Antigua Grecia

Historia universal. Cultura griega. Acrópolis. Olimpia. Pericles. Época helenística. Arte. Escultura. Templos griegos

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Acrópolis

(del griego, akros, 'grande'; polis, 'ciudad'), fortificación elevada de la antigua Grecia, bien fuera de carácter natural o bien fuera una ciudadela. Inicialmente un lugar de refugio, la acrópolis típica era construida en una colina o promontorio que se elevaba sobre la región circundante. Debido a la protección conseguida, la zona adyacente a la base de la colina era frecuentemente el emplazamiento de la ciudad. Entre las acrópolis de mayor renombre destacan la acrópolis por excelencia, es decir, la de Atenas, Acrocorinto en Corinto y Cadmea en Tebas.

En ciertas ciudades se levantaban muros más bajos, cuando la acrópolis ya no era útil como bastión militar, y se utilizaban como emplazamiento para templos y edificios públicos como el erario. A la ciudadela de la antigua Atenas se la denomina tradicionalmente la Acrópolis. Construida en una colina de piedra caliza aproximadamente a 150 metros de altura, domina la ciudad y guarda los restos de algunas de las muestras más admirables existentes de la arquitectura clásica, tales como el templo dórico llamado Partenón; los Propileos, un enorme pórtico de mármol en el oeste y entrada principal a la Acrópolis; el Erecteion, un templo famoso por sus excepcionales detalles jónicos y por su pórtico de cariátides, y el templo de Atenea Niké. Estas obras maestras fueron construidas en la Edad de Oro ateniense durante el reinado de Pericles en el siglo V a.C. Dañados y descuidados, algunos edificios fueron restaurados gradualmente después de establecerse la monarquía griega en 1833.

Olimpia

Antiguo emplazamiento de los juegos olímpicos que celebraban los griegos cada cuatro años. Olimpia estaba situada en un valle de la región de Élide, en el noroeste del Peloponeso, a través del cual fluye el río Alfeo. En la antigüedad no era una ciudad, sino un santuario, con edificios relacionados con la celebración de los juegos y la adoración de los dioses. Considerado un lugar sagrado, contenía muchos tesoros del arte griego, como templos, monumentos, altares, teatros, estatuas y ofrendas de bronce y mármol. El Altis o recinto sagrado, era un espacio plano de aproximadamente 200 m de largo por casi 177 m de ancho. Contenía los principales monumentos religiosos y edificios relacionados con la administración de los juegos.

El templo más célebre era el de Zeus, dedicado al padre de los dioses. En este templo se encontraba la estatua de Zeus, en oro y marfil, creada por el escultor ateniense Fidias hacia el 430 a.C., considerada una de las siete maravillas del mundo. Fuera del Altis, en el este, estaban el estadio y el hipódromo, donde tenían lugar las competiciones; en el oeste se encontraban la palestra o escuela de lucha, y el gimnasio, donde todos los competidores tenían que entrenar por lo menos un mes antes de los juegos.

La Grecia antigua

La civilización griega fue básicamente marítima, comercial y expansiva. Una realidad histórica en la que el componente geográfico jugó un papel crucial en la medida en que las características físicas del sur de la península de los Balcanes, por su accidentado relieve, dificultaba la actividad agrícola y las comunicaciones internas, y por su dilatada longitud de costas, favoreció su extraversión hacia ultramar. Un fenómeno sobre el que incidirían también de forma sustancial la presión demográfica originada por las sucesivas oleadas de pueblos (entre ellos aqueos, jonios y dorios) a lo largo del III y II milenios a.C.

Tras las civilizaciones minoica y micénica, en los siglos oscuros (entre el XIII y el XII a. C.) la fragmentación existente en la Hélade constituirá el marco en el que se desarrollarán pequeños núcleos políticos organizados en ciudades, las polis.

A lo largo del periodo arcaico (siglos VIII al V a.C.) y del clásico (siglo V a.C.), las polis fueron la verdadera unidad política, con sus instituciones, costumbres y sus leyes, y se constituyeron como el elemento identificador de una época. En el periodo arcaico ya se perfiló el protagonismo de dos ciudades, Esparta y Atenas, con modelos de organización política extremos entre el régimen aristocrático y la democracia. La actividad de las polis hacia ultramar fue un elemento importante de su propia existencia y dio lugar a luchas hegemónicas entre ellas y al desarrollo de un proceso de expansión colonial por la cuenca mediterránea. La decadencia de las polis favoreció su absorción por el reino de Macedonia a mediados del siglo IV a.C. y el inicio de un periodo con unas connotaciones nuevas, el helenístico, por el que la unificación de Grecia daría paso con Alejandro Magno a la construcción de un Imperio, sometiendo al Imperio persa y al egipcio. En opinión de algunos especialistas, en esta fase la historia de Grecia volvía a formar parte de la historia de Oriente y se consumaría la síntesis entre el helenismo y el orientalismo.

LA GRECIA CLÁSICA.

Los acontecimientos históricos más importantes de este período fueron los siguientes:

- Las dos Guerras Médicas, entre griegos y persas. Durante el siglo V, el imperio persa representó un gran peligro para Europa: Darío, su rey, se propuso conquistar Grecia; Después, Jerjes, hijo de Darío, intentaría continuar la tarea de su padre. La victoria sobre los persas supuso la hegemonía de Atenas en Grecia.

 - Destaca como político más importante Pericles, durante cuyo mandato Atenas será el centro cultural de Grecia.

 - La Guerra del Peloponeso entre Atenas y Esparta por la hegemonía de Grecia. La derrota de Atenas convierte a Esparta en poder hegemónico en Grecia.

Durante este período nunca se consiguió la unidad de todo el territorio griego; como mucho, una ciudad conseguía dirigir los destinos del país ejerciendo su hegemonía. Cada polis tenía su propio sistema de gobierno; veamos esquemáticamente los de las dos ciudades más importantes de este período: Atenas y Esparta. 

En Atenas, dos legisladores, Solón y Clístenes (siglo VI a. C.), para frenar los abusos de la nobleza oligárquica y los excesos de la tiranía, establecieron en Atenas un sistema en el que todo el pueblo tomaba las decisiones: esto significa el nacimiento de la democracia directa, que llegó a su máximo apogeo con Pericles (siglo V a. C.) y cuyas bases eran la libertad de expresión y la igualdad ante la ley. 

El poder residía en la Ecclesía, o asamblea de ciudadanos, que deliberaba, votaba propuestas y elegía magistrados. El poder de la Asamblea era limitado y controlado por el Consejo de los Quinientos, llamado Bulé, cuyos miembros eran elegidos por sorteo anual en la Asamblea. Actuaba en grupos de 50 miembros o pritanías. Este Consejo dirigía los asuntos públicos (poder ejecutivo), proponía leyes a la Asamblea (poder legislativo) y llevaba la fiscalidad de los magistrados y el ejército. Los magistrados, elegidos anualmente por la Asamblea, tienen poderes judiciales, religiosos y militares; los más importantes eran los nueve arcontes y los diez estrategos. Estos magistrados tenían que pasar una prueba de honradez al iniciar su cargo, y al cesar tenían que rendir cuentas a la Asamblea.

Por su lado, Esparta es el mejor ejemplo de la sumisión de los ciudadanos a los intereses totalitarios del estado. Esparta era un gran cuartel, y los espartanos eran ante todo soldados educados para la guerra: despreciaban las bellas artes porque no eran útiles para la guerra, y tampoco hablaban demasiado porque un soldado obedece órdenes pero no las discute.

Según la tradición fue Licurgo quien, hacia el año 700 a. C., formuló las leyes espartanas. La base de este ordenamiento legal era evitar que ningún individuo predominara sobre el resto; en consecuencia, la sociedad espartana era absolutamente igualitaria.

En el sistema político espartano, junto a la diarquía (dos reyes hereditarios, con funciones prácticamente honoríficas) y la primitiva asamblea, hay un senado aristocrático (Gerusía), un consejo de 28 ancianos que tiene el poder judicial y dirige la política exterior.

 La Asamblea elige a los éforos, cinco magistrados anuales con poder ejecutivo y legislativo. 

La misión de unificación le cupo a Macedonia, región situada al norte del país. Filipo de Macedonia consiguió unificar toda Grecia con una genial política administrativa y militar, y a su muerte, su hijo, Alejandro Magno (356-323 a. de C.), no sólo mantuvo el Imperio heredado de su padre, sino que lo amplió desde los Balcanes y Egipto hasta la India. Con la muerte de Alejandro Magno da comienzo la época helenística.

Pericles

Político ateniense, cuya importancia en la historia de Atenas fue tan grande que con frecuencia se denomina el siglo de Pericles al periodo de su mandato.

Su padre, Jantipo, fue comandante del Ejército y venció a los persas en Micala en el 479 a.C. Los dos profesores de Pericles, el sofista y maestro de música ateniense Damón y el filósofo jonio Anaxágoras, influyeron de forma destacada en su formación. Durante toda su vida estuvo patente su dignidad y reserva, pero obtuvo el reconocimiento de la mayoría de los atenienses a través de su elocuencia, sagacidad, honradez y patriotismo. Entre sus amigos se encontraban el dramaturgo Sófocles, el historiador Heródoto, el escultor Fidias y el sofista Protágoras; su amante fue Aspasia de Mileto, una mujer famosa por su cultura.

Desde su cargo de estratega, magistratura para la que fue reiteradamente elegido como jefe de los demócratas, Pericles intentó que todos los ciudadanos atenienses participaran en el gobierno. Introdujo el pago a cambio de los servicios al Estado y que se eligiera a los miembros del consejo por sorteo entre todos los ciudadanos atenienses. También contribuyó a consolidar y extender la hegemonía ateniense. Bajo la Liga de Delos, formada como defensa contra las agresiones de Persia, los atenienses fueron los líderes de la gran fuerza naval que se creó, incluyendo bien como aliados o como súbditos a casi todas las islas importantes del mar Egeo y muchas ciudades del norte. Cuando el líder aristocrático Cimón, quien prefirió la amistad de Esparta, fue condenado al ostracismo en el 461 a.C., Pericles se convirtió en líder indiscutible de Atenas durante quince años. Levantó a ésta a expensas de las ciudades-estado súbditas. Con la gran riqueza que entró en la tesorería, Pericles restauró los templos destruidos por los persas y construyó muchos edificios nuevos, el más espléndido de los cuales fue el Partenón, en la Acrópolis. Este edificio proporcionó trabajo a los ciudadanos más pobres e hizo de Atenas la ciudad más magnífica de su época.

Bajo el mando de Pericles, Atenas se convirtió en un centro importante para la literatura y el arte. Su supremacía despertó los celos de otras ciudades-estado griegas, en particular de Esparta, gran enemiga de Atenas. Las ciudades temían el proyecto hegemónico de Pericles y trataron de derribar la dominación ateniense. Después de estallar la guerra del Peloponeso en el 431 a.C., Pericles reunió a los residentes del Ática en Atenas y permitió que el Ejército peloponeso asolara las distintas zonas del país. El año siguiente estalló la peste en la superpoblada ciudad, lo que acabó con la confianza popular. Pericles fue destituido de su cargo, juzgado y multado por malversación de fondos públicos, pero fue reelegido estratega en el 429 a.C. Poco después murió a causa de la propia peste.

LA ÉPOCA HELENÍSTICA.

Durante los cincuenta años siguientes a la muerte de Alejandro Magno sus generales se vieron envueltos en continuas luchas por el poder, hasta que el Imperio quedó dividido en tres grandes reinos: Egipto, Siria y Asia Menor. En todos estos territorios hubo monarquías muy fuertes, que acabaron con la vida política de las ciudades.

El arte en Grecia

Arquitectura de la antigua Grecia

En la antigua Grecia los edificios estaban financiados por el estado y este se preocupaba por embellecer la ciudad. En Atenas la capital de la antigua Grecia, destacan varios edificios por su arquitectura, estos son el Partenón, el Erecteion y el templo de Atenea. El Partenón, fue un templo griego situado en una zona destacada de la Acrópolis, fue uno de los edificios más importantes de la antigua Grecia.

Unos de los arquitectos más importantes de esta época fueron Fidias, Polícito y Praxíteles, el primero diseñó algunas esculturas del Partenón, el segundo dedicó su talento a esculpir figuras de hombres y el tercero personificó dioses en sus esculturas.

Fidias

(C.490-c.430 a. C.), escultor y arquitecto griego del periodo clásico, destaca por su exquisita perfección en el tratamiento de la forma, el volumen y la expresión de sus esculturas.

Alcanzó también fama como arquitecto y pintor. Dado que la mayor parte de sus trabajos originales han desaparecido, el conocimiento de su obra es posible gracias a las descripciones que de la misma hicieron los escritores antiguos. Su primer encargo conocido fue un monumental grupo escultórico en bronce representando a los héroes nacionales con el general Milcíades el Joven como figura principal. El estadista ateniense Pericles le encomendó tanto la supervisión de todas las obras públicas como la realización de cuantas estatuas debían erigirse en la ciudad. Fidias dirigió las obras de construcción de los Propileos, que eran la entrada monumental a la Acrópolis, y del Partenón. Para el interior de este último edificio realizó, en oro y marfil (criselefantina) la monumental estatua de Atenea, diosa de la sabiduría y protectora de Atenas. La colosal estatua de Zeus, padre de los dioses, que estaba ubicado en Olimpia, está considerada como su obra maestra.

Los últimos años de la vida de Fidias están plagados de conflictos. Los enemigos de Pericles le acusaron de apropiarse del oro que había recibido para levantar la estatua de Atenea. Al parecer murió en prisión o según otra versión, en el destierro. Una tercera fuente de información afirma que le fue levantado el cargo de malversación, pero se le condenó sin piedad por haber esculpido su retrato y el de Pericles en el escudo dorado que portaba la estatua de Atenea.

Tanto los críticos antiguos como los modernos coinciden en afirmar que las obras de Fidias, junto con las tragedias del dramaturgo griego Sófocles, constituyen la expresión más perfecta del espíritu del más noble periodo de la civilización griega, en el que las formas artísticas se utilizaron para reproducir la belleza ideal más que la realidad natural, primando la plasmación de las características esenciales e intemporales por encima de las individuales y transitorias.

Escultura de la época

La mayoría de las construcciones griegas estaban decoradas con esculturas. Las esculturas eran mayoritariamente de desnudos masculinos y algunas veces se esculpieron figuras de los ganadores de las olimpiadas.

Religión

La religión griega era politeísta, los dioses tenían forma humana y habitaban en el monte Olimpo. Estos dioses estaban encabezados por Zeus, y cada uno era dios de una cosa. Los griegos creían también en los espíritus, que interferían en las vidas haciendo el bien o el mal. Los griegos celebraban los juegos olímpicos cada cuatro años en honor a los dioses y a veces contactaban con estos a través de los oráculos para conocer su futuro.

Los templos griegos

Los templos eran estructuras características griegas, y estos estaban alejados de las ciudades griegas. Los templos romanos estaban hechos de piedra caliza y mármol.

Pórtico de las Cariátides, Erecteion

El Erecteion es un templo jónico construido hacia el 421-405 a.C. en la Acrópolis de Atenas. El pequeño pórtico del lado sur del templo, conocido como pórtico de las Cariátides, muestra a seis figuras femeninas soportando un entablamento jónico. El templo, se denominó de esta manera a partir de Erecteo, un héroe mítico ateniense, y supuestamente marca el lugar donde los dioses griegos Atenea y Poseidón se disputaron el dominio de Atenas.

Partenón

Templo dórico, períptero, de 8 por 17 columnas de mármol. El templo poseía una rica decoración esculpida en el frontón: En el este el nacimiento de Atenea; En el Oeste la disputa de Atenea y Poseidón por la posesión del Ática, etc. Estaba dedicado a Atenea, diosa griega de la sabiduría, situado en el lugar más destacado de la Acrópolis. Fue edificado en la época de Pericles por Ictinio y Calicrates, dirigidos por Fidias.

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