Cáncer

Neoplasma maligno. Tumor. Oncología. Células malignas. Tratamiento

  • Enviado por: Chukyna
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El cáncer es un "neoplasma maligno". La palabra neoplasma significa "multiplicación" y un neoplasma es el tejido llamado " tumor" que da efecto de esta multiplicación.

El cáncer se origina a partir de una célula cualquiera de un tejido, y es un grupo de enfermedades diferenciadas en función del tejido y de la célula de origen. Esa célula se multiplica continuamente, invade otras células anormales y destruye otros tejidos.

Los tumores malignos se ordenan de acuerdo con su origen histológico. Se han reconocido cientos de enfermedades neoplásicas, de entre ellas destacan tres subtipos:

Sarcomas.- Los que proceden del tejido conectivo muscular u óseo son sarcomas (como los huesos, cartílagos, nervios, vasos sanguíneos, músculos y tejido adiposo).

Carcinomas.- Los que derivan de tejido epitelial son carcinomas: los carcinomas de una estructura glandular se llaman adenocarcinomas.

Leucemias, estructura similar a la piel, se llaman carcinomas de células escamosas; los que tienen linfomas y mielomas.- En el tercer grupo, están las leucemias, linfomas y mielomas que incluyen los cánceres de los tejidos formadores de las células sanguíneas. Los que proceden del tejido linfático o hematopoyético (convierten la sangre venosa en arterial).

La medicina que estudia los tumores es la oncología.

Las células neoplásicas se diferencian de las células normales por su estructura- un cambio en el DNA de sus cromosomas, que altera su ritmo de mitosis y lo acelera por encima de los niveles normales- y en la función, ya que no sirven a un propósito útil.

Las células malignas se multiplican y se esparcen por todo el cuerpo, y reproducen el padecimiento en órganos distintos de aquel en que se presentó primero. Las células malignas pueden formar metástasis a través de la sangre o de los vasos linfáticos, por transporte o un traspaso accidental de un sitio a otro en una operación, y por extensión local.

PRIMER PASO

Lo más importante es detectar rápidamente la enfermedad, pues si el cáncer está comenzando, es más fácil su curación que si ya está extendido.

Como método definitivo en el diagnóstico del cáncer, se realiza una biopsia. Se toma, con una fina aguja flexible, una sección del tejido tumoral con el que se realiza un estudio. Algunos de los cánceres más mortíferos, como el de mama, colon y recto, cuello uterino y próstata, pueden ser declarados por la prueba del screening.

Hay otros síntomas con los que el propio paciente puede detectar la existencia de un cáncer:

Cambios continuos en la digestión.

Heridas que no curan.

Hemorragias inhabituales por la nariz o los oídos; en la orina o las heces.

Bultos en las mamas o en otras regiones del organismo.

Dificultad para tragar alimentos.

Cambios extraños en el aspecto de verrugas cutáneas o lunares.

Tos duradera o ronquera.

Pérdida de peso.

Pérdida de apetito.

Pérdida de sangre aparte del período.

Estas señales de alarma nos facilitan un diagnóstico precoz del cáncer y debemos tenerlos en cuenta para facilitar un tratamiento curativo del cáncer desde su aparición.

Cuando el médico confirma la existencia de un cáncer puede iniciar el tratamiento adecuado, bien sea con cirugía, quimioterapia, radioterapia o tratamiento hormonal.

SEGUNDO PASO

Cirugía

Con este diagnóstico, médico y paciente pueden planificar mejor el tratamiento a seguir y la cirugía si fuera necesaria.

El principal método para eliminar las células malignas es la cirugía. En el caso del cáncer de mama, antes era necesaria la extirpación de la mama entera "mastectomía", pero hoy no hace falta llegar hasta ese extremo, bastaría con realizar una "masectomía ", que es la extirpación de la zona cancerosa.

Sin embargo, muchos cánceres están tan extendidos que la cirugía curativa ya no es efectiva. En estos casos el tratamiento puede ser con quimioterapia o radioterapia.

Quimioterapia

La palabra quimioterapia se utiliza para hablar siempre del tratamiento del cáncer mediante fármacos específicos que retrasan el crecimiento de las células tumorales. Por desgracia además de destruir células malignas, destruye células normales, con una serie de efectos secundarios: vómitos, náuseas, caída del cabello, supresión de médula ósea...

La sensibilidad de ciertos tumores a la quimioterapia hace posible la curación de un alto porcentaje de cánceres, como el uterino, las leucemias agudas... Otros cánceres avanzados responden a la quimioterapia y se pueden controlar durante periodos largos, por lo que se utiliza como tratamiento paliativo.

Esta técnica tiene dos problemas la toxicidad y la resistencia.

Radioterapia

La radioterapia supone exponer alguna zona del organismo a una radiación ionizante. Esta radiación puede provenir de isótopos radiactivos o de rayos X. La sensibilidad de los tumores a las radiaciones es muy variable. La radiación tiene la propiedad de respetar en cierto grado los tejidos normales, permite el tratamiento de tumores en zonas donde la cirugía seria complicada. La radioterapia deberá dirigirse hacia el tumor evitando la exposición a tejidos normales. Su tratamiento depende del tumor y sus dosis pueden ser diarias o periódicas, durante un período determinado.

Los efectos que conlleva la exposición a radiaciones es pérdida de apetito, enrojecimiento, descamación, picores además de repetirse los producidos por la quimioterapia.

La máquina más conocida de radiación es la bomba de cobalto y loa aceleradores lineales.

La radiación y la quimioterapia se pueden emplear juntas o con la cirugía en la denominada terapia combinada.

Tratamiento hormonal

Otra posibilidad de tratamiento de la enfermedad consiste en la hormonoterapia, que se realiza cuando la enfermedad anida en los órganos sexuales; la hormona que se aplica es la hormona sexual contraria a la que corresponde al órgano canceroso. Por ejemplo, el cáncer de próstata se trata con hormonas femeninas, y el cáncer de mama con hormonas masculinas.

TERCER PASO

Después hay que poner un tratamiento eficaz para conseguir el mejor resultado posible. Este tratamiento suele traer complicaciones psíquicas y a veces físicas al enfermo, por lo que debe hacerse un seguimiento que permita corregir estas secuelas y por último una atención especial al enfermo terminal para que su situación sea más llevadera. El dolor puede controlarse, utilizando combinaciones de analgésicos, además de tranquilizantes o antidepresivos. Lo máximo en analgésicos es la morfina.

LA PREVENCIÓN SANITARIA del cáncer se divide en primaria, secundaria y terciaria.

Denominamos prevención primaria a la que evita que se produzca la enfermedad.

Es prevención secundaria o detección precoz, la que evita las consecuencias más inmediatas de la enfermedad.

Por último, la prevención terciaria se ocupa de evitar las secuelas que pueden quedar una vez tratado el problema.

FACTORES DE RIESGO: INTERNO Y EXTERNO

El tabaco es el factor de riesgo más importante, en los cánceres de Asturias. Otro factor de riesgo es el alcohol, aunque está relacionado con menos cánceres. También son importantes los efectos de las exposiciones industriales asociados al cáncer.

FACTORES INTERNOS DE RIESGO

Aunque el cáncer puede tenerse a cualquier edad, suele ser una enfermedad de los adultos mayores; su frecuencia avanza con la edad.

El cáncer es la segunda causa de muerte en los adultos en el mundo occidental, y la principal en niños de 1 a 14 años.

Así todo, la edad sólo es uno de varios factores internos de riesgo de cáncer en una persona.

Otros factores endógenos (internos) de riesgo son: sexo, raza, herencia/ genética, y el aspecto inmunológico y psicosocial.

Factores sexuales

Las mujeres entre los 20 y los 40 años de edad tienen tres veces mayor probabilidad de tener cáncer que los hombres. El índice global de mortalidad es mas alto en hombres que en mujeres. En las mujeres, los cánceres más comunes son: el mamario, colónico y del útero; en los hombres, los más comunes son: los cánceres de pulmón, vías GI, próstata y vejiga.

Factores raciales

La frecuencia del cáncer y su mortalidad son mayores en las personas de raza negra como resultado de los factores económicos, sociales y ambientales que impiden la detección temprana, y al aumento del riesgo de exposición a carcinógenos industriales

Factores hereditarios/ genéticos

Algunos cánceres son familiares. Por ejemplo, una mujer cuyos familiares en primer grado (hijas o hermanas) padezcan cáncer mamario tiene mayor riesgo que la mujer en la población general. Esta tendencia puede deberse a genes comunes, factores ambientales, o ambos.

Ciertas alteraciones genéticas pueden predisponer al individuo al cáncer. Por ejemplo, los síndromes de Down y de Klinefelter predisponen a la leucemia.

Factores inmunológicos

Se cree que el sistema inmunológico puede ser capaz de reconocer algunas formas de células malignas y producir células capaces de destruirlas. La respuesta inmunológica puede intervenir en la regulación del desarrollo y crecimiento de algunos tumores. Por esto, algunos especialistas infieren que la supresión del sistema inmunológico aumenta el riesgo de cáncer.

Factores psicológicos

La tensión emocional puede aumentar el riesgo de cáncer en una persona, ya que lo conduce a malos hábitos de salud, como fumar con frecuencia; a la depresión del sistema inmunológico o a ignorar los síntomas tempranos de advertencia.

FACTORES EXTERNOS DE RIESGO

Los factores exógenos de riesgo incluyen la exposición a carcinógenos químicos, radiación o virus; la alimentación y uso del tabaco y el alcohol.

Carcinógenos químicos

El factor exógeno de riesgo más importante es la exposición a un gran número de carcinógenos. Estos agentes pueden encontrarse en el lugar de trabajo, como centros de refinamiento del níquel; en ciertos medicamentos, como el dietilestilbestrol y en el aire, como el polvo de asbesto.

Los investigadores piensan que los carcinógenos químicos pueden causar cáncer en un proceso de dos etapas: inicio y promoción.

El inicio consiste en la exposición al carcinógeno; este paso irreversible convierte a las células normales en células tumorales latentes. En la promoción, la exposición repetida a las mismas sustancias o a otras, estimula a la célula latente a desarrollar neoplasia activa.

Los carcinógenos potenciales se estudian por su potencia mutágena (capacidad para inducir mutaciones). Los estudios han mostrado que la mayoría de los carcinógenos son mutágenos. Sin embargo, la mutagenesis no es el único mecanismo carcinógeno.

Radiación

Todas las radiaciones ionizantes son carcinógenas, aunque sus potencias varían. La radiación incluye rayos X, así como a la radiación nuclear. El mecanismo exacto de la carcinogenicidad radiactiva aún se desconoce. Las personas que tienen la piel bastante agrietada o erosionada presentan mayor riesgo de cáncer cutáneo debido a la radiación ultravioleta. El proceso maligno se desarrolla sobre las extremidades expuestas y su frecuencia se relaciona con el tiempo de exposición.

Virus

A través de los estudios de tumores hechos en animales de laboratorio, se ha demostrado que algunos virus humanos tienen potencial carcinógeno, sobre todo el virus de Epstein-Barr, que ha sido ligado a linfomas y al carcinoma nasofaríngeo. Otra teoría propone que un virus puede transmitirse en forma vertical, de madre a hijo (vía las células en el útero o por el semen o la leche materna) u horizontalmente de una persona a otra.

Alimentación

Los factores dietéticos y nutricionales también pueden incrementar el riesgo de cáncer. Ciertos alimentos pueden tener carcinógenos (o precarcinógenos), pueden formar carcinógenos o pueden modificar los efectos de otros carcinógenos.

La obesidad es un factor de riesgo para algunos cánceres como el de mama, colon, útero y próstata.

La alimentación está relacionada con el desarrollo del cáncer de colon, por ejemplo el consumo excesivo de proteínas y grasas. Los tumores hepáticos pueden deberse a los aditivos alimenticios.

Uso del tabaco

El humo de tabaco, inhalado de forma activa o pasiva, es responsable del cerca del 30% de las muertes. Los fumadores de dos o más paquetes de cigarrillos presentan porcentajes de mortalidad por cáncer entre 15 y 25 veces superiores a los no fumadores.

El consumo de cigarrillos es responsable del 85% de los casos de cáncer de pulmón entre los hombres y el 75% entre las mujeres; una media general del 83%.

Tabaco sin humo

El uso de tabaco en sus variedades de mascar y de inhalar (rapé) incrementa los riesgos de cáncer de boca, laringe, garganta y esófago.

El alcohol

Los cánceres de boca, laringe, garganta, esófago e hígado tienen una alta tasa entre los bebedores consuetudinarios de altas dosis de alcohol.

El cáncer en Asturias

En Asturias según los datos del Registro de Tumores del Principado, hay unos 4.000 casos nuevos (de afectados)cada año, y fallecen también de acuerdo con el Registro de Mortalidad unos 2.800 anuales, lo cual representa una cuarta parte de todas las muertes.

Estos datos hacen que la preocupación por la sanidad, sea lógica.

Es necesario entonces, que se estudien las posibles razones de estas cifras tan altas y buscar un posible descenso si no puede ser remedio.

BIBLIOGRAFÍA

Libro Blanco del Cáncer en Asturias

Consejería de Servicios Sociales

Antonio Cueto Espinar

Oviedo, Mayo 1998

Enciclopedia Microsoft Encarta'98

La Gran Enciclopedia de la Salud

Doctor Wenzmer

Círculo de Lectores

Barcelona 1973