REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA Y ESTADO DE LA CUESTIÓN.
El tema en el que se centra nuestro trabajo es el proceso de adopción y todo los componentes sociales y psicológicos que giran alrededor de él.
Con este trabajo pretendemos dejar claro todo lo que conlleva un proceso como este, dejando atrás los mitos que se han ido creando a lo largo del tiempo sobre él, así como dejar claramente reflejados los requisitos del proceso en lo que se refiere a aspectos administrativos. También nos gustaría plantear los principales problemas con los que se encuentran los padres adoptivos antes, durante y después de recibir al niño adoptado.
Además, aunque el trabajo está centrado principalmente en adopción nacional, dedicaremos una parte bastante extensa a la adopción internacional, debido al auge que está experimentando últimamente, ya que hasta ahora, el número de niños destinados a la adopción en España estaba siendo cada vez más bajo (y mucho más en el caso de los bebés), por lo que se llegaron a cerrar las listas, aunque ahora parece que el número está aumentando y se volverán a abrir esas mismas listas.
Nuestro objetivo es que tras finalizar este pequeño estudio sociológico, queden bien claro los principales puntos sobre los que se basa el tema que nos ocupa: la adopción.
Para centrar un poco más el trabajo en cuanto a cifras se refiere, a continuación expondremos un par de tablas que reflejan datos, tanto de adopción nacional como internacional, referidos al año 1998 en Galicia:
Adopción nacional. Resumen 1998.
| CONCEPTO | La Coruña | Lugo | Orense | Ponteve-dra | TOTAL |
| Solicitudes Abiertas | 72 | 45 | 40 | 72 | 229 |
| Solicitudes Archivadas | 56 | 24 | 2 | 43 | 125 |
| Solicitudes idóneas. | 265 | 82 | 86 | 253 | 686 |
| Menores en acogimiento Preadoptivo | 62 | 13 | 3 | 47 | 125 |
| Propuestas de adopción realizadas | 15 | 9 | 14 | 48 | 86 |
| Autos de adopción producidos | 22 | 16 | 9 | 17 | 64 |
| Solicitudes pendientes de estudio | 72 | 47 | 8 | 92 | 219 |
Como se pude ver de la tabla anterior, y teniendo en cuenta el largo tiempo que dura un proceso de adopción sobre todo en el caso de adopción nacional, los datos numéricos que podemos observar son importantes, y superan en bastante a los de adopción internacional que pasaremos a reflejar a continuación.
ADOPCIÓN INTERNACIONAL. RESUMEN 1998.
| PAÍSES | NÚMERO DE ADOPCIONES |
| El Salvador | 2 |
| Bolivia | 2 |
| Colombia | 4 |
| Venezuela | 6 |
| Perú | 1 |
| China | 2 |
| India | 5 |
| Rusia | 2 |
| Hungría | 1 |
| Brasil | 2 |
| R. Dominicana | 1 |
| TOTAL | 28 |
Como se puede observar, el número de adopciones llevadas a cabo con éxito en países extranjeros es menor, aunque hay que tener en cuenta que los datos son de 1998, y que últimamente este tipo de adopción, por ser más sencilla y por durar menos tiempo, es más elegida por los padres que tiene pensado adoptar un hijo en el extranjero.
Pasando un poco de lo que es la parte estadística del tema, pasaremos ahora a comentar lo que hizo que eligiéramos el tema de la adopción para nuestro trabajo.
Antes de empezar, nosotras queríamos centrarnos en un tema que tuviera que ver con menores, y la verdad es que la adopción nos pareció un tema interesante, ya que nuestra otra opción eran los malos tratos a menores, pero nos parecía un tema demasiado difícil para tratar con nuestra preparación.
El problema fue que no nos paramos a pensar mucho en las dificultades que tendríamos a la hora de realizar el trabajo de campo, y la verdad es que fueron muchas, porque los centros son muy reacios a recibir a estudiantes, pero estas ya se plasmarán en el apartado correspondiente. Aquí nos centraremos en el interés que el trabajo suscitó en nosotras.
Teníamos muy claro que el tema de los niños abandonados que se tienen que incorporar a una nueva familia tras ser adoptados era interesante, dado que suponía en muchos casos una especie de socialización secundaria. Por eso, hacemos más hincapié en este sentido, aunque también dejamos espacio dentro del trabajo para aquellos niños que tras ser ingresados en centros de menores son de difícil adopción debido a su carácter y la mayoría de las veces a la edad; porque pasados los seis o siete años, es difícil que un niño salga en adopción, y como ya comentamos antes, el hecho de que en España no haya casi niños en condiciones de adoptar y de que los que hay ya no son especialmente pequeños, hace que las parejas se decanten por la adopción internacional que les puede proporcionar niños más pequeños y en un menor periodo de tiempo.
Como objetivos de nuestro trabajo presentamos los ya expuestos en el proyecto, que eran los siguientes:
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Causas de la llegada a un centro de acogida.
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Adaptación e inadaptación en el centro.
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Proceso de adopción.
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Adaptación familiar y escolar.
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Información de la condición de adoptado.
Estos eran en un principio las metas que queríamos conseguir tratar dentro
del trabajo, pero a medida que fuimos adentrándonos más en el mundo de la adopción, nos dimos cuenta de que había muchísimos más factores destacados en el proceso, por lo que vimos necesario tratarlos también dentro de nuestro trabajo. Algunos de ellos son:
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Principales razones que llevan a una persona a decidir adoptar un hijo.
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Características de un centro de menores.
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Vida de los niños en estos centros.
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Aspectos destacados de la reinserción social o familiar de estos niños.
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Dificultades del proceso.
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Testimonios.
Con respecto a este último punto de los testimonios, queremos destacar que
dado la dificultad que nos supuso contactar con gente que hubiera adoptado algún niño, debido a que los padres que adoptan no lo van diciendo por ahí y tiene mucho miedo por el niño, y los organismos acreditados no pueden facilitar esta clase de información porque es confidencial, recurrimos a los testimonios que encontramos en las fuentes bibliográficas para que quedara plasmada la realidad que gira sobre este tema, ya que son muchos los itos y mentiras que sobre el se plantean.
1- INTRODUCCIÓN:
Adoptar un niño no es una decisión que deba tomarse a la ligera. Los padres que soliciten la adopción deben haber reflexionado conociendo los pros y los contras de este proceso. Tienen que comprometerse para toda la vida. Por esta razón no debe tratarse de un acto impulsivo que los padres decidan porque, simplemente, de repente les apetece tener un niño. Si la decisión se toma de esta forma, podría traer consigo consecuencias negativas y tristes como devolver al niño a su país de origen, en el caso de la Adopción Internacional, o incluso que el menor solicite su vuelta a un centro de menores porque no quiere estar con esa familia.
Para evitar estas situaciones que, afortunadamente, se producen pocas veces, es necesario que los padres pasen un informe de idoneidad. Mediante éste se establece si los futuros adoptantes están capacitados para su labor y si son o no adecuados.
Uno de los fallos más comunes en la decisión y proceso de adopción es que los padres estén tan ansiosos que no quieran esperar la media de dos años que se tarda en adoptar un niño, y caigan en la adopción ilegal. En este caso se pagan unos seis millones de pesetas y se consigue un niño recién nacido en un país subdesarrollado, mediante el tráfico de menores o las madres de alquiler. Si se llega a esto, no sólo se estará fomentando el tráfico de niños, sino que, además, puede acarrear serios problemas pues el niño no podrá ser registrado legalmente como hijo suyo una vez que vuelvan a España. Al no estar registrado, el menor no disfruta de los derechos que tendría si lo estuviera y que, además, son iguales a los de un hijo biológico.
En España se están incrementando el número de adopciones. Pero se incrementan de tal forma que no todos los candidatos a padres conseguirán su propósito ya que hay más solicitudes que niños en situación de ser adoptados. Por poner un ejemplo, en la comunidad autónoma de Madrid las solicitudes que hay cubren el cupo de niños para adoptar hasta el año 2010.
Algo muy importante que los padres deben saber, es que el proceso de adopción es un proceso largo y, en muchas ocasiones, difícil de afrontar para los adoptantes. Los profesionales que se encargan de llevarlo a cabo deben profundizar en la forma de ser, trabajo, amistades, pareja... de los posibles adoptantes. A los solicitantes muchas veces les resultan excesivas las preguntas, entrevistas o indagaciones, pero también deben comprender que la Administración tiene bajo su tutela unos niños que, normalmente, han sido abandonados, y lo único que buscan es lo mejor para ellos.
Por otra parte, los solicitantes también deben saber que los requisitos que se piden para poder adoptar un menor, no están al alcance de cualquiera. En primer lugar, hace falta tener un nivel económico bueno que pueda asegurar el buen cuidado del niño. Pero un punto sin duda más importante que el anterior es asegurarse de que el niño recibirá afectividad y amor por parte de sus padres. Tampoco es bueno un excesivo interés, pues asistentes sociales han observado solicitantes demasiado ansiosos por conseguir un hijo, llegando casi a la obsesión.
Debemos tener en cuenta que las solicitudes para adoptar un niño son muchas, por lo que los padres no deben desesperarse al comprobar que el proceso lleva mucho tiempo, y que, en muchas ocasiones, los solicitantes puede que no consigan lo que esperaban. En Galicia, por ejemplo, “en 1998 se tramitaron 63 expedientes de adopción internacional, de los que 43 se resolvieron favorablemente para las familias solicitantes. Además, 622 parejas gallegas figuran en la lista de espera para adopciones nacionales.”(VER ANEXO).
A continuación expondremos nuestro trabajo, en el que explicaremos los aspectos sociológicos que puede desencadenar la adopción, así como los trámites y requisitos necesarios para poder adoptar un niño. Intentaremos explicar también los diferentes tipos de adopciones que puede haber, acompañando estas descripciones de entrevistas y cuadros estadísticos.
La parte teórica de nuestro trabajo, que expondremos a continuación, es una síntesis de una serie de libros y folletos informativos que enumeramos a continuación:
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Audusseau - Pouchard, M. (1997): Adoptar un hijo hoy, Barcelona: Planeta.
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Suárez Sandomingo, J. M.(199 ): Centros de menores de onte a hoxe, Xunta de Galicia.
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Rodrigo, M. J. y palacios, J.(1998): Familia y desarrollo humano, Psicología y Educación: Alianza Editorial.
Estos son los principales libros que hemos utilizado para realizar la parte teórica, pero, a mayores, hemos consultado otras fuentes bibliográficas tales como folletos informativos, artículos de periódicos, revistas... La totalidad de las fuentes consultadas será expuesta en la bibliografía.
2. LA DECISIÓN DE ADOPTAR
Cuando una pareja desea adoptar a un niño tiene que contestar a una pregunta en principio sencilla: <<¿Por qué quieren ustedes adoptar?>>
Los adoptantes tienen un difícil camino por delante, ya que serán investigados con detalle por los asistentes sociales con el fin de averiguar si detrás de sus razones por adoptar un niño se esconden anomalías.
Por ello como dice Audusseau: “las razones que aduzcan los adoptantes deben ser claras, detalladas, reales y concretas, ya que sus motivaciones serán analizadas minuciosamente por los servicios de atención a la infancia, que actúan en interés exclusivo del niño.”
Muchas parejas deciden adoptar un niño por causas biológicas, porque uno de los dos miembros de la pareja es estéril, tras pasar por fallidos intentos como la fecundación in vitro, la pareja se resigna a la posibilidad de tener un hijo propio y por eso se animan a adoptar.
Otra parejas renuncian a tener un hijo biológico y prefieren adoptarlo. Sean cuales sean sus motivos, los adoptantes tienen que tener claro que es un proceso complejo y que hace falta mucha fuerza de voluntad para que los resultados sean satisfactorios. También es conveniente que sepan que para adoptar a un niño no se puede caer en el error de la compasión y adoptar por pena. Así pues, creemos que es digno de reflejar el comentario de Audusseau: “la adopción no puede ser una obra de caridad. El futuro de seres humanos frágiles y sometidos a situaciones precarias está en juego, y depende de los adoptantes. Sin duda, la caridad es un sentimiento noble y denota una actitud solidaria con el sufrimiento ajeno, pero en muy pocas ocasiones se muestra compatible con el hecho de adoptar, que supone un compromiso para toda la vida.”(1)
Cuando una pareja quiere adoptar tiene que pensar en múltiples preguntas antes de actuar, así la pareja deberá reflexionar sobre si será capaz de querer a un niño que no es suyo biológicamente, si aceptarían a un niño discapacitado etc. Por otro lado consideramos que para que los adoptantes logren con éxito su propósito, primordialmente tienen que saber que el niño que van a criar es diferente a ellos porque va a tener los rasgos físicos de sus padres biológicos. De acuerdo con lo que dice Audusseau: “Es indispensable que los adoptantes vivan el duelo por el niño natural que no tendrán, es decir, que renuncien a identificarse como padres biológicos.”
Es importante saber que la persona que dese adoptar no caiga en el fallo de adoptar para compensar una necesidad afectiva sino que deben asumir que van a dar una familia a un niño y a hacerlo feliz sin pensar solamente en llenar el vacío que sufren por no poder ser padres. Esto lo refleja muy bien el autor en el siguiente párrafo: “la pareja debe conocer sus límites y saber hasta donde esta dispuesta a llegar, los futuros padres deben entender que no son la única parte de ese asunto. La adopción compromete tanto el deseo de ser padre/madre como el deseo de ser hijo.”
3. CENTROS DE MENORES
En relación con los centros de menores vamos a ver las causas que llevan al menor a ser internado en un centro, las funciones de los centros, los tipos de centros que existen, y por último su nivel de adaptación al centro.
3.1 FACTORES INFLUYENTES EN EL INTERNAMIENTO DEL MENOR EN EL CENTRO.
Cuando una persona abandona a su hijo consideramos que es un hecho horrible y cruel; pero no nos paramos a pensar que tras la decisión de abandonar a un hijo puede haber innumerables razones. Hay mujeres que dan a su hijo en adopción o lo llevan a un centro de menores porque han sido víctimas de una violación y no quieren tener al hijo; otro caso es el de las prostitutas que dándose cuenta que su mundo no es bueno para el futuro de sus hijos también suelen darlos en adopción. Una de las razones más frecuentes de abandono es la miseria y la incapacidad, esta incapacidad puede darse por varias causas; por problemas de drogas y alcohol en los padres, por problemas físicos y enfermedades graves como el SIDA...
Otros motivos que hacen que un niño llegue a un centro de menores pueden ser por ejemplo el adulterio matrimonial ya que la mujer por miedo a represalias abandona al hijo; la extrema juventud de las mujeres cuando se quedan embarazadas; la desaparición del hombre ante el embarazo de la mujer que muchas veces por temor al entorno familiar y social deciden dar el niño en adopción...
A parte de las razones comentadas en otros apartados de este trabajo como el maltrato infantil; el niño que llega al centro se siente solo y lo que es peor, se siente culpable: “El hecho de ser abandonado es dramático para el niño que soporta la inmensa carga de vivir esa situación; se le amputa una parte de su historia y sobre todo se le obliga a aguantar la enorme incertidumbre sobre qué o quién es el culpable de las circunstancias que le han tocado en suerte. De hecho, la gran mayoría de niños confiesan que se torturan acusándose a si mismos de haber sido abandonados; suelen preguntarse: <<¿Qué hemos hecho de malo para que nos dejen así?>>.
Estos y otros motivos sean más o menos crueles llevan al niño a un desamparo total por eso es tan importante la figura de los centros de menores, con el fin de paliar la difícil situación que viven y conseguir así que salgan adelante y puedan llevar una vida sino igual por lo menos lo más parecida a los demás niños.
3.2. LAS FUNCIONES DE LOS CENTROS
Los centros de menores suelen atender principalmente a la situación particular en la que cada menor llega al centro; para así saber como debe ser tratado. De esta forma los centros de menores pueden servir como centros de acogida para los menores que han sufrido el abandono familiar, para los que sean huérfanos, víctimas de malos tratos o cualquier otra situación que necesite una medicación o atención urgente. Los centros de menores también se ocupan de intentar que los niños desamparados reciban una atención similar a la del hogar familiar; con el fin de que logren socializarse en comunidad y desarrollar completamente su vida. Por último cabe destacar que los centros atienden a menores con características personales, sociales, familiares... especiales, ya que al no poder ser amparados por medio de la adopción, acogimiento familiar etc. Debido a que fueron internados en el centro por orden judicial, necesitan de la atención específica de un personal altamente cualificado.
3.3. TIPOS DE CENTROS DE MENORES.
Debido a que esta información la hemos obtenido de un artículo de un Diario Oficial de Galicia que data del 20 de marzo de 1996 en el que la Conserjería de Familia, Mujer y Juventud habla sobre los derechos de los menores consideramos transcribir la siguiente documentación:
1.- Centros residenciales:
Los centros residenciales de menores se clasifican en los siguientes tipos: casas de acogida, casas de familia, minirresidencias, residencias, centros, centros de reeducación y viviendas tutueladas.
- Casas de acogida:
Son establecimientos de carácter residencial no permanente, destinados a acoger en situaciones de urgencia a menores de los dos sexos en los casos en que se vean privados de su domicilio debido a situaciones extremas causadas por problemas familiares, malos tratos, abandono y otros supuestos análogos.
- Casas de familia:
Son equipamientos residenciales destinados a menores, con unas dimensiones reducidas y instalados en viviendas normalizadas sin distinción de las de su entorno, y una capacidad máxima de 8 plazas para la atención de menores de ambos sexos. Están atendidas por educadores especializados y en ellas se intenta obtener un tipo de convivencia análoga a la de una familia natural.
- Minirresidencias:
Son minirresidencias de menores los equipamientos residenciales de dimensiones reducidas, instalados en viviendas normalizadas, con una capacidad máxima de 15 plazas para la atención de menores de ambos sexos, y que están al cuidado de un equipo de educadores especializados.
- Residencias:
Son residencias de menores los establecimientos de carácter asistencial y educativo destinados a la atención de menores de ambos sexos, con una capacidad de entre 15 y 25 plazas y que cuentan con un equipo de educadores especializados.
- Centros:
Son centros de menores los equipamientos residenciales de carácter educativo y asistencial destinados a la atención de menores de ambos sexos y distintas edades y que tienen una capacidad máxima de 40 plazas distribuidas en unidades de convivencia de dimensiones reducidas (10 plazas) con espacios y ritmos de vida autónomos dentro de la organización general. La atención de los menores estará a cargo de un equipo de educadores especializados.
- Centros de reproducción:
Son centros de reeducación de menores los equipamientos residenciales de carácter educativo destinados a menores de ambos sexos y de más de 12 años que presentan problemáticas de conducta o están sometidos a medidas judiciales de internamiento y requieren un apoyo especial.
El régimen de atención de estes centros puede ser:
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Régimen abierto: la atención en régimen abierto supone la obligación del menor a residir en el centro, participando en la vida cotidiana de este y realizando las actividades escolares o laborales fuera de él. Los menores y jóvenes en régimen abierto podrán, además, salir todos los fines de semana y períodos vacacionales en la medida de lo posible.
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Régimen semiabierto: la atención en régimen semiabierto supone la obligación del menor de residir en el centro, participando en la vida cotidiana de él y realizando las actividades escolares o prelaborales fuera de él, excepto en los casos que se considere que su realización fuera del centro no perjudica la aplicación de la medida.
Los menores en régimen semiabierto podrán disfrutar de permisos de fines de semana y vacaciones, excepto las limitaciones que se puedan establecer por resolución judicial o decisión del equipo educativo del centro en aplicación del reglamento de régimen interno.
Los menores en régimen cerrado solamente podrán salir del centro con autorización judicial y, en esos casos, lo harán acompañados de un educador.
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Viviendas tuteladas los equipamientos residenciales instalados en viviendas normalizadas dirigidos a jóvenes de edades en torno a la mayoría de edad que debido a su situación socio-familiar necesitan apoyos para que alcancen su autonomía definitiva, funcionando en régimen de autogestión bajo supervisión técnica.
2. Centros diurnos:
- Centros de atención de día.
Son centros de atención de día los equipamientos que les proporcionan durante el día a menores que pertenecen a familias en situación de necesidad, una serie de servicios de apoyo socio-educativo y familiar, con el objetivo de favorecer su proceso de normalización. Pueden funcionar como centros específicos de atención de día o como unidades de atención de día integradas en centros residenciales de menores.
- Pretalleres:
Son pretalleres los equipamientos que ofrecen durante el día un servicio de actividades y diversos apoyos dirigidos a jóvenes, con el objetivo de prevenir situaciones de marginación derivadas del fracaso o absentismo escolar y proporcionarles una asistencia orientada al desenvolvimiento de la autonomía personal y a la adquisición de las habilidades necesarias para su incorporación en el mundo laboral, compensando sus déficits formativos a través del aprendizaje teórico-prática de un oficio que les facilite la dicha corporación
Estos equipamientos pueden ser autónomos o estar integrados en centros de atención de día o centros residenciales.
Cabe decir que todos los centros de menores deben contar con un personal que tenga la titulación mínima de grado medio en áreas de psicología, pedagogía.
3.4. ADAPTACIÓN DEL MENOR AL CENTRO.
Para que un niño pueda adaptarse al centro además de recibir los cuidados higiénicos y alimenticios necesarios debe recibir muestras de cariño u apoyo; ya que por unos motivos o otros no se le han dado. Cuando el menor llega al centro se comporta de forma reacia a sus nuevos cuidadores y el proceso de adaptación no le es fácil; el niño que normalmente se encuentra indefenso tanto física como psíquicamente necesita de una continua dedicación con el fin de conseguir que se integre en el centro y recobre las ganas de luchar y salir adelante.
Cabe decir que algunos niños no llegan adaptarse al centro, bien por la gravedad de su situación debido a las terribles experiencias a las que fueron sometidos, bien porque el centro no cumpla los requisitos apropiados y no esté en condiciones de darle a los niños la ayuda y protección que necesitan.
4- LA ADOPCIÓN NACIONAL:
Una de las principales quejas de las familias que desean adoptar un niño, es precisamente la falta de éstos. Es cierto que faltan recién nacidos en situación de ser más edad, enfermos o con algún tipo de minusvalía que pueden ser adoptados. El problema está en que casi ninguna familia se atreve a afrontar el reto de adoptar un niño que tenga alguna enfermedad, pues, en la mayoría de los casos, son niños con SIDA o alguna enfermedad terminal y los adoptantes no quieren correr el riesgo de perder al niño.
La adopción nacional está regulada por una serie de requisitos que son obligatorios en todas las comunidades autónomas sin posibilidad de cambio. Aún así, cada comunidad puede restringir o especificar un poco más estos requisitos, respetando siempre los estatales. La adopción siempre debe ser dictaminada por un juez un juez y crea entre los adoptantes y el niño los mismos derechos y deberes que entre unos padres y su hijo biológico.
Debemos tener en cuenta que no todos los menores que se encuentren en un centro de acogida, pueden ser adoptados. Antes de que una familia pueda acceder a adoptar un niño, se intenta por todos los medios que el niño permanezca con sus padres biológicos. En la mayoría de los casos, esto no es posible pues el niño puede haber sido abandonado y no se tienen noticias de sus padres, o éstos están en la cárcel. Aún así, en Galicia, por ejemplo, “se llevan a cabo numerosos programas de ayuda, entre los que destaca el dirigido a la integración del menor, mediante el cual se presta apoyo económico a los padres necesitados para que éstos puedan mantener a sus hijos. Una norma similar se aplica a las subvenciones que se otorgan a los ayuntamientos para que ofrezcan una atención directa a estos pequeños.”
El Ministerio de Asuntos Sociales promovió en 1994 una campaña “para fomentar la adopción de minusválidos y enfermos, pero ésta tuvo un efecto moderado: en La Coruña se registraron cuatro peticiones de este tipo.” Esto demuestra lo comentado anteriormente, y es que los solicitantes siguen prefiriendo bebés sanos a niños enfermos, sin tener en cuenta que el resto de los solicitantes piensan como ellos y, por lo tanto, los niños enfermos se quedarán en los centros de acogida.
4.1-REQUISITOS PARA LA ADOPCIÓN NACIONAL:
Cualquier persona o familia puede solicitar una adopción siempre y cuando reúna los siguientes requisitos regulados por el artículo 175.1 del Código civil:
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No pueden tener expedientes penales y deben gozar de todos sus derechos civiles.
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Tener como mínimo veinticinco años. En el caso de que se trate de una pareja, bastará con que uno de ellos tenga esta edad. En todo caso deben tener, por lo menos, catorce años más que el adoptado.
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Para evitar que el niño tenga abuelos en vez de padres, los adoptantes no pueden tener más de cincuenta y cinco años, y el mayor, cuando son dos, no puede tener cuarenta años más que el adoptado.
Así mismo, también los adoptados deben cumplir una serie de requisitos para que su adopción se pueda llevar a cabo:
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Sólo pueden ser adoptados los menores no emancipados y sólo en situaciones excepcionales es posible la adopción de un mayor de edad o de un menor emancipado.
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Los menores no emancipados sólo pueden ser adoptados cuando se da alguna de las siguientes circunstancias:
Que los padres fueran privados de la patria potestad.
Que los padres dieran el consentimiento para la adopción. En el caso de recién nacidos deben haber transcurrido 30 días desde el nacimiento para que la madre pueda dar su consentimiento.
Que fueran abandonados desde el día que nacieron sin ser reconocidos por sus padres. En este caso, también deben haber transcurrido 30 días.
En caso de que el menor a adoptar tenga más de 12 años, éste debe dar su consentimiento para su adopción.
Documentación necesaria para el inicio del trámite:
Después de cumplir todos los requisitos legales, los solicitantes deben mandar un escrito a la Dirección General de Atención a la Infancia de la comunidad en la que residan. Si, por ejemplo, se trata de Galicia, los padres deben enviar este impreso a la Consellería de Familia, Muller e Xuventude. En este escrito deben figurar los motivos por los cuales se quiere adoptar y las preferencias con respecto al niño. Así mismo, junto con la solicitud, deben adjuntarse los siguientes documentos:
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Fotocopia compulsada del D. N. I de cada solicitante.
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Dos fotografías tamaño carné de cada solicitante.
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En el caso de parejas, certificado literal de matrimonio o certificado oficial de convivencia.
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Certificado de empadronamiento.
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Libro de familia de los solicitantes y páginas en las que figuran los hijos (si se tienen).
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Actas judiciales de separación, divorcio o nulidad del matrimonio, si procede.
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Certificado de antecedentes penales de cada solicitante.
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Fotocopia de la última declaración del impuesto sobre la renta de las personas físicas.
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Documentación acreditada de ingresos.
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Informe médico sobre los antecedentes de los solicitantes y el estado actual de salud de cada uno y, si procede, tratamientos que reciben
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En el caso de presentar una minusvalía, certificado del Centro de Atención a los Minusválidos (CAD) correspondiente al territorio.
Los solicitantes no deben caer en el error de pensar que al enviar todos los documentos ya tiene todo resuelto. En realidad, el proceso es mucho más largo y complejo. Todavía transcurrirá bastante tiempo hasta que la Administración convoque a los solicitantes para comenzar con las entrevistas.
4.2-EL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO:
Mediante este proceso se va a evaluar a los posibles padres a través de entrevistas y expedientes psicológicos con el fin de saber si pueden o no obtener el certificado de idoneidad. Lo va a llevar a cabo un equipo de profesionales que valorará las solicitudes en orden cronológica según fueron recibidas. En este proceso de valoración se tienen en cuenta, entre otros, los siguientes aspectos:
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Que la diferencia de edad entre el adoptante y el adoptado sea inferior a cuarenta años, excepto si los solicitantes deseen aceptar grupos de hermanos o menores con problemas, ya que en tal caso la diferencia de edad puede ser superior.
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Que el medio familiar de los solicitantes reúna condiciones adecuadas para la integración de los niños en lo que se refiere a la vivienda, medios de subsistencia, capacidad educativa e integración social.
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Que las motivaciones para conseguir la adopción sean positivas y adecuadas.
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Que las condiciones de salud física y psíquica de los solicitantes permitan atender al niño correctamente.
En cuanto al procedimiento administrativo, se llevarán a cabo una serie de pasos como son una primera entrevista, el inicio del expediente... Todos estos pasos tienen su razón de ser, pues en cada uno de ellos se evaluará una parte distinta de la familia y todas y cada una de ellas son indispensables para conseguir el certificado de idoneidad.
La primera entrevista:
Durante este primer encuentro se evaluarán, en términos generales, las razones por las cuales se quiere adoptar. Así mismo, los profesionales informan a los solicitantes de la pesadez y la larga duración del proceso, al mismo tiempo que insisten en que pocos niños son adoptables. Con “pocos niños” nos referimos a bebés, ya que también se debe informar a los solicitantes de que hay muchos niños mayores en centros de acogida esperando a que alguien los adopte. Durante esta entrevista, el representante de la Administración también debe comunicar a los solicitantes la gran cantidad de niños enfermos que se pueden adoptar mucho más fácilmente. Pero deben ser los propios solicitantes los que decidan si creen estar o no preparados para aceptar esa difícil tarea. En la mayoría de los casos ningún solicitante está preparado para acceder, de repente, a adoptar un niño enfermo, pero ellos mismos deberán reflexionar y pensar en la posibilidad que se les acaba de ofrecer. Deben tener en cuenta, también, que el proceso de adopción de un niño enfermo es mucho más largo que el de un niño sano.
Este encuentro se denomina toma de contacto, y es el primero de una larga serie de entrevistas, un mínimo de seis, que los solicitantes realizarán con un psicólogo y un asistente social.
El inicio del expediente: la información psicológica y sociofamiliar.
Es obligatorio en todas las comunidades autónomas, que los solicitantes participen en reuniones informativas. Estas reuniones tiene como finalidad informar a los posibles adoptantes de los trámites necesarios para poder llevar a cabo una adopción.
Una vez que se inicia el expediente de aceptación y ya se han presentado todos los documentos necesarios, se iniciará un proceso para conseguir todos los datos referentes al contexto sociofamiliar. Con esto se pretende conseguir que el menor se inserte en una familia con buena relación familiar. Esto se hará por medio de un cuestionario, en el que se indagará en la siguiente información:
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Composición y estructura de la familia.
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Salud.
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Cultura.
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Trabajo e ingresos económicos.
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Relaciones sociales.
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Motivos y condiciones de la adopción.
Una vez evaluadas las encuestas, los solicitantes deberán hablar sobre si mismos y, nuevamente, explicar las razones que les han motivado para querer adoptar un niño. Después de esto, es cuando se inicia realmente el proceso de selección, en el cual los posibles adoptantes deberán entrevistarse repetidas veces con un asistente social y un psicólogo que evaluarán las capacidades que poseen los solicitantes para hacerse cargo de un niño. Una de estas entrevistas debe realizarse en casa de los posibles adoptantes para que se pueda evaluar el contexto familiar.
El papel del asistente social:
El asistente social será una de las personas que estará presente en las entrevistas realizadas a los solicitantes. Su trabajo es el de extraer conclusiones a partir de las entrevistas que realice con los posibles adoptantes y saber si pueden ser o no unos buenos padres. Por lo general, las preguntas que haga serán un poco más concretas, acerca del modo de vida o de la relación familiar. Como hemos dicho antes, una de las entrevistas se debe realizar en casa de los adoptantes, pues conocer la casa en la que viven puede ser clave ya que en ocasiones refleja el carácter y la manera de ser.
Aparentemente, el encuentro con el asistente social se desarrolla como una simple conversación, sin preguntas redactadas con antelación. “Les pregunta acerca de sus gustos, sus relaciones, sus fines de semana; también, sobre sus ingresos, sus propiedades, su disponibilidad económica, y entre otras cuestiones, se interesa por la habitación que ocupará el futuro hijo, por la escuela a la que se le piensa llevar y por el pediatra. Sin embargo, para este profesional no se trata de una simple conversación: va tomando nota no sólo de lo que se dice, sino de cómo se le recibe, del grado de limpieza, del número de habitaciones... Su objetivo es hacerse una composición del lugar, formarse una idea de la posición social y del carácter convivencial de los solicitantes.”
Así mismo, el asistente social hace hincapié en lo estricta que es la Administración y recuerda a los solicitantes que todavía pueden reflexionar sobre su decisión. Principalmente, aconseja a los solicitantes en lo que respecta a la edad del niño, avisándoles que a los servicios sociales no les gusta demasiado que las familias pidan niños con una edad determinada, especialmente recién nacidos. Consideran que si una familia quiere adoptar un niño es por que desean tener un hijo y, por lo tanto, debería darles igual la edad que éste tuviera.
El estudio psicológico - social. Temor y rechazo.
Uno de los principales problemas a la hora de querer adoptar un niño, son las entrevistas e investigaciones de la Administración. Los padres sólo desean tener a su hijo cuanto antes y no entienden el porqué de tantas entrevistas con profesionales. Los asistentes sociales y los psicólogos entienden que adoptar un niño es una de las decisiones más importantes en la vida de una persona, y saben que los adoptantes están sujetos a una fuerte carga emocional, pero opinan que si colaboraran un poco más a la hora de realizar las entrevistas, el trabajo de todos sería mucho más fácil. Muchos de los adoptantes se quejan de las pesadas entrevistas, que a veces les resultan exageradas e incomprensibles. Pero también es cierto que, en ocasiones, los solicitantes, ansiosos por tener lo más rápidamente posible a su hijo, no facilitan lo más mínimo la labor de la Administración. Lo que los solicitantes deben saber es que la Administración “no busca un niño para una familia, sino una familia ideal para cada niño”. Los criterios que sigue la Administración, por muy injustos y subjetivos que puedan parecer, se acogen a leyes establecidas por convenios internacionales, que si se miran en su conjunto tienen cierta lógica dentro del marco de incertidumbres que rodean el problema de las adopciones y de la infancia.
Este estudio psicológico se considera imprescindible ya que, a menudo, “la demanda de la adopción implica en quién la solicita problemas psicológicos inconscientes que pueden afectar negativamente a la consolidación y al desarrollo de la relación adoptiva.” Para que los profesionales puedan evaluar convenientemente a los solicitantes, la Administración ha elaborado una lista de recomendaciones a tener en cuenta. En ésta se encuentran detallados diferentes aspectos que permiten comprobar la capacidad de las personas para afrontar la adopción. Entre otras cosas se habla de “las motivaciones manifiestas y latentes en la adopción. Se examina el estado de salud física y la estructura de la personalidad. Se indaga en las relaciones de pareja, en las etapas o la estructura de la relación.” Por último, también se debe averiguar cuáles son los deseos o expectativas sobre el futuro hijo y saber si piensan adoptar más niños.
Después de esto, la Administración hará una valoración de todos los solicitantes y de sus motivaciones. Pero la primera de las investigaciones de los
psicólogos no será ésta, sino que será examinar el deseo de tener un niño. Los propios psicólogos explican que muchas veces, el deseo de tener un niño viene motivado por querer rememorar el propio mundo infantil. Por eso mismo lo primero en lo que se fijarán los profesionales, será examinar la historia familiar y el mundo infantil de los solicitantes.
En este punto de la selección, se llevarán a cabo los tests y las entrevistas clínicas. Mediante éstas se pueden determinar los recursos y limitaciones de los adoptantes, al mismo tiempo que se estudian los lazos que existen entre los dos miembros de la familia. En el diálogo con los profesionales, los padres adoptivos dan indicios sobre cómo es su manera de relacionarse entre ellos o con los demás, lo cual es importante para conocer el contexto en el que se puede desarrollar el niño. También se evalúan las posibilidades de separación, en el caso de que se trate de una pareja, lo que resultaría muy negativo para el desarrollo del niño.
Por otra parte, tanto si la pareja es estéril, como si prefiere adoptar un niño a tener un hijo biológico o si quiere darle un hermanito a un hijo que ya tienen, se deben estudiar las motivaciones que conducen a este camino y no a otro para evitar que los padres se arrepientan más adelante.
Por todo lo dicho hasta ahora se puede pensar que se buscan parejas perfectas, pero no es así; se buscan parejas que sepan afrontar los problemas o que no se extrañen cuando no entiendan algo rápidamente. Por lo tanto, la Administración sólo intenta buscar lo mejor para los niños que están bajo su tutela.
Los criterios de selección
Después de realizarse las entrevistas pertinentes, los profesionales deberán elaborar un informe que será transmitido a la Comisión del Menor que es la encargada de decidir si los candidatos son idóneos o no. Esta comisión debe tener en cuenta los siguientes criterios:
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Ser residente en la comunidad autónoma y tener por lo menos veinticinco años.
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Tener medios de vida estables y suficientes.
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Estado de salud física y psíquica que no dificulte el cuidado del menor.
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Tendrán preferencia los matrimonios o el hombre y la mujer que formen una pareja.
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Convivencia de tres años como mínimo de pareja.
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En caso de esterilidad, que esta circunstancia no interfiera en la adopción.
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Existencia de una vida familiar estable y activa.
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Que el deseo de adopción de un menor sea compartido por todos los miembros que conviven en la familia.
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Que exista un entorno de relaciones amplio y favorable a una integración del menor adoptado.
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Capacidad de cubrir las necesidades de desarrollo de un niño.
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Carencia, en las historias personales, de vivencias que impliquen riesgo para la acogida del menor.
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Flexibilidad de actitudes y adaptabilidad a nuevas situaciones.
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Comprensión de las dificultades que entraña la situación para el niño. Respeto a la historia personal del niño, con la aceptación de sus características particulares.
La obtención del certificado de idoneidad
Los datos que los profesionales han ido recogiendo a lo largo de todas las entrevistas y tests, son absolutamente confidenciales, y sólo serán analizados por el equipo de investigación. Éste, principalmente, tendrá en cuenta que los solicitantes puedan hacerse cargo de forma adecuada del cuidado del niño. Si el análisis resulta favorable, a los solicitantes se les concederá el certificado de idoneidad.
La legalización
En la última de las entrevistas, los profesionales informan a los solicitantes de si han sido considerados idóneos o no. Si resulta lo primero, el expediente se incluye en el registro de familias declaradas idóneas. Sin embargo, este hecho no garantiza que los padres puedan adoptar un niño ya que hay muy pocos niños que pueden ser adoptados, y, por el contrario, muchas familias que desean adoptar un niño.
Cuando los adoptantes reciben una propuesta concreta de adopción, se les informa acerca de la edad, y otras características del niño. Los adoptantes pueden rechazar la propuesta, pero si no dan razones suficientes para justificar su negación, se les excluirá del registro. Si aceptan al niño, se llevará a cabo el proceso de preadopción que tendrá una duración mínima de tres meses. Hay muchos adoptantes que no quieren pasar por el riesgo que implica la situación de preadopción: si los niños no están completamente abandonados, o si los padres no han perdido la patria potestad, puede que en el último momento reclamen la custodia del niño. Hasta que el juez no dictamine acerca del porvenir del niño, siempre existe la posibilidad de que la familia de origen lo reclame.
La adopción es irrevocable y deberá ser aceptada según la forma establecida en la ley de enjuiciamiento civil:
5- LA FAMILIA ADOPTIVA.
El apartado de las familias adoptivas ocupa un lugar importante dentro de nuestro trabajo, ya que son ellas, junto con los niños, el eje central de nuestro estudio, y sin los cuales éste carecería de sentido. Por lo tanto, en nuestra pequeña investigación, también nos centraremos en los diferentes aspectos destacados dentro de este apartado.
Comenzaremos pues, con la presentación de la diversidad de familias adoptivas, ya que como en todas las facetas de nuestra vida, también aquí nos encontramos con diferencias entre los distintos casos.
Tras este primer apartado, pasaremos a presentar la adaptación o inadaptación del niño a su nueva familia y los problemas que puede acarrear esta nueva situación a unos y otros.
Después de presentar la parte más o menos amarga, nos dispondremos a reflejar la dinámica familiar que se vive en una de estas familias, así como las características principales de la relación entre padre (adoptante)- hijo (adoptivo).
Además de estos puntos, trataremos también los aspectos referentes a la educación de un niño adoptado, tanto en la familia como en el contexto social.
También mencionaremos los problemas que pueden afectarle al niño, los principales motivos del fracaso de las adopciones, lo que hace que el niño sea devuelto al centro de donde procede; las críticas de los adoptantes con respecto al proceso de adopción; o el apoyo profesional que se le concede a las familias adoptivas.
Estos son, a grandes rasgos, los principales puntos que incluiremos en este apartado, lo que no excluye que se vayan modificando algunos aspectos a medida que se va desarrollando el trabajo.
Tras esta breve introducción a modo de presentación, pasaremos ahora a profundizar en cada uno de los puntos a tratar.
5.1-DIVERSIDAD DE FAMILIAS ADOPTIVAS
Dentro de las familias adoptivas hay una gran diversidad en lo que se refiere a los motivos que las llevan a adoptar, las características de los que adoptan y de los que son adoptados, el tipo de relaciones que se establecen dentro de ellas, etc. Se puede incluso dar el caso de encontrar dos familias adoptivas con más diferencias entre sí de las que puedan tener una familia biológica y otra adoptiva; ya que por ejemplo, una familia que adopta a una niña recién nacida vive circunstancias muy distintas a la que adopta un niño de 8 años que ya tiene experiencias vitales y cuya adaptación va a estar condicionada por la vida que llevó en esos 8 años.
Otra diferencia notable dentro de las familias es la diferente opinión que ellas mismas puedan tener de sus circunstancias. Así, hay familias que se consideran “normales” con respecto a las demás familias, y la única diferencia que ven es, evidentemente, la del vínculo biológico.
Otras familias, en cambio, se consideran “especiales” por el hecho de tener un hijo adoptado, y ven a las familias biológicas como algo totalmente ajeno a ellas; hecho que no siempre es positivo de cara a una buena adaptación del niño, tanto familiar como socialmente.
Como ya decíamos antes, las diferencias no solo vienen marcadas por las características del niño que se adopta, sino también por las de los que adoptan. Por ejemplo, a la adopción se puede llegar por caminos muy diferentes, con niveles de apoyo tanto familiar como social o profesional muy distintos, y con actitudes educativas también muy diferenciadas.
Por lo tanto, pasando por alto el vínculo biológico que existe en las familias no adoptivas, no hay tantas diferencias entre unas y otras en lo que se refiere al funcionamiento interno de ambas.
5.2-ADAPTACIÓN E INADAPTACIÓN EN LAS FAMILIAS ADOPTIVAS.
La transición de la vida sin hijos a la maternidad y paternidad, es el comienzo de una serie de avatares que también viven las familias no adoptivas, pero que en el caso de las adoptivas tiene características especiales.
Los principales rasgos distintivos de estas familias se podrían resumir en tres:
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La reestructuración de la familia una vez que llega el hijo adoptado, sobre todo el desarrollo de un sentimiento de pertenencia.
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El informar al niño de su condición de adoptado.
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Y por último, la opinión que de sí misma tenga la familia como igual o diferente a las demás.
De todos estos puntos nos ocuparemos a continuación.
La llegada del niño
El encuentro con el niño es el momento más esperado por los adoptantes, y supone el final de un largo proceso que no siempre fue un camino de rosas y que estuvo marcado por momentos tanto de ilusión como de desesperación.
Esta es una de las etapas más emocionantes del proceso ya que se llega al objetivo final que se ha estado buscando desde hace incluso años.
Todos los que la han vivido señalan que es el paso más importante de sus vidas, ya que después de tantos años se van a reunir con el tan ansiado/a niño/a.
La reunión puede tener lugar en diferentes lugares: aeropuertos (normalmente en adopción internacional), orfanatos, un hotel... pero la frialdad de estos lugares no es suficiente para impedir que este momento tenga gran carga emotiva para unos y otros.
Los reportajes que vemos en la televisión sobre estos encuentros reflejan la diversidad de reacciones ante la situación, pero en todas ellas se ve perfectamente la intensa carga emotiva del momento y la conmoción de los padres al ver a sus hijos.
La reacción de los niños, en cambio, es muy distinta, ya que los que son de corta edad se ven perdidos y no entienden la situación ni por qué motivo unas personas, que normalmente no conocen, o con las que han tenido algún encuentro esporádico, se abrazan a ellos llorando como locas por la emoción del momento.
Los niños un poco más mayores, normalmente actúan con total pasividad e indiferencia, ya que son conscientes de su situación y tienen unas experiencias vividas que marcarán su vida a partir de ese momento.
Lo que está claro, es que cada persona reacciona según su personalidad y perfil psicológico, y nada ni nadie puede determinar lo que sucederá en el momento del encuentro, aunque el nerviosismo y el llanto son la tónica general de estos momentos.
En estos primeros momentos, únicos para ambas partes, ningún consejo o advertencia son válidos, porque los recién estrenados padres actuarán por instinto, si bien no biológico, y guiados por el corazón; por eso resulta casi imposible describir objetivamente este encuentro.
Está claro que estos instantes pertenecen exclusivamente a quienes los viven, pero el compartir la experiencia con otros adoptantes o con personas interesadas en el proceso, es siempre una vivencia bonita. Algunos no quieren contarla por pudor, otros son más extravertidos, pero todos guardan un maravilloso recuerdo de ese momento.
Ahora la búsqueda ya terminó, pero llega quizás la parte de sus vidas más difícil de afrontar: la convivencia diaria en el contexto familiar.
Una de las primeras tareas que esperan a la familia, es la creación de un sentimiento de pertenencia. En el caso de las familias biológicas este sentimiento surge de forma innata en el momento del nacimiento, porque después de todo, existen esos vínculos creados entre madre e hijo durante el embarazo. Pero hablando de familias adoptivas las cosas son muy diferentes: una vez superado el tiempo de espera, padres e hijos ya están juntos, pero aún no se puede hablar de familia ni legalmente ( ya que se ven sometidos a un período de prueba o de acogimiento preadoptivo hasta que se arreglen los trámites jurídicos), ni emocionalmente. Afortunadamente, el aspecto emocional se suele solventar más rápidamente que el jurídico, y pronto se crean lazos afectivos entre las dos partes directamente implicadas en el proceso.
Aunque no todo es tan bonito, y en los casos de adopciones de niños un poco más crecidos las cosas pueden empeorar notablemente, ya que normalmente estos niños ya habían establecido sentimientos de pertenencia a otra familia, quizás puedan desarrollar comportamientos difíciles de tratar para personas que no son precisamente profesionales en la materia, ya que a veces el amor no les basta a estos padres. ( Por esto se dedicará más adelante un capítulo al apoyo profesional que reciben los padres en estos casos “difíciles”.)
Normalmente estos niños han aprendido, por sus propias vivencias, a temer a los adultos, por lo que pueden desconfiar de sus nuevos padres, resistirse a su nueva forma de socialización etc. En estos casos, la superación del problema solo se conseguirá si los padres mantienen claras sus ideas, actitudes y afectos, al mismo tiempo que entienden que las circunstancias que está viviendo el niño no son nada fáciles de sobrellevar, ya que supone el adaptarse a una realidad completamente nueva.
Informar de la condición de adoptado
El informar al niño de su condición de adoptado es un duro reto para los
padres, aún así, es algo que todos van a tener que afrontar antes o después. Las principales cuestiones son cómo decírselo, en qué momento de su vida, qué decirle al respecto, consecuencias...
El proceso de revelación presenta características muy diferentes según las condiciones en las que se haya adoptado al niño, así como la personalidad de éste, pues no es lo mismo una adopción en los primeros meses de vida, que una hecha unos cuantos años más tarde, ya que en estos casos el niño es consciente de su condición de adoptado.
Sea como fuere el caso, los padres tienen que decidir y plantearse una estrategia a seguir para que las consecuencias sean lo menos traumáticas posibles para el niño y para ellos.
La información que se vaya dando al niño, tiene que depender de su nivel de desarrollo, y suele recomendarse a los padres que empiecen el proceso de revelación entre los 2 y los 4 años, ya que es un período en el que los niños reciben la información con bastante tranquilidad y naturalidad. Además, los niños preescolares tienen ideas poco complejas sobre lo que es el concepto de familia, por lo que saber su condición no les planteará, en principio, ningún problema.
Pero las cosas cambian a partir de los 7 u 8 años, ya que el niño vive un momento de su vida en el que sus capacidades intelectuales le van a permitir tener una representación más compleja de la familia, y es más consciente de lo que significa ser adoptado.
Ahora va entendiendo muy bien lo que es una familia adoptiva y los lazos que los unen, pero al mismo tiempo, entiende también que si tiene una familia nueva es porque antes había tenido otra, por lo que surgen los primeros intereses por conocer sus orígenes, y en muchos casos a sus padres biológicos.
Al llegar a la adolescencia, se volverán a producir cambios en el proceso de revelación, siendo esta quizás la etapa más difícil, ya que esta etapa de sus vidas supone la formación de una identidad y la construcción del “YO”.
Esta etapa implica tanto reflexión sobre el pasado como sobre el presente y el futuro, y los chicos adoptados tendrán que incorporar a esa nueva identidad su condición de adoptados, lo que implica una referencia a sus familias de origen.
Las dificultades específicas de la adolescencia respecto al status adoptivo varían según los casos, dependiendo, como ya se ha dicho anteriormente, de la edad en la fue adoptado, las experiencias previas etc.
Tras la revelación, para algunos las cosas no serán muy diferentes a como eran antes, pero para otros esto supondrá un gran trauma, lo que puede desembocar en el fracaso de la adopción y su consiguiente vuelta a un centro.
Además, el hecho de que el chico quiera conocer sus orígenes o a sus padres, supondrá un reto para los padres adoptivos por las consecuencias que ello les puede acarrear.
Con respecto a la búsqueda de sus orígenes o de sus padres biológicos, hay que señalar que en España la ley protege la intimidad y la identidad de las mujeres que abandonan a sus hijos. Los niños que se interesen por sus orígenes tienen derecho a conocerlos, pero solo pueden tener acceso al expediente a partir de los 18 años. Los padres adoptivos no están autorizados para buscar esa información.
La búsqueda suele ser muy difícil si la madre biológica no ha dejado huellas. En este caso, la recopilación de datos es imposible y el adoptado solo puede esperar que la madre natural se ponga en contacto con él.
En 1996, el Defensor del Pueblo propuso la creación de un archivo de filiación, y en Madrid, unos adoptados fundaron una asociación para encontrar los orígenes de las personas abandonadas.
Además, la Convención sobre los Derechos de los Niños estipula que “la filiación de un niño le pertenece tanto a él como a sus progenitores” (Audusseau- Pouchard, M. [1997] ). Todo ser humano tiene derecho a saber quién le ha concebido, y sería un crimen negárselo, ya que lo oculto puede impedir su desarrollo.
Por diferentes razones, muchos padres adoptivos temen los efectos de la revelación. Tienen miedo a que el niño los rechace, o no se atreven a hablar sobre los orígenes del niño porque presentan dificultades para manifestar sus carencias, la esterilidad también tiene un gran peso a la hora de aceptar que el niño no ha nacido de un acto sexual. Para el pequeño, en cambio, la revelación es primordial, ya que ha de construir su propia historia aunque esta sea incompleta.
Visión de la familia sobre sí misma
Este apartado se refiere a la percepción que de sí misma tenga la familia
como igual o diferente a las demás. Lo que debería de primar en estas familias sería, aunque parezca contradictorio, el rechazo de la diferencia y la aceptación de la diferencia.
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El modelo de rechazo de la diferencia correspondería a las familias que tratan de actuar como si en ellas no hubiera nada de especial por el hecho de ser adoptivas: se hacen esfuerzos por ignorar la situación adoptiva tanto en la vida cotidiana y en la relación con el adoptado, como en las relaciones sociales; esta familia se supone que está poco abierta a la comunicación con el niño en lo que respecta al tema de la adopción.
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El modelo de aceptación de la diferencias se relaciona con el reconocimiento del carácter espacial de algunas de las características de las familias adoptivas: los padres creen que su familia es en algunos aspectos diferente, y se sienten totalmente cómodos en un ambiente en el que la comunicación con el adoptado con respecto al tema de la adopción, es de lo más corriente.
Algunos estudios recientes, han demostrado que cuanto más extremo es el rechazo de la diferencia de la familia adoptiva, peor va a ser su desarrollo y funcionamiento. Por el contrario, una familia que acepta la diferencia tendrá un mejor clima familiar.
Como aspecto señalado dentro de este apartado, cabe destacar que los retos a los que diariamente se enfrentan las familias adoptivas son importantes, aunque la gran mayoría encuentra la forma de hacerles frente, y señalan que a pesar de todas las dificultades encontradas tanto en el proceso como en la adaptación, todo ha valido la pena al ver la felicidad que la adopción ha traído a sus vidas.
5.3-DINÁMICA FAMILIAR EN LAS FAMILIAS ADOPTIVAS.
Ya sean adoptivas o “normales”, todas las familias se caracterizan por tener un cierto estilo de relación dentro de ellas, y esto es lo que se denomina dinámica familiar.
El hecho de que este punto sea importante dentro de la temática del trabajo que estamos realizando se debe a dos causas fundamentales:
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La primera es que existe un cierto tópico de acuerdo con el cual las familias adoptivas tienden más a la “ blandura “ educativa.
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La segunda, es que dados los retos específicos a los que se tienen que enfrentar por su condición de adoptivas, es interesante estudiar si a pesar de todo, su dinámica familiar dista mucho de la de las otras familias.
Existen muchas formas de analizar esta dinámica, pero una de las más completas es aquella en la que los estilos de educación familiar se definen en función de la forma que cada hogar tiene para combinar las dimensiones de afecto y comunicación, y de disciplina y control.
Uno de los obstáculos a la hora de analizar este aspecto, es la escasa información que sobre él se puede obtener, por lo que es muy difícil plantear ahora aquí, los procesos internos de las familias; aunque ello sería de gran importancia ya que influye notablemente en el desarrollo del adoptado y en la vida familiar cotidiana.
Centrándonos ya en el tema en cuestión, comenzaremos diciendo que la literatura de investigación referida al tema, plantea la importancia determinante de las buenas relaciones padre-hijo en el proceso adoptivo.
Los estudios realizados al respecto, reflejan que el grado de cohesión interna y adaptabilidad en las familias no adoptivas era semejante, o incluso mayor, que en las no adoptivas.
Citando investigaciones realizadas en España en los últimos años, cabría decir que en las familias adoptivas hay una gran presencia de afecto, tanto de los padres a los hijos, como de los hijos a los padres.
En relación con las normas, la mayoría de los padres adoptivos le da bastante importancia, y están de acuerdo en que se impongan ya desde edades tempranas. En lo que las estadísticas muestran un mayor desacuerdo, es en la aplicación de esas normas: algunos padres creen que en cuestiones de disciplina es mejor pasarse por exceso que por defecto, otros piensan lo contrario; algunos creen que castigar es mucho más eficaz que dar explicaciones, otros todo lo contrario; hay quienes piensan que un azote a tiempo resuelve muchos problemas, otros todo lo contrario. En general, los hijos adoptivos son obedientes y no muy reticentes a adaptarse al control.
En lo referente a los padres, su edad en el momento de la adopción también es un factor importante ( menos comunicación, expresión de afecto, o más disciplina cuanto más mayores son), también merece mención el nivel educativo ( a mayor nivel de estudios más expresión de afecto, menos imposiciones, etc.).
En los hijos también se observan diferencias relacionadas con la edad (cuanto mayores son, menos implicaciones tienen con los padres), cuantos más problemas presenten los niños, menor expresión de afecto tendrán, y mayor la tendencia a la disciplina estricta.
La dinámica familiar en las familias adoptivas, parece ser satisfactoria en todos los aspectos, con una presencia generalizada de afecto, y con un acuerdo generalizado respecto a la importancia de las normas, aunque varía la forma de aplicación de éstas.
Lo predominante en estas familias es, por lo tanto, un clima de afecto y de compromiso mutuo entre ellos.
5.4-LA EDUCACIÓN DE UN NIÑO ADOPTADO
Para comenzar este artículo, empezaremos citando una cita del doctor francés Michel Soulé, que dice así: “ Son los padres los que fantasean respecto a la educación de un hijo adoptado, por lo desconocido del origen, de la herencia probable o del porvenir incierto del niño. Los padres adoptivos se preguntan muchas cosas, pero son las respuestas adecuadas las que, en un sentido u otro, marcarán el psiquismo del niño adoptado. Son ellos los que le darán un sentimiento de seguridad o de angustia latente, y eso dependerá de lo que el niño perciba de la actitud de sus padres.” ( Audusseau-Pouchard, M. [1997] ).
Lo que más importa en el desarrollo de un niño adoptado, es el comportamiento de los demás, que él observará y tomará como modelos.
Algunas personas ajenas al tema de adopción y sin conocimientos para emitir juicios, achacan el fracaso de un niño al hecho de ser adoptado.
Hoy en día, el ser adoptado, no plantea ningún problema ni para el niño ni para su familia, ya que la integración de los niños adoptados está cada vez más tolerada y es más fácil. Aunque como pasa siempre, aún hay quien considera a los adoptados como personas vergonzosas y poseedoras de una marca imborrable de por vida.
El que el niño crezca en un ambiente como este, caracterizado por la intolerancia, puede dañarlo, y provocar en él una visión de él mismo como alguien diferente y excluído.
Este argumento es totalmente falso, ya que aunque la herencia pueda influir en el progreso del niño, serán su educación y formación los que determinen su personalidad.
Lo que los padres tienen que tener en cuenta, es que ningún padre, sea adoptivo o natural, puede ser un padre perfecto. Todos los padres cometen errores y tropiezan en cuestiones referentes a la educación de los niños, pero es algo totalmente normal, por lo que no deben culparse ni unos ni otros.
En el caso de los padres adoptivos a lo mejor este caso está más acentuado, ya que los largos años de espera que dura el proceso, pueden crear en ellos una percepción exagerada de su función.
El largo tiempo de espera, hace que en muchos casos los padres adoptivos se informen exhaustivamente de la educación de niños desamparados, lo que tiene carga positiva y negativa, ya que puede romper la espontaneidad de las relaciones y desencadenar exigencias difíciles de entender para el niño.
Lo que está claro, es que todos los niños, adoptados o no, pueden preocupar, y de hecho preocupan, a sus padres un día u otro; pero esto se acentúa en los niños adoptados, ya que su personalidad ha sido truncada al inicio de la vida. Por eso un niño adoptado puede vivir momentos difíciles de afirmación de sí mismo, sobre todo en la adolescencia, cuando tiene la necesidad de identificarse con su pasado, y por ello, reclama información sobre sus orígenes.
Un punto que los padres adoptivos tienen que tener en cuenta es que el niño adoptado sabe que ha sido deseado, incluso demasiado, y que siempre se puede apoyar en este amor. Esto se resume muy bien en la frase de Camille Olivier: “ Soy adoptado, lo que quiere decir que mis padres me quieren” ( Audusseau-Pouchard, M. [1997] ). La aceptación por parte del adoptado de su condición, es lo que lleva a que las dificultades desaparezcan y permite que se defienda ante las circunstancias adversas de la vida.
Por otro lado, la sociedad también se tiene que dar cuenta y aceptar que un niño adoptado es igual a los demás, y evitar actitudes intolerantes y xenófobas, ya que un niño adoptado no puede ser feliz si ve que la sociedad lo trata como un ser diferente, y es víctima de piedad, lástima o rechazo.
5.5-DIVERSIDAD DE PROBLEMAS EN LAS FAMILIAS ADOPTIVAS
La adopción, y todo el proceso que esta conlleva tanto antes como después de la llegada del niño, es una prueba ardua para los padres, e incluso para el propio niño, que está llena tanto de tensiones como de satisfacciones; aunque si le preguntamos a los padres, todos los problemas se olvidan y minimizan cuando ven a sus hijos.
Al pensar en el buen resultado de una adopción, se carga la responsabilidad de este a una de las dos partes, y no se para a pensar en que es un proceso en el que existen responsabilidades comunes por parte de unos y otros.
Normalmente se tiende a pensar que el que las cosas vayan bien depende de los padres y de la educación que le van a dar al niño; o bien dependan de las condiciones en las que el niño fue adoptado, pero no se vislumbra la posibilidad de una interacción entre ellos en lo que respecta al buen funcionamiento de la familia. Para un correcto análisis hay que juntar características de los padres con las de los hijos.
El análisis de riesgo de los posibles problemas de una familia adoptiva se podría basar en lo siguiente:
Hay dos dimensiones: la de los padres adoptivos y la de los niños adoptados.
En cada una de estas dimensiones hay dos polos: uno de alto riesgo y otro de bajo riesgo.
En los padres el alto riesgo tiene que ver con expectativas inadecuadas (esperar del niño logros o capacidades que no coinciden con sus posibilidades reales), con la incapacidad para manejar la situación de conflicto y tensión ( la conducta oposicional del niño, su resistencia al control...), con actitudes poco favorables a su expresión de afecto y comunicación, y finalmente, con la escasez de apoyos sociales.
En los hijos adoptivos, el alto riesgo está asociado a problemas graves de su experiencia anterior, con la institucionalización prolongada, con la presencia de conflictos graves, etc. En general, todos estos factores de riesgo tienden a estar relacionados con la edad en la que el niño ha sido adoptado, ya que cuanto mayor sea, más problemas y conflictos tendrá a sus espaldas.
Los datos obtenidos de diferentes estudios sobre los factores de riesgo en familias adoptivas son muy favorables. Parece que los niños adoptados están desarrollándose de manera muy satisfactoria, y las relaciones familiares son, en la mayoría de los casos, muy positivas. Sin duda, hay que tener en cuenta también a una minoría que no está contenta con su situación pero que no dejan de ser los menos.
Testimonio
Como prueba de los problemas que trae consigo la no certeza del abandono si, por ejemplo, el abandono del niño aún no está del todo aclarado, plasmamos aquí un artículo de periódico en el que se plantea este problema, y aunque aquí se está viendo desde la perspectiva del padre biológico, sirve de ejemplo para lo que queremos reflejar (como testimonio que es lo transcribiremos textualmente tal y como lo sacamos del periódico para después analizarlo en la sección correspondiente del trabajo):
D.R.M., de trece años, y su hermano F. de tres, llevaban dos años internados en el colegio de La Milagrosa de Carballo, desde que su madre abandonó el hogar y su cuidado a consecuencia de su dependencia de las drogas. Desde entonces, su padre, que trabaja como músico, los visitaba todos los fines de semana, hasta que recientemente le comunicaron que se los habían llevado a otro centro. Responsables de La Milagrosa dijeron que quienes deciden a dónde van los niños son los miembros del Servicio de Protección al Menor, y que ellos tampoco saben a dónde se los llevaron.
El hombre ha interpuesto una denuncia en el Juzgado de Carballo, puesto que se dirigió a la consellería para pedir alguna explicación y aún no ha recibido respuesta alguna.
Esta no es la primera vez que el cantautor coruñés envía un escrito a un organismo oficial. Al poco tiempo de ingresar sus hijos en el centro de Carballo, el padre se enteró de que los responsables de la consellería le habían retirado la custodia de sus hijos y no le habían mandado ningún documento al respecto. “ Me enteré por casualidad de que me habían retirado la custodia y envié un recurso a la asistente social y a la consellería, y nunca he recibido contestación alguna”, comenta el músico.
Por su parte, responsables de la Consellería de Familia manifestaron que la decisión del traslado de los niños se realizó conforme a una decisión del juez y del fiscal del servicio de Protección al Menor.
Al parecer fue la propia hija quien solicitó por escrito que fueran adoptados por una nueva familia. Una vez iniciados los trámites se trasladó a los niños a otro centro y se cortó el contacto con el padre natural, al que se le mandó una notificación explicando lo sucedido.
El hombre desconoce todo este asunto que aduce al organismo oficial, y afirma que sus hijos nunca solicitarían irse con otra familia porque lo que querían era irse con él a su casa. Además, “ tengo muchos hermanos y familiares que estarían encantados de cuidarlos, y no es necesaria ninguna familia adoptiva”.
Según el padre de los dos niños, “La consellería no tiene derecho a llevárselos sin mi autorización porque yo soy el tutor legal”. Además, acusa a los responsables del Servicio de Protección del Menor de realizar “ un acto criminal por llevarse sin permiso a mis hijos”. Por ello, afirma que este asunto es “ tan extraño que parece estar relacionado con la trata de niños”, y que esta no es la primera vez que escucha algo sobre menores ingresados en centros de acogida que desaparecen.
En una carta enviada al presidente de la Xunta de Galicia, el padre de los niños explicaba a Manuel Fraga todo el asunto, además de informarle del trato recibido por los miembros del Servicio de Protección del Menor de la Consellería de Familia.
El cantautor manifestó que, “ imaginándome que tal hecho pudo ser producido por las autoridades de la consellería, presenté un escrito en dichas oficinas exigiendo algún tipo de explicación acerca del paradero de mis hijos, de lo que como siempre han hecho caso omiso”.
Por el momento, el músico ha interpuesto una denuncia y tiene todo el asunto en manos de abogados para que se utilicen todas las vías legales posibles y tratar de conseguir así que le devuelvan a sus hijos.
( Lorenzo, A. [1999]: “ Un coruñés denuncia a la Consellería de Familia por la “desaparición” de sus hijos”. La Voz de Galicia, 8/1/2000. )
5.6-POSIBLES FRACASOS DE LA ADOPCIÓN
Aunque hay cierta reserva a la hora de hablar de los fracasos de la adopción, hay que reflejar que existen y que pueden tener consecuencias dramáticas para los niños.
La mayoría de estos fracasos se deben a un cúmulo de razones y su origen está normalmente en una adopción mal preparada.
Hay diversas causas de los fracasos que podrían resumirse en: el error de vocación, la edad y los errores en la educación del niño.
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El error de vocación: hay solicitantes que aunque bien preparados y asumiendo lo que van a hacer, se equivocan respecto a sus verdaderas motivaciones. En la mayoría de estos casos, estas personas son conscientes de su incapacidad, pero siguen el proceso y al final no aceptan al niño que se les confía. En este sentido, hay que machacar el hecho de que la adopción no va a ser la solución a un problema de esterilidad, ya que hay que trabajar el duelo del niño biológico que no se tendrá.
Además, cada vez más gente renuncia a la posibilidad de tener un hijo por decisión propia, el peso de la sociedad disminuye, y se acepta que una pareja sin hijos pueda sentirse plenamente realizada.
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La edad: una causa del fracaso puede ser la diferencia de edad entre padres e hijos. Algunos hijos adoptivos se quejan de que por su edad, sus padres habrían desempeñado mejor el papel de abuelos. Si a esto unimos la carencia de lazos de sangre, el problema se acentúa mucho más. Además, los adoptantes mayores, acostumbrados a la independencia, tienen más dificultades para aceptar que un tercero entre en sus vidas.
La edad del adoptado también puede acarrear problemas, ya que los niños mayores pueden no aceptar su nueva condición y asirse a lo que han vivido anteriormente. Además, el hecho de haber cambiado varias veces de familia o de institución dificulta su equilibrio emocional en gran medida.
Otros adoptantes, al contrario, se vuelven pasivos dejando que el niño actúe con plena libertad.
Muchos niños, en el momento de la escolarización, presentan retrasos o deficiencias intelectuales, por lo que necesitan de la ayuda de sus padres adoptivos para superar esta etapa.
Cuando los padres se fijan demasiado en los posibles caracteres hereditarios del niño, muestran una clara tendencia a dramatizar cualquier tontería que haga el pequeño, e imponen normas estrictas de educación, y creen que todas las reacciones del niño que no entienden son debidas a sus padres biológicos. Hay que tener en cuenta que el niño normalmente no tiene una buena imagen de sus progenitores, lo que hace que se autodesestime.
La ruptura demasiado brusca con la familia de acogida puede hacer que el niño lo vea como un abandono más en su vida.
Para muchos adoptados puede ser difícil asimilar que han sido comprados como un objeto precioso, y consideran su adopción como una mera transacción financiera.
Finalmente, ignorar su condición de adoptado puede ser una de las causas más importantes del fracaso para el niño. El adoptante debe conocer los orígenes y la procedencia del niño para que se pueda desarrollar con total normalidad. En caso contrario, el descubrimiento repentino podría provocar reacciones graves y totalmente opuestas a su felicidad y equilibrio.
5.7-CRÍTICAS DE LOS ADOPTANTES CON RESPECTO AL PROCESO DE ADOPCIÓN
En este apartado recogeremos las críticas más frecuentes que los adoptantes y profesionales hacen al proceso de adopción. Estas críticas se dividen en:
- El tiempo de espera es una de las pesadillas más frecuentes entre los solicitantes. La mayoría de ellos ya no son jóvenes cuando empiezan el proceso y después de decidir adoptar aún tardan muchos años más en conseguirlo, por lo que su edad a la hora de recibir al niño puede plantear algún problema como los ya mencionados antes. Muchas veces, debido a la lentitud administrativa han de renunciar.
Algunos consideran que se tendría que especificar desde el principio la duración de los trámites para evitar muchos problemas actuales.
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El trato recibido: Los adoptantes, aunque entienden la necesidad de averiguar y exigir garantías, denuncian el exceso de papeleo y trámites que hay que realizar. También se denuncia el trato recibido a la hora de realizar las entrevistas y el inmiscuirse demasiado en la vida íntima de los adoptantes.
Se critica también la falta de humanidad de sus interlocutores, que analizan fríamente las cosas y no respetan en absoluto la intimidad.
Consideran que la administración no solo no les ayuda, sino que les entorpece.
- Los requisitos: las quejas se refieren a que estos requis¡tos son anticonstitucionales y restrictivos.
Los adoptantes muy a menudo mencionan que el principal problema del diálogo con la Administración es de carácter político, ya que la adopción internacional de niños de otras razas, molesta a algunos políticos reacios a dar la nacionalidad española a estos niños. Esto se debe a actitudes xenófobas de carácter nacionalista.
Otros requisitos criticados son el establecimiento de una edad límite para la adopción de recién nacidos, la negación de la adopción a parejas en proceso de reproducción asistida o que han perdido un hijo, impedimentos económicos, etc.
- Las entrevistas con los profesionales: se critica la no especialización de los profesionales, por lo que desconocen las características particulares del proceso. Los tests no tienen una finalidad específica en lo que al tema de la adopción se refiere. También se demanda el poder recibir una copia del informe psicosocial, alegando falta de transparencia por parte de la Administración.
- Las críticas de los profesionales: a veces concuerdan con las de los adoptantes, pero no siempre es así.
Plantean la escasa o nula capacidad de los adoptantes para aceptar casos problemáticos, ya que el amor no es suficiente en estos casos;
Los profesionales denuncian sobre todo la falta de recursos, ya que están saturados de trabajo y no tienen medios para atender todas las demandas.
Otros se preocupan por el aumento de embarazos en mujeres jóvenes, lo que provocará más abandonos.
Por otra parte, los jueces se quejan de las excesivas trabas para que el niño sea registrado en España.
- La adopción internacional: la principal queja en este sentido es la falta de información al respecto, lo que fomenta el caer en las trampas de las redes ilegales.
También se denuncia a la Administración por obligar a los solicitantes a actuar clandestinamente por mediación de las agencias, lo que les resta libertad de acción, y plantea el tener que pagar unos precios prohibitivos por los servicios realizados, cuando la tramitación personal de los expedientes es mucho más barata.
Otro impedimento es la imprecisión de la duración del proceso, haciendo especial hincapié en la desesperación que les causan los cambios de requisitos que algunos países imponen unilateralmente en el curso de un trámite.
5.8-APOYO PROFESIONAL A LAS FAMILIAS ADOPTIVAS
El grado de apoyo social y profesional que reciben los padres adoptivos es uno de los factores de riesgo tratados anteriormente. Ahora nos vamos a centrar en ese apoyo profesional que las familias adoptivas tanto necesitan.
La legislación actual española, confiere a la administración pública la responsabilidad de llevar ante las instancias judiciales las propuestas de adopción de menores. Para poder ejercer esa función, la entidad pública de la que se trate dispone de unos equipos técnicos que son los que reciben las solicitudes, hacen una valoración de los niños disponibles, etc. Estos profesionales son el nexo de unión entre los solicitantes y la entidad pública.
El funcionamiento de los equipos técnicos, se ha basado casi exclusivamente en la valoración de niños y padres, y en la formulación posterior de la propuesta de adopción. Fuera del foco de acción quedaban todos los aspectos relacionados con el apoyo a los protagonistas del proceso. Este apoyo debería situarse antes y después de que el niño se incorpore a la familia. El apoyo será muy necesario, ya que algunos padres se encontrarán con retos específicos para los que no están preparados, y que solo podrán superar con ayuda profesional.
El modelo de selección de familias imperante en España es el de selección-valoración: los equipos técnicos reciben las solicitudes de adopción, hacen el estudio de las familias, y si lo consideran oportuno llevan a cabo la propuesta de adopción. Aunque en general la valoración de estos equipos es positiva, cuando se profundiza en aspectos concretos, su actuación flaquea en algunas cuestiones. Por otra parte, los padres no ven a estos equipos como profesionales a los que recurrir en caso de tener alguna complicación, y es muy improbable que se pongan en contacto con ellos para pedirles ayuda o asesoramiento.
Todo lo relacionado con el apoyo profesional en materia de adopción, necesita una revisión profunda, y especialmente si se tiene en cuenta que hasta no hace mucho, la mayor parte de las familias adoptaban hijos pequeños, de la edad que normalmente deseaban. Pero la situación ha cambiado drásticamente en los últimos años, a mayor demanda de niños pequeños, menor “oferta” hay. Cada vez más, los que deseen adoptar tendrán que inclinarse por las adopciones especiales o por la adopción internacional. En ambos casos se plantearán a la familia retos adicionales a los habituales, por lo que sería razonable que si aumentan las dificultades aumenten también los recursos.
Cabe destacar también, que los padres con menos recursos personales (no económicos), son los que están recibiendo niños con más necesidades, debido a razones que ahora no importan. Esto nos lleva al hecho de que todo proceso de adopción debe de ser replanteado en profundidad, y no como un mero problema de selección, sino también de capacitación, formación e información a las familias. Dados los acelerados cambios que se están dando en el campo de la adopción, si estas transformaciones no se dan pronto, probablemente los problemas aumenten ya que se están aumentando los factores de riesgo.
6. ADAPTACIÓN ESCOLAR DEL MENOR
Muchos de los niños que están abandonados son como dice Henry Abuin: “fóbicos escolares, fobias que suelen estar justificadas por dificultades específicas de aprendizaje: dislexia, disortografía, bloqueamientos autocondicionados por la huella de recuerdos traumáticos...
Cada niño suele tener unos problemas particulares de inadaptación escolar, pero todos coinciden en lo mismo; desmotivados y despreocupados acuden a clase cuando quieren.
De esta manera, los educadores para combatir esta inadaptación y que los niños reanuden su aprendizaje, deben motivarlos con métodos vivos, concretos y activos pero sobre todo que les ayuden a reflexionar, a superar obstáculos, a hacer y comprobar hipótesis; de una forma libre, sin que se encuentren oprimidos para así lograr un resultado positivo.
Esta visión la refleja el autor: “muchos de estos niños que habían sido relegados al fondo de la clase y cuyo profesor se había desinteresado de ellos, se dedican voluntariamente a trabajar en el nuevo medio que les ofrecemos por el sólo hecho del ambiente que allí encuentran: trabajo en pequeño grupo, ausencia de competición...”
Cabe destacar que para ayudar a estos niños a adaptarse de nuevo a la adaptación escolar, los educadores realizan numerosas actividades prácticas como talleres, aula audiovisual, etc. Para que motiven a los niños a aprender contribuyendo así a su reeducación.
7. TESTIMONIOS DE EXPERIENCIA ADOPTIVA
Decidimos recoger cuatro testimonios de la experiencia adoptiva de personas cuya situación familiar es muy distinta. Todos los testimonios afirman que el esfuerzo que pasaron para llegar a adoptar ha sido recompensado con creces. Estos cuatro testimonios los hemos escrito tal cuál lo hizo el autor del libro, Audusseau. Pouchard. M, con el fin de reflejar la dura realidad del proceso de adopción.
7.1.- EL TESTIMONIO DE SONIA:
En el verano de 1996, Sonia adoptó una niña de quince meses en Guatemala. Sonia es soltera, de nacionalidad inglesa, tiene cuarenta y siete años, y hace veinte que vive en España. Pasó mucho tiempo desesperada a causa de las pesadas peripecias del proceso de adopción, ansiando el día del encuentro con su hija. Con mucha franqueza y ternura contó su aventura, en especial los primeros pasos, con la pequeña, una niña encantadora pero desconocida.
“Al principio, fue una terrible mezcla de emociones; había aceptado adoptarle sin saber casi nada de ese bebé. Mi abogado me había dicho << Usted debe hacer el viaje para cerrar los últimos trámites con el Gobierno guatemalteco pero no es seguro que puede volver con la niña a España>>. Me fui a Guatemala con toda la ropa, los pañales, etcétera. Cuando llegué al país, me alojé en un hotel y al día siguiente, cuando aún no me lo esperaba, una pareja se presentó en mi habitación con la niña. La mujer que la llevaba en brazos lloraba porque se había ocupado durante quince meses y, por supuesto, habían nacido entre ellas lazos de cariño. Fue un momento de pánico para mí, porque no podía imaginar que esa niña fuese mía, sino una pequeña adorable, independiente, con su vida, sus gustos, sus deseos y que sobre todo no me conocía.
La niña había pasado mucho tiempo con su familia de acogida y yo tenía miedo de no saber tratarla y respetar sus costumbres. El primer día fue espantoso porque estaba sola y, además, la niña no paraba de llorar y no quería comer porque no quería quedarse conmigo. Estaba perdida y llamé a mi hermana para que emprendiera el viaje a Guatemala para ayudarme. Así fue... La primera noche, finalmente, la niña se durmió pero de cansancio y de pena. Estaba muy angustiada porque la ruptura con la familia de acogida había sido brutal, terriblemente triste, y ahora, la niña se encontraba conmigo, una persona extraña y físicamente diferente a aquéllas con las que estaba acostumbrada a vivir. Además, le hablaba en un idioma, el inglés, que no entendía. Era un verdadero trauma para la niña.
El segundo día, el bebé se encontró mejor, y empezó a comer, y los días siguientes, poco a poco, nos fuimos acostumbrando la una a la otra, El amor maternal no es un sentimiento automático, no se puede apretar un botón para activarlo, y durante dos o tres meses consideraba a la niña como una persona que me habían confiado, pero no la veía como mi hija. Durante meses aprendemos a conocernos y compenetrarnos antes de aceptarnos. Hasta dos o tres meses después de vivir conmigo, la niña no empezó a llamarme mamá. Entonces fue cuando la relación nació de verdad entre nosotras.”
Sonia considera que conscientemente su hija no tendrá recuerdos de su primera infancia en Guatemala, pero dice: <<Son quince meses de su vida, que existen para siempre, que la han marcado, que tendrán influencia en su personalidad y que no se pueden borrar. Es la vida de mi hija y ese tiempo le pertenece>>.
En este sentido, Sonia ha decidido que cuando su hija esté en la edad de comprender, le dirá que ha sido adoptada y le contará su pasado. Sonia explica: <<Hay dos evidencias en nuestro caso: primero, mi hija verá que soy diferente a ella porque soy rubia, grande, con ojos azules, y ella es pequeña, morena, y con los ojos oscuros, y segundo, en mí caso no hay un papá. Le diré que ha sido adoptada, pero sobre todo que su madre no quiere hacerle daño, que no la abandonó, sino que buscó a alguien que cuidase de ella.
Más tarde haremos un viaje a Guatemala para que conozca sus orígenes>>. Y añade: << Mi hija tiene herencia, una historia cultural que quiero respetar. En casa, tengo libros, productos artesanales, vestidos de Guatemala. Mi hija tiene derecho a ese legado. Yo se lo debo todo a mi hija y ella no me debe nada>>.
Sonia se preocupa tanto como todos los padres, sean biológicos o no, y tiene miedo de no ser una buena madre. Dice: <<Quiero darle todo para que sea una persona equilibrada, feliz, y que pueda realizarse plenamente>>. Como madre adoptante expresa el miedo que todos los adoptantes muestran: <<Tengo miedo de que mi hija me rechace el día que sepa que no soy su madre biológica, que me diga que no quiere vivir conmigo y que quiere volver con su madre de origen.
7.2.- EL TESTIMONIO DE JORGE:
Jorge y su esposa, María, adoptaron dos niños, uno en Nepal y otro en Nicaragua. Jorge considera que su experiencia resultó <<una joya, una cosa perfecta>>, aunque reconoce honestamente que al principio no estaba muy decidido a adoptar: <<Fue mi mujer la que se encargó de todo el proceso, porque yo trabajaba mucho, y, además, me lo miraba de lejos, diciéndome que si no tenía hijos no pasaba nada>>.
Para Jorge, todo cambió cuando se fue con su pareja a Nepal a buscar a su primera hija: <<Mi vida cambió en los primeros momentos del encuentro con mi hija. La primera vez que la vimos estaba sucia, dormida, y su ropa, desecha. Me pregunté lo que realmente nos había caído; la lavamos, la cambiamos, pero aún no me daba cuenta de lo que pasaba. El amor paternal no e s un sentimiento innato, aunque inconscientemente una pequeña voz me decía: fíjate porque es tuya. La verdad es que no teníamos tiempo para reflexionar porque aún teníamos que acabar el proceso de adopción y nos faltaba un papel para cerrarlo. Me di cuenta de que era mi hija cuando volvimos a España y reanudamos una vida normal. En Nepal, eran circunstancias excepcionales, muy diferentes a nuestra vida, como soñar despierto>>.
Los niños viven hoy en día totalmente felices, y Jorge explica que tiene los mismos temores que los padres biológicos y que quiere enseñar a sus hijos un cierto sentido de la vida. <<Tenemos un vínculo con los países de origen de los niños totalmente espontáneo y normal. Hablamos mucho de los dos países. Yo quiero que mis hijos sepan de sus orígenes. Tenemos contacto con otros padres adoptivos y con sus hijos, para que nuestros niños no se sientan diferentes. La multirracialidad esta ahora presente en España, y debo decir que la gente, en general, entiende mejor la adopción de lo que se puede imaginar>>.
Después de la primera adopción, Jorge y otros adoptantes que se sentían en deuda con Nepal han fundado una asociación que difunde ayuda humanitaria en ese país asiático por mediación de algunas organizaciones no gubernamentales que trabajan allí. Así, la asociación Amics del Nepal apadrina niños y colabora con Maiti Nepal, una organización que se dedica principalmente a salvar niñas nepalesas robadas, vendidas o explotadas para divertimento del turismo sexual en el país vecino, la India. Además, Maiti Nepal gestiona programas de información, sobre todo rurales, para que las familias conozcan los riesgos del tráfico infantil.
7.3.- EL TESTIMONIO DE ALICIA:
Alicia y su marido tienen dos hijos biológicos, y en el verano de 1996, adoptaron un niño de año y medio procedente de la isla de Madagascar. Después de dos embarazos biológicos Alicia tuvo problemas para quedarse de nuevo embarazada, pero por propia decisión no quiso someterse a las técnicas de reproducción asistida. Finalmente, la pareja decidió adoptar; empezaron los trámites con los diferentes países -entre otros, Nepal, Bolivia y Colombia-, pero tuvieron que abandonar esa vía de adopción porque les pedían requisitos que no tenían como el certificado de esterilidad. Además, ambos querían adoptar legalmente y no estaban convencidos de la legalidad del proceso en algunos de los países.
Después de cuatro años de desesperación, con la ayuda de buenos amigos, la pareja decidió adoptar en Madagascar. Las autoridades del país les propusieron un niño de un año y medio, que había sido recogido por un orfanato. Cuenta Alicia:
“Aceptamos esta adopción, pero algunas semanas después recibimos la carta de una mujer, que nos preguntaba si podíamos ayudarla. Nos preguntamos cómo esa mujer tenía nuestra dirección. Finalmente, supimos que unas personas habían robado los expedientes del orfanato y se hacían pasar por los padres biológicos. Mandamos una carta al tribunal para desestimar la adopción porque desde hacía cuatro años teníamos la idea fija de dejar los trámites a la más mínima duda. Algunos meses después, algunos amigos que viajaron a Madagascar para adoptar nos llamaron desde allí para decirnos que había un niño de un año y medio que se iba a morir y que era urgente adoptarlo. Ese niño pesaba ocho kilos, sufría desnutrición, eczema y estaba infectado por una especie de tenia. En el hospital en donde había sido ingresado, no se recuperaba y decidimos pagar a la directora del orfanato para que lo cuidara en su propia casa. Mientras en España salieron las nuevas normas de enero de 1996, y tuvimos que pedir la devolución del certificado de idoneidad. Entonces el destino nos jugó una mala pasada, porque casi el mismo día que mi marido y yo teníamos la obligación que asistir a la última de las entrevistas de la Administración española para la expedición del certificado de idoneidad, uno de los dos debía viajar a Madagascar para el juicio de adopción. Nos costó encontrar un avión con plazas disponibles, pero al final me fui a Madagascar; lo peor fue que después de estar allí tuve que volver para asistir a la sesión devolutiva, y dejé a mi pequeño solo y enfermo. Fue muy duro”.
Después de todas estas peripecias, Alicia volvió a Madagascar y recuerda lo siguiente del encuentro con su hijo adoptivo.
“Me esperaba en los brazos de la directora en el aeropuerto; me puse a llorar, no era muy consciente de lo que pasaba. Él había sido mentalizado y sabía quién era yo; parecía enterarse de lo que pasaba. Los días siguientes. Por la noche, se despertaba cuatro o cinco veces, llamaba <<mamá >>, yo contestaba <<si, querido, estoy aquí>>, y se dormía de nuevo. Durante el día, me enseñaba a todo el mundo diciendo <<mamá, mamá>> mil veces. Una vez en España, el niño se acostumbró muy rápidamente y el acoplamiento entre nosotros se produjo fácilmente. Yo sabía de niños, tenía dos y por eso no me dejé impresionar; a las pocas semanas, empecé a educarle como a los demás hijos. Quienes por cierto lo han aceptado perfectamente. Es un niño encantador, muy abierto, con mucha capacidad. El hecho de haber sufrido le ha dado un carácter muy fuerte. En algunos meses, aprendió perfectamente nuestro idioma.
Alicia asegura que el niño será educado respetando sus orígenes, y la pareja y sus hijos han decidido emprender cuando puedan un viaje a Madagascar. Alicia ha comprado muchos recuerdos de Madagascar, como libros, artesanía, cintas de música, juguetes. Con mucho cariño, explica: << Hace algunos días, le enseñamos un vídeo grabado allí, cuando lo recogimos, y curiosamente le ha sentado mal. Creo que le ha despertado cosas de su pasado. Se acuerda muy bien de Madagascar, y sobre todo de la gente que lo cuidaba. En familia, cantamos canciones típicas del país y todos los niños conocen los animales de la isla>>.
Alicia y su marido han sufrido mil trabas, pero aseguran que ha valido la pena porque ven a su hijo adoptivo muy feliz. Las dificultades por las que han pasado les han llevado a una profunda reflexión sobre la adopción: << Nosotros teníamos experiencia con niños por tener hijos propios, pero se necesita una preparación especial para ser padres adoptivos, porque en la mayoría de los casos son personas que han aguantado cinco o diez años de tratamientos contra la esterilidad sin ningún tipo de ayuda y buscan más a un hijo que fantasean que a un hijo adoptivo. La Administración no debería cerrar la puerta a tantas personas que con una ayuda adecuada podrían adoptar>>.
7.4.- EL TESTIMONIO DE ALBERTO Y PILAR:
Alberto y su esposa Pilar tenían respectivamente cuarenta y siete y cuarenta y cinco años cuando adoptaron en Colombia a un niño de dos años. El pequeño, acogido en un hospital, había sufrido malos tratos, y las autoridades colombianas señalaron que tenía un expediente muy doloroso y que era un niño difícil con unas experiencias crueles. Alberto y Pilar aceptaron adoptarle y se fueron a Colombia en su búsqueda.
Pilar explica con mucha ternura: <<Queríamos dar lo mejor de nosotros mismos a un niño. Juan, hoy en día nuestro hijo, nos ha educado a nosotros y hemos tenido que aprender. >> La historia de esta adopción es ejemplar porque ni la desventaja de la edad de los adoptantes ni las particularidades de Juan, un niño que ha sufrido mucho, ha impedido que se construyera el núcleo de amor que ese niño necesitaba. Pilar y Alberto tienen pocos medios económicos, pero han luchado porque estaban convencidos de que podían ayudar a un niño abandonado. Alberto con mucha emoción y descripción explica: <<es lo mejor que nos ha pasado en la vida.>>
Los padres adoptivos de Juan recordarán siempre los sentimientos que experimentaron cuando vieron por primera vez a su hijo, aunque tienen dificultades para expresar lo que significó el momento más feliz de su vida:
“ El primer encuentro duró apenas una hora en un local del Bienestar Social colombiano, antes de que pudiéramos llevárnoslo al hotel. Juan llevaba un jersey rojo demasiado largo para él. Era muy tímido y tenía una cara muy triste. Siempre nos habíamos preguntado si el niño nos aceptaría y en que momento nos llamaría papá y mamá. Le habíamos comprado en el aeropuerto un pequeño coche y un reloj con un personaje de Walt Disney. Queríamos abrazarlo y tocarlo, pero vimos que era un poco retraído. Les dimos los juguetes y se acercó poco a poco; nos arrodillamos y jugamos un momento con él. Después, cuando apenas nos habíamos acercado, la directora del centro le dijo a Juan: <<Ahora, vete con los papás al hotel>>. Nos encontramos los tres en la calle; Juan se precipitó en la panadería más próxima y pidió todos los postres que había. La señora de la panadería nos explicó, para nuestra sorpresa, que todos los niños recién adoptados hacían lo mismo. Nunca habíamos visto un niño tan hambriento, y nos pusimos a llorar. Pero el momento más maravilloso para nosotros fue cuando algunos minutos más tarde, al cruzar la calle, Juan cogió nuestra mano y nos llamó papá y mamá por primera vez.”
Pilar añade: <<Una vez en el hotel, le dimos un baño aunque tenía verdadero pánico al agua, Por la noche, el niño había pasado tanta hambre que durante la cena se subió encima de la mesa y se lo comió todo, hasta lo que teníamos en nuestros platos. Tenía un auténtico miedo a que alguien le robase la comida, pero eso duró poco porque rápidamente se dio cuenta de que tendría toda la comida que quisiera.>> Y continua Alberto: <<Los primeros días, el niño solo quería estar conmigo, y rechazaba a Pilar. Sabíamos que su madre biológica le había torturado mucho, por lo que esperamos un tiempo, seguros de que poco a poco Pilar ganaría su confianza. Es lo que pasó.>>
Hoy en día, Juan es un niño de cinco años, equilibrado y particularmente cariñoso. Pilar explica: <<Siempre te reclama caricias, abrazos, y pide que lo llames cariño>>. Pilar y Alberto, que son muy conscientes de lo que su hijo ha sufrido, cuidan en especial el modo de decirle algo; por ejemplo, cuando el niño hace una tontería que se corresponde con su edad, la pareja trata de encontrar las palabras que no puedan dañarle. Lógicamente, de que una expresión de rechazo podría herir a su hijo y recordarle malos momentos.Pilar y Alberto están decididos a revelar a Juan sus orígenes, pero saben que lo harán con mucho cuidado porque temen que la rememoración de un paso difícil pueda ocasionarle problemas. <<Una vez -explica Pilar-, le enseñamos su álbum de fotos y nos preguntó donde estaba su mamá, su papá y su nena (tiene una hermana más pequeña), y se fue llorando.>>
8-LA ADOPCIÓN INTERNACIONAL
La adopción internacional se desarrolló en los países europeos a partir de los años 60. A principios de la década de los 80, se producían anualmente en Europa occidental, alrededor de 10.000 y 15.000 adopciones de este tipo, y desde aquello, la cifra ha ido en aumento.
En lo que se refiere a España, en 1995 se tramitaron 767 expedientes en distintos países, sobre todo latinoamericanos, y esta cifra supone el cuádruple de la de 1992.
Antes de optar por la adopción internacional, hay que conocer los problemas que supone esta vía. El adoptar un niño extranjero implica que los padres adoptivos reconozcan sus señas de identidad, y acepten sus diferencias en cuanto a color, raza y cultura. A veces, las razones que llevan a los adoptantes a recurrir a la adopción internacional, no son más que acortar el interminable tiempo de espera que supone adoptar un niño en nuestro país; con lo que se olvidan los principios morales, las leyes del país donde se acude y los convenios internacionales. Todo vale para conseguir al niño deseado, y a veces, las personas tímidas y confiadas caen en la ilegalidad. Estas personas se creen que fuera de las fronteras europeas se pueden comportar de cualquier manera, pero están muy equivocadas. Para ellos lo único que importa es conseguir al niño deseado, sin pararse a pensar en los sentimientos de la criatura, su historia o su país. Aún por encima, suelen creer que le están haciendo un favor al niño sacándolo de la miseria y precariedad en la que vive, y aunque esto sea así, nunca se tiene que considerar como un favor, ya que después el niño creerá que está en deuda con sus padres, y nada más lejos de la realidad.
En la adopción de un niño de origen extranjero intervienen dos legislaciones: la del país de los adoptantes, y la del país donde se quiera adoptar al niño. Para evitar posteriores problemas legales, hay que tener en cuenta los requisitos de una y otra. Las pautas que se deben seguir en una adopción internacional vienen dadas por los convenios, en especial el Convenio de La Haya.
Sin embargo, la aplicación de las leyes del 96, ha hecho que muchos adoptantes que comenzaron el trámite antes de esa fecha se vean en un callejón sin salida, ya que carecen del certificado de idoneidad a pesar de haber conseguido la adopción en el país de origen del niño.
Por desgracia, cada vez son más los casos de adoptantes que sufren circunstancias de irregularidades e ilegalidades en los procesos de este tipo de adopción; lo que acarrea consecuencias gravísimas para el niño que a veces, incluso es devuelto a su país.
En España, actualmente, cada comunidad tiene competencias para arreglar estas situaciones irregulares; y pueden otorgar el certificado de idoneidad o determinar que lo conceda un juez.
Para evitar esta clase de situaciones, el Ministerio de Asuntos Sociales explica: “ Por ello, conscientes de estos peligros [irregularidades o ilegalidades], los organismos responsables de la protección de menores, y las organizaciones internacionales que luchan por la defensa de los derechos del niño, abogan por la necesaria participación de los organismos de protección de menores, tanto del país de origen de los niños como de los países receptores. Solo así podrá garantizarse una adopción digna que respete sus derechos “. ( Audusseau-Pouchard, M. [1997] ).
Intervención de los organismos de protección de menores
La intervención de estos organismos en el proceso de adopción, nos
asegura que el niño que se quiere adoptar es huérfano, ha sido abandonado, o está al cuidado de alguna institución; nos garantizan además que los padres biológicos no han sufrido ningún tipo de presión a la hora de abandonarlo, sino que estaban totalmente seguros de su decisión por unos u otros motivos.
Estos organismos trabajan bajo el mando del gobierno del país receptor, y están totalmente autorizados para conseguir información sobre aspectos médicos y sociales del niño que se va a adoptar.
El Ministerio de Asuntos Sociales, ya citado anteriormente, nos da unas pautas claras sobre la función de estos servicios: “ La actuación de estos servicios en las tareas de valoración de la capacidad de las personas interesadas en una adopción internacional contribuye a: que los solicitantes sean personas idóneas para adoptar en otro país; que hayan sido informados y hayan reflexionado sobre lo que conlleva la adopción internacional; que la asignación del niño o niña a una familia, en función de las características de ambos, sea adecuada; que dichos servicios se encarguen de realizar el seguimiento de la evolución del niño en su nueva familia y país, ello en los casos en que la propia legislación del país de origen del niño exija dicho seguimiento “.
Trámites
A pesar de que un trámite de este tipo conlleva muchas más complicaciones, estos son a grandes rasgos las pautas que se deben seguir:
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Solicitud de información en la Embajada, consulado o organismo competente del país elegido. Consulta con las agencias acreditadas de cada país para comenzar los trámites.
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Petición a la comunidad autónoma correspondiente de informes que valoren la idoneidad de la familia adoptante.
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Presentación de la documentación legalizada de acuerdo con la normativa de cada país.
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Traslado de los padres al país de origen para conocer al niño.
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Inscripción del niño en el Registro Civil español.
Tras la esquematización de estos pasos, nos dispondremos ahora a
pormenorizar un poco más en los trámites que es necesario realizar:
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El primer paso sería la demanda de una solicitud, por vía telefónica, de entrevista con los servicios sociales de la comunidad autónoma donde se resida.
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En un plazo que ronda el mes, se pasaría a realizar la primera entrevista de información con los servicios de asuntos sociales de la comunidad.
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Tras esto, vendría la solicitud del certificado de idoneidad. La autorización para adoptar es imprescindible y debe obtenerse con antelación a cualquier otra diligencia. Un certificado es válido únicamente para una adopción.
El informe psicosocial para la obtención de dicho certificado es gratuito en todas las comunidades excepto en Cataluña, donde cuesta alrededor de las 108.000 ptas.
El certificado de idoneidad nacional no es válido para la adopción internacional, por lo que los adoptantes que se encuentren en esta situación deberán consultar con la administración para tramitar un nuevo certificado que les sea válido para la adopción internacional.
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El siguiente paso serán las entrevistas con un psicólogo y un asistente social que determinarán la idoneidad o no del adoptante. Pueden ser profesionales que están dentro del equipo oficial de la comunidad autónoma, o pueden ser miembros de colegios de profesionales. Las primeras entrevistas pueden tardar unos m