Araucanos

Historia de Chile. Pueblos indígenas chilenos. Araucania. Pincuches. Mapuches. Huilliches. Cuncos

  • Enviado por: Geisha ^_^
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Los araucanos son un pueblo amerindio de la familia lingüística araucana que habita en diversas zonas de la parte central y meridional de Chile y del occidente de Argentina. Su nombre en quechua es 'auca' y en idioma araucano es mapuche, que significa 'gente de la tierra'. Hablan el chilidengu o mapudungun, que tiene varios dialectos. Los principales pueblos araucanos supervivientes son los picunches, mapuche, huilliches y cuncos.

Este trabajo se centra precisamente en los mapuche, ya que sus problemas siguen siendo vigentes, a pesar de la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” o del “Convenio (N.169) sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes de la O.I.T”, la Ley del Indígena... etc.

Su origen mítico se sitúa en la lucha entre las serpientes Kai Kai y Ten Ten, pelea que derivó en un diluvio que duró 'más de tres meses' y que les obligó a refugiarse en un cerro cerca del río Biobío a partir del cual poblaron la Tierra.

Su origen arqueológico-migratorio está aún por establecerse; sus vestigios más antiguos datan del 500 a.C. y no está demostrado si provienen del centro de Sudamérica, del Chaco y de las Pampas o de algún otro lugar. En 1546 se produce en Quilacura la primera batalla contra los conquistadores españoles. Antes de su llegada los mapuche eran un millón de personas. En 1859, se produce un alzamiento general que origina la definitiva campaña del coronel argentino Cornelio Saavedra contra este pueblo (1860-1883). El territorio mapuche es desmembrado y la propiedad de la tierra pasa al Estado, quien entre 1884 y 1919 distribuye 475.000 ha en 3.000 'títulos de merced' a unos 78.000 mapuche: tal es la base de la actual situación.

En la actualidad los mapuche tratan de recuperar sus tierras agrupándose en organizaciones indígenas herederas de otras muchas, como fueron, por ejemplo, la Sociedad Caupolicán (1910), la Sociedad Mapuche de Protección Mutua-Federación Araucana (1916), la Nueva Sociedad Lautaro (1958) o la Confederación de Sociedades Mapuche (1968). Se calcula que hoy viven unos 900.000 en Chile y 150.000 en Argentina.

La familia mapuche es el núcleo fundamental de su organización social.
Antes de la conquista española los pueblos del centro-sur vivían bajo un tipo de matriarcado. Los hijos llevaban la filiación y el tótem de la madre (el marido debía ir a vivir con la familia de la esposa), sin embargo en el momento de la conquista española, los hombres eran los jefes de familia, aunque los hijos seguían llevando el apellido de la madre.
A partir de allí se aceleró el cambio y la esposa debió ir a vivir a la agrupación del esposo, predominando desde entonces el concepto de familia patrilineal y virilocal.
El tótem mapuche era la representación de un antepasado común de la tribu o la familia y no un dios o representación de figura espiritual.
El pueblo Mapuche no constituyó poblaciones, vivían dispersos, en familias, como en la actualidad.
Los lof que reconocían un origen común formaban un Kawin y estos a su vez al reunirse formaban un levo.
Un lof constituía un conjunto de familias de un mismo tótem.
Los levos celebraban asambleas democráticas en las que las autoridades eran elegidas por votación libre.

A pesar de que fue el único pueblo americano que obtuvo el reconocimiento de su integridad territorial por parte de la corona española, hoy en día vive en pleno proceso de reivindicación ante unos estados que, aun habiendo recuperaron las formas democráticas, niegan la existencia de ninguna otra nación o patria que la chilena o la argentina.

Los mapuche forman el principal pueblo indígena, tanto en Argentina como en Chile. En Chile concretamente, representan un 10% de la población total, porcentaje muy superior al que suman los aymaras y atacameños en el norte y los rapa nui en la Isla de Pascua.

Pero este conflicto actual tiene sus raíces en la conquista española. Siguiendo con la independencia de los Estados. Los cerca de dos siglos que siguieron hasta el fin del imperio español en América supusieron el mantenimiento, siempre conflictivo, de la frontera entre los mapuche y los wingka hecho que continuo en las primeras décadas de los nuevos estados americanos, que asumieron los acuerdos frontereros de la antigua colonia. Y esto, fue así hasta que la presión combinada de los terratenientes y de la llamada de nuevos colones europeos, decidió a los gobernantes chilenos y argentinos a unir sus fuerzas en 1860 y desalojar militarmente los mapuche de sus tierras históricas, iniciando una sangrienta guerra de ocupación que se alargó hasta el 1885 en la parte de Argentina; guerra que, eufemísticamente, fue denominada desde Chile como la “pacificación de la Araucania”. La independencia reconocida hasta entonces quedaba definitivamente anulada.

Con la desposesión por la fuerza del territorio, los mapuche se vieron obligados a vivir en espacios reducidos, y a cambiar la ganadería por la agricultura como modo de subsistencia, inédita en la historia de este pueblo. Con los traslados forzosos primero, y con el inicio de la emigración económica a las ciudades a lo largo del siglo XX, los dos pilares de los mapuche, la tierra (entendida en un sentido más amplio que el terreno) y las amplias relaciones familiares quedaron tocadas, y el pueblo mapuche abrió un largo periodo de repliegue y autodefensa de su cultura. Situación que ha durado hasta hoy ante unos gobiernos que, bajo diversas modalidades, han prodigado uno de los discursos y prácticas más nacionalistas de Sudamérica. El indígena, una vez “pacificado”, iniciaba el camino de la invisibilidad: el Chile oficial tiene una historia protagonizada sólo por europeos y sus descendientes.

A lo largo de los últimos años, a las tradicionales argucias legales para “comprar” las tierras mapuche con las que ya se vieron reducidos a finales del s. XIX, se ha sumado la Ley forestal del régimen pinochetista, que significó la brutal compra subvencionada de miles de hectáreas por parte de multinacionales que han ido sustituyendo los tradicionales bosques autóctonos por pinos y eucaliptos que han empobrecido de forma dramática el suelo y secada muchos acuíferos.

La respuesta en estos últimos tiempos ha sido una continuada ocupación de las tierras forestales, que han ido siempre acompañadas de unas brutales actuaciones por parte de la policía militarizada, los carabineros, que nada tienen que envidiar con las represiones efectuadas durante la dictadura. Pero lo que conoce la opinión publica no son los legítimos derechos reclamados, sino una versión interesada de los enfrentamientos, donde siempre los mapuche son culpables, y la policía las víctimas.

La respuesta de las nuevas instituciones surgidas con el fin de la dictadura consistió en la promulgación en 1993 de la Ley indígena, que introducía unas limitadas garantías en la protección de tierras y aguas, así como la posibilidad de recuperar las que el mismo Estado les había “concedido” en finalizar la guerra, pero que continua con la visión uniformista del Estado, al negarles la calificación de pueblos, y al reducir sus derechos a un “rol tutelar” de sus culturas y tradiciones por parte de la administración.

Al conflicto con las empresas forestales se ha sumado dos operaciones de grandes dimensiones que suman aun más atentados ecológicos en territorio mapuche, pero que han servido también para internacionalizar más su causa.

Entidades financieras y grandes monopolios privatizados han desembarcado en Sudamérica. Así, mientras Endesa (empresa española) iniciaba sus planes de construcción de represas en la cabecera del rio Biobío (la tradicional frontera norte mapuche) que suponen la inundación de espacios naturales de valor incalculable; en la otra vertiente de los Andes, las extracciones petrolíferas de Repsol están destruyendo parajes donde viven diversas comunidades mapuche y que incluso ponen en grave riesgo su salud por la contaminación de las aguas.

En tiempos de la dictadura Pinochetista en Chile muchos mapuche se afiliaron a partidos de la oposición, básicamente de izquierdas, y se crearon organizaciones satelizadas, el resultado de los pactos subscritos entre ellos y el primer gobierno democrático, ha traído solo la Ley indígena. Ahora, los mapuche mas comprometidos ya no ven los partidos wigkas como herramientas válidas, y comienzan a pensar en tener las propias.

El objetivo de conseguir un reconocimiento institucional para el histórico territorio mapuche tiene no solamente graves problemas de cultura política en el interior de las sociedades chilena y argentina, sino también demográficos: si nos centramos en la vertiente pacifica de los Andes, más de un 40% de la ciudadanía vive emigrada en el área metropolitana de Santiago, y en el territorio histórico el Wall Mapu repartido en tres regiones administrativas, no representan ya ni un tercio de la población total. Estrategias socioeconómicas que posibiliten el retorno familiar y el reforzamiento de las estructuras metropolitanas que hagan de palanca exterior están aun poco desarrolladas.

Actualmente el pueblo Mapuche continua reclamando su territorio que fue sometido al dominio de Chile y Argentina a finales del siglo pasado.

Para informarme sobre este tema he decidido buscar y basarme en los datos que he encontrado en Internet, debido a que en parte el conflicto mapuche sigue vigente hoy en día y por la facilidad de encontrar noticias actuales sobre ellos en la red, ya que esperar enterarte de este tema por los informativos es tarea imposible porque no entra dentro de los esquemas de intereses de los medios de comunicación, no es un tema lo suficientemente “importante” porque sólo son unos “campesinos” desposeídos de sus tierras, que ha padecido la destrucción de su territorio, que han sido detenidos y asesinados... en cambio nos bombardean todos los días con noticias de EE.UU, o ahora el conflicto palestino-israelí... si señor!! Viva la libertad de información! Pero no cuesta mucho de entender.. cada vez mÁs las grandes empresas, los grandes bancos lo controlan todo, cada vez mas toda la riqueza se va concentrando en pocas manos, e inoculan su veneno a todo lo que puedan controlar... en fin, me he desviado un poco del tema. Lo que decía, Internet te permite enterarte de las últimas noticias de este conflicto, como están luchando contra grandes empresas (Endesa, Repsol), etc.

Yo me enteré de este conflicto gracias a un amigo chileno que participo en una manifestación mapuche que se produjo este febrero en Villarica.

Se pueden encontrar tan interesantes noticias como esta:

Año LXXXVII - Nro. 31.163 El Diario Austral de la Araucania- Martes 21 de mayo de 2002

Conadi subsidia compra de tierras

Un llamado a participar en el 6° Concurso de Subsidio para la Adquisición de Tierras por Indígenas, periodo 2002, que entrega el Fondo de Tierras y Aguas de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, efectuó el subdirector nacional de la Conadi Temuco, Domingo Colicoy.

El subdirector informó que este subsidio permitirá la adquisición de unas 2 mil hectáreas aproximadamente, con una inversión superior a los 2 mil millones de pesos, que irá en directo beneficio de centenares de familias mapuche de La Araucania. "Este subsidio solucionará el problema de tierras de comunidades y de familias indígenas que se encuentran en una situación económicamente precaria", expresó Colicoy. 

Interesante según mi punto de vista porque después de quitarles sus tierras, de desposeerlos de su forma de subsistencia, de intentar acabar con su cultura... les dan como buenos samaritanos unas tierras para que puedan salir adelante, esas tierras que les pertenecen! Y no veo mal que se las den, sino todo lo que ha conllevado... expropiación de sus tierras, destierro, destrucción, etc!

En fin, resumiendo un poco, las noticias hablan de conflictos por la tierra, de encarcelamiento de mapuches, de intentos de negociación con las autoridades...

“Veinte comunidades mapuche protagonizan las ocupaciones de trece propiedades en las regiones del Biobío, Araucania y Los Lagos. Las principales agrupaciones militantes de la etnia mapuche reivindican como propias 15.302 hectáreas en virtud de ser los habitantes “históricos” de las mismas, y se apoyan en el derecho indígena. El antagonismo está dado desde que de los 13 predios, 7 pertenecen a empresas forestales, dos al fisco y los restantes a agricultores”

Sobre este problema hay tres versiones: los empresarios forestales, el Gobierno y los indígenas.

Los empresarios se limpian las manos diciendo que las tierras les pertenecen después de que los particulares les hubiesen cedido el terreno, “exigen respeto de propiedad y a la libre disposición de bienes”, en tanto que aseguran otorgar a los indígenas una mayor integración social relacionada con la educación y el entorno sicosocial.

La posición del Gobierno: posponer la tala por 30 días, su objetivo es sacar a los indígenas de la marginalidad (comentario personal: mas bien querría que dejasen de ser indígenas, que dejasen de dar problemas, es decir, que renuncien a sus tradiciones culturales, sus tierras, sus DERECHOS), compensación a las comunidades indígenas con 58 hectáreas plantadas con pino.

Los indígenas: quieren el reconocimiento dentro de la constitución, aumentar el programa de la adquisición de tierras desarrollado por la Conadi, absolución de los inculpados y detenidos.

La ocupación del territorio mapuche por parte del Estado chileno, la usurpación y expulsión de su Pueblo de sus tierras ancestrales, es un proceso histórico que en ningún caso ha terminado. Si en el pasado fueron los militares quienes a través de una sangrienta invasión redujeron su vasto territorio a un conjunto de reducciones, hoy son los empresarios transnacionales quienes continúan con dicho proceso, amparados por supuesto en la política económica neoliberal y que los gobiernos han continuado de manera vergonzosa en este país. Política económica que posee reglas bastante claras: los derechos de los pueblos cuentan si ayudan a abrir mercados, pero no cuentan si los cierran o desestabilizan.

Así, la historia mantiene desde hace ya 500 años su constante de violencia e injusticia, de mentira y maldad que los mapuche han debido soportar de parte del winka invasor. Muy bien lo saben sus hermanos de Arauco y Malleco, que hoy sufren en carne propia la soberbia de las empresas forestales transnacionales que operan en sus tierras con resguardo tanto policial como jurídico del Estado "democrático" chileno.

Mas allá de ser una cuestión de justicia, el significado simbólico de la tierra tiene que ver con un pasado histórico que los indígenas defienden como parte de su identidad, ya que la proyección de una vida comunitaria en torno a la tierra es la base de su crecimiento como comunidad.

Y para terminar me gustaría reproducir un texto de un video realizado por Margarita Campos en 1988, llamado Quinquen: tierra de refugio:

“Yo soy de Quinquen, el camino es muy largo como en un sueño se cruza por debajo de la tierra; al otro lado hay un valle y esta el camino hacia mi casa. Quinquen significa tierra de refugio en mi idioma el mapundungun. Los abuelos cuentan que hace años se refugiaron aquí, cuando los winkas invadieron las tierras bajas. A mis mayores, la madre tierra, les enseño el secreto de la nieve y los caminos que hay en las montañas. Mucho antes, cuando no había fronteras mi pueblo recorría estas tierras y el volcán Llaima los miraba, pero un día una gran explosión tapó de ceniza el cielo y mató la vida del campo, sólo el pewen, el árbol sagrado, siguió viviendo en las alturas, alimentando a nuestra gente. El pewen nos cuida como un padre y cada verano subimos a buscar sus frutos, como los antiguos que él también alimentó en un acto sagrado, con el piñón el invierno será menos duro

Siempre hemos vivido en las montañas, junto a la arucaria, por eso somos pewenches, gente del pewen, así como los hermanos mapuche del mar son lafquenche y así se van nombrando de diferentes maneras según el lugar donde vivían.

Dicen que antes de la explosión del volcán, en estas tierras crecían flores, frutas y todo era más verde, ahora está dura para la semilla, sólo los animales resisten el clima duro por eso los cuidamos y queremos porque junto con la tierra son la única riqueza que tenemos.

Algunas veces cuando nos quedamos en silencio escuchamos el canto de la madre tierra. A los mayores les gusta recordar historias de nuestra gente al lado del fuego, cuando nos reunimos en los veranos con la familia. Ahí se mata un chivito cantamos y contamos historias hasta muy tarde. Lo que más extraño son mis amigos, allí no hay tele como aquí en Santiago, pero no importa, porque jugamos, ayudamos con los animales y pescamos en el río, que es lo que más me gusta.

Las aguas del estero llegan a nuestra laguna Galletue, ahí nace uno de los ríos más bonitos, el Biobío.

Mi abuelo dice que hay gente que quiere detener el canto del Biobío con lo que ellos llaman progreso. El abuelo dice que el río se va a enojar y yo le creo porque mi abuelo es un hombre sabio .

El winka se dio cuenta que podía ganar plata cortando araucarias, nos quito las tierras y mataron muchos pewenes. Los dirigentes de la comunidad fueron a Santiago, no los querían escuchar, fueron muchas veces, al final lograron que la araucaria fuera monumento nacional y no las cortaran más. Costo mucho recuperar las tierras, todavía se sigue luchando por lo que falta.

En la comunidad hay una escuela y una posta que la gente construyo con sus manos, allí se hacen las reuniones de la comunidad. Aquí aprovecho de juntarme con mis amigos porque es muy difícil reunirse. La casa de mi vecino esta a mas de una hora de camino. Cuando hay buen tiempo suben del hospital de Lonquimia y para hacer las rondas de salud.

La vida en quinquen es muy dura, en el invierno las lluvias y la nieve pierden los caminos. Si alguien se enferma hay que bajarlo caminando mas de seis horas por la nieve hasta llegar al camino donde se toma el bus para el pueblo.

Hace unos años quedamos mas de dos meses aislados por la nieve. Los que más sufrieron fueron los animales, muchos murieron por la falta de alimento, por suerte llegó un helicóptero que nos llevó ropas, alimentos y medicinas.

Cuando nos vamos a vivir a la ciudad se nos va olvidando nuestro idioma. La gente allí no entiende ni sabe de nuestra cultura por eso nos van dejando de lado, pero en el campo es diferente, nuestros padres nos hablan en mapundungun .

Ir a la escuela es muy difícil, por eso tenemos que quedarnos a vivir en el internado toda la semana. En la sala hay niños de diferentes edades, por eso el profesor tiene que trabajar en dos grupos, los grandes y los chicos. Antes se aprendía todo en la casa, los mayores enseñaban con historias y esto se pasaba de padre a hijos.

Los fines de semana cuando la nieve lo cubre todo y hay poco que hacer, entonces nos quedamos alrededor del fuego y los mayores nos cuentan sus viejas historias. Saber de nuestra historia es importante, por eso desde niños aprendemos a conocer nuestras tradiciones por la palabra de nuestros padres, escuchando sus consejos, mirando la naturaleza, participando del Ngillatun que es la ceremonia más importante”.

Es el pueblo indígena que por sobre todos los de América resistió la dominación hispánica. El motor que impulsó dicha resistencia fue el concepto de tierra, Mapu, colectiva o tribal; la autonomía de los clanes y la unidad tribal y social en torno a la defensa de su territorio y su cultura.
La dispersión de la autoridad política, asentada en distintas jefaturas y ubicaciones territoriales dispersas, impidieron el éxito de la invasión y conquista española... con el paso de los siglos se han visto cada vez mas reprimidos, con sus derechos violados y a pesar de todo siguen resistiendo... o al menos intentándolo...

Similar a los Ayllus.

Extranjeros

Extraído textualmente de la siguiente dirección: http://www.upaz.org.uy/informes/mapuche/mapu0.htm

Se sirven de una mezcla de mitología y realidad para explicar su situación actual.

Proyectos de presas, que cuentan con el beneplácito del Gobierno. Destacar la importancia de los ancianos, como personas sabias.

Dicotomía: ciudad - campo, que también podría verse como “progreso” - tradiciones.

El Nguillatún es una ceremonia en la cual se congregan varias reducciones o comunidades con el objeto de obtener buenas cosechas, o bien para ahuyentar calamidades como sismos, mal tiempo, erupciones volcánicas, etc.
También se realiza para evitar y curar epidemias y enfermedades.
Esta ceremonia consiste en el sacrificio de un animal criado especialmente para este efecto. Se enciende un fuego sagrado y se planta un pewe (árbol sagrado). Se baila y canta en torno a él.
Según la importancia de lo que se pide, el Nguillatún dura de uno a más días. En cada uno de ellos se sacrifica un nuevo animal.

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