Crisis del Imperialismo español

Historia de España siglo XIX. Guerra de Cuba. Desastre del 98. Regeneracionismo. Restauración monárquica

  • Enviado por: Gema Mena Atencia
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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ESPAÑA EN LA ÉPOCA DEL IMPERIALISMO

La liquidación del Imperio Colonial: El desastre de 1898.

Hacia 1895 estallaron de nuevo insurrecciones independentistas en Cuba y Filipinas. Pronto intervino EE.UU. proporcionando material y armamento a los rebeldes cubanos. El objetivo de esta ayuda no era la liberación de Cuba como oficialmente proclamaba el gobierno norteamericano, sino conseguir dominar la isla.

Los motivos son:

  • El interés económico en las minas y en las plantaciones de azúcar cubanas.

  • El interés geo-estratégico en afianzar el control militar sobre el mar Caribe.

El gobierno del presidente McKinley trató de comprar la isla a España, operación rechazada por nuestro país. Al fracasar este intento de compraventa, EE.UU. pasó a aplicar directamente la ley del más fuerte en política internacional.

El incidente como excusa para declarar la guerra a España fue la explosión del buque de guerra norteamericano "Maine" en la bahía de la Habana: este barco se hundió y murieron 260 miembros de su tripulación. Las causas de la explosión se desconocían, pero EE.UU. culpó al gobierno español presidido por Sagasta. Todos estos sucesos fueron aprovechados por los grandes periódicos norteamericanos para desatar una agresiva campaña de prensa antiespañola: su única finalidad vender más periódicos.

La guerra fue un paseo militar para EE.UU., los combates resultaron desiguales y la armada española quedó destruida en dos enfrentamientos navales. La primera batalla se produjo en la bahía de Manila, quedando demostrada la superioridad total de la marina estadounidense. La segunda derrota se consumó en la bahía de Santiago de Cuba, murieron 300 marinos españoles y sólo un soldado enemigo.

Durante el conflicto bélico EE.UU. conquistó las colonias españolas de Puerto Rico y Filipinas.

Una vez consumada la derrota militar vino la rendición, que culminó en diciembre de 1898 con la firma del Acuerdo de Paz de París entre ambas naciones.

España cedió a EE.UU. la isla de Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam en el Pacífico. Cuba alcanzó la independencia, aunque quedó bajo "protección" estadounidense hasta mediados del siglo XX.. España hizo posible su emancipación al negarse a vender la isla antes del inicio del conflicto hispano-norteamericano.

El tratamiento que recibió el problema colonial por parte del gobierno español fue desafortunado. La decisión irresponsable de llegar hasta la guerra con EE.UU. fue un absurdo, puesto que no existía otro resultado posible que la derrota segura.

Las repercusiones del desastre del 98 fueron:

  • En el plano de psicología colectiva, el pueblo español vivió la derrota como un trauma nacional, extendiéndose los sentimientos de inferioridad, desmoralización e impotencia. La incertidumbre alcanzó incluso a la prensa de la época.

  • En el plano exterior, el 98 tuvo como consecuencias la liquidación de los restos de nuestro imperio colonial ultramarino con la venta de los archipiélagos del Pacífico a Alemania.

  • En el aspecto intelectual y literario, el desastre colonial influyó en el desarrollo del "Regeneracionismo", así como en las amargas y pesimistas reflexiones de los autores de la Generación del 98.

  • A fines de siglo casi todos los territorios de África, Asia y Oceanía estaban ya ocupados. Las grandes potencias industriales y militares (Gran Bretaña, Alemania, EE.UU. y Francia) continuaban compitiendo por el control de los mercados internacionales por la posesión de nuevas colonias.

    Este ansía de expansión sólo podía cumplirse arrebatando a las viejas y débiles potencias los restos de sus antiguos imperios, para posteriormente repartirse los territorios coloniales.

    El desastre español debe situarse con las frustraciones coloniales sufridas por Portugal en el sur de África y por Francia en Fashoda. Ambas naciones debieron inclinarse ante las amenazas y la fuerza de Gran Bretaña, tal y como a España le sucedió con EE.UU.

  • Viejas y nuevas funciones del ejército.

  • Las deficiencias del Ejército español en 1874 eran importantes. El número de jefes y oficiales era excesivo, sus salarios bajos y su nivel de preparación insuficientes. El armamento y el material era anticuado y escaso.

    A todo esto se sumaba el problema del servicio militar y del tipo de reclutamiento se podía evitar el cumplimiento del servicio militar que duraba tres años, mediante el pago al Estado de 1.500 ó 2.000 pesetas, cantidad de dinero asequible sólo para la alta burguesía, pero inalcanzable para las clases medias bajas y obreras.

    Era discriminatoria, socialmente injusta y contraria a la teórica igualdad constitucional. En 1912 el gobierno de Canalejas estableciendo el servicio militar obligatorio, aunque se creaban los llamados "soldados a cuota", que según pagaran a 1.000 ó 2.000 pesetas permanecían en filas sólo cinco o diez meses.

    Durante la Restauración desaparecieron prácticamente los pronunciamientos. Cánovas consiguió apartar a los generales de la vida política y terminar con las constantes intervenciones del Ejército en los cambios de gobierno. Paradójicamente la Restauración había llegado gracias al pronunciamiento del general Martínez Campos.

    Sin embargo, en los primeros años del siglo XX el Ejército español se convirtió en la fuerza de defensa del sistema político comenzó a asumir nuevas funciones y tareas de contenido político-policial, participando en la represión de huelgas y aplastando revueltas obreras o campesinas. La segunda función que desempeñó fue salvaguardar la unidad nacional participando en la represión contra los nacionalistas catalanes y vascos, mediante la Ley de Jurisdicciones de 1906 todos los delitos contra la patria y el Ejército serían juzgados por Tribunales Militares.

    La intervención colonial en Marruecos.

    El origen de la presencia militar española en el norte de África se encuentra en los Acuerdos franco-británicos de 1904. La intervención colonial española en el Magreb fue el resultado del juego de alianzas e intereses enfrentados de Gran Bretaña y Francia.

    Gran Bretaña deseaba mantener el control del estrecho de Gibraltar, un paso marítimo esencial para la libre navegación comercial entre el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico. El gobierno inglés observaba con preocupación la posibilidad de que una potencia militar fuerte, como Francia, controlara la costa norte mediterránea marroquí, y consideraba que sus intereses quedarían mejor protegidos si una nación débil, como España, se establecía en el lado africano del estrecho de Gibraltar.

    Francia pretendía extender su dominio sobre el Mahgreb, asegurando y ampliando sus posiciones en Argelia.

    La firma de los Acuerdos franco-birtánicos de 1904 significó la resolución de sus viejas diferencias coloniales. El gobierno inglés apoyaría las reivindicaciones territoriales de Francia en Marruecos. El gobierno francés respaldaría a cambio las acciones coloniales británicas en Egipto. Ambas potencias reservaron a España una pequeña zona al norte de Marruecos.

    El comienzo de la intervención y los límites de la expansión colonial española en Marruecos dependía de los propósitos y de las decisiones que tomaran británicos y franceses. En nuestro país la aventura colonial no entusiasmaba a ningún sector de la sociedad. El gobierno español sólo quería garantizar la seguridad de Ceuta y Melilla, así como explotar la riqueza minera de hierro, plomo y cinc del subsuelo marroquí.

    En la Conferencia Internacional de 1906 celebrada en Algeciras, todos los estados europeos y EE.UU. reconocieron los acuerdos de 1904 y confirmaron los derechos de franceses y españoles sobre Marruecos.

    Hasta el Tratado franco-español de 1912 no se realizó el reparto efectivo del territorio marroquí, fijándose los limites de la extensa zona centro sur y bajo control francés y de la pequeña zona norte bajo control español. Además nuestro gobierno se comprometía a no fortificar la costa en su zona para satisfacer a Gran Bretaña.

    Las primeras dificultades comenzaron en 1909 cuando los indígenas marroquíes atacaron el ferrocarril. Las tropas españolas se desplegaron para proteger el ferrocarril minero y fueron derrotadas en el Monte Gurugú y en el Barranco del Lobo. Las repercusiones de estos acontecimientos dentro de España concluyeron con los violentos sucesos de la " Semana Trágica" en Barcelona.

    El ejército se mostró incapaz de dominar la zona norte marroquí; el principal problema consistía en que los tres enclaves que España poseía (Melilla, Ceuta y Laranche) estaban aislados entre sí y era necesario, aunque difícil, conectarlos.

    En 1921, el ejército colonial fue derrotado en Annual por indígenas. Murieron soldados españoles y se perdieron gran parte de los territorios conquistados, llegando incluso a peligrar la ciudad de Melilla. La causa fue la imprudencia y la ineptitud de los generales de Dámaso Berenguer y Fernández Silvestre.

    Annual supuso una nueva frustración colonial para nuestro país. Annual tendría importantes efectos sobre la política interna nacional, convirtiéndose en uno de los motivos argumentados por el general Primo de Rivera para justificar el golpe de Estado de 1923.

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