Autismo

Psicología. Trastornos psicológicos. Síntomas. Etapas. Niños. Padres

  • Enviado por: Cristy
  • Idioma: castellano
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¿QUÉ ES EL AUTISMO?

El autismo es un trastorno físico del celebro que provoca una discapacidad permanente del desarrollo. Los diversos síntomas pueden presentarse aislado o acompañados de otras condiciones, tales como retraso mental, ceguera, sordera y epilepsia. Debido a que los niños autistas difieren ampliamente en sus habilidades y en su conducta, cada síntoma puede manifestarse de diferente manera en cada niño, los niños autista exhiben a menudo cierto tipo de conducta extraña y repetitiva a la que se denomina conducta estereotipada.

LOS SÍNTOMAS DEL AUTISMO

Incapacidad para desarrollar una socialización normal

La incapacidad de los niños autista para desarrollar habilidades sociales normales es, la característica mas reconocible del autismo. Los niños autistas no interactúan con los demás en la misma forma en que lo hacen la mayor parte de los otros niños, o bien simplemente no interactúan en absoluto, prefieren estar solos la mayor parte del tiempo. Viven una vida de aislamiento extremo. Se les dificulta enormemente comprender y expresar las emociones y dan cuando así llega a suceder, muy pocas señales de apego.

El niño autista puede dar la impresión de no interesarse en absoluto por las demás personas. Es posible que evite el contacto visual o que parezca mirar a los otros, como si no existieran. Los gestos sociales de los demás pueden carecer de significado para el. Además puede no querer jugar con los demás y limitarse a utilizarlos mecánicamente, a modo de “medios para un fin”.

La mayoría de los niños autistas poseen habilidades sociales extremadamente limitadas y parecen vivir en un mundo de su exclusividad, separado del de los demás e impenetrable para quienes permanecen excluidos de el. La falta de habilidad para relacionarse con el mundo de las personas es, a menudo, el indicio mas inequívoco de autismo.

Perturbaciones del habla, del lenguaje y de la comunicación.

El segundo síntoma importante del autismo lo constituyen los problemas del habla, del lenguaje y de la comunicación. El 40% de los niños autistas no emiten una sola palabra.

Otros padecen ecolalia, que consiste en repetir lo que se les ha dicho. En algunas ocasiones la ecolalia es inmediata. En otras ocasiones la ecolalia, se difiere pueden comprender apenas o no comprender en absoluto conceptos abstractos, como es el de peligro, o gestos simbólicos, como decir adiós con la mano. Es posible que no utilice el lenguaje para comunicarse.

La voz puede sonar uniforme o monótona y es posible que sea incapaz de controlar su tono o su volumen.

Relaciones a normales con objetos y con acontecimientos

Los niños autistas suelen ser incapaces de relacionarse normalmente con los objetos y con los acontecimientos.

Una cantidad considerable de niños autistas tienen lo que se llama necesidad de permanecer sin cambio y es posibles que se alteren bastante si los objetos de su entorno o los horarios sufren alguna modificación. Esta inflexibilidad puede imponerle a la familia un modo de existencia excesivamente rígido en la medida en que acceda someterse a las reglas del niño autista.

La forma en que los niños autistas juegan puede resultar bastante extraña, Hay ocasiones en que los niños autistas no juegan en absoluto. Es posible que su hijo no pretenda estar jugando o que inicie algunas actividades de juego.

Todas estas extrañas maneras de reaccionar ante la gente, los objetos y los acontecimientos puede y debe modificarse. Al paso del tiempo y con el tratamiento adecuado, los niños autistas pueden aprender a disfrutar del uso adecuado de diversos objetos.

Respuestas anormales a la estimulación sensorial

Un estímulo sensorial es todo aquello que tocamos, olemos, sentimos, vemos y oímos. Nuestro cerebro se encarga de seleccionar y descartar aquellos estímulos que no son relevantes, permitiendo así que nuestra atención se concentre en la información más importante que en un momento determinado recibimos del ambiente, los niños autistas pueden reaccionar excesivamente a los estímulos sensoriales o bien puede suceder que su nivel de repuesta a ellos sea muy bajo o casi nulo, excepto por esa vigorosas reacción únicamente ante estos ruidos, al parecer los niños autistas no responden a ningún otro sonido y en efecto en otras ocasiones puede parecer que incluso están sordos. Un niño autista puede sentir fascinación por las luces, las secuencias de colores. De la misma manera, es posible que rechace furiosamente ciertos alimentos con determinadas texturas. A algunos niños autistas les encanta dar vueltas sobre sí mismo sin marearse nunca. Otros experimentan un miedo intenso ante el barullo domestico etc.

Los niños autistas especial los más pequeños, emplean más los sentidos del gusto y del olfato que los del oído y la visión.

Los retrasos en el desarrollo y diferencias en el mismo.

El quinto síntoma del autismo cosiste en la manera notablemente diferente como se desarrolla un niño autista, el proceso de desarrollo no es de ninguna manera uniforme. Su ritmo de desarrollo es bastante diferente, en particular por lo que se refiere a las habilidades de comunicación, sociales y cognoscitivas. En algunas ocasiones las habilidades se manifiestan en los niños autistas a la edad que era de esperarse para luego desaparecer.

Los comienzos del autismo durante la infancia o en la niñez.

El sexto síntoma del autismo es que éste se inicia durante la infancia o en la niñez. El autismo es una discapacidad crónica y congénita, debido a varias razones algunos niños no son diagnosticados correctamente sino al cabo varios años, todos los síntomas del autismo se observan a partir de los 36 meses. Los niños autistas casi siempre exhiben los otros cincos síntomas, en mayor o menor grado, durante toda su vida. La severidad de los síntomas disminuye alrededor de los cinco o seis años de edad. Este cambio puede tener lugar antes en algunos pequeños que han tenido acceso a programas altamente especializados de intervención temprana.

TIPOS DE AUTISMO

Algunos niños se encuentran más discapacitados que otros debido a su trastorno. El autismo infantil puede recorres toda una gama cuyos extremos son la levedad y la severidad y en cuyo punto medio incide la mayor parte de los niños. Sin embargo algunos de los síntomas del autismo en un niño determinado pueden ser más leves que otros. Por ejemplo, un niño cuyas habilidades sociales se encuentran seriamente deterioradas puede tener habilidades cognoscitivas normales.

En ocasiones decimos que los niños más severamente discapacitados en las habilidades de interacción social o sea en el lenguaje y en la comunicación , tienen “autismo típico” (al que algunas veces se denomina “autismo de Kanner”). No obstante, estos casos son raros. La mayor parte de los niños posee una serie de síntomas variables, cuya severidad es, asimismo variable. En lugar de escuchar decir que su hijo tiene autismo típico, es más probable que los padres escuchen nombres como los siguientes: “trastorno profundo del desarrollo”, “trastorno profundo del desarrollo atípico”, “ rasgos autista”etc. Es importante recordar que la educación y el tratamiento de que son objeto estas criaturas son los mismos.

ETAPAS DEL AUTISMO

No hay duda de que mientras un número de autista han sido en verdad “peculiares desde el nacimiento”, otros lo son después .

Ornitz, ha publicado el período más vulnerable para llegar a ser autista después de un período inicial de desarrollo normal, acaba en torno a la edad de 30 meses. Cuando mayor es un niño en el momento de llegar a ser autistas, más claros y reconocibles son los síntomas. Un bebé “peculiar desde el nacimiento “ puede haber extrañado a la madre sólo por su habitual placidez, su no cooperación cuando se le coge para alimentarle etc.

Otros bebés peculiares desde el nacimiento lloran casi sin cesar cuando están despiertos (cosa que puede ocurrir durante 20 a 24 horas), y hay también bebés que pasan por la fase de llorar y continúan con otra de placidez. En un estadio posterior, la expresión de ojos “en blanco” y la desconcertante forma de mirar “ a través “, o a un lado de las personas, incluida la madre, aparece a veces en niños que en un principio eran normales; pueden observarse estereotipias tales como sacudir la cabeza y varias formas de balanceo, falta de desarrollo del habla o regresiones, a partir de un comienzo prometedor, anormalidades todas ellas que son menos fáciles de pasar por alto o ignorar la mera placidez.

Varios autores han descrito cómo el síndrome cambia a medida que el niño autista se desarrolla. Citando a Ornitz :


El primer medio año: el niño puede continuar siendo poco exigente, pero pronto queda claro que no se está dando cuenta de las idas y venidas de la madre. La repuesta de sonrisa no aparece o es diferida.

%A los cuatro o cinco meses : no se produce la repuesta anticipatoria normal cuando van a cogerle. Las vocalizaciones más tempranas arrullos y balbuceos pueden no aparecer o retrasarse de un modo considerable.
% La segunda mitad del año : el bebé exhibe a menudo una repuesta inusual ante la introducción de alimentos sólidos, se niega a aceptar, retener, masticar o tragar alimentos de textura gruesa, como carnes picadas. Sin intervención, algunos niños autistas se mantienen a base de alimentos propios de bebé durante varios años.

El desarrollo motor ( como sentarse, gatear ), hay ocasiones en que se aceleran, aunque es mucho más probable que se retrasen. En esta segunda mitad del primer año, el bebé “carece de efectividad “. Con frecuencia no aparece el “miedo ante el extraño “propio de los ocho meses. Puede que se inicie el habla, pero se pierde de nuevo y no existe comunicación no verbal. A veces el bebé autista puede aparecer excitado e incluso aterrorizado por los mismos sonidos inesperados y fuertes a los que en otras ocasiones es completamente ajeno.

% Segundo y tercer año: el niño busca estimulación en todas las modalidades sensoriales y a menudo cae en manierismos peculiares que parecen proporcionarle esta estimulación, de un rechinar ruidoso e intenso de los dientes, o el niño raspará superficies escuchando con atención el sonido que produce. El andar de puntillas, que es algo normal y transitorio. El juego no es imaginativo y adopta la forma de dar vueltas a los objetos. El niño puede tomar la mano de un adulto y llevarla hacia un objeto deseado en vez de cogerlo el mismo.

% Durante el cuarto y quinto año: gran parte de su conducta el niño puede seguir mudo, o puede que el habla se limite a unas pocas palabras.

% Quinto o sexto año : aparece dos tipos de curso en la enfermedad. Algunos de los niños pueden continuar manifestando la mayor parte de los síntomas ya descritos. En otros puede darse un cambio gradual del cuadro clínico. Se desarrollan nuevos aspectos.

% El sexto año : Las alteraciones del lenguaje. Si el lenguaje no ha sido utilizado de forma congruente para la comunicación dentro de los cinco años, resulta entonces muy improbable que llegue a existir nunca un desarrollo más avanzado del habla. Cuando así ocurre el desarrollo intelectual queda estancado y el niño comienza a parecer menos autista y cada vez más un retrasado.

¿POR QUÉ PUEDE SER AUTISTA EL NIÑO?

Influencia prenatales

Algunos de los factores externos que pueden predisponer a un niño hacia el autismo, actúan mientras está aún en el útero. Por ejemplo la rubéola contraída por la madre durante el embarazo.

Rutter ha sugerido que parecen ser aquellos hijos de la rubéola que nacen sordos, quienes llegan a ser autista y la sordera por sí misma puede tener un profundo efecto autismogénico. Puede ser relevante, los virus de la rubéola pueden seguir presentes y vivos en un niño durante años después de la infección original; así un niño pequeño con rubéola congénita puede estar bajo amenaza durante años, la gran mayoría de las madres de niños autista no han tenido rubéola en el periodo relevante así que la rubéola congénita es sólo uno de los factores implicados. La alimentación, el que la madre fume o tome drogas y toda una serie de factores afectan al embrión. Se sabe menos todavía acerca de las posibles influencias psicológicas podría ser debido a una pobreza de esfuerzos de investigación en este sentido. De hecho sabemos ahora que el feto in útero responde de modo muy notable a una serie de circunstancias de su entorno y se sospecha además que sufre perceptibles pos-efectos de algunas de ellas después de nacer, es muy probable que la presión y los golpes por parte de madres que llevan al feto si ningún cuidado pudiera resultar traumática para algunos niños, las madres depresivas o ansiosas o madres acostumbradas a riñas violentas con sus maridos o una pérdida en la familia, no perturbarán al niño antes del nacimiento predisponiéndole al desequilibrio emocional. Los niños que son peculiares al nacer puede que sean ya víctimas de condiciones no genéticas del entorno, pues para el embrión el útero es, por supuesto, el entorno.

Circunstancias del nacimiento

Incluso en los partos más normales se trata para cualquier niño de un cambio drástico, casi revolucionario, que resulta poco menos que un milagro. Al menos en las clases pediátricas y de obstetricia se han considerado incuestionable hasta hace muy poco tiempo, la comparación con las condiciones que rodeaban al nacimiento en el pasado, podrían demostrar muy bien que las prácticas modernas, cuyo resultado es una reducción de la mortalidad infantil y una reducción de las molestias de la madre en el parto.
Un difícil “parto con fórceps” puede provocar no sólo daños corporales ocasionales quizá no muy importantes, sino que es muy posible que dicho parto pueda a veces aterrorizar de forma grave al niño. Las diversas manipulaciones mediante las cuales se estimula para que respire al recién nacido, deben considerarse como potencialmente aterrorizadoras y quizá traumáticas. Por bien adaptado que esté el niño a tolerar un cierto grado y tiempo de privación de oxígeno durante el nacimiento, los partos en exceso largos y difíciles agoten con facilidad dicha tolerancia y que, o bien dañen el cerebro por carencia de oxígeno, o aterroricen al niño, o ambas cosas.

Circunstancias después del nacimiento

Aun cuando el parto en si mismo se haya desarrollado sin tales contratiempo, muchas cosas pueden torcerse en etapas posteriores. Los niños siguen expuestos al riesgo de ser autistas hasta los 30 meses de edad.
El primer obstáculo con el que ha de enfrentarse la pareja madre-hijo se presenta nada más nacer. Desde el momento del parto en adelante, madre e hijo comienzan a interactuar entre ellos.
Algunos de los anestésicos locales que se dan o se daban de modo casi rutinario a las mujeres en el parto, es muy probable que afecten de un modo significativo a uno y a otro, contribuyendo así a predisponer al niño hacia el autismo. Algunos de estos tratamientos químicos, dejan drogados” durante un cierto tiempo, nada más nacer, tanto al niño como a la madre. También se sabe que es natural para la madre y el niño empezar a interaccionar por caminos muy diversos en los primeros minutos, e incluso segundos, después del nacimiento.
Otros factores que favorecen a que el niño sea autista son:
Rehusar del contacto físico, la conducta exploratoria, hospitalización del niño ( ya que puede ser traumático para el niño), nacimiento de un hermano, cambio de casa, distintas condiciones sociales....









DESARROLLO DEL NIÑO AUTISTA EN LOS DISTINTOS CAMPOS

El desarrollo cognoscitivo en los niños autistas


Las habilidades cognoscitivas pueden medirse aplicando tests para determinar el CI y el grado en que una persona es capaz de resolver los problemas cotidianos.

La mayor parte de los niños autistas poseen habilidades intelectuales bastante inferiores al promedio. De hecho el 70% de ellos son niños con retraso mental, en tanto que sólo el 30% son normales o poseen una capacidad intelectual superior al promedio. Los niños cuyas habilidades se encuentran dentro de lo normal dominan gran parte de las materias del programa escolar normal.

Hay que recordar que la mayor parte de los niños con retraso mental desarrollan habilidades sociales y lingüísticas que van a la par con sus habilidades intelectuales, en tanto que los niños autistas tienen, de manera típica, habilidades sociales y lingüísticas inferiores a sus habilidades en otras áreas.
Un autista sin retraso mental puede destacar en muchas de las materias académicas básicas, cuando llegue a aplicar el conjunto de reglas que rigen la interacción social, su comportamiento carecerá de la afabilidad y la espontaneidad que distinguen a las relaciones de la mayor parte de las personas.
Al niño autista puede ayudarle mucho celebrar algo con una fiesta, ver programas infantiles en la televisión y de comprender la relación causa efecto que tiene lugar en los diversos sucesos hogareños y de la comunidad. De este modo él podrá acumular conocimientos sobre el mundo y sobre la forma en que deben desempeñarse las actividades cotidianas, todo niño autista tiene la capacidad de aprender al cabo del tiempo.

El desarrollo del lenguaje en los niños autistas


Quizá los primeros síntomas de autismo que usted percibió en su hijo fue su dificultad para comenzar a hablar, los estudios acerca de los niños autistas indican que en estos últimos el desarrollo del lenguaje puede presentar anormalidades desde los dos meses de edad. Los bebés autistas no balbucean en absoluto, emiten sonidos muy poco variados etc.

El retardo en el desarrollo del lenguaje aparece por lo común a los 12 meses de edad, los bebés autistas no habrán aprendido aún ninguna palabra y tampoco habrá forma de inducirlos a imitar los ruidos sin sentido que hacen sus padres. A los dos años de edad, el niño autista puede perder las pocas palabras que había adquirido.
Entre los cuatro y cinco años de edad, el niño autista por fin empieza a progresar en el desarrollo del lenguaje. Es posible que aprenda algunas palabras de memoria, aunque su habilidad para servirse de ellas con fines comunicativos quizá sea muy limitada. A los cuatro años de edad, más de la mitad de los niños autistas aún carecen de lenguaje funcional.
Al paso del tiempo todo los niños autistas consiguen realizar avances en el desarrollo de su lenguaje.
Existen varias formas de ayudar al niño autista para que desarrolle al máximo sus habilidades para el lenguaje, independientemente del grado de severidad de “su” autismo.


El desarrollo social de los niños autistas

Cuando la mayor parte de los niños autistas no empiezan a retraerse de la realidad sino hasta los dos años de edad (aproximadamente), los padres pueden percatarse antes de otros problemas en el desarrollo social. Por ejemplo, durante los primeros meses, el niño no adopta la postura anticipatoria para ser alzado en brazos, o no sonríe.
Cuando el niño comienza a retirarse del mundo exterior para dar principio a conductas de autoestimulación ( como son agitar las manos, girar sobre si mismos, quedarse mirando al vacío....) se trata de relacionar ese cambio con algunos de los principales acontecimientos de la vida de bebé, por ejemplo con una enfermedad.
El autismo es causado por factores biológicos y no, ciertamente, por las prácticas que implican la crianza de un niño. En las criaturas que se encuentras más afectadas intelectualmente apenas tienen lugar unos pocos de cambios.

En la mayor parte de los casos, la conducta social de un niño autista empieza a mejorar alrededor de los cuatro años de edad. Es posible que en un niño persistan las conductas de autoestimulacion y de autoagresión, pero también es posible que comience a mostrar cierto afecto hacia los miembros de su familia. Además, aun cuando los cambios en la rutina sigan provocándole bastantes malestar, la frecuencia y la intensidad de sus rabietas puede disminuir.
¿Qué es lo que sucede con otras áreas problemáticas del desarrollo social, como son la agresión, las rabietas y las autoagresiones? ¿Se modifican estas conductas con la edad? Sólo sabemos que la conducta hiperactiva y la autoestimulación tienden a declinar a medida que el niño crece, pero no están seguro que suceda lo mismo con las autoagresiones o con la agresión. Lo más probable es que esas conductas no disminuyan.
No resulta tan fácil influir en el desarrollo social de un niño autista, como lo es influir en el desarrollo de su lenguaje. Una de las medidas más practicas que pueden adoptarse es asegurarse de que en niño tenga acceso a un amplio repertorio de experiencias sociales.
El contacto social debe de ser breve, de modo que el niño no encuentre la experiencia demasiado displacentera, pero no ceda al deseo del niño de permanecer solo. La experiencia de aprender a convivir con los demás necesita rebasar el ámbito de la escuela y proyectarse al mundo exterior.

Otros problemas del desarrollo


A la par con los problemas sociales y del lenguaje, los niños autistas suelen padecer retrasos en el desarrollo por lo que toca la adquisición de habilidades de autoayuda. Por ejemplo aprender a ir al baño representa un reto singular para muchos niños autistas. Cerca de la mitad de los niños autistas, aún no han aprendido a ir al baño a la edad de cuatro años. Además, muchos niños autistas tienen problemas para adquirir buenos hábitos alimentarios. Como niños que son, quizá se nieguen a masticar o a ingerir alimentos sólidos, y es posible que más adelante se aficionen, durante meses, a una sola clase de comida en particular.
Una tercera área problemática en muchos niños autistas es la que corresponde al desarrollo de patrones normales de sueño. Entre los dos y los tres años de edad, muchos niños autistas ofrecen resistencia para irse a dormir y durante la noche se levantan con frecuencia de la cama. Un niño autista quizá no sea capaz de dormir solo sino hasta que su infancia se encuentre bastante adelantada.



EL PAPEL DE LOS PADRES

1)LO QUE PUEDE AYUDAR

Las fórmulas para hacer frente a una situación semejante son variables, pero, en general, los ingredientes esenciales para salir adelante son tres: una actitud positiva por parte de los padres, comunicación y apoyo.

La actitud de los padres

Los padres son el elemento clave para lograr que una familia pueda adaptarse al hacho de tener un niño autista. Debido a que la forma en que el padre se comporta con su hijo determina, el esquema al que ha de amoldarse la familia entera, es necesario que tenga el cuidado de tratar al pequeño con amor y aceptación, de fijar para él metas elevadas, pero razonables, así como de alentar su individualidad e independencia en cuanta forma sea posible.

Amor y aceptación

El autismo es una condición que a los padres se les dificulta mucho enfrentar debido a la forma en que afecta a su hijo. El diagnostico se traduce en una conmoción, lo que provoca en los padres una intensa aflicción temporal.
Aceptar a su hijo no significa que deba ignorar su condición autista. Antes bien, es necesario que usted lo ame tal como es y que sea capaz de ir más allá de su autismo para vislumbrar a la criatura que se encuentra por detrás del trastorno.
Todos los padres de niños discapacitados experimentan cierto sentimiento de perdida. Hay que aceptar que el autismo forma parte de la vida del pequeño y de la de la familia. Si se ignora la condición del niño, lo único que se lograra será levantar una muralla entre la familia y el niño ( y al contrario). Una medida que resulta necesaria para que se acepte al niño autista consiste en saber cuales son los problemas de él, que pueden atribuirse directamente al autismo. Los padres le echan al autismo todos los problemas conductuales, cuando en realidad esta condición solo es responsable de algunos de ellos. ES innegable que el autismo hará su vida mas difícil, aunque hay que tener presente que esta condición no es la causa de todos los problemas que tiene la familia con el hijo.
La aceptación no deberá confundirse jamás con la resignación o con la capitulación: Muchos padres son capaces de transformar la ira que sienten hacia el autismo de su hijo en la firme determinación de no permitir que esa condición resulte siempre vencedora. Habrá ocasiones en que los padres deberán transformar esa determinación en la energía necesaria para hacer frente a los especialistas negligentes o a los vecinos desconsiderados.

Expectativas

Al igual que todas las criaturas, los niños autistas nacen con una rica dotación de habilidades tanto físicas como mentales. El autismo impondrá un limite a las habilidades del niño, pero resulta imposible predecir en una edad temprana cuál será la potencialidad plena de un niño. Esto se debe a que las expectativas que tengan la familia.
Dado que los más probable es que sea los padres quenes pasen mas tiempo con el niño, resulta esencial que se propongan adoptar una actitud optimista en relación con la capacidad del niño para adquirir nuevas habilidades.
Esperar demasiado del niño puede resultar tan frustrante como no esperar nada o casi nada, EL hecho de que los padres trabajen para enseñarle a su hijo autista las habilidades vitales básicas no siempre se traducirá en un aprendizaje por parte del pequeño. Es mucho mejor esperar que el niño autista aprenda que privarlo de la oportunidad para que lo intente.
Es aconsejable establecer metas a corto plazo y expectativas realistas para el niño. Algunas veces los padres caen en la trampa de sentir que su hijo autista necesita todos los momentos libres del día. Sienten que si no trabajan constantemente con su hijo autista, éste no aprenderá. Sentirse culpable por no aprovechar todos los momentos disponibles tampoco ayudará al pequeño.

Independencia

Nada más natural que pensar que el crío es especialmente vulnerable debido a su autismo. Es lógico que se sienta compasión y se quiera proteger. Pero si se permite al niño prolongar demasiado su dependencia, a la larga terminara por controlar la vida de toda su familia.
Uno de los primeros pasos hacia la independencia de su hijo consiste en inscribirlo en un programa educacional especialmente diseñado para sus necesidades especiales. Deben esperar que el pequeño aprenda las habilidades de autoayuda, como son vestirse y comer solo. No deberá precipitarse para ayudarlo antes de darle la oportunidad de que hagas las cosas por si mismo.

Comunicación


La comunicación abierta y sincera resulta asimismo esencial aun cuando la mayor parte de las veces, gracias al esfuerzo que realizan para mantener una actitud positiva, los padres pueden ayudar a su familia para que ésta se adapte al niño autista.
Hay ocasiones en que los miembros de la familia se sienten a tal grado culpables de la ira y la frustración que el niño autista suscita en ellos.
Puede inducir a los hijos a que conozcan a otros hermanos de niños con necesidades especiales para que canalicen juntos sus sentimientos. Compartir los sentimientos con los miembros de la familia y demás parientes constituye el primer paso, y también el más importante, para nutrir el clima de apoyo que su familia necesita con objeto de crecer y desarrollarse felizmente.

Apoyo

Es importante buscar apoyo en los padres de otros niños autistas. Son contadas las experiencias que pueden hacer sentir a la familia tan solo como la de tener un niño autista. Ese aislamiento puede ser manifiesto, o puede ser encubierto. Nada puede disipar mejor el aislamiento como hablar con los padres que ya han atravesado por lo mismo.
El maestro del niño y los especialistas que lo atienden, tales como el psicólogo y el trabajador social, también pueden representar un apoyo muy importante. Debido a que sus sugerencias se basan en la experiencia que han acumulado al trabajar con una multitud de niños y de familias, ellos pueden ayudar a hacer frente a su situación, a resolver las preguntas más frecuentes.

Nada funciona mejor para deshacerse de la preocupación causada por un problema relativo al niño autista, que resolver dicho problema.
Sin embargo, aun con el apoyo de la familia, de los amigos y de los especialistas, habrá ocasiones en que falle la comunicación, de modo que la tensión que implica criar a un niño autista lograra abrumar a los padres por completo.

2)LO QUE HACE DAÑO

Algunas de las formas en que las familias con niños autistas intentan adaptarse hacen más daño que bien. Los tres riesgos más comunes ante los cuales los padres de niños autistas deben mantenerse en guardia son el interés excesivo, la sobreprotección y el rechazo.

El interés excesivo

Hay ocasiones en que un padre se interesa tanto en la necesidad de vigilancia que tiene su hijo y de la atención adicionales, que dedica casi la mayor parte de sus horas de vigilia al cuidado, estimulación y educación del pequeño. El padre puede llegar a adquiere tal destreza para anticiparse a todas y cada una de las necesidades del niño, que este carecerá de incentivos para aprender las habilidades de una comunicación apropiada o para observar una buena conducta.
El interés excesivo no solo resulta frustrante para uno mismo; también puede amenazar la relación conyugal o hacer que los otros hijos se sientan relegados.

Sobreprotección

Es natural que los padres quieran proteger a su hijo de cualquier posible daño. Sin embargo, hay ocasiones en que los padres se exceden en este sentido. Pueden llegar a considerar que el niño autista está demasiado enfermo o se encuentra demasiado discapacitado como para hacer las cosas por sí mismo. Esa sobreprotección se debe por lo común al efecto y el interés que sienten por el niño.

El rechazo

Para la mayor parte de los padres, presenciar algunas conductas autistas, como son la autoestimulación y las autolesiones, les resulta sumamente perturbador. Para hacer frente al malestar que esas conductas les provocan, algunos padres se alejan emocional y físicamente de su hijo, ignorando los problemas de la criatura y de sus necesidades especiales.









¿HASTA QUE PUNTO PUEDEN RECUPERARSE LOS NIÑOS AUTISTAS?

Los fenómenos del desarrollo conductual de los niños son de una complejidad tan extrema que puede afirmarse que su estudio científico no ha ido mas allá de ninguna opinión acerca de la educabilidad o ineducabilidad de los autistas.
Cualquier pronostico tiene que ser el resultado de las terapias que se hayan intentado en el pasado, En el caso del autismo existen. Por supuesto, unas bases muy pocos firmes.
Los niños que reciben la etiqueta - diagnostico de “autismo” difieren mucho entre sí, y pueden que no todos tengan las mismas posibilidades de recuperación. Lo único que se puede afirmar acerca de las posibilidades de diferentes niños parece ser una especie de regla empírica : los niños que a la edad de cinco años no hayan adquirido (o recuperado) el habla y se les haya descubierto “un bajo cociente de inteligencia”, tienen menos posibilidades de recuperarse que los niños que, por lo menos , posean algo de habla a los cinco años y cuya inteligencia se considere normal o alta.
A muchos autistas pueden educárseles y que lleguen a ser normales, llegando incluso en algunos casos a ser personas sobresalientes, se basa en dos tipos de consideraciones:

% Si se acepta la condición autista es ante todo un desequilibrio emocional, y que este desequilibrio se debe en gran medida al entorno, a experiencias turbadoras de la primera infancia, parecería plausible admitir que lo que el entorno ha hecho para provocar el “ descarrilamiento” podría volverse atrás guiándolo hasta el cauce adecuado por medio de un cambio correcto del entorno, es decir, una terapia. Dicha corrección del curso del desarrollo podría parecer más difícil si el autismo fuera debido a defectos puramente genéticos, tales como una “grave” ( o incluso “mínima”) lesión cerebral. Cabria suponer que estos defectos serian mas serios, menos remediables, que un desequilibrio emocional.

% Juzgamos fructífero ver el autismo a la luz de la moderna sociedad occidental o, mejor dicho, la sociedad industrializada, urbanizada, adquisitiva y competitiva, Esta sociedad, aun siendo beneficiosa en muchos aspectos, crea al mismo tiempo una serie de condiciones que exigen un mayor grado de ajuste, que va incluso mas allá de la excepcional capacidad de ajuste de nuestra especie.