Caída del Muro de Berlín

Historia Universal contemporánea. Siglo XX. Crisis soviética. Reunificación alemana. Nuevo orden mundial. Países Este. Alemania

  • Enviado por: Vayeliss
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INTRODUCCIÓN

El 9 de noviembre de 1989, después de 28 años, la República Democrática Alemana (RDA) abre sus fronteras con la República Federal Alemana (RFA) y con Berlín occidental.

Todo empieza cuando este mismo día a las 18:57 horas Günter Schabowski anuncia en una conferencia de prensa retransmitida por la televisión de la RDA, la resolución del consejo de ministros por la cual los ciudadanos de la RDA pueden viajar al extranjero, y por lo tanto a Berlín occidental, sin requisitos especiales. Hungría fue el primer país que abrió sus fronteras con la RDA en mayo de 1989. Pocos minutos después de la conferencia de prensa, la agencia de noticias de la RDA informa de la apertura de fronteras que es recibida en todo el mundo como el hecho histórico que marcaría esa década.

El Muro de Berlín se convertiría en el símbolo de una época ya superada.

A las 23:14 horas se abren las barreras de Berlín ante una avalancha humana que es acogida por los berlineses occidentales con verdadero énfasis. Cerca de 3 millones de germano-orientales visitan el Oeste.

El 10 de noviembre, Helmut Köhl interrumpe su visita a Polonia y sale para Berlín, donde se dirige a decenas de miles de personas en un acto público.

El flujo de visitantes que acuden a Berlín Occidental y al Oeste de Alemania procedentes de la RDA aumenta el 10 de noviembre y en el fin de semana siguiente. Aproximadamente 4 millones de personas acuden a la RFA en los días siguientes a la caída del muro, más de 20.000 no regresarán nunca a su patria.

El 12 de noviembre se abre la plaza de Postdam, el “antiguo corazón de Berlín”, que sirve de paso para más alemanes.

Todo ciudadano de la RDA recibe del gobierno federal una retribución monetaria única de bienvenida de 100DM (Deutsche Mark). Actualmente, cada DM vale 80 pesetas.

Empezó aquí la reunificación de las dos Alemanias que tanto tiempo habían estado separadas.

Al llegar el momento de la reunificación se hicieron muchas cosas mal; muchas de las cuales se podrían haber evitado. Hoy en día, visto desde la distancia, se puede analizar fríamente qué se hizo mal y cómo, la euforia del momento, llevó a cometer múltiples errores o en qué y cómo se equivocó el gobierno de Köhl.

LA REUNIFICACIÓN EN DIEZ PUNTOS.

Los cambios en el gobierno de la RDA hicieron posible que el 28 de noviembre de 1989, el canciller Köhl propusiera un plan para la reunificación de Alemania en diez puntos.

Helmut Köhl jugó un importante papel en la reunificación alemana y ha intentado asociar el futuro alemán al europeo. Presidente del grupo político Unión Cristiano-Demócrata desde 1973, llegó a la Cancillería en 1982 y ha sido quien más tiempo ha estado en este cargo, siendo el canciller de la reunificación alemana. Formó con el presidente francés y el presidente de la Comisión Europea, un trío que aceleró de manera notable el proceso de integración de Alemania en Europa.

El día 1 de diciembre se suprimió el liderazgo del Partido Comunista. Honecker y otros altos cargos del antiguo régimen la RDA fueron encarcelados.

El 13 de diciembre Richar von Weizsäcker declaró: “Somos una nación y lo que está unido, debe crecer unido. [...] hay que evitar que crezca descontroladamente”.

El día 22 de este mismo mes se abrió la Puerta de Brandemburgo.

Durante este mes Bush y Gorbachov trataron en Malta el futuro de Alemania más tarde Köhl elogió el papel de EE.UU. y Rusia en la caída del Muro de Berlín y en la reunificación alemana.

En enero de 1990 Gorbachov declaró que estaba dispuesto a aceptar la unificación alemana.

Köhl y Modrow acordaron establecer una rápida unión monetaria. La rapidez con la que quisieron hacerlo fue un error que más adelante traería consecuencias. Helmut Köhl era partidario de una reunificación alemana rápida. Hans Modrow propuso la unificación de las dos Alemanias bajo un estatuto de neutralidad.

Se proclamó la ley electoral que permitiría la primera consulta democrática.

En febrero, Helmut Köhl obtuvo la unión económica y monetaria de las dos Alemanias, que entraría en vigor varios meses después y significaría el fin de la soberanía de la República Democrática Alemana.

En marzo de 1990, se reunieron en Berlín representantes de los dos estados alemanes para preparar las conversaciones entre la RFA y la RDA y las cuatro potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial (los EE.UU., Francia, Inglaterra y la U.R.S.S.). Estas negociaciones son las conocidas como “Dos más Cuatro”.

El día 18 de este mes se celebraron las primeras elecciones libres (pluripartidarias) a la cámara popular de la RDA. La victoria fue para los cristianodemócratas de Köhl bajo la promesa de la reunificación. Lothar de Mazière se hizo cargo del gobierno e inmediatamente se puso en marcha el plan de Köhl para llevar a cabo la reunificación.

En abril se reunieron Köhl y Mazière. En esta reunión acordaron que el 1 de julio entraría en vigor la unión monetaria, política y social.

En mayo comenzaron las conversaciones de “Dos más Cuatro” para tratar los problemas internacionales relativos a la unificación, ya que muchos países europeos tenían miedo a una Alemania unida.

A finales de mayo, los días anteriores a la unión monetaria, se producen en la RDA numerosos colapsos en los abastecimientos. Pero después del 1 de julio vuelven a estar llenas las estanterías, las cadenas comerciales de la Alemania Federal han abastecido a sus tiendas filiales de la RDA de géneros occidentales a gran escala.

El 1 de julio, la unión económica, monetaria y social entre la RFA y la RDA entra en vigor. Se introdujo el marco alemán (Deutsche Mark) como única moneda válida en la RDA.

Desaparecieron los controles personales dentro de las fronteras alemanas. Pero la esperada afluencia de compradores no se produjo. Las preocupaciones por el futuro, sobre todo el miedo al desempleo tienen como consecuencia que, el 1 de julio, los ciudadanos de la RDA sólo retiren de sus cuentas 260 DM por término medio.

En este mismo mes el Parlamento de la RDA aprueba la ley que reconstruye los Länder (estados federales).

El 12 de septiembre los ministros de Exteriores de las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial, Unión Soviética, los EE.UU., Gran Bretaña y Francia, se reúnen, en Moscú, con los ministros de Exteriores de la República Federal Alemana y la República Democrática Alemana. Aquí, en Moscú, firmaron el Tratado de Unidad que se acordó en las conversaciones Dos más Cuatro para más adelante dar a Alemania su plena soberanía. Los puntos más importantes de este Tratado equivalen a un tratado de paz. Entre ellos es encuentran el reconocimiento de la plena soberanía, la fijación de las fronteras alemanas y la limitación de las fuerzas armadas alemanas a un máximo de 370.000 hombres.

En este mes, los parlamentarios de ambas Alemanias ratifican el tratado de unificación; que es legalmente, la incorporación de la RDA a la RFA. El Tratado de Unidad, que es el requisito para la unidad alemana, regula, en más de 1.000 folios, cuestiones fundamentales del convenio.

El 3 de octubre, la Alemania reunificada obtiene, en Nueva York, su plena soberanía, culminando así la unificación política y entrando en vigor la unidad de los dos estados alemanes. Se procedió de forma solemne a la reunificación, que fue el resultado de dos tratados realizados entre la RDA y la RFA, y constituyó la base de la adhesión de Alemania Oriental a al ley de fundamental de Alemania Occidental. El primer tratado entró en vigor el 1 de julio de 1990 y ya fue expuesto anteriormente y el segundo tratado, aplicado a partir de este día, llevó consigo las correcciones necesarias a la ley fundamental y estableció los principios de la uniformización jurídica entre otras cosas. La reunificación es celebrada en toda Alemania, aunque ya no se siente aquella exaltación que cundió después de la apertura de las fronteras germano-orientales. En la celebración central ante el Reichstag en Berlín, hacia la medianoche, es izada la bandera federal como símbolo de la unidad, en medio de grandes aplausos y una coral entona el himno nacional, ha pasado menos de un año desde el terremoto político que acabó con la caída el muro de Berlín como acto simbólico del fin de 43 años de Guerra Fría.

El día antes, el canciller Helmut Köhl había declarado “Las condiciones económicas de la República Federal son actualmente excelentes. Nunca habíamos estado mejor preparados para superar las tareas económicas de la reunificación”

El 4 de octubre, en la sala de asambleas plenarias en Reichstag, se reúnen 519 diputados alemanes occidentales y 144 parlamentarios de la antigua RDA (que desapareció absorbida por la RFA) para efectuar su primera sesión común del Parlamento Federal. Esta fecha es digna de celebración y de ser tratada como día de la solemne apertura del nuevo Parlamento alemán ya que, después de 57, años se reúne de nuevo en Berlín un Parlamento general alemán libre. El Parlamento había sido disuelto por Adolf Hitler en 1933. El 27 de febrero de ese mismo año, el edificio del Parlamento quedó destruido a causa de un incendio, se reconstruyó en los años 60 esperando tener la oportunidad de usarlo de nuevo.

En diciembre de 1990 se cierra el ciclo de la reunificación con las primeras elecciones legislativas conjuntas y libres en la RDA.

El 2 de diciembre en las primeras elecciones libres para el Parlamento desde hacía 58 años, resulta vencedora la coalición encabezada por Helmut Köhl de los democristianos. Y esto dio paso a la constitución de los parlamentos y gobiernos de los cinco nuevos Länder (que antes formaban la RDA). Estos, junto con los once de la RFA, constituyeron el conjunto de la Federación. Berlín, la capital histórica, formaba por sí sola un único Land. La devolución a Berlín de su rango de capital de una Alemania unida ha sido uno de los acontecimientos más significativos de nuestra época. Pese a las dificultades que comportó la reunificación (crisis de identidad, aumento del desempleo, consecuencias económicas...) la potencia germana ha recuperado todo su gran peso en la Mitteleuropa.

Tras la unificación, Alemania vio aumentar su peso internacional y adoptó posiciones más activas en la política exterior.

En este año el desempleo suponía el 5.6 % de la población activa, mientras que la producción industrial aumentó un 4.7 % de volumen.

Poco antes de la unificación de 1990, los intercambios entre las dos Alemanias representaban apenas un 1.5 % del total de intercambios de la RFA. La causa era, principalmente, la rareza de las divisas de la RDA y la no convertibilidad del marco oriental.

El 17 de enero de 1991 Köhl es reelegido canciller.

En octubre de 1991 Alemania toma la decisión de crear un ejército europeo en el seno de la EUO. Cuando el momento propicio abrió la posibilidad de reunificación alemana, tanques y vehículos armados fueron tomados de los almacenes de la Armada de la RDA y fueron enviados a la guerra en la República Turca.

En 1993 fue aprobada una modificación que restringía el derecho de asilo recogido en la Constitución. Fue un año de estancamiento y de desempleo. Alemania se recupera gracias a la fortaleza del marco y de la capacidad que tiene para atraer capital a su país.

1994 era la fecha límite que tenían los soldados del Ejército Rojo para abandonar el territorio alemán, operación para la cual el gobierno federal desembolsa 13 mil millones de DM para los costes del estacionamiento diferido y repatriación de los soldados soviéticos.

También en el 94, las unidades alemanas se integraron en el llamado Euroejército, y desfilaron por París en el 50 aniversario de su liberación.

Este mismo año Köhl volvió a ser reelegido canciller y Roman Herzog fue elegido presidente.

En junio de 1995 se aprobó el envío de tropas de pacificación a Bosnia, fue el primer despliegue armado fuera del país desde la Segunda Guerra Mundial.

-EFECTOS DE LA REUNIFICACIÓN

Una Alemania reunificada provocó en ciertos países europeos como Reino Unido o Francia, mucha desconfianza. Por ello, Köhl intentó propagar la idea de que una Alemania unificada era una Alemania de una doble identidad indisoluble: alemana y europea .

Pero en países como Israel se alzan voces críticas de advertencia ante la “superpotencia de la Alemania unida”.

Superar los efectos de la recesión económica agudizada por la unificación provocó un fuerte malestar social y aumentó el número de manifestaciones violentas y xenófobas.

Entre 1991 y 1993 el país entró en un período de recesión. El procedimiento de unificación monetaria debilitó el marco y la diferencia de desarrollo económico entre las antiguas RDA y RFA hizo necesario realizar un trasvase masivo de capital de la parte occidental a la oriental de Alemania. Esto obligó al Bundesbank (Banco Central) a elevar los tipos de interés y al gobierno a subir los impuestos.

Una quinta parte de los Wessis (ciudadanos de la antigua RFA) prefería que el Muro de Berlín siguiera en pie.

La apertura de la parte oriental ha permitido constatar el estado lamentable de la economía de la República Democrática, el aparato de producción estaba completamente inadaptado para afrontar la competencia internacional.

Entre otros, el escritor germano Günter Grass asegura que el modo en el que se produjo la reunificación de su país propicia una peligrosa centralización del poder, y denuncia que el capitalismo vuelve a actitudes del siglo XIX. Grass, estaba en contra de que aquello fuese una simple anexión, de que se obligara a casi 16 millones de personas a olvidar su pasado... y aún hoy piensa que no se pueden unir de golpe a 16 millones de personas con otros 60 que han vivido 40 años en regímenes diferentes. Cree que todo debía haberse hecho de forma más cuidadosa, más lenta y sobre la base del federalismo alemán. Él no quería la República Federal ampliada, sino una nueva de Estados alemanes, pero ocurrió todo lo contrario. Se muestra tajante al afirmar “La política alemana está estancada”

El 90 % de la propiedad inmueble y del suelo de la antigua RDA está en manos de alemanes occidentales.

El marco alemán ha quedado muy debilitado en los últimos tiempos y esto hace que las dificultades económicas de la República Federal sean muy graves.

En Alemania occidental aún se mantienen algunos chistes y prejuicios. Se hacen chistes, según los cuales el Ossi (antiguo habitante de la RDA) cada vez que ve a una persona se le pone detrás, creyendo que es una cola de esas que había que hacer en todo en la RDA.

Los “parientes” y amigos que hace 10 años eran recibidos con abrazos cuando cruzaban el Muro, a veces son tachados de quejosos, disconformes y desagradecidos por los del Oeste. Quienes suelen recordar el costo de la reunificación, Alemania occidental gastó 500 mil millones de marcos alemanes, aunque hay estimaciones menos oficiales que duplican y aun triplican la suma. El “impuesto solidario” ( la retribución monetaria de bienvenida) que aún se paga, las jubilaciones que se cobran sin haber aportado, el flujo de subsidios que han logrado reconstruir toda una región...

Creció la violencia racial por el miedo a la integración de toda esa población y el sentimiento general de intolerancia, hizo temer por un nuevo rebote nazi.

Los mercados financieros de Alemania, en estado festivo por la reunificación, no pensaron fríamente sus inversiones y reñían por subirse a bordo de lo que prometía ser un tren de ganancias fáciles. La reestructuración de la industria hizo desaparecer miles de empresas, aumentando así el desempleo. Ahora, años después, se han dado cuenta de que lejos de fusionarse adecuadamente con Occidente, Alemania oriental se defendía como podía mientras cerraban sus plantas industriales o les recortaban las horas de trabajo y los obreros eran despedidos de puestos que una vez creyeron seguros.

El miedo a perder el trabajo y los impuestos hicieron que se disparara la inflación.

Cada vez que una empresa despide a sus trabajadores, suben sus acciones.

La tasa de desempleo en los nuevos Länder es del 17 %, superando el doble del nivel actual en las regiones de la Alemania occidental. Pese a ello, el nivel de vida en una y otra región se va equiparando poco a poco, los salarios del Este alcanzan alrededor del 80 % de los del Oeste y también el consumo es similar.

Dos decisiones adoptadas en medio de la euforia de la unificación tuvieron un gran impacto en la economía de Alemania oriental. La insistencia del canciller Köhl, en contra del consejo de Bundesbank, en una tasa de cambio uno a uno del marco alemán oriental para el marco alemán occidental le hizo ganar votos en el Este, pero hizo que gran parte de la base industrial de los nuevos Länder perdiera su competitividad de la noche a la mañana. Oskar Lafontaine, miembro rebelde del partido socialdemócrata alemán, tacha esta decisión como de desastre. Además, añade que “había muchas alternativas. Se optó por este método porque varios de los negociadores no tenían ni idea de lo que estaban diciendo. La mayor tentación era la de tener el marco como moneda, resultaba una idea muy atractiva y muchos alemanes orientales habrían aceptado un cambio de uno a dos o uno a cuatro. No podía funcionar la adaptación de una economía tan débil a una de las monedas más fuertes del mundo”. Por otra parte, la determinación de los sindicatos de Alemania occidental de que las tasas de los salarios en el Este debían crecer proporcionalmente con los del Oeste significaba que los esfuerzos para manejar el tema de la competitividad estaba bloqueado desde el comienzo.

Los del Oeste se sorprenden, aún hoy, de que los del Este lean sus propios periódicos y miren sus programas de televisión. La gente tiene la sensación de que todo ha ido muy deprisa.

La situación actual de los Länder nuevos ha mejorado económicamente. El número de desempleados producido por la privatización de empresas, se solucionó, en parte, gracias a la intervención de los sindicatos. Estos propiciaron jornadas laborales más cortas y mayor flexibilidad en los turnos, convirtiéndose en un ejemplo a seguir por el resto de países industrializados.

Pero las diferencias siguen existiendo y siendo considerables y todo indica que están lejos de zanjarse.

El futuro no es precisamente rosado. Aunque las cifras de la economía resulten distorsionadas por la depresión en el sector de la construcción y a la industria manufacturera le vaya mejor de lo que registran los datos, los analistas coinciden en que sin un programa autónomo y serio para impulsar el crecimiento económico, Alemania oriental seguirá siendo dependiente de Occidente durante muchos años.

La esperanza de que el crecimiento conjunto fuera más rápido no se ha cumplido. Esto se debe a que se pensó muy poco en las condiciones de la vida humana. No se podía esperar de las personas que habían vivido durante 40 años en la RDA que adaptaran toda su forma de vida con fluidez, en unos pocos años, a las costumbres occidentales.

La Historia acepta actualmente que Köhl tomó la única decisión factible; pero Napoleón dijo una vez que “La Historia es la suma de las mentiras acordadas por la mayoría”.

La unificación alemana nos enseña que no se pueden tomar decisiones de este calibre sin tener en cuenta la opinión de las personas, sólo porque haya un par de estadistas convencidos de que sus ideas son las adecuadas.