Budismo

Religiones. Buda. Siddhartha Gautama. Theravada. Mahayana. Cuatro Verdades Excelentes. Anatmán. Karma. Nirvana. Consejos Superiores. Conflictos

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Religión de gran importancia a escala mundial, fundada en el noreste de la India. Se basa en las enseñanzas de Siddhartha Gautama, más conocido como Buda o El Iluminado.

Se originó como un movimiento monástico dentro de la tradición brahmánica dominante en aquel entonces, aunque rápidamente el budismo se fue desarrollando en otra dirección, adquiriendo características propias. Buda no sólo renegaba de algunos aspectos muy significativos de la filosofía hindú, sino que también desafiaba la autoridad de sus sacerdotes, no aceptaba la validez de las escrituras védicas, y estaba en contra de los sacrificios al culto en los que se basaban estas escrituras. Además Buda abrió las puertas de su movimiento a personas de todas las castas sociales, rechazando abiertamente la idea de que los asuntos espirituales de las personas estuvieran determinados por la condición social dentro de la que nacen.

Hoy en día, el budismo está dividido en dos grandes ramas: el Theravada o Camino de los Sabios, y el Mahayana o Gran Vehículo. Los seguidores del Mahayana se refieren en forma despectiva a los del Theravada usando el nombre de Hinayana o Pequeño Vehículo.

El budismo ha tenido una influencia muy fuerte no sólo en la India, sino también en países tales como Sri Lanka, Tailandia, Cambodia, Birmania y Laos, donde la rama predominante es la Theravada. Por su parte, la rama Mahayana ha tenido una especial influencia en China, Japón, Taiwán, Tibet, Nepal, Mongolia, Corea y Vietnam, así como en la India. Se estima que el número de miembros de la religión budista que hay en el mundo, oscila entre los 150 y los 300 millones. La razón por la que existe una diferencia tan grande en esta estimación se debe a dos causas: en gran parte de Asia la afiliación religiosa tiende a no ser exclusiva; y resulta especialmente difícil poder estimar la influencia del budismo en países comunistas como China.

La vida de Buda

No hubo una biografía completa de la vida de Buda sino hasta siglos después de su muerte. En las primeras fuentes de información, sólo se pueden encontrar algunos episodios fragmentados de su vida. Sin embargo, los estudiosos occidentales generalmente están de acuerdo en señalar que Buda habría nacido en el año 563 a.C.

Siddhartha Gautama, Buda, hijo del soberano de un pequeño reino, nació en Kapilavastu, cerca de la actual frontera entre India y Nepal. Según cuenta la leyenda, al nacer, los sabios de la zona creyeron ver en él las señas de que llegaría a ser un gran hombre: quizás un gran sabio o el gobernante de un imperio. El joven príncipe Siddhartha creció al abrigo de una gran riqueza y mucho lujo, hasta que a la edad de 29 años tomó conciencia de lo vacía que había sido su vida hasta entonces y decidió cambiar. Renunció a todos sus bienes materiales y se embarcó en la búsqueda de la paz y la claridad espiritual, buscando liberarse de los ciclos de la reencarnación. Durante los años que siguieron a esta decisión, se dedicó a practicar el yoga, y adoptó una vida de absoluto ascetismo.

Al poco tiempo, Siddhartha optó por dejar esta vida, por considerar que no le daba verdaderos frutos. En cambio adoptó el camino intermedio entre una vida de placer y aquella de total abnegación. Buda meditaba sentado bajo una higuera, pasando a través de estados de conciencia más altos y profundos, hasta que logró su cometido de llegar al nivel más alto, el de iluminado. Una vez que logró conocer esta verdad religiosa esencial, Buda entró en un periodo de fuerte lucha interior. Se dedicó a recorrer distintos lugares, predicando y congregando a un grupo de discípulos, formando con ellos una comunidad monástica que recibió el nombre de sanga. Fue allí donde transcurrió el resto de su vida.

Las enseñanzas de Buda

Buda transmitía sus enseñanzas en forma oral, por lo que al morir no dejó ningún testimonio escrito de sus ideas y pensamientos. Sin embargo, más tarde sus discípulos se encargaron de escribirlos.

  • Las Cuatro Verdades Excelentes.

Los elementos centrales en los que se basaba la Iluminación de Buda, estaban condicionados a la realización de las Cuatro Verdades Excelentes: (1) La vida es un sufrimiento. Esta afirmación va más allá del simple reconocimiento de la existencia del sufrimiento en la vida y se refiere más bien a que la existencia humana es intrínsecamente dolorosa, desde el momento en que nacemos hasta que morimos. Más aún, este sufrimiento ni siquiera desaparecería con la muerte, ya que Buda incluyó en sus enseñanzas la idea hindú de que la vida es cíclica, por lo que la muerte simplemente precedería a una nueva reencarnación. (2) La causa de este sufrimiento radica en el hecho de que el hombre desconoce la naturaleza de la realidad, producto de lo cual, siente ansiedad, tiene apego por las cosas materiales y mucha codicia. Estos defectos provocan su sufrimiento. (3) Se puede poner fin al sufrimiento si el hombre logra superar su ignorancia e ir más allá de las ataduras mundanas. (4) El camino para dar fin al sufrimiento es el Sendero de las Ocho Grandes Verdades, que consiste en tener una adecuada visión de las cosas, buenas intenciones, un correcto modo de expresión, realizar buenas acciones, tener un correcto modo de vida, esforzarse de forma positiva, tener buenos pensamientos y desarrollar la contemplación de un modo adecuado. Estos ocho puntos generalmente se dividen en tres categorías que conforman el pilar central del budismo: moral, sabiduría y samadi o concentración.

  • Anatmán

El budismo analiza la existencia humana partiendo de la base de que está formada por el conjunto de cinco realidades (skandhas): el cuerpo material, los sentimientos, las percepciones, la predisposición ante las cosas o tendencias kármicas y la conciencia. Cada persona es simplemente la combinación temporal de estas cinco realidades, las que están a su vez sujetas a continuos cambios. Ninguna de ellas se mantiene igual ni siquiera en dos momentos consecutivos. Los budistas niegan que este conjunto de cinco realidades, ya sea en forma individual o conjunta, puedan ser consideradas como una existencia independiente y permanente, o el alma (atmán). De hecho consideran un error el concebir que exista siquiera una unidad permanente que sea un elemento constitutivo del hombre. Buda sostenía la idea de que esta concepción de sí mismo llevaba a que las personas fueran egoístas, padecieran de ansiedad, y que por lo tanto sufrieran. Por eso enseñó la doctrina de anatmán, o de la negación de la existencia de un alma permanente. Sostenía que toda la existencia humana se caracterizaba por contar con las tres señas de: anatmán (no tener alma), anitya (impermanencia) y dukkha (el sufrimiento). La doctrina de anatmán hizo necesario que Buda diera una reinterpretación a la creencia hindú de las reencarnaciones en el ciclo de la existencia fenomenológica, más conocida como samsara. Después de haber llegado a este punto en su enseñanza, Buda comenzó a difundir la doctrina del origen subordinado o pratityasamutpada. En esta cadena de doce causas unidas, se demuestra cómo el haber sido ignorante en una vida anterior hace que la persona tienda a formar un determinado conjunto que tiene que desarrollar. Esta combinación llevará a que actúen la mente y los sentidos. Las sensaciones que resultan de este actuar llevan a sufrir ansiedad y un apego a la existencia. Esta condición determina el proceso de ser nuevamente, creando otro ciclo de nacimiento, vida adulta y muerte. A través de esta cadena causal, se vincula una vida a la siguiente. Se llega a un fluir de nuevas vidas, más que a un existir permanente que se desplace de una vida a otra; de hecho es la creencia de una reencarnación sin transmigración.

  • Karma

La doctrina del karma se encuentra muy relacionada con la doctrina anterior (anatmán). El karma se basa en los actos de cada persona y en las consecuencias morales que se desprendan de ese proceder. Los actos humanos determinan su reencarnación posterior, por lo que las buenas acciones lógicamente serán recompensadas, como serán castigadas las malas. Por eso el budismo sostiene que no existen en el mundo los placeres inmerecidos ni los castigos injustificados, sino que todo es más bien producto de una justicia universal. El proceso kármico actua por medio de una ley moral natural, más que por medio de un sistema de juicio divino. El karma de cada individuo determina asuntos tales como su belleza, su inteligencia, su longevidad, su salud y su nivel social. De acuerdo con las enseñanzas de Buda, dependiendo del tipo de karma que tenga cada persona, puede reencarnarse en un ser humano, un animal, un fantasma hambriento, un habitante del infierno o incluso en alguno de los dioses de la religión hindú.

A pesar de que el budismo no niega la existencia de dioses, no les atribuye ninguna importancia especial. La vida de los dioses en el cielo es larga y apacible, aunque están sujetos a los mismos problemas que puede tener cualquier otra criatura, por lo que están expuestos a una eventual muerte y a una futura reencarnación en un estado de existencia inferior. No son los creadores del universo, ni tampoco controlan el destino de la humanidad, por lo que para el budismo, el rezar o hacerles sacrificios no tiene ninguna utilidad. De las distintas modalidades de reencarnación, la humana es la mejor, porque las deidades están tan absortas en sus propios placeres que pierden de vista la necesidad de redención. Por lo tanto, la posibilidad de ser un iluminado es válida sólo para los seres humanos.

  • Nirvana

El objetivo final del camino del budismo es lograr liberarse de la existencia fenoménica a la que le es propia el sufrir. Para lograr este objetivo hay que alcanzar el nirvana, que es un estado de iluminación en el que los fuegos de la codicia, el odio y la ignorancia han sido apagados. Este estado no debe confundirse con el aniquilamiento; el nirvana es un estado de conciencia que va más allá de ninguna definición. Después de alcanzar el nirvana, el iluminado puede seguir viviendo e ir eliminando cualquier remanente de karma que pueda tener, hasta lograr llegar, en el momento de morir, a un último estado de nirvana (parinirvana).

En teoría cualquier persona podría lograr alcanzar el nirvana, aunque en realidad es un objetivo accesible sólo para los miembros de la comunidad monástica.

Todos aquellos que por una u otra razón no son capaces de lograr el objetivo final, tienen, como siguiente opción, el tratar de lograr una mejor reencarnación por medio del perfeccionamiento de su karma. Generalmente aspiran a esta meta inferior los budistas laicos, quienes ven en este objetivo la esperanza de llegar a una vida en la que sean capaces de alcanzar la iluminación final, como miembros del sanga.

La ética que guía y que lleva a alcanzar el nirvana, es objetiva y de orientación interior, personal. Exige cultivar cuatro actitudes que demuestren la virtud; estas actitudes son conocidas como Los Palacios del Brahman, y son: la amabilidad y ternura, la compasión, la alegría benévola y la ecuanimidad. Sin embargo, la ética que lleva a lograr una mejor reencarnación se centra más bien en el cumplimiento de los deberes que tiene cada persona con respecto a su sociedad. Estos deberes incluyen actos de caridad, un especial apoyo al sanga, como también el no olvidar jamás los cinco preceptos que constituyen el código básico de la moral budista. Estas normas prohiben matar, robar, tener un lenguaje hiriente, un comportamiento sexual indebido y consumir bebidas alcohólicas. Si la persona se atuviera a estos preceptos, podría superar las tres grandes raíces del mal: la lujuria, el odio y el engaño.

El desarrollo inicial

Poco tiempo antes de que Buda muriera, sus discípulos le pidieron que nombrara a un sucesor, pero él se negó. Más bien les instó para que cada uno trabajara de forma personal y lograra su propia salvación. Considerando que en aquel entonces, las enseñanzas del budismo se transmitían sólo en forma oral, a corto plazo fue evidente la necesidad de escribir estas enseñanzas y poder formar así una base sólida para mantener la unidad y la pureza de la comunidad. Ante esta situación, la orden monástica budista decidió reunirse de forma periódica para lograr un consenso tanto en asuntos de doctrina como de prácticas religiosas. Dentro de la tradición budista, hubo cuatro consejos a los que se consideró como Consejos Superiores.

Consejos Superiores

El primer Consejo Superior se celebró en Rajagrha (actual Rajgir), inmediatamente después de la muerte de Buda, y fue presidido por un monje llamado Mahakasyapa. El propósito era el de hablar de las enseñanzas de Buda, y lograr aunar criterios de interpretación con respecto a éstas y a la disciplina monástica que se debía asumir.

Se dice que alrededor de un siglo más tarde se habría celebrado otro consejo en Vaisali. El propósito esta vez, era el de hacer frente a diez prácticas monásticas bastante dudosas, y que eran vividas con regularidad por los monjes de la Confederación Vajjian. Éstas incluían el uso de dinero, beber vino de palma y otras diversas irregularidades. El Consejo declaró estas prácticas absolutamente fuera de la ley. Algunos estudiosos consideran este hecho como origen de la primera división o ruptura importante dentro del budismo, sosteniendo que el balance final del consejo, llevó al cisma entre los Mahasanghikas o Gran Asamblea, y los budistas más estrictos, los Sthaviras o Mayores. Sin embargo, la ruptura formal entre estos dos grupos se produjo 37 años después en otra reunión, como resultado del continuo aumento de las tensiones dentro del sanga. No lograban ponerse de acuerdo en asuntos tales como la disciplina, el rol de los laicos dentro de la religión, y cuál era la naturaleza del arhat.

A través del tiempo, estos grupos siguieron subdividiéndose hasta llegar a ser 18 escuelas que diferían unas de otras en asuntos tales como la filosofía, las dudas religiosas y reglas de disciplina. De las 18 escuelas, la única que hasta hoy en día se mantiene es la de Theravada.

El tercer Consejo fue convocado por el rey Asoka, en el siglo tercero a.C., y se realizó en Pataliputra (actual Patna). La idea de este consejo fue dada por el monje Moggaliputta Tissa, y tenía por finalidad el poder purificar el sanga de una gran cantidad de monjes falsos que se habían unido a la orden sólo porque ésta contaba con una protección real. En este consejo se rechazaron todos los puntos de vista ofensivos para la fe, y se procedió a expulsar a todos aquellos que los sostenían. En todo este proceso, supuestamente se terminó con la recopilación de los textos y escritos budistas (Tripitaka), a la que se añadió una sección de filosofía muy sutil (abhidharma) a la doctrina (dharma) y a la disciplina monacal (vinaya), referida en el primer consejo. Otro logro de este tercer consejo fue el de haber organizado el envío de misioneros para que recorrieran distintos países divulgando la fe budista.

Conflictos y nuevas agrupaciones

El budismo se desarrolló mucho en los primeros años de su existencia, lo que dio lugar a conflictos de interpretación de las enseñanzas del maestro. Este hecho determinó que se crearan las 18 escuelas tradicionales del pensamiento budista. Estas escuelas, analizadas como grupo, fueron consideradas muy conservadoras y apegadas a la literalidad de los mensajes del maestro. Entre ellas, el Theravada fue acusado de ser muy individualista e insuficiente con respecto a las necesidades de los laicos. Esta disconformidad llevó a que el sanga tomara la decisión de separarse del resto de los monjes, durante la celebración del segundo Consejo en el 383 a.C.

Mientras los monjes más conservadores continuaron honrando a Buda como al perfecto iluminado y maestro de la humanidad, los Mahasanghikas, más liberales, desarrollaron un concepto nuevo: el considerar a Buda como un ser eterno, omnipresente y trascendente. Tenían muchas teorías con respecto a que el Buda humano no era sino una aparición del Buda trascendente, y que habría sido creado para beneficio de la humanidad. Entendiendo así la naturaleza de Buda, el pensamiento Mahasanghika puede ser visto como precursor y prototipo del pensamiento Mahayana.

Mahayana

Los orígenes del Mahayana resultan especialmente oscuros. No son conocidos ni siquiera los nombres de sus fundadores, y los estudiosos no concuerdan en si se originó en el sur o en el nordeste de la India. Sus primeros años de formación fueron entre los siglos II a.C. y el I d.C.

Las especulaciones con respecto al Buda eterno continuaron hasta bastante entrada la era cristiana, terminando con la doctrina Mahayana que se refiere a su naturaleza triple o de triple "cuerpo" (trikaya). Estos tres cuerpos son el de la esencia, el de la bienaventuranza de la comunidad y el de la transformación. El cuerpo de la esencia representa la naturaleza última de Buda. Antes que esto, existiría la forma absoluta e invariable, a la que se referían como conciencia o lo vacío, la nada. Esta naturaleza esencial de Buda se manifestaría sola, tomando formas celestiales como aquella de la bienaventuranza de la comunidad. Bajo esta forma, Buda se sienta a predicar en los cielos, en medio del esplendor divino. Por último, la naturaleza de Buda se hace presente en la tierra utilizando una forma humana, su fin es el de convertir a la humanidad. A esta forma física se le conoce como el cuerpo de la transformación. Los Mahayana consideran al Buda histórico, Siddhartha Gautama, sólo como un ejemplo del cuerpo de transformación ya que, según ellos, Buda ha tomado esta apariencia humana una infinidad de veces.

El nuevo concepto Mahayana de Buda hizo posible el crear conceptos de gracia divina y de una revelación continua, nociones que están ausentes en el Theravada. La creencia en las manifestaciones divinas de Buda, llevaron al desarrollo de una significativa ramificación en la devoción Mahayana. Sin embargo, algunos estudiosos han descrito el precoz desarrollo Mahayana como una “hinduización” del budismo.

Otro concepto nuevo dentro del Mahayana, también muy importante, es el de bodhisattva o del ser iluminado, como un ideal hacia el que los buenos budistas deberían aspirar. Un bodhisattva es una persona que ha logrado una iluminación perfecta, pero que se niega a entrar al nirvana final, para hacer posible así, la salvación de todos los otros seres sensibles. El bodhisattva logra transmitirle a seres menos afortunados sus méritos logrados después de muchas vidas. Los principales atributos de estos santos sociales son la compasión y la amorosa bondad. Por eso los Mahayana consideran el bodhisattva superior al arhat, representante del ideal Theravada. Algunos bodhisattvas, como Maitreya, que representa la amorosa bondad de Buda, y Avalokitesvara o Kuan-yin, que representa su compasión, se han transformado en el centro de la adoración y devoción popular Mahayana.

Tantrismo

Alrededor del siglo VII d.C. se desarrolló una nueva forma de budismo conocida como tantrismo. Se formó a raíz de la unión entre el Mahayana y creencias y magia del folclore popular del norte de la India. A pesar de ser similar al tantrismo hindú, que se desarrolló por aquellos mismos años, el tantrismo budista difiere del Mahayana por el gran énfasis que el primero pone en la acción sacramental. Conocida también como Vajrayana, el Vehículo del Diamante, el tantrismo tiene una tradición esotérica. Sus ceremonias de iniciación incluyen la entrada al mandala, un círculo místico o mapa simbólico del universo espiritual. Para el tantrismo, también es importante la utilización de mudras o demostraciones rituales, y mantras o sílabas sagradas, las que se cantaban en repetidas ocasiones y se utilizaban como formas de meditación. El vajrayana se transformó en la forma del budismo dominante en el Tibet. A través de China fue transmitida a Japón, lugar donde se sigue practicando por la secta shingon.

La vida monástica

Desde un principio, los seguidores más devotos de Buda estaban organizados en un grupo monástico llamado sanga. Los miembros podían ser fácilmente identificados por sus cabezas totalmente afeitadas y sus túnicas sin costuras y de color naranja. Los primeros monjes budistas o bhikkus, vagaban de un lugar a otro, estableciéndose en comunidades sólo durante la época de las lluvias, periodo en que los viajes resultaban difíciles. Cada una de estas comunidades establecidas, y las que se fueron desarrollando conforme pasaba el tiempo, eran independientes y estaban organizadas democráticamente. La vida monástica estaba regida por los reglamentos del Vinaya Sutra, una de las tres colecciones canónicas de las escrituras. Cada cuarenta noches, dentro de cada comunidad, los monjes celebraban una asamblea formal, la uposatha. Una parte muy importante de esta ceremonia constituía el recitar muy respetuosamente las reglas del Vinaya y la confesión pública de todas sus violaciones. El sanga incluía normas para monjes y monjas, un rasgo único y distintivo dentro de las órdenes monásticas de la India. Ellos y ellas, seguidores del Theravada eran célibes, y diariamente conseguían su comida pidiendo limosnas en las casas de los laicos más devotos. Dentro de las funciones más tradicionales de los monjes budistas, están el celebrar servicios fúnebres para honrar a los muertos. Los elementos más importantes de estos servicios incluyen el canto de las escrituras y el traspaso de méritos para beneficio del muerto.

La veneración por los laicos

En el budismo, los actos de veneración que realizan los laicos son más bien personales que grupales. Desde los tiempos más remotos existe una expresión de fe que es utilizada tanto por los laicos como por los miembros del sanga. Recibe el nombre de Los Tres Refugios, y se recita diciendo: “Me refugio en Buda. Me refugio en el dharma. Me refugio en el sanga.” A pesar de que técnicamente el Theravada no adora a Buda, sí existe una veneración que se muestra por medio del culto a la stupa. Una stupa es una estructura sagrada que contiene una reliquia. Los devotos caminan alrededor de la cúpula siguiendo el sentido del reloj, llevando flores e incienso como signo de respeto. En Kandy, Sri Lanka, tienen como reliquia un diente de Buda, objeto que representa el centro de adoración de la fiesta que tiene lugar cada año el día del cumpleaños de Buda. En cada país budista se celebra el cumpleaños de Buda. En Theravada esta celebración recibe el nombre de Vaisakha, nombre del mes en que nació Buda. Es muy popular en los países Theravada, una ceremonia conocida como pirit o protección, en la que se lee una colección de hechizos protectores de los escritos canónicos del Pali, con el fin de exorcizar los espíritus malignos, curar los males, bendecir las construcciones nuevas y lograr otros beneficios.

En los países Mahayana los ritos son más importantes que en los Theravada. Las distintas imágenes de Buda y de bodhisattvas que hay en los altares de los templos y en las casas de los más devotos, sirven como lugares para la adoración. El rezo y los cantos son actos de devoción muy típicos, como también lo son el ofrecer frutas, flores e incienso. Una de las fiestas religiosas más populares tanto en China como en Japón, es la de Ullambana, celebración en la que se hacen ofrendas a los espíritus de los muertos y a los fantasmas hambrientos. Se dice que durante esta celebración las puertas del otro mundo están abiertas para que los espíritus que ya han partido puedan retornar a la tierra por algunos momentos.

El budismo hoy

Una de las características más notables y que ha perdurado por más tiempo dentro del budismo, es su capacidad para adaptarse a los cambios de condiciones en que se ha tenido que desarrollar, como también su adaptación a distintas culturas. Por filosofía, el budismo está en contra de los bienes materiales, tanto en los países occidentales como en los marxistas. El budismo no se reconoce en conflicto con las ciencias modernas. Al contrario, defiende que incluso Buda tuvo una aproximación de tipo experimental con respecto a sus cuestionamientos de fe más esenciales.

Tanto en Tailandia como en Birmania, el budismo se ha desarrollado siempre con mucha fuerza. Como reacción a las acusaciones de ser socialmente poco comprometidos, los sacerdotes de estos países se han involucrado personalmente en una serie de proyectos de ayuda a la comunidad. A pesar de que hacía mucho tiempo que el budismo había muerto en la India, entre los siglos VIII y XII d.C., hubo una pequeña chispa de resurgimiento producida por la conversión al budismo de 3,5 millones de antiguos miembros de la casta de los intocables. Esto se produjo bajo el liderazgo de Bhimrao Ramji Ambedkar, a principios de 1956. Durante el siglo XIX, se produjo una renovación similar del budismo en Sri Lanka.

Bajo regímenes comunistas de Asia, el budismo ha debido afrontar periodos muy difíciles. Por ejemplo, en China el budismo sigue existiendo, pero bajo una estricta regulación y supervisión gubernamental. Muchos monasterios y templos fueron convertidos en escuelas, dispensarios y otros organismos de tipo público. Tanto los monjes como las monjas han tenido que asumir funciones laborales además de las que les corresponden como religiosos. Los chinos en el Tibet, después de haberse apoderado del poder, provocando la huida del país del Dalai Lama y de muchos otros importantes representantes del budismo, quienes escaparon a la India en 1959, trataron de eliminar la influencia budista en este país.

Sólo en Japón, desde la II Guerra Mundial, han surgido y desarrollado nuevos movimientos budistas. El más importante dentro es el de Soka Gakkai, la Asociación de la Creación Valiosa, movimiento laico asociado con el budismo Nichiren. Dentro de Japón es muy conocido por su efectiva organización, sus agresivas técnicas de conversión, por el uso de medios de comunicación masiva, como también por su fuerte nacionalismo. Esta agrupación promete a sus creyentes todo tipo de beneficios materiales y felicidad para toda la vida. Desde 1956 el movimiento ha estado muy relacionado con la política japonesa, presentando candidatos para distintos cargos, siempre bajo el estandarte o lema de su Komeito, o grupo de Gobierno Limpio.

El creciente interés que se manifiesta por el budismo en las culturas asiáticas, como el interés que despiertan sus valores espirituales en los países occidentales, ha llevado a que se desarrollen un gran número de sociedades dedicadas al estudio y a la práctica del budismo.

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