Arte románico

Arquitectura románica. Bóvedas. Italia. Francia. Alemania. España. Catedral de Santiago de Compostela. Peregrinación

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Románico, conjunto de obras, predominantemente arquitectónicas, que se realizaron en Europa occidental desde aproximadamente el año 1000 d.C., hasta la aparición, en la segunda mitad del siglo XII, del estilo gótico. El término románico se aplicó también a la escultura, la pintura y las artes decorativas.

La arquitectura

La desintegración de la cultura y economía romanas trajo consigo la desaparición de la estructura social capaz de generar un cierto número de arquitectos cualificados y artesanos especializados. Sin sus técnicas, restringidas al arte religioso, los intentos de construir edificios monumentales dieron como resultado unas estructuras que fueron a menudo toscas y de proporciones relativamente modestas. La excepción a este tipo de arquitectura, que desde finales de los siglos V al VIII fue extremadamente sencilla, fue la desarrollada en la ciudad de Ravena (Italia), entonces bajo dominio bizantino. Las edificaciones de la ciudad a menudo se realizaron o decoraron con elementos procedentes de las construcciones romanas.

El estilo prerrománico en muchas regiones fue una prolongación del arte y arquitectura paleocristianas. Así ocurrió por ejemplo con las iglesias de Roma, construidas en planta basilical.

El desarrollo de las bóvedas de piedra fue uno de los logros excepcionales de la arquitectura románica. La razón principal para el empleo de las bóvedas fue la necesidad de encontrar una alternativa a las cubiertas de madera de las estructuras prerrománicas, expuestas al fuego y la humedad. Los intentos para solucionar los nuevos problemas estructurales variaron infinitamente. Se utilizaron cúpulas, bóvedas de cañón semicirculares y apuntadas y bóvedas de arista. Sin embargo, hasta el periodo gótico, no se consiguió una estructura de mampostería en la que los empujes de las bóvedas estuvieran contenidos exclusivamente por pilares exentos y contrafuertes.

Como las bóvedas de piedra eran más pesadas que las cubiertas de madera, se utilizaron muros más gruesos y columnas más robustas. En el estilo románico pleno, particularmente en el francés, el uso de muros con contrafuertes y pilares macizos como soportes para las pesadas bóvedas de piedra produjo un modelo característico de edificio en el que la estructura se compone de unidades más pequeñas articuladas. Estas unidades, llamadas crujías, son los espacios de planta cuadrada o rectangular cubiertos por cada bóveda de arista. En la arquitectura románica tardía las crujías tendieron a ser tratadas como unidades fundamentales del edificio y estos espacios rectangulares se convirtieron en un rasgo característico importante del estilo imperante. La solidez de las estructuras en piedra es otra de las características más notorias de la arquitectura románica. El espacio de las iglesias románicas era generalmente alto y estrecho, iluminado por ventanas de claraboya abiertas en lo alto de la nave central, bajo la bóveda. Las puertas y ventanas presentaban arcos de medio punto ligeramente apuntados. Estas aberturas fueron pequeñas y estuvieron decoradas con molduras, tallas y esculturas que se hicieron más ricas y variadas a medida que el periodo románico fue avanzando hacia su final.

Italia

En las provincias italianas aparecieron durante el periodo románico una gran variedad de estilos. En Lombardía, se desarrolló un estilo italiano caracterizado por un notable ingenio estructural. Entre sus elementos destacan el uso continuado de la bóveda de arista y la invención de la bóveda de crucería, la realización de edificios sombríos, impresionantes por sus macizas proporciones, y los detalles decorativos que acompañaron a sus bóvedas. Entre los ejemplos más antiguos de este estilo se conservan las iglesias de San Ambrosio de Milán y San Miguel, en Pavía (ambas del siglo XII). Las catedrales y baptisterios de Parma, Cremona, Piacenza, Ferrara y Módena, fechadas en el siglo XII, son también ejemplos importantes.

Otro modelo románico sumamente importante fue el de la parte central de Italia. Exhibió pocas innovaciones estructurales, pero continuó la tradición de las basílicas paleocristianas al emplear los elementos decorativos clásicos. En las provincias cercanas a la ciudad eterna, el estilo está tipificado por las basílicas medievales, como la de San Clemente en Roma (siglo XII).

Las iglesias de Toscana fueron menos monumentales y generalmente tuvieron una decoración más profusa que las de Roma, pero ambas utilizaron libremente los motivos clásicos, como capiteles corintios, hojas de acanto y molduras de ovas y flechas. La utilización de mármoles polícromos en diseños geométricos, creando bandas alternativas de colores fue característica. La fachada de la iglesia de San Miniato al Monte de Florencia (iniciada el año 1013), por ejemplo, está revestida con mármoles negros, blancos y verdes. Los pórticos abiertos, las columnatas y las tribunas son otros elementos característicos, así como las fachadas decoradas con relieves escultóricos. Entre los ejemplos destacados del románico toscano destaca la catedral de Pisa, formada por el duomo, iniciado en 1063, el baptisterio construido en 1153 y el campanile (la famosa torre inclinada), un campanario exento empezado a construir en 1173. En este conjunto la utilización de capiteles derivados de prototipos romanos pone en evidencia el predominio de los modelos clásicos precedentes.

Francia

La arquitectura románica en Francia se caracteriza por las diferentes soluciones que adoptó en la construcción de bóvedas. Incluso en Provenza, donde se encuentra la arquitectura románica más clasicista: la nave central se cubrió generalmente con bóveda de cañón.

En Borgoña, las iglesias basilicales de tres naves cubiertas por bóvedas de cañón se desarrollaron enormemente, sobre todo gracias a las órdenes monásticas cisterciense y benedictina, la primera originada en la abadía de Cîteaux (siglo XI) cerca de Nuits-saint-Georges, y la segunda encabezada por el monasterio de Cluny. La expansión de estas órdenes hizo que los métodos constructivos borgoñones se extendieran por toda Europa. Un ejemplo temprano de este estilo es la gran iglesia de Saint-Philibert de Tournus (siglo XI), extraordinaria por su nártex o pórtico de acceso de dos niveles cubierto con bóvedas de arista, que contribuyó a la difusión de las fachadas de doble torre. Otra iglesia monástica de impresionante tamaño y sencillez es la de Saint-Benoît-sur-Loire (terminada en el siglo XII). La iglesia más grande de la cristiandad medieval, demolida en tiempos de la Revolución Francesa, fue la abacial de Cluny, que se construyó entre los años 1080 y 1130 y que influyó decisivamente en las construcciones de Normandía, Lombardía y la zona del Rin.

Los arquitectos normandos asimilaron los métodos de la construcción de bóvedas desarrollados en Lombardía y crearon un estilo original, ejemplificado en las iglesias abaciales de Caen, de Saint-Étienne o abadía de los hombres y Sainte-Trinité o abadía de las mujeres (ambas iniciadas a finales del siglo XI), en las que las bóvedas de crucería componen espacios bien proporcionados. Las innovaciones estructurales normandas, así como la composición de sus fachadas, caracterizadas por dos torres altas en los flancos, fueron adoptadas en la región de la Île-de-France, en el norte y centro de Francia, conformando las bases para la evolución de la arquitectura gótica temprana. La abadía de Saint-Denis, cerca de París, está estrechamente asociada con la aparición del estilo gótico. Su reconstrucción desde el año 1136 hasta el 1147, marca el final del periodo románico.Pero como gran ejemplo de catedral románica francesa, la catedral de notre dame, Paris.

Alemania o el Sacro Imperio Romano Germánico

El estilo románico en Alemania evolucionó a partir de la arquitectura otónica. La relevancia tradicional del cuerpo occidental fue particularmente notable en los edificios que presentan torres emparejadas, como en la primitiva catedral de Estrasburgo, del primer románico (iniciada en el 1015), donde se prefigura la disposición de las típicas fachadas góticas. Las iglesias románicas alemanas estuvieron proyectadas a menudo con gran amplitud, pero las construidas fuera de la región del Rin no suelen presentar bóvedas sobre la nave central. Las catedrales renanas se construyeron con cubiertas de madera, que más tarde se sustituyeron por bóvedas. Las catedrales de Espira (iniciada el 1030 y abovedada aproximadamente en el año 1125) y Maguncia (reconstruida a finales de los siglos XII y XIII) contaban con bóvedas de crucería sobre planta cuadrada. Muchas iglesias renanas tienen una considerable altura y, a menudo, un ábside a cada lado. Las torres octogonales y circulares están agrupadas en los extremos del transepto, mientras que las torres más prominentes se sitúan en la fachada y sobre el crucero. Entre los ejemplos de catedrales de este tipo se incluyen las de Colonia, sobre todo la iglesia de los Apóstoles (siglo XII) y las catedrales e iglesias del siglo XII en Tréveris, Worms, Laach, Reichnau, Quedlinburg y Hildesheim.

Los reinos hispano-cristianos

La arquitectura prerrománica en España está ejemplificada por las iglesias construidas en el siglo IX, durante el reinado del rey asturiano Alfonso II. Se puede discernir una mezcla de influencias paleocristianas y bizantinas en las iglesias de San Tirso y San Julián en Oviedo, y en las de San Miguel de Lillo y Santa María (también conocida como palacio del Naranco), fechadas aproximadamente entre los años 800 y 850. Estas influencias, junto con una fuerte impronta de la arquitectura musulmana, seguirán apareciendo en edificios posteriores.

Dentro de la arquitectura románica de los diferentes reinos que conforman la península Ibérica durante el periodo románico, debemos distinguir tres momentos constructivos atendiendo a su desarrollo cronológico y a las diversas escuelas regionales. Un primer románico durante el siglo XI, un románico pleno que se desarrolla entre el último tercio del siglo XI y durante la primera mitad del siglo XII, y un tardor románico que engloba las iglesias románicas con elementos protogóticos centrado en la segunda mitad del siglo XII.

En los condados catalanes del siglo XI, gracias sobre todo al impulso del abad Oliva (970-1046), tiene lugar la construcción de una serie de edificios de estructura simple en los que se emplean las novedades arquitectónicas introducidas en Europa por los monjes cluniacenses, caracterizadas por el uso de un aparejo rústico, naves cubiertas con techumbres de madera o bóvedas de cañón, zonas absidiales en sus cabeceras, soportes en forma de columnas o pilares, fachadas torreadas y una característica decoración exterior a base de arcos ciegos y lesenas o bandas decorativas de tradición lombarda. Los edificios más representativos de este primer románico catalán son San Pedro de Roda, San Vicente de Cardona, la abadía de Ripoll y San Miguel de Cuixá.

La configuración del denominado románico pleno conlleva la creación de un estilo uniforme, con un lenguaje arquitectónico común, que se extendió por los diferentes reinos de la península Ibérica a lo largo de toda una serie de edificios religiosos compuestos con una misma sintaxis plástica y constructiva.

La expansión de la orden cluniacense en España, la interrelación de las diferentes zonas geográficas a través de las nuevas vías de comunicación, la sustitución de la liturgia visigoda por la romana y el establecimiento de grandes rutas de peregrinación como el Camino de Santiago, ayudaron a la difusión del estilo románico pleno.

La catedral de Santiago de Compostela, construida sobre el sepulcro del apóstol Santiago el Mayor, se inicia el año 1075 bajo los auspicios del obispo Diego Peláez. Como iglesia de peregrinación, recoge en su distribución los precedentes de las iglesias francesas de Saint-Martin de Tours, Sainte-Foi de Conques, Saint-Sernin de Toulouse y Saint-Martial de Limoges. Se compone de una planta de cruz latina de tres naves, amplio transepto también de tres naves, cabecera con girola y cinco capillas absidiales, torres en su fachada occidental y tribuna en el interior. Su nave central está cubierta con bóveda de cañón, las naves laterales con bóvedas de arista y las tribunas con bóvedas de cuarto de cañón.

En el área castellano-leonesa la peregrinación jacobea determinó la edificación de toda una serie de iglesias en la ruta hasta las reliquias del apóstol. En la colegiata de San Isidoro de León, de planta basilical con tres naves, tres ábsides semicirculares y bóvedas de cañón y arista, a cuyos pies se sitúa el panteón de los Reyes de Castilla, destacan además los arcos lobulados de influencia árabe que aparecen en el crucero. En San Martín de Frómista, construida con el apoyo de doña Mayor, viuda de Sancho el Mayor, se realizó una de las iglesias románicas mejor conservadas, con planta basilical de tres naves separadas por pilares cruciformes, tres ábsides semicirculares, un cimborrio de tambor octogonal sobre trompas cubierto con una cúpula y torres circulares en su fachada occidental. Otros conjuntos importantes son los monasterios de Silos y de San Pedro de Arlanza, ambos en la provincia de Burgos.

En la regiones aragonesa y navarra destacan la catedral de Jaca, con sus naves divididas por columnas y pilares cruciformes dispuestos alternamente, el conjunto fortificado de Loarre con sus murallas y su cripta, y la iglesia de Leyre, con su cripta configurada por pilares que soportan unos macizos capiteles y arcos de medio punto peraltados.

Por último, debemos referirnos a un conjunto de edificios realizados o iniciados en la segunda mitad del siglo XII, considerados por algunos especialistas como edificios plenamente románicos, mientras que para otros presentan algunos avances constructivos del periodo gótico (protogóticos). Se trata de la catedral de Zamora, la catedral vieja de Salamanca y la colegiata de Toro. El elemento más destacado de los tres edificios es el empleo del cimborrio agallonado sobre el crucero, inspirado probablemente en los modelos bizantinos.

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