Cómo analizar un texto

Filología. Teoría de la literatura. Narrativa. Lírica. Relación entre ficción y realidad. Personajes. Narrador. Tiempo narrativo. Espacio

  • Enviado por: Eileen
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 3 páginas
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Para analizar un texto hay que ver como funcionan la narrativa, la lírica... En una obra literaria hay 6 elementos a comentar:

1. Relación entre ficción y realidad:

Lo que caracteriza a la narrativa es la narración de la historia. Ya Aristóteles hablaba de historia y trama.

  • Historia: material narrativo que no tiene configuración en el texto, es decir, podemos identificar la historia con el argumento. Se puede contar linealmente.

  • Trama: es el material narrativo configurado, es decir, previsto. La forma se la da el narrador manipulándola. Una vez configurada, la trama no se puede cambiar. No tiene por qué aparecer en la trama todo lo que puede abarcar la historia: se pueden omitir cosas, ir delante o atrás...

  • Texto: modificación formal de la trama.

2. Personaje:

En el siglo XIX los personajes parecían personas autenticas, complejas, redondas. Pero el personaje del siglo XX ha tendido a desintegrarse. Los personajes no se conocían muy bien, debido a la desorientación a la que ha estado sometida el hombre en este siglo. Por ejemplo, Joyce no construye personajes redondos; en nuestro país ocurre con los personajes de Baroja, de los que sabemos poco. Son personajes difusos, desintegrados.

Hay que tener en cuenta que es ficción, que no debe confundirse con la realidad. Cuanto más se parece un personaje a una persona real, es más verosímil, pero no hay que pedirle que se comporte como una persona real.

El protagonista de la historia puede ser un lugar, un espacio o un tiempo.

  • Personajes planos: apenas están esbozados. No evolucionan o cambian; por ello son previsibles. Es útil para la historia, porque por su propia función hace lo que debe.

  • Personajes redondos: son complejos, ya que actúan como personas. Evolucionan, cambian y sorprenden; son imprevisibles. El personaje redondo es perfecto como protagonista.

  • Protagonista: aquél alrededor del cual gira todo lo demás. Es en quien se centra la historia, ya que se cuenta su historia. Por ejemplo, en La Regenta, Ana Ozores es la protagonista, mientras que los demás, como Fermín de Pas, son principales. A continuación estarían los secundarios.

  • Personaje estático: es el personaje-tipo, común en el Costumbrismo. Es el que representa un grupo humano.

  • Personaje dinámico: posee individualidad, ya que sólo se representa a sí mismo.

3. Narrador:

Es el elemento central del relato, que manipula y organiza los demás elementos. Una historia puede contarse de muchas formas. Hay que diferenciarlo del autor. El narrador es una voz que está dentro del relato. No puede haber narración sin narrador.

En el siglo XX el narrador sufre modificaciones: se multiplica, delega en otros personajes... La figura del narrador se complica cuando el punto de vista se multiplica: no importa quién dice la verdad, ya que es una ficción.

  • Narrador en 3º persona / omnisciente: es el tradicional. Su punto de vista no tiene límites: es estratégico. Se sitúa fuera del texto.

  • Narrador objetivo / cinematográfico: aparece después de la II Guerra Mundial. Simplemente presenta a los personajes y el espacio-tiempo. Actúa como si fuese una cámara fotográfica, dejando a los personajes que hablen ellos mismos, que hagan y deshagan. Su punto de vista está restringido, ya que no conoce la realidad, no es omnisciente.

  • Tercer narrador: el que va fluctuando entre el yo y la omnisciencia.

  • Narrador en 1º persona:

  • Protagonista: es el que cuenta su propia historia, como en El Lazarillo de Tormes. Su punto de vista está restringido, porque no conoce toda la realidad.

  • Narrador periférico / secundario: aunque es un personaje secundario, interviene en la historia, en la acción. Utiliza la 1º persona para contar la vida del protagonista, que no es él. Ofrece ciertas dificultades para el autor: tiene que limitarse a lo que hacen él y el protagonista, pero tiene que tener cuidado de no contar cosas a las que no tenga acceso, porque si esto falla, fallará la novela, porque falla el punto de vista.

  • Narrador en 2º persona / testigo: es como el periférico, pero con una diferencia: cuenta una historia en la que no ha participado pero que ha visto, mientras que el periférico está dentro de la historia participando en ella.

4. Punto de vista:

  • El lugar desde donde se está contando la historia varía según sea desde dentro o desde fuera.

  • El grado de conocimiento del narrador sobre lo que está contando. También se puede hablar de perspectivismo o focalización, ya que cuenta desde donde es enfocado. Para Henry James la focalización es una casa con infinitas ventanas que se abren sobre diferentes costados. Un narrador, por tanto, puede conocer o no la realidad dependiendo de la perspectiva que tenga.

5. Tiempo narrativo:

Es otra convención literaria. Otorga movimiento dramático a la obra. Hay que diferenciar varios tiempos:

  • Tiempo de la narración: es el momento histórico que recrea la historia. Caracteriza, por ejemplo, a la novela histórica.

  • Tiempo narrado: indica cuánto tiempo narrado transcurre en la historia. También la caracteriza.

  • Analepsis: recupera algo ya contado en la historia.

  • Prolepsis: adelantamiento o anticipación de algún elemento de la historia.

  • Tiempo físico: es el que marcan los astros o las estaciones. No es lo mismo que la acción sucede en verano que en invierno. Hay subgéneros novelescos donde es imprescindible que transcurra la historia en un momento determinado.

  • Tiempo cronológico: es el que marcan los relojes. Si no es lo mismo que una historia suceda en verano o invierno, tampoco es lo mismo que suceda a una hora u otra.

  • Tiempo psicológico: atañe tanto al autor, como al personaje o al lector. Es la percepción del paso del tiempo que tiene un personaje o el lector. El tiempo no pasa de la misma manera para cada uno; lo mismo ocurre con los personajes. Tiene importancia para la historia.

  • Tiempo figurado: es el tiempo literario, el que manipula el narrador. El tiempo en una novela no pasa de la misma manera siempre: depende de cómo lo manipule el narrador, puede haber saltos temporales, anticipaciones, pausas, elusiones, jugar con la prolepsis o con la analepsis...

  • Tiempo gramatical: es el del tiempo verbal. Si le historia se cuenta en pasado parece que el narrador está recordando; si en cambio lo cuenta desde el presente el tiempo se adecua al transcurso de los hechos. El presente otorga mayor verosimilitud al relato.

Todorov diferencia entre:

  • Tiempo del relato: tiempo que funciona dentro del relato.

  • Tiempo de escritura: cuando se escribe.

  • Tiempo de lectura: cuando el lector lo lee.

6. Espacio:

Marca convenciones, realidades textuales...

  • Cronotopo: propuesto por Bajtin. El espacio y el tiempo en un relato no pueden cambiarse. El conocimiento sensorial los une de tal forma que se podría estudiar la historia de la literatura o los géneros literarios sólo prestando atención al cronotopo, ya que podría, por ejemplo, definir perfectamente la novela picaresca. La novela realista del siglo XIX está caracterizada por las ciudades, las casas y, sobre todo, el salón burgués; hay pasillos, pasadizos... Hay que mostrar por qué se eligen ciertos espacios, y si están representando metafóricamente lo que le ocurre al protagonista. Las grandes novelas manejan el cronotopo a la perfección, ya que utilizan un espacio y un tiempo determinados donde colocan al personaje.

  • Espacio interior: es el que se produce en la mente del personaje: lo que se imagina.

  • Espacio exterior: puede ser abierto (una calle, el campo, la naturaleza) o cerrado (una habitación). Hay que tener en cuenta por qué se elige un espacio y no otro.

  • Discurso narrativo: es el discurso del narrador y el de los personajes, aunque hay que saber diferenciarlos. El personaje puede utilizar monólogos interiores.

  • Monólogo interior: transmite fielmente lo que piensan los personajes. Es bastante caótico: se vuelve al mismo tema, se va a otros asuntos...

  • Monólogo exterior: es más coherente y ordenado que el monólogo interior.

  • Estilo indirecto: el narrador va contando: “entonces fulano dijo:...”

  • Estilo indirecto libre: es el usado, por ejemplo, en La Regenta, cuando el narrador se mete en la piel del personaje, pero, en vez de usar la 1º persona, utiliza la 3º persona.

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