Alicante. Etapas históricas

Primeros pobladores. Edad del bronce. Cultura ibérica. Época romana. Albores de la Edad Media

  • Enviado por: Paula Bolaños
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas
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ETAPAS HISTORICAS DE LA PROVINCIA

1. Los Primeros Pobladores

Esta comarca, que comprende el territorio de la actual Alicante, más la zona de La Albufereta y la Condomina por el este, las lomas de Villafranqueza por el norte, las sierras Larga y del Fontcalent por el oeste, y las de Sancho y Colmenar por el sur, fue asiento en la Antigüedad de un considerable número de poblaciones, que aprovecharon su clima benigno y sus favorables condiciones naturales: dos puertos practicables (el de La Albufereta, con restos de construcciones romanas, y el de la desembocadura del Barranco de SanBlas, en la playa de Babel, en servicio durante la Edad Media), extensas playas donde podían varar las naves en épocas en que el comercio no requería aun de puestos, y alturas considerables de difícil acceso (Benacantil, Serra Grossa) donde podían refugiarse las poblaciones en caso de inseguridad y en las épocas en que se buscan emplazamientos bien protegidos; pero también zonas llanas y fácilmente accesibles para cuando la tranquilidad ambiental permitía la instalación en la llanura.

El panorama se complementaba con unas buenas posibilidades de comunicación con el interior y con la costa, agua suficiente y terreno agrícola de buena calidad.

Todo ello contribuye a que desde la Prehistoria hasta finales de la Antigüedad hayan existido asentamientos humanos, y que gentes de la Edad del Bronce, iberos y romanos se hayan sucedido en casi los mismos emplazamientos.

2. La Edad del Bronce

El establecimiento más antiguo que se conoce corresponde a un poblado de la Edad del Bronce (Bronce Valenciano) en la Serra Grossa. Se extiende a lo largo del segundo milenio a.C., y equivale a lo que en otras áreas se denomina Bronce Antiguo y Medio, esto es, al momento en que comienza a desarrollarse la tecnología del bronce (cobre mezclado con arsénico primero y con estaño después).

En la Comunidad Valenciana tenemos atestiguadas tanto poblaciones correspondientes al Bronce Valenciano como al Bronce Argárico, que si bien son aspectos diversos de una misma cultura, presentan rasgos muy acusados que muestran su pertenencia a dos mundos claramente diferenciados: poblados pequeños y en lugares muy escarpados, con pocos utensilios metálicos y creencias religiosas que obligan a enterrar a los muertos fuera del poblado, a ser posible en grietas de la roca, en los primeros; y poblados más accesibles, abundante empleo de metal y enterramientos debajo de las casas, en el segundo.

Las diferencias son también manifiestas en el resto del utillaje: cerámica, útiles líticos, etc., aunque a medida que se profundiza en la investigación parece que las grandes áreas argárica y valenciana se escinden en una serie de facies locales que, en algunos casos, es muy difícil adscribir a una u otra: Serra Grossa, Mola Alta de Serelles, Mas Felip son ejemplos de la primera; San Antón de Orihuela, Campello, Cabezo Redondo, de la segunda; y el Tabaiá, la Horna y todos los del valle del Vinalopó en general, de los terceros.

Análisis efectuados con Carbono 14 sobre cereal carbonizado encontrado en la Sierra Grossa nos da una fecha de 1865100 a.C.

Especial interés tiene el poblado de la Edad del Bronce de la Isleta de Campello, donde se ha descubierto varias tumbas con cadáveres inhumados en fosas excavadas debajo de las casas y revestidas de lajas de piedra. Sus ricos materiales: vasos con perfil aquillado, alabardas, puñales de remaches. etc., hacen de este yacimiento uno de los más importantes del Bronce Pleno Valenciano. Existen también cerámicas y otros materiales que corresponden a la etapa del Bronce Tardío o Final.

3. La Cultura Ibérica

Es difícil precisar de donde vienen los fermentos del proceso de iberización, pero a la luz de excavaciones realizadas en la provincia de Alicante (Los Saladares de Orihuela y sobre todo Peña Negra en Crevillente) y en otros lugares, parece que se debió en buena medida a la influencia de los pueblos colonizadores -principalmente semitas en esta primera época-, no sobre las poblaciones indígenas características del Bronce Valenciano, que o habían desaparecido o se encontraban en franca recesión, sino sobre aquellas otras que mostraba ya una evolucionada cultura del Bronce Final de tipo meridional.

Este fenómeno de aculturación parece común, con las naturales diferencias en cuanto a sustrato y a influencias, a todo el litoral mediterráneo y a buena parte de la Andalucía atlántica, que con el paso de los años verán desarrollarse una cultura con muchos rasgos comunes -la ibérica-, aunque también, como es lógico, con las naturales diferencias.

Alicante se incluye en la antigua Contestania, nombre de una región que mencionan las fuentes romanas y que, por no corresponder a una división territorial de este origen, es lícito suponer se remonte al mundo indígena.

Es esta la época en que aparecen la moneda y la escritura como elementos ya asimilados por los indígenas.

La provincia de Alicante posee asimismo una extraordinaria riqueza arqueológica en lo que se refiere al mundo ibérico: El Molar, El Oral, La Escuera, San Atón, Cabezo Lucero, El Tossal, La Albufereta, La Isleta de Campello, El Tossal de la Cala, Calpe, Altea, Alcoy, etc.

En la Albufereta de Alicante encontramos un poblado ibérico y una de sus necrópolis, que perviven entre el siglo IV - III a.C.

En el Tossal de Manises se han definido 3 niveles:

  • El inferior, de los siglos IV-III a.C.

  • El medio, de III-I a.C., correspondería a una segunda fase de la ciudad ibérica, amurallada en un momento tardío.

  • El tercero pertenece ya a la ciudad romana imperial, época en la que se destruye la muralla. Su abandono tendrá lugar en la primera mitad del siglo III d.C.

Es interesante mencionar que la hipótesis de que Alicante sea Akra Leuka (ciudad púnica fundada por Amílcar), no tiene en la actualidad base argumental firme.

4. La Epoca Romana

La llegada de los romanos no supone una invasión, pues los romanos que se asentaron en el país no debieron ser demasiado numerosos. Tan sólo tenemos constancia, en todo el territorio valenciano, de dos ciudades fundadas para el asentamiento de los colonos romanos: Valentia (Valencia) e Ilici (Elche), e incluso esta última se estableció sobre (o al lado) una ciudad indígena preexistente.

En las demás ciudades, los romanos nunca debieron pasar de una minoría, aunque desde luego la aristocracia indígena se dejó ganar pronto por las ventajas de la romanización.

En el Campo de Alicante tenemos atestiguados varios yacimientos que muestran la impronta romana. Algunos parecen fundaciones nuevas (como Lucentum, la ciudad en la zona de la actual Alicante y numerosas villas en la huerta alicantina), que comienzan a habitarse ya en época de dominio romano, pero otros son las mismas ciudades anteriores (como la Isleta de Campello y el Tossal de Manises) que, aunque viven bajo condiciones sociales y políticas nuevas, conservan en parte sus propias tradiciones, costumbres y materiales.

5. Los albores de la Edad Media

Las fuentes de los siglos V y VI, que para otras regiones de la Península dan toda suerte de detalles acerca de las invasiones germánicas y de sus relaciones con los indígenas, permanecen mudas para la Comunidad Valenciana en general y para la ciudad de Alicante en particular.

El único dato que poseemos nos dice que en el año 436 el emperador romano Mayoriano volvió a España, pero las naves de su flota fueron capturadas por los vándalos cuando navegaban hacia Elece, cerca de Carthago Spartaria. La presencia visigoda apenas se dejó sentir, y de hecho son escasísimos los restos arqueológicos a los que se les puede dar este origen: algunas monedas y un par de losas de piedra aparecidas en la zona de La Albufereta.

El Lucentum tardío no debió ser una ciudad especialmente destacada, ya que en ningún Sínodo aparece un obispo lucentino, lo que indica que no llegó a convertirse en sede episcopal. Sí lo fueron en cambio, Valentia (Valencia), Setabi (Játiva), Diano (Denia), Ilici (Elche) y Elo (El Monastil, Elda).

El momento de tránsito entre la época visigoda y la llegada de los árabes está dominado por la figura de Teodomiro de Oriola, noble visigodo de la guardia del rey Egica, que, en pago a sus servicios, recibe tierras en los alrededores de Elche, donde se instala. Según cuentan las crónicas, rechaza a los bizantinos en un combate naval, pacta con Abd-el-Aziz y viaja a Damasco a ver al califa.

De su acuerdo con el caudillo árabe tenemos varias narraciones escritas que cuentan cómo éste, tras derrotar a Teodomiro, establece con él un pacto por el cual se convierte en señor de una serie de ciudades que se someten a la autoridad del califa de Damasco, a quien pagan el correspondiente tributo. Las ciudades sometidas son Uryûla (Orihuela), Mûla (Mula), Lûrqa (Lorca), Balantana (Villena), Laqant (Alicante), Iyyuh (Elo) e Ils (Elche).

También lo islámico fue, como lo visigodo y lo bizantino, durante muchos años una simple superestructura que apenas afectó a la vida del hombre corriente y mucho menos de sus actividades materiales. Para entonces la ciudad ya se ha trasladado a la ladera del Benacantil, abandonando su antiguo solar; en Elche, donde ocurre algo parecido, el abandono de la Alcudia se suele datar en el siglo VIII.

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