Coplas por la muerte de su padre; Jorge Manrique

Poesía medieval española. Versos de pie quebrado. Ubi sunt. Brevedad de la vida (tempus fugit). Argumento. Temas. Estructura

  • Enviado por: Vanewé
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Antes de empezar a estudiar a fondo Las Coplas a la Muerte de su Padre de Jorge Manrique, conviene tener conciencia del momento histórico en que se produce. La literatura siempre es producto de la época en que se produce y es reflejo de su concepción del mundo y de la vida y la muerte. Las ideologías, pensamientos, forma de entender la religión... deben tenerse en cuenta a la hora de analizar una obra, y especialmente en Las Coplas, por darse en un momento muy especial, como es en la etapa de transición de la Edad Media al Renacimiento, con todos los cambios que ello conlleva.

El autor también es importante para el estudio de la obra. Las Coplas es una obra muy personal en la que influye la situación anímica, los pensamientos, sentimientos y emociones de Jorge Manrique. La situación social y culñtura pueden hacer que los sentimientos personales se expresen de una manera u otra, por ello es que este noble poeta lo haga de una manera serena y contenida en so obra.

Transición de la Edad Media al Renacimiento

Durante el siglo XV se producen una serie de cambios en distintos niveles (político, ideológico, social y literario). Estas transformaciones suponen la salida de todo lo medieval para buscar nuevos caminos, que llevarán, al término del siglo, al Renacimiento.

El rey concentra el poder efectivo a expensas del de los nobles que se hacen cortesanos. Su anhelo de lucimiento personal va rompiendo el anonimato del hombre medieval (aparece el concerto de fama). En la creación literaria se da el paso de lo colectivo a lo personal. En el siglo XIV, por ejemplo, ignorábamos todo de la vida del Arcipestre de Hita, pero su Libro de Buen Amor ya significaba un cierto ahondamiento en lo individual, al narrarse en primera persona. Es un atisbo de lo que en el siglo XV cobrará una especial relevancia en la literatura, la importancia del individuo, de sus sentimientos y de su propia historia.

Esta progresiva valoración de lo personal, se desarrollará ampliamente en el Renacimiento. El siglo XV es, por tanto, una época de transición desde la visión teocéntrica del hombre medieval a la antropocéntrica renacentista. Hay una distinta concepción de la vida y de la muerte.

Se puede afirmar que en las épocas de transición, el hombre produce sus obras más lúcidas y artísticas. En los momentos de crisis, cuando no sirven las viejas ideas y hay que buscar otras nuevas que llenen el vacío, surgen las obras maestras. A finales del siglo XV, Jorge Manrique escribe las Coplas a la Muerte de su Padre, que, dentro aun de la mentalidad medieval, anuncia ya la valoración de la vida y la contención y serenidad de la literatuta renacentista.

Es importante en esta época la producción de poesía cortesana. Es una poesía creada por los nobles de la Corte del rey, que lucen su ingenio en diversos géneros poéticos. Es una poesía en la que importa más la forma que el fondo, es decir, el mensaje que se transmita no es importante sino los recursos y palabras que se utilicen para dar belleza al poema. Es una poesía artificiosa.

Jorge Manrique la escribe antes de crear su obra maestra de Las Coplas, pero lógicamente no tiene la importancia que han alcanzado Las Coplas por ser una obra que muestra una fuerte originalidad.

Jorge Manrique (1440-1478)

Fue poeta y soldado, que murió luchando por los derechos de la furura reina, Isabel la Católica.

La muerte y la melancolía del vivir fueron temas de su inspiración poética desde las primeras composiciones. Comenzó escribiendo poemas amorosos y satíricos de corte trovadoresco. Al morir su padre, don Rodrigo Manrique, Maestre de Santiago, se producirían en el poeta emociones contrapuestas, remordimientos (por posibles roces y tensiones con su padre) y profundo dolor, que llevaron a expresarse en un largo y sentido poema, Las Coplas a la Muerte de su Padre, su obra maestra, la más interesante de la lírica culta del siglo.

LAS COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE

Las ideas que desarrolla Manrique en esta obra no son originales. Todas eran propias medievales, e incluso de origen bíblico. La originalidad radica en la hondura y sinceridad con que el poeta hace suyos los grandes temas y sentimientos comunes. La calidad literaria la da la perfecta expresión del contenido en toda la estructura.

Métrica

Este gran poema consta de cuarenta estrofas, llamadas colas de pie quebrado o manriqueñas. Las Coplas están compuestas en sextillas octosílabas, cuyos versos se reparten en dos semiestrofas iguales con terminación quebrada en cada una de ellas y con tres rimas consonantes correlativas, abc : abc. Son por tanto estrofas de doce versos, teniendo en cada sextilla el 1º, 2º, 4º y 5º octosílabos, y los versos 3º y 6º tetrasílabos. Su fórmula métrica es por tanto: 8a 8b 4c 8a 8b 4c; 8d 8e 4f 8d 8e 4f:

Nuestras vidas son los ríos -8a

que van a dar a la mar, -8b

qu´es el morir; -4c

allí van los señoríos -8a

derechos a se acabar -8b

e consumir; -4c

allí los ríos caudales, -8d

allí los otros medianos -8e

e más chicos; -4f

allegados son iguales -8d

los que viven por sus manos -8e

e los ricos. -4f

Esta estrofa de pie quebrado se adecua perfectamente al tono funeral del poema. El ritmo producido por la secuencia de dos octosílabos y un tetrasílabo es muy solemne.

El pie quebrado es regularmente tetrasílabo en sesenta de las ochenta sextillas. En las estrofas restantes, los deos quebrados de cada copla o uno de ellos consta de cinco sílabas, como compensación o sinalefa respecto del octosílabo precedente. La compensación ocurre cuando el octosílabo es agudo y no se aumenta en una el número de sílabas métricas:

pues todo ha de passar -7

por tal manera -5

La sinalefa requiere vocal final en el octosílabo e inicial en el pentasílabo que se reúnen en una sola sílaba:

se pierde su gran alteza -8

en esta vida. -4

El principal elemento de variedad en la estrofa es la rima, consonante y predominantemente llana. No hay ningún verso esdrújulo y las rimas agudas son pocas.

Estructura

En mi opinión, el poema está dividido en tres partes:

La primera tiene un carácter filosófico y universal, una llamada al hombre para que recuerde su condición mortal y su destino divino.

En la segunda parte se dan ejemplos concretos de las anteriores afirmaciones generales en un retrato de la vida sensorial, brillante, fugaz y transitoria.

La tercera gira en torno a la persona del maestre don Rodrigo Manrique. En él se encarna la vida de la fama conseguida con esfuerzo y voluntad que le harán merecedor de la salvación final, o sea, la vida eterna.

De esta manera Manrique sigue una línea que va de lo general a lo particular.

Primera parte

En las tres primeras coplas el autor nos invita a reflexionar sobre la vida.

En los dos primeros versos de la primera copla se observa como en un tono exhortativo, el autor pretende fijar la atención del lector en lo que va a expresar a continuación.

Observamos una serie de oraciones unidas a contemplando, combinándose el tono exhortativo con el enunciativo. Existe variedad desde el punto de vista de los tiempos verbales que Manrique utiliza para señalar la fugacidad de la vida y su desembocar inevitable e imprevisible.

Dice que el pasado vive en el recuerdo, afirmando que "fue mejor", pero no en el pasado sino en el presente ("nuestro parescer"), y cuando es lejano es digno de ser recordado y olvidado ("después de acordado da dolor").

La Copla II comienza en primera persona, contrastando con la copla I, que lo hace toda en tercera.

Esa primera persona da paso en la segunda parte de dicha copla a una apelación exhortativa. En la primera parte (primera sextina), se desarrolla una hipérbole: el autor reflexiona reiteretivamente unificando pasado, presente y futuro. En la segunda sextina deducimos su carácter universal ("No se engañe nadi, no"), saber del tiempo que pasa, de su firmeza y cambios ("pues todo lo que ha de pasar / por tal manera"). El hecho de "pasar" (la vida) da lugar a la Copla III:

La vida pasa como lo hacen los ríos "que van a dar a la mar que es el morir". Esta copla desarrolla una alegoría. La metáfora más significativa es la de vida-ríos, que muere-dan a la mar.

A ese "mar" van a parar los "señoríos", que es una alusión directa, es decir, constituye la rama real que alterna con la expresión metafórica "ríos caudales". Manrique manifiesta que todos son iguales ante la muerte ("allegados son iguales"), es decir los pobres y los ricos: "ríos caudales", "medianos", "e más chicos", que con ello quiere decir los más pobres, en una expresión perifrástica, y los más ricos, que lo hace sintéticamente.

"Nuestras vidas son los ríos...": muestra la ley inevitable del que el vivir conduce al morir.

"Allegados son iguales...": en la segunda parte de la copla la imagen del río expresa un total igualitarismo ante la muerte.

*En estas tres primeras coplas, dice Pedro Salinas: "el poeta ha empezado brindando al oyente los temas principales de su obra antes de entrar en materia.

Ya hemos podido observar el uso de infinitivos en lugar de susrtantivos, como por ejemplo el morir por muerte. También hace uso Manrique de parejas de elementos sinónimos o casi sinónomos : "Derechos a se acabar / e consumir".

Segunda parte (Estrofas IV-XXIV)

En la copla IV Jorge Manrique rompe la meditación llevada a cabo en las anteriores coplas para hacer una invocación a Dios.

Aquel sólo m´encomiendo,

aquel sólo invoco yo

de verdad.

La invocación a Cristo se identifica con una obra de carácter doctrinal.

En la siguiente copla se vuelve al tratamiento de la vida, esta vez como un camino.

Con sentido muy cristiano el autor habla de los dos mundos, el de la vida y el de después de la muerte, y nos recuerda que estamos en el de la vida únicamente para llegar algún día al otro. Nos enseña en la estrofa VII la oposición entre cuerpo y alma con el ejemplo de esclava-dueño, es decir, el alma es esclava del cuerpo en que está encerrada.

en componer la cativa,

dexandonos la señora

descompuesta.

Aquí cabe una reflexión: ¿qué es más valioso, el alma o el cuerpo?.

Las coplas VIII y IX son una completa descripción de ejemplos en los que nada dura para siempre, todo es perecedero. Nos da a entender que las cosas que buscamos con tanto ahínco no tienen ningún valor ante la muerte, pues todas esas cosas tienen caducidad.

En la copla X pone como ejemplo a la nobleza goda, que por hallar riqueza y fama pierden su sangre sin haberle dado valor alguno al tener los ojos tapados con la venda de la fama y riqueza que en ningún caso son para siempre. Nadie duda que esta posrura dejará grandes requezas, pero no siempre la Fortuna que tiene esta riqueza será duradera. Entonces hace falta pensar si en realidad merece la pena cambiar la pureza y dignidad de la nobleza a cambio de riqueza y de fama, y cuál de los dos conceptos merece más empeño.

En la copla XII se trata sobre lo rápido que pasa la vida, la fugacidad de la vida. En esta ocasión se compara la vida con un sueño, y también advierte que los placeres en vida son, como todo, temporales, con su principio y su fin. Afirma que la vida que nos espera tras la muerte, los tormenos y penas son eternos.

los deleites de acá (...)

son temporales,

los tormentos de alla (...)

eternales.

La confianza excesiva en el placer temporal pasa factura con un castigo eterno.

Con la copla XIII se concluye la serie de coplas en las que se contradice el bienestar del hombre con el daño a sí mismo a largo plazo. Esta copla sirve para generalizar lo ya dicho en las anteriores coplas. Ahora nos dice que los bienes en la vida son mensajes enviados por la muerte, que es la gran trampa final, y que cuando nos damos cuenta que tantos bienes y riquezas no son tan buenos como parecen ya es muy tarde para retroceder.

Comienza con la copla XIV una parte muy importante del poema en la que se hace una pregunta, ¿dónde están...?, siguiendo la tradición medieval del ubi sunt...?. Manrique en esta copla nos viene a decir que ante la muerte todos somos iguales. En la XV, el poeta sigue la tradición de nombrar viejas glorias, de esos personajes que son demasiado ajenos o indirectos como para llegar al corazón de quien lo lee ("Dexemos a los troyanos... dexemos a los romanos").

Las coplas XVI y XVII señalan un punto del Ubi sunt, haciendo preguntas repetidamente sobre siete personajes ilustres que ya murieron. Con un orden no cronológico, sino jerárquico (como ha notado Pedro Salinas), los nombra contra las vanidades del mundo. Son ellos disfrutadores de los placeres terrenales, que con la muerte desaparecieron.

En la XIX nos habla Jorge Manrique, de las posesiones de don Enrique. Don Enrique las disfruta metido en su mundo, pero cuando este mundo se vaya, es decir cuando se le vaya la vida todo se habrá ido también. Nos hace ver de nuevo que todo es fugaz, es perecedero, la vida es fugaz.

¿dónde iremos a buscallos?

¿qué fueron sino rocíos

de los prados?.

El hermano de Enrique IV es protagonista de la copla XX: El hermano inocente de Enrique IV hereda el trono y tiene una fabulosa corte. La muerte le sorprende inesperadamente como a todo ser. Es este un claro ejemplo de como la muerte llega sin avisar en el mejor momento de la vida de una persona, cundo cree que tiene lo mejor para siempre.

cuando más ardía el fuego

echaste agua.

En las coplas XXI y XXII podemos adivinar una misma estructura con la pregunta al final de la estrofa que hace meditar sobre la fugacidad de los bienes y el poder, que se van con la vida misma. En la XXI Manrique habla de don Álvaro de Luna, decapitado en Valladolid, del que dice que no se hable porque es incorrecto hablar mal de los muertos ("no cumple que de él se hable").

En la siguiente menciona, y pone como ejemplo a dos hermanos, maestres de Santiago y Calatrava, para decir lo mismo que en la estrofa anterior y en el final de la copla, asemejándose mucho al final de la copla XX con la metáfora:

copla XX: ¡Oh, juicio divinal,

cuando más ardía el fuego,

echaste agua!

copla XXII: ¿qué fue sino claridad

que cuando más encendida

fue amatada?

En las siguientes estrofas Jorge Manrique deja hacer referencia a personajes concretos y expone una serie de preguntas sin respuesta a la muerte. Se nota un cierto miedo de a la muerte por parte de Manrique. En ningún momento la critica, sino que por el contrario, dirigiendose a ella le hace ver lo fuerte y poderosa que es ante todo y ante todos. En la copla XXIV enumera todo lo que puede hacer la muerte, ante la que ningún ejército puede luchar. La muerte todo lo destruye:

Cuando tú vienes airada,

todo lo passas de claro

con tu flecha.

Tercera parte (estrofas XXV- LX)

En la copla XXV se inicia el elogio del padre de Jorge Manrique, que finalizará en la LX.

Manrique hace ver que antes de que él alabe a su padre, éste ya estaba previamente en el Templo de la Fama.

Renuncia a elogiarlo efusivamente, dejándose llevar por sus sentimientos, y se limita a señalar que todos saben de las buenas cualidades de don Rodrigo. Los lectores somos testigos de la fama del maestre y de su buen hacer, siendo un hombre sin vicios ni debilidades.

Las cualidades del padre van fragmentándose en la copla XXVI. Con notables anáforas el elogio adquiere un tono retórico ("¡qué.../ ¡qué...!").

En la XXVII el procedimiento retórico que utiliza es otro. Con cada cualidad de Rodrigo Manrique se relaciona un personaje admirado de la antigüedad ,sobretodo emperadores romanos, que se consideran poseedores de determinadas virtudes. Según Carmen Díaz Castañón en Las Coplas (ed. Castalia), éste es un tópico repetido en la litereatura medieval, muy aficionada a series y a listas.

Terminado este gran elogio, en la copla XXIX el poeta expone la privilegiada situación de su padre. Lo continúa hasta la XXXII, resaltando sus luchas contra los moros y sus victorias (XXIX); las tierras que tenía por su honra y hechos famososque hacía (XXX) ; la edad y sus méritos le dieron dignidad. Las victorias en su juventud (XXXI); En la copla XXXII resalta que todo lo que ha conseguido ha sido con esfuerzo y ahínco ("e por fuerça de sus manos").

A partir de la copla XXXII se desarrolla el "arte de bien morir", es decir, morir habiendo llevado una vida heróica, morir con entereza y dignidad.

En la copla XXXIII manifiesta Manrique que el padre después de jugarse tantas veces la vida y arriesgarla en diferentes guerras para servir al rey, en su casa tranquilamente murió. Para decir ésto lo hace en tres grupos de tres versos, empezando cada grupo por la misma palabra, después, para desembocar en una sencilla frase con personificación de la muerte.

en la su villa d´Ocaña

vino la Muerte a llamar

a su puerta.

La Muerte ahora le habla al maestre. En cuatro estrofas la muerte hace que don Rodrigo la acepte (coplas XXXIV-XXXVII).

En la XXXV, la muerte hace referencia a "la batalla temerosa / qu´esperáis...". Podemos entender que el poeta hace una alusión a la existencia de tres vidas: una terrenal, que se cita en la copla XXXVI ("donde moran los pecados infernales"). Señala que esa vida o mundo es pecador, perecedero.

Otra vida es la de la "fama gloriosa", citándose en la copla anterior. Es el deseo eterno del hombre, el ser reconocido por otros, pero también es perecedero.

aunqu´esta vida d´honor

tampoco es eternal

ni verdadera.

La vida "eternal" y "verdadera" es a la que se hace referencia en la copla XXXVI. siempre en una vida que se gana siendo justo. Cada cual tiene su misión en el mundo y debe cumplirla correctamente para alcanzar la vida eterna:

(Los buenos religiosos con oraciones y con lloros; los caballeros famosos con trabajos y aflicciones contra moros).

Vemos como Manrique hace referencia a las dos clases privilegiadas de la sociedad , "los oradores y los defensores". Se muestra la sociedad típica medieval, y no tiene en cuenta la clase que ascendía, la burguesía, ni tampoco la decadencia de la nobleza.

En la copla XXXVII, la muerte le hace ver a don Rodrigo que su esfuerza y su sangre derramada por defender el reino, bien el valedera para alcanzar la "vida eterna". Él como caballero noble había cumplido su misión en la vida, tal y como se dice en la anterior copla.

En la XXXVIII el maestre asume su muerte. Está sereno, tranquilo ante ella. Su muerte no es la común a todos (la que hace referencia Jorge Manrique al principio de la obra), sino que es una muerte individual , algo propio de cada hombre.

e consiento mi morir

con voluntad plazentera,

clara y pura.

Es una muerte cristiana. Muere cuando Dios lo quiere, y lo acepta. En la Copla XXXIX Rodrigo Manrique se dirige a Jesús. Es el único que puede elegir el destino del hombre, y por eso le pide clemencia.

non por mis merescimientos,

mas por tu sola clemencia

me perdona.

La estrofa final puede destacar por su simplicidad en contenido y en forma. Se presenta una muerte muy "humana". Es morir por y para algo.

Es el fin de la vida y el hecho de la muerte y se vuelve hacia atrás: "dio el alma a quien se la dio"; ésto supone una visión muy cristiana de la muerte. La vida la da y la quita Dios.

Junto a esta concepción medieval de la muerte contrasta el triunfo del hombre. Este hecho puede considerarse ya renacentista. El hombre triunfa, en el sentido de que cuando muere queda en el recuerdo de los demás si su vida ha sido prestigiosa y llena de méritos, como lo fue la de don Rodrigo.

que, aunque la vida perdió,

dexonos harto consuelo

su memoria.

BIBLIOGRAFÍA

Jorge Manrique. Coplas a la Muerte de su Padre, Castalia didáctica (edición a cargo de Carmen Díaz Castañón).

Fernando Lázaro, Vicente Tusón. Literatura Española 3, Anaya.

L. Alonso, Mª A. Barroso, Mª D. González. Literatura activa 2, Vicens-Vives.

Jorge Manrique, Poesía. Cátedra (edición de Jesús Manuel Alda Tesán).

ÍNDICE

Introducción, Transición de la Edad Media al Renacimiento.........................1

Jorge Manrique...........................................................................................2

Las Coplas a la Muerte de su Padre

Métrica................................................................................................2

Estructura............................................................................................3

Primera parte (I-III).............................................................................3

Segunda parte ( IV-XXIV)..................................................................4

Tercera parte (XXV-LX).....................................................................6

Bibliografía....................................................................................................8