Akhenatón, el faraón hereje de Amarna; Manuel Hidalgo Huerta

Literatura histórica. Egiptología. Historia de Egipto. Faraones. Amarna. Arte amarniense. Nefertiti. Religiones

  • Enviado por: Oscar Fernandez Molina
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 9 páginas
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'Akhenatón, el faraón hereje de Amarna; Manuel Hidalgo Huerta'

Título:

AKHENATÓN, EL FARAÓN HEREJE DE AMARNA

Autor: Manuel Hidalgo Huerta Año de impresión: 2000

Editorial: Biblioteca Nueva Lugar de impresión: Madrid

Nº Páginas: 126 I.S.B.N: 84-7030-886-6

  • Datos sobre el autor:

Madrid 1915-2005

El doctor Manuel Hidalgo Huerta, Profesor Emérito de Cirugía de la Universidad Complutense, conjugó durante muchos años sus numerosas publicaciones médicas con obras literarias basadas en antiguas civilizaciones y personajes destacados de la historia.

Fue director del extinto Hospital Francisco Franco, hoy Gregorio Marañón, donde se consagró como uno de los grandes especialistas en cirugía del aparato digestivo.

Con semejante currículum, fue el encargado de operar a Francisco Franco a la desesperada de la tromboflebitis que acabó con su vida, como relató en su libro Cómo y porqué operé a Franco que publicó en 1976. Otras de sus destacadas obras son:

  • El Egipto de los faraones: su historia, sus costumbres, su arte

  • Juan Pablo II: un hombre extraordinario

  • España en Hispanoamérica

  • Los coptos son los descendientes de los faraones

La documentación de sus obras está basada en numerosos viajes a los lugares protagonistas.

Es un autor con gran reconocimiento en Sudamérica.

  • Breve resumen:

Es una de las múltiples obra basadas en el faraón más polémico del Antiguo Egipto: Akhenatón.

En este ensayo, el doctor Hidalgo Huerta, nos hace un dinámico recorrido por la vida del faraón hereje, mostrándonos tanto su personalidad como las de sus más influyentes familiares.

Expone la difícil niñez, el entronamiento, la construcción de la nueva ciudad, su política, su muerte, sus descendientes, y sobre todo da una visión de la revolución religiosa, basada en comparaciones con los cultos hoy imperantes.

Para ello se apoya en los más reconocidos especialistas en la materia, además de aportar sus opiniones médicas sobre la posible enfermedad del faraón.

Destaca una epidemia que asoló Egipto, y que según sus conclusiones, pudo ser la causante de la muerte de una buena parte de la familia real.

Dedica un capítulo a Nefertiti, dejando entrever el importante papel que la reina tuvo en el difícil periodo amarniense y hace una interesante comparación entre la doctrina de Atón y el cristianismo.

  • Índice:

Es un índice muy simple, nada complejo, que divide en seis capítulos monográficos e independientes con algunas subdivisiones internas, muy válidas para consultar temas muy específicos y concretos. Por ejemplo, en el capítulo primero, que dedica a la religión en el Imperio Nuevo, podríamos ir directamente a la información de la deidad buscada.

  • Bibliografía:

Hace un comentario, afirmando que no está expuesta toda la bibliografía consultada, debido a lo extenso de la misma. Destaca por tanto los libros básicos que ha consultado y que cree serán de mayor interés para el seguimiento de la obra.

Presenta así dieciséis autores entre los que se encuentra él mismo.

Algunos de ellos son tan conocidos como Christian Jacq, Aldred Cyril, o el egipcio Naguib Mahfuz.

Hace mención a algunas novelas, a las que por la calidad de sus autores da valor histórico, como es el caso de El Rey Hereje. Akhenatón ( Naguib Mahfuz), de la que llega a transcribir grandes fragmentos para explicarnos la personalidad de Akhenatón y Nefertiti en palabras de distintos personaje que vivieron a su alrededor.

Maneja obras en cuatro idiomas: alemán, español, inglés y francés.

  • Título:

Es un título cargado de simbolismo, categórico. Con el epíteto “hereje”, nos está presentando el tema central de la obra: la famosa reforma religiosa. Se está definiendo además como uno más en la lista de los escritores que le ven como un ser negativo para la historia egipcia. A lo largo de la obra se tiene la oportunidad de confirmar con creces dicha opinión, con frases como: “ Amenofis III tuvo dos fallos en su vida, uno de ellos fue ser padre de Akhenatón”

  • Estructura:

El libro se inicia con una introducción del autor en la que destaca la reforma religiosa del faraón protagonista.

A continuación nos presenta seis capítulos, que presentaré por encima, hecho este que me parece básico para conocer las inclinaciones del autor en el período, ya que no se limita a exponer diferentes opiniones sino que se atreve a aportar sus propias conclusiones de manera muy personal.

Analizaré detenidamente el sexto capítulo, como tema central del libro, ya que en él hace una comparación de la reforma religiosa de Akhenatón bastante interesante, encontrando ciertas similitudes con el cristianismo.

Le sigue la bibliografía en otro apartado, donde maneja títulos en tres idiomas: inglés, francés y alemán.

Curiosamente el único autor español que está incluido, es él mismo con El Egipto de los Faraones otra obra suya publicada en esta misma editorial.

Este hecho nos deja constancia de los pocos especialistas que hay en España en el tema, nada raro si pensamos que no existe en nuestras universidades la carrera de egiptología, como si sucede en estos otros.

La obra finaliza con una lista cronológica de los monarcas de Egipto durante el Imperio Nuevo.

Aporta además una serie de láminas, de imágenes del Imperio Nuevo en las páginas centrales del libro.

Se inclina más por las fuentes documentales que arqueológicas, hecho normal si tenemos en cuenta que el Amarna fue destruida. Menciona a Christian Jacq y a Naguib Mahfuz como base de su exposición. Aporta en el sexto capítulo el salmo 104, como prueba de similitud con el himno de Atón.

En cuanto a las pruebas arqueológicas, se refiere al busto de Nefertiti, a las representaciones de sus hijas, a las tumbas, a los talatat, a las Estelas Fronterizas y a las Cartas del Amarna, tablillas de gran valor documental. No hace mención sin embargo a los restos de cerámica griega minoica-micénica, hecho este que me parece grave, ya que certificaría las tempranas relaciones comerciales entre los dos países.

Utiliza términos totalmente actuales para referirse a los distintos faraones, a excepción de Hatshepsut, a la que él menciona como Hatschepsut, o Nefertiti de la que también dice fue llamada Nefertari o Nefretete, hecho este que me sorprende ya que entendía que tenían significados distintos.

  • Exposición por capítulos de las principales ideas del autor acerca del periodo amarniense:

  • Capítulo 1: La religión en el Imperio Nuevo

El autor nos hace un breve repaso de la cosmogonía egipcia.

En él, nos cuenta el archisabido mito de Osiris e Isis.

Destaca que el culto solar fue desde el principio el genuino representante divino, avisándonos que Akhenatón no inventó ninguna deidad, sino que solamente lo repuso en su lugar.

Se centra en el Imperio Nuevo, y en el poder que Amón alcanzó.

A continuación expone la reforma religiosa de Akhenatón.

El faraón buscaba según sus conclusiones ser considerado una representación del dios en la tierra y no un simple mensajero.

Esta idea dice, fue la misma que movió a Ramsés II, pero apoyado en sus éxitos militares y en los múltiples dioses.

Habla también de los ritos religiosos egipcios, destacando la fiesta del Opet, y el jubileo o ceremonia del Sed.

  • Capítulo 2: El Estado en el Imperio Nuevo

Nos habla de la importancia de los templos, de su riqueza, del control económico que poseían, del poder sacerdotal en resumen.

El faraón nos dice tenía a su favor el ejército

Destaca la sumisión a la que estaban sometidos algunos Estados respecto a Egipto.

Se muestra crítico con los sacerdotes, y más si cabe con los ciudadanos que se dejan engañar.

Enumera hasta cinco tipos de poder durante el Imperio Nuevo:

  • poder sacerdotal:

el cual se institucionaliza y se materializa en la creación de numerosos templos que son de piedra, hechos con ricos materiales.

  • poder ministerial (los palacios):

numerosísimos durante esta época, allí residía el rey, o un personaje importante de la realeza. Algunos nacían con la función de albergar durante una noche al faraón en sus viajes a lo largo del país.

  • poder militar:

durante el Imperio Nuevo, el ejército se profesionaliza, tanto en reclutamiento como en armamento. Este poder era tan influyente, que era capaz de hacer triunfar a un faraón o de derrocarlo.

  • poder divino:

el faraón era considerado de origen divino.

  • Capítulo 3: Nefertiti

Es este un monográfico de Nefertiti.

En sus líneas asegura que la reina era de origen egipcio, no dando credibilidad a la corriente que afirma que la princesa Mitanni Taduhepa y Nefertiti, eran la misma persona

La pone a la altura en importancia política de Hatshepsut.

En su opinión la reina Tiyi casó a su hijo con una mujer que no tenía sangre real para “democratizar dicha realeza”.

Se atreve a afirmar cosas como: “cuenta la historia que Taduhepa odiaba a Akhenatón por tener actitudes femeninas más que masculinas”, dice también que Amenofis III pagó los excesos de casarse con una mujer tan joven como esta Taduhepa cuando él ya era mayor. Estas opiniones no pueden basarse en nada más que en su imaginación, ya que son sucesos de hace más de 3000 años, de los que no nos han llegado nada en realidad.

Nefertiti según sus conclusiones tendría los atributos mentales que le faltaban al faraón, hecho este que me parece igualmente muy atrevido. Defiende además la tesis de un abandono de la reina, cuando el caos llegó a Egipto con el fin de salvarse a sí misma.

  • Capítulo 4: Akhenatón y su reinado

Hace una breve introducción del Imperio Nuevo, y de la Dinastía XVIII, donde presenta a Tutmosis III y Hatshepsut como marido y mujer, hecho este que me parece un error, según la opinión de otros expertos que sitúan a la reina como madrastra del futuro faraón.

Habla de la figura de Sen en Mut, diciendo que gozaba de los favores reales de la reina en todo el sentido de la palabra, afirmación esta bastante atrevida, ya que está más cerca de la novela que de la exposición rigurosa.

Afirma duramente, que uno de los fallos de Amenofis III, es haber pasado a la historia como padre de Akhenatón.

Habla de Akhenatón en términos nefastos para la historia egipcia.

Presenta a sus padres como culpables en parte de la revolución religiosa, ya que habían asociado ya a Atón a su reinado.

Se dice que el pueblo egipcio, era muy pacífico por naturaleza, pero que a su vez tenía un fuerte carácter orgulloso contra todo aquello que fuera encontra de su estabilidad.

Para el autor, en otro país no tan religioso como este, Akhenatón hubiese sido inmediatamente derrocado.

Se repasa finalmente la radicalización que sufrió la postura religiosa del faraón, quien en el momento de su entronización, asoció a Amón a su reinado junto a Atón, postura que con el paso del tiempo varió, hasta iniciar una persecución a inscripciones e imágenes del dios tebano.

  • Capítulo 5: La ciudad del sol

Se narra la elección del sitio de la futura capital, Amarna, que parece no fue casual, estando en el Medio Egipto, a mitad de camino de Tebas y Menfis.

En este momento el faraón cambia su nombre, pasando de Amenofis IV a Akhenatón.

Se hacen todos los esfuerzos económicos para construir la capital en tan solo cuatro años, perjudicando a Tebas, que hasta ese momento era la destinataria del dinero de las arcas estatales.

Esa rapidez, perjudicó la calidad, ya que se construye en adobe y no en piedra.

Nos presenta una ciudad bastante bien estructurada, donde ricos y pobres vivían mezclados, poniendo especial relieve en el hecho de que los reyes vivían demasiado apartados de la población, hecho este perjudicial para su imagen.

Presenta el arte amarniense como muy novedoso, ya que rompía con la tradicional rigidez.

Se aprecian el naturalismo, la fineza en los rasgos, las representaciones más atrevidas y sobre todo la misteriosa deformidad de la figura del faraón, y por extensión de su familia.

Se trata la caída del faraón, destacando la muerte de su madre Tiyi, como hecho clave para el mal funcionamiento del país.

Según el autor, la reina habría sido la auténtica protagonista en los tratados políticos.

Se destaca la separación entre Nefertiti y Akhenatón, dando varias hipótesis para el distanciamiento.

El resultado final fue un grave conflicto internacional, donde Egipto perdió casi todos sus reinos vasallos en Asia.

Según lo expuesto, esta pudo ser la chispa para la explosión, más que la célebre reforma religiosa.

  • Capítulo 6: Akhenatón ¿predecesor del cristianismo?

El autor dice que la religión de Akhenatón tenía virtudes extraordinarias y superiores a las demás religiones de la época, afirmando que hay motivos suficientes para considerarla como precursora de la religión de Cristo, que según sus palabras: “ es la religión suprema sin parangón con ninguna de las que se han propugnado a nivel de la historia universal”.

Aquí denoto un gran interés por suavizar la figura del faraón, ya que encuentra similitudes con su mundo, con su cultura. Una frase como la anterior, me hace dudar bastante de la objetividad del autor

Afirma además que Akhenatón estableció un monoteísmo no radical, que entró en conflicto con los sacerdotes de Amón.

No está del todo seguro de que la religión de Akhenatón fuera monoteísta, comparando el problema con el cristianismo del que dice que la trinidad divina pone en duda esta afirmación.

La diferencia que encuentra entre las dos, es que según su opinión, los mitos del cristianismo estuvieron basados en hechos físicos indiscutibles como fue la existencia de Cristo como hijo de Dios y la realidad palmaria de su presencia y sacrificio ante los hombres, afirmación esta lamentable, ya que evidentemente, tenemos pruebas inequívocas de la existencia de Akhenatón, no pudiéndose decir lo mismo de Jesús de

Nazareth, para quien la historia, aparte de La Biblia, solo tiene ligeras menciones de algunos autores de la época como Flavio Josefo, en su Historia de los Judíos.

Concluye diciendo que hay grandes similitudes entre las dos religiones, destacando que Cristo no destruyó nada a diferencia del faraón que persiguió la imagen de Amón.

  • Análisis del sexto capítulo:

La exposición a mi modo de ver, está mal planteada, ya que en todo caso, la comparación habría de hacerse con la religión hebrea, muy anterior en el tiempo a la cristiana.

Esto unido a ciertas expresiones más cerca del fanatismo cristiano que del análisis frío de los hechos, me hacen pensar que el autor tenía una ferviente educación católica.

En cuanto a las posibles similitudes entre estas religiones monoteístas, algunos autores defienden que Moisés bebió de la religión atoniana para crear su doctrina.

Es este el caso de Ahmed Osman o en el pasado del mismísimo Sigmund Freud.

Personalmente, siempre me pareció desconcertante que en las raíces de la tradición judía apareciera Egipto: Abraham, José, sus doce hermanos, Jacob, Moisés y el Éxodo. La historia de Egipto no reconoce la existencia de un pueblo judío, ni su esclavitud, ni el Éxodo. Por lo visto, Egipto fue más importante para los judíos que los judíos para Egipto.

Con estos antecedentes, podemos decir que es una hipótesis más que una tesis, la de que los hebreos, fuesen esclavizados en Egipto.

Además la hipotética estancia de Moisés en este país, sería en todo caso muy posterior en el tiempo a la de Akhenatón. Los estudiosos sitúan la existencia del judío, en el reinado de Merenptah.

Más importante que el tiempo es el contexto político religioso que se habría encontrado en esta época, donde la religión amarniense estaría ya totalmente erradicada y olvidada. De ello parece que se encargaron los posteriores faraones, empezando casi a la muerte del mismo Akhenatón.

Si son más claros y visibles ciertos préstamos egipcios en el universo judeo-cristiano. Conceptos como Juicio de las Almas, Juicio Final, Resurrección del Alma, Resurrección de los muertos, la Circuncisión (claro exponente procedente de Egipto) Etcétera, si que nos retrotraen claramente a la religión egipcia.

Por otra parte está el supuesto monoteísmo del faraón, circunstancia esta, que veo errada.

El estudio a fondo de las acciones de Akhenatón, me ha llevado al convencimiento de que su doctrina está más cercana a un claro henoteísmo. Para ello acudo al diccionario y aporto su definición.

  • Henoteísmo:

Forma de las religiones en que hay una divinidad suprema a la vez que otras inferiores a ella.

Indudablemente, esta definición se acerca mucho más que la de monoteísmo.

  • Monoteísmo:

Doctrina teológica de los que reconocen un solo dios.

Con esta diferenciación, no puedo ver ya la similitud entre estas dos doctrinas, si bien es cierto que como bien dice el autor, un análisis a fondo del cristianismo, nos haría entrar en un conflicto parecido, con el hecho de la Trinidad, o de la veneración a múltiples santos, a los que se hacen plegarias, elevándolos indudablemente a la categoría de dioses.

  • Opinión Crítica Personal:

Se puede decir que es una presentación muy básica sobre Amarna y Akhenatón.

Es un libro corto, una síntesis de las opiniones de los más destacados especialistas. A esto aúna el autor, su propia opinión personal, la cual parece basada en intuiciones más que en estudios de campo.

En estas opiniones, se vislumbran dos faraones: Por un lado estaría el Akhenatón bueno desde el punto de vista religioso, novedoso, adelantado al tiempo que le tocó vivir, por el otro estaría el pésimo estadista, el hombre poco capacitado para el gobierno de un pueblo tan importante como el egipcio.

Es una narrativa fácil y directa, escrita para cualquier tipo de lector, sin expresiones complejas o lenguaje intrincado, interesante para neófitos en el periodo, ya que es un bosquejo general de los más importantes elementos de desarrollo del tema, que te ayuda y anima al descubrimiento y estudio de un personaje y un tiempo tan atípicos dentro del universo egipcio, aunque destacando negativamente, que en muchas ocasiones roza el concepto de novela más que el de riguroso estudio.

Es sin embargo, un libro simple para alguien ya conocedor del tema, que aporta muy pocas novedades historiográficas, aunque creo sinceramente que no era este el fin del autor, sino solamente divulgar su opinión sobre el periodo.

Como conclusión diré que es de agradecer por parte de un autor español, todo intento de estudio de un universo como el egipcio, donde nuestro país lleva tantos años de retraso frente a países como Francia, Alemania, o Inglaterra, pero siendo más ecuánime a la hora de enjuiciar acciones que pasaron hace más de treinta siglos. Este tipo de exposiciones, encajan mucho mejor en las maravillosas novelas de Christian Jacq.

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