Alcoholismo y tabaquismo en adolescentes

Ciencias sociales. Alcohol: consumo. Jóvenes. Tabaco. Dependencias

  • Enviado por: Wapika
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 10 páginas

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Antes de dar comienzo a mi trabajo “Alcoholismo y tabaquismo en la adolescencia” considero de suma importancia la explicación del termino adolescencia y la relación de esta con el tema que he escogido para la realización de este trabajo: Alcoholismo y Tabaquismo.

La adolescencia es una época de la vida que marca la transición entre la infancia y el estado adulto. Por lo general, se considera que comienza alrededor de los 12 o 13 años y finaliza hacia los 19 o 20 años. Durante este periodo, se producen grandes cambios y el adolescente verá como se desarrollan en él aspectos como el físico, el intelectual, el social, etc.

La adolescencia es el momento de nuestras vidas en que realmente comenzamos a aprender sobre el mundo que nos rodea y a encontrar nuestro lugar en él. Este aprendizaje implica el intentar nuevas experiencias, algunas de las cuales pueden resultar arriesgadas o incluso peligrosas. Los jóvenes a esta edad anhelan la excitación en una forma que la mayoría de los adultos encuentran difícil de comprender, sobre todo las actividades excitantes que pueden resultar peligrosas. Afortunadamente, la mayoría de los jóvenes buscan estas sensaciones en la música, el deporte u otras actividades que precisan de gran cantidad de energía pero que conllevan un escaso riesgo físico real.

Las primeras experiencias con la bebida, con drogas o el fumar generalmente tiene lugar en compañía de otros. Aquellos que lo hacen solos poseen un mayor riesgo. Las advertencias de los adultos al respecto suelen ser ignoradas, aunque si éstas proceden de algún adolescente mayor que ellos si suelen ser atendidas.

  • EL ALCOHOL: consideraciones generales.

El abuso del alcohol, en muchos casos, excesivo e incluso incontrolado, es el mayor problema en lo que a drogodependencias se refiere en el Estado Español. Sin la alarma de la ilegalidad y con la ayuda de la cotidianedad, en muchas ocasiones no se tiene la conciencia de su peligrosidad o de los daños (físicos, sociales, laborales y económicos) que produce.

En nuestro país desde hace numerosos años, la droga que está causando mayor problemática socio-sanitaria es sin lugar a dudas EL ALCOHOL, pese a que otras drogas estén impactando actualmente con más fuerza en la sensibilidad de la población y puedan parecer más preocupantes.

El alcohol (etanol) es un depresor del Sistema Nervioso Central. Se absorbe por la mucosa del tubo digestivo, sobre todo a nivel del intestino delgado. El alcoholismo ha sido definido por la O.M.S. en 1952 “son alcohólicos/as aquellos/as bebedores/as excesivos cuya dependencia del alcohol ha alcanzado tal grado, que da lugar a trastornos psíquicos, a complicaciones somáticas y/o conflictos en sus relaciones interpersonales y sus funciones sociales”.

Hasta no hace mucho tiempo, el alcohol se mantenía dentro de unos límites normales y para determinadas celebraciones, hasta que llegó su fabricación, industrialización y difusión comercial. En cambio, la sociedad actual no puede comprenderse sin alcohol, forma parte de nuestra vida, hasta el punto de que ya no es privativo de ciertos momentos, ceremonias, festividades, etc. En la actualidad, se consume durante todo el año, durante todos los momentos de la vida y sólo o acompañado, con independencia de la edad, sexo, condición y estado anímico.

Año

Encuesta

Edad

Muestra

% consumidores de alcohol

1980

MSC

Estudio de hábitos de consumo de alcohol en la población española.

18-75 años

1.500

64,0

1985

CISC

Actitudes y comportamiento de los españoles ante el alcohol, el tabaco y otras drogas.

15 años y más

2.500

69,0 (b)

1987

MSC

Encuesta Nacional de Salud.

16 años y más

29.647

69,6 (c)

1989

MSC

Estudio de estilos de vida de la población adulta española.

16 años y más

2.002

69,0 (c)

1992

CIS

Actitudes y comportamiento de los españoles ante el alcohol, el tabaco y otras drogas.

18 años y más

3.408

60,0 (a)

1993

DGPNSD

Opiniones y comportamientos de los españoles ante el consumo de drogas, tabaco y alcohol.

16 años y más

17.617

53,4 (b)

41,2 (a)

  • Ha consumido bebidas alcohólicas durante la última semana.

  • Ha consumido bebidas alcohólicas durante el último mes.

  • Ha consumido bebidas alcohólicas durante el último año.

  • CONSUMO DE ALCOHOL POR SEXO Y EDAD. POBLACIÓN DE 16 Y MÁS AÑOS.

    CONSUMO DE ALCOHOL

    TOTAL

    No bebedor

    Excepcional

    Moderado

    Alto

    Excesivo

    Total

    27.756

    30,1

    13,3

    47,8

    5,9

    3,8

    Sexo y Edad

    Ambos sexos

    27.756

    30,1

    13,3

    47,8

    5,9

    3,8

    16-24 años

    6.900

    19,4

    11,5

    59,2

    4,9

    3,5

    25-44años

    9.599

    21,3

    10,7

    53,9

    7,4

    4,7

    45-64 años

    8.067

    35,0

    9,9

    41,5

    6,2

    4,1

    65 o más

    4.177

    54,0

    8,7

    29,9

    3,3

    1,5

    La primera tabla ofrecida muestra los datos aparecidos en la memoria de 1993 del Plan Nacional de Drogas de distintas investigaciones a escala nacional sobre el consumo de alcohol. La segunda tabla pertenece a la Encuesta Nacional de Salud realizada por el Ministerio de Salud y Consumo.

    Analizando estos datos se observa que, el segmento de edad comprendido entre 16 y 24 años es el grupo de edad donde es menor la proporción de abstemios (19,4%), bastante inferior a la media obtenida para la población general. También como el mismo segmento de población ofrece las cifras más altas en el consumo moderado y excepcional (11,5% y 59,2% respectivamente). También es de suma importancia resaltar que, como conclusión a estos datos y añadiéndolos a otros estudios, el 89,2% de los jóvenes iniciaron el consumo de alcohol a los 12 años (D. Comas. 1990) podemos inferir que el adelanto en la edad de iniciación favorece la posibilidad de convertirse en bebedores moderados en el segmento de 16 a 24 años.

    • JOVENES Y ALCOHOL: ¿por qué beben los jóvenes?

    En el ámbito global, es importante tener en cuenta que ha habido un cambio considerable en las costumbres sociales que favorecen de alguna manera el consumo de alcohol. Por un lado, se tiende hacia las Macrosociedades, donde cada vez se da más una pérdida de valores, y por otro los/as jóvenes tenemos hoy una mayor independencia económica en líneas generales, que nos permite entrar de lleno en la Sociedad de consumo. En definitiva, podríamos decir que tanto el alcohol como otras drogas, están en nuestra Sociedad porque cumplen determinadas funciones, entre las que están, la de servir de elemento de integración para unos/as jóvenes y de evasión para otros/as.

    A partir de aquí podríamos constatar que la mayoría de los/as jóvenes no solo beben por placer, sino, por otras múltiples razones que se podrían agrupar en dos procesos:

    1. La búsqueda de efectos agradables. El encontrarse a gusto, búsqueda de una mayor capacidad de relación, etc.

    2. Elementos de presión social, el bombardeo de la publicidad y la oferta, etc.

    Para cada uno de estos procesos existen una serie de factores que podríamos diferenciar en:

    * De tipo Social

    • La dificultad de asumir algunas realidades cotidianas.

    • El papel que hace del alcohol compañía habitual en las relaciones sociales.

    • La publicidad, dirigida de una manera especialmente agresiva a los jóvenes.

    • La aceleración del ritmo de vida.

    • La inseguridad en el porvenir de los/as jóvenes, amenazado por el fantasma del paro.

    * De tipo Familiar

    • El consumo de alcohol dentro de la familia es siempre referencia para los/as jóvenes y afecta sobre todo en el adelanto de la edad del consumo por parte de estos.

    * De tipo Grupal

    • Normalmente se bebe en grupo para divertirse y ser aceptado, y en alguna medida para mantener una relación grupal.

    * De tipo Individual

    - Problemas de socialización.

    • Dependencia afectiva.

    • Problemas de personalidad.

    Otras veces se acude al alcohol por curiosidad, por el afán de experimentar, de conocer aquello de lo que se habla y que tan peligroso parece. También para facilitar el contacto y la comunicación en las relaciones sexuales, pero por el contrario, esto no solo no lo facilita, sino que lo dificulta y aporta efectos contrarios a los buscados. Otra de las formas de acercarse al alcohol por parte de los jóvenes es para participar de la sociedad de los adultos, cuyas actitudes tomamos como referencia en numerosas situaciones cotidianas.

    Generalmente, el joven tiene dificultades en saber cual es su límite, y pocas veces tiene conciencia de cuando tiene que parar de beber. Con el tiempo, la forma de beber de los jóvenes ha cambiado considerablemente. Los jóvenes consumen alcohol intermitentemente y sin apenas diferencia en los sexos, la mujer ha alcanzado al varón. Se bebe los fines de semana y las bebidas preferidas por los jóvenes son la cerveza, las bebidas destiladas y los combinados. Se busca una rápida intoxicación y se ocupa casi la totalidad del tiempo libre en beber. Incluso el alcohol está presente en otro tipo de actividades que podrían ser susceptibles de ser en cierto modo alternativas al consumo, como por ejemplo en excursiones y acampadas, celebraciones deportivas, etc. El consumo se da en todas las capas de la sociedad.

    Los problemas que acarrea el alcohol giran siempre en torno a la salud, y aunque la mayoría de los jóvenes no son conscientes de las consecuencias a medio y largo plazo, si sufren otro tipo de consecuencias a muy corto plazo como son los distintos problemas y desequilibrios de la personalidad (que aumentan el número de conductas delictivas al estar borracho), y por supuesto las secuelas de un alto índice de accidentes de tráfico producidos por la alta ingestión de alcohol.

    Para una buena concienciación por parte de los jóvenes de la gravedad de este problema, el Estado debería tomar más parte en el asunto y endurecer la normativa vigente en cuanto a edad de consumo, lugares de venta, mayor información con campañas divulgativas y sobre todo, la presentación de actividades de ocio y tiempo libre que pudieran suplir al consumo de alcohol.

    • EL TABACO: historia.

    El tabaco, planta originaria de América, fue utilizado por los indios amazónicos dentro de un contexto cultural, con fines mágico-religiosos y curativos. Con el descubrimiento de América sale de este contexto, extendiéndose su uso por España primero y posteriormente por el resto de Europa. Su consumo en un principio, fue privilegio de las clases sociales más elevadas por su alto precio y se le atribuyeron extraordinarias propiedades terapéuticas. En España, la Inquisición prohibe el uso de éste por considerarlo una práctica bárbara y procedente de una cultura salvaje, y en Turquía, estaba penado su uso con la decapitación. Ya en el siglo XIX, todos los países empezaron a originar monopolios de tabaco y lo grabaron con impuestos, más tarde con los medios de comunicación y la publicidad han contribuido a su difusión y al elevado índice de consumo actual, el cual ya solo en la población adulta es de un 42% aproximadamente.

    • EFECTOS NOCIVOS

    Los efectos nocivos del tabaco sobre el organismo dependen de las sustancias químicas contenidas en la hoja de tabaco y que son las precursoras de los productos que aparecerán en el humo tras la combustión, son 4 principalmente:

    • La nicotina: A dosis moderadas, tienen un efecto estimulante sobre los ganglios del S.N. Vegetativo, y a dosis elevadas tienen el efecto contrario, es decir, bloquea la transmisión nerviosa a través de estos ganglios. La Nicotina a través de la acción sobre el S.N.C., es la causante de la dependencia psíquica del tabaco. La cantidad que absorbe un individuo, varía con la intensidad de la inhalación, generalmente absorbe un 30% del contenido de nicotina, el resto pasa al ambiente de manera que cuando se fuma en espacios cerrados, LOS NO FUMADORES SE CONVIERTEN EN FUMADORES PASIVOS pues inhalan el humo presente en el ambiente.

    También tiene cierto efecto vasoconstrictor sobre distintos órganos centrales como el corazón, así como las arterias coronarias, el tabaco también produce vasoconstricción de los vasos de la placenta de la mujer embarazada, cuya función principal es el intercambio de oxígeno y nutrientes con el feto, viéndose afectado este en su desarrollo (peso y talla inferiores a lo normal), y también por el menor desarrollo y la acción de la sustancia tóxica inhalada por la madre, que ha pasado al torrente circulatorio del feto.

    • El monóxido de Carbono: Es un gas que procede de la combustión incompleta de la hebra de tabaco. Este compuesto tiene la particularidad de competir con el oxígeno en su combinación con la hemogoblina, pero con una afinidad 300 veces superior a la de éste, formará un compuesto: la carboxihemoglobina, que no es útil para la respiración celular al bloquear la hemogoblina para el transporte del oxígeno. Este efecto, sumado a la vasoconstricción coronaria de la nicotina, justifica la relación del hábito de fumar y a aparición de accidentes coronarios.

    • Gases irritantes: Van a afectar al aparato respiratorio, donde desarrollan una doble acción, por una parte aumenta la aparición de moco y por otra alteran los mecanismos de limpieza de las células ciliales del epitelio respiratorio, que es donde el moco se acumula dejando zonas mal ventiladas y fácilmente colonizables por gérmenes. Evolucionando esta situación en alteraciones respiratorias típicas del fumador hasta la aparición de bronquitis, ya sean estas de invierno, de repetición o la más grave de ellas, la crónica.

    • Sustancias cancerígenas: En el humo del tabaco se han detectado diversas sustancias cancerígenas como el Benzopireno, que se forman durante la combustión del tabaco o del papel de los cigarrillos. Se ha comprobado que el número de cánceres de pulmón tiene relación directa con la cantidad de tabaco consumida en un país, y también está relacionado directamente con la aparición de cáncer en otros lugares del organismo como la vejiga, el colón, etc.

    • DEPENDENCIA

    El tabaco desarrolla una dependencia psicológica, que se encuentra fundamentalmente asociada al ritual del acto de fumar. Se desarrolla tolerancia a la nicotina que hace incrementar la cantidad consumida al doble o al triple, aunque desciende rápidamente con la interrupción del uso del tabaco, por eso hace más efecto el cigarrillo de la mañana.

    Aunque no de carácter grave, con la interrupción del hábito, se presenta un síndrome de abstinencia con diferente intensidad, según el individuo, en forma de alteraciones psíquicas como intranquilidad, falta de concentración, alteraciones de apetito y de carácter orgánico como secreciones, estreñimiento, hipotensión, etc. El fumador dependiente que interrumpe el consumo, suele experimentar en los primeros días alteraciones neurovegetativas tales como sudación, palpitaciones y mareos, crisis de mal humor, problemas de relación por falta de control, depresión, aumento de peso, etc.

    • TABAQUISMO: problema en el mundo y en España.

    Ya somos los primeros. España cuenta con el insano honor de ser el primer país de la Unión Europea en consumo de tabaco, tal y como se desprendió de la X Conferencia Mundial sobre Tabaco y Salud que se celebró en Pekín. Así, nuestro país ha pasado de ocupar el puesto número 21, en la clasificación mundial, en consumo de tabaco por persona y año, al 12 con un consumo de 2.670 cigarrillos por persona y año.

    La población española fuma ahora menos que hace diez años. Pero esta deducción es sólo aplicable a los hombres. Cada vez son más las mujeres que se suman al hábito tabáquico y la edad de inicio disminuye progresivamente. España es uno de los países desarrollados con más alta tasa de consumo de tabaco, con 2.500 cigarrillos por adulto al año, tomando como referencia a fumadores y no fumadores.

    Por el contrario, y según datos que fueron presentados en Pekín, el resto de los países industrializados disminuyó su consumo de tabaco. Canadá, por ejemplo, pasó de ser el país del mundo con más adicción al tabaco para ocupar ahora el puesto 13. En EEUU, también ha descendido considerablemente el número de fumadores. Este país ha dejado su puesto número 2 para estar en el número 12.

    Otros datos referentes al consumo de tabaco en España son los aportados por la última Encuesta Nacional de Salud. Dicha encuesta, realizada por el Ministerio de Sanidad y Consumo, fue realizada durante 1999 entre 1.600 adultos y unos 500 niños de todo el país.

    Los datos revelan que un 34% de los españoles fuma diariamente, un porcentaje superior al registrado en la encuesta de 1995 (33,1%). Además, más de la mitad de los encuestados (un 52,8%) bebe alcohol. La encuesta de 1997 muestra también que el 67,3% de los entrevistados mayores de 16 años consideraba que su estado de salud en el último año había sido bueno o muy bueno, aunque un 28% había acudido a una consulta médica durante las dos últimas semanas anteriores a la entrevista. Por el contrario, un 9,4% de los encuestados afirmaba que su salud es mala o muy mala.

    • Tabaquismo en población joven.

    El 40% de los jóvenes españoles en edad escolar fuma habitualmente y se inicia en el consumo de tabaco a veces en la infancia, según datos facilitados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este organismo advierte, ante estas cifras, que si los gobiernos no prohiben la publicidad de tabaco, 250 millones de adolescentes morirán prematuramente dentro de unos años. Considera que a la luz de estos datos el problema del tabaquismo entre los jóvenes es muy importante. En este sentido, destaca que las medidas de prevención deben iniciarse desde muy temprano, ya que el fumador prueba su primer cigarrillo durante la adolescencia, bien por necesidad de imitar a los mayores, o por la influencia de la publicidad.

    Por ello, desde la OMS se insiste, además, en la necesidad de que los adultos se conciencien sobre los riesgos del tabaco, y ayuden a los adolescentes a dejar el hábito, poniendo los medios médicos y psicológicos a su alcance. No obstante, advierte que la lucha contra el tabaquismo entre los escolares es muy difícil, ya que las industrias tabaqueras saben que el 90% de los fumadores se inicia en el hábito durante la adolescencia, especialmente entre los 13 y los 18 años. Por esta razón gastan al año casi 2.500 millones de pesetas en campañas publicitarias que tocan los puntos débiles de los jóvenes.

    Además, los jóvenes españoles son los europeos más precoces a la hora de abrir su primera cajetilla: el 54% de los adolescentes entre 14 y 18 años fuma de forma ocasional o regular. Mientras en otros grupos de edad los varones se mantienen a la cabeza en su dependencia de la nicotina, la igualdad de sexos es una realidad entre los 16 y 18 años.

    Una persona muere cada 10 segundos en el mundo a causa de esta adicción, que persiste como primer problema de salud pública en el ámbito planetario. Las cifras cantan: si de cada 1.000 muertes en España, una es atribuible al consumo de drogas duras, dos al SIDA y 20 a los accidentes de tráfico, el cigarrillo es la causa directa de 133 fallecimientos. Los expertos piden políticas globales para frenar la expansión de esta epidemia.

    • Posibles mecanismos para afrontar eficazmente el problema.

    El impacto de la publicidad del tabaco sobre la juventud es estremecedor. “En 1988”, recuerda Carlos Jiménez Cruz presidente del Area de Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), "una compañía norteamericana creó el personaje de un aventurero para promocionar su marca estrella. En tres años de campaña sus ventas entre los menores de 16 años pasaron de los seis millones de dólares (750 millones de pesetas) iniciales a 476 millones de dólares (59.500 millones de pesetas) ". En su opinión, estos mensajes son "engañosos " y contradictorios. El doctor Jiménez apunta que la belleza y la independencia están reñidas con el cigarrillo. "El tabaco causa mal aliento, manchas amarillas en dedos y dientes, envejecimiento prematuro de la piel y más arrugas, y es una auténtica drogodependencia ", apostilla.

    Los jóvenes y las mujeres, son, según coinciden los especialistas, los principales destinatarios de las campañas publicitarias de las multinacionales tabaqueras. Y la fuerza de estos mensajes hacen blanco en la diana. La tendencia de consumo sigue la estela de las imágenes que ofrecen los anuncios. "La publicidad engancha y la nicotina se encarga de mantener el hábito ", afirma Jiménez Cruz. La adopción de medidas que interrumpan la extensión de este mecanismo de captación de nuevos consumidores es "crucial ", en opinión de los expertos.

    Los expertos auguran un cambio en la estructura sanitaria del país para dar respuesta a la ingente magnitud de este problema de salud. Y denuncian con insistencia que se trata de la primera causa de muerte "evitable " a escala mundial. Sin embargo, como reconoce Pardell, la lucha contra el tabaquismo choca contra el muro de su "aceptación social " y gran cantidad de "intereses contrapuestos ". Está demostrado que los gastos directos e indirectos que ocasionan las enfermedades asociadas al tabaco superan los beneficios que puedan derivarse de su cultivo y comercialización. La balanza empieza a inclinarse en algunos países del lado de la prevención. "En Estados Unidos ya se han dado cuenta que este hábito hace perder dinero ", incide el doctor Jiménez.

    Pero el ejemplo no parece calar. El presidente del Area de Tabaquismo de la SEPAR considera que la Administración española no ha acertado al aplicar, a su juicio "antes de tiempo ", medidas legislativas para limitar el consumo de cigarrillos en lugares públicos. "Son muy buenas, pero no en un país que no tiene la sensibilidad suficiente para aceptarlas ". Basta darse una vuelta por un hospital para comprobar que las áreas libres de humo son una quimera.

    Antonio Solbes, representante de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria en el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo, integrado por distintas sociedades médicas y de enfermería, abunda en esta idea: "Si la sociedad no entiende la necesidad de adoptar y respetar estas medidas puede entenderlas como un atentado a su libertad y no dará el apoyo social indispensable para que se cumpla la ley. Esto es lo que ha ocurrido en España ". Solbes afirma que los españoles precisan más información. Sostiene que la población sabe que fumar es "malo para la salud ", pero desconoce "cómo opera la industria tabaquera, lo que está haciendo y cómo juega con nuestra salud ".

    Los gobiernos tampoco se ponen de acuerdo a la hora de afrontar el problema. La adopción de medidas limitadoras de la publicidad del tabaco se ha caído en numerosas ocasiones del orden del día de la agenda de la Comisión Europea ante la disparidad de políticas exhibidas por los distintos países de la Unión. Silencio que, a juicio de los expertos, está siendo aprovechado por las multinacionales para buscar nuevas formas de promoción encubierta. "En España no se puede anunciar tabaco en la televisión, pero aparecen anuncios que utilizan la marca y el logotipo de cigarrillos para vender otros productos ", dice el doctor Solbes. Los patrocinios de actividades culturales y deportivas son otro mecanismo de divulgación subliminal denunciado por los especialistas.

    La lucha contra el tabaco requiere un consenso social y el ataque debe plantearse desde distintos frentes. Carlos Jiménez es partidario de que se instaure un Plan Nacional de Prevención del Tabaquismo, a imagen de los que ya existen sobre el SIDA y las drogodependencias. "El programa debería constar de distintas fases y empezar por suministrar información sanitaria a la población y medidas que incrementen la sensibilización hacia el problema. Sólo después de esta educación para la salud pueden iniciarse otras más restrictivas ", argumenta. Entre las propuestas del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo figura que el 1% de los ingresos recaudados por el Estado en concepto de impuestos de tabaco se dedique a actividades de promoción de salud.

    Respecto a la población joven, principal grupo de riesgo para el inicio en esta adicción, los expertos, además de la prohibición "total" de cualquier forma de publicidad, sugieren medidas como aumentar el precio de los cigarrillos. En comparación con otros países, fumar en España es "barato ". Se ha comprobado que un incremento del 10% en el precio se acompaña de una disminución del 3% en el consumo entre los mayores de 16 años y del 5% entre los menores de esta edad. "Es un mecanismo de control efectivo para evitar que los adolescentes no accedan o, al menos, accedan lo más tarde posible ", señala el doctor Solbes. Reducir el número de máquinas expendedoras es otra de las opciones para limitar la accesibilidad al tabaco. El 90% de los jóvenes norteamericanos adquiere las cajetillas en estas expendedoras.

    El personal educador cobra también protagonismo en la educación sanitaria y el consejo a los adolescentes. Los especialistas destacan la importancia de que profesores y maestros desempeñen un papel modélico, actitud que consideran extensible a los padres, personal sanitario e, incluso, a los políticos, entre otros referentes sociales. Bajo el eslogan "Artes y Deportes sin Tabaco ", la OMS, entre otras muchas actividades, se dedica a llamar la atención sobre la influencia que la conducta ejemplar de algunos de los modelos sociales a seguir pueden tener en la prevención del tabaquismo, sin olvidar los elementos de apoyo para facilitar el abandono de la adicción. Según Helios Pardell, es necesario establecer las herramientas para facilitar esta tarea, mediante grupos de autoayuda o terapia farmacológica supervisada médicamente.

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