Cicerón: Los Deberes

Filosofía clásica romana. Estoicismo. Reponsabilidad social. Igualdad. Ley. Honestidad

  • Enviado por: Coquí Dormilón
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 5 páginas
publicidad
cursos destacados
Doctorado en Fundamentos Clásicos del Derecho Patrimonial en Derecho Romano y Derecho Vigente
UNED
El Programa pretende cumplir con la función de iniciar al alumno en sus primeros pasos en la investigación...
Solicita InformaciÓn

Master de Ética para Ciencias de la Salud
Formación Alcalá
Requisitos académicos para acceder:Terapia ocupacional
Solicita InformaciÓn

publicidad

Cicerón y Los Deberes
Introducción

Al estudiar la historia del Imperio Romano y su legado
nos podemos encontrar con hombres que fueron los
protagonistas en la creación y destrucción de la República.
Entre ellos hubo héroes militares, políticos ambiciosos y de
buena fé, como también grandes oradores.  Uno de ellos fué
Marco Tulio Cicerón.
Este trabajo trata sobre su vida, su filosofía de vida
y su obra, Los Deberes.

Datos Biográficos
Marco Tulio Cicerón  fue un líder político en la
antigua Roma.  Él nació el 3 de enero del 160 a. de C. en el
municipio de Arpino.  Como  hijo de una familia prominente
conoció durante su juventud a oradores famosos, como  M.
Licinio Craso y a grandes maestros del Derecho como Mucio
Escévola.  Aprendió además Retórica y Filosofía con Molón de
Rodas y Filón de Larisa.
Desde los veintiséis años demostró su talento como
abogado y orador al  defender a Sexto Roscio Amerino,
acusado de parricidio por las intrigas de algunos
partidarios  de Sila.  Este triunfo lo ubicó entre los
principales abogados de Roma.  Fue nombrado cuestor de
Lilibea (Sicilia) en el 75 a. de C.  En el  70 a. de C.
actuó como abogado de los sicilianos contra  Verres, antiguo
gobernador de la isla y miembro del partido aristocrático.
Con un breve discurso (Las Verrinas) y los testigos que él
mismo consiguió logró la condena del reo a quien defendía
Hortensio -el orador más famoso de la época.  Las Verrinas
forman un valioso documento sobre la Sicilia del siglo I a.
de C.1
Como edil en el 69 a. de C. y pretor en el 66 a. de C.
pronunció discursos en defensa de Fonteyo y apoyó a Manilio,
el cual aconsejaba confiar el mando de la guerra contra
Mitridates a Pompeyo.  Fue elegido cónsul en el 64 a. de C.
Sus oratorias más célebres como cónsul fueron las cuatro
Catilinarias, con las que desbarató la conjuración de
Catilina e hizo ejecutar a sus cómplices, de la cual asumió
la responsabilidad.
En el 58 a. de C. Plubio Codio, tribuno nombrado con el
favor de César, hizo aprobar una ley que establecía la pena
de destierro para quienes hubiesen entregado a la muerte a
un ciudadano sin juico popular.  Ésto causó el destierro de
Cicerón el cual volvió al año siguiente y aceptó el cargo de
procónsul en el 51 a. de C.  Cuando comenzó la guerra civil
favoreció a Pompeyo, pero cuando César tomó poder de Roma se
retiró de los pompeyanos y se fué a Brindisi.  Allí esperó a
que César le otorgara el perdón y regresó a Roma.  Durante
esta época se dedicó a estudiar, leer y componer muchas
obras sobre filosofía y retórica.  En pocas ocasiones habló
en público; una vez para la repatriación de Claudio Marcelo,
un adversario de César y otra a favor del anticesariano
Ligario.
Cicerón aconsejó inúltilmente a César que devolviera la
libertad a Roma.  El 15 de marzo del 44, César es asesinado.
Durante ese periodo combatió a Marco Antonio escribiendo
catorce discursos conocidos como las Filípicas.  Esto
enfureció al senado y al foro.  Cicerón trató de huir por
mar, pero fue alcanzado en Formia y recibió su muerte el 7
de diciembre del 43.
Sus obras se clasifican en retóricas, oraciones, cartas
y tratados de filosofía moral. Además de los mencionados
anteriormente se encuentran: La Consolación, escrita después
de la muerte de su hija; De la república, donde sugiere que
el mejor estado consiste en las tres formas de gobierno,
monarquía, democracia y aristocracia;  Hortensius, en honor
a un amigo; De los deberes, dirigido a su hijo Marco en un
tiempo de graves conflictos respecto a la moral pública.2


Estoicismo
Según Spielvogel, para los estoicos la felicidad podía
encontrarse sólo en la virtud, o sea vivir en armonía con la
voluntad divina.   Al aceptar la ley divina, la gente
adquiría control de sí misma y obtenía paz interior.
Contrario a otras corrientes filosóficas, los estoicos
consideraban el servicio público una actividad noble.3
Ferrater, por su parte,  define estoicismo como un
conjunto de doctrinas filosóficas, un modo de vida y una
forma de concebir el mundo.  Afirma, que es una escuela
filosófica griega y grecorromana que se divide en tres
períodos.4
El primero de ellos, conocido como estoicismo antiguo,
fue fundado por un maestro llamado Zenón de Citio.  Los
antiguos estoicos recogieron algunos rasgos de la escuela
cínica, especialmente en la política y la moral, y se
preocuparon intensamente de cuestiones físicas -que
relacionaron con sus ideas acerca de la divinidad y del
destino- y lógicas.
El segundo período se conoce como esticismo medio y sus
principales figuras fueron Panecio y Posidonio.  Los
estoicos de este período dieron mayor importancia a
problemas humanos y morales.  Sus ideas influyeron
grandemente sobre el mundo intelectual y político romano,
constituyendo así,  el fundamento de las creencias políticas
y de acción moral de muchos estadistas romanos a partir del
siglo I a. de C.
En el tercer período, el estoicismo, puso mayor énfasis
en los deberes cívicos, la responsabilidad social, la
importancia de una buena ley y la igualdad de los derechos
humanos.5  En este período el estoicismo tuvo un gran
impacto en la ley romana, en la administración y en la
literatura.  Entre los estoicos de la época se encuentran
Marco Aurelio y Cicerón.


Los Deberes
El libro primero de Los Deberes de Cicerón, según pude
entender, habla sobre los deberes que tiene el hombre hacia
la sociedad y hacia él mismo.  El libro primero es una carta
dirigida a su hijo, Marco, el cual llevaba estudiando un año
con Catrippo en Atenas.   En este libro menciona a su hijo
que existe sólo una ley verdadera.  Esta ley es la recta
razón, la cual de acuerdo con la naturaleza, gobierna sobre
todos los hombres, es eterna y no cambia.  La misma impulsa
a los hombres al  cumplir con sus deberes, prohibiéndoles
hacer el mal.   Ni los poderes públicos, ni el pueblo pueden
ponerle fin a esta ley, ni declarar del cumplimiento de la
misma a los ciudadanos.
Cicerón tambien habla en este libro sobre lo honesto,
lo útil y la relación entre éstos.  Él dice que todo lo que
es honesto produce cuatro partes o aspectos de la
honestidad: disernir lo verdadero, salvaguardar la sociedad,
espíritu recio y moderación o templanza.  Otra de las cosas
a las que Cicerón hace mucho énfasis es la justicia y a la
beneficiencia que se derivan de los tres últimos aspectos
de lo honesto.  Tambien dice y explica que hay ciertos
deberes hacia aquellos que hayan injuriado.  Él afirma que
"para cumplir todos estos deberes, habrá que tener en cuenta
qué es lo que cada uno más necesita y qué es aquello que
cada uno, aún sin nosotros, puede  o no conseguir".6  Más
adelante, nos hace saber que la honestidad que buscamos en
un alma elevada y grande no es obra de las fuerzas del
cuerpo, sino de las del alma.
Cicerón le hace énfasis a la honestidad en todo el
libro.  O sea que, para poder cumplir con nuestros deberes
tenemos que cumplir con todos los aspectos de honestidad.
Si no hacemos ésto podríamos llegar a ser uno de esos
injuriosos.

BIBLIOGRAFIA
Bompiani  (1987).  Diccionario de Autores  (Tomo 1).  Barcelona: Hora, S. A.
Cicerón, M. T.  (1972).  Los Deberes  (F. Samaranch, trans.)   P. R.:
Editorial
Universidad de Puerto Rico.
Enciclopedia Autodidática Océano.  (1987). Vol I,   Barcelona: Ediciones
Océano y
Éxito, S. A.  260-270.
Ferrater Mora, J.  (1994).  Diccionario de Filosofía (Tomo 2).  Barcelona:
Editorial
Ariel, S. A.
Grolier Multimedia Encyclopedia (1998).  [Computer program].  Novato, CA:
Mindscape, Inc.
Spielvogel, J. J.  (1997).  Civilizaciones de Occidente (3ra ed.).  México:
International
Thomson Editores.