Araucanos

Historia de América. Cultura araucana. Funerales. Machis. Diluvio araucano

  • Enviado por: Osvaldo Ac-dc
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
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Araucanos

Es pueblo amerindio de la familia lingüística araucana que habita en diversas zonas de la parte central y meridional de Chile y del occidente de Argentina.

Cuando llega Almagro, Chile estaba poblado por diversas tribus o agrupaciones que se les llamaba Mapuches, lo que significa gente de tierra. Había muchos tipos.

Uno de ellos son los Araucanos, del cual vienen Lautaro y Caupolicán. Los españoles le pusieron araucanos a los que vivían entre el rió Bío-Bío y el Toltén, se distinguían por su bravura y espíritu guerrero.

No tenían gobierno regido por un jefe. Las tribus, agrupaciones y las familias vivían en forma independiente y muy separadas entre ellas y cada una seguía y obedecía a su cacique.

Su origen se ignora, algunos creen que son extranjeros y otros autóctonos.

Eran una civilización básica, pero de todas formaron parte de un increíble poema llamado “La Araucana” escrita por un español que acompaño a Valdivia en una pelea contra ellos.

Tenían piel morena de estatura media y miembros bien formados. Eran anchos de espalda y el cuello era corto y grueso. Cara redonda y una frente estrecha, barba cuadrada, nariz achatada y recta, con los ojos pequeños y oscuros. Tenían boca grande y labios gruesos. El pelo liso, largo, y negro. Daban la impresión que eran desconfiados, pero imponían respeto.

Su indumentaria

Andaban apenas cubiertos con pieles atadas a su cintura, se ataban su pelo a la altura de la frente con cuero o alguna corteza vegetal que luego hicieron de color.

Cuando empezaron a tejer usaron el chamal, una manta que les cubría hasta, las rodillas. Las mujeres usaron una especie de camisa sin mangas que les llegaba hasta los pies.

Nunca usaron zapatos o algo que les cubriera los pies. Después empezaron a usar aros, alfileres mayormente de plata.

Tejidos

La industria textil de los araucanos es una de las más antiguas de SudAmérica y alcanzo entre los Araucanos gran importancia. Lo que más se preocupaban en darle color y que mejor les quedara eran las mantas de los hombres y los cinturones de mujer.

Las araucanas llegaron a ser muy hábiles en el arte de hilar y tejer lana.

Se usaban los guanacos, alpacas, la vicuña y las llamas para extraer la lana.

Las tintas o colores para decorarlos se extraían de semillas, hojas o raíces.

Vivienda y familia

Vivian en una ruca echa de paja y barro, era redonda con techo rectangular de dos aguas. El menaje era pobre, solo dormían en pieles sentados en troncos o piedras. En el centro de la ruca había constantemente una fogata, llamada “repu”. No tenían ciudades, vivían en grupos o reducciones regionales constituidas por tribus.

Cada tribu estaba formada por una familia de la misma sangre y obedecían a un cacique, que mayormente era el mas viejo el mas valiente. Solamente en tiempo de guerra elegían un toqui, jefe de guerrero.

Alimentos y Cultivos

Vivian de la agricultura y ganadería, pesca y caza, también de frutos silvestres que abundan en el sur. Cultivaban papá, zapallo, poroto y el maíz, cereal que llego a ser uno de sus alimentos principales

Para cavar y remover la tierra usaban el tridente, azada y una especie de pala.

Los utensilios y artefactos los creaban de madera, tierra cocida, fibras vegetales, piedras, huesos y moluscos extraídos del mar.

Armas

Las armas principales eran la flecha, la lanza, el laque o boleadora y la honda. La flecha media mas de metro de largo con punta de hueso o piedra bien afilada. Servia mas para la caza que para la guerra.

La lanza era de coligüe de 4 a 5 metros de largo y su punta igual que la flecha. La maza era un trozo de madera dura y pesada, siendo un lado más ancho para poder golpear bien.

La boleadora consistía en 3 cuerdas atadas que cada una tenia una bolsa de madera. Se usaba para la persecución de los fugitivos para enredarlos con las puntas y hacerlos caer para capturarlos.

Fueron los más valientes de SudAmérica, no fueron nunca capturados por los Españoles e Incas. Desde niños son sometidos a entrenamiento de guerra.

Matrimonio Araucano

El Araucano compraba a su esposa, mejor dicho la cambiaban por objetos, animales o comida. Podían tener cuantas quieran, pero que pudieran pagar.

El Araucano entraba a la fuerza a la ruca de su prometida y se la raptaban. Las mujeres lo golpeaban con palos y tizones prendidos, sus amigos lo defendían. Se la llevaba 3 días a un escondite en el bosque y luego volvían a comer con sus suegros como si nada hubiera pasado. Luego sé hacia una fiesta y ceremonia.

Los Juegos

Tuvieron varios juegos pero el más importante fue lejos la chueca.

Es un juego parecido al jockey pero se juega con una pelota de madera. Consistía en mandar la pelota al campo contrario en medio de una confusa gritería.

Los españoles les enseñaron el tejo, naipe, la taba, las bolitas y el trompo.

El Nguillatun

En el recinto destinado al nguillatun plantaban una gran rama de canelo, el árbol sagrado de los araucanos y otra de maqui, amarradas a un tronco semejante a una escalera, al monumento se le llamaba “rehue”. A su pie colocaban corderos, pan y chicha de maíz en cántaros.

Las rogativas las pronunciaban unos ancianos prestigiosos, al mismo tiempo que ofrecían la sangre de los corderos recién sacrificados. Inmediatamente toda la concurrencia empezaba a dar vueltas en torno del rehúe, cantando y bailando al son de sus instrumentos músicos, poseídos de frenética excitación. La escena culminaba con la subida de la machi al rehue, donde, en actitud arrobada, imploraba a los espíritus los deseos de la multitud.

Las Machis

Las machis eran las médicas o curanderas entre los araucanos. Comúnmente ejercían este oficio las mujeres. Pretendían ser elegidas por un ser sobrenatural, practicaban la hechicería y se creían intermediarías entre la gente y el mundo de los espíritus.

A las machis se dirigían los enfermos para buscar alivio a sus males y los que querían se les adivinase o pronosticase tal o cual asunto. Se les pagaba por su trabajo. Tenían mucha influencia y rango entre los suyos, hacían vida solitaria y se dejaban crecer el pelo y las uñas. Hoy se las conoce con el nombre de brujas.

Cuando un indio se enfermaba de gravedad era llamada la machi, a fin de curar lo que ellos creían un maleficio o daño, para lo cual hacían una extravagante ceremonia llamada machitún.

El Machitún

El machitún era así: dentro de la ruca del enfermo se reunían con él sus parientes. Lo tendían en el suelo y a su cabecera la machi plantaba una rama de canelo. Hacía descuartizar un guanaco, le extraía el corazón y salpicaba con su sangre la rama de canelo. Quemaba algunas yerbas y llenaba de humo la habitación. Luego, recitando palabras cabalísticas, se acercaba al paciente, fingía chupar la parte de su cuerpo en que estaba la dolencia y salivaba rojo. Finalmente, en medio de la sorpresa general, presentaba el espíritu malo materializado en un palito, un inocente sapito o una angustiada lagartija: éste era el daño. Pero había veces que el enfermo no sanaba; entonces la machi se disculpaba diciendo que el maleficio le había dañado al paciente las “entrañas más nobles”.

Los Funerales

Respecto a la manera de enterrar los cadáveres, hubo variación de tiempo en tiempo. Antes de llegar los españoles no cavaban fosas para los entierros, sino que los muertos se colocaban convenientemente envueltos, tendidos sobre el sitio elegido, y los tapaban con tierra y piedras, formando un montículo. Más tarde los enterraron en hoyos y colocaban en las sepulturas objetos, alimentos, armas y monedas para un largo viaje que, según creían, iba a emprender el difunto.

De los españoles adoptaron los araucanos el empleo del ataúd. Lo fabricaban de un tronco de árbol que ahuecaban para el caso, y la tapa se hacía de la misma manera.

Los cementerios los ubicaban generalmente en la falda de un cerro y las sepulturas eran señaladas por enormes palos tallados muy toscamente, que representaban extrañas y diversas figuras.

A este cementerio se le llamaba ”el tún.”

Leyenda del Diluvio Araucano

El pueblo araucano cuenta entre sus mitos con la fantástica leyenda del diluvio universal que reviste cierta analogía con el diluvio bíblico.

Encarnan la leyenda dos serpientes, la llamada TRENTREN, protectora de los hombres, y CAICAIVILU, enemiga del género humano. Un día fueron advertidos por la culebra amiga Trentren que la culebra enemiga les preparaba el exterminio mediante una terrible salida del mar y les instó a refugiarse en el cerro sagrado que ella habitaba, donde sólo unos poco concurrieron. Producida la inundación, a medida que las aguas subían Trentren elevaba el cerro hasta acercarse al sol. Los refugiados se salvaron y los que fueron alcanzados por las aguas quedaron convertidos en peces, cetáceos y rocas. Así fue como se salvó la humanidad.

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