Conventos madrileños

Monasterios en Madrid. Edificios religiosos. Construcciones religiosas. Órdenes religiosas en España. Arquitectos

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BREVE HISTORIA DE LOS CONVENTOS MADRILEÑOS

1.ÉPOCA MEDIEVAL

San Martín, de Benedictinos

No se conoce la fecha exacta de su fundación aunque ya existía en el S.XII. Se encontraba frente a las Descalzas Reales y fue derribado por José Bonaparte. Se conserva el nombre de la Plaza.

San Francisco, de Franciscanos.

Fundado, según la leyenda, por el propio San Francisco de Asís en 1217. Carlos III patrocinó la nueva iglesia de San Francisco el Grande, construida entre 1761 y 1784.

Santo Domingo el Real, de Dominicas.

Fundado en 1218 por Santo Domingo de Guzmán. Derribado en el S.XIX para ampliar la Plaza de Santo Domingo.

San Jerónimo el Real, de Jerónimos.

Fundado en 1464, a orillas del Manzanares (bajo el actual Palacio de La Moncloa) por Enrique IV, rey de Castilla y hermano de Isabel La Católica, quien lo trasladó en 1490 al Prado de San Jerónimo. Destruido por los franceses en 1810. Se reconstruyó la iglesia.

Santa Clara, de Franciscanas Clarisas.

Fundado en 1460 por la esposa de Álvarez de Toledo, Tesorero de Enrique IV de Castilla, detrás de la iglesia de Santiago. Derribado por José de Bonaparte par abrir la Plaza de Oriente. Se conserva la calle de Santa Clara.

Constantinopla, de Franciscanas.

Fundada en 1469 en la calle Mayor, frente a la Casa de la Villa. Demolido en el siglo XIX.

2.REYES CATÓLICOS (1474-1516)

Concepción Jerónima, de Jerónimas

Fundado en 1502 por Francisco Ramírez “El Artillero”, esposo de Beatriz Galindo “La Latina”. Fue derribado en 1891, se conserva el nombre de la calle.

Concepción Franciscana, de Franciscanas

Fundado en 1512, con el Hospital adjunto de La Latina por Beatriz Galindo, Camarera de Isabel la Católica. El convento actual es de finales del siglo XIX. La puerta del Hospital está en la Escuela de Arquitectura.

3. CARLOS I (1516-1556)

Nuestra Señora de Atocha, de Dominicos

Fundado en 1523. Reconstruido en 1940.

San Felipe el Real, de Agustinos

Fundado en 1547, junto a la puerta del Sol, esquina con las calles Esparteros y Mayor. Su atrio era el mentidero de la Villa. Derribado en el reinado de Isabel II, tras la supresión de las órdenes religiosas de varones.

La Piedad, de Bernardas

Conocido popularmente como “Las Vallecas” por el lugar de procedencia del convento, fue fundado en 1552. Derribado en el siglo XIX y a comienzos del XX se construyó en su solar el Casino de la Calle Alcalá, cerca de la Puerta del Sol.

4. FELIPE II (1556-1598)

Nuestra Señora de la Consolación

Descalzas Reales, de Clarisas

Este Monasterio de La Consolación, más conocido como Descalzas Reales, de Franciscanas Clarisas, fue fundado por la princesa Juana de Austria, hermana de Felipe II, en 1559.

Se conserva íntegramente, bajo la administración y tutela del Patrimonio Nacional, que mantiene abierta gran parte de la antigua clausura como Museo. Es, sin duda, la joya conventual madrileña, con una valiosísima colección de imágenes y relicarios.

Colegio Imperial, de los Jesuitas

Fundado en 1560 por la Compañía de Jesús, recibió el legado, en 1603, de la emperatriz María, hermana de Felipe II, para edificar la iglesia de San Francisco Javier (luego llamada San Isidro) y el Colegio Imperial (Actual Instituto San Isidro).

Nª Sra de los Ángeles, de Franciscanas.

Fundado en 1564, en la Plaza de Santo Domingo. Derribado en el siglo XIX.

La Merced, de Mercedarios.

Fundado en 1564, aquí profesó Tirso de Molina, quien ha dado nombre a la plaza. Fue derribado en el reinado de Isabel II.

La Magdalena, de Agustinas.

Fundado en 1560 en la calle de la Magdalena. Demolido en el siglo XIX.

Santa Ana de Carmelitas Descalzas.

Fue fundado por San Juan de la Cruz en 1586. Derribado por José Bonaparte en 1811 para abrir la plaza de Santa Ana.

Santa Ana, de Bernardos (Cistercienses).

Fundado en 1596 en la calle de San Bernardo, a la que dio nombre.

San Hermenegildo, de Carmelitas Descalzos.

Fundado en 1586, en la calle de Alcalá. Demolido en el convento, queda la Iglesia de San José.

Santo Tomás, de Dominicos.

Fundado en 1583 en la calle de Atocha, en el lugar que hoy ocupa la iglesia de Santa Cruz. Tras la supresión de las órdenes religiosas de varones en 1836, fue Tribunal Supremo, hasta que éste se trasladó a las Salesas Reales.

María de Aragón, de Agustinos calzados.

Colegio fundado por María de Aragón en 1590. Con Isabel II se convirtió en el Senado.

Agustinos Recoletos.

Fundado en 1592, dio nombre al Paseo de Recoletos. En el solar se levantó la Biblioteca Nacional en el siglo XIX.

Santa Isabel, de Agustinas Recoletas.

Fundado por Felipe II en 1589, se conserva en perfecto estado. Es un Patronato Real, bajo la administración y tutela del Patrimonio Nacional.

Bernardas de Pinto.

Fundado en 1588, en la esquina de la Carrera de San Jerónimo y Ventura de la Vega derribado en el XIX.

El Carmen, de Carmelitas calzados.

Fundado en 1575. Se conserva la iglesia del Carmen, con la portada de la iglesia de San Luis, que estaba en la calle Montera.

San Bernardino, de Franciscanos Descalzos.

Fundado en 1572 en la calle de San Bernardino, a la que dio nombre . Derribado tras la Desamortización de Mendizábal.

La Victoria, de Mínimos.

Fundado en 1561 por la orden de San Francisco dePaula. Derribado en del siglo XIX para abrir el Pasaje Matheu entre las calles de la Victoria y de Espoz y Mina.

Espíritu Santo, de Clérigos Menores.

Fundado en 1594. Tras derribar el convento el general Espartero levantó el actual Congreso de los Diputados.

San Antón, de Antoninos.

Fundado en 1597 en la calle Hortaleza. El convento fue utilizado como colegio hasta 1990 por los Escolapios.

5. FELIPE III (1598-1621)

Monasterio de la Encarnación, de Agustinas Recoletas

Fundado por la reina Margarita de Austria en 1610. La iglesia fue decorada de nuevo por Ventura Rodríguez en 1755-1557. Se conserva en su integridad, bajo la administración y tutela del Patrimonio Nacional, que ha convertido en Museo los ámbitos más importantes de la antigua clausura.

Capuchinas de San Bernardino

Fundado en 1617. Derribado en 1975.

Caballero de Gracia, de Franciscanas

Fundado en 1603 por el Caballero de Gracia. Derribado al abrir la Gran Vía en 1910. Se conserva el Oratorio del Caballero de Gracia, edificado en la misma calle del convento, en 1790, por el arquitecto Juan de Villanueva, autor del Museo del Prado.

Carboneras, Jerónimas del Hábeas Christi

Fundado en 1607. Convento (clausura) e iglesia (oficios religiosos abiertos a los fieles) se conservan íntegramente. Plaza del Conde de Miranda.

Las Maravillas, de Carmelitas Descalzas

Fue fundado en 1612. Se ha conservado tan sólo la iglesia, actual parroquia de Santos Justo y Pastor junto a la plaza del 2 de Mayo.

Noviciado de los Jesuitas.

Fundado en la calle San Bernardo por la marquesa Camarasa en 1602. Fue convertido en Universidad Central, con proyecto de Mariátegui y Pascual y Colomer. En el cuerpo de edificación a la calle de los Reyes se instaló el Instaló el Instituto Cardenal Cisneros. De esta Iglesia procede el Retablo Mayor de las Descalzas Reales. Tras la expulsión de los Jesuitas por Carlos III se llamó Iglesia del Salvador.

Santa Bárbara, de Mercenarios Descalzos.

Fundado en 1606. Derribado tras la Desamortización para edificar viviendas en la Plaza de Santa Bárbara. Dio nombre a la cercana Fábrica de Tapices de Santa Bárbara.

Jesús de Medinaceli, de Trinitarios Descalzos.

Fundado por el duque de Lerma en 1606. No queda nada en el antiguo convento a excepción de la imagen del Jesús de Medinaceli, rescatada de los moros por los Tinitarios en 1682. El convento se hallaba unido al palacio de Medinaceli. Templo actual de 1922-1930.

San Antonio del Prado, de Capuchinos.

Fundado por el duque de Lerma en 1609.

Se encontraba frente al Congreso de los Diputados. Derribado en 1890.

Santa Catalina, de Dominicas.

Fundado por el duque de Lerma en 1609, junto a los Capuchinos de San Antonio del Prado. Se conserva el nombre de la calle.

Casa Profesa de los Jesuitas.

Fundada por el duque de Lerma en 1611 en la esquina de las calles Mayor y Bordadores. Tras la expulsión de los jesuitas fue iglesia de San Felipe Neri (oratorianos). Derribada en el siglo XIX, se conserva el nombre de la calle.

San Norberto, de Premonstratenses.

Fundado en 1611, se derribó en el siglo XIX para construir el Mercado de los Montenses.

San Ildefonso, Trinitarias “de Cervantes”.

Fundado en 1609. Aquí fue enterrado Miguel de Cervantes y su esposa. Se conservan convento e iglesia en perfecto estado.

Mercedarias de Juan de Alarcón.

Fundado en 1609 en la calle Valverde. Aquí se guarda el cuerpo incorrupto de la Beata Mariana de Jesús. No es visitable ni siquiera la iglesia del convento por ser de rigurosa clausura.

6. FELIPE IV (1621-1665)

Nª Sra del Rosario, de Dominicos.

Fundado en 1626, en la esquina San Bernardo con la Plaza de Santo Domingo.

Nª Sra de Monserrat, de Benedictinos.

Fundado por Felipe IV en 1641, con los monjes que habían huido de la revolución independencista catalana. Se conserva parte de la iglesia, regida por benedictinos de Silos.

San Plácido, de Benedictinas.

Fundado por Jerónimo de Villanueva en 1624. Aquí estuvo el Cristo en la Cruz de Velásquez (Museo del Prado). La Iglesia del siglo XVII se conserva sin alteraciones. El convento fue reconstruido en el siglo XIX.

Comendadoras de Santiago.

Fundado por Felipe IV en 1650. Conservado en su integridad.

La Baronesa, de Carmelitas Descalzas.

Fundado en 1650. Calle Alcalá, frente a San José. Derribado e el siglo XIX para edificar el palacio del marqués de Casa Riera.

Las Góngoras, de Mercedarias Descalzas.

Fundado por Felipe IV en 1663. En su iglesia se puede asistir a los oficios religiosos.

Las Calatravas.

Fundado en 1623. Se conserva la iglesia. El convento fue demolido en el siglo XIX.

Capuchinos de La Paciencia.

Fundado en 1632. Derribado en el XIX para abrir la plaza de Vázquez de Mella (tras Gran Vía).

San Cayetano, de Teatinos.

Fue fundado en 1644, en la calle de los Embajadores, junto a El Rastro. Fue incendiado en 1936. Se ha reconstruido la iglesia.

7. CARLOS II (1665-1700)

Santa Teresa de Carmelitas.

Fundado en 1684. Se conserva el nombre de la calle, entre Santa Bárbara y Argensola.

San Pascual de Franciscanas.

Fundado en 1683 en Recoletos. Se conserva la iglesia, construida de nuevo en el siglo XIX (Próxima a Cibeles).

8. FELIPE V (1700-1746)

Escuelas Pías de San José de Calasanz.

Fundado en 1729. Arrasado en 1936.

9. FERNANDO VI (1746-1759)

La Visitación, Salesas Reales.

Fundado en 1748 por la reina Bárbara de Braganza. En el siglo XIX el Estado enajenó el convento para instalar el Palacio de Justicia. La iglesia se conserva tal como fue construida por Francois Carlier y Francisco de Moradillo, con esculturas de Giandoménico Giaquinto, Francesco de Mura, Cignaroli y Flipart.

Vamos a comentar los conventos más representativos de cada época que actualmente se pueden visitar ya que Madrid a lo largo de su historia siempre ha sido una ciudad muy conventual.

SAN JERÓNIMO EL REAL

Arquitecto: Enrique Egas, 1505, 1515

Situación: Calle de Moreto, 4. Situado en el plano frente a Museo del Prado, la Real Academia de la Lengua y a sus espaldas el Retiro.

Actualmente el arquitecto es Rafael Moneo, el cual está haciendo obras de rehabilitación en el claustro para la ampliación del Museo del Prado. También a sus cercanías se encuentra el Casón del Buen Retiro.

Visitar San Jerónimo el Real, es viajar a través del tiempo, hasta retroceder al siglo XV, cuando los reyes Católicos ordenaron construir aquí, junto al Paseo del Prado, un Monasterio de Jerónimos que sirviese de aposento Real en Madrid, lugar frecuente de paso en su incansable ir y venir por toda España.

Las obras de construcción de San Jerónimo el Real constituyeron el primer proyecto gótico-renacentista del siglo XVI , obra atribuida al arquitecto real Enrique Egas, quien en 1525 terminaría la iglesia.

Ya a mediados del siglo XVI, cuando Madrid iba a convertirse en residencia definitiva de la corte, el rey Felipe II encargó la ampliación de los Jerónimos al arquitecto San Bautista de Toledo.

Esta ampliación consistió en el denominado Cuarto Real, desde cuyas habitaciones podía acudir el rey desde los oficios litúrgicos.

Su nieto Felipe IV hacia 1630, utilizaría los Jerónimos como punto de partida para construir aquel palacio que se conoció como el del Buen Retiro y del que aún conservamos el Casón, el Salón de Reinos y sus espléndidos jardines.

Más tarde, Fernando VII ordenó demoler lo que ya se encontraba ruinoso y construyó la iglesia y el monasterio en Cuartel de Artillería.

En 1854 don Francisco de Asís Borbón encargó al arquitecto de palacio, Narciso Pascual y Colomer, un proceso de restauración que tuvo como resultado las nuevas torres campanario que emergen sobre el bello conjunto formado por la estatua de María Cristina de Borbón, de Mariano Benlliure, y la Real Academia de la lengua.

Fue en 1878 cuando se dio el aspecto definitivo a los Jerónimos, siguiendo las trazas del arquitecto Enrique María Repullés, quien se reinventó el interior de la iglesia, eliminando las tribunas del siglo XVI y decorando con nuevas molduras el conjunto, para acentuar el ambiente gótico-renacentista que caracteriza al interior del templo.

DESCALZAS REALES

Monasterio de las Consolación de Franciscanas Clarisas

Arquitectos: Juan Bautista de Toledo y Antonio Silleros, 1557-1664.

Situación: Plaza de las Descalzas Reales, 1. Está entre la Plaza de Callao y la Puerta del Sol.

En las Descalzas, podemos admirar el modo de vivir de la familia real española en los siglos XVI y XVII.

Doña Juana, viuda del príncipe don Juan de Portugal, e hija de Carlos V, tuvo la idea de fundar un monasterio en el lugar donde ella había nacido. Compró el palacio y para elegir la orden religiosa que lo habitase, habló con San Francisco de Borja, antes duque de Gandia y por entonces general de los Jesuitas. San Francisco le aconsejó fundar el nuevo monasterio con las monjas clarisas de Gandia. En 1559 vinieron de Gandia las clarisas que iban a construir la primera comunidad de las descalzas reales.

El arquitecto Antonio Sillero remodeló el palacio para adaptarlo a los nuevos usos. Más tarde, el arquitecto San Bautista de Toledo derribó parte del palacio para levantar la iglesia.

La vida de las descalzas reales giraba alrededor de la iglesia, con una organización triangular cuyos vértices eran: la princesa, las monjas y los capellanes. Las clarisas tenían en la zona norte del claustro el refectorio y las pequeñas celdas, con camas de ladrillo donde dormían.

Una de las partes más destacadas de este monasterio es el claustro alto. El palacio renacentista de Alonso Gutiérrez, se organizaba alrededor de este patio, cinco huecos por lado, adintelados sobre zapatas que apoyan en delgadísimas columnas de mármol genovés, para evitar la pulmonías que la monjas sufrían, a causa del frío y de la lluvia que caía sobre el Claustro, el rey Carlos III encargó a su arquitecto Francesco Sabatini, en 1773, su acristalamiento, para lo que hubo que envolver las columnas del piso bajo con machones de ladrillo y afeitar los capiteles por su cara exterior. De nuevo Sabatini resolvía los aspectos funcionales de un tema, sin preocuparse en gran medida de su belleza.

Alrededor de este Claustro alto se abren las capillas que se fueron formando y enriqueciendo gracias a las infantas y archiduquesas de la Casa de Austria que aquí vivieron a lo largo del siglo XVII.

LA ENCARNACIÓN

Monasterio de Agustinas Recoletas

Arquitectos: Fray Alberto de la Madre de Dios, Juan Gómez de Mora, 1611-1616. Ventura Rodríguez, 1755-1767.

Situación: Plaza de la Encarnación, 1. Frente al palacio Real, su fachada Este da a la Plaza de Oriente.

Fue la reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III, quien fundó este Monasterio, movida por la pasión religiosa que irradiaba la madre Mariana de San José, a quien conoció en Valladolid en 1604, en los años en que la Corte se había trasladado a aquella ciudad castellana.

Mariana de San José había conocido de niña a Santa Teresa de Jesús y admiraba su fuerza para extender la reforma descalza de las carmelitas. Ella misma estuvo a punto de profesar como carmelita, aunque ingresó en las Agustinas, debido a que su padre, al quedar viudo, se había hecho sacerdote y Mariana debió seguir los pasos de sus tías y hermanas monjas. A los 18 años profesó en las Agustinas de la Santa Cruz de Ciudad Rodrigo. De igual forma que Santa Teresa propagó la reforma descalza de las carmelitas, Mariana de SAN José fundó por toda España conventos de agustinas descalzas Recoletas, en Eíbar, Medina del Campo, Valladolid, Palencia y otras veinte poblaciones más extendiéndose luego las Agustinas Recoletas por México, Perú y Portugal. Era tan fuerte la atracción espiritual que ejercía la madre Mariana de San José sobre las damas que la conocían que la Reina Margarita de Austria decidió patrocinar la fundación, junto al Alcázar, de un gran convento dedicado al culto extraordinario del santísimo sacramento. La reina Margarita ya había fundado un Monasterio de Descalzas Reales en Valladolid, antes de que la Corte regresara a Madrid en 1606. La reina se dedicó entonces a poner todo su empeño en que la Madre Mariana de San José se hiciese cargo del nuevo monasterio madrileño. Por fin, el 16 de julio de 1611, el arzobispo de Toledo, Don Bernardo de Rosas y San Doval, puso la primera piedra de la Encarnación. Cinco años más tarde en 1615, alguno de los príncipes contrajo matrimonio buscando alianzas políticas. Precisamente uno de los cuadros más famosos de la Encarnación, la entrega de las princesas Ana de Austria y Isabel de Borbón, refleja el momento en que la princesa española Ana de Austria cruza el Bidasoa para convertirse en esposa de Luis XIII de Francia, mientras, que en sentido contrario, la princesa Isabel de Borbón cruza hacia nuestro país como prometida del príncipe Felipe.

El proyecto de los arquitectos Juan Gómez de Mora y Fray Alberto de la Madre de Dios buscaban equilibrio perfecto entre la forma y función, es decir, entre la belleza y las proporciones y el uso cotidiano del monasterio. La iglesia sería el eje de la composición, con las viviendas del sacristán y capellanas a la derecha, mientras que el espacio de la clausura se extendería alrededor de un patio situado a la izquierda de la iglesia, con el coro de las monjas al lado del presbiterio y el relicario, tras el altar mayor.

COMENDADORAS DE SANTIAGO

Arquitectos: Manuel y José del Olmo, 1667-1679

Situación:. Plaza de las Comendadoras.

Junto con la Concepción Real de Calatrava de la calle Alcalá, este convento e iglesia de las Comendadoras de Santiago, es un recuerdo vivo de aquellos tiempos en que la Península Ibérica era reconquistada poco a poco a los musulmanes, en un larguísimo proceso que duró setecientos años.

En el apasionante contexto en el que la vida cotidiana se estructuraba alrededor de los monasterios de las diversas ordenes de la cristiandad surgió la necesidad de aunar la religión y enfrentamiento armado, meditación y lucha, teología y estrategia militar.

Los Caballeros de Santiago, de alta alcurnia, conquistaron a los señores de la guerra musulmanes extensos territorios, que luego se encargarían de custodiar, mediante la construcción de monasterios. Estas pequeñas fortalezas de la fe, dispersas por el territorio español, no sólo servirían como puntos de una extensa red de defensa, sino que fueron la simiente de la vida agrícola y ganadera, en aquellos campos arrasados por mil batallas.

Dentro de la Orden de Santiago, existía una rama femenina, las Comendadoras, a la que sólo podían acceder damas de noble cuna, quienes, por su situación de viudas o por no desear el sufrimiento de los numerosos partos que llevaba consigo el matrimonio, deseaban llevar una vida retirada, en preciosos conventos con numeroso personal de servicio, que atendían el trabajo en las granjas, huertas y cocinas de los monasterios.

Desde 1584 las Comendadoras de Santiago poseían en Madrid unos solares, adquiridos por el presidente del Consejo de Órdenes. Sin embargo, el siglo XVII era una época de profunda crisis económica, sobre todo para las arcas de las Órdenes Militares.

Tras sugerir el Consejo de Órdenes a Felipe IV la posible fundación en estos terrenos de un convento, al fin se decidió el rey en 1650 a asumir el Patronato de las Comendadoras y a traer monjas de Valladolid para que habitasen provisionalmente en unas casas de alquiler hasta que el nuevo edificio fuese construido.

El fallecimiento de Felipe IV paralizó provisionalmente la empresa, aunque su viuda, la reina gobernadora Mariana de Austria, asumió el compromiso de su esposo y otorgó los bienes necesarios para el inicio de las obras, que proyectaron y construyeron los hermanos Manuel y José del Olmo.

José del Olmo había nacido en Pastrana en 1638. Consiguió el cargo de aparejador de palacio el 13 de abril de 1671. Este genial artista trazó y realizó hacia 1690, el Retablo de la Sagrada Forma, de la Sacristía del Monasterio de El Escorial.

José del Olmo era, por lo tanto, un arquitecto de gran prestigio en el último período del siglo XVII y el único quizás, tras la muerte de Sebastián Herrera, capaz de enfrentarse a un proyecto de la envergadura de las Comendadoras.

El templo no tenía una finalidad de uso público sino de atender a las necesidades del ceremonial propio de los Caballeros de Santiago.

SALESAS REALES

Parroquia de Santa Bárbara

Arquitecto: franÇois Carlier 1750-1758

Situación: Calle de Bárbara de Braganza

La reina de Bárbara de Braganza tenía un contrato de matrimonio con Fernando VI, firmado en 1729, que preveía, en caso de quedarse viuda, la posibilidad de permanecer en España o volver a Portugal. Cuando quedo reina en 1746, decidió construirse un monasterio-refugio para quedar protegida de la reina madre, Isabel de Farnesio, si fallecía Fernando VI. El convento que pensaba fundar sería además un colegio donde se educasen a las niñas de la nobleza. Eligió la orden de religiosas de la Visitación, fundada por San Francisco de Sales y Santa Juana Francisca Fremiot, baronesa de Chantal. Una novicia y dos profetas, bajo la dirección de la Madre Anne-Sophie de la Rochebardoul, que sería la abadesa, llegaron a Madrid el 14 de octubre de 1747 y se instalaron en el Beaterio de San José, en la calle de San Bernardo, quejándose de inmediato a la reina de la deplorable situación del lugar.

Bárbara de Braganza les compró en el Prado de San Jerónimo las casas llamadas de Juan Brancacho, frente al actual Museo del Prado, como estancia provisional hasta el lugar definitivo de la Fundación Real. En 1749 la reina hizo comprar unos terrenos inmensos junto a la Puerta de Recoletos y encargó al arquitecto franÇois carlier el proyecto del Monasterio. El 26 de junio de 1750 se ponía la primera piedra. Las obras avanzaron a un ritmo frenético, propio de la Administración borbónica, terminando la cruz de la cúpula el 17 de abril de 1757. FranÇois Carlier proyectó este Monasterio de La Visitación, más conocido como Salesas Reales y al viajar a Parma, la construcción estuvo a cargo del español Francisco de Moradillo, perteneciente a una familia de grandes arquitectos. Entre otros detalles Moradillo se inventó las pequeñas torres-campanario de los extremos de la fachada.

Si la traza fue de un arquitecto francés, la decoración del templo fue obra de italianos, destacando sobre todos ellos el escultor Giovanni Doménico Olivieri, que dirigía el proyecto decorativo del Palacio Real y que fue el creador de la primera Academia en su propio taller, germen de la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Olivieri había nacido en Carraca, lugar de las más famosas canteras de mármol blanco, el 12 de febrero de 1708. Llegó a España en 1740, llamado por Felipe V e Isabel de Farnesio, y pronto se convirtió en su Escultor de Cámara.

En la fachada de las Salesas Reales labró el medallón central con el tema de la Visitación, dos tableros de mármol con ángeles portando, en uno las Tablas de Moisés, y en el otro la Cruz. En el Retablo Mayor del templo realizó las esculturas de San Fernando y Santa Bárbara, en honor de Fernando VI y Bárbara de Braganza. La reina quiso traer de Nápoles a Francesco de Mura, para que pintase los lienzos más significativos del monasterio. La esposa del pintor no quiso abandonar aquel Nápoles de la Ilustración, en el que reinaba Carlos III, y consiguió que su marido enviase desde allí los dos lienzos que hoy adornan el templo: La Visitación en el Altar Mayor, y La Virgen y El Niño con San Francisco Javier y Santa Bárbara, en el crucero, junto al sepulcro de Fernando VI.

El cardenal Valenti encargó en Verona a Giambettino Cignaroli el cuadro de La Santa Familia con La Trinidad, que llegó al puerto de Alicante el 3 de abril de 1754.

Corrado Giaquinto, autor de los frescos de la Escalera, Salón de Columnas y Capilla del Palacio Real, pintó a San Francisco de Sales y Santa Juana de Chantal para el altar de la nave, en el lado de la Epístola.

La muerte de la reina Bárbara de Braganza en 1758 no impidió que la comunidad religiosa, conocida como las Salesas Reales, habitase en el monasterio, sin duda el más amplio y mejor trazado de cuántos se habían edificado en la Corte.

LA ALMUDENA

Arquitectos: Marqués de Cubas, 1879-1892 y Enrique María Repullés, 1900-1916

Situación: Calle Mayor, 90

Al carecer Madrid de Catedral, nuestros antepasados del último tercio del siglo XIX se plantearon la necesidad de construirla. El lugar elegido no presentaba duda: sería enfrente del Palacio Real, donde la habían proyectado los arquitectos del Rey como Sacchetti, Sabatini o Silvestre Pérez.

A lo largo del siglo XIX, Madrid se había transformado en una hermosa ciudad gracias a la utilización de los conventos desamortizados por parte del poder civil, para abrir plazas en una trama urbana demasiado compacta, y para albergar organismos del Estado.

La Universidad Central se instaló en el antiguo Noviciado de los jesuitas, el Senado en el Colegio agustino de María de Aragón y el Congreso de Diputados en la iglesia del Espíritu Santo.

El Mercado de los Mostenses se abrió sobre el solar dejado por el convento de Premostratenses y el mercado de San Miguel sobre la derribada iglesia de San Miguel de los Octoes. La catedral que se disponían a levantar los aristócratas de La Restauración Borbónica hubiera sido, de llevarse a buen término, un bello ejemplar de revival gótico, en plena Revolución Industrial.

Sin embargo, aquella catedral proyectada por el Marqués de Cubas, el arquitecto más prolífico de aquella época, no pudo construirse porque tras los primeros momentos de euforia, cuando nuevos y viejos ricos aportaron considerables sumas para la obra, llegaron las dificultades financieras, debidas a la falta de continuidad en las nuevas entregas de dinero por parte de los fieles.

Tras el rápido crecimiento del período 1876-1886 conocido como la “fiebre del oro”, que coincidió con el nacimiento de la idea de la Catedral de la Almudena, vinieron años de crisis y tan sólo la Cripta avanzó lo suficiente para mantener la unidad de estilo, resultando un ejemplo magnífico de la interpretación que del románico hicieron los arquitectos Francisco de Cubas y Enrique María Repullés.

Cuando comenzaron las obras de la nueva Catedral de Madrid fue preciso derribar viejos barracones militares de la Guardia Real y trazar de nuevo la Cuesta de la Vega, que aún conservaba el aire medieval debido a las tortuosas y empinadas rampas que ascendían desde las huertas del Puente de Segovia hasta las puertas abiertas sobre los restos de la muralla árabe.

Las excelentes relaciones de Francisco de Cubas con las autoridades eclesiásticas, permitieron al arquitecto recibir numerosos encargos de iglesias y conventos, aunque el más importante, sin duda, sería este de la nueva Catedral de la Almudena.

¿Por qué el estilo gótico para una catedral moderna? Los arquitectos occidentales del siglo XIX se inspiraron en el romanticismo de la época medieval.

El marqués de Cubas eligió el gótico para su romántico sueño en el que veía una catedral de afiladas agujas de piedra apuntando hacia el cielo de Madrid.

La imagen gótica que Cubas propuso para la catedral sobre la cripta de estilo románico, tenía pináculos y agujas entre que las que destacaba la central sobre el crucero, inspirada en la Catedral de Reims.

Sobre la Cripta quedaron, durante más de medio siglo las primeras piedras de los muros y pilares. Fueron languideciendo las obras bajo la dirección de famosos arquitectos como Enrique María Repullés, quien tan sólo pudo terminar esta Cripta, dibujando más de cien capiteles románicos distintos con tomas de plantas, animales, castillos y asombrosas figuras geométricas, en un ejercicio de imaginación desbordante.

Tras la victoria de las tropas dirigidas por Franco durante la Guerra Civil se convocó un concurso para terminar definitivamente la Catedral, resultando ganadores Carlos Sidro y Fernando Chueca Gotilla, que plantearon un exterior clasicista, mientras que mantenían para el interior los pilares nervados y las bóvedas de aguja de gótico.

Las dependencias arzobispales anejas a la Catedral merecen un acabado coherente con el conjunto que forma una fachada unitaria en este lugar simbólico de la historia madrileña.

ÍNDICE

1. ÉPOCA MEDIEVAL..........................................Página 1

2. REYES CATÓLICOS(1474-1516).....................Página 3

3. CARLOS I (1516-1556).................................Página 4

4. FELIPE II (1556-1598)..................................Página 5

5. FELIPE III (1598-1621).................................Página 8

6. FELIPE IV (1621-1665)..................................Página 11

7. CARLOS II (1665-1700).................................Página 14

8. FELIPE IV (1700-1746)..................................Página 14

9. FERNANDO VI (1746-1759)...........................Página 15

- SAN JERÓNIMO EL REAL..............................Página 16

- DESCALZAS REALES....................................Página 18

- LA ENCARNACIÓN.......................................Página 19

- LAS COMENDADORAS DE SANTIAGO...........Página 21

- LAS SALESAS REALES.................................Página 23

- LA ALMUDENA...........................................Página 25