2001: Odisea en el espacio; Arthur C. Clarke

Filosofía de la ciencia. Hominización. Desarrollo. Evolución. Inteligencia humana y artificial. Diferencia entre hombre y máquina. Comentaio de texto

  • Enviado por: Gema
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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1. ARGUMENTO

En los comienzos de la humanidad, un grupo de homínidos liderados por un hombre llamado Moonwatcher, sobrevive en las llanuras de Africa basando su alimentación en hierbas y plantas.

Se sienten totalmente indefensos frente a los depredadores y frente a otra tribu de homínidos, con la que se enfrentan a menudo por una charca de agua. Un amanecer encuentran, en la entrada de las cuevas donde duermen, un extraño monolito negro al que, tras amenazarlo más por miedo y desconocimiento que por posibilidad real de enfrentamiento, acaban tocando.

Un día, mientras Moonwatcher busca comida entre los restos de un animal, y potenciado por el extraño monolito, descubre que los huesos pueden ser utilizados como herramientas o armas. Esto provoca la adquisición de la confianza que les faltaba y la pérdida del miedo que les producía enfrentarse a la tribu opuesta. Una vez superado esto, derrotan a la tribu y cambian sus hábitos alimenticios hacia la carne, dejando de ser herbívoros.

Tras un gran salto se llega al año 2001. El Doctor Heywood Floyd se dirige hacia la Luna, haciendo escala en una estación orbital. Al llegar a la Luna, se dirige junto con el Doctor Halvorsen al cráter Tycho, donde gracias a la medida de campos magnéticos, se ha detectado y desenterrado un monolito negro que, al ser explorado, emite una fuerte señal hacia el planeta Júpiter.

De camino hacia Júpiter, la nave “Discovery” lleva en su interior cinco personas: el comandante David Bowman, el piloto Frank Poole y tres científicos en estado de hibernación, además de un ordenador de la serie 9000, Hal, que es quien gobierna la nave y quien conoce los verdaderos planes y objetivos de la expedición.

El ordenador Hal no está programado para mentir, entonces, puesto que él es el único que conoce los verdaderos detalles de la misión, se encuentra ante un conflicto interno y decide eliminar el problema del engaño matando a toda la tripulación, porque piensa que una vez eliminados los seres humanos, no tendrá a quien mentir y su problema quedará resuelto. Además, debido a que empezaba a presentar fallos de funcionamiento, Poole y Bowman habían decidido que, como siguiera así, no tendrían más remedio que desconectarlo; pero a pesar de las medidas de seguridad que adoptan cuando toman esa decisión, Hal se acaba enterando de sus planes y decide actuar, porque no quiere ser desconectado, es decir, no quiere morir.

Durante una exploración para reemplazar una pieza que se supone que está averiada, Frank Poole es asesinado por el ordenador con la ayuda de su nave de exploración. Cuando David Bowman sale en su ayuda, el ordenador suspende las funciones vitales de los científicos hibernados, quedándose solos él y Bowman.

Finalmente, David Bowman consigue entrar de nuevo en la nave a pesar de la oposición de Hal, que ya se imagina cual puede ser su final, y desconecta el ordenador.

El comandante, ya solo en la nave, sigue con la misión y llega a Júpiter. Allí se produce el descubrimiento de otro monolito negro en las cercanías del planeta. Bowman sale a explorarlo y cuando se encuentra a corta distancia, es engullido en un viaje a través de las estrellas hasta una habitación, donde envejece rápidamente antes de renacer como el “Niño de las Estrellas”, que al final regresa a la Tierra.

2. REFLEXIÓN

En este libro se tratan diferentes temas. En un principio se habla o se plantea los orígenes del ser humano, la hominización. De la aparición del hombre y su desarrollo, de cómo descubre la utilización de herramientas, cómo cambian sus hábitos y su forma de vida, en definitiva, como transcurre su evolución.

Pero, principalmente trata el tema de la importancia de las máquinas, la tecnología o la inteligencia artificial. Además plantea comparaciones entre la inteligencia humana y la inteligencia artificial. De este tema surgen distintas preguntas:

1- El papel que desarrollan las máquinas en la vida del hombre.

2- Hasta qué punto el hombre puede depender de las máquinas.

3- ¿Realmente las máquinas pueden sustituir al hombre?

Para empezar debemos establecer una diferencia entre el hombre y la máquina. El hombre es un ser humano que posee sentimientos, creencias, ideales, conciencia, etc. El hombre razona y actúa, por sí mismo, pensando en las consecuencias que pueden acarrear sus actos. En cambio, las máquinas actúan según estén programadas, no tienen capacidad de decisión propia, y si en algún caso fallan, no poseen sentimiento de culpabilidad, de arrepentimiento, ni sentimiento de ninguna clase.

A continuación, paso a desarrollar o a explicar, bajo mi punto de vista, las preguntas planteadas anteriormente.

  • El papel que desarrollan las máquinas en la vida del hombre.

  • Como podemos ver diariamente y en nuestra vida cotidiana, estamos rodeados de máquinas. Si miramos a nuestro alrededor nos damos cuenta de que vivimos conjuntamente con ellas, cosa que no nos resulta nada extraño, puesto que nos hemos acostumbrado a su presencia, ya que las vemos en nuestros hogares, en los puestos de trabajo, en la calle, en los centros comerciales, etc, y seguramente ni nos faltaran, por ejemplo, el exprimidor para hacernos un zumo para el desayuno, la batidora, el ordenador personal, la taladradora, o cientos de máquinas o electrodomésticos que nos resultan tan familiares, los echaríamos en falta.

    Por ello, deberíamos plantearnos la importancia que tienen para nosotros las máquinas, y el papel que han tenido en nuestras vidas. A parte de que nos proporcionan comodidad y de que nos facilitan en gran medida nuestro trabajo, nos debemos preguntar si son superiores a nosotros o si desempeñan en nuestra vida, un papel mayor al nuestro.

    Por ejemplo, antiguamente nuestros padres o abuelos a la hora de realizar las labores del campo, para trabajar sus fincas, utilizaban el arado, la azada u otras herramientas, que actualmente han sido sustituidas por máquinas como la trilladora, o la sembradora, que realizan su mismo trabajo con mayor efectividad y productividad, obteniendo una mayor producción con menos esfuerzo o sacrificio y tiempo empleado. Aquí se demuestra una función o característica de las máquinas que afecta al hombre: nos ofrecen comodidad y facilidad en el trabajo.

    En cambio, si trabajásemos en una fábrica de automóviles, en una producción en cadena, nos tendríamos que dar cuenta de que las máquinas que se utilizan en esa producción, realizan un trabajo más importante y complejo que el que se nos ha impuesto a nosotros, que sólo tenemos que supervisar su trabajo. Aquí se observa otra característica, la superioridad de las máquinas por su inteligencia con respecto al hombre.

    En relación al libro, es clara y notable la importancia que desempeña la máquina o la tecnología. Toda esa inteligencia artificial se ve reflejada en la misma nave “Discovery” y en la figura del ordenador Hal, que es superior y tiene más importancia que los otros dos hombres, (Bowman y Poole) digamos de carne y hueso.

    Esa tecnología es muy necesaria para los dos astronautas, ya que sino fuera por ella y a través de ella no podrían tener ningún contacto con la Tierra y tampoco podrían recibir instrucciones de sus superiores.

    2- Hasta qué punto el hombre puede depender de las máquinas.

    Para responder a esta pregunta, debemos plantearnos si cuando nos falta alguna máquina que estamos acostumbrados a utilizar o simplemente la vemos con asiduidad, sentimos una dependencia de esa máquina o nos produce una sensación de inseguridad.

    Seguramente, en la época en la que estamos, en el siglo XXI, todas las fábricas cuenten con algún tipo de máquina, y no hace falta que conste de gran tecnología. Desde los hogares, o pequeños comercios, hasta empresas de alta tecnología, u organismos o instituciones públicas, dependen de las máquinas. Casi con toda seguridad, se verían realmente indefensos sin la presencia de una máquina, por muy sencilla que ésta sea.

    Respecto al libro, creo que este tema también es claro. David Bowman y Frank Poole dependen total o parcialmente de Hal, ya que, a parte de que es el ordenador el único que conoce todos los detalles de la expedición, los astronautas tienen la seguridad de contar con una máquina, que supuestamente nunca comete errores y actúa con gran exactitud, característica importantísima en ese tipo de misiones. Además tienen la libertad de no poseer la total responsabilidad de la misión, ya que, ésta recae sobre el ordenador Hal.

    3- ¿Realmente las máquinas pueden sustituir al hombre?

    Particularmente pienso que en un futuro no tan lejano, las máquinas pueden llegar a sustituir al hombre; no sé si totalmente, pero sí parcialmente.

    De hecho, como ya he comentado en la pregunta número uno, en la actualidad ya hay máquinas sustitutivas del hombre. Además la ciencia sigue investigando e inventando nuevas máquinas, cada vez con mayor tecnología y complejidad. Muestra de ello, nos dan las noticias que nos llegan a través de los medios de comunicación de la utilización de robots para desactivar bombas, para investigar en los océanos, etc.

    Pero lo más importante, o incluso puede que preocupante, es que la ciencia y la tecnología siguen avanzando, y eso tal y como están ahora las cosas, nos afecta e influye directamente a nosotros. Porque quién sabe si dentro de cincuenta o cien años seremos innecesarios en nuestros puestos de trabajo porque nuestra función la realice una máquina, que produce más que nosotros y sale más rentable.

    En el libro esta pregunta también se ve reflejada. A simple vista se observa claramente que la máquina, en este caso el ordenador Hal, si puede sustituir al hombre, de hecho, el único que parece insustituible es el ordenador. Pero esta cuestión no parece preocupar excesivamente a Bowman y Poole, quizá sea porque en el futuro nosotros también nos acabaremos acostumbrando a estar con ellas, como si fueran personas humanas iguales o semejantes a nosotros.

    2001: Odisea en el espacio; Arthur C. Clarke

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