Creencias y juicios sociales

Comportamiento. Atribución. Influencias. Sentido común. Heurística. Pensamiento ilusorio. Autorrealización

  • Enviado por: Patricia
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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TEMA 3: CREENCIAS Y JUICIOS SOCIALES

Explicación del comportamiento de los demás.

Al tratar de entender a las personas, nos preguntamos por qué actúan como lo hacen, analizando porqué las cosas ocurren de una determinada manera, sobre todo cuando son sucesos negativos o inesperados.

La teoría de la atribución (Heider) analiza la manera que tenemos de explicar el comportamiento de las personas; podemos atribuir el comportamiento a disposiciones internas (que son duraderas, y se denominan causas de disposición) o a causas externas (causas de situación) al individuo.

Esta distinción entre causas internas y externas no es muy clara, puesto que un cambio en las causas externas puede producir cambios internos.

Los investigadores han descubierto que frecuentemente atribuimos el comportamiento de los demás bien a causas de disposición, o bien a causas de situación (pero no a ambas al mismo tiempo).

Influencia de rasgos.

Solemos deducir que las disposiciones e intenciones de otras personas corresponden a sus acciones, sin tener en cuenta las causas de situación.

Atribuciones del sentido común. (Kelley)

La teoría de atribuciones de Kelley dice que hay 3 factores que influyen el que atribuyamos el comportamiento de alguien a causas internas (de disposición) o a causas externas (de situación):

  • Regularidad: ¿la persona se comporta así normalmente en esa situación?

  • Singularidad: ¿se comporta diferente en distintas situaciones?

  • Consenso: ¿los demás se comportan de manera parecida en la misma situación?

  • Tras este proceso, concluiremos que un comportamiento se debe a causas internas o a causas externas. Porque además, si encontramos una causa que explique dicho comportamiento, pasamos por alto otras posibles causas.

    El error de atribución fundamental.

    Muchas veces, nuestro estado interno, que condiciona nuestras actitudes, está influenciado por la situación. Si no se tiene en cuenta la influencia de la situación, surge el error de atribución fundamental, que es la tendencia de los observadores a restar importancia a las influencias situacionales, y otorgar más importancia de la que tiene a las causas de disposición (internas) (también se llama sesgo de correspondencia, porque creemos que el comportamiento corresponde a la disposición de la persona).

    El error de atribución fundamental domina cuando está al servicio de nuestro interés personal. Por causa de este error, tendemos a suponer que los demás son tal y como actúan, sin tener en cuenta que pueden estar actuando así presionados por la situación.

    Solemos cometer dicho error cuando explicamos el comportamiento de otras personas, mientras que al explicar el propio comportamiento, lo explicamos en términos de la situación.

    ¿Por qué cometemos el error de atribución?

    • Diferencia entre actor y observador: tenemos una perspectiva distinta cuando observamos un comportamiento que cuando somos nosotros los que actuamos; cuando observamos, nos centramos en la persona, y por tanto, en sus causas de disposición. Si actuamos nosotros, nos centramos más en la situación, es decir, en las causas externas.

    • Las perspectivas cambian con el tiempo: a medida que pasa el tiempo desde el comportamiento observado, se da más importancia ala situación y menos a la disposición de la persona.

    • Conciencia de sí mismo: tener conciencia de sí mismo es un estado de reconocimiento de la propia persona, estamos más atentos a nosotros mismos, con lo que somos más sensibles a nuestras disposiciones que a la situación.

    • Diferencias culturales: en Occidente es más marcada la tendencia a atribuir los comportamientos a causas de disposición, mientras que en Oriente, (por el yo interdependiente, la mentalidad colectiva) tienen un a tendencia menor a interpretar un comportamiento como reflejo de un rasgo interno.

    Juzgar a los demás.

    Heurística.

    Nuestro sistema cognitivo produce “atajos mentales”, forma impresiones, juicios y explicaciones fácil y rápidamente, como mecanismo de supervivencia.

    La heurística de la representatividad es la estrategia que seguimos de juzgar algo comparándolo con nuestra representación mental de una categoría; encuadramos algo en prototipos particulares y propios, lo que no puede llevar a ignorar otra información relevante.

    Este fenómeno da lugar a la falacia tasa-base, que se refiere a que, al centrar nuestra atención en un individuo, generalizamos su comportamiento para todo el grupo al que pertenece, distorsionando nuestra percepción de lo que por lo general es cierto. Es decir, ignoramos la información que describe a la mayor parte de las personas (información tasa-base) y nos centramos por el comportamiento particular del individuo observado. Y es que un principio básico del pensamiento social dice que somos lentos en deducir ejemplos particulares de una verdad general, pero muy rápidos para hacer general una verdad particular. La heurística de la disponibilidad se refiere a que creemos que algo es común si somos capaces de recordar algún ejemplo de ese algo rápidamente. Esta regla es útil, pero no completamente cierta.

    Ligado a esta regla está el pensamiento contractual, que se trata de simular mentalmente lo que pudo haber sido, cuando nos podemos imaginar fácilmente un resultado alternativo. Existen estudios que demuestran que la mayoría de las personas tiene menos remordimientos por lo que hicieron que por lo que dejaron de hacer.

    Pensamiento ilusorio

    Otra tendencia general es que tratamos de buscar un orden o una relación en los eventos que se nos presentan al azar. Este fenómeno de captar una relación donde no existe se denomina correlación ilusoria. Hacemos uso de la misma por el deseo humano de hallar un orden en todo, de buscar explicaciones hasta para lo insólito. Al atribuir una causa a los sucesos, ordenamos nuestro entorno, y podemos así creer que todo es predecible y controlable. Además, al identificar esa causa, recordamos mejor el acontecimiento.

    La tendencia que tenemos a percibir los eventos que se presentan al azar como si estuvieran relacionados alimenta la ilusión de control, es decir, la idea de que los eventos causales están sujetos a nuestra influencia. (muy marcado en los juegos de azar). Otra manera de que surja esta ilusión de control es el fenómeno estadístico de regresión al promedio, o la tendencia estadística a que los comportamientos extremos regresen al promedio propio.

    Creencias que se autorrealizan.

    Nuestras creencias y juicios sociales son importantes, porque influyen en la realidad social.

    Las expectativas del profesor y el desempeño del estudiante.

    Las evaluaciones de los profesores se correlacionan con los logros de los estudiantes, (los profesores tienen buena opinión de los estudiantes con buen desempeño, les miran más, les sonríen y asienten más, les dan más tiempo para contestar...) pero también a la inversa, los estudiantes que esperan ser enseñados por un profesor competente, en la realidad lo encuentran más competente e interesante que los estudiantes que no habían tenido dicha expectativa. En definitiva, que las actitudes del grupo hacia el profesor son tan importantes como las del profesor hacia el grupo.

    Obtener de los demás lo que esperamos.

    En la vida cotidiana, con frecuencia obtenemos la confirmación del comportamiento, esto es, las expectativas sociales que tenemos nos llevan a actuar de manera que inducimos a los demás a actuar de modo que confirmen nuestras expectativas, para así obtener lo que esperamos.

    Pero tenemos pocas probabilidades de confirmar las expectativas de los demás, cuando sus expectativas chocan con algún aspecto definido de nuestro autoconcepto.

    Nuestras propias creencias también son autorrealizantes; solemos comportarnos como habíamos previsto que lo haríamos.

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