Asesinos en serie

Psicopatologías. Hombres Lobo. Frankestein. Jeckyll y Hyde. Vampiros. Escena criminal. Método. Conducta. Víctimas. Psicópatas. Glosario. Autores

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1.- INTRODUCCIÓN

Es mucha la expectación que nos crea los asesinos seriales y en general todo lo relacionado con los casos de asesinatos, violencia y maltratos. Nos surgen preguntas acerca de esas personas: Cómo serán sus vidas, qué debe de pasar por sus mentes para cometer tales asesinatos, como es posible que una persona pueda llegar a esos extremos, etc. Es más en algunos de los casos más de uno hemos llegado a pensar matar a alguien para ver lo que sentimos o simplemente viviendo situaciones de profunda tensión hemos sentido el deseo interior de acabar con la vida de alguien que tenemos enfrente.

¿Pero qué es lo que diferencia a un asesino serial de un ciudadano de a pie que en un día estresante piensa en asesinar a su jefe o de un asesino en masa?. ¿Cuáles son las patologías existentes?. ¿Cuál es el modus operandi de cada asesino?. ¿Nacemos todos con una asesino oculto o más bien es la sociedad y el mundo en el que vivimos el que va formando a futuros asesinos?. Estas y otras muchas preguntas serán abordadas a lo largo de los sucesivos apartados gracias a la psiquiatría, neuropsicología o a lo que durante mucho tiempo se ha llamado psicología clínica y más concretamente el campo de la personalidad.

Pero a la hora de encontrarnos con unos asesinos en serie no sólo se tiene en cuenta la tipología de cada persona sino que además se lleva un rigurosos análisis acerca de muchas variables que a veces a las personas no entendidas en este campo pueden escapársenos. Pero un buen policía de un cuerpo criminal o un criminalista o simplemente una persona interesa en conocer más a fondo todo lo que conlleva un crimen debe al menos conocer ciertos aspectos teóricos y prácticos.

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2.- Recuento Histórico

A pesar de que el término serial killer fue acuñado apenas en 1971, viejas fábulas infantiles (tales como las narradas por los hermanos Grimm) nos enseñan que siempre ha existido el peligro de confiar en los extraños. Los criminales de ese entonces: vampiros, hombres lobos, trolls y brujas eran metáforas de lo que hoy conocemos como asesinos seriales. Estas viejas historias nos recuerdan a los actuales monstruos que viven en nuestra sociedad. Con toda seguridad se puede afirmar que siempre han existido los asesinos seriales, que representan el eterno sadismo y crueldad del ser humano.

Hombres Lobo

La licantropía pone de manifiesto el horror al sin sentido del crimen sexual. Los estudiosos del tema han descubierto que estos locos, tuvieron en jaque muchas aldeas europeas durante el siglo XVI. Tanto que las autoridades consideraban el problema como de "gran presión social."

Famosos hombres lobo del medioevo, el francés Gilles Garnier y el alemán Peter Stubbe ambos mataban niños, los destripaban y aun comían de sus despojos. Stubbe llegó al extremo de matar a su propio hijo y después devorar su cerebro. El mito es todavía popular en nuestros días, hay quien asegura que la luna llena despierta a los hombres lobo. Albert Fish, asesino de niños, se dijo influenciado por el ciclo lunar y declaró que disfrutaba bailar desnudo durante las noches de luna llena.

Frankestein

El Dr. Frankestein, creación de Mary Shelley, trataba de conseguir el poder mas anhelado, el poder de generar la vida como un Dios. Reuniendo partes de cadáveres y así construir un nuevo ser. Ahora bien, esto tiene relación directa con algunos psicópatas de nuestros días. Dahmer y Nilsen ambos operaban con los cadáveres en busca de compañía. En particular Dahmer manipulaba algunos con el fin de crear su propio zombie, quien nunca se negara a su voluntad. Nilsen disponía de los cadáveres de sus víctimas, los

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manipulaba y le hacían compañía. Decía que en ese estado "poseían la mejor

imagen de ellos." Eddie Gein robaba despojos del cementerio local para reconstruir a su madre. También tenía toda una colección de artefactos y utensilios hechos con huesos y recubiertos de piel humana.

Dr. Jeckyll y Mr. Hyde

El escritor Robert Louis Stevenson tuvo la genialidad de lograr delinear parte del perfil psicológico del asesino serial moderno. Y es que la literatura siempre es espejo social de la época. Esa es la peculiaridad del asesino: goza de una apariencia benigna, anormalmente normal. Por fuera podemos ver al caballeroso Dr. Jeckyll y por dentro hay una grotesca bestia tratando de salir, transfigurando al individuo en Mr. Hyde. Edmund Kemper cultivaba la personalidad del gigante bonachón (6'9'' de estatura) y de ese modo atraía a sus víctimas quienes no dudaban en pedirle aventón. John Wayne Gacy se disfrazaba de payaso. Era la labor social que tanto le funcionaba. Cínicamente declaró: "... ustedes saben, un payaso es lo más lejano a un asesinato."

Vampiros

Otro monstruo popular es sin duda el vampiro, metáfora que surge dentro de la rígida y moralista sociedad victoriana. Su irrupción es sintomática del estrés y la represión sexual típica de la época. La repentina aparición de un monstruo lujurioso por la sangre, es notable. Es tan claro el tipo de desviación respecto a la sangre que se pueden localizar fácilmente a los vampiros modernos. Tenemos unos cuantos para nombrar:

  • El Vampiro de Dusseldorf, Peter Kürten

  • El Vampiro de Hanover, Fritz Haarmann

  • El Vampiro de Sacramento, Richard Chase

En especial Kürten disfrutaba como se desangraban sus víctimas, a veces tragando inclusive la sangre que manaba de las heridas. En otras ocasiones hallaba placer al sentir la sangre caer sobre la palma de su mano.

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El estudioso del tema Eliott Leyton opina que el asesinato serial surge a la par de las modernas ciudades industriales del siglo XIX. Basa su teoría en la premisa de que el asesinato contra los extraños, es inexistente en las llamadas sociedades "primitivas." Sin embargo es en las ciudades de atmósfera asfixiante, donde hay calles en que ni la luz llega y en que transita todo mundo, donde residen los pordioseros y otros marginados sociales donde pega mas fuerte la plaga del asesino serial.

Durante el siglo XIX dejó de culparse al demonio como única fuente del mal y la destrucción en el mundo. Ahora los ojos de los científicos y los escritores miraban hacia las personas, tratando de descubrir a la bestia escondida dentro.

Las teorías de Darwin enlazaban a la bestia y al ser humano como nunca antes se había imaginado. ¿Qué tan lejos estabamos de aquellos hombres mono prehistóricos? Una posible respuesta la dieron los investigadores Cesare Lombrosio y Max Nordau quienes creían que los hombres violentos tenían rasgos primitivos, con mandíbulas pesadas y frente pequeña. A pesar de que la teoría del perfil lombrosiano tuvo evidencia estadística, hoy ésta no es aceptada por los especialistas. De todos modos aún goza de gran popularidad.

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3.- METODOLOGIA DE INVESTIGACION

Toda investigación sobre un homicidio del que se sospeche que puede ser obra de un asesino en serie, comienza con el exhaustivo análisis de la escena del crimen. Este análisis no se circunscribe a la clásica búsqueda de indicios, vestigios y pruebas forenses presente en todas las investigaciones de homicidio, sino que abarca otros muchos aspectos y consideraciones de tipo psicológico basados en los estudios y la experiencia acumulada hasta la fecha. Esta técnica se basa en la teoría de que en multitud de ocasiones, la conducta y personalidad del criminal quedan reflejadas en la escena del crimen de igual modo que la decoración de un hogar refleja el carácter de sus moradores.

El investigador puede obtener valiosísimos datos acerca del autor de los hechos buscando pautas y tratando de identificar características de personalidad del criminal, siendo capaz de detectar e interpretar pistas e indicios que por su propia naturaleza no se prestan a las técnicas de recogida ordinaria: emociones de rabia, odio, amor, irracionalidad, etc.

El resultado de este particular análisis psicológico de la escena del crimen de la dinámica delictiva y de la victimología suele ser la obtención del perfil criminológico del presunto autor de los hechos. Demos un rápido vistazo a estas técnicas.

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4.- Análisis de la escena de una crimen

En primer lugar habrá que llevar a cabo el estudio del lugar del delito. Generalmente, cuanto más actúe el asesino en el lugar del crimen, tanto más fácil nos será definir posteriormente su perfil psicológico, ya que dejará mayor número de indicios e incluso pruebas de su participación en el hecho.

No obstante, debe tenerse en cuenta que en ocasiones una actuación más prolongada del delincuente no implica necesariamente la posibilidad de encontrar mayor cantidad de indicios, ya que precisamente una parte de la misma puede estar encaminada a destruirlos.

Asesinos en serie

Así, han de ser objeto de análisis y detallado estudio hechos y circunstancias tales como el aspecto general del lugar, que puede indicar si se trata de un delito previamente planificado (si muestra- un control general de la escena por parte del delincuente), espontáneo (si existe un gran desorden o alteración) o incluso si ha tenido lugar una "escenificación" con el fin de desorientar y obstaculizar la investigación. Este grado de organización en la escena del crimen es uno de los elementos definitorios de los tipos de asesino mencionados anteriormente.

También es importante la presencia o ausencia del arma empleada en el crimen y sus características, ya que estos extremos aportan información sobre el autor del crimen. La utilización de armas en sentido estricto (de

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fuego, blancas) que no son halladas en el lugar, apuntan a la posibilidad de

que el criminal esté en pleno uso de sus facultades mentales y que pudiera haber planificado el delito. Por el contrario, la utilización de objetos tomados del lugar del crimen (lo que se denomina "arma de oportunidad") como un cinturón arrebatado a la propia víctima usado para estrangularla y que queda en su cuello, puede indicar que el homicidio no fue premeditado e incluso que el autor del mismo tiene perturbadas sus facultades mentales.

La comprobación de la sustracción de objetos, la finalidad de la misma y el tipo de éstos (pruebas del delito, objetos valiosos u objetos personales) puede proporcionar datos válidos para determinar algunas características del criminal, tales como su nivel de experiencia previa, fetichismo, etc.

La constatación de hechos o circunstancias extraordinarias, como el depósito de objetos extraños, mensajes, evidencias de ritualismo, etc., son buenos indicadores acerca del estado mental del autor de los mismos. En este sentido, es importante el estudio desde el punto de vista psicológico del empleo de los materiales utilizados por el criminal (la elección de uno con preferencia sobre otros, el modo de usarlo, etc.) entre los que tiene gran interés el material escrito que se obtenga por la información que sobre su autor puede aportar el examen psicolinguístico y grafopsicológico.

Obviamente, una gran fuente de información es el cadáver de la víctima. Su existencia en el lugar de la agresión y las características de éste, su relación con el mismo la disposición del cuerpo y de las ropas, las lesiones que presenta y la forma de muerte así como la determinación del tipo de víctima (si se trata de una víctima de oportunidad o previamente elegida), son todos ellos factores que en conjunto aportan valiosísimos datos acerca de lo sucedido y del causante de ello. Profundizaremos en ello más adelante.

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5.- Análisis de la dinámica criminal

Para entender el concepto de "dinámica delictiva" es necesario en primer lugar especificar los principales elementos que intervienen en el proceso de la comisión de un hecho delictivo: delincuente, víctima, y delito en sí. Los dos primeros confluyen en el tercero. Durante todo el proceso existe una conducta anterior, actual (durante la comisión del hecho) y posterior por parte de ambos, víctima y delincuente. Esta conducta es la que debe estudiarse especialmente durante el tramo en que confluyen las de los protagonistas, el momento en que interaccionan ambas, ya que junto con la influencia de circunstancias o factores externos dan como resultado el delito. En consecuencia, éste también, debe entenderse como una entidad dinámica, en continuo cambio en virtud de los condicionantes que lo rodean e influyen en su producción. Von Hentig, uno de los padres de la Victimología, ya opinaba en su obra "El criminal y su víctima" que ésta participa en ocasiones con su comportamiento en el acto criminal cometido contra ella.

El análisis de la dinámica criminal, en consecuencia, se centra en el estudio de la actividad del delincuente y la víctima antes, durante y después de la comisión del delito para determinar su relación con el resultado final del mismo.

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Aspectos importantes a estudiar son la forma en que el asesino contactó con su víctima (los organizados suelen abordarlas y entablar conversación interpretando un papel que le permite ganarse un cierto grado de confianza) el modo en que se relacionó con ella mientras la tuvo con vida (los recursos verbales que empleó, su actitud y grado de agresividad, etc.) o el método empleado para deshacerse del cadáver.

Así, el comportamiento de la víctima será útil para decidir la posible influencia del mismo en relación al del delincuente, de lo cual pueden obtenerse valiosos datos sobre el mismo (por ejemplo, la interacción verbal y física puede ofrecer datos para encuadrar al agresor en un determinado tipo de violador y asesino con características muy específicas).

Por otro lado, el comportamiento del delincuente constituye su "huella psicológica" a través de la cual puede ser perfectamente identificado, y de su conducta interesan especialmente al investigador dos aspectos: el modus operandi y la firma o sello personal.

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6.- Clasificación por método del crimen

Los agentes de la autoridad especialistas en asesinatos seriales, juntos con psicólogos y psiquiatras han establecido que existe una característica fundamental en la forma de cometer el asesinato, que determina la existencia de dos tipos de asesino: el organizado y el desorganizado. La mayoría de los asesinos seriales son organizados (3/4) del total de casos; esto porque usualmente su inteligencia esta por encima del promedio. El resto, los desorganizados, son criminales solitarios en extremo y sus crímenes muestran una irreprimible frustración, se da por sentado que tienen un bajo nivel intelectual e inclusive padecen de algún desorden mental. Esto último sucede, a la par de que son ya sociópatas.

Método del asesino organizado (Gacy, Bundy por ejemplo):

  • Se transporta a la escena del crimen en automóvil de modelo reciente, mismo que usará para después llevar a la víctima viva o muerta.

  • Podemos resumir que el asesino planea detalladamente el crimen y se acostumbra rápidamente a la dinámica.

  • Lleva consigo el instrumental para matar (cuerda, esposas, cloroformo, etc.)

  • La violación y tortura ocurren antes del asesinato, para gratificación del psicópata.

  • El crimen resulta un proceso alargado con el propósito de realizar la fantasía del criminal.

  • El criminal queda consciente de que el asesinato deja evidencia de sus acciones, por lo que tratará de esconder o destruir las posibles pistas.

  • Esconde, entierra o destruye el cuerpo de la víctima, para evitar o alargar su posible captura.

  • El asesino puede en un futuro interesarse en el crimen (por él mismo cometido) participando en las pesquisas de la policía o llamando a las hot lines dispuestas para los familiares de las víctimas.

Método del asesino desorganizado (Berkowitz, Chase):

  • Usualmente llega y se va de la escena del crimen caminando, aunque también puede llegar en auto.

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  • El asesinato ocurre, "al calor del momento". No hay la exhaustiva planeación para cometer el crimen.

  • No carga con un el clásico kit de herramientas para matar, tal vez use sus manos o alguna arma punzocortante. Tal vez también use una pistola.

  • No existe contacto con la víctima hasta que el fatídico momento ocurre.

  • El ataque del asesino será furioso y decisivo. La víctima recibirá rápidas heridas que serán desde un principio mortales.

  • Este tipo de asesino no se interesa por la evidencia que queda después del crimen. Simplemente se marchará sin mayores consideraciones.

  • No se interesa por esconder el cuerpo de la víctima a quien deja donde haya muerto.

  • El asesino puede cometer canibalismo con el cadáver, e inclusive tomar "souvenirs" para apaciguar su fetichismo.

  • Después del asesinato, no se interesará gran cosa por el asunto y tenderá a olvidar el incidente.

El modus operandi ("manera de actuar" en sentido literal) es generalmente entendido como los actos ejecutados por el delincuente para la comisión del delito y cuya característica común es su repetición en sucesivos hechos similares.

La idea se basa en la tendencia del comportamiento humano a la adquisición de hábitos propios, fenómeno bien conocido y estudiado por la psicología. Desafortunadamente, en muchas ocasiones la errónea interpretación del concepto como algo estático, es decir, que no cambia con el tiempo, ha limitado grandemente las posibilidades de éxito en su aplicación. Es muy frecuente la inclinación de los investigadores a pensar que, una vez identificado el modus operandi de un delincuente, aquel permanece invariable.

Esta rigidez impide a menudo relacionar casos al detectar la variación de uno o varios de los elementos que componen un modus operandi determinado, desechando por tanto la citada relación. Ello supone un grave error, ya que otra de las. características del comportamiento humano es la capacidad de aprendizaje.

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El modus operandi es una conducta aprendida, dinámica y maleable.

Así, variará frecuentemente entre el primer delito y los siguientes, y su grado de evolución es un útil indicio acerca de la personalidad y circunstancias del delincuente. Ejemplo de ello sería el caso en que se detecta un refinamiento sustancial y súbito en un modus operandi de un delincuente conocido, lo que puede significar un reciente encarcelamiento durante el cual ha perfeccionado su técnica a través del contacto con otros delincuentes más avezados (Douglas y Munn, 1992).

Como ya se ha visto, la respuesta de la víctima también tiene una significativa influencia en la evolución del modus operandi, sirviendo al agresor de experiencia y referente para el futuro.

Otro aspecto importante en el estudio de la conducta del delincuente es la denominada " firma" o sello personal. La distinción con el modus operandi se fundamenta en que los actos ejecutados y que conforman éste son (al menos desde el punto de vista del criminal) necesarios para llevar a cabo con éxito su acción.

Por el contrario, los actos que configuran la firma son innecesarios desde el punto de vista práctico, van más allá de las acciones imprescindibles para cometer el crimen y son parte integral del comportamiento del sujeto, que se ve compelido a realizarlos con el fin de satisfacer ciertas necesidades de origen psicológico. En consecuencia, la identificación de estas necesidades así como de sus causas constituye un

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asunto de vital importancia para el investigador en orden a la futura elaboración del perfil psicológico del presunto autor de los hechos.

En este sentido es útil el estudio de los actos realizados por el asesino con su víctima durante todo el proceso criminal (si le vendó los ojos, si desfiguró su rostro, si se llevó trofeos o recuerdos, si hubo cautiverio previo, desmembramiento, necrofilia o inserción de objetos, etc.).

No obstante, este sello personal puede no llegar a manifestarse en cada delito, debido a contingencias inesperadas tales como interrupciones o respuestas; imprevistas de la víctima (Douglas y Munn, 1 992).

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7.- El análisis victimológico:

Con él se trata, en definitiva, de realizar una auténtica "autopsia psicológica" de la víctima a través de la que se intenta determinar algunas cuestiones de gran importancia para la investigación. Como veremos, las características de la víctima pueden ayudar a explicar los motivos del asesino y en consecuencia dar más detalles sobre su perfil. Westham afirmaba en su obra "The show of violence" (1948) que "no se puede comprender la psicología del asesino sin comprender la sociología de la víctima".

Hickey y Egger son los dos autores que detentan el mérito de haber estudiado a las víctimas de los asesinos en serie con más profundidad. En un reciente estudio, el primero de ellos desvelaba que la mayoría de ellas son mujeres y niños, es decir, personas vulnerables y fáciles de controlar.

Comprobó que, en general, los asesinos en serie han victimizado a más mujeres adultas (el 65% del total estudiado) que a hombres adultos, pero la mitad de todos los delincuentes investigados había matado por lo menos a un hombre adulto y el 24% al menos a un niño.

En base a los referidos estudios de Hickey y los suyos propios, Egger ha desarrollado el perfil típico de las víctimas de asesinos en serie y el concepto de "less-dead" (los "menos muertos"). Para este autor, son "aquellas que en la mayoría de los casos se encuentran indefensas o son percibidas como impotentes dada su situación, el lugar o el status social que detentan en su entorno". Algunas de estas víctimas, procedentes de estratos sociales devaluados cuando están vivas (vagabundos, "sin techo",

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prostitutas, inmigrantes, niños desaparecidos,.) se convierten en "menos muertos". Para la sociedad, pierden cualquier importancia que pudieran tener, ya que representan estigmas indeseables que, en realidad, merecen desaparecer.

Para algunos autores, estos prejuicios también influyen en la policía que, según ellos, no toma el mismo interés en la resolución de estos crímenes que en la de otros casos en que la "importancia social" de las víctimas implica una mayor presión de la opinión publica para la pronta resolución del asunto. Algo que conocen los asesinos y que explicaría, también, el por qué los "less-dead" son con tanta frecuencia elegidos como víctimas.

El análisis victimológico es el desarrollo del perfil de la víctima. Ello supone confeccionar una completa biografía que incluya todos los datos necesarios para llegar a conocer a la persona tan bien, o incluso mejor que su propia familia. Através de esto también podemos encontrar ciertos rasgos del asesino.

Todos estos datos son recogidos con técnicas tradicionales de investigación (análisis de archivos y fuentes documentales, entrevistas, etc.).

Es importante determinar el nivel de riesgo, pues nos revela algunos datos sobre el presunto asesino en cuanto a su modo de operar; y es uno de los signos más fiables para determinar también la importancia que la víctima tiene para su victimario. Este nivel de riesgo, referido a las probabilidades de ser elegida como víctima de este tipo de delincuentes, se clasifica en alto moderado y bajo.

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Para precisar en cual de estos niveles se incluye una determinada persona se tiene en cuenta el hecho de que, en principio, niños y ancianos son víctimas de alto riesgo, porque no saben defenderse bien. Los estudiantes son incluidos en el grupo de riesgo moderado, ya que se tiene constancia de que algunos asesinos y violadores en serie obtienen sus víctimas de los ambientes universitarios. Víctimas de bajo riesgo son aquellas cuya profesión y estilo de vida hacen que no sean blancos de los asesinos.

Son datos importantes para precisar el nivel de riesgo los hábitos de vida (costumbre de salir hasta altas horas de la noche, de frecuentar ambientes marginales, el consumo de drogas, etc.), la residencia en relación a una posible zona de actuación preferente de algún "depredador", el status social (es decir, la pertenencia a los grupos sociales más desfavorecidos a los que nos hemos referido como "less-dead"), las características de personalidad (fundamentalmente el grado de introversión/extroversión, así como el de agresividad y decisión) y, en mucha mejor medida de lo que generalmente se piensa, las características físicas. Es un tópico fomentado por el cine y las novelas el pensar que la mayoría de los asesinos y violadores en serie eligen a sus víctimas por su parecido físico, coincidente con su "modelo".

Seguramente el caso que más ha contribuido a esto fuera el del famoso Theodore Bundy, que secuestraba jóvenes universitarias que mostraban el aspecto físico que a él le gustaba. Pero, esto es mucho menos frecuente de lo habitual.

Todos los datos obtenidos deben ser evaluados específicamente en relación a las circunstancias de cada caso el lugar del secuestro y/o agresión (si es propicio para llevar a cabo la acción o no lo es), el momento (si es de noche o de día, la hora en relación a la posible frecuencia de paso de otras personas por ese lugar), los medios empleados para llevarla a cabo y la forma de hacerlo, etc.

El riesgo de la víctima también está directamente relacionado con el corrido por su agresor para cometer el delito y que igualmente es objeto de análisis. Por ejemplo, el hecho de que una víctima de bajo riesgo sea secuestrada en circunstancias de alto riesgo puede indicar algunas cosas

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sobre su captor que puede actuar bajo algún tipo de factor estresante personal, que no es su primera víctima (ya que puede ser un signo de experiencia previa y de seguridad en sí mismo) o que necesita excitarse al máximo para cometer el crimen.

La selección de la víctima es otro aspecto que conviene estudiar. ¿Fue elegida de forma premeditada o es una víctima de oportunidad?

Algunos autores, como Holmes y Holmes, atribuyen una selección de víctimas característica de ciertos tipos de asesinos seriales; siendo generalmente aceptada la premisa de que todos los asesinos en serie organizados tienen un modelo de víctima "ideal". Pero los estudios llevados a cabo sobre este particular demuestran que excepcionalmente coinciden las víctimas con el modelo particular de su asesino, y que únicamente una pequeña parte de ellas reunía más de la mitad de las características deseadas.

Para explicar esta discordancia se ha recurrido a dos argumentos: el primero, la prioridad que suelen otorgar a la seguridad los criminales durante la comisión del hecho; el segundo, la naturaleza de la exigencia que lo conduce a la violencia.

Es muy difícil que durante la fase de búsqueda de su "presa" se de la coincidencia de encontrar una víctima considerada idónea en lugar y circunstancias que permitan su captura fácil y segura. Podría esperar a otra ocasión en la esperanza de que esto ocurra, pero generalmente no es así.

Y no lo es por la naturaleza apremiante de sus impulsos: aunque inicialmente piense esperar el momento oportuno para conseguir su presa, el paso del tiempo antepone la exigencia de actuar a la de escoger una víctima ideal. Holmes compara este comportamiento depredador con el de un león hambriento al que le gusta la carne de gacela, por lo que espera a que aparezca una dejando pasar otras posibles presas: pero cuando falla en algunos intentos (ya que obviamente las gacelas no colaboran para que consiga su objetivo) y le acucia el hambre, atrapará cualquier presa que se ponga a su alcance.

Así, podemos estar de acuerdo con Caroline Block cuando dice que el homicidio está en función de la vulnerabilidad de la víctima y de los

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esfuerzos que esté dispuesto a realizar su asesino.

Sin embargo, Rossmo (1994) apunta que la geografía juega un papel importante en la selección de la víctima. Para este investigador, debe haber otros factores, aparte de los citados, que influye en la elección del lugar apropiado para llevar a cabo el ataque: ¿es un sitio adecuado? ¿es familiar, resulta cómodo? ¿hay rutas de huida?. Este autor, en base a estas y otras consideraciones, desarrolló la técnica del ''perfilado geográfico" de la que hablaré más adelante.

También debe estudiarse la posible relación previa entre víctima y asesino. En la inmensa mayoría de los casos, ambos son desconocidos. Pero en determinadas ocasiones, la primera víctima de una serie sí puede ser conocida con anterioridad por su asesino. El conocimiento de sus costumbres, su carácter, algún suceso común en sus vidas o cualquier situación surgida en el transcurso de su relación interpersonal puede desencadenar la elección o simplemente el crimen. En cualquier caso, el grado de relación no suele pasar de superficial, aunque algunos asesinos comenzaron asesinando a miembros de su propia familia (Edmund Kemper, por ejemplo).

Con toda la información sobre la víctima obtenida hasta el momento, pueden tenerse suficientes elementos de juicio para determinar la importancia o significado simbólico que pudiera tener para el asesino.

A este respecto hay que señalar que para algunos tipos de asesinos seriales, sus víctimas son el instrumento necesario para satisfacer sus pulsiones y necesidades psicológicas y sexuales, para llevar a cabo sus fantasías.

Su principal razón para el asesinato en estos casos no es el crimen en sí, sino sentir el ejercicio del más pleno poder y control sobre la situación y su victima, su terror y subyugación. Uno de estos asesinos (Holmes y Holmes,1994) comparaba a sus víctimas con un vaso de papel desechable, sirve para saciar la sed pero una vez que está vacío y ha servido para su propósito es inútil y puede arrugarse y arrojarse a la papelera olvidándose de él, como si nunca hubiera existido. Así, una vez satisfechas sus necesidades, la víctima sólo constituye un estorbo del que hay que deshacerse sin más miramientos. Otro asesino confesaba en sus diarios: "-

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La víctima es el plato sucio de después del banquete, y fregar los platos es una tarea ordinaria..."

Para otros asesinos, en cambio, la víctima puede ser el objeto mismo de sus fantasías y deseos, confiriéndole por tanto una gran importancia simbólica que implica en muchos casos un irreprimible deseo de posesión hacia esa fuente de placer. Este significado simbólico puede explicar el hecho aparentemente incomprensible de que muchos asesinos en serie conservan de diferentes modos los cuerpos de sus víctimas (desde la congelación hasta el enterramiento bajo el suelo de la casa o el jardín, pasando por el almacenamiento en los armarios), para poder revivir su fantasía nuevamente. Dennis Nilsen, asesino en serie británico, conservaba los cadáveres de sus víctimas hasta que comenzaba el proceso de putrefacción para que le hiciesen compañía, e incluso los metía en su cama para dormir con ellos.

Los actos ejercidos con la víctima (las lesiones, mutilaciones y agresiones sexuales sufridas) y las reacciones frente al cadáver (taparlo, ocultarlo, mostrarlo, lavar las heridas) son de gran importancia para la identificación de este aspecto de la victimología.

En algunos casos, la carga simbólica que tiene la víctima puede llevar a su agresor, si le es psicológicamente posible, a asumir importantes riesgos que hacen predecible su conducta, por lo que la determinación de este aspecto es de vital importancia, ya que puede conducir a la detención del asesino.

Aunque excepcional, pensemos en el asesino que es capaz de arriesgarse hasta el límite para conseguir sus víctimas "ideales", por ejemplo, chicas universitarias; a sabiendas de que la policía sin duda montará un dispositivo especial en los campus y zonas de ocio frecuentadas por ellas.

Más frecuente es el asesino que se arriesga a volver al lugar donde esconde los cadáveres de sus víctimas para revivir la situación vivida, o el del que tiene la necesidad de dejar los cadáveres en lugares visibles y posturas ofensivas, con la intención de impresionar o incluso desafiar a la policía. Conocer la probabilidad de que esto suceda aumenta las posibilidades de lograr conocer su perfil.

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8.- Perfil de asesinos

Los psicópatas tienen unas emociones muy particulares, marcado por la explotación insensible de los demás (falta de sentimientos de culpa) y la incapacidad para enfatizar con los demás, tienen ausencia de nerviosismo y vergüenza, egocentrismo e incapacidad para amar, gran pobreza de reacciones afectivas básicas, la temeridad y el comportamiento irresponsable, la ausencia de vínculos afectivos íntimos(falta de amor).

Al psicópata no le retienen imperativos morales, ni sentimientos de verdadera lealtad o de autentica intimidad. Esto le permite obrar como un depredador social satisfaciendo sus propias necesidades inmediatas sin tener en cuenta las consecuencias. Los psicópatas abundan entre los asesinos multicidas y más entre aquellos que dejan pasar un cierto tiempo entre un homicidio y otro. Cuando estos homicidas han cometido tres o más asesinatos reciben el nombre de "asesinos en serie".

Pero no todos los asesinos en serie son psicópatas, también hay enfermos mentales: psicóticos y esquizofrénicos.


Los esquizofrénicos por ejemplo, escuchan voces que les dicen lo que tienen que hacer. Pero además, desarrollan una personalidad múltiple y de hecho se fascinan con sus propios crímenes una vez que los cometieron. Por eso es que la inmensa mayoría colecciona los recortes de la prensa, o un porcentaje menor se presenta como voluntario en la búsqueda del asesino.

“Hay que considerar con mucho escepticismo a la gente que se ofrece voluntariamente para colaborar con la búsqueda. Muchas veces el asesino decide formar parte del grupo. Brindará su ayuda. Es algo que le provoca una mayor emoción. Está impulsando las cosas hasta el límite. Seguramente piensa: miren a esos estúpidos policías. Yo lo hice y ellos no tienen ni la menor idea”, escribió John Missef, agente especial del FBI, en el Behavioural Science Unit.


La cuestión de la personalidad múltiple resulta inquietante, porque es uno de los principales motivos por los cuales es tan difícil atraparlos. Los asesinos seriales suelen ser personas muy formadas, muy lúcidas, que cometen sus crímenes siguiendo un patrón determinado por la particular lógica de la que, en algún punto, son víctimas. Pero en su “conducta pública”

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son seres humanos completamente normales, al menos en los aspectos que se

ven. Justamente este elemento genera en el imaginario colectivo una presunción macabra: cuando ven las fotos del autor de decenas de crímenes horrorosos esperando encontrarse con un sujeto de cara “lombrosiana” pero se encuentran con un amable señor de lentes y afeitado, la sensación es que cualquiera puede ser un asesino serial. Y cualquiera, además, puede ser víctima de uno de ellos.


“Los criminales en serie son sujetos queribles, agradables -dice Missef-. Resulta muy difícil que no nos caigan simpáticos. Los otros no lo son, tienen alguna alteración mental y el día menos pensado estallan. De modo que en el caso de los asesinos en serie no se trata de algo que tengan, sino de lo que son.”


Para peor, muchos de ellos no demuestran locura cuando se los descubre sino apenas (nada más ni nada menos) otro registro de la realidad, diferente al que la mayoría de la sociedad tiene. Por eso hasta se pueden permitir muestras de un humor negro raramente comprensible dadas las circunstancias. En el juicio en el que lo condenaron por el asesinato de más de veinte personas, John Wayne Gacy dijo después de escuchar la sentencia: “Realmente, nunca debió acusárseme de algo más que de regentear un cementerio sin licencia”.

Pero es posible que nos surgen millones de preguntas respecto a los asesinos, es más, ni los propios investigadores tienen claro cuales son las limitaciones de un asesino serial.

¿Es un criminal psicópata realmente distinto desde su mismo nacimiento? A la distancia de los hechos, muchos padres aseguran notar grandes diferencias en relación con el resto de sus hijos. A los tres años, Ted Bundy se coló a la recamara de su joven tía Julia y colocó cuchillos de cocina debajo de las sabanas en la cama; "estaba ahí parado, solamente hizo una mueca y se fue..." relató la tía años después.

¿Será posible afirmar que estos niños nacieron bajo la sombra del mal? El medio ambiente como factor no explica por si solo la aparición de la conducta criminal. Si existe alguna explicación genética, es una aguja dentro del pajar; una mutación muy discreta.

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De hecho es muy difícil aceptar que haya familias de asesinos seriales. Aún no se tiene conocimiento del "gen asesino." Aunque las investigaciones han revelado que hay ciertas tendencias genéticas que predisponen a conductas violentas. Lo que si es que malas semillas florecen en malos ambientes.

Desde un punto de vista biológico-genético las pruebas indican que el sistema nervioso del psicópata es distinto. Experimenta menos miedo y ansiedad que el común de las personas.

Con dos grupos de personas, unos normales y otros psicópatas, se realizó un estudio el cual consistía en hacer aprender cual de cuatro palancas encendía un cierto foco verde. Sin embargo al jalar la palanca equivocada ocurría una penalización (choque eléctrico.) Ambos grupos cometieron el mismo número de errores, pero el grupo sano aprendió rápidamente evitando los choques, mientras que a los sociópatas les tomó mucho mas tiempo lograrlo.

Justamente es esta necesidad por emociones fuertes, la que provoca que el psicópata busque situaciones peligrosas.

La genética y la fisiología son factores decisivos en el desarrollo de un asesino serial; sin embargo no son capaces de explicar todo. Los factores ambientales pueden crear o destruir por completo una personalidad psicópata.

Mediante el un estudio de EEG se ha descubierto que de 30-38% de los psicópatas tienen un patrón anormal de ondas cerebrales. Los infantes y los niños tienen baja actividad en sus ondas cerebrales pero esta se incrementa con la edad, no así con los asesinos seriales, en quienes la maduración toma un largo periodo de tiempo. Por eso los asesinos seriales no pasan (en la mayoría de los casos) de los 50 años.

A modo de ejemplo: Altos niveles de testosterona no resultan peligrosos, en tanto no se combine esa condición con un bajo nivel de serotonina porque las consecuencias pueden ser peligrosas. La testosterona se asocia a la necesidad de dominar (muchos atletas y hombres de negocio la poseen en alto nivel).

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Sin embargo no todos pueden ser "el rey de la colina" dado que existen muchos mecanismos "freno", entre ellos la hormona serotonina que mantiene estables los picos de tensión emocional.

Niveles anormalmente bajos de esta sustancia provocan que la frustración lleve a la gente hacia conductas agresivas y a periodos de sadismo. La detección de desajustes químicos implica que se requiere tratamiento médico.

Metales como el manganeso, hierro, cadmio y cobre han sido encontrados en altos niveles dentro del sistema de varios criminales violentos. El exceso de manganeso disminuye los niveles de serotonina y dopamina en el cerebro, situación que representa el preludio de la violencia. El alcohol acentúa la contaminación por metales en sangre.

Por otra parte de acuerdo a varios investigadores, defectos en el cerebro o lesiones graves en el mismo son un factor presente en los casos de conducta violenta y/o psicópata. Lesiones en el hipotálamo, el lóbulo temporal o en la región límbica provocan desajustes en la conducta y/o en la personalidad.

Las ondas anormales provienen de los lóbulos temporales y del sistema límbico del cerebro, áreas que controlan la memoria y las emociones. Cuando el desarrollo de estas partes del cerebro esta frenado por causas genéticas y los padres del infante son abusivos, irresponsables o manipuladores, el escenario esta puesto para un desastre.

El hipotálamo regula el sistema hormonal y las emociones. El llamado "cerebro superior" tiene poco control sobre esta región. Y existe una gran cercanía física entre las regiones que controlan la sexualidad y la agresividad dentro del mismo hipotálamo. Esta región cerebral puede lesionarse a través de un accidente o por desnutrición.

El lóbulo temporal es más susceptible al daño físico debido a que la parte del cráneo que lo protege es muy delgada.

Las lesiones por golpe seco o trauma provocan en el afectado reacciones emocionales violentas. Generalmente las lesiones del lóbulo derivan en problemas de epilepsia.

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El investigador Pavlos Hatzitaskos demostró que una gran porción de los condenados a muerte, tuvo severas lesiones cerebrales y que 70% de los pacientes que sufrieron algún daño cerebral, desarrollarán alguna conducta violenta. La mayoría de los asesinos seriales sufrieron lesiones en la cabeza durante las golpizas de que fueron objeto, golpes completamente accidentales, etc. Entre ellos tenemos a Leonard Lake, David Berkowitz, Kenneth Bianchi, John Wayne Gacy y a Carl Panzram.

También podemos clasificar a los asesinos seriales organizados y no organizados bajo una serie de características de su juventud.

Asesino organizado:

  • El padre tenía un empleo estable y adecuado.

  • El asesino no era una persona disciplinada.

  • Tenía un comportamiento desconcertante, fácilmente externa enojo, frustración y miedo.

  • Era considerado del lado de "los chicos malos", identificado como chico problema.

  • Era bueno para la escuela o el trabajo, pero no podía terminar una ni permanecer en el segundo.

  • Puede ser alguien de extremada inteligencia.

Asesino desorganizado:

  • El padre no tenía trabajo estable.

  • Muy mala disciplina.

  • La familia estaba hundida en problemas de alcohol, drogas o enfermedades crónicas, etc.

  • El asesino resultaba ser silencioso, internalizando su furia, enfado y miedo.

  • Generalmente tiene muy baja inteligencia.

  • No terminó la escuela, por lo terrible que era para los estudios.

El modo de vida, también brinda claves para determinar el tipo de asesino de que se trate para cada crimen. Las siguientes características aplican lo mismo para heterosexuales, que para asesinos homosexuales.

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Asesino organizado:

  • Será de apariencia normal, inclusive atractiva.

  • Tendrá ya su registro personal en los departamentos de policía, merced a su conducta delictiva.

  • Tendrá también un trabajo decente, que le permite no únicamente sobrevivir. Sin embargo será despedido por su conducta extravagante.

  • El asesinato es provocado por causas de enorme estrés.

  • Se sentirá superior al resto de las personas, se tendrá por alguien muy listo. Tiene una gran autoestima.

  • Tiene buena habilidad para comunicarse y hablar.

  • Se interesará por el crimen, prestando gran atención a la cobertura que del mismo, hagan los medios de comunicación.

  • Guarda muy adentro de su persona, gran enojo contra las mujeres o contra la sociedad.

  • La mayoría son violadores y/o misóginos.

  • Pueden ser buenos para el sexo, sin embargo no son capaces de establecer relaciones duraderas y efectivas.

  • Muchos trataron de entrar al ejército, aunque algunos lo logran, también son retirados tras fallar en su conducta.

  • Aman sentirse fuertes y con autoridad.

Asesino desorganizado:

  • Poseen una apariencia poco atractiva, tienen una imagen pobre de si mismos y por lo tanto se sienten excluidos.

  • Pueden ser minusvalidos o simplemente tener alguna tara mental.

  • Son solitarios, completamente excluidos de la interacción social.

  • Incapaces de relacionarse con los demás.

  • También incapaces para sostener relaciones sexuales, o son muy malos para ello.

  • Se sienten inferiores al resto de la gente.

  • Algunos viven con sus padres. A pesar de ser gente que podría ser ya independiente.

  • Tienen humildes empleos, y no pueden llevarse bien con sus compañeros.

  • El asesinato es provocado por su misma desventaja mental.

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  • Es posible que haya permanecido algún tiempo en una institución para enfermos mentales.

  • Su casa y sus cosas demuestran escaso orden y mucha suciedad.

  • Odian a las mujeres en general.

Además de esta clasificación también podemos encontrar algunas otras:

A.- Según la zona de influencia del criminal(Holmes and Holmes, 1996 y Holmes y Deburger 1980):

  • Asesinos en Serie viajeros: viajan miles de millas para cometer sus crímenes.

  • Asesinos en Serie Locales: los cuales nunca dejan el lugar donde comienzan sus homicidios (ej. un estado como California).

  • Asesinos en Serie de un lugar específico: son asesinos que nunca dejan siquiera su casa o empleo mientras comenten los homicidios.

  • B.- Según la personalidad y sus motivos(Holmes and De Burger, 1988):

    1. Visionario: asesina debido a voces o visiones que lo obligan a matar.

    2. Orientado por una misión: tiene como meta la eliminación de un grupo o categoría de personas, ej: Prostitutas para limpiar la ciudad.

    3. Hedonista: mata por que lo emociona y es algo excitante.

    4. Lujurioso: su placer esta en directa correlación con cuanto el pueda torturar a sus víctimas.

    C.- Según la escena del crimen, como comentábamos anteriormente( B.S.U- Unidad de Ciencias del Comportamiento del F.B.I, 1985):

    1. Desorganizados: cuando se evidencia una ausencia de planeación, excesiva violencia(mutilación), víctima escogida casi al azar y empleo de un instrumento cualquiera para cometer el homicidio.

    2. Organizados: cuando hay evidencia de planeación, la víctima es seleccionada durante semanas, poseen sus propias armas y busca una manera especial para esconder o dejar la víctima (no mutila tan a menudo como el desorganizado).

    3 Combinado: cuando se presentan características de los organizados y desorganizados. Puede insinuar que el asesino no es uno sino dos, o un

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    cambio de planes debido a un incidente durante la cadena de asesinatos.

    Pero verdaderamente, qué es lo que pasa por la mente de un psicópata: De acuerdo al Dr. J. Reid Meloy, autor del libro: The Psychopathic Mind Origins, Dynamics and Treatment, el psicópata es solo capaz de desarrollar relaciones sadomasoquistas basadas en el poder, no el apego afectivo. Ellos se identifican con el rol agresivo, como el de un padre abusivo, y atacan al débil (ellos mismos) proyectándose en otras personas.

    Según el Dr. Meloy, en la tierna infancia del psicópata, ocurre una separación de la personalidad: uno es el yo (vulnerable por dentro) y el otro (que es intruso y agresivo) esto debido a cualquier experiencia desagradable. Entonces el infante espera que toda experiencia "externa" sea dolorosa, por lo que se retrae a si mismo. Este mecanismo de autoprotección construye una "armadura del carácter" que desconfía de todo y no permite el paso hacia adentro. El niño se rehusa a identificarse con sus padres a quienes toma por malévolos extraños.

    Pronto, el niño ya no sentirá simpatía por nadie. El muro ha sido terminado y durará para siempre. Si no lo creen, lean a continuación las palabras de John Haigh: "La naturaleza humana es una molestia, me llena de irritación. De vez en cuando alguien debe desaparecer."

    En el desarrollo normal, el chico crea lazos amorosos con su madre. Pero para el psicópata, la madre es tomada como un "predador agresivo, o un extraño." En el caso de psicópatas violentos, asesinos seriales incluidos, los lazos son de sadomasoquismo o agresión. De acuerdo a Meloy "este perverso y agresivo individuo depredará a otros reproduciendo los actos cometidos contra el en otros tiempos."

    Hasta ahora hemos hablado de asesinos en sexo masculino pero también existe asesinas en serie, aunque en un número muy por debajo de los hombres. Pueden ser igual de letales que los hombres, pero utilizan métodos distintos, suelen ser los venenos y el objetivo de sus asesinatos frecuentemente es de carácter económico. Un ejemplo de asesina en serie Marie Besnard, "La viuda negra", que envenenó con arsénico a su marido, su madre, su suegro, suegra, cuñada,.. Su abogado defensor, poniendo en jaque los descubrimientos de la toxicología, consiguió, que fuera declarada inocente.

    En el Anexo I podemos encontrar algunos autores relevante en el campo de la psicopatías así como su teorías

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    9.- El papel de los padres de asesino serial

    En su libro Serial Killers, Joel Norris describe los ciclos de violencia como generacionales: "Los padres que abusan de sus hijos tanto física como psicológicamente instalan en ellos instintos de violencia, recurso al cual acudirán en primer lugar para resolver sus retos y problemas personales." El abuso infantil no sólo genera reacciones violentas, sino que afecta al desarrollo, el crecimiento y la nutrición del pequeño, entre otras cosas.

    Algunos padres piensan que ser estrictos y celosos en la disciplina, crea hijos diestros y exitosos. Pero esta demostrado que ocurre lo contrario, mas bien resulta un completo desastre. Si entre el infante y sus primeros tutores, sean estos sus padres biológicos o no, se crean deficientes lazos afectivos se pierde el fundamento tras el cual nace la nobleza y la confianza hacia otros semejantes.

    Aquel que carece de lo anterior queda aislado; en su soledad aparecen violentas fantasías, que se convierten en la única fuente de felicidad. Y todo esto, en sustitución de la interacción social.

    En el libro: Sexual Homicide: Patterns and Motives los autores Robert Ressler, Ann Burgess y John Douglas llegan a la conclusión de que tras esta fallida infancia, el individuo crece acompañado de sus fantasías sobre dominación y control. No experimentando simpatía ni remordimiento alguno por los demás. Toda persona es reducida a un mero símbolo que puede ser manipulado de acuerdo a la fantasía en turno.

    Los especialistas tienen muy claro que el abuso infantil, de cualquier tipo y en cualquier grado, no es la causa directa en la formación de un futuro asesino. Pero si es un factor muy importante para entender al psicópata. Sabemos que mucha gente padece en la niñez, pero entonces el mundo tendría que estar repleto de criminales. La gran mayoría de los asesinos culpan a sus padres y madres. Exageran cuando describen los abusos y el maltrato. Muchos quieren creerles y provocan que éstos declaren mas de la cuenta, así ganan simpatía frente al público y en no pocos impartidores de justicia.

    De todos modos, aunque existe exageración, también hay testigos que corroboran las historias. Consideremos también que hay familias que poseen una facha de normalidad y que dentro del seno familiar no es mas que una farsa; reforzando el patrón Dr. Jeckyll-Mr. Hyde en sus integrantes.

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    Ambos padres suelen ser fuente de terror para los infantes. A la madre se le culpa mas que al padre, tal vez porque este por lo general desaparece o nunca estuvo presente. La queja es si la madre fue sobreprotectora o muy distante, sexualmente muy activa o reprimida. Con el padre, que porque fue alcohólico, golpeador y misógino.

    La marginación y la ignorancia preceden muchas de estas conductas. Que también devienen en fanatismo religioso y en violentos arranques para imponer la disciplina.

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    10.- Diagnóstico de un psicópata

    Se diagnostica al psicópata/sociópata por su conducta irracional y carente de propósito, falta de conciencia y vacío emocional. Son gente en busca de emociones fuertes, que no experimentan miedo. El castigo casi nunca da resultado, porque su impulsividad no tiene límite; no temen a las consecuencias de sus actos.

    Para un psicópata una relación humana no tiene significado, por lo tanto son hábiles manipuladores y explotadores. De acuerdo a estudios hechos con la técnica de análisis psicológico (DSM IIIR) entre 3-5% de los hombres son sociópatas; mientras que menos del 1% de la población de las mujeres lo son.

    Usualmente el psicópata es un hombre exitoso en los negocios, inclusive llega a ser líder mundial. No todo psicópata esta motivado a matar. Pero cuando es sencillo sobajar a los demás, y se ha padecido de injusticias y rechazos, el asesinato parece una elección natural.

    Factores ambientales que los psicólogos dicen, pueden crear a un sociópata:

    • Los estudios muestran que 60% de los psicópatas han perdido a uno de los padres.

    • El infante es privado de amor maternal; los padres están ausentes o alejados.

    • Un régimen incorrecto de disciplina: un padre implacable y la madre débil, el niño aprende a odiar la autoridad y a manipular a la madre.

    • Padres disfuncionales que en privado devastan al infante, mientras que a la sociedad presentan una fachada de "familia feliz."

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    11.- Asesinos seriales más conocidos

    ANDREI TCHIKATILO

    Profesor de literatura ruso el cual mató a 53 personas, en su mayoría adolescentes

    Fue hallado culpable y condenado a muerte en 1992 . La sentencia no tardó en ejecutarse .

    Se le expulsó de profesor por abusar de sus alumnos y no lo denunciaron .

    Una vez en la calle sin tener otra cosa que hacer planeaba los asesinatos , la mayoría de ellos los realizaba entorno a una estación de tren , lo cual era perfecto para pasar desapercibido .

    La mayoría de sus víctimas presentaban mutilaciones que solían ser en los genitales , aunque algunos se hallaban con la cabeza cortada . Una vez que había matado a su víctima abusaba de ella sexualmente .

    Cuando fue detenido no se hallaron los restos de las víctimas que había mutilado ; hay gente que dice que se los comía , otras que adoraba a el diablo ...

    Para poder cogerlo tuvieron que estar alerta en todas las estaciones donde operaba , esperando que cometiera algún fallo para así cogerlo .

    Una vez detenido les explicó a la policía que durante la guerra él y su familia pasaron mucha hambre por lo que cuando murió su hermano pequeño se lo comieron . Esto parece ser que fue lo que le marcó en su infancia y por lo que no tiene escrúpulos al matar a inocentes niños y también hace que la hipótesis de que se comiera partes de sus víctimas sea más fiable .

    JEFFREY DAHMER

    El "carnicero de Milwaukee "( EEUU ) mató a 17 hombres y guardaba sus restos en la nevera .

    Fue detenido en 1990 y murió en la cárcel asesinado

    Según las personas que iban a comprar a la carnicería era una persona aparentemente normal , con una vida normal , y muy servicial con sus clientes .

    No se sabe porque motivo mató a aquellos hombres y porque guardaba sus restos en la nevera de la carnicería .

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    En un caso que se sale un poco de lo normal ya que mató solo a hombres por lo cual se sale del perfil de un asesino en serie .

    Cayetano Sánchez Godino, el Petiso Orejudo

    A los 16 años, Cayetano Santos Godino, conocido como el "petiso orejudo", se convirtió en el primer criminal en serie en la historia policial argentina.

    Es un caso de una criminalidad horrenda, un hombre a quien le faltan aquellas condiciones de propio controlador que dominan los instintos y diferencian de las bestias a los individuos pertenecientes al género humano.

    La primera denuncia presentada contra él fue presentada por su propio padre, en 1906, cuando el petiso tenía 9 años. Se presentó a la comisaría para decir que su hijo... "es absolutamente rebelde a la represión paternal, resultando que molesta a todos sus vecinos, arrojándoles cascotes o injuriándolos".

    A esa edad, Godino ya presentaba una de las extrañas características de su personalidad: los actos de crueldad contra los animales. Su padre, en la denuncia, añadió que su hijo se había entretenido matando a unos pájaros domésticos. El padre quería que la policía se hiciera cargo de su hijo, y Petiso acabó encerrado en un reformatorio. Pero no sirvió de nada, ya que en cuanto recobró la libertad en 1911, se dedicó a su carrera criminal.

    Mas adelante, se convirtió en un objeto de estudio psiquiátrico. Éstos destacaron que se trataba de un imbécil, en el sentido estricto de la palabra: alguien despojado de inteligencia.

    Sin embargo, el Petiso cometía sus crímenes aprovechándose de su aspecto de idiota, ganándose la confianza de las víctimas, y engañar a quienes pudieran amenazar sus oscuros placeres.

    Por lo general, el Petiso atraía a chicos menores que él, ofreciéndose a jugar, o con golosinas, y entonces era cuando los llevaba a casas abandonadas para cometer sus crímenes.


    Una de sus primeras víctimas fue un chico de 17 meses. Lo golpeó y lo arrojó contra un cerco de espinas.

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    Esto lo advirtió un agente de policía, pero el Petiso dijo que había encontrado al niño, e insistió en llevarlo hasta su madre; ésta lo recompensó con unas monedas.

    En otra ocasión engañó a un niño de 2 años, y lo intentó ahogar en una pila para caballos. Los ruidos llamaron la atención del propietario, y cuando le preguntaron por lo que estaba ocurriendo, el Petiso, mientras acariciaba al niño, dijo que se acababa de ir una mujer vestida de negro y baja, y que por suerte había llegado a tiempo para salvarlo. Su siguiente intento también fracasó, intentó quemarle los ojos a un chico de 22 años, pero sus gritos atrajeron a su madre.

    Mientras, el Petiso se saciaba con su crueldad hacia los animales, llegando a matar a un caballo con un cuchillo, y un gran impulso piromaniaco. Incendió 2 casas, una fábrica de ladrillos, una estación de tranvías y un almacén. Cuando se le pidieron explicaciones, respondió: "Me gusta ver trabajar a los bomberos… es lindo ver como caen en el fuego."

    Así es como cometió su primer asesinato. Fue en 1912, le prendió fuego a las faldas de una niña de 3 años, que falleció tras 16 días en agonía. Meses mas tarde, llevo al pequeño Arturo Laurora a una casa abandonada. Le tapó la boca con un pañuelo, y tras atarle un piolín de hilo trenzado al cuello, lo llevó arrastras a una habitación. Allí lo desnudó, lo golpeó y finalmente lo estranguló.
    Su siguiente víctima fue un vecino suyo, de 3 años. Tras comprarle caramelos de chocolate, se lo llevó y lo ató de pies y manos con un piolín y lo ahorcó, pero no llegó a morir. Al marcharse, se encontró con el padre del pobre niño, buscándolo con desesperación, y el Petiso le aconsejo ir a poner una denuncia; seguidamente regresó al lugar donde el pobre niño ya agonizaba, y le clavó un clavo en la sien.

    Por la tarde, acudió a la casa del niño, donde los padres estaban velando al cadáver encontrado. Se acercó a contemplarlo, y antes de irse le movió la cabeza. -"Quería ver si aún llevaba el clavo"… dijo en sus declaraciones. Una mujer declaró haber visto al niño en compañía de un joven con unas grandes orejas y unos brazos largos, desproporcionados para su estatura. Gracias a esta declaración, al día siguiente el Petiso fue detenido en su domicilio. En un bolsillo llevaba restos de piolín, y un recorte con la crónica del asesinato del pequeño Laurora.

    En noviembre de 1915, fue condenado a cadena perpetua, y en 1923 se le trasladó al penal de Ushuaia, la provincia más austral de la Argentina, a la "Cárcel del Fin del Mundo". En 1927 los médicos del penal le hicieron una cirugía estética en las orejas, porque creían que allí radicaba su maldad.

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    En 1936 pidió la libertad y se la negaron: "es un imbécil o un degenerado hereditario, perverso instintivo" indicaron los médicos. Su conducta mejoro y le permitieron integrarse a la banda de música del penal para tocar el bombo.

    Los presos lo mataron a golpes el 15 de Noviembre de 1944, porque mató al gato del penal arrojándolo junto con los leños al fuego.

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    12.- Asesinas seriales más conocidas

    Margarita Sanchez: La viuda negra de Barcelona

    Igual de mortífero que la picadura de la temida araña Viuda Negra era el veneno que según parece utilizó Margarita Sánchez Gutiérrez para llevar a cabo los delitos que se le atribuyen desde su detención en 1996: el asesinato de cuatro personas y tres tentativas frustradas, todos ellos familiares y vecinos.

    En estos momentos sigue en la cárcel a la espera del juicio para que sea el juez quien decida si su juicio es propio de una asesina despiadada que mataba para desvalijar a sus víctimas, o propio de una pobre enferma que concentraba sus fracasos y desengaños y los proyectaba haciendo daño a la gente que le era más próxima. La verdad, es que como asesina Margarita demostraría ser un tanto patosa por ir olvidando pruebas que servirían para inculparla, aunque sí fría, calculadora y sin sentimientos, tal y como su triste existencia le había ido enseñado a lo largo de los años...

    Después de unas declaraciones realizadas a la policía en las que admitía ser autora de algunos de los crímenes que se le imputan, realizó otras en las que sólo admite los robos y niega haber envenenado a nadie.
    Sin embargo, la policía cree algo muy distinto.


    Están absolutamente convencidos que Margarita es culpable de cuatro homicidios consumados y de otros tres más en grado de frustración.

    Nació en Málaga el 26 de diciembre de 1953, con una deformación física en la cara: un grave estrabismo en el ojo derecho por el cual sería objeto de toda clase de burlas que la atormentarían desde muy pequeña. Trató de ocultar ese defecto en su aislamiento y timidez, pero aún así, no pudo evitar que algunos vecinos la apodasen cruelmente "la Tuerta".
    Decidió trasladarse hasta Barcelona, en dónde conocería a Luis N., un conductor del metro que más tarde sería su marido y el padre de sus dos hijos. Las relaciones entre los dos nunca fueron demasiado bien, empeorando de manera notable pocos mese antes de que Luis falleciese de una inexplicable "muerte natural".
    Por aquel entonces, Margarita y su marido estaban muy faltos de dinero, y ella, aprovechando su capacidad de entendimiento a las personas

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    mayores, se dedicó a cuidar ancianos en los alrededores del barrio barcelonés de Sants, en dónde residían.

    Su primera víctima fue una mujer de setenta años que vivía sola, Rosa M., vecina y amiga. El 3 de agosto de 1992 fue hallada inconsciente en su casa e ingresada de urgencia en un hospital, pero fallece a los pocos días. De su cuenta bancaria desaparece un millón de pesetas y de su domicilio, varios documentos.
    El 26 de octubre de ese mismo año fallece su marido Luis víctima de unas extrañas dolencias que anteriormente le habían mantenido dos meses en el hospital.
    Poco después cayó enferma su suegra, (madre de Luis), con la que tampoco se llevaba demasiado bien. La mujer había gozado siempre de una salud envidiable que se complicó cuando su nuera Margarita fue a vivir con ella. A lo largo de ese año, es ingresada cinco veces en el hospital, y ante el asombro de Margarita, sobreviviría a todas las intoxicaciones, (fallecería de una embolia en junio del 96, una vez detenida su nuera).
    La mujer sólo consiguió sanar totalmente de sus raros achaques una vez que logró apartar a Margarita de su casa... y eso le daría muy mal que pensar...

    El 11 de mayo de 1993, la viuda se traslada a Hospitalet, y allí conoce a nuevos vecinos con quien entablar su curiosa concepción de la amistad. Entre ellos estaba Manuel D., de cincuenta y siete años, que vivía solo en el ático.
    Tal y como había ocurrió en otras ocasiones, su "amigo" Manuel fue hallado en estado comatoso en su vivienda, falleciendo poco después.
    La siguiente persona que recibió la amistosa visita de Margarita fue su cuñado José A., de cincuenta años quien también vivía solo. Durante un tiempo, ella y su hija se fueron a vivir con él, pero no pasaron muchas semanas antes de que José empezara a padecer unas extrañas dolencias de las que fallecería sin remedio el 14 de agosto de 1993, desapareciéndole además todo el dinero del que disponía.
    El 26 de agosto de 1995 José Antonio C., de sesenta y nueve años, vecino y amigo de Margarita, superaba in extremis una extraña intoxicación que le sobrevino de repente. La viuda, se había ofrecido a hacerle una paella, y después del deleite de aquella comida, José Antonio se puso muy enfermo. Durante el tiempo en el que estuvo ingresado en el hospital le desapareció medio millón de pesetas.
    Justo un mes después, el 26 de septiembre, volvía a actuar en casa de una de sus vecinas de sesenta y siete años, Pilar H., quien a pesar de que no se fiaba del todo de la viuda, acabó por aceptarla en su casa.

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    Al poco tiempo, era descubierta por su hija acostada e inconsciente en un sofá. (Aunque no se sabe con certeza lo que ha pasado, y que la víctima afirma que la han narcotizado con cloroformo, la policía cree que le mezclaron un veneno con el café con leche, aunque la víctima da otra versión afirmando que la narcotizaron con cloroformo. Sea como fuere, Margarita aprovechó su estado de coma para robarle las joyas y diversos objetos de valor, además de un certificado de jubilada y la cartilla del banco.
    Luego abandonó el piso dejándola inconsciente en el sofá. Pasados tres días y dado que Pilar vivía sola, Margarita intrigada por lo que podía haberle pasado avisó a la hija de la víctima. Una vez que ésta entró en el piso, descubrió a su madre en grave estado. La ingresó en el hospital donde estuvo al borde de la muerte, aunque logró sobrevivir.

    Fue entonces cuando esas personas que lograron recuperarse milagrosamente del envenenamiento presentaron una serie de denuncias acusando a Margarita por tentativa de intoxicación.
    Según la policía, la Viuda Negra había descubierto la forma de manipular firmas y cartillas de ahorro para extraer dinero de las cuentas mientras sus propietarios estaban ingresados en el hospital.
    Primero entraba en contacto con la víctima y se ganaba su confianza. Luego los emponzoñaba con un potente fármaco que se puede comprar en farmacias a bajo precio con receta médica, cuyas propiedades descubrió casualmente al observar su letal efecto en una persona sometida a medicación que tomó una dosis mayor que la prescrita (en este caso, la policía no quiso facilitar el nombre del fármaco para evitar imitadores). La mujer falsificaba las recetas, probablemente ayudada por su hija que era menor de edad en el momento de los crímenes. El procedimiento que empleaba era mezclar el veneno con las bebidas en dosis suficientes para provocar un colapso circulatorio.

    Todas las víctimas sufrían los mismos síntomas: náuseas, vómitos, taquicardia, hipotensión... y acababan entrando en coma. La mayoría de ellas quedaban tan dañadas por el veneno que no podían recuperarse y fallecían por parada cardiorespiratoria pasando estos fallecimientos por muerte natural. Este producto con el que eran intoxicados se metaboliza rápidamente y resulta prácticamente indetectable.

    A partir de ahí, se llevó a cabo una minuciosa investigación. Además de las denuncias, los policías encontraron el DNI y la cartilla de ahorros de una de las víctimas en la casa de Margarita, por lo cual procedieron a su detención en junio de 1996 junto a su hija, a la que se acusa de complicidad en los presuntos asesinatos de la madre, aunque por ser menor es muy

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    posible que sea libre de ser imputada.

    Por ahora no se conoce con exactitud el total de sus crímenes ni cuantas fueron sus víctimas en realidad, pues se sospecha que hubo más. La policía estima que la viuda no se benefició excesivamente de sus presuntos crímenes porque calcula que el botín obtenido por todos ellos (los conocidos) no rebasaba los dos millones de pesetas

    Marie Besnard, La Viuda Negra de Loudun

    Fue una de las más conocidas viudas negras de la historia del crimen por su espectacular proceso, que, seguido por todo el pueblo como si se tratase de un culebrón judicial, duró casi diez años y terminó de manera impredecible...

    Marie Josephine Philippine Davaillaud, más conocida como Marie Besnard, nació en Francia el 15 de agosto de 1896.

    Esta mujer, fue acusada el 21 de julio de 1949 por doce asesinatos con arsénico, entre ellos el de su marido Aguste Antigny. Empezó a levantar sospechas de cara a las autoridades francesas cuando comenzó a heredar importantes cantidades de dinero de distintas personas de su entorno que iban falleciendo misteriosamente en el pueblo de Loudun.
    Su vestimenta negra y sus malas maneras reforzaron su mala fama entre los vecinos, quienes la tenían por una mujer misteriosa, fría y cruel, capaz de haber asesinado a toda su familia.
    Sospechando que las muertes se habían producido de manera extraña, la policía local dio orden que fuesen exhumados todos los cadáveres de los parientes de Marie en los cementerios de Angles-sur-Anglin y en Trois-Moutiers.

    A principios de 1950, tanto jueces como expertos presentaron las mismas conclusiones: en doce de los cadáveres examinados se encontró suficiente arsénico para considerar la causa de muerte como envenenamiento. Los cuerpos pertenecían a su primer marido, a su tía, su abuela, su suegro, su suegra, su cuñada, su padre, su madre, dos primas, un vecino y una vecina.
    A pesar de las graves acusaciones, Marie Besnard nunca se imputó las muertes y siempre hasta el final se declaró inocente de todas las acusaciones. Finalmente consiguió ser absuelta gracias a su constancia y a su equipo de abogados, que sin flaquear lo más mínimo, sacaron puntilla a todos

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    los fallos del caso y sacándolos a la luz pública lograron enfrentar a los acusadores y a los consejeros de estos.

    Durante el proceso acusatorio, casi todos los testimonios estaban fundados en rumores o confidencias inciertas. Todo el pueblo de Loudun parecía conocer lo ocurrido. Había cantidad de cuchicheos, murmullos y secreteos, pero finalmente todo aquel testigo que decía saber algo, al día siguiente se retractaba de lo dicho.
    Tampoco estaba muy claro el tema del arsénico. En todos los cuerpos exhumados se habían hallado cantidades de este veneno de entre 18 a 60 miligramos. Sin embargo, en el momento de las muertes ningún médico había diagnosticado un solo fallecimiento por envenenamiento, sino que se habían atribuido esas muertes a las más diversas enfermedades, como tuberculosis, etc. En la lista había aparecido incluso una expiración por ahorcamiento.

    Cuando fueron expuestos a la acusada los análisis científicos de los resultados, que a ojos de todos la condenaban, respondió que no entendía nada de eso que le contaban y que estaba muy enfadada porque no le permitían volver a hacer otras nuevas autopsias a los cadáveres.
    Mientras los distintos toxicólogos se turnaban para desvelar sus descubrimientos, ella decía que eso eran tonterías, que no sabían nada de nadie, que nadie mejor que ella para saber como habían muerto sus pobres difuntos:

    "Son mis queridos desaparecidos, nadie reza tanto por ellos como yo, y nadie les ha cuidado tanto como yo cuando estaban con vida. Yo no necesito ninguna herencia y nunca la he necesitado".

    Marie era toda una experta en evitar trampas y en poner vocecilla inocente al responder a las preguntas. Los psiquiatras encargados de diagnosticarla, la tratan de "mujer anormalmente normal". "Es hábil, fría, hipócrita y lúcida. Sus propósitos han sido premeditados, ha consumado lo que había estado planeando, el matar a esas personas, ocultando y disimulando cualquier indicio que hubiese llevado a que se sospechase de ella", opinaron.

    El caso se convirtió en un culebrón mientras Marie estaba detenida en su celda de La Pierre-Levée, la prisión de Poitiers.
    A veces se sentía abatida. A sus pocos visitantes les confesaba: "Es horrible el soportar una prueba como esta. Menos mal que mi fe y mi creencia en Dios me sostienen. Y decir que han cortado en trocitos a mi pobre marido y a todos los demás..."

    39

    Los acusadores esperaban en vano una confesión de los hechos, o por lo menos algún indicio de lo que pudiese parecer una confesión. A falta de confidencias, en el juicio se presentaron los análisis de M. Béroud, toxicólogo marsellés de buen renombre.

    Las conclusiones de los informes de Béroud estaban en los periódicos locales, circulaban en los cafés y aumentaban las discusiones sobre el caso de la Señora Besnard. A pesar de todo, todo se quedaba en esta reflexión: un buen informe no valdrá nunca lo que un buen testimonio.
    La policía, sin que el juez de instrucción ordenase lo contrario, optó por introducir en la celda de Marie algunas personas infiltradas con la intención de ganarse la confianza de la dama, e incluso se procedió a contarle falsos testimonios de testigos inexistentes para arrancarle alguna confesión que la relacionase con la envenenadora que todos esperaban.
    Estos métodos, lejos de inculparla, serían los medios para hacer bascular la opinión pública a su favor...

    Cuando comenzó el juicio, el 20 de febrero de 1952, estas irregularidades todavía no eran sabidas por la opinión pública, pero en seis días todo basculó y los actuaciones poco éticas de la policía salieron a la luz.
    Además, el examen del toxicólogo Béroud fue destrozado por una audaz defensa de la supuesta asesina. Al parecer, los restos que éste examinó fueron etiquetados con falta de rigurosidad absoluta. Las dosis de arsénico que mencionaba en su informe medida en miligramos, se encontraba definida en gramos en la página siguiente.
    Ese día todo el mundo empezó a pensar que se estaba abusando un poco de la pobre señora con mantilla negra que sollozaba en silencio en el banco de acusados.
    Finalmente, después de tres aplazamientos, termina el complicado juicio y Marie, en libertad desde 1954 fue absuelta el 12 de diciembre de 1961 por falta de pruebas.

    Murió el 14 de febrero de 1980 con ochenta y ocho años, después de dar su cuerpo a la ciencia.

    40

    13.- Bibliografía y artículos de consulta

    http://www.mujereslegendarias.org.ve/apuntesdeunaperiodista.htm

    http://www.pagina12.com.ar/2001/suple/futuro/01-02/01-02-10/nota_a.htm

    http://www.anpu.es/revista-39/pag05.htm

    http://www.clarin.com/suplementos/informatica/99-01-20/t-01201i.htm

    http://www.alcmeon.com.ar/9/35/Mata.htm

    http://www3.gratisweb.com/anairda34/ASESINOS%203.htm

    http://www.archivodelcrimen.com/

    De esta página han sido sacados los artculos de:

    Marie Besnard, La Viuda Negra de Loudun

    Margarita Sánchez: La viuda negra de Barcelona

    Cayetano Sánchez Godino, el Petiso Orejudo

    Escritos por: Pilar Abeijón

    http://comunidades.calle22.com/comunidades/303/com303con9.asp

    http://mural.uv.es/manpesan/

    http://www.angelfire.com/pop/lynda/menu.htm

    http://www.uninorte.edu.co/publicaciones/discernimiento/3/14.htm

    41

    ANEXO I: Estudios y autores

    Hervey Cleckley (1941, 1982) escribe La máscara de la cordura a partir de una serie de casos reales que él mismo tuvo que tratar: personas de buena familia, inteligentes y racionales, sanos de mente y cuerpo, pero con una florida conducta antisocial. Estas personas no parecían afectadas por las consecuencias de sus acciones.

    Tal y como aparece presentado en los medios de comunicación, el psicópata da una impresión de peligro y de aspecto demoniaco. Sin embargo, esta imagen no es totalmente correcta. Al igual que el sociópata no socializado, el psicópata se caracteriza por una falta de consciencia y de habilidades empáticas. Pero a diferencia del sociópata, el psicópata primario no ha desarrollado esta consciencia y esa empatía, no por un problema de socialización, sino por alguna peculiaridad psicológica inherente que le hace muy difícil de socializar. Gracias a estas peculiaridades, el psicópata parece indiferente a que se le castigue por sus acciones. En si misma, esta característica no es perniciosa, pero al combinarse con apetitos perversos o con un temperamento hostil y agresivo, esa ausencia de restricciones normales puede dar lugar a un paquete explosivo y peligroso. Algunos ejemplos son Ted Bundy, Gary Gilmore, Diane Downs, o Neville Heath. La mejor recopilación de ejemplos de psicópatas se puede encontrar en la obra de Robert Hare "Sin conciencia" (1993).

    Los psicópatas tienen un riesgo de realizar conductas criminales, pero no todos ellos toman ese camino. Incluso los compañeros de un gemelo psicópata criminal no tienen por qué seguir el mismo camino, a pesar de compartir todo su ADN y haber compartido similares experiencias de crianza. La mención de Johnson, Churchill o Burton puede ser sorprendente, pero todos ellos comenzaron su vida usando sus propias reglas, siendo aventureros y poco convencionales. El talento, las oportunidades, y una suerte planificada les permitieron alcanzar éxito y autoestima usando métodos legítimos. Por tanto, constituyen también ejemplos de psicópatas que acaban llevando una vida prosocial. Según Lykken (1995) no hay nada "determinista" en nacer con el talento natural para la psicopatía.

    42

    Los criterios de Cleckley. Estos criterios se han usado mucho en el estudio de la psicopatía y han sido incorporados en un instrumento psicométrico, el PCL -Psychopathy Check List—de Robert Hare (1991). A diferencia de lo que sucede con el DSM IV, algunos de estos criterios deben inferirse (p.e. "ausencia de remordimiento"), pero eso no reduce sus garantías psicométricas. Lo que es más importante es que el PCL identifica un grupo más homogéneo que el DSM IV, por lo que resulta más operativo para el psicólogo criminalista.

    Los 16 criterios de Cleckley son los siguientes :

  • Encanto superficial y buena inteligencia.

  • Ausencia de delirios y otros signos de pensamiento irracional.

  • Ausencia de nerviosismo y otros signos neuróticos.

  • Poca fiabilidad.

  • Mentirosos.

  • Carencia de remordimiento o vergüenza.

  • Conducta antisocial inadecuadamente motivada.

  • Falta de juicio y problemas para aprender de la experiencia.

  • Egocentrismo patológico e incapacidad para el afecto.

  • Pobreza general de reacciones afectivas.

  • Pérdida específica de insight -darse cuenta de.

  • Falta de respuesta en las relaciones personales.

  • Conducta fantasiosa.

  • Raramente se suicidan.

  • Vida sexual impersonal.

  • Problemas para seguir un plan de vida.

  • Introducción a las explicaciones de la psicopatía primaria.

    Cleckley. El psicópata carece del barniz afectivo que acompaña usualmente a la experiencia, sus sensaciones emocionales están atenuadas de un modo equivalente a la ceguera de colores que padecen los daltónicos. Cleckley estima que los sentimientos morales deben ser aprendidos y que este proceso de aprendizaje está reforzado por las emociones. Cuando estas emociones están atenuadas, el desarrollo de la moralidad se complica mucho. Así, según Cleckley, para el psicópata primario no son eficaces las

    43

    experiencias normales de socialización a causa de un defecto innato que él compara con la afasia semántica (trastorno cerebral que supone elaborar frases semánticamente correctas, pero sin reconocer con precisión qué se está diciendo).

    Sin embargo, no está claro que el psicópata sea incapaz de mostrar emociones. Claramente siente ira, satisfacción, placer, y autoestima. De otro modo no se entendería por qué hace lo que hace.

    Lykken. El psicópata primario se caracteriza por tener una experiencia atenuada, no de todos los estados emocionales, sino de la ansiedad o el miedo. Los seres humanos tenemos una tendencia innata a tener miedo de ciertos estímulos -falta de apoyo, serpientes o arañas, extraños, fuego- y a asociar miedo a estímulos y situaciones experimentadas con anterioridad junto a estímulos temidos de un modo innato, incluyendo el dolor y el castigo. En igual medida que todas las variables biológicas, el temor o lo que Lykken denomina el Cociente de Miedo (FQ) innato, varia de persona a persona. Algunos individuos tienen un FQ muy alto, y sólo en casos muy extremos se convertirán en delincuentes o sociópatas adultos. Lykken sugiere que las personas en el otro extremo de este continuo tienen un gran riesgo de convertirse en psicópatas primarios: puesto que la mayor parte del proceso de socialización depende del castigo de la conducta antisocial, y dado que el castigo funciona (cuando funciona) a través de la inhibición de los impulsos, cuando la tentación vuelva a aparecer, gracias al temor a las consecuencias, entonces una persona con poco temor será difícilmente socializado por este camino. Difícilmente socializado no es equivalente a imposible de socializar: ser menos temeroso que la persona media no es necesariamente nocivo. Un chaval con un FQ muy bajo, pero cuyos padres han tenido éxito en el proceso educativo, sería el compañero ideal en una situación de tensión y peligro. En suma, para Lykken el psicópata y el héroe son las dos caras de la misma moneda genética (la cara visible y la cara oculta).

    Hare. El cerebro del psicópata está menos lateralizado, sus funciones lingüísticas están menos concentradas en el hemisferio izquierdo y las funciones emocionales están menos localizadas en el hemisferio derecho. Según parece, existe evidencia de distintos laboratorios de que esta tesis puede ser cierta. Existen diferencias de lateralidad entre niños fáciles y difíciles de socializar. Sin embargo, el impacto no parece especialmente

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    significativo, es decir, hay muchos psicópatas que están incluso mejor lateralizados que los no psicópatas.

    Gorenstein y Newman. Algunos individuos sociopáticos parecen actuar impulsivamente, sin pensar, sin darse tiempo para evaluar la situación, para apreciar los riesgos, para prever las consecuencias, o incluso para anticipar como se sentirán tras la acción cuando hay tiempo para evaluar el estado. Estos casos parecen suponer una inadecuación biológica de ciertos mecanismos de control inhibitorio Las lesiones en ciertas áreas cerebrales pueden dar lugar a una reducción del control inhibitorio tanto en animales como en humanos. Estos autores propusieron en 1980 una teoría de la psicopatía basada en los procesos de desinhibición. Su lógica depende de las semejanzas entre las conductas de aproximación y evitación de animales a los que se ha manipulado quirúrgicamente (septum, hipocampo, y córtex frontal) y la conducta de psicópatas y personas extremadamente extrovertidas.

    Este modelo es la base del programa de investigación de Newman y sus colegas en la Univ. de Wisconsin. En la misma medida que Hare, Newman propone que la explicación de la psicopatía puede estar en un fallo de la arquitectura cerebral, en contraste con las teorías de Lykken, Fowles o Gray para las que la diferencia entre el psicópata y la persona normal estribaría en una diferencia de grado en algún rasgo o proceso cerebral común.

    Diagnóstico de la psicopatía.

    Uno de los problemas básicos en el estudio de la psicopatía está en identificar grupos relativamente homogéneos de personas. En caso contrario, nuestros estudios serán escasamente útiles. Autores que han contribuido a este diagnóstico son : Hare, Mergargee y Moffitt, y Blackburn.

    La importancia del diagnóstico.

    Los psicópatas pueden considerarse una categoría aparte o simplemente el extremo de un continuo de variación. Una u otra manera de

    contemplar el diagnóstico -categorial o dimensional, respectivamente—tiene su importancia.

    45

    Una manera de abordar el problema ha sido usar un criterio empírico, es decir, estudiar personas clasificadas clínicamente y diseñar medidas de autoinforme con ítems en los que se distinguen estos grupos de las personas normales. La escala Pd del MMPI y la escala So del CPI son ejemplos de este tipo de medidas de autoinforme. Sin embargo, las puntuaciones son altas en ambas escalas en la mayor parte de los reclusos, de modo que no distinguen psicópatas y sociópatas. Algunos usuarios del MMPI sugieren que el psicópata tiene altas puntuaciones en Pd (desviación psicopática) y en la escala Ma (escala 9 --masculinidad).

    Ejemplos de la subescala Pd del MMPI

    Ejemplos de la subescala So del CPI

    16. Estoy seguro de que la vida es dura para mí

    21. A veces he deseado muchísimo abandonar el hogar.

    32. Me cuesta bastante concentrarme en una tarea o trabajo.

    33. He tenido muy peculiares y extrañas experiencias.

    35. Si los demás no la hubieran tomado conmigo habría tenido más éxito.

    94. Hago muchas cosas de las que me arrepiento luego (Me arrepiento de más cosas o con más frecuencia que otras personas).

    110. Alguien me la tiene jurada.

    244. Mi modo de hacer las cosas tiende a ser mal interpretado por los demás.

    245. Mis padres y familiares encuentran más defectos en mí de los que debieran.

    36. Cuando era un muchacho hacía "novillos" bastantes veces.

    93. Yo haría cualquier cosa por una apuesta.

    164. A menudo mis padres no han estado de acuerdo con el tipo de amigos que he tenido.

    170. A menudo actúo siguiendo los impulsos del momento, sin pararme a pensarlo.

    182. Prefiero pasarme sin algo que tener que pedir un favor.

    214. En el colegio, algunas veces fui enviado al director a causa de mis travesuras.

    257. A menudo me siento como si hubiera hecho algo malo o perverso.

    327. Me resulta fácil "romper" con un amigo.

    338. Nunca me ha preocupado mi aspecto físico.

    46

    Los items de la escala So del CPI se refieren a problemas interpersonales, resentimiento hacia la familia y la autoridad, sensaciones de victimización y alienación, mal ajuste escolar y rebeldía. La escala So es bastante útil para identificar al joven delincuente y para predecir la futura conducta antisocial, así como el futuro adulto prosocial. Usando 25 muestras distintas con un total de 10.000 sujetos, la correlación de las puntuaciones de la escala So con el criterio socializado-no socializado fue de 0,73 (Schalling, 1983). Sin embargo, la escala So tampoco parece sensible a la diferencia entre psicópata y sociópata.

    Ejemplos de ítems de la subescala Ma del MMPI

    11. La gente debiera intentar comprender sus sueños y guiarse por ellos o tomarlos como avisos.

    22. A veces tengo accesos de risa y llanto que no puedo controlar.

    59. A menudo he recibido órdenes de alguien que no sabía tanto como yo.

    64. Algunas veces persisto en una cosa o tema hasta que los demás pierden la paciencia conmigo.

    73. Soy una persona importante.

    134. A veces mi pensamiento ha ido más rápido y por delante de mis palabras.

    156. He tenido épocas durante las cuales he realizado actividades que luego no recordaba haber hecho.

    157. Creo que frecuentemente he sido castigado sin causa.

    181. Cuando estoy aburrido me gusta promover algo excitante.

    222. No me cuesta pedir ayuda a mis amigos, incluso aunque no pueda devolverles el favor.

    263. Sudo muy fácilmente, incluso en días fríos.

    271. No culpo a aquel que se aprovecha de otro que se expone a ello.

    Uno de los métodos de diagnóstico más usual han sido las escalas de valoración basadas en los criterios de Cleckley. Sin embargo, el nivel de precisión alcanzado no es demasiado alto.

    47

    En cualquier caso, Hare ha desarrollado una escala de valoración de este tipo, el PCL, una escala de 20 ítems que se responde como No (0), Puede ser (1), Sí (2). Los ítems del PCL son los siguientes :

  • Locuacidad y encanto superficial.

  • Sentido grandioso de la propia valía.

  • Mentiras patológicas.

  • Mandón/manipulador.

  • Carencia de remordimiento o culpabilidad.

  • Afectividad superficial.

  • Insensible, falta de empatía.

  • No acepta la responsabilidad de sus acciones

  • Hambre de estímulo/se aburre con extrema facilidad.

  • Estilo de vida parasitario.

  • Fatal control de la conducta.

  • Problemas de conducta al comienzo de la vida.

  • Ausencia de objetivos realistas a largo plazo.

  • Impulsividad.

  • Irresponsabilidad.

  • Delincuencia juvenil.

  • Viola la libertad condicional.

  • Conducta sexual promiscua.

  • Muchas relaciones matrimoniales de corta duración.

  • Versatilidad criminal.

  • Los 8 primeros ítems se resumen en un factor, los 9 siguientes en otro factor, y los 3 últimos en un tercer factor. Los ítems del factor 1 se relacionan de modo estrecho con los criterios de Cleckley, y se puede obtener una alta puntuación en ellos sin ser un delincuente. Este factor 1 correlaciona en mayor medida con los síntomas del trastorno narcisista de la personalidad que con los del trastorno antisocial de la personalidad. Los ítems del segundo factor se parecen más a los criterios del DSM IV sobre el TAP.

    Según Lykken, los ítems del factor 1 son indicadores de rasgos de personalidad, mientras que los ítems de los factores 2 y 3 se refieren a conductas. La correlación entre los dos primeros factores es de 0,5, de modo que una persona puede tener puntuaciones dispares en ambos. Por otro lado, el factor 2 varia inversamente con la inteligencia cristalizada (a mayor

    48

    inteligencia cristalizada, menor puntuación factorial en el factor 2), mientras que el factor 1 no se relaciona con las medidas de inteligencia.

    En el estudio de Patrick y col. (1993) el factor 1 del PCL (rasgos de personalidad) correlacionaba con la respuesta inusual (ausencia de respuesta) de los psicópatas a diapositivas aversivas, pero eso no pasaba con el factor 2 (conductas). Esto tiene sentido, dada la mayor capacidad predictiva demostrada de los rasgos de personalidad. Los psicópatas primarios tendrán puntuaciones altas en ambos factores, pero serán el único subgrupo con puntuaciones especialmente altas en el factor 1.

    Según Lykken , el PCL no es demasiado sensible. No puede ser usado como único medio para distinguir el psicópata primario de otros delincuentes no socializados. El PCL no permite identificar al psicópata socializado, aunque para este propósito si puede ser útil el factor 1 del PCL.

    La escala de evitación de daños (harmavoidance) del MPQ de Tellegen puede mejorar la descripción hecha con los criterios de Cleckley o con el PCL. Si la hipótesis del bajo temor es correcta, los psicópatas diagnosticados mediante los criterios de Cleckley o el PCL-1 que además tienen un bajo nivel en las escalas de evitación de daños, constituyen una de las mejores descripciones del psicópata primario, mientras que los reclusos no psicópatas según el PCL-1 y con un alto nivel en evitación de daños constituyen el mejor grupo de contraste.

    Hay que tener cuidado para no confundir las escalas de ansiedad o neuroticismo con las escalas de evitación de daños o de temerosidad.

    Taxonomía de delincuentes criminales.

    Quay (1977) ha usado métodos factoriales para identificar cuatro tipos de delincuentes : psicópata no socializado, neurótico, socializado subculturalmente, e incompetente-inmaduro. Los estudios taxonómicos de Megargee y Bohn (1979) llegan a una consecuencia similar a la de Lykken -revisada extensamente en el tema anterior: sociópatas (delincuentes subculturales), psicópatas, y neuróticos.

    Megargee y Bohn (1979) encontraron 10 tipos de personalidad según el

    MMPI en los que se podía encajar el 96% de los delincuentes -aquí sólo se describen 8 de ellos:

    49

    • Grupo Able (17%) : psicópata clásico, brillante, emprendedor, activo, seguro de sí mismo, no demasiado agresivo, pero no se preocupa de evitar las interacciones hostiles, de buena familia, y con una gran probabilidad de volver a ser arrestados.

    • Grupo Delta (10%) : muy similares al grupo Able, pero procedentes de familias socialmente desviadas, agresivos y beligerantes, y con altas probabilidades de ser arrestados tras ser puestos en libertad.

    • Grupos Charlie, How, y Jupiter : estos reclusos se incluyen en la categoría sociopática. Son inquietos, y no se debería apostar por su puesta en libertad condicional, sus familias suelen ser disfuncionales, y son más reactivos al estrés que los psicópatas.

    • Grupo Baker : son delincuentes neuróticos.

    • Grupos Item y Easy : son psicológicamente normales (delincuentes profesionales).

    En gran medida, esta clasificación se corresponden con la taxonomía de Lykken descrita en el tema 3.

    Sería muy interesante averiguar las relaciones entre esta clasificación realizada por Megargee y los factores del PCL. Sería bastante probable que una combinación del PCL-1 y el Grupo Able constituyese un muy grupo experimental compuesto por psicópatas primarios.

    Ronald Blackburn (1975) ha usado también el MMPI para organizar los perfiles de personalidad de los delincuentes:

    • Psicópatas primarios : poco socializados, impulsivos, agresivos, y con poca ansiedad y culpabilidad. Equivalen al Grupo Able.

    • Psicópatas secundarios : ansiosos, deprimidos, y emocionales, así como hostiles, agresivos, impulsivos, y poco socializados. Equivalen al grupo How.

    • Sujetos normales, controlados y no neuróticos. Equivalen al Grupo Item.

    • Sujetos introvertidos, tímidos, y deprimidos, moderadamente hostiles, no notablemente agresivos o impulsivos. Equivalen al Grupo George.

    Los psicópatas primarios de Blackburn corresponden a los criterios de Cleckley, junto con la agresividad. Sus psicópatas secundarios podrían ser equivalentes a los sociópatas convencionales, personas con temperamento

    50

    medio que carecen de consciencia y sensaciones de empatía debido a fallos

    educativos, pero cuya conducta les lleva a tener estrés. Aunque también podrían equivaler a los psicópatas secundarios estudiados por Gray y Fowles. El grupo 3 podría equivaler a los delincuentes oportunistas y a delincuentes profesionales. Este tipo de ambigüedades se podría corregir disponiendo de información sobre los antecedentes familiares y el proceso de socialización característico del delincuente.

    La teoría de Lykken y los criterios de Cleckley.

    La pregunta es : ¿puede un niño poco temeroso crecer según las características propuestas por Cleckley ? Las teorías deben demostrar que son mejores que otras teorías alternativas, de modo que hay que contrastar la teoría de Lykken con las siguientes otras teorías : (a) bajo arousal y búsqueda de estímulos, (b) bajo control del impulso, (c) retraso en el desarrollo del ego, (d) deficiente actividad de la serotonina, y (e) escasa lateralización cerebral.

    Criterio 1. Encanto superficial y buena inteligencia. Las personas que habitualmente consideramos encantadoras no suelen ser tímidas, sino seguras de sí mismas, espontáneas y vividoras. Una persona encantadora nos resulta muy atractiva. Pensemos en las razones que podemos darnos para no haber sido más encantadores durante la fiesta de la semana pasada : estuvimos tímidos, demasiado racionales, temerosos de decir una tontería, temerosos de que nos dejasen de lado, trabados de lengua, bastante inhibidos. Es decir, presentamos síntomas de miedo social.

    Por qué solemos ser mucho más "encantadores" en los guateques que en otras situaciones. Según Lykken, la ingesta de alcohol libera los mecanismos de control y nos hace menos temerosos socialmente.

    La buena inteligencia no se refiere al CI. Significa que la conducta extraña de los psicópatas no obedece a su estupidez y que esta persona mantiene intactas sus competencias intelectuales en situaciones en las que el común de los mortales se viene abajo.

    Criterio 2. Ausencia de delirios y otros signos de irracionalidad. La conducta psicopática no se puede atribuir a un fallo mental. La psicopatía no es una consecuencia de la psicosis o la baja inteligencia, aunque algunos psicópatas pueden estar locos o ser estúpidos.

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    Criterio 3. Ausencia de nerviosismo y otras manifestaciones neuróticas (reacción a estresores). Este criterio se relaciona de modo directo con la tesis de Lykken sobre el bajo temor. Se refiere al estado de vulnerabilidad neurótica relacionada con la supersensibilidad y la sobrestimulación. En ocasiones se podría interpretar la conducta psicopática como una conducta nerviosa. Sin embargo, su reacción a un determinado estresor será inferior a los sujetos normales. Por esta razón, el psicópata se inclina por los retos, por vivir cerca del precipicio, por experimentar más estrés. Por tanto, esta ausencia de nerviosismo debe interpretarse en las situaciones. Aunque Gary Gilmore se mostró muy nervioso la mañana en que iba a ser ejecutado, no deberíamos revisar nuestro diagnóstico por este hecho puntual.

    Criterio 4. Poca fiabilidad. ¿No seriamos menos fiables si no tuviésemos miedo, sentimientos de vergüenza o de culpabilidad ? Algunos psicópatas pueden comportarse de un modo muy fiable si están implicados en un tarea que les llena de orgullo o les interesa de verdad.

    Criterio 5. Mentirosos. Solemos decir la verdad por miedo a ser pillados, por miedo a ser avergonzados, por miedo a sentirnos culpables. Sin embargo, solemos decir alguna mentira piadosa cuando creemos que podemos dañar a otra persona con la verdad. Pero diríamos muchas más mentiras si fuésemos poco temerosos. Si tuviésemos menos miedo, probablemente viésemos el mundo como una gran partida de mus.

    Criterio 6. Ausencia de remordimiento. Un niño que no tiene miedo, que es indiferente al castigo, también será indiferente a lo que otras personas piensan de él y no tendrá sentimientos de culpa. Sin embargo, el psicópata no es indiferente a la admiración de los demás ; esta es, según Lykken, una vía para socializar a estos individuos.

    El niño pequeño es un viajero vulnerable en un mundo de adultos que pueden depravar o castigar a su antojo. La manera de estar seguro en un mundo como este consiste en comprender las reglas, en averiguar qué esperan y no esperan los adultos, y especialmente qué les convierte en algo malo para uno mismo. La intensidad con la que el niño hace estas cosas depende en buena medida de lo temeroso que es, así como de los dividendos que produce seguir esas pautas. Si el mundo del niño es impredecible, si los adultos que le rodean son inconsistentes, entonces habrá problemas para que interiorice las actitudes que deseamos instaurar en ellos.

    Generalmente aprendemos a vernos a nosotros mismos como nos ven los

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    otros, a predecir la conducta de los demás, a sentirnos unidos a los otros, porque eso nos da seguridad. Sin embargo, un niño que necesita en menor grado esa seguridad, que es menos temeroso y aprehensivo, no aprenderá estas reglas con tanta facilidad. Estos niños menos temerosos estarán menos inclinados a sentir vergüenza o a interiorizar sensaciones de culpabilidad. Algunos niños poco temerosos aprenden a predecir la conducta de los demás y a manipular la conducta de los mayores.

    Criterio 7. Conducta antisocial inadecuadamente motivada (ausencia de temor a las consecuencias). La conducta antisocial suele suponer sucumbir a tentaciones a las que la mayor parte de la gente se resiste por miedo a las consecuencias. Pero la mayor parte de nosotros podemos sucumbir a ciertas tentaciones si estamos adecuadamente motivados. "Inadecuadamente motivado" no es lo mismo que "impulsivo".

    Criterio 8. Fallos de juicio y problemas para aprender de la experiencia (no existe evitación pasiva). Literalmente esto significaría que el psicópata no aprende nada de nada. Sin embargo, el significado de esta categoría es que el psicópata no deja de hacer la acción por la que ha sido castigado previamente.

    Criterio 9. Egocentrismo patológico e incapacidad para el afecto. Una persona a la que no le preocupa lo que otros piensen, no inclinado a empatizar con los demás, que nunca se ha preocupado de educar a otras personas, que vive la vida como una partida de mus, como un vino exquisito que hay que beber, es decir, una persona no socializada, sería descrita fácilmente como egocéntrica.

    La incapacidad para el afecto se refiere a necesitar, depender, o ser incapaz de vivir sin los demás. Supongamos que somos encantadores, que todo nos trae sin cuidado, fácilmente adaptables, y despreocupados de lo que pueda ocurrir mañana, ¿serían iguales nuestras relaciones con los seres queridos? Sin embargo, el psicópata tiene menos necesidad de los otros.

    Una persona poco temerosa puede establecer relaciones estrechas incluso con más facilidad que una persona algo inhibida. Si las relaciones de un niño poco temeroso con sus padres funcionan bien y producen el placer que los animales sociales sienten con la experiencia de proximidad, entonces el niño será afectuoso y cariñoso, como un gato psicópata y un Bull Terrier. Por desgracia, no es infrecuente que el niño poco temeroso tenga relaciones

    tormentosas con sus allegados ; las nuevas amistades pueden ser más

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    reforzantes que los familiares.

    Aunque un psicópata puede sentirse orgulloso de su hijo, tendrá menos paciencia que un padre normal, dado que la crianza exige empatía y algún temor (así como alguna capacidad de sentir culpa), características de las que carece el psicópata. El psicópata se volverá de espaldas en cuanto su hijo le de algún problema (cosa que los hijos hacen con relativa frecuencia).

    Probablemente, las personas poco temerosas pueden aprender a amar, a ser tiernos y afectuosos, pero no estarán inclinados a sufrir la tiranía del amor. Si un niño crece en una familia en la que se pueden tener mayores ventajas a través de una conducta prosocial, entonces se convertirá en un adulto bien socializado, independientemente de cuál sea su temperamento.

    Criterio 10. Pobreza de reacciones emocionales. Divertirse exige un grado de excitación, que casi todo el mundo siente al hacer el amor o encontrarse con un grupo de viejos amigos, experiencias que no son tan estimulantes para el psicópata. Ahora bien, un premio de lotería puede ser más excitante para él que para nosotros, dado que nosotros comenzaremos a preocuparnos en cómo invertir las ganancias, mientras que el psicópata no se preocupará en absoluto por ese tipo de cosas.

    Además, los psicópatas tienen muy pocos celos. Parece existir una relación entre los celos y el temor, en el sentido de que las personas más temerosas parecen más vulnerables a los celos. Sin embargo, de encontrar al cónyuge en flagrante delito de infidelidad, la reacción del psicópata puede ser mucho más virulenta que la del común de los mortales.

    Criterio 11. Pérdida específica de insight (problemas para ponerse en el lugar del otro). El psicópata es incapaz de verse a sí mismo como los otros le ven, y para predecir cómo reaccionarán emocionalmente otras personas a su conducta.

    Criterio 12. Falta de respuesta a las relaciones interpersonales (salvo excepciones). Si la persona a la que se está hablando parece ausente, y no muestra reacciones específicas a lo que se está diciendo, se la considerará una especie de "vegetal". Sin embargo, muchos psicópatas serán muy responsivos cuando tengan intereses particulares en la relación.

    Criterio 13. Conducta fantasiosa. Es interesante que los psicópatas beban menos o tomen menos drogas que otras personas. Suponemos que esto se debe a que no necesitan esas sustancias ni para desinhibirse ni para

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    tranquilizarse. Sin embargo, la búsqueda de sensaciones les puede llevar a

    consumir ciertas sustancias.

    Criterio 14. Se suicidan raramente. En todo caso, el psicópata simulará conductas de suicidio para manipular a los demás.

    Criterio 15. Vida sexual impersonal (falta de inhibición sexual). Sin embargo, hay que considerar que el encanto y la falta de las inhibiciones usuales de las personas normales, suelen causar muy buena impresión en las parejas sexuales. Este criterio se podría volver a escribir así : "carencia de inhibición sexual". Independientemente de que su impulso sexual sea alto o bajo, no se inhibirá en ningún caso.

    Criterio 16. Fracaso al seguir un plan de vida (búsqueda de recompensas en el momento). Una persona que no se preocupa por el futuro tendrá poca necesidad de planificarlo. Un niño difícil de socializar y poco temeroso, estará satisfecho con las recompensas del momento. Sin embargo, el mismo Cleckley describió psicópatas que eran médicos o números uno de promoción en la facultad de derecho. La clave está en los primeros años de la vida y en el tipo de refuerzos que obtienen en ese momento.

    En suma, igual que la capacidad de experimentar dolor, el mecanismo del miedo es especialmente útil al comienzo de la vida, antes de que el individuo sea suficientemente independiente. Ser poco temeroso no supone una indiferencia a las consecuencias de nuestras acciones. Sin embargo, un niño sin unas metas claras y que no conoce bien cuáles son las reglas convenidas por la sociedad, seleccionará un número menor de conductas constructivas sobre una base puramente racional sin el empuje de la consciencia y la restricción del temor.

    NOTA: Estos estudios no han sido utilizados en la elaboración del trabajo dado el lenguaje técnico utilizado y mi escaso conocimiento en la materia a tratar, sin embargo he querido incluirlos en un Anexo por el interés que han despertado en mi y por las repetidas lecturas que he realizados de los autores citados anteriormente.

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    ANEXO II: Estadística

    De acuerdo a esta gráfica, se observa que más de 3/4 partes de los asesinatos seriales ocurren en los Estados Unidos. Es una cantidad muy grande considerando el hecho de que solo 8% de la población mundial vive en Norteamérica.

    Luego sigue Europa, y el último "cacho del pastel" corresponde al resto del mundo. Debo remarcar el hecho de que estas cifras corresponden al fenómeno del asesinato serial únicamente. Aunque hay otro tipo de asesinos y grotescos criminales en muchos otros países que no han sido nombrados; y que de vez en cuando impactan a la opinión pública del mundo.

    En Europa.

    Es curioso, pero donde hay la mayor incidencia de este crimen, también se trata de lugares o naciones de amplio desarrollo económico. Están las tres potencias europeas por excelencia: Inglaterra, Francia y Alemania. Que juntas suman 68%, el restante 32% está distribuido en

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    decenas de naciones aparte. Hasta en Rusia surgió uno de los más odiados asesinos y caníbales en la persona de Andrei Chikatilo. Cuya captura demoró entre otras causas, porque la policía rusa no podía aceptar que existiera algo como un asesino serial dentro de las fronteras del bloque soviético (crimen "reservado" a las naciones occidentales). Por esa causa no se efectuaron las investigaciones adecuadas para dar con el asesino.

    De todos modos, tenemos un par de casos sobre asesinato serial en Colombia. Uno bien identificado y por fortuna ya capturado, es Pedro López a quien se le imputa el asesinato de alrededor de 300 niños. Parece ser que ya también hay otro asesino serial identificado ahí mismo en Colombia y que desgraciadamente también segó la vida de muchas personas. Aún no hay datos suficientes al respecto.

    Estados Unidos.

    El estado de California es el que tiene la tasa mas alta de asesinatos seriales en todo el país en toda su historia. Le siguen Texas, Nueva York, Illinois y Florida que le siguen de cerca. Al otro extremo de la estadística se encuentra el estado de Maine que nunca ha registrado, y lo recalco, un caso de asesinato serial. Siguen Hawai, Montana, Dakota del Norte, Delaware y Vermont los cuales cada uno han registrado uno solo. De los asesinos norteamericanos 84% son caucásicos y el resto negros, aunque también los hay orientales y latinos.

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    Otros datos.

    • Del total de asesinos seriales en el mundo, 90% son hombres.

    • 65% de las víctimas son mujeres.

    • 89% de las víctimas son personas de origen blanco.

    • También se sabe que del total de estos asesinos, 86% son heterosexuales.

    La gráfica de la derecha pone de manifiesto, un aspecto de los asesinos seriales del que se discute ampliamente en este sitio. Se trata de la edad del criminal. En que momento de su vida, desarrolla sus licenciosas actividades.

    • 26% comienza en la adolescencia: Trozo azul.

    • 44% comienza entre sus 20 y 30 años: Trozo rojo.

    • 24% tardan algo. Comienzan a partir de los 30 años: Trozo verde.

    • El 6% restante corresponde a contados asesinos seriales que son gente mayor o psicópatas que comenzaron su "carrera" en la infancia: Trozo morado.

    Estos fueron unos cuantos datos que sirven para "dibujar" un esquema muy general de como se desarrolla éste fenómeno alrededor del mundo. Espero sean de provecho para aquellos que desean conocer más acerca de esta terrible plaga de la sociedad moderna.

    Virginia Rodrígues Soria

    1º E2 Psicología

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    ASESINOS EN SERIE

    ÍNDICE

    INTRODUCCIÓN 1

    RECUENTO HISTÓRICO 2/4

    METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN 5

    ANÁLISIS DE LA ESCENA DEL CRIMEN 6/7

    ANÁLISIS DE LA DINAMICA CRIMINAL 8/9

    CLASIFICACIÓN POR MÉTODO DEL CRIMEN 10/13

    ANÁLISIS VICTIMOLÓGICO 14/19

    PERFIL DE ASESINOS 20/27

    PAPEL DE LOS PADRES DE UN ASESINO SERIAL 28/29

    DIAGNÓSTICO DE UN PSICÓPATA 30

    ASESINOS SERIALES MÁS CONOCIDOS 31/34

    ASESINAS SERIALES MAS CONOCIDAS 35/40

    BIBLIOGRAFÍA 41

    ANEXO I: ESTUDIOS Y AUTORES 42/55

    ANEXO II: ESTADÍSTICAS 56/58