Arte neoclásico del siglo XVIII

Neoclasicismo. Pintura francesa. David. Biografía

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Jacobo Luis David

JACOB LUIS DAVID

Pintor francés nacido en París en 1748. Su padre era mercader de herramientas para curtidores y gozaba de una modesta posición. La madre del que sería un gran pintor, María Genoveva Burón, estaba estrechamente emparentada con varios artistas, siendo sobrina de un arquitecto, hija de un maestro de obras y cuñado de Jacobo Desinaisons, arquitecto de las construcciones de Su Majestad y académico de número, además se cree que Francisco Boucher estaba emparentado con la familia de David. El gran pintor del siglo XVIII era un amigo querido y respetado, su opinión decidió la elección del joven David, que ya había comenzado los estudios de arquitectura. Al morir su padre en un desafío en Beaumonto-sir Auge el 2 de diciembre de 1757, Boucher recomendó el joven artista a Bien, en cuyo estudio realizó tan rápidos progresos que pudo ingresar el mismo año, en 1766, en la Academia Real, en la que ambicionó la obtención de la pensión de Roma. En su primer intento en 1770 fue rehusado en los ejercicios preparatorios, logró mejor suerte al año siguiente alcanzando el 2º puesto con el “Combate de Marte y Minerva” (Museo del Louvre, París). No se le concedió el 1er. Puesto pues Bien formaba el jurado y David había formado parte en el concurso sin su consentimiento. En 1772 ocupó el primer lugar en las pruebas de ingreso, pero tampoco consiguió la pensión por haberse agrietado su composición, que representaba “Diana y Apolo matando a flechados los hijos de Niobe”. Tras la evidente injusticia del jurado, David despertó su violento carácter contra su propia vida, pero fue frenado por el pintor Joyen y el poeta Sedaine. Renovose el fracaso en 1773 pero en 1774 logra imponerse con la interpretación del complicado tema “Erasistrato descubriendo que la enfermedad de su hijo Antioco se debe al amor de éste por Estratónice” que se conserva en la Escuela de Bellas Artes de París, al mismo tiempo la bailarina Guinard le confiaba la terminación de las composiciones de Fragonard, que decoraban su palacio de la Chausse d'Antic y un retrato, género con el cual David ya había conseguido algunos éxitos como los de sus tios Buron y el de Sedaine, a cuya buena amistad debía el joven pintor alojamiento y estudio en El Louvre.

Habiendo sido nombrado Bien director de la Academis francesa en Roma, pudo evitar David la estancia en la escuela de alumnos protegidos de Paris, emprendiendo el viaje a Italia en compañía de su maestro el 2 de octubre de 1775. Antes de llegar a Roma visitaron Parma, Bolonia y Florencia. En Roma dedicose a reunir rápidos croquis de enérgicos trazos de la campiña y de la ciudad.

Las nuevas ideas estéticas propagadas por Meng y Lessing, los descubrimientos y análisis arqueológicos de Hamilton y Winckelmann, coincidiendo con las excavaciones sistemáticas de Pompeya y Herculano y la fracuentación del escultor francés Juan Bautista Giraud y de Peyror, afianzaron en el inquieto espíritu de David la admiración hacia el arte clásico, y el viaje realizado a Nápoles en compañía del erudito Quatremére de Quincy inclinó más y más su técnica hacia la imitación del arte antiguo, dando lugar al neoclasicismo, mantenido por las aficiones filosóficas y la pasajera fortuna guerrera de Bonaparte. Durante su estancia en Italia de 5 años pintó las siguientes obras:

- Triunfo de Pablo-Emilio (perdido)

- El boceto de “La Muerte de Patroclo (Museo de Cherburgo)

- “Hector” (Museo de Montpellier)

- Estudios para el cuadro “Belisario pidiendo limosna”

- Un lienzo representando “San Roque intercediendo para que la Virgen cure a los pestíferos”

Al regresar a París en 1780 llevaba consigo además de una gran cantidad de carteras repletas de croquis y dibujos, el boceto del retrato del Conde Patocki, pintado en Nápoles y un magnífico estudio de “Una mujer amamantando un niño”. Con la exposición de estas obras en el Salón de 1781 logró la reunión de un gran núcleo de discípulos, entre los que figuraban Aronais, Fabere, Deberet y Wiar y la inscripción como candidato a la Academia, mediante la presentación del “Belisario” (Museo de Lila) y su admisión como académico de número en 1783; presentó en esta ocasión la obra que representaba “Andrómaca llorando ante el cadáver de Héctor” (Escuela de Bellas Artes de París).

Acarrearonle estos éxitos su matrimonio con Carlota Pecaul, hija del acaudalado proveedor de las reales construcciones, cuya generosidad le permitió dedicarse en Roma a la pintura del famoso “Juramento de los Horacios” que presentó al Salón de 1785, con el que alcanza una total depuración de su estilo sin deudas con la pintura anterior es un manifiesto del Neoclasicismo.

David comenzó su carrera de hombre público llevándose a Roma sus mejores descípulos, Debret, Wiar y Dronais, que el mismo año (1784) obtuvo la pensión de Italia, su éxito fue grande y tuvo grandes admiradores. David, desde entonces fue el jefe indiscutible de una escuela pictórica. El retrato de su suegro “El Ugobine” (Museo de Valence) y una réplica de “Belisario” (en realidad ejecutado por Fabre y Girodel) redondearon el éxito sobrempujado por el triunfo de la “Muerte de Sócrates” (Colección Bianche, París) proclamada por el gran pintor inglés Reynolds, como “el esfuerzo mayo del arte desde la Capilla Sixtina y las Loggias de Rafael”.

En 1787 dió un paso más en las reconstituciones clásicas, pintando para el Conde de Artois los “Amores de Páris y Helena”, obra pintada después de un viaje a Bruselas y Amberes, realizado como paliativo del dolor sufrido por la muerte de su discípulo preferido Aronais; en esta obra (Museo del Louvre) al lado del atravido desnudo del pastor frigio, pintado en aras del respeto al clasicismo; en el saló de 1789 acompañaba al célebre lienzo el “Regreso de Bulto a su hogar después de la ejecución de sus hijos” (Musel del Louvre), con el que David se ve llevado hacia las manifestaciones políticas más revolucionarias, aceptando el encargo, sugerido por los jacobinos y confirmado por la Asamblea Constituyente, de pintar un gran lienzo representando el “Juramento del juego de pelota” que figuró en el Salón de 1791 junto con los Horacios, Bruto y Sócrates y varios retratos; su decidida adhesión a la revolución triunfante le valí el 17 de septiembre de 1792 el ingreso en la Convención, por elección de la sección del Louvre desde donde dirigió incesantes ataques a la Academia, la cual, a su vez, llena de motivados temores le nombró profesor el 7 de juilio de 1792, la implacable persecución de Luis David acabó con la supresión de la academia, el 8 de agosto del siguiente año. Inmediatamente toma una parte activísima en la ordenación de las fiestas populares, fue miembro del terrible comité de Seguridad General, y produce los cuadros: “Marat” (Museo de Bruselas), “Lepetellier” y el hermoso cuadro “Bara” (Museo Calvet, Avignon). La ejecución de Robespierre detiene el ardor revolucionario de Luis David, denunciado por alguno de sus ofendidos, debió la vida después de 5 meses en prisión a la grandeza de su talento. Encarcelado de nuevo, después de pintar los magistrales retratos de sus cuñados, los esposos Seririat, librándose de perecer en la guillotina, gracias a la disolujción de la convención, ocurrida el 26 de octubre de 1795.

Durante su prisión, cambió la idea del cuadro de “Las Sabinas”, obra en la que empleó varios años y de la que se habló constantemente en París hasta su exposición; sus modelos fueron la figura de Rómulo por su discípulo Bayard y el bailarín Deguille para Jano.

La exposición de “Las Sabinas” en el local de la disuelta Academia de Arquitectura duró desde 1800 hasta 1805, prodiciendo un ingreso de más de 75.000 francos que David empleó en la adquisición de una finca. Mientras tanto los precipitados éxitos de Napoleón abrían nuevos caminos a la carrera de David pues éste estaba estrechamente unido con el joven general desde que el artista había hallado refugio a su lado durante el Directorio. Como consecuencia de la simpatía que les unía, quizá por la igualdad en sus aspiraciones dominadoras pintó David los retratos de Napoleón, y una vez primer cónsul, quiso nombrar Bonaparte pintor del gobierno y consejero de estado al antiguo terrorrista que se apresurí a renunciar a los 2 cargos.

El emperador continuó su protección sobre el artista y le encargó 4 enormes lienzos de 9,5 x 6 metros representando “La consagración de Napoleón por el Papa Pio VII en Nuestra Señora” “La distribución de las aguilas” , “La recepción en las Casas Consistoriales” y la “Entornación”. No llegaron a ser ejecutados estos dos últimos.

La Consagración ocupó a David desde 1805 a 1808, figurando en la gran composición más de 500 personas fielmente retratadas. En la distribución de las águilas fue preciso borrar a la figura de la emeratriz Josefina, ya divorciada al terminarse el cuadro en 1810. Durante la época imperial pintó David varios retratos entre los que sobresale el del Papa Pio VII. La Restauración sorprendió a David confiado de la invencible suerte de Napoleón. El gobierno de Luis XVII no molestó en lo mínimo al convencional y amigo de Napoleón, pero después de los 100 días durante los cuales se colocó el pintor entre los mas ardientes imperialistas, condenado al destierro se dirigió a Bruselas en 1816 en donde residió el resto de su vida, allí se vio rodeado de sus compatriotas Lavaignac, Sieyres, Letoruneur y Cambieres, y admirado por sus discípulos, recibiendo frecuentes encargos del rey de Holanda, Guillermo I. Desde el destierro pintó varios retratos que pueden figurar entre las mejores obras de su mano, sobresaliendo el de las señoras Van Thieghm y varias composiciones de asunto mitológico como “Marte desarmado por Venus y las Gracias”, terminado en 1824 y expuesto en Bruselas, alcanzando tan grande éxito a pesar de la decadencia artística de este que se le organizó una exposición junto a otros cuadros donde el de éste fue el postrer triunfo de David, cuyos últimos años coincidieron con las primeras luchas de los románticos. En estos años discípulos y amigos le hicieron gran variedad de regalos.

Presa de una lenta parálisis muere en Bruselas el 24 de Diciembre de 1825. Tras su muerte sus hijos intentaron convencer al gobierno francés de que permitieran enterrar a su padre en su patria, tras la negativa se le enteró en Saint Josse Tenaade, donde yace todavía. Los actos de este artista influyeron durante mucho tiempo en las obras artísticas. Nunca firmó sus obras como Jacobe, siempre firmó como L.David, David y raramente como J.L.David

Bibliografía