Constituciones griegas

Historia Antigua. Grecia. Constitución de Atenas. Episodio de Cylón. Siglo de Pericles. República ateniense. Lacedemonios. Sociedad espartana

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LAS CONSTITUCIONES

Constituciones griegas

GRIEGAS

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FICHA BIBLIOGRAFICA

Constituciones griegas
Las constituciones griegas

Constituciones griegas
Colección Akal Clásica

Constituciones griegas
Madrid

Constituciones griegas
2000, 2ª ed

Edición de Aurelia Ruiz Sola

Constituciones griegas

MAPA DEL MUNDO EGEO

Constituciones griegas

LA CONSTITUCIÓN DE ATENAS

MARCO GEOGRÁFICO DE GRECIA

La Península Helénica, la más oriental de las tres que de Europa avanzan hacia el Mediterráneo, es un sistema de montañas rocosas, con valles estrechos, golfos penetrantes, escasos ríos y numerosas islas.

Este relieve tan accidentado fue la causa de la independencia de todas las poelis y el inconveniente para la unidad política de la antigua , que llegaría bajo el gobierno de un extranjero, Filipo II de Macedonia.

Fueron las montañas quienes decidieron las delimitaciones políticas. Los estados griegos tuvieron reducidas dimensiones que se limitaban a la polis con su acrópolis y el entorno rural formado por una franja de terreno fértil, los patos de altura, los bosques que cubrían las laderas de las montañas y dependiendo de la situación geográfica, hasta salida al mar.

El clima oscila entre mediterráneo y subalpino. El invierno es suave y soleado, salvo en las altas montañas, mientras que el verano es caluroso. Las estaciones de lluvias son el otoño y el final del invierno, pero son también frecuentes las tormentas de verano.

El duelo, calizo y ferruginoso, fue el causante de la insuficiencia de las llanuras cultivables. Sólo Atica y Beocia, en la Grecia Central, y Laconia y Mesenia, en la zona meridional, proporcionaron una producción agrícola considerable.

Sería la antigua  un país pobre económicamente hablando, pero el punto de mira de numerosas civilizaciones, por su riqueza cultural y artística que es hoy nuestro legado.

MARCO CRONOLÓGICO

La monarquía fue, como en otras muchas civilizaciones, el régimen político primitivo de Atenas. La tradición ática recuerda una lista de reyes que comenzaba con Cécrope I y englobaba dos dinastías.

La primera de ellas se puede considerar mítica al incluir nombres como Teseo o Pandión, que pertenecen a divinidades y héroes locales. De la segunda, tan sólo el nombre de Acasto parece histórico.

Este rey pertenecía a la familia de los Medóntidas, que ha resultado ser la única familia real ateniense, y como muchas otras dinastías, legitimó su poder en el trono a través de la descendencia de un héroe del marco de la epopeya.

Según la leyenda Melanto era un mesenio, descendiente del pilio Neleo que, expulsado por los Dorios, había emigrado al Atica con algunos de los suyos y había logrado sustituir en el trono de Atenas a Timetes, el último monarca de la primera dinastía.

El hijo de Crodo, sucesor de Melanto en el trono, quien también se llamó Neleo, encabezó una expedición a la Jonia, donde fundó Mileto, quedando así los Medóntidas emparentados con los reyes jonios.

Poco se sabe del proceso que dio lugar al debilitamiento de la monarquía ateniense, que supuso la introducción del régimen aristocrático.

La tradición nos marca como fecha el año 1068 a.C, cuando su último monarca, Crodo, mientras trataba de rechazar a los invasores dorios procedentes del Peloponeso, consultó un oráculo que le anunció la victoria para el bando cuyo rey muriese primero.

Para que Atenas siguiera siendo libre, Crodo se hizo matar en combate. Conmovidos, los atenienses abolieron la institución monárquica, pues creían que ningún otro rey estaría a la altura del heroico Crodo.

Parece ser, sin embargo, que una de las primeras medidas que tomó la nobleza en un momento dado para limitar los poderes del rey, fue crear la figura del arconte, institución electiva y coexistente con la real.

Con posterioridad apareció la magistratura del polemarco, que asumiría las funciones de jefe del ejército. Ambas instituciones no solamente limitaron el poder real sino que, además, abrieron una nueva vía de participación de la nobleza en el gobierno del estado.

El último paso fue eliminar el carácter vitalicio de la institución real, homologándola a dos magistraturas, con lo que se acabo el privilegio de los Medóntidas, al desvirtuar por completo la realeza.

Una vez que la aristocracia obtuvo los poderes políticos supremos del estado actuó en su propio beneficio y los campesinos se veían obligados a pedir préstamos para subsistir. Éstos eran, en su mayoría pobres, y no poseían los medios para devolverlo, por lo que, en virtud del derecho tradicional quedaban en manos del acreedor. Tanto ellos como su familia y bienes.

De esta forma muchos habitantes del Atica cayeron en la servidumbre, otros se empobrecieron y casi la totalidad de las tierras quedaron en manos de un reducido número de propietarios.

En este entorno nació la figura del tirano, caudillo popular, que logra imponerse en el poder con la ayuda del pueblo y gracias a la falta de unión entre la aristocracia, contra la que lucha.

MARCO GEOGRÁFICO

La polis de Atenas está situada en la península del Atica, en la Grecia Central. Las pequeñas cadenas del Parnaso y el Citerón le proporcionaban una frontera natural con Beocia por el Norte, sin embargo en el Este, la llanura de Eleusis se prolongaba en el territorio de Mégara, por donde penetraron muchas invasiones.

Su larga costa está dotada de puertos naturales, que junto con el istmo de Corinto, brindaba a los habitantes de la zona una buena posibilidad de comercio, pues éste, unía Atica con la península del Peloponeso.

El clima era suave, atemperado en verano por la cercanía del mar, y en invierno, por la ubicación de septentrional de las montañas próximas. Sin embargo, esa barrera montañosa reducía el montante anual de lluvias así como tampoco proporcionaba buenas corrientes de agua.

La península estaba dividida por las colinas del Pentélico y el Himeto, que separaban la llanura central de la zona costera del Este y de la porción Sur. La mejor zona cultivable era la central, que además estaba atravesada por el único caudal de agua considerable, el resto apenas si tenía unas reducidas tierras de labor.

Lo que hizo del Atica un buen lugar para establecerse fue su relativa distancia de la costa, que la protegía de la piratería, y la posesión de un lugar elevado, fácilmente defendible, sobre el cual se asentó la ciudad de Atenas.

SOBRE LA CONSTITUCÓN DE ATENAS

1. HISTORIA:

A finales del siglo XIX se descubrieron dos papiros que dieron a conocer al mundo la Constitución de Atenas, pues antes del hallazgo no se conocía de esta obra más que el nombre y algunos fragmentos que habían sido citados por autores antiguos.

El primer papiro fue encontrado en la proximidades de Arsíone en el Fayum y constan de dos hojas mutiladas. Recibió el nombre de “papiro de Berlín” y forma ahora parte de la colección del Museo de Berlín con el número 5009.

El segundo apareció escrito en el dorso de cuatro rollos de papiro, procedentes de Egipto, que contenían las cuentas de un granjero. Fue adquirido por el Museo Británico entre 1888 y 1889 y recibió el nombre de “papiro de Londres”.

El papiro de Berlín fue identificado por T. Bergk como parte de la Constitución de Atenas en 1881, aunque había sido adquirido dos años antes y publicado por F. Blass en 1880. El de Londres se supo que también formaba parte de este texto gracias a F. G. Kenyon, en 1890.

Si bien del segundo sabemos que debió copiarse a finales del siglo I d.C o principios del II, del primero no conocemos su fecha con exactitud.

2. ANÁLISIS DEL TEXTO:

Aristóteles Y su escuela realizaron recopilaciones tanto de tipo histórico como literario y político, y la pertenencia del texto de la constitución ateniense puede incluirse dentro de dichas compilaciones en el ámbito político.

De sus obras la Física y la Política, se ha llegado al conocimiento de algunas creencias de Aristóteles, entre ellas, que los acontecimiento políticos y humanos pueden explicarse como los fenómenos naturales y el texto de la Constitución de Atenas coincide con este principio teórico.

Otra de las pruebas que acreditan como autor a este gran filósofo, es el pasaje de su obra Ética a Nicómano, donde expresa que va a investigar lo que conserva y armoniza los Estados basándose en la “Colección de Constituciones”.

Los estudiosos que han analizado toda la obra aristotélica han coincidido en deducir que el texto no fue concebido como una obra literaria, su finalidad está más como base para la actividad del Liceo, la escuela de Aristóteles, formando parte de los archivos, y por lo tanto sujeto a rectificaciones que explicarían algunas de sus contradicciones.

La Constitución de Atenas parece haber sido escrita a finales del 330 a.C, pues la segunda estancia del filósofo en la polis se produce hacia el 335/334, y es en esta etapa cuando fundó su escuela, y en la que más probabilidades habría de inscribirse este tipo de trabajo.

Pudo ser durante su primera estancia en Atenas, hacia el 367 a.C, cuando Aristóteles recopilara todos los datos en los veinte años que estuvo en la Academia platónica, trabajo que continuaría en Asia y Macedonia.

Dentro de la estructura se observan dos partes claramente diferenciadas por su contenido, lengua y estilo:

- CONTENIDO: La primera parte comprende los 41 capítulos primeros, donde el autor intentó presentar la historia de la política ateniense desde sus inicios hasta los cambios que darían lugar a la Constitución del 403 a.C.

El comienzo de la primera parte está perdido, pero gracias al resumen del capítulo 41,2, sabemos que trataba desde la fundación la Monarquía hasta la creación del arcontado anual.

La segunda parte abarca los 28 restantes capítulos en los cuales Aristóteles redacta una descripción casi completa del funcionamiento y actividad de una Constitución.

La forma de composición de ambas partes sigue la línea de los demás trabajos aristotélicos, aunque la primera presenta algunas irregularidades, debidas, probablemente, a causa de la naturaleza de su contenido.

- LENGUA Y ESTILO: La intención de Aristóteles en la primera parte, es muy probable que fuera la de dar al conjunto de documentos utilizados para su redacción, una narración coherente.

Tanto es así que se pueden observar vocablos tomados de dichos documentos, aunque también se han encontrado expresiones aristotélicas originales.

Sin embargo, lo que desconcierta a los estudiosos es el escaso uso de partículas y conjunciones, junto con un cierto ritmo en la disposición de las oraciones y algunos esquemas métricos.

El estilo “secuencial” utilizado por el autor es el más indicado para su descripción a pinceladas sobre la historia de la política ateniense.

La segunda parte tiene como finalidad informar, tratando de dar una visión escueta de los hechos y por lo tanto, su estilo será más analítico para marcar los principios y finales del asusto tratado.

Las fuentes utilizadas por Aristóteles para esta obra son muy diversas aunque el texto sólo nos menciona en una ocasión a Heródoto y varios versos de Solón.

La mayoría de los investigadores coinciden en el uso de Tucídides y las obras partidistas de propaganda política, como la posición de Critias y la de Terámenes, de finales del siglo V y principios del IV. Se continúa discutiendo sobre si se utilizó al algo de las Helénicas de Jenofonte.

Otro tipo de fuentes evidentes son los documentos históricos, los oficiales y algunos falsificados, como la constitución de Dracón o las dos de los cuatrocientos, así como los archivos de los oligarcas.

Sin embargo, la segunda parte de la Constitución se sirve de una información más directa y personal, por lo que nos encontramos con diferentes indicaciones indefinidas, opiniones diferentes sobre un hecho donde utiliza expresiones vagas que a veces caracteriza, o sus propias preferencias que argumenta con criterios de razonabilidad.

3. AUTOR:

Aristóteles nace en Estragira, en la península Calcídica, en el año 384 a.C. Su padre Nicómano, de profesión médica, pertenecía a la familia de los Asclepíadas y su madre era oriunda de Eubea.

Llega a Atenas con diecisiete años donde estudiará en la Academia de Platón durante veinte años hasta la muerte de Platón en el 348/347 a.C.

La pérdida de su amigo y maestro le dejará una profunda huella que le llevará, junto con su colega Jenócrates, hasta Assos en Misia.

En Atarneo recibirá la protección de su rey, Hermias, con cuya sobrina e hija adoptiva se casa, permaneciendo allí tres años.

En Mitelene pasa dos años de su vida junto a Teofrasto, con quien se dirigirá a Macedonia para hacerse cargo de la educación de Alejandro, hijo del rey Filipo II.

Terminada su misión educativa con el joven Alejandro, tras ocho campañas militares a las cuales le acompañará, regresa a Atenas en el 335/334 a.C.

En esta segunda estancia fundará el Liceo, que recibe este nombre por su proximidad al templo de Apolo Licio, conocido también como Perípato, pues sus miembros discutían paseando bajo una galería cubierta, y que dirigirá durante 13 años.

Al morir Alejandro en el 323 a.C, Aristóteles sufre las consecuencias de un movimiento antimacedónico y es acusa de impiedad.

Huyendo del proceso, se traslada a Eubea, la patria de su madre, donde muere a los pocos meses en el año 322 a.C.

Las obras de Aristóteles, también conocidas como Corpus Aristotelicum, se componen de un conjunto de tratados científicos y filosóficos que se clasifican en:

- Escritos sobre Lógica que incluyen Categorías, Primeros -Analíticos y Tópicos entre otros.

- Escritos metafísicos con su famosa obra Metafísica.

- Escritos sobre filosofía natural, ciencias naturales y psicología entre los que cabe destacar Física, Historia de los animales y Del alma.

- Escritos sobre ética y política donde sobresalen Política y Ética a Nicómano.

- Escritos de estética, historia y literatura con sus obras Retórica y Poética.

EPISODIO DE CYLON

Hacia el año 630 a.C, Atenas conoce el primer intento, aunque fallido, de establecer una tiranía, durante los juegos olímpicos del Peloponeso.

Cylón era un joven aristócrata casado con la hija del tirano Teágenes de Mégara, estado rival del ateniense.

Vencedor en Olimpia, tramó un golpe de Estado con el fin de establecer una tiranía, y al frente de un grupo aristocrático ateniense y un contingente de guerreros megarenses proporcionados por su suegro, se apoderó de la Acrópolis por la fuerza de las armas.

El arconte Megacles llamó al pueblo a las urnas y éste acudió en masa para sitiar la Acrópolis. Durante el enfrentamiento Cylón logró escapar, pero sus compañeros terminaron por rendirse invocando asilo en el lugar sagrado.

Megacles prometió perdonarles la vida, pero olvidando el carácter sagrado de la Acrópolis, mandó asesinarlos. Cometió así un sacrilegio cuya maldición recaía sobre toda su gens, los Alcmeónidas.

Fue así como, acusados de violar un juramento sagrado que podía acarrear desgracias a la ciudad, fueron expulsados de Atenas y considerados hasta el fin de los tiempos como sacrílegos.

ENTRE CYLON Y SOLON: DRACÓN

El gobierno aristocrático ateniense había acumulado en sus manos tanto el poder como la riqueza, dejando a un lado a la masa de campesinos y artesanos que acabaron pobres, endeudados y esclavos.

Al problema campesino se sumaría, además, las transformaciones del ejército cuyo resultado fue un aumento de hombres en disposición de ser armados y por lo tanto de poseer cierta riqueza y aspirar a la nobleza.

Fue así como unánimemente se deseó que el derecho de la gens fuera sustituido por una ley conocida por todos, capaz de poner fin a los enfrentamientos entre las familias aristocráticas y que permitiera la participación del pueblo en el gobierno.

Esta tarea le fue encomendada a un ciudadano ateniense llamado Dracón, que en el año 621 a.C escribiría un código de Leyes convirtiéndose así en el primer legislador de Atenas.

Las leyes de Dracón otorgaban la plena ciudadanía a todos los que podían costearse su propio armamento y establecía que los arcontes y los tesoreros habían de elegirse entre los que tuvieran una hacienda no inferior a diez minas.

Los estrategos y los jefes de la caballería se elegirían entre aquellos que tuvieran cien minas de hacienda y creó un Consejo de cuatrocientos miembros, designándose por sorteo.

En cuanto al tratamiento del homicidio, Dracón estableció varios tribunales que se encargaban de juzgar las acusaciones, presidido por el arconte basileus.

Era al arconte a quien se debía presentar los cargos para que él realizara la instrucción del proceso remitiéndola al tribunal que le correspondiera.

SOLÓN

Solón era un eupátrida ateniense perteneciente a la clase aristocrática que aparece en la historia de Atenas en medio de un intenso clima de stasis o enfrentamiento político y social en el seno de la comunidad.

Las Leyes de Dracón no redujeron en manera alguna el monopolio político de la aristocracia ni tampoco su dominio social y en consecuencia, los campesinos atenienses continuaban encontrándose en una situación de dependencia.

En el año 594/593 a.C, Solón fue elegido arconte con la finalidad de imponer la paz social. Esta magistratura le concedía los poderes suficientes como para realizar el papel de árbitro entre la nobleza y el campesinado y establecer una serie de reformas enfocadas a reorganizar el estado.

Su primera medida fue proclamar la seisacteia o supresión de las cargas, arrancando los lindes de los campos que concretaban el estado de dependencia de sus propietarios y anulando a la vez las deudas de los campesinos.

Impuso, además, la prohibición de realizar préstamos tomando como garantía la persona del prestatario, liberó de la esclavitud a aquellos que habían caído en ella por endeudamiento e intentó repatriar a todos los atenienses vendidos fuera del Atica como siervos.

Esta primera reforma la completó con otras medidas jurídicas, políticas y económicas que conformaron un conjunto de leyes. Estas leyes fueron escritas en las columnas giratorias de madera y colocadas en el Pórtico Real para todos.

Por medio de un censo dividió a la población en cuatro clases patrimoniales: los pentakosiomedimnoi formaban la primera clase y debían de tener una producción superior a 500 medimnos de cereales, mientras que los hippeis o caballeros, con una producción entre 500 y 300 medimnos, pertenecían a la segunda clase.

Los zeugitas, que establecían la tercera clase, debían ingresar por lo menos 200 medimnos y podían pagarse la armadura de los hoplitas, sin embargo los thetes no podían costearse una armadura y conformaban la cuarta clase.

Los cargos públicos se repartieron en función de las clases censitarias:

- LOS ARCONTES: de la antigua tradición quedaban vigentes los cargos de nueve magistrados llamados arcontes: arconte epónimo, daba el nombre al año y tenía funciones judiciales y ejecutivas; el arconte basileus, ejecutaba los cultos ancestrales; el arconte polemarco, conducía al ejército; y seis arcontes testometas, que tenían competencias judiciales. La elección de los nueve arcontes se realizaba entre los nobles, los pentakosiomedimnoi y los hippeis, entre los cuales se escogía cuarenta, diez por cada tribu, para después por sorteo elegir a nueve. Más tarde se amplió esta magistratura y se permitió la entrada a los zeugitas.

- EL CONSEJO: Solón creó un Consejo formado por cuatrocientos miembros elegidos por sorteo a razón de cien por cada tribu, cuya función era preparar las cuestiones a discutir y decidir en la Ekklesía.

Así pues, a la primera y segunda clase se le asignaron los cargos de carácter financiero y la suprema magistratura, los arcontes y el tribunal del Aerópago; a la tercera se le encomendó la policía y la administración, aunque con el tiempo lograron acceder al arcontado.

A la cuarta clase no se le permitió el acceso a ningún cargo, pero podían ejercer el derecho electoral en la Ekklesía y en el poder judicial en los tribunales o Heliáia, y en caso de guerra les estaba permitido alistarse en la infantería ligera y después en la marina.

Las siguientes reformas democráticas permitieron a cualquiera emprender una acción a favor de los agraviados y apelar contra la decisión de un magistrado, ante un tribunal popular, con lo que quitaba el poder judicial a los aristócratas y se lo otorgaba al pueblo.

En cuanto al código legal, realizó una serie de modificaciones en aquellos aspectos como el criminal, la moral pública, el de la tierra, el comercio ...

Desgraciadamente sus reformas no lograron los éxitos esperados ni impidieron posteriores disturbios sociales.

Solón fue objeto de numerosas presiones que le obligaron a abandonar Atenas y exiliarse voluntariamente, pues unos le urgían para que derogara las leyes; mientras otros le animaban a ejercer un gobierno autocrático que le permitiera seguir con sus reformas.

PISÍSTRATO

Tras la partida de Solón en el 570 a.C, el problema agrario volvió a convertirse en el tema esencial de la política ateniense dando lugar a nuevas agitaciones sociales.

Durante estas luchas políticas surgieron tres facciones aspirantes al poder de la polis:

- los pedieos, propietarios de la llanura central de Atica, que pertenecía a la aristocracia de los Eupátridas, capitaneados por Licurgo

- los paralios, que habitaban la costa y eran artesanos, mercaderes y marineros, cuyo jefe era Megacles, yerno del tirano sicionio Clístenes

- los diacrios, que poblaban la zona superior del Atica, eran campesinos y jornaleros capitaneados por Pisístrato.

El conflicto por el poder opone en el 561 a.C a Licurgo y a Megacles. Este último era un hombre poderoso a pesar de pertenecer a la familia de los Alcmeónidas, cuya maldición continuaba pesando sobre su gens.

Sin embargo Pisístrato, al observar las luchas entre los pedieos y los paralios, formó su propio partido para enfrentarse a ambos. Comenzó a reclutar a sus primeros partidarios entre los habitantes de la Diacría y pronto captó para su causa a todos los descontentos fuera cual fuera su origen geográfico.

Fue así como logró acercar al grupo campesino y comerciante para levantarse contra la aristocracia y hacerse con el poder en el año 561/560 a.C. Pero éste no le duró mucho al no poder fraguar la unión entre diacrios y paralios, y luchar contra los pedieos que se dedicaron a combatir su tiranía.

Pisístrato se vio obligado a dejar el poder y exiliarse, pero mientras en Atenas, el pueblo llano permaneció pasivo y las luchas entre los partidos continuaron sin llegar a ningún acuerdo.

Esta fue una de las razones que llevaron a Megacles a proporcionar el gobierno a Pisístrato, si éste se casaba con su hija. Pero nuevas luchas le obligaron a exiliarse por segunda vez.

Se asentó en la isla de Eubea, desde donde podía seguir los acontecimientos de Atenas, y se dedicó a reunir donativos de las ciudades amigas como Tebas.

Obtuvo también el apoyo del tirano de Naxos, Ligdamis, se le unieron partidarios suyos de Atenas y contó con tropas de Argos, pues su segunda esposa procedía de la ciudad.

De esta manera en el 546/545 a.C, después de vencer a sus oponentes en Pallene, logró apoderarse por tercera vez del poder.

La tiranía de Pisístrato duró casi veinte años, hasta su muerte en el 528/527 a.C. Fue este periodo para Atenas una época de paz y de prosperidad económica, que ocasionó la transformación social necesaria para establecer la democracia.

Mantuvo las leyes establecidas y fue respetuoso con las magistraturas, asegurándose tan sólo que las desempeñaran sus propios partidarios.

Hizo préstamos a los pequeños agricultores para que pudieran salir adelante con el cultivo de sus tierras, que a consecuencia de la regulación de los préstamos de Solón, no podían conseguirlos en el ámbito privado por falta de garantías.

La financiación de estos préstamos salió del impuesto sobre la producción agrícola fijado en el diezmo.

Otra de las innovaciones de Pisístrato fue la creación de unos jueces que administraban justicia por los demos en forma itinerante, destinados a restar poder a los señores locales, y además embelleció la ciudad con magníficos edificios.

Todas estas medidas y su política a seguir, contribuyeron al engrandecimiento de Atenas, que se convirtió en una gran metrópoli y echó las bases de su poder marítimo, y le aseguraron el voto permanente de la Ekklesía, permitiéndole ir transformando el Aerópago en un Consejo cada vez más fiel a su persona.

A Pisístrato le sucedió en el gobierno su hijo Hipias, quien intentó mantener la política conciliadora de su padre, y en su mandato fue asistido por su hermano Hiparco, hasta que éste fue asesinado.

Los Alcmeónidas fueron acusados de conjura y desterrados tras la muerte de Hiparco, ocultándose en Leipsidro. Los exiliados intrigaron desde el exterior, pero sólo pudieron acabar con la tiranía con la ayuda militar de Esparta.

Hipias consiguió derrotar el primer intento de los espartanos, apoyado por la caballería de Tesalia, pero sería el propio rey Cleómenes, al frente de un numeroso ejército, quien cercó al tirano en la Acrópolis, consiguiendo que éste emigrara a Sigeo.

CLÍSTENES

Expulsado Hipias de Atenas, surgieron nuevas luchas entre las facciones aristocráticas, enfrentándose en particular dos hombres: Iságoras, amigo del rey Cleómenes de Esparta, y Clístenes el Alcmeónida.

Iságoras, fortalecido por la amenaza que constituía el ejército espartano que estaba acampado a las puestas de Atenas, fue elegido arconte en el 508 a.C .

Sin embargo, temiendo el apoyo popular reclamado por Clístenes, pidió ayuda a Cleómenes para exiliar a los descendientes de los sacrílegos Alcmeónidas.

El rey espartano acudió con una pequeña tropa y expulsó de la polis a setecientas familias señaladas por Iságoras a la vez que intentó disolver el Consejo para encomendar las magistraturas a trescientos partidarios de Iságoras.

Pero el Consejo opuso resistencia y Cleómenes, acompañado de Iságoras, sitió la Acrópolis. Los atenienses se enfrentaron a ellos y el rey espartano recapacitando, depuso su actitud a cambio de un salvoconducto para él y su gente.

Los exiliados fueron autorizados a regresar de nuevo a Atenas, pero Cleómenes seguía insistiendo en imponer a Iságoras y emprendió la invasión del Atica.

A la vez que él atacaba por el Oeste, logró que los Beocios entraran por el Norte y los Calcidios por el Nordeste. Sin embargo las fuerzas espartanas se retiraron antes de comenzar la contienda debido a la retirada de la ayuda corintia, mientras que los atenienses derrotaban a los Beocios y Calcidios.

Esparta reunió a la Liga Peloponesia y propuso restablecer de nuevo a Hipias, pero Corinto se negó y las ingerencias espartanas cesaron en Atenas.

Tuvo así Clístenes el camino libre, que al ser exonerado de su exilio, logró apoderarse del liderazgo político.

La primera de las reformas que Clístenes llevaría acabo fue la de remodelar el territorio del Atica, sustituyendo las antiguas cuatro tribus, por diez nuevas.

Las antiguas tribus atenienses eran de carácter hereditario y continuaron existiendo, sin embargo la nueva reorganización no era de carácter gentilicio, sino territorial.

Los atenienses siguieron perteneciendo a la misma tribu antigua que sus ascendientes, pero a efectos de su designación como miembros de la Boulé y a efectos de reclutamiento y distribución en regimientos, estaban incluidos en aquélla nueva tribu que englobara el demo donde residieran.

Las nuevas diez tribus recibieron el nombre de héroes epónimos señalados por el Oráculo de Delfos a partir de una lista de cien héroes áticos propuestos.

La unidad básica elegida para esta reforma fue el demo, especie de aldea dotada de una administración suficiente como para poder atender sus asuntos locales, carácter que le fue dado por Clístenes.

Cada demo controlaba la gestión de sus asuntos administrativos, para lo cual se estableció una asamblea constituida por todos los ciudadanos adultos.

Esta asamblea elegía anualmente a un demarco o alcalde y unos magistrados, que se responsabilizaban de la gestión interna y canalizaban en el demo las disposiciones del gobierno central.

Los demos fueron distribuidos en tres grandes regiones: la ciudad, la costa y el interior, y a su vez cada una de estas regiones fue dividida en diez partes, denominadas trittyes, que podían estar integradas por uno o varios demos.

Así, una trittys urbana, una costera y una del interior formaban cada una de las diez tribus, cuya finalidad era la de mezclar a los ciudadanos y pudieran participar en la politeia.

El aspecto más importante de la obra de Clístenes es la creación de la Boulé o el Consejo de los Quinientos.

Este Consejo se componía de cincuenta miembros de cada tribu, designados por sorteo, que permanecían como consejeros durante un año, sin posibilidad de ser reelegidos.

Sus funciones eran las de preparar las sesiones de la Asamblea, redactar los nuevos decretos y actuar como un alto tribunal de justicia.

La última de las medidas de Clístenes fue la de implantar la ley del ostracismo que consistía en una pena de exilio temporal de diez años, a todo aquel que se mostrara susceptible de establecer una tiranía.

Esta ley fue implantada a causa de la desconfianza que se sentía contra los hombres poderosos y se convirtió en una temible arma a manos del pueblo.

GOBIERNO DE CIMÓN

Durante los inicios del siglo V a.C se producen en Grecia una serie de guerras denominadas Médicas, que enfrentaron a griegos y persas.

Tras la derrota de los persas se produce el inicio de la hegemonía ateniense, estando la política dominada por un grupo reducido de familias aristocráticas encabezado por Arístides y Cimón.

Además, el Consejo del Aerópago se había hecho fuerte y gobernaba la ciudad, por haber sido causa de la batalla naval de Salamina, olvidándose así los méritos de Temístocles.

Cimón era hijo de Milcíades, el vencedor de Maratón, y estuvo toda su juventud entregado al vicio y a los placeres que alternaba con los ejercicios militares.

Sus sucesivos matrimonios con dos jóvenes riquísimas le convirtieron en uno de los ciudadanos más poderosos y acentuaron sus tendencias aristocráticas.

La riqueza que poseía le permitió hacer ostentación de pública generosidad con la que supo seducir a los ateniense, ganándose el favor popular y el apoyo de las más importantes familias.

A la hora de hacerse con el poder su primera víctima fue Temístocles, al que acusó de pretender convertirse en tirano, por lo que fue sentenciado al ostracismo.

Arístides le dejó vía libre al retirarse a la vida privada, quedando sólo Cimón al frente de la política ateniense, aureolado por sus éxitos militares.

Dotado de un extraordinario talento militar, mantuvo durante catorce años la jefatura del ejército, realizando diversas campañas contra los persas durante la Tercera Guerra Médica.

En Atenas, sin embargo, la oposición hacia sus tendencias aristocráticas y proespartanas iban en aumento y los demócratas, dirigidos por Efialtés y Pericles, aprovechando su prudente actitud con Macedonia, le acusaron de haberse dejado sobornar por su rey Alejandro. Pero en el juicio fue absuelto con todos los pronunciamientos favorables.

Su política interna está caracterizada por la evergesia individual. Cumplía con todas las liturgias, alimentaba a muchos de su demos y realizó una gran labor constructora y urbanística dentro de la ciudad.

En el 464 a.C los ilotas de Laconia y Mesenia se sublevaron contra Esparta, y los lacedemonios solicitaron la ayuda de Atenas, olvidando sus diferencias.

Cimón fue enviado al frente de una gran ejército a Mesenia, ausencia que aprovechó Efialtés para arremeter contra el Aerópago e imponer una serie de reformas democráticas, hacia el 462 a.C.

Primero acusó a muchos aeropagitas por su mala administración y logró arrebatar al Consejo todas las funciones por las que se le consideraba guardián de la politeia y se las entregó a los Quinientos, al demos y a los tribunales.

Cimón fracasó en su lucha contra los ilotas y cuando regresó a Atenas trató de anular todas las reformas democráticas, por lo que fue acusado de ostracismo, en el 461 a.C, y enviado al exilio.

EL SIGLO DE PERICLES

Poco después del exilio de Cimón, Efialtés fue asesinado, recayendo la jefatura del partido demócrata en el joven Pericles.

Fue así como se convirtió en el dirigente de la política ateniense como “strategos autocrator”, cargo para el que fue repetidamente elegido hasta su muerte.

Bajo su mandato Atenas conoció su mejor época, y se propuso hacer de ella la polis más bella y mejor fortificada de toda Grecia, reforzando sus defensas y llevando acabo numerosas construcciones en la Acrópolis.

Al principio, indujo a Atenas a lanzarse a empresas muy por encima de sus fuerzas. Se alió con Argos y Tesalia, admitió a Megara en la Liga de Delos y asedió en Naupactos a los ilotas procedentes de Itome.

Escuchó los llamamientos del egipcio Amirteo, de la XXVIII Dinastía, sublevado contra la dominación persa, enviado una flota que fue derrotada.

Por temor a una ofensiva persa en el Egeo y a un ataque lacedemonio, por otra parte, el tesoro de la Liga fue llevado a Atenas.

Pericles, que no deseaba tener que combatir en dos frentes, encargó a Cimón, que regresaba del exilio en el 451 a.C, negociar una tregua de cinco años con Esparta.

Con los persas emprendió unas negociaciones conocidas como Paz de Callias entre el 449 - 448 a.C.

En el tratado Atenas se comprometía a no intervenir en Chipre y Egipto, y Artajerjes, por su parte, a respetar la autonomía de las ciudades griegas de Asia Menor y su vinculación a la Liga de Delos.

La mayoría de los ateniense vieron con satisfacción este acuerdo y la ciudad conoció su edad de oro.

Todos los esfuerzos de Pericles tendieron a la perfección y consolidación de la democracia, y fue así como el arcontado se hizo accesible a los más humildes y todos pudieron participar el vida política.

Sin embargo tras la desaparición de la amenaza persa comenzaría en el año 431 a.C la más larga y cruel guerra civil habida entre los griegos.

La Paz de Callias no logró eliminar las diferencias entre Atenas y Esparta, ni los recelos que suscitaba el creciente imperialismo ateniense.

Pericles, que no pudo hacer nada por impedir la desesperación generaliza de sus ciudadanos ni la derrota por los calcídicos, murió hacia el 429 a.C víctima de una epidemia de peste.

LOS CUATROCIENTOS Y LOS CINCO MIL

La muerte de Pericles y la falta se sucesores dignos reavivaron los enfrentamientos entre partidos, a lo que se unió el descontento popular y el recelo de las clases acomodadas que veían en peligro sus intereses económicos.

Todo ello desembocó hacia el año 411 a.C en una transformación del gobierno ateniense. Una comisión de treinta miembros trabajó en la formación de un nuevo proyecto constitucional de carácter oligárquico.

Las dos disposiciones más importantes de este proyecto fueron la sustitución de la Bulé por un Consejo de Cuatrocientos y la convocación de la asamblea de los Cinco mil cuando el Consejo lo considerara oportuno.

Dicho Consejo se caracterizaba por su asignación nominal y su total autoridad, pues no debía rendir cuentas de su actuación.

Sin embargo a pesar de la rápida aceptación de este nuevo gobierno por parte de los ciudadanos atenienses, la situación con Esparta, la relación con Alcibiades, sobrino de Pericles, y la actitud con Persia creó una situación de gran inestabilidad.

Esta difícil posición enfrentó a oligarcas y moderados, supuso el fin del régimen oligárquico de los Cuatrocientos y la concesión del poder a la asamblea de los Cinco mil.

LOS TREINTA Y LOS DIEZ

El final de la guerra civil griega se decidió en Egospótamos, donde Lisandro, jefe de la flota espartana, derrotó a Atenas terminando con los últimos restos del Imperialismo ateniense.

Las ciudades aliadas de Atenas se vieron obligadas a rendirse y sus gobiernos democráticos fueron sustituidos por oligarquías.

En Atenas Lisandro impuso el gobierno de treinta miembros, conocido como el de los Treinta Tiranos, dotados de plenos poderes y encargados de restaurar la “Constitución de los Padres” aboliendo las leyes democráticas.

Apoyados por la guarnición espartana llevaron a cabo toda clase de abusos, ejecutando a ciudadanos y confiscando bienes, por lo que muchos ateniense se vieron obligados a exiliarse.

Las protestas de los oligarcas moderados, dirigidos por Terámenes, pedían el cese del régimen y exigían la entrada en vigor de leyes más justas.

Los demócratas en exilio comenzaron a organizarse, consiguiendo asilo y apoyo en varias ciudades griegas como Tebas.

Hacia el 404 - 403 a.C una fuerza democrática se apoderó de las fortalezas de File y Muniquia obligando a los oligarcas a pedir ayuda urgente a Esparta.

Sin embargo el rey espartano Pausanias, que no deseaba recurrir a la fuerza, reconcilió, a través de negociaciones y pactos, a las facciones rivales, promulgándose una amnistía de la que fue excluida los Treinta Tiranos.

Finalmente se restauró la democracia en Atenas de una manera pacífica y se terminó con la guerra civil.

Pero este período de paz duraría escasos años pues la decadencia de las poleis griegas y la falta de unidad en el mundo helénico dejó a los griegos a merced de los dominadores macedónicos.

LA REPÚBLICA DE LOS ATENIENSES

MARCO CRONOLÓGICO

El siglo V a.C se inicia en Grecia con las Guerras Médicas, provocadas por el proceso expansionista de la Persia Aqueménida, que después de adueñarse de Jonia y el Mar Negro se dirige a los Balcanes.

Con la batalla de Micala y la conquista de Sestos, no sólo quedó de una forma evidente el peligro que representaban los persas, sino que, por iniciativa de Atenas, los griegos pasaron al contraataque.

Los artífices del triunfo griego frente a la aplastante superioridad de Persia, fueron el ímpetu de Atenas, que hizo posible el triunfo naval griego en Salamina, bajo el mando de Temístocles, y el apoyo de Esparta, que aportó la victoria definitiva de Pausanias en Platea.

Sin embargo, la ausencia de un tratado de paz formal después de la retirada persa y la solicitud de protección de las ciudades griegas de Jonia plantea la necesidad de una polis que esté dispuesta a ejercer el liderazgo de los griegos.

Sólo la flota ateniense estaba en condiciones de rechazar con probabilidad de éxito cualquier nuevo ataque persa, ya que, como ningún tratado había puesto fin a las contiendas, las hostilidades continuaban, al menos en teoría.

Nació así una Liga de carácter ofensivo y defensivo, en la que la mayor parte de los jonios se unieron a Atenas. Su organización fue obra de Arístides y el centro de esta Liga fue el santuario de Apolo en Delos, de donde tomaría su nombre.

Vino así a darse la Pentecontecia, o lo que es lo mismo, los casi cincuenta años de hegemonía ateniense, cuyas ambiciones abrirán una brecha en las relaciones con Esparta y sus aliados de la Liga de Delos. La tensión entre ambas poleis desembocará en la Guerra del Peloponeso a finales del siglo V a.C.

SOBRE LA REPÚBLICA DE LOS ATENIENSES

1. HISTORIA:

La tradición ha atribuido esta obra a Jenofonte desde el siglo I a.C, y en la Edad Media, el texto fue colocado entre los opuscula junto a la República de los Lacedemonios.

Sin embargo, Dionisio de Magnesia, siglo I a.C, considera este hecho como falso, mientras Póllux, siglo II a.C, y Estobeo, siglo V d.C, si que atribuyen a Jenofonte este texto.

Algunos autores han sugerido que esta obra pudo haberla heredado entre los papeles de su padre, pero otros consideran que su autor es el propio Jenofonte, pues del estudio del texto se ha deducido que el escritor era ateniense, vivía fuera de su patria y sentía cierta predilección por la oligarquía.

El título de la obra puede proceder de las Bibliotecas Helenísticas, aunque es poco probable que su autor la titulara así, y desde la Antigüedad tanto este texto como el de Aristóteles fueron llamadas Constitución de los Atenientes.

2. ANÁLISIS DEL TEXTO:

El tema de la datación del texto es hoy día ampliamente discutido, pues de todo el texto, sólo en el tercer capítulo se ha podido encontrar una referencia a hechos históricos concretos, que nos sitúan en la época del Imperio de Atenas.

Los estudiosos han presentado diversas fechas que oscilan entre el 445 y el 412 a.C, unos situando la obra en una datación tardía como Moore, en el año 425/424; otros en una más temprana como W. Bowersock, el 441 a.C.

Sin embargo la semejanza de algunos argumentos con ciertos contenidos de Tucídides, trasladan la datación del texto a la fecha a los primeros años de la guerra del Peloponeso.

Es esta obra una de las primeras que existen en prosa griega y resulta difícil inscribirla en una tipología literaria concreta, ya que clasificarla como panfleto, tratado o discurso resultan algo incompletas.

Su estructura consta de tres capítulos, los dos primeros con veinte apartados y el tercero con trece, y el objetivo principal es demostrar cómo los medios para fortalecer el régimen político de los atenienses ayudan en su mantenimiento.

En el primer capítulo, el autor se centra en el nuevo orden social, donde es el pueblo quien lleva la dirección del Estado. El Imperio y la posición militar de Atenas son los temas del segundo capítulo, mientras que en el tercero el asunto estriba en los defectos causados por la complicada burocracia ateniense.

En cuanto al estilo, hay que decir que es bastante sencillo, sin rebuscamientos, pero repetitivo debido a su uso exagerado de partículas y cláusulas que dan al texto un efecto rudo y ambiguo.

A pesar del pensamiento analítico del autor y su espíritu objetivo y empírico que se desprenden de la obra, continúa apreciándose cierta subjetividad en muchas cuestiones que le impiden lograr un análisis profundo del tema.

LA DEMOCRACIA ATENIENSE

Respetando la tradición que atribuye este texto a Jenofonte podemos decir que no aprobaba la forma de gobierno escogida por los atenienses: la Democracia.

Al igual que Platón, consideraba el gobierno del pueblo como la perversión del orden y de la fuerza, provocando el caos y la debilidad al estar en mejor situación el inferior que el superior.

Sin embargo Jenofonte alaba la manera de conservar este gobierno, y admite que es el pueblo y no la aristocracia, quien proporciona vida y poder a la ciudad.

Desde este punto de vista parece justo para el autor, que todos, pueblo y nobleza, participen en el gobierno, admitiendo a los “inferiores” en el cargo de las magistraturas.

Jenofonte se da cuenta que la aristocracia vela solamente por sus intereses olvidándose del resto de la sociedad, sin embargo un campesino se preocupará siempre de sus semejantes.

Es también consciente de que la nobleza se ha reservado cargos exclusivos, que él expone como “peligrosos”, pues son los que verdaderamente asumen más responsabilidades en el gobierno y donde se toman las decisiones más importantes para la ciudad.

Por ello afirma Jenofonte que en una sociedad democrática tiene más posibilidades de pasar inadvertido el malo e interesado, escondiéndose tras una causa justa.

La democracia ateniense promulga el buen orden y la igualdad en la justicia, algo que trataron de cumplir y acatar. Sin embargo como el mismo autor comenta: “con dinero se negocia”, y por mucho que los atenienses votaran y trataran de respetar los cargos, nunca pudieron eliminar el valor de la riqueza y el poder.

LA REPÚBLICA DE LOS LACEDEMONIOS

MARCO GEOGRÁFICO

El tercio meridional del Peloponeso se articula en dos grandes regiones: Laconia al este y Mesenia al oeste, separadas por la cordillera del Taigeto, que discurre de norte a sur.

El Taigeto cuenta con pocos pasos naturales por donde franquear las montañas, constituyendo así una muralla entre ambas regiones.

Laconia tiene en su centro una fértil llanura que se extiende hasta el mar, irrigada por el Eurotas, que nace en las montañas del Liceo, las cuales separan a esta región de la Arcadia por el Norte.

El valle del Eurotas está flanqueado por la cadena del Parnón, paralela al Taigeto, que apenas deja unas pequeñas porciones de tierra cultivables frente a la costa.

Será este valle testigo del esplendor y decadencia de la cultura espartana, cuyos habitantes fueron también denominados Lacedemonios por la región donde se asentaron, pues al norte construyeron una ciudad sin murallas llamada Esparta.

La región de Mesenia, de dimensiones más reducidas que Laconia, era sin embargo más rica en tierra fértil y se encontró, desde el inicio hasta el ocaso, bajo el gobierno de esta civilización.

MARCO CRONOLÓGICO

Los orígenes de Esparta deben situarse entre los siglos X y VIII a.C cuando una oleada de invasores dorios llegados desde la Argólida, se asentaron en la región de Laconia, portando el embrión de las instituciones espartanas.

Esta es la hipótesis más defendida por algunos historiadores ya que, la ciudad de Esparta no presenta restos arqueológicos anteriores al siglo IX.

Estos invasores se impusieron por las armas sometiendo a varias aldeas primitivas: Pitane, Mesoa, Limne y Cinosura; emplazadas a orillas del Eurotas, formando una ciudad - Estado.

Pero la estrechez de su territorio les movió a la conquista de las tierras vecinas, y no contentos con haberles arrebatado a los arcadios el valle, entraron en disputas con Argos por zonas de Tireátida y de Cinuria.

A mediados del siglo VIII, extendieron su influencia a las localidades costeras, contribuyendo a la colonización del Egeo, con Thera y Melos, y del Jónico, con Tarento.

Al oeste de Laconia se hallaba la polis de Mesenia, que poseía un fértil y abrigado valle y que se convertirá en objetivo espartano ya que ellos estaban escasos de tierras de labor.

A mediados del siglo VIII a.C se produjo la primera de las denominadas Guerras Mesénicas, dirigida por el rey espartano Teotompo, quien tras una dura guerra consiguió vencer al mesenio Aristodemos en el monte Itome.

A mediados de la siguiente centuria, los mesenios trataron de liberarse de la dominación lacedemonia y con el apoyo de algunas ciudades, especialmente de la Argólida, temerosas del creciente poder espartano, iniciaron una gran sublevación.

SOBRE LA REPÚBLICA DE LOS LACEDEMONIOS

1. HISTORIA:

La tradición ha transmitido este texto formando parte, nunca aisladamente, de las obras de Jenofonte. Pues fueron los filósofos alejandrinos quienes le atribuyeron esta composición.

Su gran difusión hizo que numerosos autores utilizaran esta obra como base para sus escritos sobre las instituciones espartanas, como Aristóteles, Zenón o Polibio.

Sin embargo Chrimes, estudioso del siglo XX, ha defendido como otro posible autor al socrático Antístenes.

2. ANÁLISIS DEL TEXTO:

La obra está estructurada en quince capítulos de los cuales los diez primeros tratan temas de la vida espartana como la mujer, las costumbres matrimoniales o la educación de los niños y jóvenes.

Esta “primera parte” de la obra presenta cierta coherencia con el propósito inicial del autor, mostrar aquellos aspectos de la vida en común de los espartanos que fueron los que dieron la grandeza y la fama a los Lacedemonios, gracias a las leyes introducidas por Licurgo.

Pero a partir del capítulo quince, el autor parece que pierde de vista estos objetivos pues se dedica hablar sobre el ejercicio y funciones de los reyes en la guerra, sobre la violación de la leyes de Licurgo y sobre la posición constitucional de los Reyes.

Algunos estudiosos han manifestado que el filolaconismo de Jenofonte, reflejado en obras como las Helénicas o el Agesilao, y su interés sobre la educación, manifestado en la Ciropedia, o la guerra, son pruebas latentes de la relación entre este texto y las obras de Jenofonte.

Si realmente esta composición pertenece a Jenofonte, su intención no fue la de realizar un tratado sobre la Constitución de los Lacedemonios, ni un documento histórico sobre los mismos.

Esta obra podría considerarse un análisis social sobre Esparta donde dominan las discusiones filosófico teóricas, la escasa profundidad e información, y las omisiones, ambigüedades e imprecisiones en puntos importantes a pesar de haber podido conocer profundamente el tema.

Como fecha para la obra, se acepta el 395 a.C, pues parece ser que para aquella época Jenofonte ya podría tener un conocimiento suficiente sobre la vida espartana como para escribir sobre ella.

Sin embargo, el capítulo XIV es el único problemático para datar. En él, el autor realiza una dura crítica de Esparta que se contrapone a los capítulos restantes y a su propósito inicial.

Por eso para la mayoría de los estudiosos, este capítulo fue el último que Jenofonte escribiría entre la catástrofe de Leuctra en el 371 a.C y la caída de Esparta después del 378 a.C.

Como predecesor a Jenofonte se reconoce la obra escrita en prosa y verso de Critias, posible fuente para el trabajo de este texto, ya que ambos comienzan por el mismo punto: la procreación.

3. AUTOR:

Jenofonte nació en Erkhia, cerca de Atenas, aproximadamente a principios de la guerra del Peloponeso, hacia el 430 a.C. Fue discípulo de Pródicos y posteriormente de Sócrates, simpatizando con los círculos filolaconistas de Atenas.

En el 401 a.C partió hacia Asia Menor con uno de sus amigos, el tebano Proxenos, dirigiendo la expedición de diez mil hombres en contra del rey persa que mató a Ciro.

En el 394 a.C surge la guerra entre Atenas y Esparta y aquélla le exilia por haber prestado servicios al rey espartano Agesilao. Como compensación los espartanos le concedieron una finca en la Elide donde se dedicó a escribir y cultivar.

Pero después de la batalla de Leuctra, entre Esparta y los Eleos, en el año 371 a.C, se vio obligado a retirarse a Corinto donde murió alrededor del 345 a.C.

Algunas de sus obras son:

- Memorables, Apología y el Banquete, memorias que tienen como protagonista a Sócrates

- El Hierón, que trata sobre la tiranía del rey Agesilao

- La Ciropedia, sobre la historia del conquistador Ciro

- Las Helénicas, donde escribe sobre el período helénico comprendido entre el 411 y el 362 a.C

- La Anábasis, plasmó en esta obra el resultado de la campaña que realizó en Asia Menor en el 401 a.C.

LICURGO Y LA RETRA

Las más antiguas tradiciones atribuyen a Licurgo tanto la constitución de los Lacedemonios como el orden del estado y de la sociedad espartana.

Mientras que Heródoto lo sitúa en torno al año 900 a.C como guardián del rey Agíada Leobotes, otros autores lo relacionan con el Euripóntida Charillo hacia el 775 a.C.

Parece ser que este personaje, según la leyenda, llevó a Esparta desde Delfos un vaticinio “que llamaban Rhetra”, recibiendo así del oráculo la constitución de los espartanos, cuyas leyes habían sido elaboradas por Zeus.

Muchos autores niegan la existencia de Licurgo, pero figura mítica o no, vino a ser como los legisladores de otros estados griegos.

Condujo a Esparta desde un sistema tribal hasta una sociedad con leyes no escritas y unos órganos de gobierno, siendo la Rhetra la expresión constitucional del proceso de unidad política de las distintas aldeas espartanas.

INSTITUCIONES POLÍTICAS

1. LOS REYES:

El Estado espartano poseía una diarquía, hereditaria y vitalicia, cuya finalidad era limitar cualquier poder absoluto y autócrata. Ambos reyes pertenecían a la Gerusía y su principal función era la de ser jefes del ejército.

Conducían a las tropas contra el Estado que la asamblea de los espartanos hubiese determinado tras la previa declaración de la guerra, y, puesto el ejército en marcha, tenía plena autoridad y capacidad para tomar las iniciativas que considerase más adecuadas para el éxito de las operaciones.

2. LOS ÉFOROS:

El eforato era una institución constituida por cinco ciudadanos elegidos anualmente, de los cuales el más anciano daba su nombre al año.

Sus poderes comprendían tanto ejecutivos como judiciales y disciplinarios, alcanzando a la misma institución monárquica, por lo que puede decirse que controlaban y dominaban todo el Estado.

Eran los éforos quienes llamaban a filas a los ciudadanos y dos de ellos acompañaban al rey en sus campañas para observar su actuación, pudiendo desautorizarlos y proceder judicialmente contra ellos ante la Gerusía.

En el aspecto administrativo controlaban las finanzas de la ciudad y realizaban las negociaciones con las potencias extranjeras.

En materia judicial tenían capacidad de someter a juicio y de castigar a cualquier magistrado, dependiendo de ellos los procesos civiles, y compartían con los gerontes la facultad de pronunciarse en los asuntos criminales.

En cuanto a sus poderes disciplinarios, vigilaban la educación de los jóvenes, comprobando sus condiciones físicas en intervalos cortos de tiempo.

3. LA GERUSÍA:

Era el consejo de ancianos de Esparta, convocado y presidido por los cinco éforos, y estaba compuesto por 28 ancianos mayores de 60 años procedentes de familias aristocráticas, a los cuales se les unían los dos reyes.

Los gerontes eran elegidos de por vida y sus poderes implicaban muerte, exilio y atimía, encontrándose los reyes sometidos también a esta jurisdicción.

Entre sus competencias políticas estaba el aprobar los proyectos de ley que luego se someterían a la aprobación de la Apella.

4. LA APELLA:

Era la Asamblea de todos los ciudadanos de Esparta y estaba formada por todos los ciudadanos varones adultos. En un primer momento fue presidida por los gerontes y los reyes, y después por lo éforos.

Entre sus atribuciones políticas estaba la de aprobar o rechazar las propuestas y modificaciones de las leyes, la emancipación del ilota que se considerase oportuno, la decisión de declarar la guerra o concluir la paz y el establecimiento de tratados.

Además los miembros de la Apella intervenían en las disputas sobre las sucesiones reales, en la elección de los éforos y en la de los miembros de la Gerusía.

COSTUMBRES ESPARTANAS

1. PROCREACIÓN:

Para lograr tener en el futuro una fornida y gran descendencia, los espartanos establecieron que sus mujeres entrenaran sus cuerpos y que sus hombres se casaran estando en pleno vigor físico, pues creían que eran las parejas fuertes las que mejores hijos daban.

Pero así como se prohibía mantener relaciones sexuales constantes tras haber contraído matrimonio para que no se debilitara el deseo en la pareja, era bien visto que un marido anciano consintiera que un joven fuerte y noble procreara con su esposa, y que el varón que no deseara tener hijos con su mujer buscara una joven con la que continuar su descendencia.

2. EDUCACIÓN:

Durante su infancia, los espartanos son educados por un paidónomo, ciudadano de gran categoría, autorizado para castigar a los niños, y por si éste alguna vez faltaba, estaban al mando de cada sección el joven más decidido de todos.

No se les permitía utilizar ningún tipo de calzado y estaban obligados a llevar el mismo vestido durante todo el año, para que se endurecieran ante el frío y el calor.

Eran alimentados de tal forma que no sentían necesidad ni exceso, y la comida más que engordar ayudaba a moldear el cuerpo.

En la pubertad para que no se volvieran insolentes, ni perdieran el respeto por sus jefes, los adolescentes debían ocultar sus manos dentro del manto cuando estuvieran en público, caminar en silencio y fijar la mirada en sus pies.

Una vez pasada la adolescencia se elegían a los trescientos mejores jóvenes, de los cuales se escogían tres, los hipagretas, que seleccionaban a aquellos que más les gustaban para formar grupos de cien.

La finalidad de esto era incitar a los muchachos a competir entre ellos para armarlos de valor y excelencia. Dedicaban su tiempo a cuidar su forma física y se realizaban competiciones entre los grupos para que midieran sus fuerzas.

Durante la vejez, se dispuso que los ancianos más nobles y virtuosos tuvieran oportunidad de ser elegidos para la Gerusía y así no descuidaran ni sus cualidades físicas ni morales, haciendo cumplir las leyes.

3. COMUNIDAD:

Los espartanos realizaban comidas comunes, donde estaban prohibidas las bebidas alcohólicas y la comida en exceso, y era tradición hablar de lo bueno que cada uno había hecho en la ciudad.

No se permitía que las gentes de la misma edad estuvieran siempre juntas, sino que se estableció que ancianos y jóvenes se mezclaran para que los últimos aprendieran de los más viejos.

En Esparta no sólo se compartía la comida, además existía la propiedad común de los perros de caza, criados, caballos ... y en definitiva, podría decirse que no existía la propiedad privada, pues todo lo que fuera de un espartano era de todos.

Los hijos eran educados tanto por sus propios padres como por los ajenos, ya que se les enseñaba y se les reñía de la misma manera que todo padre quiere para sus hijos.

Los espartanos creían que era mejor una muerte digna que una vida sin honor, y por eso castigaban duramente a los cobardes. Éstos debían apartarse en la calle y ceder su asiento en todo momento, además de estar condenados a la soltería y pagar una multa por su cobardía.

SOCIEDAD ESPARTANA

La población espartana estaba fraccionada en tres clases sociales según sus deberes y privilegios para con el Estado.

1. LOS ESPARTÍATAS: ciudadanos de pleno derecho que se consideraban como los sucesores legítimos de los conquistadores de Laconia. Juntos servían militarmente a la patria, existiendo diferencias en el grado militar.

Debían ser hijos de padre y madre espartanos, adscribirse a una Sissitía o comidas comunes y someterse a la disciplina.

Eran los dueños de la tierra, pero ellos no se entregaban a la tarea del cultivo, sino los Hilotas, pues ellos no tenían ninguna otra actividad que no fuera ejercitarse para la guerra.

El espartíata no tenía vida familiar ya que debía dedicar todo su tiempo a sus compañeros. Sin embargo estaba obligado a casarse para procrear hijos fuertes y saludables que sirvieran al Estado.

2. LOS PERIECOS: habitantes de la periferia que vivían en pequeñas comunidades independientes. No eran considerados como ciudadanos espartanos pero sí pertenecientes a la comunidad.

Cultivaban la tierra y se dedicaban al comercio y la artesanía. Además debían mantener las tierras reales y de culto, ayudar con tropas militares de hoplitas al ejército y participar en las festividades.

3. LOS HILOTAS: esclavos del Estado espartano que servían a un particular. Eran adscritos a una tierra que no podían abandonar y estaban obligados a pagar una renta fija, a través de los cultivos, al espartíata.

Sólo el Estado podía manumitir a un hilota, pues el espartíata no tenía ningún derecho de vida o muerte sobre él.