Basilica de San Andrés de Mantua; Leon Battista Alberti

Arquitectura del Renacimiento. Siglo XV. Arquitectos de Italia. Iglesias italianas

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Historia I

En la actualidad, la arquitectura del renacimiento suele interpretarse en términos que subrayan su carácter mundano. En el mejor de los casos, se aduce que el aparato formal clásico fue utilizado con igual valor para los edificios sagrados; que las formas clásicas fueron adoptadas a fines distintos sin ninguna variación sin ninguna variación en su significado y que, en consecuencia la arquitectura del renacimiento es una arquitectura puramente formal.

La arquitectura del renacimiento se baso en una jerarquía de valores que culminaban en los valores absolutos de la arquitectura sagrada, las formas de la iglesia renacentista poseen valor simbólico o, por lo menos, que encierran ese significado particular que no contienen las formas puras como tales. Tanto la teoría como la practica des renacimiento son inequívocas en este sentido.

El reseñar las formas mas apropiadas para las iglesias, Alberti comienza por el elogio del círculo, también recomienda otras figuras geométricas básicas como el cuadrado, el hexágono, el octágono, el decágono y el dodecágono, todas estas determinadas por el circulo.

Es bien sabido que Alberti se inspiro para sus diseños en las estructuras clásicas, este vio una continuidad entre la antigua arquitectura sagrada y la primitiva iglesia cristiana, hecho que tomo como justificación histórica de su defensa de retorno a las formas venerables de los templos de los antiguos de un solo altar.

Alberti se muestra explicito en cuanto al carácter de la iglesia ideal, esta debe ser el ornamento mas noble de una ciudad y su belleza debe superar toda imaginación, esta belleza abrumadora consiste en una integración racional de las proporciones de todas las partes de un edificio, de tal manera que cada parte tenga un tamaño y una forma absolutamente fijos, sin que nada pudiera agregarse o quitarse sin destruir la armonía del todo. Sin ese equilibrio geométrico orgánico, en que todas las partes se hallan armónicamente relacionadas como los miembros de un cuerpo, la divinidad no puede revelarse.

Además de este interés por la proporción, las recomendaciones de Alberti lo abarcan todo, desde el aspecto general de la iglesia hasta los detalles de la decoración.

San Andrea de Mantua

Aquí se demuestra por medio de figura humana, como se pudo conciliar orgánicamente la parte centralizada y la longitudinal del proyecto de esta iglesia que combina la nave con una disposición centralizada para el crucero, el coro y su intersección.

Alberti siguió el concepto de “templum etruscum”, creando una iglesia sobre una planta de cruz latina.

Esta capilla tiene una sola nave sin lados aislados mientras tres bóvedas de cañón están en cada lado de la nave, el cruce esta marcado por una cúpula. En la absise que sobresale de la fachada posterior del templo se encuentra el altar mayor.

El piso muestra lineas y figuras relacionadas con la geometría del edificio.

'Basilica de San Andrés de Mantua; Leon Battista Alberti'

Las ventanas se establecen a cierta altura con el fin de que no mantengan ningún contacto con el fluir cotidiano de la vida exterior; desde ellas solo podrá verse el cielo.

La entrada de bóveda de cañón se repite en su interior en la nave, mientras que la bóveda loggia repite la bóveda de cañón en las capillas interiores en ángulos rectos a la nave.

'Basilica de San Andrés de Mantua; Leon Battista Alberti'

En la fachada eclesiástica de San Andrea la completa ausencia de columnas revela un vuelco decisivo en las ideas de Alberti, ya que en 1450 Alberti consideraba que la columna era el principal ornamento de la arquitectura, por esa época le resultaba inconcebible proyectar una iglesia sin esta forma de decoración.

El repudio de la columna en San Andrea es el resultado de un cambio en la teoría de Alberti, es posible que en ese lapso halla comprendido que debía decidirse entre la autoridad de la arquitectura “clásica” y las exigencia contemporáneas de una lógica arquitectónica de muros portantes. En consecuencia rechaza la transacción consistente en unir paredes y columnas y prefirió desarrollar un sistema de pared uniforme.

En San Andrea, Alberti usa para diseñar la fachada la idea del arco de triunfo, especialmente el triple arco en variedad, en combinación con la fachada de templo clásico, es evidente que representa un modo posible de revivir el templo clásico, adaptado a la arquitectura de los muros portantes.

Esta muestra la mayor cantidad de pared sólida, hay un entablamento inusitadamente liviano que descansa sobre pilastras de gran tamaño, estas siguen un orden llamado “orden gigante”, orden el cual estas se prolongan mas allá de un piso a través de varios, y se las puede encasillar dentro del orden corintio, sobre estas descansa un frontón triangular. Su diseño racional hace que la altura sea igual que el ancho.

También el entrepaño central es sorprendentemente ancho mientras que los laterales son angosto, la mitad del central, este cuenta con un gran arco de medio punto y los entrepaños laterales presentan puertas, nichos y ventanas una encima de otras.

La gran escalinata que se presenta en la iglesia de San Andrea del tipo corriente presentada en los frentes de los templos clásicos tiene su concepción en las fachadas preferentemente eclesiásticas de Roma.

El desarrollo hacia una interpretación concientemente heterodoxa de la arquitectura clásica, lo que caracterizo la ultima etapa del arte de Alberti.

San Andrea, proyectada en el año de 1470 e iniciada en 1472, ilustra el nuevo enfoque albertiano de la arquitectura clásica. Tras la fachada de san Andrea, no solo se alienta la idea del frente de templo sino también la de arco triunfal. El modelo seguido en este caso era del tipo de arco de Constantino en Roma, con un solo y amplio pasaje y dos entrepaños a los lados. En alguno de estos arcos de triunfo la moldura sobre la cual descansa el arco central se continua transversalmente en los entrepaños pequeños y prosigue detrás del orden mayor, Alberti repitió este motivo reforzando la impresión producida por las pilastras mismas que tanto pertenecen al arco de triunfo como al frente del templo, ambos sistemas se superponen y se funden el uno en el otro.

Alberti reunió aquí, dos sistemas incompatibles en la antigüedad. Su combinación en una unidad no es clásica, y abre las puertas a la amanerada concepción de la arquitectura que impero en el siglo XVI. La interrelación de los dos sistemas es sumamente sutil, las molduras y dentículos del entablamento mayor se repiten en el menor, y la forma de los capiteles de las pilastras exteriores, que no es idéntica a la de los interiores, se refleja en los capiteles del orden menor.

En una comparación con el interior realizada para ver como influyen la fachada, encontramos que el gran recinto abovedado de la nave, con las tres capillas abiertas a cada lado, cuyo conjunto constituye una completa y revolucionaria novedad, proviene de impresiones recogidas en las termas romanas, en efecto, aquí el sistema de la fachada se repite a manera de sucesión continua. Sin el remate del frontón se presenta ahora como una alternativa rítmica de paredes angostas y vanos anchos en la proporción de 3 a 4. Este motivo se denomino la “Rhytmische Travée”. Al repetir el mismo sistema adentro y afuera, Alberti da una prueba visual de la homogeneidad de estructuras de sus muros; pero semejante enfoque era inconcebible en la antigüedad.

Siempre se observo con sorpresa que la fachada de San Andrea era considerablemente mas baja que el techo de la iglesia. El caso es que Alberti debió tener en cuenta la vieja torre del ángulo izquierdo de su edificio, que lo obligo a hacer el vestíbulo mas angosto que la iglesia. Esto solo no tendría por que haberle impedido abarcar toda la altura de la iglesia mediante una fachada de dos pisos. Pero su intención fue subrayar la continuidad del interior y el exterior, llegando al extremo de hacer concordar las medidas externas con las internas; en efecto, la altura de la fachada (sin el frontón) guarda correspondencia con la de la pared de la nave. Hasta la bóveda, y su ancho corresponde al de una “rhytmische Travée” del interior. Además, Alberti prefirió dejar ver la pared desnuda de la iglesia por encima de su fachada, antes que sacrificar el colosal frente del templo.

Esta fachada es entre varias el ejemplo de una evolución operada como consecuencia de los cambios del enfoque albertiano de la Antigüedad.

En San Andrea el enfoqué purista de la arquitectura clásica dio paso a la libre y deliberada combinación de sus elementos.