Ariel; José Enrique Rodó

Literatura hispanoamericana. Narrativa uruguaya. Generación de 1900. Ensayo. Características. Estructura. Tema

  • Enviado por: Lili
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  • País: México México
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INDICE

Tema pagina

Índice 1

Introducción 2

Biografía de José Enrique Camilo Rodó 3

¿Que es un ensayo? 4

Orígenes del ensayo 5

Características del ensayo moderno 8

Características de “Ariel” como ensayo moderno 9

Comentario 10

Conclusión 12

Bibliografía 13

INTRODUCCIÓN

En esta investigación pretendo plasmar los puntos requeridos por mi profesora de literatura hispanoamericana, referentes al tema del modernismo y relacionado con el ensayo.

Hablare acerca de José Enrique Rodó, leeran su biografia, para que conozcamos mas acerca de este famoso escritor.

Dare una reseña de lo que es un ensayo, como es, quienes lo definen y como lo definimos actualmente, junto a esto encontraran los origenes del ensayo, como es que surgio, y con quien, y por ultimo las características de un ensayo moderno.

Todo esto para que al leer la obra de Ariel pueda comprenderla mejor y visualizar las características de un ensayo moderno en el mismo.

Para terminar, anexo un comentario, acerca del trabajo y de la obra.

BIOGRAFIA DE JOSÉ ENRIQUE CAMILO RODÓ

(1871-1917)

Escritor, novelista, ensayista, crítico literario y filósofo. Nació en Montevideo, Uruguay en 1871. Era miembro de una familia de la clase alta de la burguesía uruguaya. Rodó pasó la mayor parte de su vida en Montevideo. Se dedicó al periodismo, y a la enseñanza, y desarrolló una notable actividad política en una etapa crucial para la América española, al iniciarse el siglo XX.

Fue uno de los miembros más destacados de la llamada "generación de 1900". En Montevideo, participó en la fundación y edición de La Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales (1895-1897), desde entonces ejerció la crítica literaria con tolerancia y flexibilidad. En esta misma revista publicó en 1897 un artículo famoso titulado "La vida nueva," en donde dio a conocer los ensayos El que vendrá (1897), La novela nueva (1897) y Rubén Darío, en los que describe los malos sentimientos de los Latinoamericanos durante esta época. Esta obra dio énfasis en los aspectos del amor, la armonía, y la paz. "La vida nueva" también es importante porque trató de encontrar una solución positiva a los problemas de la ciencia durante ese tiempo.

También participó en la política como un diputado por el Partido Colorado, elegido en los años 1908 y 1910, pero crítico con el batllismo oficial del presidente José Batlle y Ordóñez; viajó a Europa en 1916, como corresponsal literario de Caras y Caretas.

En sus ensayos, que reflejan un espíritu del modernismo, Rodó trató de desarrollar una filosofía nueva de la ética y crear una espíritu político nuevo. Su credo “reformarse es vivir” ocurre vez y otra vez en sus obras.  Las obras de Rodó están embarazadas con el tema de la reformación.  Rodó tiene una visión de una unificación Española - América.

La obra más famosa de Rodó es Ariel, influida por la Guerra Española-Americana de 1898.  Ariel se escribió en 1900, dos años después de la Guerra.  Esta obra es un "sermón laico" dedicado a la juventud de América, y él la escribió con una visión pesimista del futuro de su país y de la religión. Ariel  es un ensayo que es basado en la obra The Tempest,  una obra de teatro escrita por el autor famoso William Shakespeare; los dos protagonistas principales son Ariel y Calibán, que representan la América Latina y los Estados Unidos, respectivamente.

Hasta cierto punto Ariel es una alegoría de las relaciones que existían entre los Estados Unidos y las naciones de Centro y Sur América a comienzo del siglo XX. invita a los lectores a reconsiderar diferentes tipos de poderes (económicos, políticos, sociales, culturales) que existen entre los países de América Latina (Ariel) y los exigentes Estados Unidos (Prospero).

Eventualmente se mudó a Europa para continuar su carrera literaria. El éxito no se repitió con sus obras posteriores: Liberalismo y jacobinismo (1906), Motivos de Proteo (1909), El mirador de Próspero (1913) y las póstumas, El camino de Paros (meditaciones y andanzas) publicada en 1918 y Nuevos motivos de Proteo, en 1927. Murió abandonado en un hotel en Palermo, Sicilia en 1917. Sus restos fueron trasladados a Montevideo en 1920. Rodó es llamado el “Maestro de la juventud”.

QUÉ ES UN ENSAYO...

En nuestro siglo, y especialmente en los últimos años, tanto los escritores como los editores han denominado "ensayo" a todo aquello difícil de agrupar en las tradicionales divisiones de los géneros literarios. Añadido a esto, la vaguedad del término y la variedad de las obras que pretende cobijar, no debe extrañar que sus definiciones se expresen sólo en planos generales.

El ensayo, un género literario que desde su aparición llevaba consigo la ambigüedad y la falta de una definición concreta, lo cual ha sido aprovechado hoy para darle esta denominación a cualquier acto de texto.

El ensayo literario, concepto matriz que aparece en el Renacimiento y que hoy conserva su vigencia. Proviene del latín “exagium”, que significa "pesar en la balanza". Está, además, relacionado con el "ensaye", prueba o examen de la calidad y bondad de los metales. El ensayo, es una composición literaria que tiene por objeto presentar las ideas del autor sobre un tema y que se centra, por lo general, en un aspecto concreto. Con frecuencia, aunque no siempre, el ensayo es breve y presenta un estilo informal. El género se diferencia así de otras formas de exposición como la tesis, la disertación o el tratado.

El ensayo aparece, pues, como una visión personal de un tema escogido libremente y sobre el cual el escritor divaga exponiendo su propia opinión, con la profundidad que sus competencias le permiten y contrastándola con el parecer de otros autores, sin la pretensión de convertirse en la única verdad. y de ser lo suficientemente exhaustivo como para considerar que ya no hay nada más que decir.

Uno de los tantos elementos del ensayo es la fluidez y el discurrir del pensamiento sin las amarras de una estructura rígida que lo encasille. Por eso el ensayo sólo puede ser elaborado por aquellas personas que tengan las suficientes competencias que le permitan disertar en forma amena sobre temas de los cuales poseen sus propios criterios y la información para confrontar inteligentemente los distintos juicios.

El ensayo es un producto de largas meditaciones y reflexiones, lo esencial es su sentido de exploración, su audacia y originalidad, es efecto de la aventura del pensamiento.

ORÍGENES DEL ENSAYO

Resulta apenas lógico que la aparición de este género se de en el Renacimiento, momento histórico en que una nueva visión de las artes y de la ciencia abre las posibilidades del debate. Los géneros literarios se desarrollan de acuerdo con la evolución de la sociedad donde aparecen: los cantares de gesta corresponden al proceso de las invasiones, los poemas épicos a las edades heroicas, la novela picaresca a un momento de crisis de la sociedad española, etc. Por eso, el ensayo cumple con las necesidades propias de una período y de un contexto que requería de la reflexión y la discusión en torno a los problemas de la naciente modernidad. Es también normal que sea un francés quien dé inicio a este género, dado que los escritores de esta nacionalidad siempre están tanteando la profundidad del pensamiento y poniendo en el escenario su racionalidad.

El ensayo moderno, pues, data de 1580, fecha en que en Francia apareció la primera edición de los “Essais” de Miguel de Montaigne, libro que marcaría las pautas que tendría este nuevo género y cuya actualidad todavía tiene vigencia, no por su contenido, sino por la forma en que se expresa. El mismo Montaigne afirma de sus escritos: "Los autores se comunican con el mundo en extrañas y peculiares formas, yo soy el primero en hacerlo con todo mi ser, como Miguel de Montaigne, no como gramático o poeta, o como jurisconsulto". Dentro del mismo siglo XVI, en 1597, comenzarían a publicarse los primeros ensayos de Francis Bacon. Con ambos escritores quedan fundamentados los pilares del nuevo género literario.

De las palabras de Montaigne surgen otros elementos necesarios para la definición de ensayo, como una expresión de las propias opiniones, ideas y conceptos en forma libre, auténtica, subjetiva, que no pretende otra cosa que comunicarse con sus lectores de la mejor forma posible para expresar lo que se piensa sobre un determinado tema.

El escritor de ensayos, antes que confrontar al lector o colocarlo en la tarea del desciframiento de los sentidos del escrito, intenta sobre todo hacerlo su cómplice, contarle, casi que a la manera de un susurro, qué está pensando, cómo discurren sus reflexiones, qué dudas lo asaltan y cómo concibe determinado aspecto. Por eso el tono del ensayo es coloquial, conversacional, como si se estuviera frente al receptor para hacerlo participe de las dudas o de la lucidez con que se encara un problema.

Si bien con Montaigne aparece por primera vez la palabra ensayo como distintivo de un tipo particular de obras, en el pasado se dieron manifestaciones similares que no alcanzaron el grado conceptual que le dio el pensador francés. Los antecedentes se remontan a la antigüedad griega. Por ejemplo, para Lukacs el más grande ensayista fue Platón, cuando este género no era reconocido como tal. Sin embargo debemos entender que las características de los diálogos, las cartas, los soliloquios y otras formas expresivas de la antigüedad, contienen la simiente de este género que repito, sólo podría haber aparecido en el Renacimiento dadas las condiciones socioculturales de la época.

Que se consideren a Montaigne y, en cierto modo, a Bacon creadores del ensayo moderno, no impide, sin embargo, el poder rastrear los orígenes del estilo ensayístico en la época clásica. Pues las mismas Epístolas a Lucilio de Séneca, si uno se fija bien, no son más que 'ensayos', es decir, meditaciones dispersas reunidas en forma de epístolas" (XI: 340). En efecto, tanto en los Diálogos de Platón como en las Epístolas a Lucilio de Séneca (las más cercanas al ensayo actual), en las Meditaciones de Marco Aurelio, en las Obras Morales o Vidas paralelas de Plutarco, se pueden encontrar los gérmenes de las que después llegarán a ser características esenciales del género. Sus obras, sin embargo, están todavía lejos de formar verdaderos ensayos, en el sentido que actualmente damos a la palabra. Hay que esperar a las tendencias humanísticas del Renacimiento en su proceso de descubrir al individuo, ya que el carácter subjetivista y la proyección constante del ser del escritor en sus ensayos no es concebible en la época medieval.

En España podemos ya encontrar actitudes ensayísticas en el siglo XV, y en las obras de Fernando de la Torre, Pérez de Guzmán, Fernando del Pulgar o Monsén Diego de Valera, hallamos indiscutibles huellas de una tendencia individualizadora. Faltan en sus escritos, no obstante, la naturalidad y la sinceridad que proyecta el verdadero ensayista cuando no se limita a mostrar sus pensamientos, sino que expone el mismo proceso de pensar. Sólo con Fray Antonio de Guevara podemos dar comienzo, sin reservas, a la tradición ensayística española. Guevara, en un estilo personalísimo, logra inyectar sus propias preocupaciones a sus escritos. Sus obras consiguen establecer todavía en la actualidad, a pesar de lo retórico de su prosa, un íntimo diálogo con el lector en una comunión de pensamientos.

En la segunda mitad del siglo, coincidiendo con el gobierno de Felipe II, el contenido se hace más íntimo y la prosa más serena y personal: Fray Luis de Granada, Santa Teresa de Jesús y Fray Luis de León representan una nueva etapa en el ensayismo español. En realidad, tanto ellos como los escritores satíricos y políticos del siglo XVII —Quevedo, Cascales, Zabaleta, Gracián y Saavedra Fajardo— escriben con un estilo y frecuentemente con unos propósitos distintos a los que movieron a Montaigne en la confección de los “Essais”.

Se puede afirmar que los ensayos escritos en el siglo XVI por Guevara, Montaigne y Bacon son manifestaciones excepcionales de un género de nacimiento prematuro. El espíritu existía en la época, pero el escritor todavía no disponía de los medios adecuados para la difusión de sus ensayos. A principios del siglo XVIII, con la aparición de las revistas y periódicos, puede el ensayista, por primera vez, establecer un verdadero diálogo con el lector, que pasa decididamente a formar parte del ensayo. No obstante, habrá que esperar hasta la segunda mitad del siglo para que estas publicaciones periódicas adquieran en España verdadera proliferación. La actitud artística del siglo neoclásico no era, sin embargo, tan propicia como la de los siglos XVI y XVII. La personalidad creativa de los escritores se encontraba refrenada por las reglas de un academicismo riguroso.

El movimiento romántico, con el triunfo del individualismo, daría de nuevo pie a un campo fecundo para el cultivo del ensayo. El escritor lo empleará para expresar sus reacciones ante la sociedad o ante la naturaleza; por medio de ensayos expresará sus puntos de vista y combatirá aquellos que no acepta, y algo aún más importante, pensará en el público que los lee regularmente y tratará de sugerirle, de hacerle meditar, de conectar la realidad con el ideal.

En los países iberoamericanos la resonancia del ensayo es todavía más marcada. Desde sus inicios en la lucha ideológica por la independencia, con la obra de un José Joaquín Fernández de Lizardi o de un Simón Bolívar, a la búsqueda posterior de la propia identidad, la literatura iberoamericana se caracteriza por una fuerte producción ensayística ininterrumpida hasta nuestros días.

Y ya en el siglo XX, el ensayo va a marcar la pauta del desarrollo intelectual iberoamericano desde las primeras obras de repercusión continental de José Enrique Rodó, Manuel González Prada, José Vasconcelos o José Carlos Mariátegui, hasta el actual reconocimiento internacional de Octavio Paz.

La situación en España es similar. Con la generación del 98, el ensayo pasa a ser la forma de expresión literaria por excelencia. Los escritores españoles una vez más adquieren resonancia internacional, y sus preocupaciones representan un verdadero renacimiento intelectual y artístico.

CARACTERÍSTICAS DEL ENSAYO MODERNO

  • el ensayo es inseparable del ensayista

  • aspiran a comunicar la certeza de verdades objetivas

  • son generalizaciones del “punto de vista” individual de un autor

  • constituye una exposición, argumentación o reflexión sobre un tema determinado.

  • no oculta la parcialidad del punto de vista, manifestado en términos de opinión

  • comunica, la visión parcial de un solo individuo sobre alguna verdad de debate general

  • no es exhaustivo, es breve

  • estructura libre

  • desarrollo del tema sin ordenación rigurosa

  • citas de carácter memorístico, sin precisión científica rigurosa

  • puede tratar temas de literatura, filosofía, arte, ciencias experimentales, política

  • constituye una forma de pensar, por lo tanto es de carácter subjetivo, crítico.

  • Utiliza en su metodología la transtextualidad porque alude a otros autores y hechos. Es decir con frecuencia se fundamenta el tema en otros escritores, no necesariamente en forma textual.

  • Es de carácter sistemático, es decir, debe tener tesis, antítesis y síntesis

  • representa un género que sugiere y enseña

  • se usa marcadamente la ironía para exponer las ideas

  • deseo de perfección espiritual

  • el “yo” en su creación artística

  • opinión individual producida en el seno de una sociedad plural, culta y numerosa

  • Carácter dialogal pues no presenta siempre un forma erudita, sino en muchas ocasiones conversacional, como si se estuviera frente al receptor para hacerlo participe de las dudas que encara un problema.

CARACTERÍSTICAS DE “ARIEL” COMO ENSAYO MODERNO

  • estructura libre, el autor escribe en prosa libremente, no es texto poetico

  • desarrollo del tema sin ordenación rigurosa, Rodó, escribe el e ensayo conforme las ideas le vienen a la mente, y conforme las misma ideas se lo dictan, no lleva un orden especifico, o no plantea desde el principio el orden de los puntos a tratar

  • aspiran a comunicar la certeza de verdades objetivas

“Hablemos pues de cómo considerareis la vida que os espera”

“Yo doy al cuento el escenario de vuestro reino interior”

  • no oculta la parcialidad del punto de vista, manifestado en términos de opinión

“¿Madurara en la realidad esa esperanza?...tal es la pregunta que me inquieta mirandoos”

“Por lo demás, al hablaros del entusiasmo y la esperanza, como de altas y fecundas virtudes, no es mi propósito enseñaros a trazar la linea infraqueable que separe el escepticismo de la fe, la decepcion de la alegria.”

  • citas de carácter memorístico, sin precisión científica rigurosa

“Yo os digo con Renan : la juventud es el descubrimiento de un horizonte inmenso, que es la vida”

“El sacerdote egipcio con quien Solon hablo en el templo de Sais, decia al legislador ateniense, compadeciendo a los griegos por su volubilidad bulliciosa: ¡No sois sino unos niños!”

  • Utiliza en su metodología la transtextualidad porque alude a otros autores y hechos. Es decir con frecuencia se fundamenta el tema en otros escritores, no necesariamente en forma textual.

“...en quienes se reflejan tan desconsoladoras manifestaciones del espíritu de nuestro tiempo como la del protagonista de A rebours o la del Robert Greslou de Le Discipline”

“hay una profesión universal, que es la del hombre, ha dicho admirablemente Guyau. Y Renan recordando a proposito de las civilizaciones desequilibradas y parciales,...”

  • Carácter dialogal pues no presenta siempre un forma erudita, sino en muchas ocasiones conversacional, como si se estuviera frente al receptor para hacerlo participe de las dudas que encara un problema

“Yo os ruego que os defendais, en la milicia de la vida, contra la mutilación de vuestro espíritu por la tirania de un objetivo unico e interesado”

COMENTARIO

Este ensayo, Ariel, de José Enrique Rodó, pues la verdad no es muy largo, es breve, a lo mucho en tres horas se lee y se tiene tiempo después para pensar y analizarlo detenidamente, aunque también se puede detener uno entre párrafos, pero eso ya es decisión de cada quien.

Yo no había tenido la oportunidad, o mas bien no me la había dado, de leer a Rodó, tal vez por tiempo, desidia, o por no saber que existía tal escritor. Al leer su biografía, de este señor uruguayo, me que de a sombrada a l ver todo lo que había sido en su vida, escritor, novelista, ensayista, critico, filosofo, etc., aunque bueno en estos tiempos a nosotros como jóvenes a veces nos a sombran que una sola persona haya sido tantas cosas, talvez por inexperiencia de la vida o por lo mismo de que la cultura, ya no es la misma que antes, por eso de que la gente cambia con el tiempo.

El tema del ensayo, es dirigido hacia la juventud de América, el mismo libro lo menciona, pero no a la juventud de los jóvenes de las personas, sino a esa palabra abstracta, de la etapa de la juventud por la que todo ser humano pasa en su vida.

Rodó tiene razón, yo la verdad estoy de acuerdo con el en que hiciera un ensayo dirigido a la “juventud”, por que todos tienen un concepto diferente de lo que es la juventud y para que sirve, mas en estos tiempos que los jóvenes ya no son los de antes, eso según personas mayores que comparan los tiempos (maestros, abuelos, padres, políticos, comentaristas, etc.), cuando en si esta etapa debería de ser para prepararse para la vida, y enfrentar grandes retos de adultos, de aprender, de captar todo lo posible, aprovechar el tiempo y no dejar lo ir por que no tiene vuelta a tras, no desaprovechar esas oportunidades que solo se nos presentan una vez en la vida, en fin muchas cosas.

No es aburrido el ensayo, ya que es interactivo, pareciera que el autor esta hablándole en ese preciso momento a uno, que le esta explicando algo o narrando en forma de historia. Al mencionar un cuento, también la hace mas amena la lectura y no tan monótona, de esa manera hay como un relax en el texto para dar alas a la imaginación un rato, después, muy importante viene la reflexiona.

Es importante que haya la reflexión después ya sea del cuento, de una cita o de una anécdota, ya que así conoces el punto de vista de otro, en este caso el del autor, y no te quedas solo con el tuyo, sino que tienes la capacidad de comparar ideas y de analizar nuevamente para llegar a una conclusión.

Para comprender también, un poco mas Ariel, y captarlo mejor, seria mucho mejor tener conocimientos a cerca de los personajes de la mitología griega que menciona, así como otros nombres que yo creo eran contemporáneos de su época, que son puros nombres raros unos difíciles de pronunciar, por eso deduzco que a lo mejor son franceses.

Un ensayo bien en esa época como que eran muy comunes o estaba de moda, por que la gente era mas preparada o que se yo, muchas razones pudieron ser.

Pero a lo que me refiero es que a hora en la actualidad, ya no estamos en la era modernista, y sin embargo los ensayos en cuanto a las características tienen mucho en común.

Si bien, nosotros no somos unos eruditos en la materia, pero al tener fundamentos y conocimientos acerca de un tema , es fácil elaborar uno, simplemente es como lo menciono en el trabajo, dejarse llevar por las ideas que vengan a la mente e irlas plasmando, tal como lo hizo Rodó en su Ariel.

Rodó no llevo cierto orden, para escribir Ariel, yo me imagino que simplemente escribió lo que pensaba y sentía en esos momentos, lo que quería expresar por medio de ese ensayo, qua lo hizo tan famoso, que ahora nosotros lo leemos y hacemos trabajos de la preparatoria, para estudiar el modernismo...

CONCLUSIÓN

Bueno, pues con este trabajo acerca del análisis de Ariel e investigación del ensayo moderno, hemos visto mas ampliamente el modernismo, analizando cada una de sus características y levándolo a la practica para encontrarlas en este ensayo de Rodó.

También conocimos mas acerca de este autor con su biografía, supimos sus orígenes, que fue lo que hizo en la vida y por que es famoso.

Y por ultimo, supimos que es un ensayo para en trabajos posteriores, poder aplicarlo, y llevarlo a la practica, con investigaciones próximas a realizar. Así con esto mismo nos dimos cuenta desde cuando nació el ensayo, que ya tiene añitos y otras personas ya los redactaban...

BIBLIOGRAFÍA:

Huellas de las Literaturas Hispanoamericanas

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New Jersey,  2002.

T. La Poética: Tradición y Modernidad

García Berrio A. y Hernández Fernández

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Teoría del ensayo

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Microsoft Corporation © & ® 1993-1998

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