Apología de Sócrates; Platón

Filósofos griegos. Pensamiento Platónico. Ideas socráticas. Doctrinas filosóficas

  • Enviado por: Mario Osl
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 18 páginas
publicidad
cursos destacados
Graba audio con Apple Logic Pro 9
Graba audio con Apple Logic Pro 9
En este curso aprenderemos a realizar grabaciones de audio de calidad utilizando Apple Logic Pro 9. Exploraremos todo...
Ver más información

Curso completo de piano - Nivel básico
Curso completo de piano - Nivel básico
Este curso de piano está pensado para todos aquellos principiantes que deseen comenzar a tocar el piano o el...
Ver más información

publicidad

LA APOLOGÍA DE

SÓCRATES

ÍNDICE

1.- Biografía intelectual de Platón. 02

2.- ¿Qué es lo que más le molesta a Sócrates de la acusación que cae sobre él y de 07

la que tratará de defenderse?

3.- ¿En qué consiste la sabiduría de Sócrates y cómo llega a tener conocimiento 08

de ella?

4.- ¿Cuáles son las tres acusaciones formales que llevan a juicio a la persona de 09

Sócrates?

5.- ¿Cómo se defiende Sócrates de la primera acusación? ¿De qué manera logra 10

Sócrates volver la segunda y la tercera acusación contra el propio acusador?

6.- Sócrates antepone la justicia a la vida misma, ahí se revela el interés central que 12

es su filosofía tiene la ética; una filosofía tan estrechamente unida a su vida que

acabó consagrándolo todo a la labor de examinarse a sí mismo y a los demás para

hallar el camino del saber y la virtud:

a) ¿Qué reflexiones lleva a cabo sobre la muerte? Coméntalo, prestando especial

atención en sus últimas palabras.

b) Sócrates está dispuesto a seguir obedeciendo a su voz interior por encima de

todo, ¿que le dicta esa voz?

7.- En cuanto a la vigencia de la obra: 14

a) ¿Se nace bueno o malo? ¿Existe el santo, el criminal nato? Razona la respuesta.

b) ¿Hay cosas superiores a la vida, por las que vale la pena morir? De ser así,

enumera aquellas que tú valores.

8.- Comentario crítico del libro leído. 15

9.- Bibliografía consultada. 17

1.- Biografía intelectual de Platón.

Platón nació, muy probablemente el año 428-427 a.C., en el seno de uno de los linajes más distinguidos de Atenas, en el cual era tradicional la dedicación a la política. Así, de familia de antigua nobleza, descendía de Solón por parte de madre y del rey Codro por parte paterna. Su nombre propio era Aristocles, pero prevaleció el apodo de "Platón" con el que le calificó su profesor de gimnasia por la anchura de sus espaldas.

'Apología de Sócrates; Platón'

Posiblemente, al igual que le ocurrió a otros muchos jóvenes atenienses, Platón no se descubrió a sí mismo hasta que conoció a Sócrates. Pero cuando esto acontece Platón había cumplido los veinte años y los desvíos políticos de los atenienses le obligarían a reflexionar profundamente sobre la conducta humana. Por tanto, no se puede entender plenamente la figura de Platón si se la separa de su maestro Sócrates y del contexto o marco histórico de la Atenas en que le tocó vivir. Así pues, el hecho más importante del desarrollo intelectual de Platón fue el de que en su juventud fue discípulo de Sócrates, de quien sacó el pensamiento que fue siempre fundamental en su filosofía política: la idea de que la virtud es conocimiento.

'Apología de Sócrates; Platón'

Esto significaba la creencia en que existe objetivamente una vida buena (tanto para los individuos como para los estados) que puede ser objeto de estudio y definida mediante procesos intelectuales metódicos y que, por consiguiente, es posible practicar.

Durante su juventud, la búsqueda de la vocación había equivalido a optar por la actividad política: La política, que ocupa un lugar considerable en la vida de los antiguos griegos y por tanto también en su pensamiento y literatura, ha revestido siempre una importancia extrema a los ojos de Platón. Tenía de la política una bella concepción, pues la consideraba la más noble de las artes. Platón era un hombre de la polis, un hombre político: la participación activa en la vida pública representaba para él el cometido más natural y noble del hombre. tenticidad parece firmemente establecida.

El tema de la justicia, de la mejor ordenación de la vida en comunidad, era, en verdad, el eje en torno al cual giraba su especulación. Confirma esta conclusión lo que acerca de su itinerario o proceso de vocación filosófico-política refiere la séptima de las Cartas que bajo su nombre han llegado a nosotros, y cuya autenticidad parece firmemente establecida.

Según la mencionada Carta VII, en su juventud Platón, como cualquier otro ateniense, pensaba dedicarse a la vida política. El régimen de los Treinta Tiranos, entre los cuales contaba con parientes y amigos (su tío Carmides y su primo Crítias), le invitó a participar en el gobierno.

Pero las esperanzas que Platón había concebido respecto a la obra de estos se transformaron en desilusión pues, con sus violencias, los tiranos hicieron echar de menos el antiguo orden de cosas.

Después de la caída de los Treinta, la restauración de la democracia incitó a Platón a la vida política; pero entonces aconteció el hecho decisivo que le separó para siempre de la política de su tiempo: el proceso y la condena de Sócrates. Así pues, cuando la democracia recién restaurada ejecutó a Sócrates, Platón sufrió una sacudida tan profunda que decidió alejarse definitivamente de la política práctica y dedicarse a reflexionar sobre sus fundamentos desde un punto de vista filosófico o científico, con la intención de descubrir las causas del fracaso de todos los sistemas políticos.

Es necesario leer su autobiografía, contenida en la Carta VII, para comprender cómo, desorientado por estas dos experiencias de sentidos contrarios (el gobierno de los Treinta Tiranos y la reacción democrática), se ve conducido a abandonar la política militante en provecho de la reflexión teórica. El programa intelectual de Platón consiste, pues, en unir, según el deseo de Sócrates, la política y la filosofía, o en otros términos, en instaurar una política fundada en el saber. De este modo, de las experiencias políticas de su juventud, dedujo Platón el pensamiento que había de inspirar toda su obra: sólo la filosofía puede realizar una comunidad fundada en la justicia.

Tras la muerte de Sócrates (399 a.C), marchó a Megara, junto a Euclides y, más tarde, según cuentan sus biógrafos, se fue a Egipto y a Cirene. Nada sabemos acerca de estos viajes, si bien no son inverosímiles. Su primer viaje seguro, que es también el primer acontecimiento importante de su vida exterior, es el que con 40 años de edad hizo a Italia meridional. Con motivo de dicho viaje, y a través de su amigo Arquitas, conoció las comunidades pitagóricas; y en Siracusa trabó amistad con Dión, tío de Dionisio el Joven. Se cuenta que Dionisio el Viejo, tirano de Siracusa, temeroso de los proyectos de reforma política expuestos por Platón, le hizo vender como esclavo en el mercado de Egina. No se sabe con certeza si la responsabilidad del hecho correspondió o no realmente al tirano, o a un desafortunado accidente en el contexto de la situación bélica entre Atenas y Egina, pero sí que existe constancia de la venta de Platón como esclavo y su rescate gracias a Anniceris de Cirene.

La tradición relaciona dicho hecho con la fundación de la Academia, en la que se habría empleado el dinero del rescate al haber sido éste rechazado al conocerse la identidad del presunto esclavo. Así, en el 388-387 a. C, Platón fundó la primera de las grandes escuelas filosóficas de Atenas, cerca del santuario dedicado al héroe Academo, y cuyos miembros se reunían en el culto común a las Musas. Perduró hasta que el emperador Justiniano mandó clausurarla en el año 529 d.C. La Academia podría ser considerada uno de los precedentes de las universidades europeas, pues los estudios que en ella se seguían no se limitaban a los filosóficos propiamente dichos, sino que abarcaban gran cantidad de ciencias auxiliares como las matemáticas, la astronomía y las ciencias físicas.

A la Academia acudían jóvenes de muy diferentes ciudades, y en ella Platón trataba de formar hombres de Estado y no demagogos. Además de dirigir los estudios de la Academia, Platón daba él mismo lecciones y sus oyentes tomaban notas. Es importante advertir que aquellas lecciones no se publicaban, contrariamente a lo que sucedió con los diálogos, que eran obras escritas con miras al gran público. Lo que de Platón nos ha llegado son sus diálogos, no sus lecciones académicas. En este sentido, conviene destacar que Platón es el único autor de la antigüedad cuyas obras nos han llegado prácticamente en la totalidad.

En el año 367 a.C., cuando Dionisio el Joven sucedió a su padre en el trono de Siracusa, Dión llamó a Platón para dar su consejo y ayuda en la realización de la reforma política que había sido siempre su ideal. Tras algunas vacilaciones, Platón decidió marchar a Siracusa. Pero la posición de Dión era débil, y acabó siendo desterrado por Dionisio. Platón permaneció allí durante algún tiempo, en calidad de huésped de Dionisio. Pero, a pesar de que intentó impulsar al joven hacia la investigación filosófica, regresó desilusionado a Atenas, ya que Dionisio era el tipo de aficionado presuntuoso que poco o nada podía realmente aprender.

No tuvo mejor fortuna el tercero de los viajes de nuestro filósofo a tierras sicilianas: Dionisio llamaba insistentemente a Platón a su corte; al mismo tiempo que era constantemente motivado por el propio Dión, que se encontraba entonces en Atenas y esperaba obtener del tirano, gracias a la intercesión de Platón, la revocación de su destierro. Finalmente Platón se decidió y partió hacia Siracusa en el 361 a.C. El resultado fue desastroso: no consiguió ejercer ninguna influencia sobre Dionisio, quien no soportó la prueba de su enseñanza y terminó por retenerle casi como prisionero. Fue liberado gracias a Arquitas de Tarento, quien envió una galera con una embajada.

Platón murió en el 347 a. C., a los 81 años de edad, en plena actividad tanto como maestro como escritor. Fue enterrado en los jardines de la Academia. Un papiro de Herculano nos ofrece la descripción de las últimas horas del filósofo: La última visita que recibió fue la de un caldeo. Una mujer tracia estaba tocando y se equivocó en el tiempo. Platón, que ya tenía fiebre, hizo una señal con el dedo. El caldeo observó cortésmente que sólo los griegos entendían de medida y de ritmo. Durante la noche siguiente la fiebre se agravó y tal vez aquella misma noche murió el que, años más tarde, Plotino calificaría como "el divino Platón".

2.- ¿Qué es lo que más le molesta a Sócrates de la acusación que cae sobre él y de la que tratará de defenderse?

Lo que más le molesta a Sócrates de la acusación hecha por sus acusadores es que tiene facilidad de palabra, es decir, más elocuencia que muchos otros y con la cuál puede y quiere hacer entender a los atenienses las verdades que se escapan a ellos y que afectan a sus vidas, como que en otras polis cercanas hay otras leyes mejores que las que hay en la polis de Atenas.

Con esta facilidad de palabra que tiene Sócrates, dicen sus acusadores que se provee de engaños a sus conciudadanos; él solo se limita a decir la verdad lo que perjudica a unos pocos y que son estos los que le acusan y quieren hacerle pagar por lo que se ratifica en que es la cverdad y que todos tienen que saberla.

3.- ¿En qué consiste la sabiduría de Sócrates y cómo llega a tener conocimiento de ella?

La sabiduría de Sócrates consiste en así decirlo, que el “solo sabe, que no sabe nada”; él se dio cuenta de la siguiente afirmación a través de las palabras del oráculo: que el más sabio de los hombres es el que reconoce, como hace Sócrates, que su sabiduría no tiene valor alguno.

Llegó a la siguiente conclusión: que a los sabios más notables les faltaba lo que el dios consideraba más importante para el que busca la verdad; mientras que otros, tenidos por seres inferiores o menos sabio o más ignorantes, estaban más capacitados para emitir juicios más sensatos.

4.- ¿CUÁLES SON LAS TRES ACUSACIONES FORMALES QUE LLEVAN A JUICIO A LA PERSONA DE SÓCRATES?

1ª) Sócrates comete delito y se mete en lo que no debe al investigar las cosas subterráneas y celestes, al hacer más fuerte el argumento más débil y al enseñar estas mismas cosas a otros.

2ª) La segunda es la de corromper a la juventud. Le acusan de eso porque los jóvenes de la polis le siguen y le oyen dialogar con sofistas, poetas y artistas. En estas conversaciones, Sócrates dejaba por los suelos el funcionamiento de la polis. Hace que los jóvenes tengan en la cabeza unas cosas de las que los jóvenes no deberían darse cuenta (método de la mayéutica).

3ª) La tercera acusación de Sócrates es la de querer introducir divinidades nuevas en la polis. En sus diálogos, Sócrates hablaba con un daimon, que era como una conciencia que él tenía. Entonces, los atenienses creen que daimon es una nueva divinidad que quiere introducirse en la sociedad de la polis por boca de Sócrates; cosa que no es en absoluto aceptada por los atenienses.

5.- ¿CÓMO se defiende Sócrates de la primera acusación?

Una de las refutaciones que hace es presentar como testigos a la mayor parte de la gente que se encontraba en el juicio, pidiéndoles que se informasen unos con otros de sí alguno de ellos le habían oído hablar acerca de esos temas. Otra refutación la hace al negar que él cobraba dinero para educar a los hombres ya que no era un sofista y puesto que no sabe formar a una persona.

A continuación se le pregunta ¿qué has hecho entonces para suscitar esos infundíos? ya que de algún sitio tendrían que haber nacido tales tergiversaciones, a lo que Sócrates responde que se debe a cierta sabiduría, tal vez, la propia del hombre y explica una de las razones más potentes por las que se ganó tantas enemistades. Comenta que un viejo y ya fallecido amigo suyo llamado Querefonte preguntó al oráculo si existía alguien más sabio que Sócrates a lo que el oráculo respondió que no existía nadie más sabio, por lo que después de pensar mucho acerca de esto, se puso a investigar. Pensaba que si encontraba a alguien más sabio que él el oráculo estaría equivocado. Se dirigió a un conciudadano que pasaba por ser sabio pero que al examinarlo descubrió que no lo era. Debido a esto intentó hacerle entender que no era un sabio, es más, se lo demostró por lo que se ganó su enemistad, esto mismo lo realizó con más individuos que pasaban por ser más sabios aún que el primero, con poetas los cuales no hacían poesía por sabiduría sino por una habilidad especial contrastada con un momento de inspiración, y con artesanos los cuales no sabían ni una palabra de su oficio y que por tanto caían en el mismo defecto que los anteriores.

Explicando esto demostró como se había ganado un gran número de enemigos por simplemente intentar encontrar la verdad. Además de todo ello los jóvenes que le escuchaban cuando este examinaba a estos sabios hombres intentaban tomar ejemplo examinando a otros los cuales acudían a reprocharle y además se dedicaban a calumniarle.

Debido a todo esto le acusaron; Meleto, en nombre de los poetas, Ánito, en nombre de los políticos y Licón, en nombre de los oradores.

¿De qué manera logra Sócrates volver

la segunda y la tercera acusación contra el propio acusador?

Aquí Sócrates mediante un grandioso juego de palabras logra demostrar que Meleto es el que delinque ya que bromea con asuntos serios, sometiendo a juicio a las personas y simular inquietarse por cosas que jamás le han preocupado. Para ello llama al estrado a Meleto y le pregunta si no es cierto que considere muy importante que los jóvenes sean lo mejor posible, a lo que Meleto responde afirmativamente. Mediante un conjunto de preguntas falsas para llegar a la verdad se llega a la conclusión de que para Meleto los hacen mejores a los jóvenes todos los atenienses excepto Sócrates, ya que jueces, miembros de la asamblea y jurado eran ciudadanos atenienses, Sócrates saca en conclusión que jamás se ha interesado por los jóvenes, le pide que le explique si es mejor vivir entre ciudadanos buenos o malos sabiendo que los malvados hacen daño a los que les rodean y los buenos hacen el bien, a lo que Meleto responde claro está, Sócrates evidentemente le contesta diciendo si tan ignorante le cree como para no saber que pervirtiendo a uno de los que le rodean se expone a recibir algún mal de él.

A continuación Meleto le acusa de no creer en los dioses ya que afirma que el sol es una piedra y la luna tierra, Sócrates refuta esta acusación de manera similar a la anterior, es decir, con una lógica de palabras. Le responde que esas ideas no han salido de su persona ya que todo ello está escrito con anterioridad y cualquier joven puede hacer uso del libro en el que se encuentren esos datos.

Finalmente Meleto yerra al afirmar que no hay nadie que crea en cosas propias de divinidades y que no crea en divinidades, ya que si Sócrates enseña cosas acerca de divinidades, poniendo un ejemplo, no es congruente pensar que no crea en divinidades, a través de estos argumento consigue desacreditarle por lo que se deduce que cree en los dioses, contrariamente a lo que se le acusó en un principio. Por tanto la acusación de Meleto queda refutada totalmente.

6.- Sócrates antepone la justicia a la vida misma, ahí se revela el interés central que es su filosofía

tiene la ética; una filosofía tan estrechamente unida a su vida que acabó consagrándolo todo a la

labor de examinarse a sí mismo y a los demás para hallar el camino del saber y la virtud:

a) ¿Qué reflexiones lleva a cabo sobre la muerte? Coméntalo, prestando especial atención en sus últimas palabras.

Justifico mi modo de vida que me ha llevado ala condena y al riesgo de morir pero por encima de todo riesgo de vivir y morir, está el obrar rectamente. Te equivocas completamente, amigo mío, si crees que un hombre con un mínimo de valentía debe antes estar preocupado por esos posibles riesgos de muerte antes que por la honradez de sus acciones, preocupándose sólo por si es fruto de un hombre justo o injusto así como los héroes de Troya actuaron.

Yo a lo largo de mi vida he permanecido fiel a mi puesto, a aquellos que me enviasteis (Potidea, Anfípolis, Delión) y en el enviado por el dios ya que siguiendo al dios, vivo filosofando, examinándome a mí mismo y a los demás, sin abandonar mi puesto por temor a la muerte.

En efecto el temor a la muerte no es otra cosa que creerse sabio sin serlo; presumir saber algo que se desconoce. Pues nadie conoce qué sea la muerte, ni si en definitiva se trata del mayor de los bienes que pueden acaecer un humano

Quizá en esto me diferencio de otros hombres, en que sabiendo suficientemente las cosas del Hades(dios temible de la mitología griega), reconozco no saberlo y nunca temeré ni evitaré lo que no sé si es incluso un bien. Sé que es malo y vergonzoso cometer una injusticia y desobedecer al que es mejor, dios u hombre.

Este saber me lleva a no dudar de mi misión, si se me dejaran en libertad con la condición de no filosofar y de exhortaros, podría aceptarlo.

En cambio no dejaré de filosofar y de exhortaros para que encaminéis vuestra vida no a la riqueza, la fama y los honores, sino a la inteligencia, la verdad y el mejor bien del alma. Exhortaré a cualquier ciudadano o forastero a examinar su vida y adquirir la virtud.

b) Sócrates está dispuesto a seguir obedeciendo a su voz interior por encima de todo, ¿que le dicta esa voz?

Un hombre debe hacer aquello que él mismo cree que es honrado, sin importarle si va a morir o no por hacerlo. Si éste es valiente y cree hacer las cosas de forma honrada, a esta persona aquello que le ocurra no le debe robar el sueño, tanto si es la muerte como si es cualquier castigo, la honradez y las acciones justas no deben provocar el miedo de la persona, aunque al hacerlas reciba un castigo, que sería sin injustificado. Lo único que le debe preocupar es, si estas acciones son propias de un hombre justo o injusto, si aquello que hace estuviese dentro de un marco de buena persona o en cambio en el de una mala, porque en este último caso si que merecería un castigo y toda la honradez y valentía no le servirían.

La muerte es algo que ni para los griegos de la época ni siquiera para los actuales hombres, con unos conocimientos más amplios, es totalmente fuera de nuestro alcance. Aquel que cree conocer el significado de muerte, saber lo que es, es aquél que más la teme porque no la conoce. La ignorancia de las cosas es lo que nos lleva a temerlas a tenerles un odio, aquellos que no conocen la muerte la temen pero en el fondo no sabemos si la muerte es lo mejor que nos puede pasar, si es un paraíso y después de toda una vida nos dan el mayor de nuestros regalos. Como desconocemos la muerte no podemos temerla o saber si es un gran regalo.

Así, creo que he sido colocado sobres esta ciudad por orden del dios para teneros alerta y corregiros, sin dejar de encorajinar a nadie deambulando todo el día por calles y plaza.

Esta tarea que realizo desde hace años me ha llevado a descuidar mis asuntos propios y bienes familiares, ocupándome de vuestras cosas, como un padre o hermano mayor. Y esto sin provecho personal y sin cobrar salario alguno. Mi pobreza es testigo de lo que digo. Y a la vez hay en mí algo divino y demoníaco, es una voz disuasiva, que se opone a que yo ejerza la política, creo que acertadamente, pues si me hubiera dedicado al a política ya habría muerto y no os habría sido útil. La intransigencia de la ciudad hace necesario que el que se dedique a luchar por la justicia, lo haga privada y no públicamente. Sócrates recuerda dos actuaciones públicas de su vida en las que defendió la ley y la justicia sin temor a la muerte o a la cárcel: El juicio de los Arginusas y la detención de León de Salamina.

La muerte no me importa lo más mínimo, mientras que intentar no cometer acciones injustas para mí es lo más importante.

Todas estas frases son del libro “LA APOLOGÍA DE SÓCRATES”, en ella se explica muy bien la respuesta a la pregunta planteada.

7.- EN CUANTO A LA VIGENCIA DEL LIBRO:

a) ¿Se nace bueno o malo? ¿Existe el santo, el criminal nato? Razona la respuesta.

Yo creo que no se nace de ninguna forma, o sea, bueno, malo, etcétera; sino que esa faceta de la personalidad de cada ser humano se adopta según crecemos; con los comportamientos, de los demás, los imitamos para parecernos a nuestros seres queridos, a alguien que admiremos, etc.; con la forma que seamos criados de pequeños, por ejemplo, si nos tratan mal, nos maltratan, nos quieren nuestros padres, por así decirlo, de mayores tendremos mucha probabilidad de actuar de manera a esa forma que nos han tratado de pequeños, etc.

El santo o criminal nato no existen de nacimiento por las mismas causas que si se nace bueno o malo.

b) ¿Hay cosas superiores a la vida, por las que vale la pena morir? De ser así, enumera aquellas que tú valores.

Yo creo que no, pero para otras personas hay razones como estas que son superiores a la vida misma:

  • Creer en algo, como hace Sócrates en el libro leído.

  • Expresar tu opinión y no consientes en que nadie la revalidé o ratifique, que más o menos pasar sobre tu opinión sin que para el otro le importe un “pepino”tu opinión.

Para mi es no, porque yo creo que para el ser humano la vida debía ser lo más importante, porque por algo estamos todos los días luchando por mantenerla, la medicina es una ciencia que intenta mantener o aumentar la vida de un ser humano lo más posible por todos los medios, por eso yo creo que a la gran mayoría y conmigo en ella creemos que la vida es lo mas importante que hay en nuestra vida y que la muerte siempre que se pueda hay que evitarla por cualquier medio.

8.- COMENTARIO CRÍTICO DEL LIBRO LEÍDO.

Tras leer en repetidas ocasiones el diálogo y tras, en principio, haber encontrado un buen enfoque sobre la opinión que me merece Apología de Sócrates me dispongo a darlo a conocer.

Aunque en principio pueda parecer que el tema principal sea el proceso hacia la persona de Sócrates y de cómo una serie de calumnias y falsedades le llevaran a la muerte no es este el punto de vista adecuado para una buena visualización de los hechos. Debemos partir de la base de que lo más importante para el pueblo de Atenas es la justicia.

En principio ha de parecer como un hombre bueno que expresa lo prohibido, que de algún modo contradice las opiniones ya establecidas es llevado a la muerte sin más acusación que la de poner en peligro al sistema de gobierno establecido en Atenas. Las acusaciones que son vertidas hacia su persona no son más que simples métodos con los que llegar a un fin, el fin de Sócrates, pudiendo así asegurar la permanencia del pueblo ateniense. Sócrates con su comportamiento lo único que hace constantemente es ganarse la antipatía de aquellos más cercanos a él, con su sofisticada retórica y tono prepotente hace ver a los ignorantes su propia ignorancia, evidentemente este tipo de conducta es censurado por la democracia, quién está al poder intenta mantener sus intereses y en el momento en el que alguien trata de interponerse a ellos; es borrado, es simple; el sacrificio de uno para el bienestar de todos, este tipo de conductas no nos sorprendería en el mundo actual de no ser porque la justicia ateniense está formada por quinientos ciudadanos, esta censura hacia Sócrates es del pueblo de Atenas y no del tribunal o las leyes, aunque si a través de ellos, esto ha de asegurar la prosperidad de los mismos.

En definitiva, este es el tema principal, Atenas como conjunto de individuos y como poder de decisión ante cualquier situación, algo a simple vista admirable. Sócrates es juzgado por el pueblo de Atenas y esto es lo realmente importante de Apología de Sócrates, el deseo del pueblo de que sea juzgado. En ocasiones este tipo de veredictos pueden resultar injustos, como en este caso, pero bien es cierto que en ocasiones dar curso a los deseos del pueblo es realmente una decisión acertada, como en el caso de asesinos, terroristas u otro tipo de delincuentes con los cuales el pueblo no tendría perdón alguno. Desde mi punto de vista: la democracia significa que el pueblo ha de gobernar y este es un buen ejemplo de ello, aunque el veredicto final de Sócrates evidentemente no satisface a nadie.

Indudablemente se podrá caer en error al juzgar de muerte a un inocente como Sócrates, pero pensar que inocente es a nuestros ojos.

Cambiando totalmente de tema haré mención al deseo e intención de manejar su destino durante todo el juicio y de cómo en todo momento deseaba ser juzgado culpable y morir, esto lo puedo deducir dado su tono en ocasiones arrogante y por su gran tranquilidad a la hora de escuchar su veredicto. Sócrates y su concepción de la verdad, su verdad, y esto es algo que irrita notablemente a cualquiera de su alrededor.

Él deseaba ante todo filosofear y cuando fue acusado y supo que tenía que compadecer ante el tribunal, no lo dudo ni un momento y decidió que o bien le permitían seguir refutando o entonces la vida no tendría sentido ni valor alguno. Mantuvo una actitud de desprecio hacia la muerte en todo momento, no quería ser absuelto para vivir el resto de sus vidas, escasos, sin ejercitar la mente ni expresar sus conocimientos.

Me impresiona la forma en que Sócrates se comporta durante todo el juicio, de manera impasible, con rectitud moral, sin contradecirse en ningún momento en sus interrogatorios a Meleto, de sus juegos de palabras con los que conseguir hallar la verdad de labios del adversario y como en ningún momento trató de conseguir el perdón rebajándose a suplicar su absolución, sin atentar nunca contra sus principios, algo que aún hoy resulta admirable.

Desde mi punto de vista aún con su sentencia de muerte ganó. Sócrates siempre hizo su voluntad, por lo que fue él quien de una manera u otra decidió su final, quien se auto proclamó culpable.

Por último solo hacer referencia a lo importante de su muerte dadas las posteriores obras escritas sobre él, y sobre su muerte. De no haberse producido en tales circunstancias no seriamos capaces de imaginar el valor de dichas obras y escritos de amigos y conocidos. En definitiva, su muerte fue fruto de cantidad de obras las cuales hoy nos dan una idea de aquel a quién la justicia le fue injusta.

Me despido con está frase de Sócrates la cual deja ver su mencionada anteriormente prepotencia y que sin duda alguna resulta una de mis favoritas, dice así: " se enfadaban conmigo, en lugar de hacerlo consigo mismos”.

9.- BLIOGRÁFIA CONSULTADA.

BLIBLIOTECA DE CONSULTA ENCARTA 2005.

ENCICLOPEDÍA MULTIMEDIA 2005 PLANETA DE AGOSTINI

ENCICLOPEDIA LAROUSSE MULTIMEDIA 2005

LIBRO: “LA APOLOGÍA DE SÓCRATES”