó sus erogaciones, fundamentalmente, los gastos corrientes asociados al pago de contribuciones fiscales y compras de bienes y servicios, partidas estas que aumentaron en 4,4 y 1,5 puntos del PIB, respectivamente, en tanto que los gastos de capital mostraron un crecimiento moderado al pasar de 6,6% en 1995 a 7,7%% del PIB en 1996. En cuanto al gasto del gobierno central no obstante el importante crecimiento nominal alcanzado (99,2%), disminuyó en términos del PIB de 20,5% a 19,6% en 1996. Este comportamiento del gasto mantiene la tendencia declinante observada en el periodo 1991-l 995, con excepción del año 1994, debido al financiamiento que requirió la crisis bancaria.

    Un aspecto a dest.3car en la evolución del gasto del gobierno central es la sistemática caída como proporción del PIB de las erogaciones por concepto de remuneraciones, compra de bienes y servicios y gastos de capital, lo que ha venido afectando el funcionamiento de la administración pública central, acentuando las demandas sociales por una mayor y mejor provisión de bienes y servicios públicos y generando mayores presiones por aumentos salariales por parte de los funcionarios al servicio del Estado.

    Por otra parte, el servicio de la deuda pública muestra una moderada disminución al pasar de 4,8i% en 1995 a 4,1% del PIB en 1996, debido a los menores pagos por intereses de la deuda interna. Asimismo, el costo de las operaciones cuasificales del BCV van aputado a las cuentas del gobierno central, decreció de 1% a 0,7% del PIB en el mismo periodo, como consecuencia, principalmente, de la colocación de TEM a plazos de vencimiento más largos más de 178 días, lo cual significó trasladar para 1997 parte del costo asociado al rendimiento de estos títulos. Asimismo, los gastos de capital del gobierno central descendieron en relación a 1995 tanto en términos del PIB (de 2,8% a 2,2%) como en relación al total de gastos (de 13,7% a 9,9%1). Cabe destacar que el nivel alcanzado por los gastos de capital representó, en términos reales, el m s bajo de los últimos seis años.

    Los subsidios y transferencias muestran un incremento equivalente a 2 puntos del PIB, debido a las mayores asignaciones a las entidades regionales y municipales y, en menor medida, a los gastos destinados a los programas sociales.

    POLITICA FISCAL AÑO 1997

    La política fiscal se orientó al logro de un superávit en la gestión financiera del gobierno central compatible con el objetivo de reducir la de información. El referido superávit financiero se proyecto con base en las perspectivas de un contexto externo e interno favorable a la evolución de ingresos, así como en la instrumentación de medida, de política económica que, al tiempo que permitían mejorar la gestión de las finanzas públicas y redimensionar el tamaño del Estado, contribuirían al logro de la meta fiscal establecida.

    El comportamiento del mercado petrolero internacional hacía prever una trayectoria relativamente estable de los precios y volúmenes de exportación de los hidrocarburos, consistente con los valores proyectados en la Ley de Presupuesto 1997. Asimismo, la perspectiva de una recuperación de la actividad económica privada, incidiría positivamente en la recaudación tributaria de origen interno.

    Desde el punto de vista de la política económica, entre las medidas orientadas a fortalecer las fuentes de ingresos destacan: el avance en el proceso de apertura petrolera, a través de la III Ronda de Licitaciones; la intensificación de las acciones de supervisión por parte del Seniat con el objetivo de disminuir el elevado porcentaje de evasión fiscal; y el incremento en el precio de la gasolina y demás combustibles expedidos en el mercado doméstico.

    Asimismo, como parte del proyecto de reestructuración de la administración pública y de la estrategia de redimensión del Estado, la política fiscal en 1997 se fijó el objetivo de avanzar en la reorganización administrativa de los entes del gobierno central con el propósito de aumentar la racionalidad del gasto y cumplir el Programa de Privatización de Empresas Públicas, especialmente en los sectores aluminio, eléctrico, turismo y los activos en poder de Fogade.

    En materia de financiamiento público, el Ejecutivo Nacional definió como objetivo central dar continuidad a la política de mejorar la percepción de riesgo-país de la República, a los fines de colocar deuda política en los mercados internacionales en condiciones financieras más favorables que las de años anteriores. En igual sentido, el Gobierno anunció la revisión de los diferentes programas y proyectos confinanciados por los organismos multilaterales (BID, Banco Mundial) con el propósito de sincerar la capacidad de ejecución de estos y el respectivo financiamiento por parte de dichos entes.

    Análisis de la Oferta Real de Bienes y Servicios PRODUCTO INTERNO BRUTO (P.I.B) AÑO 1997

    Luego del retroceso de la actividad económica que se registró en 1996, durante 1997 la economía venezolana retomó la senda de expansión que la caracterizó a principios de la década de los noventa, en un marco de política económica más coherente y de mayor certidumbre, con un sector externo fortalecido. Así la actividad económica, medida a través del PIB, registró un significativo crecimiento de 5.1%, apuntalando por el dinamismo del sector petrolero y la no menos importante recuperación de actividad no petrolera, donde despuntó la desplegada por el sector privado. Este crecimiento estuvo acompañado de una importante desaceleración en la tasa de inflación. La tasa de crecimiento del PIB y la inflación observada, fueron los registros más favorables obtenidos por la economía venezolana durante los últimos 5 años.

    La oferta total de bienes y servicios repuntó en 6.9%, el mayor crecimiento observado en los últimos 5 años, lo cual es atribuible al ya aludido incremento del PIB (5.1%) y a la significativa expansión real de las importaciones (18.2%). El crecimiento de estas últimas fue impulsado por la recuperación de la actividad económica y por el abaratamiento relativo de los bienes y servicios importados que causa la apreciación real del tipo de cambio. En un contexto de tasas de interés reales negativas.

    El comportamiento del PIB reflejó tanto el mayor dinamismo de las actividades petroleras (8,8%) como la significativa recuperación de las actividades no petroleras (3,3%).

    ACTIVIDAD PETROLERA AÑO 1997

    El PIB real del sector petrolero registró un sustantivo incremento de 8.8%, manteniendo así el elevado dinamismo de los años 1995 y 1996. Tanto el subsector petrolero y gas como el de refinación contribuyeron a este resultado, al crecer en 8,9% y 8,5%, respectivamente. Transcurridos cuatro años desde la puesta en marcha del Plan de Negocios de PDVSA, la producción petrolera ha adquirido una mayor importancia en la economía venezolana, como lo demuestra su creciente participación en el PIB total, la cual ha pasado de 22,3% en el año 1993 a 27,6% en 1997. Este dinamismo se asocia a la actividad exploratoria y de producción en nuevas  áreas y a la mayor productividad de algunos yacimientos marginales, además de la incorporación a la producción de pozos que se encontraban paralizados. El resultado de estas actividades también se refleja en sendos incrementos, durante 1997, del volumen de reservas probadas de crudo y condensados, y de la capacidad de producción. En cuanto a reservas, estas se ubicaron en 74.900 millones de barriles frente a 64.447 millones de barriles en 1993, en tanto que la capacidad de producción alcanzó un nivel histórico de b/d 3,761 miles, en relación a los b/d 2.873 miles de 1993. Por su parte, las reservas probadas de gas alcanzaron 146 billones de pies cúbicos.

    En 1997, la producción física de hidrocarburos se incrementó en 8,8%, observándose un acentuado dinamismo en todos los rubros, especialmente en los crudos pesados cuya producción se expandió en 12,8%. En el área de refinación, las nuevas instalaciones construidas en Paraguaná  y el óptimo funcionamiento de las refinerías existentes, permitieron elevar el nivel de crudo refinado a b/d 1,054 miles.

    El precio promedio de realización de la cesta de crudos y productos Venezolanos registró un descenso, al pasar de US$/b 18.39 en 1996 a US$/b 16.32 este año.

    En lo que respecta al mercado interno el comportamiento de la demanda fue igualmente favorable, como lo evidencia la recuperación en el consumo de productos de petróleo y más notoriamente la de gas natural. En la composición de los productos, el renglón diesel y. Gasóleo mostró una significativa expansión 10.8% en presencia de un resultado más moderado de la gasolina de motor (3.3%) .

    ACTIVIDADES NO PETROLERAS AÑO 1997

    El producto no petrolero experimentó un crecimiento de 3,3%, el mayor registrado en los últimos 5 años. Dicho crecimiento fue generalizado en todas las ramas de actividad económica, con excepción de los servicios prestados por el gobierno general cuyo producto disminuyó. En el comportamiento del PIB no petrolero destaca el dinamismo de las actividades de Construcción (12.6%), Comercio (50%); Electricidad.

    Institucionalmente, el aludido crecimiento del sector no petrolero recayó prácticamente en el sector privado, pues este se expandió en 4,0% luego de retroceder en 3,1% el año anterior, en tanto que el sector público apenas logró crecer en 0,1%, sustentado, fundamentalmente en la actividad de los sectores eléctricos y manufacturero.

    El comportamiento del producto no petrolero reflejó principalmente: el efecto reactivador del crecimiento de la demanda interna, la mayor libertad económica que prevaleció en el año, la amplia disponibilidad de crédito en presencia de tasas de interés reales negativas y la estabilidad cambiaría, todo lo cual propició el incremento de la producción e incluso la ampliación de la capacidad productiva mediante nuevas inversiones.

    Los factores mencionados favorecieron con mayor intensidad el crecimiento del producto de bienes y servicios no transables a una tasa de 3,4%, en tanto que el producto del sector de bienes transables creció al 2.9%.

    INGRESOS DEL SECTOR PUBLICO CONSOLIDADO AÑO 1997

    La evolución de las finanzas públicas durante el año 1997 estuvo influenciada fundamentalmente, por la presencia de un entorno económico externo e interno favorable a la obtención de ingresos públicos compatibles con las proyecciones fiscales, a pesar de que el precio promedio de realización del petróleo exportado por Venezuela mostró una trayectoria descendente y por el desarrollo de una política de gasto público expansiva en respuesta a una situación caracterizada por la acumulación de importantes déficit en la provisión de bienes y servicios públicos y por un ambiente laboral de acentuada conflictividad.

    Los ingresos del sector público consolidado en 1997 alcanzaron una cifra equivalente a 32,2% del PIB, lo que significó una reducción de 2.8 puntos del PIB con relación al nivel de 1996. A pesar de esta disminución, los ingresos totales se situaron en un nivel relativamente alto con respecto al promedio observado en los últimos años, excluido el año 1996, cuando los precios del petróleo alcanzaron su máximo nivel después del boom de precios registrado en 1990.

    Al analizar la composición de los ingresos, se observa que los de naturaleza corriente exhibieron un significativo descenso, comparado con el año previo, al experimentar una caída de 6 puntos del PIB, mientras que los ingresos de capital de carácter no recurrente se incrementaron en 3,2%i del PIB, lo que permitió compensar, parcialmente, la señalada disminución de los ingresos corrientes.

    El comportamiento de los ingresos de naturaleza corriente se asocia, fundamentalmente, al menor superávit de operación de PDVSA, el cual pasó de 23.2% al 15,8% del PIB entre 1996 y 1997, respectivamente la caída de 7,4 puntos del PIB en los ingresos de operación de PDVSA fue determinada por un descenso en el precio promedio de realización de la cesta de hidrocarburos exportada por Venezuela, el cual se ubicó en USS/b 16,32 frente a un precio promedio de USS/b 18.39 alcanzado en 1996.

    Los ingresos recaudados por concepto de impuestos directos e indirectos a la actividad económica interna y por contribuciones a la seguridad social, muestran un incremento de 2,2 puntos del PIB. EI aumento de la presión tributaria interna obedeció al efecto favorable que tuvo la reactivación del crecimiento económico y la aprobación por parte del Ejecutivo Nacional de un incremento en el salario mínimo y en el precio promedio de la gasolina y demás hidrocarburos expendidos en el mercado interno. La reactivación económica y los incrementos de salarios en el sector público y privado, incidieron positivamente en un aumento del consumo privado y de las importaciones, originando mayores percepciones fiscales por impuesto al consumo suntuario y a las ventas al mayor, impuesto sobre la renta e impuesto de aduanas. Asimismo, la medida de incrementar el salario mínimo acordada en el marco de la reforma de la Ley Orgánica del Trabajo, aprobada por la Comisión Tripartita, elevó la base imponible para el pago de las contribuciones a la seguridad social, permitiendo un crecimiento de las recaudaciones por este concepto.

    El impuesto a las ventas al mayor se incrementó nominalmente en 80,5%, y en 0,9% como proporción del PIB, aportando el 44,8´% del total de ingresos internos del gobierno central, mientras que el impuesto directo a la renta de las personas naturales y jurídicas creció en 0,3% del PIB, contribuyendo con un 20,8% al total de ingresos de origen no petrolero. Las recaudaciones provenientes de los derivados del petróleo crecieron en 0,6 puntos del PIB, siendo el segundo tributo interno que mostró mayor dinamismo en 1997.

    Cabe destacar que en 1997 se registró la más elevada contribución fiscal de la actividad económica interna, al situarse esta en 10.1 puntos del PIB, incrementando su participación en el total de ingresos corrientes de 41% a 43% entre 1996 y 1997, respectivamente.

    El aporte de PDVSA al Fisco, a pesar de la señalada caída en el precio promedio de realización de los hidrocarburos exportados por la industria, experimentó un crecimiento de 2 puntos porcentuales del PIB, ubicándose dicho aporte en 13.4% del PIB, cifra que representa la más alta contribución de PDVSA desde el año 1991 cuando alcanzó a 18,8% del PIB. La mayor contribución de PDVSA se explica, fundamentalmente, por la favorable gestión financiera presentada por esta empresa en 1996, lo que dio origen a un incremento significativo en el pago de dividendos y en los recursos aportados por la declaración definitiva de rentas correspondiente a ese año, siendo estos recursos percibidos por el gobierno central en el ejercicio fiscal de 1997. Estos aportes representaron el 28,8% del total de ingresos fiscales petroleros recaudados en 1997.

    En cuanto a los ingresos de capital reflejados en las cuentas del sector público, estos mostraron un significativo crecimiento debido, principalmente, a los recursos generados por la III Ronda de Licitaciones del Proceso de Apertura Petrolera y por el programa de privatización de entes públicos ejecutado por Fogaje.

    GASTOS DEL SECTOR PUBLICO CONSOLIDADO AÑO 1997

    El gasto del sector público consolidado mostró una dinámica expansiva luego de la contracción experimentada en 1996, ubicándose en términos reales en un nivel cercano al promedio observado en el período 1990-l 996, excluido el año 1994, por el impacto coyuntural que tuvo sobre el gasto público la crisis del sistema. En cuanto a la composición del gasto público, el mayor crecimiento se produjo en las erogaciones de naturaleza corriente al pasar estas en términos del PIB de 15,6% en 1996 a 17,6% en 1997. Este nivel de gasto es superior al observado en los tres últimos años 1994-1996, pero inferior en 1,8 puntos del PIB comparado con el promedio registrado en el período 1990- l992. El incremento del gasto corriente se destinó, principalmente, al pago de remuneraciones y trasferencias a entes públicos y privados, absorbiendo esas dos partidas el 8,7% del total de las erogaciones corrientes.

    El incremento de las remuneraciones se asocia a la adaptación de medidas por parte del Ejecutivo Nacional para corregir parcialmente el significativo rezago que venían presentando los sueldos de los funcionarios de la Administración Pública Central, institutos autónomos y entes descentralizados.

    Por otra parte, la Reforma de la Ley Orgánica del Trabajo, vigente a partir del mes de Junio de 1997, dio origen a nuevas obligaciones que incidieron en el aumento de los gastos fiscales por remuneraciones.

    El aumento de los Sueldos de la Administración Pública Central se ubicó en una magnitud superior a las previsiones contempladas en la Ley de Presupuesto de 1997, lo cual originó la solicitud de créditos adicionales por parte del Ejecutivo Nacional para cubrir parcialmente las obligaciones adquiridas.

    Los pagos de intereses de la deuda pública efectuados por el Gobierno central se situaron en un monto equivalente a 2.4 puntos del PIB, lo que significa una disminución de 1.3 puntos del producto con relación a 1996, constituyendo, a su vez, el menor pago realizado por la República en los últimos siete años.

    Los Gastos de Capital del Sector Público consolidado aumentaron de 10.8% a 11.1% del PIB, entre 1996 y 1997, lo cual es atribuible, básicamente, al incremento de las trasferencias por el Gobierno Central a las Gobernaciones y Municipalidades, toda vez que las inversiones directas de PDVSA disminuyeron en 0.5 puntos del PIB, mientras que el gobierno central permaneció en un nivel similar al de 1996 (0.4 puntos del PIB).

    CONCLUSIONES

    Para finalizar esta investigación hemos realizado un resumen de la Actividad Económica de cada año (1989 -1997).

    Los resultados correspondientes al año 1989, confirman la efectividad de las políticas mencionadas. En el sector externo, el déficit global de la balanza de pagos, presentó una reducción significativa al situarse en US$ 1.044 millones. En la gestión financiera del sector público, la reducción del déficit alcanzó 1.1% del PIB, debido al precio promedio de realización de las exportaciones, como por la depreciación del tipo de cambio.

    En el contexto del Programa Económico en marcha, la economía venezolana en 1990, obtuvo un crecimiento en el PIB luego de la declinación registrada en el año anterior; este se registró por la expansión del sector petrolero, contribuyendo a la superación del desequilibrio externo. Esto trajo como consecuencia un encarecimiento del crédito lo cual contribuyó a desestimular la inversión privada real.

    En 1991, Venezuela presentó resultados macroeconómicos que evidencian importantes logros en materia de equilibrio interno y externo. La expansión del Producto Interno Bruto en términos reales, la reducción de la tasa de desempleo conjuntamente con una desaceleración inflacionaria y acumulación de reservas internacionales, muestran cifras que en el corto plazo se compatibilizan con el programa macroeconómico en marcha.

    Las medidas de política económica adoptadas durante 1992 se orientaron a mantener la estabilidad económica, alterada por el clima de incertidumbre política prevaleciente a lo largo del año, y a moderar los desequilibrios resultantes de la aparición de un importante déficit fiscal. El clima de inestabilidad e incertidumbre política que comenzó a presentarse a partir del intento del golpe de estado a comienzos del mes febrero, indujo también al Ejecutivo Nacional a reorientar recursos hacia programas sociales, concertar con el sector privado la estabilización de precios de algunos bienes y servicios de consumo generalizado y detener la programación existente para el ajuste del precio de los combustibles para vehículos automotores.

    Los resultados Económicos del año de 1993 presentaron un desequilibrio generalizado en ambos sectores, habiendo una caída de la actividad económica junto con aceleración inflacionaria en el orden interno y con un déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos en el orden externo, que fue menor que en el año anterior, teniendo a la vez hubo una disminución de reservas brutas internacionales inferior a la que se registro en el año previo.

    En los resultados macroeconómicos de 1994 incidió de manera determinante el surgimiento, a partir del mes de enero, de una profunda crisis en el sector financiero. A su vez, ello derivó en una pérdida de confianza y en una carga financiera considerable para las finanzas públicas, lo que contribuyó a acentuar sustancialmente la situación deficitaria que venía registrándose en el ejercicio fiscal anterior, a pesar del favorable impacto de las medidas de ajuste fiscal adoptadas por el nuevo gobierno, principalmente en cuanto a la obtención de mayores ingresos ordinarios.

    Durante 1995, factores adversos fundamentalmente de naturaleza interna, conformaron un clima de incertidumbre generalizado que condicionó los resultados económicos del Año e incidió en la postergación de decisiones de inversión productiva por los agentes económicos.

    En este sentido, las limitaciones que ha enfrentado la política fiscal para corregir en forma permanente el desequilibrio de las finanzas públicas acentuaron las expectativas adversas de los agentes económicos, lo cual, aunado al control del tipo de cambio ya las regulaciones de precios de un conjunto de bienes y servicios, contribuye a introducir distorsiones en los mercados, afectando el ritmo de crecimiento económico.

    El desenvolvimiento económico de 1996 estuvo determinado, en lo fundamental, por la adopción de un conjunto de medidas de política económica, en el marco del programa de estabilización contenido en la Agenda Venezuela, asi como por el favorable comportamiento que registraron los precios petroleros durante el año. Ambos factores contribuyeron a mejorar significativamente la posición externa del país y a fortalecer las finanzas públicas, generando una percepción más favorable del riesgo que el país representa, lo cual se manifestó en importantes entradas de capital privado.

    Asi, la actividad económica, medida a través del Producto Interno Bruto (PIB), experimentó un decrecimiento de 1.6% atribuible a la contracción de las actividades no petroleras (3.6%) y, principalmente, a la desfavorable evolución que registró el producto generado por el sector privado (-4,7%), ya que el sector petrolero se expandió en 4,9% asociado a las favorables condiciones de demanda en los mercados internacionales y a la inversión realizada en el sector.

    BIBLIOGRAFIA

    Banco Central de Venezuela, Informe Económico, Años: (1989-

    1997).

    Ministerio de Hacienda, Informe Económico, Años: (1989-1997).

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