Civilización griega

Historia universal. Medicina hipocrática. Filosofía. Literatura

  • Enviado por: Antonio Fernández Ceballos
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 30 páginas

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INTRODUCCIÓN DE GRECIA:

En el último periodo de la edad del bronce en Grecia (1500-1200 a.C.), el continente fue absorbiendo paulatinamente la civilización cretense. Hacia el 1400 a.C., los aqueos conquistaron y controlaron la isla y poco después también dominaron el continente, en especial la región de Micenas. Debido a las exhaustivas investigaciones de sus ruinas, la ciudad da su nombre a los antecesores aqueos, aunque también destacaron en importancia otras ciudades-estado. La guerra de Troya, descrita por Homero en la Ilíada, dio comienzo alrededor del 1200 a.C. y probablemente fue uno de los conflictos bélicos que ocurrieron en los siglos XIII y XII a.C. Puede que tuviera relación con la última y más importante invasión del norte, que ocurrió en aquel tiempo e introdujo la edad del hierro en Grecia. Los dorios abandonaron las montañas del Epiro y descendieron al Peloponeso y a Creta, utilizando armas de hierro para conquistar y expulsar a los anteriores habitantes de estas regiones. Los dorios derrocaron a los monarcas aqueos y se asentaron sobre todo en las regiones meridionales y orientales de la península. Esparta y Corinto se transformaron en las principales ciudades dóricas. Muchos aqueos buscaron refugio al norte del Peloponeso, zona que más tarde se llamó Aquea. Otros resistieron duramente a los dorios, y tras ser sometidos, fueron reducidos a servidumbre y denominados 'ilotas'. Los que lograron huir se refugiaron en el Peloponeso, se reunieron con sus parientes en Ática y en la isla de Eubea, pero después emigraron al igual que los eolios a las costas de Asia Menor. En los siglos posteriores al 1200 a.C. la progresiva colonización de las costas de Asia Menor, primero por los refugiados procedentes de zonas ocupadas por los dorios y más tarde por los mismos dorios, convirtieron la región en parte política y cultural de Grecia. Por cada una de las tres divisiones étnicas griegas se creó una gran confederación. La parte norte de la costa de Asia Menor y la isla de Lesbos formaban la Confederación Eólica. La Confederación Jónica ocupaba el distrito medio, llamado Jonia, y las islas de Quíos y Samos. Al sur de las islas de Rodas y Cos se estableció una Confederación Dórica. Varios siglos después (750-550 a.C.) el rápido aumento de la población, la escasez de alimentos, el nacimiento de la artesanía y el comercio y otros factores conllevaron una nueva oleada colonizadora. Se fundaron colonias en lugares tan lejanos como la costa oriental del mar Negro y Massilia (actual Marsella, Francia), y tuvieron lugar asentamientos en Sicilia y la parte meridional de la península Itálica. Esta última tenía tal densidad de población griega que se la conocía como la Magna Grecia.

CIENCIA DE GRECIA

No fue el periodo helenístico tiempo de creaciones geniales, pero si de gran curiosidad intelectual y espíritu científico, así como de logros literarios y artísticos que ponen dicho término a la historia del espíritu griego. En Alejandría puede decirse que inventaron la filología, también se multiplicaron los estudios históricos, y Polibío (210-125 a.C.) además de otras obras que se han perdido, nos dejó en su “Historia General” un ensayo penetrante en historia política.

La ciencia no se quedó atrás. El nombre de Arquímides nacido en Siracusa hacia el 287, ha quedado unido a importantes principios y descubrimientos en Matemáticas, Geometría, Astronomía y Física. El de Aristarco de Samos, a la afirmación de la rotación de la Tierra en torno al sol. El de Euclides, natural de Alejandría, a la fundamentación de la geometría. Teofrasto, sucesor directo de Aristóteles, llevó a cabo progresos notables en las ciencias naturales. Y en el terreno médico, Herófilo descubrió diecinueve siglos antes de Harvey, la circulación de la Sangre. La civilización occidental iba a vivir durante mucho tiempo de aquellos avances, algunos de los cuales, por cierto, volvieron a adivinarse.

La ciencia nace en Grecia (Óptica, Materia, Movimientos...)

MATEMÁTICAS: Geometría (Punto y línea)

ASTRONOMÍA: Medían la distancia entre algunos astros.

FÍSICA: El personaje más importante, es ARQUÍMEDES.

BIOLOGÍA: El más importante, es ARISTÓTELES. (mamíferos, clasificación mundo animal)

MEDICINA: HIPÓCRATES Y GALENO.

GEOGRAFÍA: 1OS mapas de gran perfección.

HISTORIA: Aparece en esta época, intentando explicarlos acontecimientos históricos.

ARISTÓTELES: Crea otra escuela Liceo

Enseñaba a sus alumnos en la calle sobre lo que veían.

“Podemos conocer las cosas de 3 formas”

Experimental > Va a llevar a la técnica.

Razonamiento > Lleva a la ciencia.

Búsqueda > Lleva a la metafísica. (Moral, positivo)

  • Aristóteles: (384-322 a.C.) hijo de un médico de la corte real, a los 17 años se trasladó a Atenas, para estudiar en la Academia de Platón, donde posteriormente trabajaría como maestro. Después de la muerte de éste, se trasladó a Assos, donde contrajo matrimonio con Pitias y posteriormente se fue a Perla, donde se convirtió en tutor del futuro Alejandro III el Magno. En el 336 a.C. regresó a Atenas y estableció el Liceo, su propia escuela. Entre sus textos existen trabajos de lógica, llamados Organon; le dedicó a si hijo Nicónamo un trabajo sobre ética, Ética a Nicómano, y otros trabajos fundamentales como son Retórica, Poética y Política.

  • Arquímedes: (287-212 a.C.) Matemático, físico, geómetra, ingeniero e inventor griego; nacido en Siracusa. Estableció las bases de la mecánica y se anticipó al descubrimiento del cálculo infinitesimal. Obras: sobre el equilibrio de los planos, es el primer tratado científico de estática y en él se desarrolla el principio de la palanca; Sobre la esfera y el cilindro, en la que determina áreas y volúmenes de varias figuras geométricas; Medida del circulo, donde establece con gran aproximación el valor de “pi”; Acerca de los cuerpos flotantes, en la que sienta las bases de la hidrostática.

MEDICINA HIPOCRÁTICA EN GRECIA

A pesar de la falta de doctrina general se llegó a elaborar un método empírico que partía de un diagnóstico de la enfermedad para aplicar luego un remedio a base de sustancias extraídas de plantas, o, en su caso, de técnicas quirúrgicas sencillas y se manejó asimismo en el diagnóstico la distinción entre los síntomas o manifestaciones de la enfermedad y las causas que la provocan. Entre los primeros se cuentan la tos, la temperatura del cuerpo, el hipo, las heces, la orina, etc.; entre las segundas el género de vida, la alimentación, la bebida, el clima, la edad, etc. El diagnóstico tiene en cuenta la distinción entre enfermedad y enfermo, y no sólo valora los factores ante dichos, sino también el tipo físico del individuo, su complexión y su morfología.

Este método es el que podemos vincular con el más famoso de todos los médicos griegos, Hipócrates, cuya vida y actividad se sitúa en la época clásica.

1.-LOS MÉDICOS

Los médicos griegos se dejaban guiar en el ejercicio de su profesión por unos principios de carácter moral que nos han permitido hoy su vigencia. Los conocemos a través de un documento llamado “juramento de Hipócrates”.

Además de los médicos privados que acudían a las casas, había en muchas ciudades griegas otros que cobraban un sueldo del salario público, por lo que atendían gratuitamente a los pacientes.

  • Hipócrates: (460-377 a.C.) Es considerado el padre de la medicina y el médico más importante de la antigüedad. La Corpus hippocraticum es lo único que queda de la biblioteca médica de la famosa Escuela de Medicina y de casi setenta obras que forman parte de ésta, es probable que solo escribiera alrededor de seis.

LA FILOSOFÍA

La filosofía emigró de Jonia a Ática en la persona de Anaxágoras, huésped de Atenas durante treinta años, hasta que el fanatismo religioso le expulsó por ateo. Sin embargo, no lo era. Definió como finalidad de la existencia humana “la contemplación y la libertad que de ella nace” y se dedicó a la averiguación de las causas naturales de los fenómenos cuyo primer motor situó en el espíritu (nous) identificado por él con la divinidad. Como es lógico, no quedaba lugar para los dioses tradicionales.

El conocimiento científico dio un gran paso con el atomismo de Leucipo y de Demócrito para quienes la materia se hallaba constituida por “átomos” infinitamente pequeños e indivisibles cuya actividad múltiple no necesita de otro principio que su propio movimiento: eran pues, “materialistas”, y por Hipócrates de los, fundadores de la medicina científica al estudiar las causas de las enfermedades sin necesidad de acudir a explicaciones sobrenaturales.

La segunda mitad del siglo V presenció Atenas, y a partir de ella en toda Grecia, una autentica revolución filosófica. Los llamados sofistas trasladaron al atención preferente del mundo físico al hombre y se convirtieron en los primeros humanistas. A pesar de la mala fama unida a su nombre como resultado de la polémica sostenida con ellos por Platón, que en sus “Diálogos” los enfrenta siempre a su maestro Sócrates, fueron en realidad filósofos e intelectuales valiosos, los primeros pedagogos y profesores que, aunque cobraban importantes honorarios por sus clases y conferencias, eran capaces de dejar vacías palestras porque la juventud se apretujaba en sus aulas, según les reprochaba otro de sus enemigos, el cómico Aristófanes. Bien es verdad que los sofistas propendían al subjetivismo y al individualismo, lo que contribuyó a minar el concepto tradicional respecto a la comunidad de las polis. Protágoras, Hipias, Critias, Pródico y Gorgias figuraron entre los más prestigiosos.

También Sócrates quería, como los sofistas, educar a los atenienses, sobre todo a los jóvenes, pero además de no cobrar, seguía otro método: preguntaba, inquietaba, forzaba a sus interlocutores a acabar reconociendo que ignoraban lo que creían saber, mientras que él, Sócrates, empezaba por confesar de buena gana que sólo sabía que no sabía nada. Aspiraba a que los hombres, guiados por su razón se conocieran a sí mismos, los fundamentos firmes de su conducta, los motivos para la virtud, y se volvieron capaces de obedecer a la voz interior de su conciencia inspirada por la divinidad. Fue acusado de introducir dioses nuevos y de prevenir a los jóvenes a la religión popular de la polis oponía la autonomía religiosa del individuo, “Más obedeceré al díos que a nosotros”, y en consecuencia subvertía los fundamentos mismos de las polis y de la religión y la moral culturales y comunitarias oponiéndoles una religión y una moral de raíz interior y personal. La veracidad y la coherencia del pensamiento de Sócrates y de su vida quedaron sellados para siempre con su muerte ejemplar.

La herencia de Sócrates pasó, no sólo al siglo IV y a los dos gigantes del pensamiento griego, Platón y Aristóteles, sino a toda la civilización de la razón, hasta nosotros. Lo que en Sócrates fue un estímulo, en su discípulo Platón, con Academia y en el discípulo de éste, Aristóteles, con su Liceo se convirtió en poderosas construcciones intelectuales cuya fecundidad no se ha acabado nunca.

  • Demócrito: (460-370 a.C.) Nacido en Abdera, según su filosofía atómica sobre la materia, todas las cosas están compuestas de partículas diminutas, invisibles e indestructibles. En la historia Demócrito era conocido como el Filósofo Alegre, pues propuso la felicidad como mayor bien.

  • Sócrates: Filósofo y maestro griego que murió en Atenas alrededor del año 400 a.C. Modificó el pensamiento filosófico occidental a través de su influencia en su alumno más famoso, Platón, quien transmitió las enseñanzas de Sócrates en sus escritos dialécticos. Pensaba que toda persona tiene conocimiento pleno de la verdad última contenida dentro del alma y sólo necesita ser estimulada por reflejos conscientes para darse cuenta de ella. Su crítica de la injusticia en la sociedad ateniense le costó su procesamiento y una sentencia de muerte, al parecer por corromper a la juventud de Atenas.

  • Platón: (427 - 347 a.C.) Procedente de una antigua y acomodada familia ateniense, a los 20 años conoció a su maestro, Sócrates, y la violenta muerte de éste le conmovió profundamente. Él se convirtió en el personaje principal de casi todas sus obras. Después de viajar durante 14 años fundó la Academia, donde desarrolló y transmitió su filosofía como pedagogo y publicista. Hay que destacar tres periodos en su prosa: en la primera están obras como Apología, Laques y Critón; en el grupo medio hay diálogos tan conocidos como el Symposion (“Banquete”) y Fredo, entre otros; y en la última fase, durante su vejez, se producen grandes obras fundamentales como los Nomoi, el Critias, y el Parménides (donde por 1ª vez no aparece Sócrates como figura principal).

Según Goethe, Platón, en todo lo que expresa, se refiere a una eterna totalidad, bondad, verdad y belleza.

  • Aristóteles: (384-322 a.C.) hijo de un médico de la corte real, a los 17 años se trasladó a Atenas, para estudiar en la Academia de Platón, donde posteriormente trabajaría como maestro. Después de la muerte de éste, se trasladó a Assos, donde contrajo matrimonio con Pitias y posteriormente se fue a Perla, donde se convirtió en tutor del futuro Alejandro III el Magno. En el 336 a.C. regresó a Atenas y estableció el Liceo, su propia escuela. Entre sus textos existen trabajos de lógica, llamados Organon; le dedicó a si hijo Nicónamo un trabajo sobre ética, Ética a Nicómano, y otros trabajos fundamentales como son Retórica, Poética y Política.

filosofía

(Amante del saber)

  • La filosofía estudia todo y en profundidad. En Grecia aparece el concepto de que el hombre es lo mejor, de aquí aparece el Humanismo.

  • También mantienen que no hay que conocer algo, sino dominarlo.

  • Les interesa la Biología. Los pioneros son los filósofos de MILETO, con TALES a la cabeza.

  • Este hombre decía que el origen del universo estaba en el aire o en el agua.

  • Otra escuela aparece en ELEA con:

  • EMPEDOCLES: El origen de la vida está en 4 elementos (aire, agua, tierra y fuego)

  • PITÁGORAS: Dictó la proporción de los elementos mediante números.

  • La escuela SOFISTA (Sabio) y su representante SÓCRATES pensaban que todo lo que sabían tenían que transmitirlo a jóvenes suficientemente preparados para la Política, por lo que debían de tener don de convicción.

  • Les enseñaban de 2 maneras:

  • Dialéctica: A hablar.

  • Retórica: A discutir.

  • PLATÓN: Crea una escuela (Academia), escuela de seguidores de Platón.

  • Reconocer los objetos mediante el conocimiento.

  • Al morir, el alma vuelve al mudo de las ideas.

LITERATURA GRIEGA

La Literatura Griega, se desarrolló como expresión nacional con escasa influencia exterior, hasta el período Helenístico y tuvo un efecto formativo en toda la literatura europea posterior.

  • El período primitivo

Los escritos del período primitivo de la literatura griega son casi en su totalidad, textos en versos.

  • Poesía Épica

Los habitantes primitivos de Grecia, los pueblos de las civilizaciones egea y micénica, poseyeron una literatura oral compuesta en su mayor parte, por canciones referentes a actos bélicos, las cosechas y los ritos funerarios. Los helenos se apropiaron de estas canciones, en el segundo milenio a.C. y, aunque no se conoce la existencia de fragmentos, el arte posterior de los aedos (cantores de balada), que celebraron las acciones de los héroes se desarrolló a partir de ellos. A su vez, las baladas folclóricas, fueron la base de la poesía épica griega.

La épica griega, alcanzó su cima con la Iliada y la Odisea, compuestas por el escritos Homero, aunque se cree que, más que a una sola persona, puede deberse a una sucesión de poetas que vivieron a lo largo del siglo IX a.C. Fueron escritos en el dialecto de la lengua griega, llamado jónico, con mezclas del dialecto eólico. La obra de Homero, mantuvo una tradición oral de más de 400 años.

Acontecimientos míticos y heroicos, que no se celebra en la obra homérica, se convirtieron en el argumento de varios poemas épicos posteriores. Un grupo de estos poemas épicos compuesto por un grupo de poetas, llamados cíclicos, tratan de la guerra de Troya y de la guerra de Los Siete contra Tebas. Entre los poetas épicos conocidos, la mayor parte de ellos de un período superior, como Pisandro de Rodas; autor de la “Heraclecia”, que trata de las hazañas de Hércules; Antímaco de Colofón, autor de la Tebas, y fundador de la escuela de poesía épica. Antímaco influyó heroicamente en los poetas épicos alejandrinos posteriores.

La crítica textual contemporánea, ha establecido, que varias de la obras atribuidas, en un principio a Homero, son de autoría superior. Las más tempranas, son los llamados himnos homéricos, fechados entre el 700 y el 400 a.C.

Poco después de Homero, el poeta Hesíodo, escribió su obra principal, “Los trabajos y los días”, que es el primer poema concentrado en la vida cotidiana y “La Teogonia”, que es un relato de cómo se estableció el orden a partir del caos y del nacimiento de los dioses.

El dístico elegíaco, se popularizó en toda Grecia, durante el siglo VII a.C. y se utilizó en composiciones de todas clases, desde canciones fúnebres a canciones de amor. El primer autor conocido de elegías fue Colino de Éfeso.

Se cree, que el creador del verso yámbico, fue Arquíloco. Puesto que representa los ritmos de la antigua habla griega con mayor fidelidad que ningún otro metro, el verso yámbico, empezó a emplearse también en el diálogo de las tragedias, en la forma de trímetro yámbico.

  • Poesía Lírica

La lírica fue, en un principio, una canción para ser cantada con el acompañamiento de la Lira. En la Antigua Grecia, se componían dos tipos principales de líricas, la personal y la coral.

La lírica personal se desarrolló en la isla de Desbos. El poeta y músico Terpandro, está considerado como el primer poeta lírico griego, porque fue el que primero unió música y poesía. Después de Terpandro, aparecieron, en el siglo VII a.C. los grandes poetas de Lesbos; Acleo, que inventó la estrofa alcea y safo, la mayor poetisa de la Antigua Grecia, que creo la estrofa sáfica. Ambos compusieron sus poemas en dialecto eólico.

En el siglo VI a.C., el poeta Anacreonte, escribió alegres poemas líricos sobre el vino y el amor, conocidos como, anacreónticos. También escribió dícticos (pareados) elegíacos, epigeomas y poemas en metros yámbicos.

La lírica coral se desarrolló por primera vez en el siglo VII a.C. por poetas que escribieron en dialecto dórico. Los poetas Espartanos, donde era dominante este dialecto, fueron los primeros en escribir de esta forma canciones y bailes para celebraciones públicas religiosas. Más tarde lo hicieron para celebrar triunfos personales, como, por ejemplo, una victoria en los juegos olímpicos de la antigüedad.

Se dice que el primer poeta lírico coral fue Taletas, le siguió Texprando, que escribió tanto poemas líricos intimistas como corales y Alemán, que creó el estilo trágico.

La lírica coral alcanzó su apogeo hacia mediados del siglo V a.C. en las obras de Píndaro.

  • Otras formas

Otro género que se desarrolló en el siglo VI a.C. fue un tipo de poema filosófico relacionado con la épica y escrito por filósofos griegos como Empédocles, Jenófanes y Parménides. Hacia finales del siglo V a.C. se escribieron los primeros textos en prosa, los más interesantes, atribuidos al médico Hipócrates.

  • El período ático, siglos VI-IV a.C.

Durante el siglo VI a.C. se desarrolló el drama en Atenas. En su forma primitiva, consistió en un coro de hombres que cantaban y bailaban odas corales. Más tarde, se añadió un actor que dialogaba con el coro.

  • La tragedia

La tragedia tal y como hoy se la conoce, se cree que fue creada en el siglo VI a.C. por el poeta ateniense Esquilo. Esquilo introdujo el papel de un segundo actor, aparte del coro. Sus tragedias eran cerca de 90, aunque únicamente siete de sus obras han llegado hasta hoy, entre ellas “Prometeo encadenado”.

El segundo de los grandes trágicos griegos fue Sófocles, considerado por Aristóteles y otros críticos griegos como el mejor autor de tragedias. Su “Edipo Rey” constituye un epítome del género trágico. De las más de 100 obras que escribió, sólo se conservan 7 de ellas. Su particular contribución a la tragedia, fue la introducción de un 3er actor en la escena, innovación, que más tarde adoptaría Esquilo.

Eurípides, coetáneo más joven que Sófocles, fue el tercer gran autor de teatro. Escribió cerca de 92 obras, de las que solo se conservan 17 tragedias y una obra satírica completa, “Los cíclopes”. Su obra se considera más realista que las de sus predecesores. Por ello, algunos críticos le consideran el más moderno de los dramaturgos griegos. Entre sus obras principales, destacan: “Medea” e “Hipólito”.

  • La comedia

Uno de los más grandes poetas cómicos fue Aristófanes, cuya primera comedia, “Daitaleis”, hoy perdida, data del 427 a.C. , empleando la satírica dramática, ridiculizó a Eurípides en “La ranas” y a Sócrates “Las nubes”. Estan obras representan la antigua comedia de la literatura griega.

La comedia griega posterior se divide en dos grupos, la comedia media (400-336 a.C.) y la comedia nueva (336-250 a.C.); en la media, ejemplificada por las dos últimas obras de Aristófanes “La asamblea de las mujeres” y “Pluto”, ambas escritas entre 392 y 388 a.C., la sátira personal y política es reemplazada por la paradia. Los principales autores de la comedia media fueron Antífanes de Atenas y Alexis de Thuil. Sólo se conservan fragmentos de sus obras.

En la comedia nueva, la sátira se constituye por la comedia social, con tramas y personajes cotidianos, familiares y temas de amor romántico. El principal autor de esta comedia nueva fue Henandro. Se conserva una obra completa de Henandro, “El tacaño” y fragmentos de otras.

  • La Historia

El primer historiador griego, Heródoto, escribió una crónica de las guerras persas en dialecto jónico. A su principal obra, “Historias”, se la valora por la riqueza de información que da sobre la Grecia Antigua, así como por su estilo sugestivo. Turídides fue el primer gran escritor de prosa ática, y con su “Historia de la guerra del Paloponeso”, se ha ganado el título del primer historiador crítico. Las principales obras literarias del historiador y soldado Senofonte fueron: “Anabasis”, “Hemorabilia” y “Hellenica”. Un historiador posterior, Timeo, escribió una historia de Sicilia y se tiene noticia de que inventó el método de calcular el tiempo en las Olimpiadas.

  • La oratoria

La prosa ática alcanzó su máxima expresión en las obras de los oradores atenienses. Antifón, profesor de retórica, es uno de los primeros, cuyas obras se conservan. El orador Lisias, empleo un estilo sencillo y directo, desprovisto de recursos retóricos. Los discursos de Isócrates, por otra parte, son obras literarias concebidas más, para ser leídas que habladas. La rotunda expresión de la oratoria griega se logró en las obras de Demóstones. Empleando todos los recursos del lenguaje, creó discursos que se convirtieron en modelos para los oradores posteriores.

  • La Filosofía

Los dos principales escritores de la filosofía del período ático, fueron Platón y Aristóteles. Platón desarrolló ciertos aspectos de la filosofía de Sócrates y expresó, en forma de diálogos escritos, el tipo de filosofía, que más tarde se denominó, idealismo.

Los diálogos de Platón, no sólo son grandes obras filosóficas, sino también obras maestras de la literatura, llenas de poesía y dramatismo. Aristóteles, discípulo de Platón, escribió un gran número de obras sobre lógica, metafísica, ética, retórica y política. Algunos curditos clásicos, consideran que se trataban de notas tomadas por los estudiantes de las lecturas que Aristóteles daba en el Liceo, su escuela de Atenas. De su crítica literaria sólo se conservan fragmentos sobre la tragedia, la poesía épica y la retórica.

  • El período Helenístico. (323-146 a.C.)

Tras las conquistas de Alejandro III, el Magno, en el siglo IV a.C., la cultura griega se expandió por un amplio imperio. La más destacada entre las muchas escuelas de literatura que se crearon y la mayor biblioteca de la antigüedad se localizaron en la ciudad de Alejandría, en Egipto.

  • La poesía

Una de las más admirables poéticas alejandrinas fue la de Calímaco de Cirene, director de una escuela en Alejandrúia y su principal bibliotecario. Calímaco está acreditado como autor de más de 800 volúmenes, y cada yuno de ellos contiene muchas obras de las que se conservan sólo seis himnos, 64 apigramas y unas pocas elegías, además de otros poémas. Junto con sus seguidores, perfeccionó el empleo del epilio, un poema corto en hexámetros con tema épico narrativo. También desarrollaron el poema didáctico literario y el pastoral y perfeccionaron el epigrama, que más tarde adoptarían sus discípulos romanos.

El poeta siciliano Teócrito, que está considerado por muchos críticos como el más grande de los poetas alejandrinos, escribió “Idilios”, imitado por sus sucesores, como Bión de Esmiena, entre cuyos poemas conservados se encuentra el famoso “Lamento por Adonis” y el poeta también siciliano Mosuo, que escribió el poema “Europa” y composiciones pastorales.

  • La prosa

Posiblemente, la obra más importante del periodo helenístico fue realizada por sabios, científicos y eruditos, en particular por el médico Herófilo, el anatomista Erasístrato, los astrónomos Hiparco de Nicea, Claudio Tolomeo y Aristario de Samos (el primero que sostuvo que la Tierra giraba alrededor del sol) y el matemático, astrónomo y geógrafo Eratóstenes, que midió la circunferencia de la Tierra.

AUTORES GRIEGOS

HOMERO

Nombre tradicionalmente asignado al famoso autor de la Iliada y la Odisea, las dos grandes epopeyas de la antigüedad griega. Nada se sabe de su persona, y de hecho algunos ponen en duda que sean de él estas dos obras. Sin embargo, los datos lingüísticos e históricos de que se dispone, permiten suponer que los poemas fueron escritos en los asentamientos griegos de la costa oeste de Asia Menor, hacia el siglo IX a.C.

La Iliada

Las dos epopeyas narran hechos legendarios que supuestamente ocurrieron muchos siglos antes de la época en que fueron escritas. La Iliada se sitúa en el último año de la guerra de Troya, que constituye el telón de fondo de su trama. Narra la historia de la cólera del héroe griego Aquiles. Insultado por su comandante en jefe, Agamenón, el joven guerrero Aquiles se retira de la batalla, abandonando a su suerte a sus compatriotas griegos, que sufren terribles derrotas a manos de los troyanos. Aquiles rechaza todos los intentos de reconciliación por parte de los griegos, aunque finalmente cede en cierto modo al permitir a su compañero Patroclo ponerse a la cabeza de sus tropas. Patroclo muere en el combate, y Aquiles, presa de furia y rencor, dirige su odio hacia los troyanos, a cuyo líder, Héctor (hijo del rey Príamo), derrota en combate singular. El poema concluye cuando Aquiles entrega el cadáver de Héctor a Príamo, para que éste lo entierre, reconociendo así cierta afinidad con el rey troyano, puesto que ambos deben enfrentarse a la tragedia de la muerte y el luto.

La Odisea

La Odisea narra el regreso del héroe griego Odiseo (Ulises en la tradición latina) de la guerra de Troya. En las escenas iniciales se relata el desorden en que ha quedado sumida la casa de Odiseo tras su larga ausencia. Un grupo de pretendientes de su esposa Penélope está acabando con sus propiedades. A continuación, la historia se centra en el propio héroe. El relato abarca sus diez años de viajes, en el curso de los cuales se enfrenta a diversos peligros, como el cíclope devorador de hombres, Polifemo, y a amenazas tan sutiles como la que representa la diosa Calipso, que le promete la inmortalidad si renuncia a volver a casa. La segunda mitad del poema comienza con la llegada de Odiseo a su isla natal, Ítaca. Aquí, haciendo gala de una sangre fría y una paciencia infinitas, pone a prueba la lealtad de sus sirvientes, trama y lleva a efecto una sangrienta venganza contra los pretendientes de Penélope, y se reúne de nuevo con su hijo, su esposa y su anciano padre.

Épica

Estas dos epopeyas están escritas en un verso formal y elevado, en un lenguaje jamás empleado en la lengua normal; su métrica es el hexámetro dactílico (véase Versificación). Es imposible establecer una distinción entre estas dos obras en el aspecto estilístico. Sin embargo, resulta fácil comprender por qué, desde la antigüedad, muchos lectores las han atribuido a dos autores diferentes. La Iliada habla de las pasiones y plantea dilemas imposibles de resolver. No hay en ella auténticos villanos; Aquiles, Agamenón, Príamo y los demás personajes son víctimas de un universo trágico y cruel. En la Odisea, por el contrario, el mal es derrotado, triunfa la justicia y la familia, tristemente separada, se reúne de nuevo. El astucia racional, particularmente la de Odiseo, actúa como fuerza motriz a través de todo el relato.

Los himnos homéricos

Junto a la Iliada y la Odisea figuran los llamados himnos homéricos, una serie de poemas relativamente breves, que celebran las hazañas de diversos dioses, compuestos en un estilo épico similar, y también atribuidos a Homero.

La cuestión homérica

El texto moderno de los poemas homéricos se transmitió a través de los manuscritos medievales y renacentistas, que a su vez son copias de antiguos manuscritos, hoy perdidos. Pese a las numerosas dudas que existen sobre la identidad de Homero (algunos lo describen como un bardo ciego de Quíos) o sobre la autoría de determinadas partes del texto, como las escenas finales de la Odisea, la mayoría de sus lectores, desde la antigüedad clásica hasta no hace mucho tiempo, creyeron que Homero fue un poeta (o como mucho, dos poetas) muy parecido a los demás. Es decir la Iliada y la Odisea, aunque basadas en materiales tradicionales, son obras independientes, originales y en gran medida ficticias.

Sin embargo, durante los últimos doscientos años, esta visión ha cambiado radicalmente, tras la aparición de la interminable cuestión homérica: ¿Quién, cómo y cuándo se compuso la Iliada y la Odisea? Aún no se ha encontrado una respuesta que satisfaga a todas las partes. En los siglos XIX y XX los estudiosos han afirmado que ciertas inconsistencias internas venían a demostrar que los poemas no eran sino recopilaciones, o añadidos, de poemas líricos breves e independientes (lays); los unitaristas, por su parte, consideraban que estas inconsistencias eran insignificantes o imaginarias y que la unidad global de los poemas demostraba que ambos eran producto de una sola mente. Recientemente, la discusión académica se ha centrado en la teoría de la composición oral-formularia, según la cual la base de los poemas tal y como hoy los conocemos es un complejo sistema de dicción poética tradicional (por ejemplo, combinaciones de sustantivo-epíteto: Aquiles, el de los pies ligeros) que sólo puede ser producto del esfuerzo común de varias generaciones de bardos heroicos.

Ninguna de estas interpretaciones es determinante, pero sería justo afirmar que prácticamente todos los comentaristas coinciden en que, por un lado, la tradición tiene un gran peso en la composición de los poemas y, por otro, que en lo fundamental ambos parecen obra de un mismo creador. Entretanto, los hallazgos arqueológicos realizados en el curso de los últimos 125 años, en particular los de Heinrich Schliemann, han demostrado que gran parte de la civilización descrita por Homero no era ficticia. Los poemas son pues, en cierto modo, documentos históricos, y la discusión de este aspecto ha estado presente en todo momento en el debate sobre su creación.

Influencia

Homero es, de manera directa, el padre de toda la literatura griega posterior: el teatro, la historiografía e incluso la filosofía, llevan la huella de los temas, cómicos y trágicos, planteados en estas epopeyas, así como de las técnicas homéricas. Para los últimos poetas épicos de la literatura occidental Homero ha sido siempre el maestro indiscutible (aun cuando, como en el caso de Dante, no conocieran sus obras directamente). Pero curiosamente, para sus más notables seguidores, la obra de Homero fue tanto modelo como objetivo. Así por ejemplo, la Eneida de Virgilio viene a refutar el sistema individualista de valores de la épica homérica; y en las escenas más homéricas de El paraíso perdido, del poeta inglés John Milton, las estrofas que describen la batalla en el cielo, son esencialmente cómicas. En lo que respecta a la novela, Don Quijote de La Mancha (1605), de Miguel de Cervantes, o Ulises (1922) del irlandés James Joyce, cuanto más homéricas son más tienden a la parodia y la burla de la épica. Lo cierto es que desde los tiempos de Homero, ningún autor ha logrado reunir su genio épico y su erudición.

HESÍODO (siglo VIII a.C.)

Poeta griego que ocupa un lugar de excepción en la literatura griega, tanto por sus preceptos morales como por su estilo coloquial.

Hesíodo nació en Ascra, Beocia (hoy Palaioppanagia). Tras la muerte de su padre se estableció en Naupaktos. Allí pasó su juventud, cuidando de un rebaño de ovejas y realizando las tareas propias de un campesino. Se sabe muy poco acerca de su vida, salvo lo que el propio autor deja entrever en su obra. Los especialistas modernos lo sitúan en el periodo homérico de la literatura griega. Su primera obra, Los trabajos y los días, es el primer ejemplo de poesía didáctica, destinada a instruir más que a entretener. Esta obra relata las experiencias de Hesíodo durante su época de campesino, y está salpicada de episodios alegóricos y fábulas. En un estilo sencillo y moralizante, Hesíodo subraya la importancia del trabajo y la rectitud. Ofrece consejos prácticos sobre cómo vivir, al tiempo que proporciona recetas y normas agrícolas, e incluye un calendario religioso con los días favorables y desfavorables para ciertas tareas del campo. El tema principal de la obra es la decadencia moral. Hesíodo relata la historia del mundo en cinco etapas, desde la edad de oro hasta la edad del hierro, que él considera dominada por el mal.

También se atribuye a Hesíodo la autoría de la Teogonía, o nacimiento de los dioses, un poema en el que el amplio y amorfo corpus de los mitos griegos queda sistematizado y ampliado hasta incluir nuevas divinidades desconocidas en los poemas homéricos. La Teogonía narra la creación del mundo a partir del caos, el nacimiento de los dioses y sus hazañas. La última parte contiene una lista de las hijas de Zeus, padre de los dioses, así como de mujeres mortales. Esta lista es la introducción a un poema perdido, Catálogo de las mujeres, que narra las hazañas de los héroes nacidos de mujeres mortales. De su obra restante no quedan más que títulos y fragmentos, muchos de los cuales se atribuyen por los expertos a imitadores de Hesíodo, y que hoy se conoce como la escuela hesiódica. En este grupo se incluyen el poema didáctico `Consejos de Quirón'; el poema genealógico `Grandes eras'; y los poemas míticos `Boda de Ceix' y `Descenso de Teseo a los infiernos'.

ESQUILO (525-456 a.C.)

Dramaturgo griego nacido en Eleusis, cerca de Atenas, fue el primero de los grandes trágicos de esta ciudad. En cuanto predecesor de Sófocles y de Eurípides, es el fundador de la tragedia griega.

Combatió contra los persas en Maratón, el 490 a.C., en Salamina, el 480 a.C., y posiblemente, en Platea, el año siguiente. Hizo al menos dos viajes, puede que tres, a Sicilia, y allí murió, en Gela, durante su última visita. Posteriormente se erigiría en este lugar un monumento en memoria suya.

Se ha dicho que Esquilo escribió unas noventa obras. Sus tragedias, representadas por primera vez el 500 a.C., se ofrecían como trilogías, o grupos de tres, unidas habitualmente por un asunto común, y cada trilogía venía seguida por un drama satírico (una comedia vulgar en la que intervenía un héroe mitológico, con un coro de sátiros). Se conocen los títulos de 79 de sus obras teatrales, pero sólo han sobrevivido siete. La más antigua Las suplicantes, un drama con poca acción pero con muchas canciones corales de gran belleza; se cree que es la primera obra de una trilogía sobre el matrimonio de las cincuenta hijas de Dánao, que incluía las obras Los egipcios y Las danaides. Los persas, presentada el 472 a.C., es una tragedia histórica sobre la batalla de Salamina, y la acción tiene lugar en Persia, en la corte de la madre del rey Jerjes I.

Los siete contra Tebas, presentada el 467 a.C., se basa en una leyenda tebana: el conflicto entre los dos hijos de Edipo, Eteocles, y Polinices, por el trono de Tebas. Se cree que es la tercera obra de una trilogía, y que las dos primeras son Layo y Edipo. Prometeo encadenado, una obra de fecha incierta, retrata el castigo del rebelde Prometeo por parte de Zeus. Probablemente sea la primera obra de una trilogía prometeica, cuyas otras dos serían Prometeo desencadenado y Prometeo el que trae el anillo.

Las tres obras restantes, Agamenón, Las coeforas y Las euménides (Las furias), presentadas el 458 a.C., forman la trilogía conocida como la Orestiada, o historia de Orestes. En Agamenón, una de las más grandes obras de la literatura dramática, el rey Agamenón regresa al hogar desde Troya y es asesinado a traición por su infiel esposa Clitemnestra. En la segunda obra, Orestes, hijo de Agamenón, regresa a Argos y venga la muerte de su padre asesinando a su madre y a su amante Egisto. Este matricidio es castigado por las vengadoras divinidades, las erinias. En Las euménides, las erinias persiguen a Orestes hasta que éste queda limpio de su sangre culpable y le declara inocente el antiguo tribunal del Areópago gracias a la intercesión de Atenea, diosa de la sabiduría.

Al introducir un segundo actor en la obra, Esquilo creó el diálogo dramático. También desarrolló la representación del drama, al introducir el vestuario y los decorados. Los argumentos de sus obras son profundos, referidos al mito, la religión y la pasión, y encuentran expresión en un lenguaje muy poético. La Orestiada, probablemente su obra más madura, proporciona una intensa visión de sus conceptos de justicia y piedad y de su creencia en una voluntad divina con ayuda de la cual la humanidad puede alcanzar la sabiduría a través del sufrimiento.

SÓFOCLES (c. 496-c. 406 a.C.)

Uno de los tres grandes dramaturgos de la antigua Atenas, junto con Esquilo y Eurípides.

Vida

Sófocles nació en Colono Hípico (hoy parte de Atenas) alrededor del año 496 a.C. Hijo de Sofilo, un acomodado fabricante de armaduras, Sófocles recibió la mejor educación aristocrática tradicional. De joven fue llamado a dirigir el coro de muchachos para celebrar la victoria naval de Salamina en el año 480 a.C. En el 468 a.C., a la edad de 28 años, derrotó a Esquilo, cuya preeminencia como poeta trágico había sido indiscutible hasta entonces, en el curso de un concurso dramático. En el 441 a.C. fue derrotado a su vez por Eurípides en uno de los concursos dramáticos que se celebraban anualmente en Atenas. Sin embargo, a partir del 468 a.C., Sófocles ganó el primer premio en veinte ocasiones, y obtuvo en muchas otras el segundo. Su vida, que concluyó en el año 406 a.C., cuando el escritor contaba casi noventa años, coincidió con el periodo de esplendor de Atenas. Entre sus amigos figuran el historiador Herodoto y el estadista Pericles. Pese a no comprometerse activamente en la vida política y carecer de aspiraciones militares, fue elegido por los atenienses en dos ocasiones para desempeñar una importante función militar.

Obras dramáticas

Sófocles escribió más de cien piezas dramáticas, de las cuales se conservan siete tragedias completas y fragmentos de otras ochenta o noventa. Las siete obras conservadas son Antígona, Edipo Rey, Electra, Áyax, Las Traquinias, Filoctetes y Edipo en Colono (producida póstumamente en el año 401 a.C.). También se conserva un gran fragmento del drama satírico Los sabuesos, descubierto en un papiro egipcio alrededor del siglo XX. De estas siete tragedias la más antigua es probablemente Áyax (c. 451-444 a.C.). Le siguen Antígona y Las Traquinias (posteriores a 441 a.C.). Edipo Rey y Electra datan del 430 al 415 a.C. Se sabe que Filoctetes fue escrita en el año 409 a.C.

Estas siete tragedias se consideran sobresalientes por la fuerza y la complejidad de su trama y su estilo dramático, y al menos tres de ellas Antígona, Edipo Rey y Edipo en Colono son consideradas unánimemente como obras maestras. Antígona propone uno de los principales temas del autor: el carácter de los protagonistas, las decisiones que toman y las consecuencias, a menudo dolorosas, de estos dictados de la voluntad personal. Antígona relata el rito funerario de su hermano Polinice, muerto en combate al desobedecer el edicto de Creonte, gobernador de Tebas. El entierro del hermano acarrea para Antígona su propia muerte, la muerte de su amante, Hemón, que no es otro que el hijo de Creonte, y la muerte de Eurídice, esposa de Creonte.

Áyax, Filoctetes, Electra y Las Traquinias, repiten, en mayor o menor grado, los temas ya expuestos en Antígona. Edipo Rey, merecidamente famosa por su impecable construcción, su fuerza dramática y su eficaz ironía, fue considerada por Aristóteles en su Poética, como la más representativa, y en muchos aspectos la más perfecta, de las tragedias griegas. La trama gira en torno al héroe mitológico Edipo, que poco a poco descubre la terrible verdad de haber ascendido al cargo de gobernador de Tebas tras haber asesinado involuntariamente a su padre, primero, y casándose con su madre, la reina Yocasta, después. Edipo en Colono describe la reconciliación del ciego y anciano Edipo con su destino, y su sublime y misteriosa muerte en Colono, tras vagar durante años en el exilio, apoyado por el amor de su hija Antígona.

Influencia

Sófocles es considerado hoy por muchos estudiosos como el mayor de los dramaturgos griegos, por haber alcanzado un equilibrio expresivo que está ausente tanto en el pesado simbolismo de Esquilo como en el realismo teórico de Eurípides. Se le atribuyen numerosas aportaciones a la técnica dramática, y dos importantes innovaciones: la introducción de un tercer actor en escena, lo que permite complicar notablemente la trama y realzar el contraste entre los distintos personajes, y la ruptura con la moda de las trilogías, impuesta por Esquilo, que convierte cada obra en una unidad dramática y psicológica independiente, y no en parte de un mito o tema central. Sófocles también transformó el espíritu y la importancia de la tragedia; en lo sucesivo, aunque la religión y la moral siguieron siendo los principales temas dramáticos, la voluntad, las decisiones y el destino de los individuos pasaron a ocupar el centro de interés de la tragedia griega.

EURÍPIDES (c. 480-406 a.C.)

Dramaturgo griego, el tercero junto con Esquilo y Sófocles de los tres grandes poetas trágicos de Ática. Su obra, enormemente popular en su época, ejerció una influencia notable en el teatro romano. Posteriormente su influencia se advierte en el teatro del renacimiento como en los dramaturgos franceses Pierre Corneille y Jean Baptiste Racine.

Según la tradición, Eurípides nació en Salamina, un 23 de septiembre probablemente del año 480 a.C., el día de la gran batalla naval entre los griegos y los persas. Sus padres, según afirman ciertos expertos, pertenecían a la nobleza; en opinión de otros, sin embargo, eran de origen humilde. Su hijo, en cualquier caso, recibió una esmerada educación. Las obras de Eurípides comenzaron a representarse en los festivales dramáticos de Ática durante el año 454 a.C., pero hasta el año 442 a.C. el autor no obtuvo el primer premio. Esta distinción, pese a su prolífico talento, no recayó sobre él más que en cuatro ocasiones. Además de sus escritos se interesó muy especialmente por la filosofía y la ciencia

Si bien Eurípides no se identificó personalmente con una determinada escuela filosófica, recibió la influencia de los sofistas y de filósofos como Protágoras, Anaxágoras y Sócrates. Fue un hombre austero, y se consideraba incomprendido por sus contemporáneos, conclusión que, por lo demás, no carece de fundamento, pues fue frecuentemente objeto de ataques por parte de los escritores atenienses de comedia: Aristófanes lanzó contra él una sátira en Las ranas (405 a.C.). Las obras de Eurípides eran criticadas por su carácter anticonvencional, por sus diálogos naturales (sus héroes y príncipes hablaban un lenguaje cotidiano) y por su independencia de los valores morales y religiosos tradicionales. A pesar de todo, sus obras se hicieron famosas en toda Grecia. Al final de su vida abandonó Atenas y se instaló en Macedonia.

Una nueva conciencia

A diferencia de Esquilo y Sófocles, Eurípides representaba los nuevos movimientos morales, sociales y políticos surgidos en Atenas hacia finales del siglo V a.C. Fue éste un periodo enormemente fructífero en el plano intelectual, durante el cual el conocimiento era considerado como el mayor de los logros terrenales. Anaxágoras acababa de demostrar que el aire era un elemento y que el Sol no era una divinidad, sino pura materia. Se establecían nuevas verdades en todos los campos del saber y Eurípides, sumamente receptivo a todas ellas, introdujo una nueva conciencia en la tragedia. Se interesó ante todo por el pensamiento y las experiencias del ser humano ordinario, más que por las figuras legendarias del pasado heroico.

Si bien bebió en las fuentes de la mitología antigua, Eurípides trataba a sus personajes de un modo realista: ya no eran símbolos idealizados y ajenos a la vida normal, sino que se comportaban como sus contemporáneos atenienses. Eurípides compartió el escepticismo intelectual de su época y arremetió en sus

obras contra los dogmas morales y religiosos del pasado, que aún gozaban de cierto crédito entre el pueblo llano. Su actitud y su estado de ánimo se movían entre ambos extremos, a veces incluso dentro de una misma obra. Era capaz de demostrar la corrupción y la debilidad humana con amargura y hondo realismo, y al mismo tiempo de reflejar en sus obras un profundo respeto por el heroísmo humano, la dignidad y la pasión. Eurípides asignó un lugar destacado en su obra a los personajes femeninos y el protagonista de sus dramas era con frecuencia una heroína del crimen o la virtud.

Estructura dramática

La estructura de las obras de Eurípides se ha tachado a menudo de imperfecta por el uso del coro como un elemento independiente de la acción, y por el hecho de que sus obras se basan con frecuencia en brillantes episodios inconexos, que no constituyen una unidad coherente para el desarrollo gradual de la trama. Sin embargo, en obras como Medea (431 a.C.), la trama se desarrolla sin obstáculos hasta alcanzar su clímax devastador. También se le ha criticado el uso de un prólogo explicativo en el que pone en conocimiento de los espectadores sucesos anteriores al comienzo de la obra y a menudo esboza también los acontecimientos futuros. Aristófanes lo ridiculizó por el uso mecánico y exagerado de este recurso, normalmente cargado de largas historias acerca de los personajes dramáticos. Otros de sus recursos eran el deus ex machina, o introducción inesperada de un dios para facilitar o provocar el desenlace, y la alteración de las leyendas en función de las necesidades de la trama.

Argumentos

Eurípides extrajo sus tramas de las mismas fuentes que los demás dramaturgos griegos. Los mitos y leyendas griegos llamaron poderosamente su atención, en particular las aventuras de héroes atenienses como Teseo. También buscó nuevos temas de inspiración, inclinándose de manera especial por aquéllos que sugerían emociones violentas y actos románticos. Tales fueron las historias de los héroes Belerofonte y Faetón, que Eurípides fue el primero en tratar dramáticamente. En Las bacantes también se pone de manifiesto el aspecto liberador de la religión dionisíaca, y los peligros que entraña la pérdida del control y la razón: presas de un frenesí báquico, Agave y las mujeres de Tebas descuartizan a Penteo, sin que Agave sea consciente de que la víctima es en realidad su propio hijo.

Dramas conservados

De las numerosas obras atribuidas a Eurípides se conservan diecisiete tragedias y un drama satírico, Los cíclopes. Entre las tragedias de fecha conocida figuran Alcestes (438 a.C.), Medea (431 a.C.), Hipólito (428 a.C.), Las troyanas (415 a.C.), Helena (412 a.C.), Orestes (408 a.C.), Ifigenia en Áulide y Las bacantes (ambas representadas póstumamente en el 405 a.C.). Entre las obras de fecha incierta destacan Andrómaca, Hércules, Hécuba, Los suplicantes, Electra, Hércules loco, Ifigenia entre los tauros, Ión y Las fenicias.

ARISTÓFANES (c. 445 a.C.-380 a.C.)

Dramaturgo ateniense, considerado uno de los más grandes autores de comedias de la historia de la literatura. Sus obras se han representado a lo largo de los siglos y su ingenio, comicidad y lenguaje poético le han asegurado una popularidad duradera.

Aristófanes, hijo de un tal Filipo, se cree que nació en los alrededores de Atenas. Probablemente recibió una buena educación y tal vez fuera propietario de la isla de Egina. Tuvo tres hijos, Filipo, Araros y Nicostratos, que todos fueron poetas cómicos .

Aristófanes fue famoso por su conservadurismo. Prefería la monarquía a la democracia, y las ideas filosóficas y teológicas establecidas a las nuevas ideas de los sofistas. Su oposición a las novedades y reformas era más emocional que intelectual, y tenía tendencia a no distinguir entre las propuestas progresivas y las retrógradas. Aristófanes escribió 44 obras de teatro, de las que nos han llegado 11. Representó sus tres primeras obras bajo seudónimo. Una de ellas, Los acamenses (425 a.C.), era un alegato para terminar la guerra con Esparta. Los caballeros (424 a.C.), la primera de las obras de Aristófanes representada con su nombre, es una devastadora sátira sobre el político y militar ateniense Cleón, campeón de las fuerzas democráticas y jefe del partido belicista. Las nubes (423 a.C.) es una sátira sobre el filósofo griego Sócrates, cuyos penetrantes análisis de los valores establecidos Aristófanes consideraba enemigos de los intereses del Estado. En Las avispas (422 a.C.) Aristófanes satiriza los tribunales de justicia de su tiempo, y en La paz (421 a.C.) vuelve a insistir en la conveniencia de que finalice la guerra entre Atenas y Esparta. En Los pájaros (414 a.C.) ridiculiza el gusto de los atenienses por los litigios. Lisístrata (411 a.C.), otra sátira sobre la guerra en la que las mujeres luchan por la paz practicando el celibato, es su obra más famosa. Las tesmoforiazusas (411 a.C.) y Las ranas (405 a.C.) incluyen ataques contra Eurípides. La asamblea de las mujeres (392 a.C.) es una sátira sobre la idea de la propiedad comunal, y en Pluto (388 a.C.) hace una reducción al absurdo del concepto de redistribución de la riqueza en Atenas. Estas obras, básicamente caprichos, estaban escritas en una forma menos cuidada que las tragedias, e incluían escenas dialogadas, extensas arengas corales y gran cantidad de música y danza.

Aristófanes ejerció notable influencia en autores como Ben Jonson y Henry Fielding, entre otros muchos de todos los idiomas.

HERÓDOTO O HERODOTO (c. 484-425 a.C.)

Historiador griego, reconocido como el padre de la historiografía. Nació en Halicarnaso (actual Bodrum, en Turquía), de donde se cree que estuvo exiliado hacia el 457 a.C. por conspirar contra el gobierno de la ciudad, favorable a los persas. Probablemente fue directamente a Samos, desde donde viajó por Asia Menor, Babilonia, Egipto y Grecia. La dirección y extensión de sus viajes no se conocen con exactitud, pero le proporcionaron valiosos conocimientos de primera mano de casi todo el antiguo Oriente Próximo. Hacia el 447 a.C. llegó a Atenas, entonces el centro cultural del mundo griego, donde obtuvo la admiración de los hombres más distinguidos, incluido el gran político ateniense Pericles. En el 443 a.C. Heródoto se instaló en la colonia griega de Turios (Thurioi), fundada en el sur de Italia por iniciativa de aquél. Se dedicó el resto de su vida a completar su gran obra, conocida como Historias, cuyo título deriva de la palabra griega historia (`investigación', `búsqueda').

Los estudiosos de Historias la dividieron más tarde en nueve libros. Los primeros tratan sobre las costumbres, leyendas, historia y tradiciones de los pueblos del mundo antiguo, incluidos los lidios, escitas, medas, persas, asirios y egipcios. Los tres últimos versan sobre los conflictos armados entre Grecia y Persia que tuvieron lugar a principios del siglo V a.C. y que son conocidos como las Guerras Médicas. En su obra, el desarrollo de la civilización se presenta como un movimiento inexorable hacia un gran enfrentamiento entre Persia y Grecia, consideradas los dos centros, respectivamente, de las culturas orientales y occidentales. La información de Heródoto procede en parte de los trabajos de sus predecesores y en parte de las observaciones que hizo durante sus extensos viajes.

Sus Historias son el primer trabajo importante en prosa. Tanto las críticas antiguas como las actuales han rendido homenaje a la grandiosidad de su estilo y su franqueza, a su lucidez y a su delicioso estilo anecdótico. Heródoto demuestra un gran conocimiento de la literatura griega y un pensamiento contemporáneo racional. Creía que el Universo estaba regido por el destino y el azar, y que nada en los asuntos humanos es estable. Sin embargo, la elección moral seguía siendo importante, ya que los dioses con frecuencia castigan la arrogancia. Este intento de extraer lecciones morales del estudio de los grandes acontecimientos, es la base de la historiografía griega y romana.

TUCÍDIDES (c. 460-c. 400 a.C.)

Historiador griego, conocido por su Historia de la guerra del Peloponeso, un conflicto en el que participó. Es considerado uno de los creadores de la ciencia histórica y es todavía una destacada figura de la historiografía. Su preocupación por la objetividad ejerció gran influencia sobre los historiadores grecorromanos más antiguos, como Polibio y Dión Casio.

Nacido en Atenas, era hijo de un aristócrata ateniense. Cuando estalló la guerra del Peloponeso entre Atenas y Esparta, en el 431 a.C., Tucídides reconoció su importancia histórica y pensó describir su desarrollo y sus consecuencias. En el 424 a.C. le nombraron comandante de la flota ateniense cercana a la costa de Tracia, pero no llegó a tiempo para evitar la captura de Anfípolis, que cayó bajo el poder espartano de Brásidas. Por ello se le exilió y pasó los siguientes veinte años en el extranjero; regresó en el 404 a.C. al final de la guerra.

Su Historia de la guerra del Peloponeso consta de ocho libros y cubre tres fases de la guerra: el conflicto entre Atenas y Esparta, desde el 431 hasta el 421 a.C., que terminó con la tregua conocida como paz de Nicias; la expedición a Sicilia de los atenienses desde el 415 hasta su fracaso en el 413 a.C. y la reanudación de la guerra entre Atenas y Esparta desde el 413 hasta el 404 a.C. La historia se interrumpe en el 411 a.C., aunque tenía intención de continuar hasta el final de la guerra.

Tucídides mostró en su empresa un conocimiento práctico, tanto de la ciencia política como de la militar. Se interesó principalmente por el aspecto militar de la contienda, que presentó en un estilo conciso y lúcido, evitando las continuas digresiones propias de Heródoto. La narración está ordenada cronológicamente por estaciones. El material usado se basó en sus propias observaciones y en las declaraciones hechas por otras personas, testigos de los sucesos. Declaró que sus investigaciones fueron difíciles, pues comparaba los relatos de diversos testigos directos. Su enfoque fue de gran objetividad perceptiva, y la mayoría de sus apreciaciones han sido confirmadas por inscripciones y escritos contemporáneos. Para dar mayor intensidad a su historia, puso en boca de las figuras principales de la guerra discursos legendarios y dramáticos, que sirvieron de instrumento para analizar los sentimientos públicos y los asuntos que estaban en juego.

JENOFONTE (c. 430-c. 355 a.C.)

Historiador, militar y filósofo griego, sus trabajos contribuyen en gran medida al conocimiento de los avatares de Grecia y Persia durante siglo IV a.C.

Nacido en Atenas, hijo de un caballero ateniense, fue discípulo de Sócrates. En el 401 a.C. se alistó en un ejército de mercenarios griegos al servicio de Ciro el Joven, príncipe de Persia, y tomó parte en la campaña contra el hermano de éste, el rey Artajerjes II. Tras la muerte de Ciro, en la batalla de Cunaxa, los oficiales al mando de los mercenarios griegos fueron asesinados a traición por el sátrapa persa Tisafernes. Jenofonte, que estaba entre los nuevos oficiales elegidos para mandar el ejército griego, un total de 10.000 hombres sin dirigentes en el centro del hostil Imperio persa, asumió la dirección de la retirada y puso a sus hombres a salvo en la antigua colonia griega de Trebisonda (en turco Trabzon, actualmente en Turquía), en el mar Negro, tras una marcha de 2.414 km que duró cinco meses. Su triunfal supervivencia se ha atribuido principalmente al ingenio, previsión y tacto de Jenofonte. En su libro más celebre, la Anábasis, narra la retirada a través de un país desconocido, luchando en medio de los obstáculos desalentadores del terreno y del tiempo contra enemigos salvajes y la falta de provisiones.

Desde Trebisonda, Jenofonte y los `diez mil' (como eran conocidos estos mercenarios griegos) se dirigieron a Bizancio (actual Estambul, en Turquía). Poco después de su llegada, entraron al servicio de los sátrapas persas de Asia Menor. El rescate que consiguió por un rico prisionero persa en esta campaña le permitió vivir cómodamente el resto de su vida. En el 394 a.C. regresó a Grecia, como miembro de la corte del rey de Esparta Agesilao II. Con él participó en la batalla de Coronea, en la que los espartanos derrotaron a los atenienses y a sus aliados tebanos. Los atenienses se vengaron de Jenofonte condenándole al destierro como traidor. El gobierno espartano le regaló una finca en Escilo, junto a Olimpia, donde vivió durante veinticuatro años. Cuando el poder militar de Esparta se hundió en Leuctra, en el 371 a.C., fue expulsado de Escilo. Atenas derogó el bando de exilio contra su persona, pero en lugar de regresar a Atenas, al parecer pasó el resto de su vida en Corinto.

Además de la Anábasis, sus escritos más importantes son: las Helénicas, una continuación de la Historia de la guerra del Peloponeso de Tucídides que cubre el periodo del 411 al 363 a.C.; Ciropedia, una biografía idealizada de Ciro II el Grande, y Acontecimientos memorables, recuerdos de Sócrates y conversaciones socráticas. También escribió un elogio de Agesilao, un grupo de tratados políticos y económicos, una serie de ensayos sobre equitación, caza y guerra de caballería, y varios diálogos socráticos.

Como militar, orador, filósofo, ensayista e historiador, fue el prototipo del erudito ateniense. Sin embargo, encontró más agradable la forma de vida austera espartana que el espíritu democrático de su Atenas natal. Las fuertes tendencias proespartanas y la exageración de los hechos rebajan el valor de sus obras históricas. Sus escritos socráticos revelan una mentalidad que no llegó a comprender totalmente la filosofía de su maestro, y sus propias ideas en general son moralistas y vulgares. La sinceridad y el sentido común son sus mejores características. Su estilo es simple, elegante y sencillo y se le considera un maestro de la exposición clara. Su obra Anábasis, es uno de los primeros libros que suelen leer los estudiantes de la lengua griega.

LISIAS (c. 459 a.C.-c. 380 a.C.)

Orador ático, nacido en Atenas. En el año 404 a.C. los Treinta Tiranos que entonces controlaban la ciudad privaron a Lisias y a su hermano de todas sus posesiones. Cuando mataron a su hermano, Lisias huyó a una población vecina. Regresó a Atenas en el año 403 a.C., tras la derrota de los Treinta Tiranos y el restablecimiento del gobierno democrático. Emprendió entonces acciones legales contra el tirano responsable de la muerte de su hermano. Lisias se ganó la vida escribiendo discursos para los litigantes. Tenía un talento incomparable para adaptar sus discursos al carácter de sus clientes. Los rasgos más destacados de su estilo, como demuestran las obras que de él se conservan, eran la pureza, la sencillez y la claridad.

ISÓCRATES (436-338 a.C.)

Orador y profesor ateniense cuyos escritos sobre política y educación en la Grecia del siglo IV a.C. poseen una gran importancia y un enorme valor histórico.

Isócrates nació en Atenas, en el seno de una familia adinerada. Fue discípulo y seguidor de Sócrates y Platón, quien, en su diálogo Fedro, se refiere a Isócrates como un joven enormemente prometedor. Durante el reinado de los Treinta Tiranos de Atenas, Isócrates dirigió una escuela de retórica en la isla de Chíos. Tras regresar a Atenas, aproximadamente en el año 403 a.C., escribió por encargo discursos legales. En el año 392 a.C. fundó una escuela donde enseñaba a los jóvenes llegados desde todos los rincones del mundo grecoparlante el arte de la redacción de ensayos y el arte de la oratoria. Sus temas eran la actualidad política del momento, y el tono de estos discursos tenía una altura moral que distinguió las enseñanzas de Isócrates de la mera ingenuidad y el efectismo de los sofistas, sus rivales entre los maestros de retórica. Entre sus discípulos más ilustres destacan los oradores Hiperides, Iseo y Licurgo. Isócrates murió a consecuencia de un ayuno voluntario en el año 338 a.C., en protesta por la pérdida de independencia de Grecia.

Entre las obras de Isócrates que hoy se conservan figuran 21 discursos y 9 cartas. En discursos como el famoso Panegírico (380 a.C.), defendió con insistencia la unificación de las ciudades-estado griegas como única medida de protección contra la amenaza de la invasión persa. Tras fracasar en este empeño, instó a eminentes personalidades militares a encabezar las tropas griegas en una guerra contra Persia, como podemos ver en Filipo (346 a.C.), donde hace un llamamiento a Filipo II de Macedonia. El Areopagítico y Sobre la paz (ambas del año 355 a.C.) se ocupan de la política ateniense y el ocaso de la democracia griega. Las cartas de Isócrates abordan temas tan dispares como la educación, el arte de la retórica, el poder de la belleza, el consejo a los déspotas y el llamamiento a los líderes. Entre ellas destacan Contra los sofistas (391-390 a.C.), Elogio a Helena (370 a.C.), Arquidamo (366 a.C.), Antídosis (353 a.C.), y Panatenaico (339 a.C.).

Isócrates ocupa un lugar destacado en la historia de la prosa ática. Su estilo se caracteriza por la fluidez de su cadencia, la compleja estructura de la frase y el frecuente uso de la antítesis (véase Figuras de dicción). Sus escritos sirvieron de modelo a Demóstenes y, más tarde, a Cicerón, a través del cual la influencia de Isócrates llegó a la literatura moderna occidental.

DEMÓSTENES (c. 385-322 a.C.)

Político ateniense, el orador más grande de la antigua Grecia, dirigió la oposición de Atenas frente a Macedonia. Nació en el demo de Paeonia, cerca de Atenas. Su padre murió cuando era un niño de siete años, dejando una fortuna en fideicomiso para su hijo. Tan pronto como Demóstenes alcanzó la mayoría de edad, procesó a los fideicomisarios, que habían intentado estafarle. Sin embargo, sólo consiguió recuperar una parte de su herencia y centró su actividad en escribir discursos que usó en litigios legales particulares. Según sus biógrafos sufría un impedimento del habla y sus intentos de expresar sus propios discursos fueron tan infructuosos que recurrió a medios poco frecuentes para superar su defecto, incluida la práctica de hablar con guijarros en la boca.

Aunque Demóstenes continuó la práctica legal privada, se interesó cada vez más por los asuntos públicos. Se dedicó a restablecer el espíritu público en Atenas y a la conservación de la cultura griega. La mayoría de sus principales discursos estuvieron dirigidos contra el poder creciente del rey Filipo II de Macedonia, a quien veía como una amenaza no sólo para Atenas sino para todas las ciudades-estado griegas. El tema principal de su primer discurso contra Filipo, conocido como la Primera Filípica (351 a.C.), fue todo un presagio, ya que dos años más tarde Filipo atacó Olinto, aliado de Atenas, y en tres discursos, llamados las Olínticas, Demóstenes exhortó a Atenas a ayudar a su aliado. Cuando Olinto fue destruido, Demóstenes estaba entre los enviados (346 a.C.) para negociar la paz entre Atenas y Filipo. Sin embargo, durante los ocho años siguientes, continuó con sus advertencias contra los abusos macedónicos. Entre sus discursos de este periodo destacan la Segunda Filípica, el discurso conocido como Sobre la falsa embajada, contra Esquines, orador rival y partidario de Filipo, y la Tercera Filípica, considerada la mejor de este grupo, en la que se exigía una acción resuelta contra Filipo. En gran parte a través de los esfuerzos de Demóstenes, el intento de Filipo, en el 340 a.C., de capturar Bizancio (ahora Estambul) se retrasó. A pesar de una alianza entre Tebas y Atenas, ciudades hostiles entre sí durante largo tiempo, Filipo las derrotó en Queronea en el 338 a.C. Demóstenes continuó hablando a favor de la liberación, incluso después de la conquista de Grecia por Macedonia. En el 336 a.C. el orador Ctesifonte propuso que Atenas honrara a Demóstenes por sus servicios a la ciudad presentándole, según la costumbre, con una corona dorada. Esta propuesta se convirtió en una cuestión política, y en el 330 a.C., mediante un tecnicismo legal, Esquines procesó a Ctesifonte por haber ofrecido la corona. En su brillante discurso Sobre la corona, Demóstenes no sólo defendió a Ctesifonte sino que también atacó a quienes pudieran haber preferido la paz con Macedonia. Como resultado, Ctesifonte fue absuelto y Esquines se vio obligado a exiliarse.

En el 324 a.C. Demóstenes fue declarado culpable, es posible que injustamente, de aceptar un soborno de Harpalo, a quien el hijo de Filipo, Alejandro Magno, había confiado grandes tesoros y que se había fugado refugiándose en Atenas. Después de la muerte de Alejandro en el 323 a.C. Demóstenes exigió de nuevo a los griegos liberarse del control macedónico, pero el sucesor de Alejandro, Antípatro, sofocó toda resistencia y exigió que los atenienses le entregaran a Demóstenes y a otros líderes patriotas. Cuando la asamblea ateniense aprobó una sentencia condenando a muerte a los patriotas, Demóstenes huyó a un santuario en la isla de Calauria, donde se suicidó. La fama de sus discursos continuó durante siglos, inspirando al orador romano Cicerón, entre otros, en sus discursos contra Marco Antonio después de la muerte de Julio César.

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