Antología poética de los sueños; Pablo Neruda

Literatura española contemporánea del siglo XX. Prosa. Poesía. Modernismo

  • Enviado por: Julen
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 26 páginas
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Antología poética de los sueños

'Antología poética de los sueños; Pablo Neruda'

PROLOGO

Esta antología poética es acerca de los sueños, tanto los sueños oníricos como los deseos de la vida real ya que en el fondo son muy parecidos. Cuando soñamos mientras dormimos muchas veces nuestro subconsciente nos muestra nuestros deseos más profundos y esto me parece algo fascinante. Pero los sueños no siempre son agradables, también existen los sueños en los que se pasa miedo y angustia, sueños en los que te enfrentas a la muerte, a las cosas que mas temes o las cosas que más dolor te producen. Este tipo de sueños negativos no son los que a mi me interesan y por tanto, no los he abordado en esta antología salvo excepciones. Como he comentado anteriormente, los sueños, son producidos por el subconsciente y todos los sueños tiene alguna relación con nuestros pensamientos. Incluso los sueños más raros tienen su significado y por esto son algo muy importante en nuestras vidas.

He elegido este tema porque me parece muy interesante por todo esto del subconsciente y del significado de los sueños que he mencionado anteriormente y además me pareció que sobre este tema se podían hacer buenos poemas ya que pueden ser una gran fuente de inspiración. Los sueños pueden mostrarnos cosas que jamás imaginaríamos despiertos, cosas sin sentido y muy raras en ocasiones pero a su vez bellas. Al elegir este tema también pensé en los deseos y aspiraciones que tenemos en la vida, ya que creo que tener sueños es algo muy bueno. Todo el mundo debería tener los suyos y luchar por hacerlos realidad.

Al principio el tema que había pensado hacer era la revolución pero tras estar bastante tiempo buscando poemas en Internet de diferentes formas y en distintas páginas Web desistí al no encontrar nada claro y valido para este trabajo. Entonces decidí hacerlo acerca de los sueños ya que me pareció un tema sobre el que podría haber bastante poesía, entre otras razones. Pero aun así me ha costado bastante encontrar estas poesías.

Al colocar las poesías no tome en cuenta ningún orden concreto, están colocadas según las he ido encontrando porque no me interesaba resaltar ninguna ni separarlas en distintos grupos. Creo que así está bien. EL SUEÑO

Si el sueño fuera (como dicen) una

tregua, un puro reposo de la mente,

¿por qué, si te despiertan bruscamente,

sientes que te han robado una fortuna?

¿Por qué es tan triste madrugar? La hora

nos despoja de un don inconcebible,

tan íntimo que sólo es traducible

en un sopor que la vigilia dora

de sueños, que bien pueden ser reflejos

truncos de los tesoros de la sombra,

de un orbe intemporal que no se nombra

y que el día deforma en sus espejos.

¿Quién serás esta noche en el oscuro

sueño, del otro lado de su muro?

Autor: Jose Luis Borges

NO SÉ LO QUE HE SOÑADO...

No sé lo que he soñado

en la noche pasada;

triste muy triste debió ser el sueño,

pues despierto la angustia me duraba.

Noté al incorporarme

húmeda la almohada,

y por primera vez sentí al notarlo

de un amargo placer henchirse el alma.

Triste cosa es el sueño

que llanto nos arranca,

mas tengo en mi tristeza una alegría...

sé que aún me quedan lágrimas.

Autor: Gustavo Adolfo Bécquer

Comentario del poema Bécquer:

Bécquer, en este caso relaciona los sueños con algo triste y amargo que no traen más que lagrimas consigo. Esta interpretación puede ser fruto de su vida desgraciada y en este poema nos muestra esta amargura en todo su esplendor.

ANOCHE CUANDO DORMÍA

Anoche cuando dormía

soñé ¡bendita ilusión!

que una fontana fluía

dentro de mi corazón.

Di: ¿por qué acequia escondida,

agua, vienes hasta mí,

manantial de nueva vida

en donde nunca bebí?

Anoche cuando dormía

soñé ¡bendita ilusión!

que una colmena tenía

dentro de mi corazón;

y las doradas abejas

iban fabricando en él,

con las amarguras viejas,

blanca cera y dulce miel.

Anoche cuando dormía

soñé ¡bendita ilusión!

que un ardiente sol lucía

dentro de mi corazón.

Era ardiente porque daba

calores de rojo hogar,

y era sol porque alumbraba

y porque hacía llorar.

Anoche cuando dormía

soñé ¡bendita ilusión!

que era Dios lo que tenía

dentro de mi corazón.

Autor: Antonio Machado

Comentario del poema “anoche cuando dormía”:

En este poema hay un paralelismo. Se repite la misma estructura al principio de cada estrofa. El poeta relaciona sus sueños con cosas bellas y con el fondo de su alma.

INTRODUCCIÓN A LOS SUEÑOS

Leyendo un claro día

mis bien amados versos,

he visto en el profundo

espejo de mis sueños

que una verdad divina

temblando está de miedo,

y es una flor que quiere

echar su aroma al viento.

El alma del poeta

se orienta hacia el misterio.

Sólo el poeta puede

mirar lo que está lejos

dentro del alma, en turbio

y mago sol envuelto.

En esas galerías,

sin fondo, del recuerdo,

donde las pobres gentes

colgaron cual trofeo

el traje de una fiesta

apolillado y viejo,

allí el poeta sabe

el laborar eterno

mirar de las doradas

abejas de los sueños.

Poetas, con el alma

atenta al hondo cielo,

en la cruel batalla

o en el tranquilo huerto,

la nueva miel labramos

con los dolores viejos,

la veste blanca y pura

pacientemente hacemos,

y bajo el sol bruñimos

el fuerte arnés de hierro.

El alma que no sueña,

el enemigo espejo,

proyecta nuestra imagen

con un perfil grotesco.

Sentimos una ola

de sangre, en nuestro pecho,

que pasa... y sonreímos,

y a laborar volvemos.

Autor: Antonio Machado

SOÑÉ QUE TÚ ME LLEVABAS...

Soñé que tú me llevabas

por una blanca vereda,

en medio del campo verde,

hacia el azul de las sierras,

hacia los montes azules,

una mañana serena.

Sentí tu mano en la mía,

tu mano de compañera,

tu voz de niña en mi oído

como una campana nueva,

como una campana virgen

de un alba de primavera.

¡Eran tu voz y tu mano,

en sueños, tan verdaderas!...

Vive, esperanza, ¡quién sabe

lo que se traga la tierra!

Autor: Antonio machado

SUEÑO

Desde el umbral de un sueño me llamaron...

Era la buena voz, la voz querida.

-Dime: ¿vendrás conmigo a ver el alma?...

Llegó a mi corazón una caricia.

-Contigo siempre... Y avancé en mi sueño

por una larga, escueta galería,

sintiendo el roce de la veste pura

y el palpitar suave de la mano amiga.

Autor: Antonio Machado

EL SUEÑO BAJO EL SOL QUE ATURDE Y CIEGA

El sueño bajo el sol que aturde y ciega,
tórrido sueño en la hora de arrebol;
el río luminoso el aire surca;
esplende la montaña;
la tarde es polvo y sol.

El terrible caracol del viento
ronco dormita en el remoto alcor;
emerge el sueño ingrave en la palmera,
luego se enciende en el naranjo en flor.

La estúpida cigüeña
su garabato escribe en el sopor
del molino parado; el toro abate
sobre la hierba la testuz feroz.

La verde, quieta espuma del ramaje
efunde sobre el blanco paredòn,
lejano, inerte, del jardín sombrío,
dormido bajo el cielo fanfarròn.

Lejos, enfrente de la tarde roja,
refulge el ventanal del torreòn.

Autor: Antonio Machado

Comentario del poema “el sueño bajo el sol que aturde y ciega”:

En este poema, el poeta nos describe lo que ve en su sueño. Ve un paisaje de atardecer en el monte y nos describe lo que para el es mas bello y que mas le ha conmovido. En el sueño puede ver un paisaje de montaña típico de Andalucía, con su fauna, sus casas de blanca paredes y su vegetación.

SUEÑO DEL MARINERO

Yo, marinero, en la ribera mía,
posada sobre un cano y dulce río
que da su brazo a un mar de Andalucía,

sueño ser almirante de navío,
para partir el lomo de los mares
al sol ardiente y a la luna fría.

¡Oh los yelos del sur! ¡Oh las polares
islas del norte! ¡Blanca primavera,
desnuda y yerta sobre los glaciares,

cuerpo de roca y alma de vidriera!
¡Oh estío tropical, rojo, abrasado,
bajo el plumero azul de la palmera!

Mi sueño, por el mar condecorado,
va sobre su bajel, firme, seguro,
de una verde sirena enamorado,

concha del agua allá en su seno oscuro.
¡Arrójame a las ondas, marinero:
-Sirenita del mar, yo te conjuro!

Sal de tu gruta, que adorarte quiero,
sal de tu gruta, virgen sembradora,
a sembrarme en el pecho tu lucero.

Ya está flotando el cuerpo de la aurora
en la bandeja azul del océano
y la cara del cielo se colora

de carmín. deja el vidrio de tu mano
disuelto en la alba urna de mi frente,
alga de nácar, cantadora en vano

bajo el vergel azul de la corriente.
¡Gélidos desposorios submarinos,
con el ángel barquero del relente

y la luna del agua por padrinos!
El mar, la tierra, el aire, mi sirena,
surcaré atado a las cabellos finos

y verdes de tu álgida melena.
Mis gallardetes blancos enarbola,
¡Oh marinero!, ante la aurora llena

¡y ruede por el mar tu caracola!

Autor: Rafael Alberti

SUEÑOS DE CAÍN FRENTE AL ESPEJO

Caín durmió

después del asesinato

se soñó habitante

de tierras extrañas

se vio labrando desiertos

pletóricos de cadáveres

se imaginó fundando ciudades

con infiernos de plomo

y cielos de hielo

se sintió entraña

del becerro de oro

luego despertó

y su culpa

le hizo reptar eternamente

hacia el destierro.

Autor: Gabriel Otero

QUERÍAMOS CRECER
como la hierba
y estuvimos huyendo muchos años
sin tierra, sin raíces.
Navegamos en islas, inviernos y castillos.
Volamos sobre puentes y molinos de viento.
Recorrimos las hojas de panteones antiguos,
los urinarios públicos y los barrios judíos.
La nieve hizo de nuestras huellas
un camino hacia pueblos bebedores de vino.
Hicimos el amor en catacumbas,
en trenes sin fronteras, monasterios, arroyos.
Cada lugar se volvía un puerto extraño
para zarpar al amanecer.
Ahora que hemos anclado nuestros sueños,
contamos las imágenes pasadas
para sentir otra vez que estamos vivos.

Autora: Marisa Trevejo Sirvent

A José Luís Ruiz Abreu

De su antología personal “dame mi soledad”

ESTRELLA EN ALTO

En el taller del alma maduran los deseos,
crece, fresca y lozana, la ternura,
imitando tu sombra,
inventando tu ausencia
tan honda y sostenida.

Hoy te sueño,
amante:
estrella en alto, huella
de una violeta lenta.

Oscuramente bella la soledad germina en torno de mi cuerpo.
Hoy te sueño, amante:
jugamos a la brisa y al frío.
Tu nombre suena como tibia pureza inimitable.

Y del cielo a la tierra,
de aquella estrella en alto al dulce ruido de tu pecho,
bajan con inefable rapidez
y como espuma roja
apresurados besos,
recios besos,
crueles besos de hielo en mi memoria.

Un grito de agonía, una blasfemia
vuelve grises tus senos,
y mi sueño,
y esa noble fragancia de tu sexo.
¿Qué esperamos, hermana,

de esta reciente aurora
que nos fatiga tanto?
Mira la estrella,
es blanca, no es azul.
Mírala, y que tus ojos perduren como rosas perfectas.

Autor: Efraín Huerta

Comentario del poema de Efraín Huerta:

En este poema, el poeta sueña con su amada que ya no esta junto a el y recuerda con ternura y con añoranza los bellos momentos de amor que pasaron juntos. Utiliza muchas metaforas para comparar a su amada con otros objetos.

DESGARRADA LA NUBE


Desgarrada la nube; el arco iris
Brillando ya en el cielo,
Y en un fanal de lluvia
Y el col el campo envuelto.

Desperté. ¿ Quién enturbia
Los mágicos cristales de mi sueño?
Mi corazón latía
Atónito y disperso.

…¡El limonar florido,
el cipresal del huerto,
el prado verde, el sol, el agua, el iris!…
¡el agua en tus cabellos!…

Y todo en la memoria se perdía
Como una pompa de jabón al viento.

Autor: Antonio Machado

DICEN QUE NO HABLAN LAS PLANTAS NI LAS FUENTES, NI LOS PAJARÓS

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,


ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros;

lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso

de mí murmuran y exclaman:-Ahí va la loca, soñando

con la eterna primavera de la vida y de los campos

y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,

y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.

Hay canas en mi cabeza; hay en los prados escarcha;

mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,

con la eterna primavera de la vida que se apaga

y la perenne frescura de los campos y las almas

aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.

Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños;

sin ellos, ¿como admiraros, y cómo vivir sin ellos?

Autora: Rosalía de Castro

De “en las orillas del sar”.

Comentario del poema de Rosalía de Castro:

En este poema, Rosalía ve la vida de un modo muy positiva, tan positiva que ella prefiere vivir soñando sin ver la realidad. Y por esto la gente (representada por las plantas, las fuentes, los pájaros, el onda y los astros), la critica y la llama loca pero a ella le da igual porque así es feliz.

LOS SUEÑOS

El hada más hermosa ha sonreído 
al ver la lumbre de una estrella pálida, 
que en hilo suave, blanco y silencioso 
se enrosca al huso de su rubia hermana. 
Y vuelve a sonreír porque en su rueca 
el hilo de los campos se enmaraña. 
Tras la tenue cortina de la alcoba 
está el jardín envuelto en luz dorada. 
La cuna, casi en sombra. El niño duerme. 
Dos hadas laboriosas lo acompañan, 
hilando de los sueños los sutiles 
copos en ruecas de marfil y plata.
Autor: Antonio Machado

SUEÑO

Estás bajo mi lámpara dormido

y en sueños luchas, gimes, te retardas,

estás bajo mi lámpara y te guardas

como si bien despierto fueras ido.

Huyes quizá, tu pecho está vencido,

pero buscas mi mano y te resguardas,

respiras hondo y el aliento tardas

como en rotunda vocación de olvido.

Porque el sueño y la muerte son hermanos

me asusta tu conciencia de esqueleto,

de relámpagos, hielos y veranos,

tu ya no ser tan siendo tan completo,

tan paradoja fragua de gusanos.

Y dormido te quiero y te respeto.

Autora: Griselda Álvarez Ponce de León

De “Estación sin nombre”, 1972

EN SUEÑOS


Ya aspiro los aromas de su huerto;
Las brisas gimen y las hojas tiemblan.
Cuán bella ¡oh luna! a nuestra cita vienes...
Sueña, alma mía... ¡sueña!

Herido traigo el corazón... ¿Deliro?
¿Es el canto del ave que se queja?
Es su voz... ¡y me llama! ¿Por qué tardas?
Ven, mis brazos te esperan.

¿Son mentira tus besos?... ¡No me engañes!
Ábreme tu alma y cuéntame tus penas.
¿Lloras?... ¿por qué ?... Si nuestro amor es crimen,
Crimen, bendito seas;

Traigo para tu sien una corona,
Para ensalzarte mi arpa de poeta.
Yo haré en mis cantos, alma de mi alma,
¡Nuestra pasión, eterna!

Jura otra vez que me amas, que eres mía;
Jura... ¡nadie ríos oye! ¡Nada temas!
—«¡Tuya! bien mío... ¡para siempre tuya!»
¡Sueña, alma mía... sueña!

Autor: Ismael Enrique Arciniegas

CUANDO CESAN LOS SUEÑOS

Cuando cesan los sueños,

cuando sus luces huyen de los ojos

como pájaros sin rumbo;

cuando regresa el agua al mar

llevándose los rostros y los besos;

cuando un viento incesante borra el nombre

escrito en los abrazos que vivimos;

cuando cesan los sueños,

cuando llegan los días del insomnio

y una lluvia de pétalos marchitos

se incendia en la nostalgia,

sólo queda el aroma del recuerdo

fijado en esta rosa que te dejo.

Autor: William Baecker (Paraguay)

De “Cuando cesan los sueños”

LXXXIX

Y podrás conocerte recordando
del pasado soñar los turbios lienzos,
en este día triste en que caminas
con los ojos abiertos.

De toda la memoria, sólo vale
el don preclaro de evocar los sueños.

Autor: Antonio Machado

EL SUEÑO

Apoya en mí la cabeza,
si tienes sueño.
Apoya en mí la cabeza,
aquí, en mi pecho.
Descansa, duérmete, sueña,
no tengas miedo;
no tengas miedo del mundo,
que yo te velo.
Levanta hacia mí tus ojos,
tus ojos lentos,
y ciérralos poco a poco
conmigo dentro;
ciérralos, aunque no quieras,
muertos de sueño.

Ya estás dormida. Ya sube,
baja tu pecho,
y el mío al compás del tuyo
mide el silencio,
almohada de tu cabeza,
celeste peso.
Mi pecho de varón duro,
tabla de esfuerzo,
por ti se vuelve de plumas,
cojín de sueños.
Navega en dulce oleaje,
ritmo sereno,
ritmo de olas perezosas
el de tus pechos.
De cuando en cuando una grande,
espuma al viento,
suspiro que se te escapa
volando al cielo,
y otra vez navegas lenta
mares de sueño,
y soy yo quien te conduce,
yo que te velo,
que para que te abandones
te abrí mi pecho.

¿Qué sueñas? ¿Sueñas? ¿Qué buscan
-palabras, besos-
tus labios que se te mueven,
dormido rezo?
Si sueñas que estás conmigo,
no es sólo sueño;
lo que te acuna y te mece
soy yo, es mi pecho.
Despacio, brisas, despacio,
que tiene sueño.
Mundo sonoro que rondas,
hazte silencio,
que está durmiendo mi niña,
que está durmiendo
al compás que de los suyos
copia mi pecho.
Que cuando se me despierte
buscando el cielo,
encuentre arriba mis ojos
limpios y abiertos.

Autor: Gerardo Diego

SOLÓ EN SUEÑOS



Sólo en sueños,
sólo en el otro mundo del sueño te consigo,
a ciertas horas, cuando cierro puertas
detrás de mí.
¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan,
y ahora estoy preso en su sortilegio,
atrapado en su red!
¡Con qué morboso deleite te introduzco
en la casa abandonada, y te amo mil veces
de la misma manera distinta!
Esos sitios que tú y yo conocemos
nos esperan todas las noches
como una vieja cama
y hay cosas en lo oscuro que nos sonríen.
Me gusta decirte lo de siempre
y mis manos adoran tu pelo
y te estrecho, poco a poco, hasta mi sangre.
Pequeña y dulce, te abrazas a mi abrazo,
y con mi mano en tu boca, te busco y te busco.
A veces lo recuerdo. A veces
sólo el cuerpo cansado me lo dice.
Al duro amanecer estás desvaneciéndote
y entre mis brazos sólo queda tu sombra.

Autor: Jaime Sabines

SUEÑOS

Sueño con nubes que surcan el cielo sobre las que te acuestas a mirar la
Tierra con ojos curiosos y asombrados.

Sueño con ríos que humedecen el bosque en los que te bañas como un hada que
da vida a los árboles con sólo reír.

Sueño con rayos de sol que atraviesan la mañana y acarician mi cuerpo
mientras te abrazo.

Sueño con mirar la luz mágica de los planetas y poder escuchar contigo la
música celeste de las esferas.

Autor: Marc Paris

EL SUEÑO

Retorna el sueño azul como un mar que ha perdido la razón,
el suelo patrio enciende sus gemidos como candelas,
orante el sueño se arrodilla
en la sombra de la misa de la primera pregunta,
la patria se levanta como dama del lugar,
haifa es la driza de nuestros "ayes",
como madre virtuosa en sí,
arregla nuestros lechones,
nos calza los pasos,
y,
como el juez más estricto,
golpea la brújula,
las antiguas heridas bostezan,
remueven el árbol de la razón,
pregunta acerca de la tela de forros de las nubes,
del cristal del alfabeto,
y del clamor de las palomas frente a la lluvia.
Hacia su insomnio va la historia,
remueve la inhalación,
remueve la exhalación en los viejos cestos,
Sezief,
arroja su roca por los antiguos valles de futilidad,
nuestros días encienden nuestros títeres,
macera con el verde llanto, canta un ritmo roto:

Aquí se elevó la estatura de las sesiones,
aquí vistieron los ojos sus colores,
aquí se estremecieron los pozoles de las letras,
aquí subió Anata,
seducción para la penosa luna
aquí se enfría el tiempo,
y,
aquí se calienta,
aquí cumple su circulación,
y aquí se tranquiliza,
aquí recupera su eco,
y aquí empieza,
a llenar el mar con el azul.

Y digo,
cada vez que gira mi patria
por sí misma será la tierra,
y,
cada vez que gira mi patria
sobre sí misma será la historia.

Autor: Ahmad Yacoub

De "Quedarse sobre cadenas de patria"

No dejes de creer que las palabras y las poesías

sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.

Somos seres llenos de pasión.

La vida es desierto y oasis.

Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte

en protagonistas de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra

continúa: tú puedes aportar una estrofa.

No dejes de soñar, porque en sueños

es libre el hombre…

Autor: Walt Whitman