Blade Runner; Ridley Scott. El séptimo sello; Ingmar Bergman

Cinematografía. Argumento. Ciencia. Vida. Muerte. Temporalidad humana. Existencia: Dios

  • Enviado por: Dr. Zaius
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 14 páginas
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BLADE RUNNER

(Ridley Scott)

1º FRAGMENTO

En él, el replicante conversa con su creador, preguntándole por

qué tiene que ser así, por qué debe morir tan pronto, y exigiéndole

más tiempo de vida. El creador no puede sino decirle que la vida es

así, así de injusta, y que él no puede hacer nada por ayudarle.

El replicante se enfurece. Su creador, su "padre", no puede,

como él dice, arreglar lo que ha hecho.

Por su parte, el creador se encuentra satisfecho con su "obra".

Él, piensa, ha creado un ser perfecto, sin fallos, (Luminoso llega a

decir) pero que tiene una vida corta. -Es ley de vida-, opina, -que los

seres que brillan más que otros se consuman más rápido. Y tú, hijo

mío, has brillado con una intensidad sin igual-. Al creador le da igual

la muerte de la obra.

Pero su obra no cree lo mismo. En un gesto de rabia, al ver que se

iba quedando sin opciones de conseguir su ansiada prolongación de

vida, asesina, no a sangre fría pienso yo; ya que al fin y al cabo;

también el replicante tiene sentimientos, a su creador, quizá para

demostrarle que él también puede morir.

Y realmente el replicante piensa que darle este extremo ejemplo

a su creador está bien, ya que antes de matarle, le dice que no hará

nada por lo que no pueda ganar el cielo, que a fin de cuentas, es

decir que no iba a hacer nada malo.

En el momento de matarle, creo yo, se invierten los papeles es el

replicante el que tiene poder de vida (O más apropiadamente dicho

de muerte) sobre el científico, y es éste segundo el que debe

asimilar lo que le venga, sin poder oponer resistencia alguna.

2º FRAGMENTO

En este fragmento vemos la conversación final del replicante con

su perseguidor, el blade runner, que está en una situación

comprometida frente a su rival, ya que al fin y al cabo él es humano

y su contrincante poco menos que perfecto.

En dicha conversación, que es más un monólogo del replicante,

podemos observar cómo el primero se lamenta de su situación, de su

acusada temporalidad, pero la diferencia con el primer fragmento es

que ya lo tiene asumido, y trata de enfocarlo todo desde ese

conocimiento.

Entonces, decíamos, enfocándolo desde ese punto, el replicante

tiene un discurso en el que se puede observar un apego inusual por la

vida. Él sabe que era mejor que la media de los seres que poblaban la

tierra en esos momentos, que valía más, que era... más "luminoso". Yo

creo que por eso, por ese valor, y por la sabiduría que puede darle su

situación, se permite darle una charla al policía sobre lo valioso de

la vida.

"No apreciamos algo que tenemos hasta que lo perdemos". Esta

frase, conocida más o menos de la misma forma por todo el mundo,

podría resumir perfectamente lo que le dice el replicante. Le intenta

hacer ver, ya desde una perspectiva de aliado más que de

contrincante, lo valiosa que es su vida. Le intenta hacer ver lo

afortunado que es, pudiendo disponer de un tiempo de vida largo, y

poseyendo la capacidad para hacer algo de provecho durante ese

tiempo de vida.

Y lo más importante de todo: Le dice todo esto después de

salvarle la vida al blade runner, lo que, utilizando palabras de éste

mismo, "demuestra que amaba la vida. Y no sólo la suya, sino también

la mía"

Aquí, el replicante vuelve a tomar el papel de ser superior que

debe tomar decisiones, pues es él quien mantiene intacta la vida del

blade runner para que pueda disfrutar de ella.

Porque él sabe que va a morir, y no quiere desaparecer y ya.

Quiere dejar algo en la tierra. Algo suyo, y por eso, y porque amaba

la vida, salva al policía y le transmite su legado. Porque quiere que

alguien se beneficie de él.

Y podemos ver en la reflexión final del blade runner que él si lo

ha entendido, por lo menos una parte, porque siempre le queda una

sensación de maravilla y extrañeza a causa de ese ser que ha dejado

de existir y que le superaba...

EL SÉPTIMO SELLO

(Igmar Bergman)

1º FRAGMENTO

Aquí podemos ver cómo un caballero, un trotamundos, se

encuentra con la muerte personificada. Es un encuentro que a no le

causa ningún tipo de ansiedad, lo toma como algo factible y real.

Tan real y factible es, que mantienen un escueto diálogo en el que

le muerte le transmite que ha venido a por él, que lleva mucho

tiempo tras él, y que por fin ha llegado el momento de morir (El

replicante de Blade Runner dice exactamente eso: "Ha llegado la

hora de morir.)

El caballero le dice que espere, pero recibe un "no" como

respuesta. Dice la muerte que ella no puede esperar. Pero entonces

el caballero, que considera que todavía no ha acabado su misión en la

tierra, reta a la muerte a una partida de ajedrez en la que se juega

su permanencia en este mundo.

La muerte recoge el guante del desafío y accede a jugar, pero es

el caballero quien gana la partida, ganando así más tiempo para su

objetivo. Ha escapado del control de la instancia superior que

controla todos sus actos vitales.

2º FRAGMENTO

Se ve en este fragmento al caballero encerrado, próxima ya su

muerte, conversando otra vez con la personificación de la misma.

Pero esta vez ya no intenta prolongar su tiempo, sino que

simplemente charla acerca de sus inquietudes. Y estas inquietudes

no son otras que las que ya han ido apareciendo: La temporalidad del

hombre y la dependencia de un supuesto ser superior que controla

esta temporalidad, y que es quien nos crea, y por lo tanto, quien nos

acaba destruyendo.

Dice el caballero que ojalá pudiera creer, pero que le es

imposible, porque no es capaz de comprender la existencia de ese

dios que nos controla.

Y dice también que no le da miedo la muerte, pero que,

simplemente, no quiere sufrirla porque no sabe lo que hay al otro

lado. Pero aún así, no se rebela contra ello. Al igual que el replicante,

la inminencia de su propia muerte le hace asimilarla y empezar a

considerar todo desde ahí.

Empieza a pensar sin la carga constante de su muerte

resoplándole al oído. Es algo que ocurrirá y basta. No se puede

luchar contra ello, así que mejor utilizar las finitas fuerzas que se

poseen en otros menesteres.

COMENTARIO CONJUNTO

Como ya he dicho, estos cuatro fragmentos nos presentas dos

cuestiones que han oscurecido el corazón del hombre durante toda

la historia: La temporalidad humana y la existencia y papel de un

supuesto dios.

La primera, la temporalidad de todo es reflejada por ejemplo en la

Celestina, cuando Sempronio dice:

«El mal y el bien, la prosperidad y adversi­dad, la gloria y pena, todo pierde con el tiem­po la fuerza de su acelerado principio. Pues los casos de admiración, y venidos con gran deseo, tan presto como pasados, olvidados. Cada día ve­mos novedades y las oímos y las pasamos y de­jamos atrás. Diminúyelas el tiempo, hácelas contingibles. ¿Qué tanto te maravillarías si di­jesen: La tierra tembló o otra semejante cosa que no olvidases luego? Así como: helado está el río, el ciego ve ya, muerto es tu padre, un rayo cayó, ganada es Granada, el rey entra hoy, el turco es vencido, eclipse hay mañana, la puente es lleva­da, aquél es ya obispo, a Pedro robaron, Inés se ahorcó, Cristóbal fue borracho. ¿Qué me dirás, sino que a tres días pasados o a la segunda vista, no hay quien de ello se maraville? Todo es así, todo pasa de esta manera, todo se olvida, todo queda atrás. »

La temporalidad, ha sido enfocada de muchas maneras, no todos

los hombres han querido perdurar, sino que algunos incluso (Los

campesinos de la edad media, por poner un ejemplo visto en clase)

aprovechaban esta cualidad para evadirse totalmente del infierno

prematuro que podían estar viviendo en la tierra.

Pero considero que el objetivo perseguido por la humanidad

durante toda su historia es el perdurar, y esto ha tenido varias

salidas. Está por ejemplo, la que toma el replicante, que es dejar un

postulado, una serie de ideas de cosecha propia que otras personas

pueden utilizar para vivir mejor.

Otros dejan sus obras. Escritores, pintores, escultores, músicos...

todos los que han cultivado algún arte (Que son más de siete)

pueden ser recordados, y de hecho muchos lo son. Aunque no es

condición indispensable ser artista para ser recordado. Todo

depende de qué hayas hecho en vida, dónde lo hayas hecho (Esto es,

quizá, una desagracia) con quién vivas y qué grupo de personas sea el

que te recuerde.

Lo que se busca es trascender los límites obligados que nos

impone la muerte y dejar constancia de que hemos estado aquí. Es

como una especie de reivindicación contra el destino. Una lucha que

nunca podremos ganar completamente, porque nunca conseguiremos

permanecer eternamente bajo nuestra forma corporal en este

mundo.

O al menos esto es lo que pensaría mucha gente, pues no todo el

mundo considera suficiente la obra para permanecer aquí.

Ahí entra también el si hemos aprovechado o no la vida. Es algo

que nos planteamos cuando la muerte nos es próxima. Tenemos un

ejemplo en la Celestina cuando, al final leemos:

melib.—¡Oh la más de las tristes, triste! ¡Tan poco tiempo poseído (120) el placer, tan presto venido el dolor!

lucr.—señora, no rasgues tu cara ni meses tus cabe­llos. ¡Agora en placer, agora en tristeza! ¿Qué planeta hobo, que tan presto contrarió su operación? ¿Qué poco corazón es éste? Levanta, por Dios, no seas hallada de tu padre en tan sospechoso lugar, que serás sentida. Señora, señora, ¿ no me oyes ? No te amortezcas, por Dios. Ten esfuerzo para sufrir la pena, pues tuviste osa­día para el placer.

melib.—¿Oyes lo que aquellos mozos van hablando? ¿Oyes sus tristes cantares? ¡Rezando llevan con respon­so mi bien todo! ¡Muerta llevan mi alegría! ¡No es tiempo de yo vivir! ¿ Cómo no gocé más del gozo ? ¿Cómo tuve en tan poco la gloria que entre mis manos tuve? ¡Oh ingratos mortales! ¡Jamás conocéis vuestros bienes, sino cuando de ellos carecéis!

lucr.—avívate, aviva, que mayor mengua será ha­llarte en el huerto que placer sentiste con la venida ni pena con ver que es muerto. Entremos en la cámara, acostarte has. Llamaré a tu padre y fingiremos otro mal, pues éste no es para se poder encubrir.

Nos planteamos si hemos aprovechado la vida, y enumeramos

todo lo que podríamos haber hecho.

La segunda cuestión, más tratada si cabe en la historia del

hombre es Dios.

El si existe y cuál es su papel ha sido una fuente inagotable de

respuestas de todo tipo, desde indiferencia a religiones pasando por

todo tipo de interpretaciones más o menos románticas.

El si existe o no un dios que designe nuestro destino es enfocado

en este caso como la preocupación de si realmente somos libres, y

por lo tanto podemos cambiar, o si nadad de lo que hagamos

modificará el futuro.

En mi opinión, un brillante ejemplo de esta visión es la obra

"Dios" de Woody Allen. Es una obra de teatro corta, de un solo acto,

pero que ilustra perfectamente esta situación.

No voy a transcribir ningún fragmento de ella no porque no

pueda, sino porque debe ser leída completa para entenderla, pero me

parece un ejemplo tan bueno me atrevo a proponer que la leamos en

clase.

La diferencia entre las dos cuestiones es que uno puede o no

creer en Dios, pero nunca puede dejar de tener presente la

existencia de la muerte. Es un hecho contrastado que la gente

muere, no que Dios exista, aunque de todas formas, siempre nos

creamos respuestas para todo, porque no podemos vivir sin tener

respuestas, aunque sean falsas.