Carlos V

Historia de España. Borbones. Emperador de Alemania

  • Enviado por: Matías Javier Wartelski Pryluka
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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Carlos I rey de España V emperador de Alemania

Vida de Carlos

Hijo de Felipe el Hermoso, archiduque de Austria, (hijo de Maximiliano I emperador de Alemania y María de Borgoña duquesa de los Países Bajos), y de Juana la Loca (hija de Fernando el Católico rey de Aragón e Isabel I reina de Castilla), Carlos nació en Flandes. A cargo de Adriano de Utrecht, fue educado en la corte flamenca y tuvo una excelente preparación cultural y religiosa. Casado el 1526 con Isabel de Portugal (unificando, así, toda la península Ibérica), tuvo tres hijos: Felipe II, más tarde rey de España, María y Juana. Carlos V, después de abdicar en 1556, se retiró al monasterio español de Yuste (demostrando así su sincera españolización) donde murió en 1558.

Herencias y escaladas de poder de Carlos

En 1515, se hace cargo de los Países Bajos, que ha heredado de su abuela paterna María de Borgoña. Debido a su inexperiencia, sin embargo, cede el gobierno a Guillermo de Croÿ. En 1516, muere su abuelo materno Fernando el Católico (que debido a la muerte de Isabel I en 1504, la de Felipe el Hermoso en 1506 y a la locura de Juana la Loca es el rey de España), y en 1517 Carlos se convierte en Carlos I rey de España. En 1519, muere su abuelo materno Maximiliano I que le deja el Sacro Imperio Alemán y Carlos I de España se convierte en Carlos V emperador de Alemania. Más tarde, Carlos V adquirirá la Borgoña también con lo que se constituirá el mayor imperio jamás conocido. Bajo su poder se encontrarán Holanda, Luxemburgo, Artois, el Franco Condado, Aragón (Cataluña, Valencia, Baleares y Aragón), Navarra, Castilla (el resto de la actual España y los territorios americanos), Nápoles, Sicilia, Cerdeña, el Imperio Alemán y los territorios austriacos de los Habsburgo (Hungría, Austria y Bohemia.).

La realidad de la herencia es que recibió un imperio con muchas posibilidades, que no aprovechó, pero en una situación muy difícil de manejar. Recibió mucho dinero, es verdad, pero este sólo sirvió, y más tarde ni eso, para alimentar los mercenarios y virreyes del emperador. Recibió un imperio inmenso, mal organizado, heterogéneo política y culturalmente (España, Alemania, América), con diversos frentes (Turquía, Francia, Inglaterra), sin unidad religiosa (herejes, judíos, magrebíes, conversos.). Los problemas fueron a su encuentro desde que fue coronado rey de España y lo seguirían hasta su abdicación.

Política interior en España del rey Carlos I

Cuando Carlos I llegó a España su temprana edad, 17 años, su educación y origen flamencos y los ministros extranjeros, la mayoría de ellos también flamencos, causaron un enorme descontento en Castilla. Esto, sumado a la petición del nuevo rey, a las Cortes castellanas, de subsidios para mantener su imperio (ejércitos, virreyes, etc.) provocaron el levantamiento de las Comunidades (1520-21.). Detrás de este, sin embargo, había, también, varias reivindicaciones sociales y políticas:

  • Todas las clases castellanas estaban descontentas por el empobrecimiento del reino después de la muerte en 1504 de Isabel I.

  • Los castellanos, al prever lo poderoso que podía llegar a ser el imperio español con el descubrimiento de América, consideraban España muy importante y querían que Carlos fuera rey de España y no emperador, posición contraria a la de éste. Por si esto fuera poco, Carlos presionaba a las cortes para que subvencionasen su imperio.

  • La burguesía (los liberales) quiere que las cortes de las ciudades castellanas tengan más independencia. Quieren cierta liberalización.

  • Las posiciones antagónicas de la burguesía -los grandes querían aumentar la exportación de la lana castellana en bruto, mientras los manufactureros estaban interesados en obtener más lana, también en bruto, para la floreciente industria textil-.

  • La nobleza quiere volver a las costumbres medievales, donde predominaban los pequeños reinos de los grandes terratenientes, es decir quiere guardar los antiguos privilegios. Esto es contrario también a la idea centralizadora e imperialista de Carlos V.

  • Los conversos también están inquietos debido a la hostilidad con la que son tratados, principalmente por la Inquisición.

  • Finalmente, como ya se ha dicho, la extranjería de Carlos y de sus ministros hace que los castellanos desconfíen en ellos.

En el 1521, los ejércitos de Carlos V derrotarán a los comuneros en Villalar. Carlos había conseguido, además, el apoyo de la alta aristocracia latifundista (ya que tanto la herejía como los burgueses sublevados, contra los que lucha Carlos V, proponen un nuevo orden de las cosas, una nueva sociedad, donde, probablemente, la nobleza perdería sus antiguos privilegios) y con esta victoria instaurará, definitivamente, el absolutismo centralista en la España castellana. Además, Carlos V se ocupará más de ser emperador que rey (cabe decir que pasó poquísimo tiempo en España, haciendo de su esposa la regenta de España), y se convertirá en el líder occidental en la lucha católica contra la herejía creciente (protestantismo) iniciado por Lutero y contra los turcos.

El otro gran conflicto interno español, muy parecido al primero, que tuvo Carlos V fue la sublevación de las Germanías, hermandades cristianas. La sublevación, protagonizada por artesanos y por la pequeña burguesía pretendía emancipar Valencia y las Baleares del poder real y otorgar a estas regiones cierta liberalización. La sublevación, empezada en 1521 y aplastada en 1524, permitió a Carlos V consolidar el absolutismo centralista en la España de aragonesa y conseguir, también aquí, el apoyo de la alta aristocracia. Pacificada España, ésta debería integrarse en la política imperial de Carlos V y suministrarle dinero para mantener el enorme imperio.

Castilla fue la encargada de sostener el terrible peso del imperio. Carlos V, ante la garantía de la plata americana, pedía préstamos a los banqueros europeos, pues el dinero tardaría todavía en llegar de América. Carlos V, Castilla en realidad, se endeudó: en 1539 debía 1 millón de ducados a los banqueros y en 1551 6.800.000. La plata que llegaba de América, que tampoco era la suficiente, entraba por Sevilla y salía por Santander en dirección a los ejércitos y los virreyes carlinos. Castilla, de esta manera, se empobrece y endeuda, mientras el imperio se sostiene en unos débiles pilares, la plata americana, que no son muy seguros. Cuando Carlos V abdique, dejará un imperio y una Castilla arruinados económicamente.

La colonización de América durante el reinado de Carlos V

Durante el reinado de Carlos V, se completó gran parte del descubrimiento y la colonización de América. Espinosa creó Panamá, mientras Cortés fundaba Nueva España, la actual México. Más tarde fueron colonizadas las actuales Nicaragua, Guatemala y Honduras en Centroamérica, Venezuela, Perú y el Río de la Plata (Argentina) en la costa sudamericana, se adentraron en el continente Norteamericano y se llegó a Asia desde las costas Atlánticas de México. En 1531, se cometió la cruel conquista del imperio Inca, eliminando esta bella cultura americana. Se siguió hacia el corazón de Sudamérica y se conquistó Filipinas.

Política exterior de Carlos V emperador de Alemania

Carlos V siempre deseó un imperio unido religiosa y políticamente, aunque nunca llegó a contar con él. Su virtual imperio, llamado por algunos reino de reinos, fue un cúmulo de problemas. Por una parte, los ejércitos de Carlos V, sostenidos por una Castilla que finalmente se arruinaría, tenían que mantener a raya a franceses y turcos, mientras tenían que reprimir, también, problemas interiores del imperio como el de los príncipes alemanes. Esta complicadísima situación pudo más que Carlos V que se vio obligado a abdicar dejando tras de sí un imperio virtualmente poderosísimo, cuya realidad era la decadencia.

Contra Francia

En cuanto a Francia, ésta y Aragón siempre se habían disputado el control de Italia, lo que ya provocaba tensiones. Sin embargo, la realidad era que Francisco I, rey francés, se vio de repente rodeado por un más que amenazante imperio. Esto lo llevó a intentar ganarle territorios estratégicos. A Francia le interesaban Navarra y Rosellón, bajo el poder de Carlos V, mientras que este aspiraba a Borgoña y el Milanesado, en poder francés. El primer enfrentamiento llegó en 1521, el resultado del cual fue que Navarra se consolidó como parte de España. Siguieron las guerras y en 1532, Francisco I se alió con Solimán, líder turco y enemigo del imperio carlino, y con los protestantes alemanes. En 1544, se firmó el tratado de paz de Crépy:

  • Artois, Flandes, el Milanesado y Nápoles fueron absorbidos por el imperio de Carlos V.

  • Borgoña, conseguida por Carlos V en 1526, fue recuperada por Francisco I.

  • Francia se comprometió a romper sus alianzas con Turquía y a luchar por la causa cristiana.

Sin embargo, el nuevo rey francés, Enrique II, se alió de nuevo con los alemanes protestantes y prosiguió con las hostilidades hispano-francesas.

Contra los turcos

La lucha contra los turcos fue tanto religiosa como territorial. Turquía amenazaba la Europa Central y el Mediterráneo. Carlos V se dedicó, en Europa Central, únicamente a mantener a raya a los turcos, sin atreverse a contraatacarlos; así, por ejemplo, obligó a Solimán a retirar su cerco a Viena. En el Mediterráneo, en cambio, se vio obligado a penetrar hacia el Oriente; por ejemplo, conquistó, en 1535, Túnez, perdiendo, sin embargo, en Argel (1541).

En Alemania

En Alemania, el problema era político-religioso, pues muchos príncipes alemanes se convirtieron al protestantismo y se aliaron en la Liga de Esmalcalda. Por otra parte, muchos de ellos rechazaban un imperio centralista y querían sus propios e independientes reinos, querían la emancipación. En un principio, Carlos V intentó reconciliar a los alemanes mediante el diálogo pacífico, pero ante su fracaso se vio obligado a utilizar la fuerza: en 1547 venció a la Liga de Esmalcalda en la batalla de Mühlberg. Esto sólo fue una victoria momentánea, pues poco después ésta se había reorganizado y encontrado un importante aliado: Enrique II, nuevo rey de Francia. En Innsbruck en 1552, Carlos V sufrió una desastrosa derrota contra la Liga protestante y su aliado francés. En la paz de Habsburgo se vio obligado a otorgar la libertad religiosa a Alemania, renunciando definitivamente a sus sueños de unidad.

Renuncia de Carlos V

En 1556, Carlos V cedió a su hijo Felipe II, en 1555, los Países Bajos y en 1556 España. Ese mismo año cedió también el imperio alemán a su hermano Fernando.

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