Colonización francesa en Argelia

Historia. Nacionalismo. Guerra de la Independencia: consecuencias. Acuerdos de Evian

  • Enviado por: Helena A P
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
publicidad
cursos destacados
Curso de reparación de teléfonos móviles / celulares
Curso de reparación de teléfonos móviles / celulares
El curso de Reparación de Telefonía Celular o Móvil está orientado a todas aquellas...
Ver más información

Graba audio con Apple Logic Pro 9
Graba audio con Apple Logic Pro 9
En este curso aprenderemos a realizar grabaciones de audio de calidad utilizando Apple Logic Pro 9. Exploraremos todo...
Ver más información

publicidad

La colonización francesa

En 1834, Francia anexionó Argelia. En 1840, 115.000 soldados franceses invadieron otra vez Argelia, reanudando la guerra de conquista. Hubo sucesivas revueltas que fracasaron contra los franceses. Al sur del país, sin embargo, las tribus nómadas se mantuvieron independientes y combatieron la presencia francesa hasta bien avanzado el siglo XX. El nuevo régimen también despertó una violenta resistencia de las tribus bereberes que estaban acostumbradas al indirecto control turco. Su cabecilla, Abd al-Qadir, que decía ser descendiente de Mahoma, usó tácticas de ataque y retirada que fueron muy efectivas hasta 1847.

Con Abd al-Qadir apartado, Francia empezó a colonizar Argelia y los colonos europeos llegaron en masa. para así fomentar el que los europeos de acercasen más a Argelia. En 1873 los franceses expropiaron o adquirieron terrenos de los propietarios argelinos a precios muy bajos para la instalación de colonos. Los pieds-noirs franceses concentraron la propiedad de las tierras fértiles y toda la economía del país fue reorganizada para servir a los intereses de Francia.

Argelia se convirtió así en un departamento de ultramar de Francia, controlada totalmente por la minoría europea, a éstos se les llamó colons (colonizadores). Los colons formaron una élite privilegiada. Con la ayuda de grandes entradas de capital, los colons desarrollaron una economía moderna, con industrias, bancos, escuelas, tiendas y servicios parecidos a los de su país. La agricultura argelina se adaptó a la economía francesa; grandes fincas produjeron vinos y cítricos para exportar a Francia.

Algunos europeos hicieron grandes fortunas en Argelia aunque la mayoría eran pequeños granjeros, comerciantes, mercaderes y empleados de fábricas. Todos, sin embargo, compartieron su creencia apasionada en su Algérie française, la Argelia francesa.

Aun siendo mayoritaria, la población musulmana, que se beneficiaba de los servicios sociales y del desarrollo económico, permanecía en desventaja y estaba sujeta a muchas restricciones. Según las leyes francesas, los musulmanes no podían celebrar actos públicos, llevar armas de fuego o dejar sus hogares o pueblos sin permiso. Legalmente, eran súbditos franceses, pero para poder convertirse en ciudadanos franceses, con plenos derechos, tenían que renunciar a sus creencias. Pocos lo hicieron.

La población musulmana creció rápidamente: hacia 1930 alcanzaba los 5 millones. Una pequeña minoría, educada en escuelas francesas, adoptó la cultura francesa, aunque no fue aceptada de igual forma por los colons. De este grupo surgió el impulso inicial del nacionalismo argelino.

El nacionalismo argelino

El nacionalismo argelino se desarrolló después de la I Guerra Mundial entre los grupos de musulmanes que, en principio, sólo querían igualdad con los europeos.

Farhat Abbas y Ahmed Messali Hadj estuvieron entre los más destacados líderes argelinos en las décadas de 1920 y 1930.

La resistencia nacionalista volvió a fortalecerse en la década de 1920 hasta explotar en 1945, cuando los festejos por la derrota del nazi-fascismo se transformaron en una rebelión popular que fue reprimida violentamente: 45.000 argelinos y 108 europeos murieron, según el informe oficial francés.

En 1936, el gobierno francés concibió un plan que contemplaba una completa igualdad para los musulmanes veteranos de la guerra y los profesionales, pero fue desbaratado por los diputados colons en la Asamblea Nacional francesa. Frustrado por la resistencia obstinada de los colons a la reforma, Abbas aunó fuerzas con Messali durante la II Guerra Mundial para así organizar un partido de militancia anti-francesa, los Amigos del Manifiesto y la Libertad. Después de la guerra por el Estatuto Orgánico de Argelia que tuvo lugar en 1947, se constituyó la primera Asamblea parlamentaria de Argelia, con un número equivalente de delegados europeos y musulmanes. Esta idea no resultó satisfactoria ni para los nativos ni para los colons y demostró su ineficacia.

Poco después se reestructuró el Partido del Pueblo Argelino (fundado en 1937) para transformarse en Movimiento por el Triunfo de las Libertades Democráticas (MTLD), que participó en las elecciones organizadas por los colonialistas en 1948 y 1951.

Los nacionalistas más militantes estaban entonces a favor de la revuelta armada. A principios de la década de 1950 muchos se escondieron o se exiliaron.

La guerra de independencia

Convencidos de la inutilidad de la vía electoral, nueve jefes de la Organización Especial (OS), rama militar del MTLD, fundaron el Comité Revolucionario por la Unidad y la Acción (CRUA), que en noviembre de 1954 se convertiría en el radical Frente de Liberación Nacional (FLN), que inició la lucha armada. Franz Fanon, médico de martinica y combatiente en la liberación de Francia durante la Segunda Guerra Mundial, se incorporó al FLN y ejerció gran influencia teórica no sólo en Argelia sino también en toda el Africa subsahariana. Pocos meses después, el FLN lanzó su ofensiva para lograr la independencia de Argelia mediante ataques coordinados a los edificios públicos, militares, puestos de policía e instalaciones de comunicaciones.

Un continuo aumento en la acción de la guerrilla durante los siguientes dos años forzó a los franceses a traer refuerzos; en definitiva, 400.000 efectivos de tropas francesas fueron apostados en Argelia.

Para sostener a la "Argelia francesa" y a los pieds-noirs, el colonialismo francés destruyó 8.000 aldeas, eliminó a más de un millón de civiles, utilizó sistemáticamente la tortura y desplegó a más de 500.000 soldados. Las fuerzas de la derecha colonialista residentes en Argelia formaron la temible Organización Armada Secreta (OAS), grupo terrorista que mezclaba el neofascismo con las reivindicaciones de los colonos franceses que se resistían al dominio cada vez mayor de los argelinos.

La estrategia del FLN combinó las tácticas guerrilleras de Abd al-Qadir con un deliberado uso del terrorismo. De hecho, las tácticas de la guerrilla paralizaron a las fuerzas francesas más dotadas. Mientras, los atentados indiscriminados y los secuestros de europeos y musulmanes que no apoyaban activamente al FLN crearon un clima de miedo por todo el país, lo que provocó el surgimiento del contraterrorismo, ya que los colons y las unidades del ejército francés atacaban a los pueblos musulmanes y mataban brutalmente a la población civil.

En 1956 la guerra se extendió a las ciudades. En Argel, incluso los cafés, escuelas y tiendas se convirtieron en objetivos, ya que los nacionalistas buscaban debilitar la moral de los colons y atraer la atención internacional a su causa. El levantamiento de Argel fue implacablemente sofocado. Además, los franceses ganaron gradualmente ventaja al usar nuevas tácticas. Se impusieron castigos colectivos a pueblos enteros sospechosos de ayudar a las guerrillas. Otros grupos fueron deportados a campos de refugiados. Las vallas electrificadas a lo largo de las fronteras tunecina y marroquí separaron al grueso principal del FLN de las unidades diseminadas por el interior de Argelia.

A pesar de su superioridad militar, los franceses fueron incapaces de encontrar una solución política que resultara satisfactoria tanto para los colons como para el FLN.

Las críticas internacionales contra Francia crecían día a día y sus aliados en la Organización del Tratado del Atlántico Norte se preocupaban debido al compromiso de las fuerzas francesas en una guerra que resultaba de lo más impopular.

En mayo de 1958, los colons y oficiales del ejército francés se unieron en Argel para derrocar al gobierno francés, si bien actuaron de modo titubeante.

Un Comité de Seguridad Pública demandó la vuelta del general Charles de Gaulle, el jefe de la Francia Libre durante la II Guerra Mundial y el único que podía calmar la guerra y preservar la Argelia francesa.

De Gaulle, sin embargo, una vez en el poder reconoció que la guerra era difícil de ganar. En 1959 anunció su intención de permitir a los argelinos elegir entre la independencia o la asociación continuada con Francia.

El plan no gustó nada a los colons. Agraviados, efectuaron una revuelta sin éxito contra De Gaulle a comienzos de 1960. En 1961 un grupo de generales del ejército intentaron derrocarlo. En ambas ocasiones, sin embargo, la mayoría del ejército permaneció leal al gobierno.

En marzo de 1962 se acordó finalmente un alto el fuego entre el gobierno y los representantes del FLN en Evian, Francia. En el referéndum largamente esperado, celebrado en el mes de julio, Argelia votó mayoritariamente por la independencia. Los colons empezaron una evacuación masiva; antes de que acabara el año la mayoría de ellos había dejado el país. Algunos de ellos, ayudados por el gobierno francés, se instalaron en el noreste argentino, aunque la mayoría abandonó el proyecto.

Acuerdos de Evian:

Se firmaron el 18 de marzo de 1962 entre el gobierno francés y el gobierno provisional de la República argelina (GPRA).Estos acuerdos pusieron fin a la guerra de Argelia.

Las negociaciones, empezadas el 18 de mayo de 1961 y que se retomaron el 7 de marzo de 1962 en Evian, llevaron a la firma de acuerdos y a un alto el fuego.

Argelia pasaba así a ser un Estado soberano e independiente englobando el Sahara. Un régimen provisional se impuso en espera del escrutinio de autodeterminación, los europeos (más de un millón) podían continuar con unas garantías, y una cooperación entre Francia y Argelia estaba prevista.

Esperando que se retomara la guerra, la Organización Armada Secreta (OAS), movimiento clandestino que intentaba por la violencia oponerse a la independencia de Argelia, aumentó sus acciones terroristas, lo que comprometió definitivamente el futuro de los europeos en Argelia.

Los franceses, por el referéndum del 8 de abril de 1962, y los argelinos, por el del 1 de julio de 1962, aprobaron estos acuerdos.

Los acuerdos de Evian estipularon pues la independencia inmediata para Argelia, con la ayuda especial de Francia para facilitar la recuperación del país tras ocho años de guerra. Los franceses también volvieron al Sahara, gracias a sus considerables avances para la explotación de los depósitos de petróleo y gas.

Por su lado, el FLN garantizó la protección y plenos derechos civiles para el resto de la población europea. Ésta, después de un periodo de tres años, elegiría entre la ciudadanía argelina o la francesa.

Pero esta es tan solo la teoría. Lo cierto es que en la práctica todo fue mucho más complicado. Hubo miles de argelinos que perdieron la vida tras estos acuerdos aunque fueron los franceses quiénes más perdieron. No sólo perdieron todas sus pertenencias sino que también perdieron la vida intentando huir del que hasta entonces había sido su hogar. Fueron asesinados por los que eran sus vecinos. Les robaron sus casas, tiendas y negocios aquellos con los que habían compartido su vida.

Por otro lado, el estado francés dio una serie de indemnizaciones simbólicas proporcionales a lo abandonado en Argelia. Estas indemnizaciones no sólo eran una burla hacia los franceses argelinos por su simbólica cantidad de francos sino que llegaron tarde. Pasaron aproximadamente veinte años hasta que recibieron estas indemnizaciones que se cobrarían a lo largo de años.

Consecuencias de la guerra

Los costes materiales y humanos de la guerra fueron asombrosos. Las víctimas francesas fueron alrededor de 100.000, las argelinas superaron el millón mientras que otro millón ochocientas mil personas eran refugiados. Alrededor de 150.000 musulmanes profranceses fueron víctimas del FLN cuando, después del alto el fuego, se ajustaron viejas cuentas.

La colonización introdujo un sistema discriminatorio basado en la concesión de la ciudadanía francesa a las comunidades autóctonas judía y cristiana. En la clasificación de la población sobre la base de criterios pseudoétnicos: árabes, moros, cabilas, mozabitas, chaouis y tuaregs. Esta segregación, que se basaba en un desconocimiento total del proceso de población de Argelia, fue abolida por la Ley de 31 de diciembre de 1962, juntamente con todas las disposiciones legales de la época colonial que atentaban contra la unidad nacional. Poco antes de la independencia, entre mayo y julio de 1962, las comunidades cristiana y judía, agitadas por la propaganda de los partidarios de la Argelia francesa, que rechazaban el principio de una coexistencia democrática en un Estado independiente, abandonaron en masa el país.

La salida de los europeos privó a Argelia de casi toda su mano de obra especializada. Para empeorar las cosas, las rivalidades entre facciones dentro del FLN, mantenidas en un segundo plano durante la guerra, se hicieron más evidentes. En un encuentro en Libia. Los líderes del FLN aprobaban una carta que declaraba Argelia Estado socialista, con el Frente como la única organización política legal. La autoridad sería ejercida por un buró central del FLN. La economía estaría controlada por el Estado, con las antiguas tierras de los colons gestionadas por comités de trabajadores.

En poco más se pusieron de acuerdo los líderes y pronto estalló una guerra abierta entre las distintas facciones. El coronel Huari Bumedián, jefe del estado mayor del Ejército de Liberación Nacional, dio su apoyo a Ahmed Ben Bella, quien en septiembre de 1962 fue elegido primer presidente de la Argelia independiente.

Ben Bella fue presidente durante tres años y llevó a cabo los trabajos y cambios necesarios para volver a poner el país en funcionamiento. La primera Constitución se aprobó en 1963 y proporcionaría una forma presidencial de gobierno. El único obstáculo a los poderes del presidente podría ser efectuado por el voto de dos tercios de la Asamblea Nacional. Con tal autoridad sin restricciones, Ben Bella llegó a estar totalmente absorto en sus atribuciones como máximo mandatario y, gracias a su prestigio personal, cada vez más preocupado por el liderazgo internacional, siendo, al mismo tiempo, más autocrático en el país. A mediados de 1965 Bumedián, entonces ministro de Defensa, creyó que Ben Bella había ido demasiado lejos; le arrestó en un golpe sin derramamiento de sangre y asumió el poder supremo.

Vídeos relacionados