Adhesión al tratamiento en salud mental

Enfermería. Psicología de la Salud. Educación del paciente. Patología

  • Enviado por: M. Ramal
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas

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ADHESIÓN AL TRATAMIENTO EN SALUD MENTAL

Asignatura: Psicologia de la Salut

Curso: 1er curso del 2º Ciclo d'infermeria

Hace 16 años que de una manera u otra desarrollo mi actividad laboral en el campo de la salud mental, y una constante a lo largo de estos años ha sido y sigue siendo el ingreso por “puerta giratoria”, es decir, pacientes con diferentes patologias que una vez marchan de alta hospitalaria, vuelven a reingresar al cabo de un tiempo, con un cuadro de descompensación similar al que generó el último ingreso en nuestro centro.

¿Los motivos?, pues se me ocurren varios y diversos, aunque el que se lleva la estrella suele ser el abandono del tratamiento, también se le puede llamar no adhesión al tratamiento. ¿El porqué?, pues igual que en la anterior pregunta, ésta también tiene posibles respuestas, algunos de ellos sencillamente al haber remitido la sintomatología dejan el tratamiento, otros porque no acuden a las rervisiones periódicas para reajustar pautas en los centros de salud mental y lo abandonan directamente, otros por una falta de comprensión en la prescripción del tratamiento, lo que en ocasiones les lleva a errores en la toma del fármaco y/o a efectos secundarios no deseables, lo cual hace que también se produzca un abandono del tratamiento.

Ahora bien, ¿cómo conseguir la adhesión al tratamiento en salud mental?.

Esta es la pregunta que al plantearme el presente trabajo me surgió inmediatamente, de entrada no tiene una facil respuesta, pero creo que ante todo debo analizar algunos facotres para así encontrar puntos en los que incidir y a la vez dar respuesta a la pregunta planteada

No hay que olvidar también que la falta de adherencia al tratamiento lleva a un aumento en los costos globales de la enfermedad, tanto por el aumento de las recidivas, recaídas y los costos de su atención, como por el deterioro en la esfera sociolaboral que esto conlleva.

El fin primario al prescribirse un tratamiento farmacologico, es garantizar que el tratamiento será efectivo, pero éste, en prinicipio, solo lo será si se cumple tal como se prescribió. Un pobre cumplimiento es un problema importante en el cuidado de la salud, particularmente con pacientes psiquiátricos. Para los pacientes con diagnóstico de esquizofrenia y/o trastorno de personalidad, el nivel de cumplimiento es muy bajo.

Las variables que se han de tener en cuenta respecto a la adhesión al tratamiento son varias y he intentado analizar aquellas sobre las que la enfermeria podemos incidir

Tendremos que tener en cuenta las caracteristicas de personalidad del paciente, ya que ello determinará la relación terapeútica que se establecerá, las espectativas del propio paciente en relación a su enfermedad, sus causas, curso y consecuencias.

Cuando el paciente tiene plena conciencia de su enfermedad y por tanto de la necesidad de tratamiento las propuestas terapéuticas del personal sanitario (médicos y enfermeras) serán recibidos con un buen nivel de aceptación. Cuando no existe conciencia de enfermedad, es nuestro trabajo, informar, negociar, o persuadir con la finalidad de construir una relación empática y de confianza para poder establecer una acción terapéutica.

¿Cuándo es apropiado informar i/o negociar ? Informar supone que el paciente o su familia están cargados de información errónea o que carecen de toda información, y que depositan suficiente confianza en nosotros para recibir la información que les brindamos.

No siempre paciente y familia van a aceptar de forma pasiva aquello de que son informados. Es necesario la implicación de ambos para conseguir la adhesión en el tratamiento. Si dejamos de lado esta necesidad de participar de la decisiones del tratamiento, obtendriamos como resultado la aceptación o el rechazo de las indicaciones. Mientras que si nos ponemos en la posición de negociar podremos escuchar los razonamientos que los llevan a tomar o dejar la indicación. Para ello deberemos tener claro hasta que punto podremos ceder en esa “negociación particular”. (no estamos hablando ahora de

aquellos casos en los que se requiere de un apoyo judicial para llevar adelante un tratamiento ).

La información se transforma en la base para la educación del paciente. Por ejemplo, un paciente bipolar que tiene una clara conciencia de enfermedad y aceptación de su diagnostico y que cree que su enfermedad fue causada por insomnio y puede ser curada con una buena noche de sueño, necesitará que su “explicación” sea corregida a partir de educarlo sobre los aspectos biopsicosociales del desorden bipolar. Las creencias irracionales sobre la enfermedad o tratamiento deben ser identificadas y resueltas.

Ayudar a los pacientes a entender su enfermedad proporcionándoles la información necesaria, de una forma simple, precisa y operativa, y si es necesario utilizando ilustraciones con el fin de tener la certeza que el paciente ha comprendido bien la información que se le ha dado.

Es preferible para los pacientes recibir instrucciones tanto verbales como escritas detallando la dosis y plan de dosificación. Una sencilla comprobación nos permitirà detectar percepciones erróneas y malos entendidos que suelen producirse en el momento del alta, solo hemos de pedir a nuestros pacientes que nos repitan que entendió sobre la prescripción que el medico o nosotras mismas hemos transmitido, chequear que entendieron nuestros pacientes sobre lo que decimos es una buena práctica no solo para la prescripción de medicación sino en general sobre aquellas intervenciones que consideramos importantes dentro de su tratamiento. Si nos tomamos el trabajo de dudar de la claridad de nuestras palabras descubriremos que en más de la mitad de los casos no nos entendieron lo que pretendíamos transmitir. Y en algunos casos el paciente no escuchó nada y solo estaba esperando que terminemos para poder decir algo o sencillamente poder marchar ya de alta. Poder reconocer que es lo que se capta de nuestras intervenciones nos permite corregir en el caso individual y perfeccionar nuestras formas de comunicación en general

Hablando de salud mental otra cosa que se nos ocurre plantear es la no conciencia de enfermedad del paciente sobre su patología, en algunas ocasiones el paciente tiene una buena red de apoyo, personas que estan a su lado a lo largo del proceso, y que de forma

proteccionista o no, van a estar ahí ayudandole y/o supervisandole, por ello es bueno establecer una comunicación positiva con las famialias, orientándoles para que proporcionen el apoyo o la supervisión que precisan algunos pacientes, pero favoreciendo a la vez el máximo de autonomia al paciente, es necesario y fundamental que sea el própio paciente el que esté más implicado en su proceso, y que adquiera la conciencia necesaria para que exista una buena adhesión a su tratamiento, por lo tanto es básico una buena comunicación tanto con el paciente como con la familia, con el fin de conseguir una relación terapéutica enfermera-paciente-familia, que de cabida a plantear cualquier duda, problema o sugerencia con respecto a su tratamiento. Está demostrado que las actitudes que adopte la familia ante el paciente y su enfermedad tiene una gran influencia sobre el curso de la enfermedad. Por tanto, es evidente que cualquier esfuerzo destinado a intervenir sobre las familias para mejorar el ajuste social del enfermo mental va a resultar provechoso.

Pero tampoco hemos de olvidar que en salud mental en muchas ocasiones, las familias son inexistentes, y en algunos casos el paciente carece de cualquier red social de apoyo, de ahí que el trabajo con este tipo de paciente adquiere una doble importancia, y por tanto se ha de empezar a trabar desde el momento del ingreso del paciente, sentando las bases de una relación de ayuda que nos permitirá trabajar con el paciente y para el paciente.

El cumplimiento del tratamiento para todos los pacientes en general pero sobre todo para el paciente mental, no solo cuenta con el alivio de los síntomas y la disminución de los efectos adversos; sinó que proporciona calidad de vida, habilidad para su cuidado personal, el uso del tiempo libre, el regreso o ingreso a un rol económicamente productivo y una mejor relación con su familia.