Historia


Transición política a la democracia


LA ESPAÑA DEMOCRATICA

LA TRANSICIÓN POLÍTICA A LA DEMOCRACIA

EL PAPEL DEL REY

El 22 de noviembre de 1975 Juan Carlos I juro ante las Cortes como nuevo rey. Su discurso decepciono a quienes ansiaban un mensaje aperturista, y contrasto con el del cardenal Tarancón, que el dia 27, en la homilía de la misa de coronación, lanzo un mensaje claramente alineado con el cambio político y las libertades.

Nacido en Roma en 1938, Juan Carlos había venido a España cuando tenia diez años, por acuerdo entre su padre y Franco, para darle una educación española. Curso estudios militares y de diversas áreas humanísticas y jurídicas, rodeado de profesores y asesores monárquicos mas o menos próximos a don Juan.

El peso de la figura de Franco sobre su formaron política hizo recelar incluso a su propio padre del talante del príncipe. Su continua presencia en los actos oficiales, hacia sospechar a muchos españoles que el futuro rey seria un continuador del franquismo.

Sin embargo, en noviembre de 1975 los asesores del monarca, entre ellos Torcuato Fernández Miranda, tenían ya un diseño aproximado de lo que debía ser el proceso de cambio político.

Consistía en realizarlo desde dentro de la propia legalidad franquista. Se trataba de hacer una reforma controlada, que garantizara sus privilegios al funcionario y militar del régimen y a la clase dirigente económica.

Primeras medidas:

*26N indulto parcial para presos políticos (excluidos los comunistas y los acusados de delitos de sangre) que libera a dirigentes sindicales del proceso 1001.

*3D nombra a Fernández Miranda presidente de las Cortes.

*Confirma a Arias Navarro en la presidencia de Gobierno.

El dilema:

*Rey por las leyes franquistas pero quería reinar para toda la población española (1er discurso)

*Establecer la democracia desde el poder que le conferían dichas leyes o desmantelar el franquismo desde dentro, que era lo mas difícil pero aseguraría el cambio sin confrontación civil.

*Eligio la 2ª opción apoyándose en 2 políticos franquistas, Torcuato Fernández Miranda, (presidente de las Cortes y del Consejo del Reino) y Adolfo Suárez (secretario del Movimiento y luego presidente del gobierno). Esto conduce a la Reforma: cambios controlados que garantizaran la intangibilidad de los funcionarios y militares franquistas y que llevaran a un sistema democrático desde las propias leyes franquistas.

FUERZAS POLÍTICAS

Dentro del franquismo la división entre los inmovilistas del “bunker” y los aperturistas se había agudizado en los meses finales de la Dictadura. Los primeros estaban organizados en varias asociaciones políticas, y dominaban las Cortes y las instituciones del régimen, así como los medios de comunicación del Movimiento.

Los aperturistas eran casi todos políticos jóvenes que no habían vivido la guerra y que en su mayoría habían entrado en el Movimiento porque solo en el se podía hacer carrera política. Muchos eran monárquicos, otros estaban en la política simplemente como técnicos de la administración. Entre ellos estaban Adolfo Suárez o Rodolfo Martín Villa. También entre los políticos mas veteranos había hombres como Manuel Fraga o José Maria de Areilza.

La oposición política aparecía, al morir Franco, muy dividida. Los grupos de la derecha liberal eran muy reducidos. Estaban encabezados por personalidades históricas, como los demócrata cristianos Ruiz-Gimenez y Gil Robles o los partidarios de Don Juan de Borbón. Su influencia en la calle era casi nula.

En segundo lugar, estaban las fuerzas nacionalistas catalanas y vascas. En Cataluña, desde comienzos de la década de 1970 surgieron organizaciones que englobaban a partidos, sindicatos y todo tipo de grupos de oposición. Su objetivo fundamental era el restablecimiento de la autonomía de Cataluña. La derecha nacionalista tenia desde 1974 su propio partido, Convergencia Democrática de Catalunya, dirigido por Jordi Pujol.

Entre los nacionalistas vascos, la creciente actividad de ETA y la durísima respuesta policial hicieron crecer el prestigio de la organización armada, cuyas acciones tenían un amplio respaldo popular. El mismo Partido Nacionalista Vasco (PNV), que rechazaba la violencia como táctica de lucha, no condenaba los atentados.

En la izquierda, existía una gran diversidad de organizaciones. En primer lugar el Partido Socialista Popular, fundado por Enrique Tierno Galván. Pese a su pequeño tamaño jugo un papel importante durante la transición.

Hasta 1974 el PSOE había sido dirigido por los viejos dirigentes del exilio. Frente a ellos estaban los renovadores, jóvenes dirigentes del interior que criticaban la inactividad del partido en la lucha interna. En octubre de 1974, en el Congreso de Suresnes (Bélgica), y con el respaldo de la Internacional Socialista, acabaron imponiéndose. Fue elegido secretario general un joven abogado de Sevilla, Felipe González.

Al terminar 1975 la influencia del PSOE era muy escasa en las calles.

El PCE había tenido un protagonismo indudable en la lucha contra el régimen. Dirigido desde Paris por Santiago Carrillo, su capacidad de movilización le convertiría en el partido clave en los primeros meses de la transición.

A la izquierda del PCE se situaban una serie de partidos comunistas cuya implantación era escasa en los medios obreros, aunque conjuntamente si tenían presencia en los medios universitarios.

En el mundo sindical, la fuerza de terminante era CC.OO. la táctica de infiltración en el sindicato vertical les había permitido conseguir grandes éxitos en las huelgas, y a finales de 1975 era la organización sindical hegemónica. También la UGT comenzaba a recuperar parte de su perdida influencia. Otros sindicatos, como la Unión Sindical Obrera (USO) o al CNT, tiñan una fuerza menor.

Hubo dos intentos de unir a la oposición. En julio de 1974, el PCE funda la Junta Democrática. En ella se integraron partidos, como el PSP de Tierno Galván, asociaciones vecinales y profesionales, sindicatos, con CC.OO. al frente, y personalidades independientes. En enero de 1975, había ya mas de 500 juntas en todo el país. Su primer manifiesto promovía la “ruptura democrática”. Se trataba de derribar el régimen mediante movilizaciones sociales y la formación de un Gobierno provisional que dirigiera el proceso de transición, eliminando la legalidad franquista.

La Junta choco con la negativa del PSOE a integrase en un organismo que tenia el evidente protagonismo del PCE. En julio de 1975 los socialistas promovieron la Plataforma de Convergencia Democrática, en la cual solo se admitían grupos la Izquierda Democrática de Ruiz-Gimenez, el PNV, la UGT e incluso la facción del carlismo democrático de Carlos Hugo de Borbón.

EL GOBIERNO DE ARIAS NAVARRO (DIC'75-JUL'76): EL CONTINUISMO

El rey opto por mantener como presidente del Gobierno a Arias Navarro. Pero impuso como ministros a franquistas moderados, como Fraga o Areilza, y una serie de políticos jóvenes, como Martín Villa o Suárez. En consecuencia, el Gobierno se caracterizo por las contradicciones entre Arias y sus ministros reformistas. Mientras el primero lanzaba continuos mensajes inmovilistas en sus apariciones publicas, los ministros discutían y preparaban un proyecto de reforma inspirado por Fraga, que, aunque en lo básico mantenía el sistema franquista, provoco un rechazo frontal por parte del “bunker”.

En enero de 1976, una oleada de huelgas sacudió al país, afectando a mas de medio millón de trabajadores. Aunque en la base estaba la negociación de los convenios, en una situación económica de crisis y paro creciente, los motivos políticos estaban detrás.

La situación se hizo explosiva en Euskadi. En Vitoria, una huelga general de la industria se prolongo durante dos meses. La fura represión y los continuos atentados de ETA agudizaron la tensión hasta que, el día 3 de marzo, cuando mas de 5000 obreros celebraban una asamblea en una iglesia de la ciudad, el nerviosismo de la policía termino con un tiroteo contra los concentrados. Murieron cinco obreros y hubo un centenar de heridos.

Otro hecho grave ocurrió en Montejurra, cuando pistoleros carlistas de ultraderecha asesinaron a dos militantes del carlismo democrático en una concentración celebrada el 9 de mayo, sin que las fuerzas de orden presentes hicieran nada por detener a los culpables.

A finales de marzo, la oposición llego finalmente aun acuerdo. Al Junta Democrática y la Plataforma de Convergencia se unieron y formaron Coordinación Democrática, popularmente bautizada como la Platajunta. Compuesta solo por partidos y sindicatos, su manifiesto inicial insistía en rechazar las propuestas del Gobierno y en proponer la ruptura con el régimen.

El Gobierno consiguió hacer aprobar en las Cortes franquistas dos leyes sobre los derechos de reunión y de asociación política. Pero se vio sin apoyo para la reforma del Código Penal que hubiera permitido la legalización de los partidos. Para entonces, sin embargo, el rey ya había decidido prescindir de Arias, con el que las distancias eran cada vez mas mayores. El 1 de julio de 1976 el jefe del Gobierno fue convocado por el rey para pedirle su dimisión, a la que no opuso resistencia.

EL GOBIERNO DE A. SUÁREZ (JUL'76-JUN'77): REFORMA POLÍTICA Y PERÍODO CONSTITUYENTE

LEY PARA LA REFORMA POLÍTICA

El monarca nombro presidente del Gobierno a Adolfo Suárez, uno de los ministros del gabinete Arias. Pese a su trayectoria de buen gestor en diversos cargos, nadie creía que un falangista que dejaba la Secretaria General del Movimiento pudiera ser un reformista. Los inmovilistas, por su parte, veían en el un hombre de poco prestigio. Suárez se encontró, además, con la negativa de Areilza y Fraga a colaborar, y confecciono un gabinete de políticos aperturistas de poco peso político.

El nuevo Gobierno pronto dio signos de un cambio de talante. Las multitudinarias manifestaciones a favor de la amnistía fueron respondidas con una actuación anormalmente tibia de la policía. Las Cortes aprobaban la reforma del Código Penal que permitiera la legalización de los partidos. Por otro lado, la declaración programática del Gobierno hablaba de soberanía popular, de régimen democrático y de respeto por las libertades.

En pocas semana se aprobó una amnistía que permitió la liberación de algunos presos políticos. Pero excluía expresamente los condenados por delitos de terrorismo, lo que dejaba en las prisiones a la mayoría de los presos vascos.

En septiembre Suárez se dirigió al país para presentar el proyecto de la Ley para la Reforma Política. El proyecto significaba el camino hacia un sistema parlamentario y constituyente nuevo, a partir de la instituciones franquistas. Había sido redactado por Torcuato Fernández Miranda, presidente de las Cortes, que jugo un papel decisivo para lograr la aprobación de la ley.

La marcha de los acontecimientos hizo aumentar la irritación entre los inmovilistas, sobre todo en las Fuerzas Armadas. La amnistía, los contactos de Suárez con la oposición, el proyecto de reforma política, las continuas movilizaciones populares y los atentados de ETA provocaron en septiembre la dimisión del vicepresidente del Gobierno. Le sustituyo el teniente general Gutiérrez Mellado, un nombramiento que suscito el rechazo del sector mas duro del Ejercito.

En noviembre el texto de la Ley para la Reforma Política fue aprobado por las Cortes.

La Ley para la Reforma era un texto breve. En el se afirmaba la democracia y el principio de soberanía popular. Se entregaba a las Cortes el poder legislativo, se establecía un sistema bicameral, con elección por sufragio universal, y se regulaba la vía para que las Cortes asumieran en el futuro la reforma constitucional. Finalmente, preveía un referéndum paral ratificación de la ley.

La campaña se desarrollo en un clima de agitación política, en medio de atentados de ETA y manifestaciones a favor de la amnistía. Mientras la oposición exigía negociaciones formales al Gobierno, el PSOE celebro se XXVII Congreso en Madrid de forma espectacular, con la presencia de muchos lideres socialistas internacionales. Días después, Santiago Carrillo, líder del PCE que viva en Madrid clandestinamente desde febrero, dio una rueda de prensa que obligo al ministro de la Gobernación poner a toda la policía en su búsqueda. Y cuatro días antes del referéndum el GRAPO secuestraba al presidente del Consejo de Estado, a cambio de cuya liberación exigía la liberación de varios presos.

La consulta supuso un éxito para el Gobierno. La oposición había pedido la abstención, por desacuerdo con la forma en que se planteaba la reforma y por la imposibilidad de salir a la luz publica y explicar sus posiciones políticas. Pero apenas hubo campaña en contra, y el resultado fue que un 77% del censo participo en la consulta, dando una abrumadora mayoría del 94% al “SI”, frente a un 26% que voto en contra.

A comienzos de 1977 transcurrieron los meses mas difíciles de la transición política. Se vio acompañada de una enrome tensión, especialmente motivada por las acciones de terroristas de extrema derecha y de los grupos GRAPO y ETA.

La estrategia de la provocación alcanzo su momento mas álgido en la semana del 23 al 29 de enero. Se inicio con el asesinato de un estudiante en una manifestación proamnistia, a manos de los guerrilleros de Cristo Rey. Al día siguiente, se produjo el secuestro del presidente del Consejo Supremo del Justicia Militar por los GRAPO y la muerte de otra manifestante por el impacto de un bote de humo.

Pero el suceso mas grave fue el asesinato por pistoleros de ultraderecha de cinco abogados laboralistas del PCE en un despacho de la calle de Atocha, atentado que dejo heridos a otros cuatro. En un clima de miedo y ansiedad, PCE respondió el día del entierro con una impresionante manifestación silenciosa en el centro de Madrid. La semana termino con el asesinato a manos del GRAPO de dos policías y un guardia civil.

La situación de extrema violencia remitió algo en los días siguientes, con la publicación de un editorial de apoyo al Gobierno por parte de la prensa democrática y la operación policial que permitió la liberación de los dos secuestrados por el GRAPO.

Para entonces, el presidente del Gobierno había comenzado sus negociaciones con la oposición. Fruto de ellas fue la legalización delos partidos políticos, que pasaron a actuar en la legalidad, salvo el PCE. Pero era claro que era necesario legalizar a los comunistas antes de la selecciones, si se quería que estas fueran aceptadas como legitimas por la opinión publica española e internacional. El 1 de abril el Gobierno decreto la disolución del Movimiento. Y el 9, previa comunicación a los ministros militares, se hizo publica la legalización del Partido Comunista.

Días después se legalizaban las centrales sindicales. También se acelero el regreso de los exiliados.

ELECCIONES GENERALES (15 DE JUNIO 1977)

Las fuerzas políticas se fueron perfilando ante las elecciones. En la derecha se había fundado en septiembre Alianza Popular (AP), liderada por Fraga e integrada por varios ex ministros franquistas.

Suárez formo su propio partido, la Unión de Centro Democrático (UCD), una heterogénea coalición de liberales, democristianos, socialdemócratas y ex falangistas, como el propio Suárez o Martín Villa. Su principal baza era, desde luego, la trayectoria y la figura del presidente, cada vez mas popular.

En la izquierda, el PSOE inicio la campaña con la ventaja del respaldo internacional y la imagen de responsabilidad que su programa ofrecía. El PCE apenas tuvo tiempo de diseñar su campaña y lanzarse a la actividad legal.

La campaña electoral se desarrolló con relativa normalidad. En todo el país solo se hablaba de política, y la asistencia a los actos electorales era masiva. El Gobierno abrió los medios de comunicación a los grupos legales y la prensa aumentó las tiradas.

El 15 de junio se celebraron las elecciones, las primeras democráticas en cuarenta años. Triunfaron las dos opciones de centro-derecha (UCD) y centro-izquierda (PSOE), y dejaron como minorías significativas, pero a mucha distancia, al PCE y a AP, con los nacionalistas de centro catalanes y vascos y el PSP a la zaga.

LOS GOBIERNOS DE LA UCD (1977-1982)

PRIMERA LEGISLATURA (1977-1979)

La prioridad del primer Gobierno democrático fue la grave situación económica. Las circunstancias políticas habían llevado a los sucesivos gobiernos a “aparcar” las medidas imprescindibles para afrontar las crisis. En el veranos de 1977 los indicadores eran demoledores: una inflación próxima al 40%, aumento del paro, déficit exterior galopante.

Los Pactos de la Moncloa, firmados el 15 de octubre, establecieron medidas económicas que comprometieron a todas las fuerzas sociales, incluidos patronal y sindicatos. Pronto facilitaron el inicio de un camino de contención de la inflación y de recuperación, si bien durante varios años el paro siguió creciendo y los indicadores continuaron siendo desfavorables. Pero los Pactos también incluyeron medidas sociales y políticas, como la reforma fiscal, la devolución a las centrales del patrimonio sindical, el control de la Seguridad Social y un programa de inversiones publicas.

En octubre de 1977 se aprobó una amplia amnistía, pero eso no influyo en la actividad de ETA, que paso a dirigir sus atentados contra el Ejercito, consciente de que se trataba de la institución mas sensible de Estado. El Gobierno resistió con dificultad las presiones para declarar el estado de excepción.

SEGUNDA LEGISLATIURA (1979-1981)

Una vez aprobada la Constitución, se convocaron nuevas elecciones para el 1 de marzo de 1979. la UCD volvió a ganar, repitiendo casi sus resultados de 1977. en cambio, las primeras elecciones municipales democráticas, celebradas en abril, permitieron a la izquierda copar la mayoría de los grandes ayuntamientos, gracias al pacto de PSOE y PCE. Frente al Gobierno de centro-derecha, el control delos municipios y de algunos Gobiernos preautonómicos permitía a la izquierda acceder al poder pro vez primera después de la Dictadura.

En mayo se celebro en XXVIII Congreso del PSOE. Las tensiones entre la línea oficial moderada y los marxistas del partido llevaron a una situación limite cuando Felipe González anuncio su renuncia a la secretaria general, tras negarse el Congreso a renunciar al marxismo. González retomo la dirección del PSOE, ahora abiertamente integrado en la socialdemocracia europea.

Desde 1978, la escalda de ETA, con varios jefes del ejercito asesinados y la bomba en la cafetería “California” de Madrid, provoco tensiones dentro del Ejercito. Comenzaron a producirse contactos entre militares proclives al golpismo, apoyados por los militantes de extrema derecha.

Durante 1979 el consenso se vio sustituido por el enfrentamiento. El PSOE asumió una actitud de oposición dura, y también el PCE adopto una postura mas distante ante el Gobierno. Pero el principal problema de Suárez era la crisis de su propio partido. La UCD seguía siendo una coalición de fuerzas dispares, y las disensiones internas y la rivalidad eran constantes.

La UCD sufrió claras derrotas en las elecciones autonómicas vasca y catalana. El proceso de erosión continuo en mayo de 1980, cuando una moción de censura presentada por el PSOE puso contra las cuerdas al presidente y demostró la capacidad del dirigente socialista para afrontar un programa de gobierno.

El 29 de enero de 1981 el presidente Suárez, agotado por las tensiones y el acoso político a que estaba sometido, anuncio su dimisión. Tras las pertinentes consultas, el rey designo a Calvo Sotelo candidato a la presidencia del Gobierno. Al no obtener suficiente mayoría, una segunda votación de investidura fue convocada para el día 23

Durante los años de la transición, y especialmente en los últimos meses, el ambiente en los cuarteles era de crispación y de dura critica al Gobierno. Los militares franquistas, que seguían ocupando muchos destinos clave, no habían asimilado los cambios, y la prensa ultraderechista y algunas revistas militares llamaban abiertamente al golpe. La mayoría de los oficiales y jefes era conservadora y veía alarmada la escalada terrorista.

Tras numerosos contactos entre ellos, tres golpistas hicieron coincidir sus proyectos: el teniente coronel Tejero, ya implicado en alguna intentona anterior; el teniente general Milans del Bosch, capitán general de la III Región (Valencia); y el general de división Alfonso Armada, segundo jefe de Estado Mayor. Este ultimo, ex jefe de la Casa Militar del Rey, convenció a los anteriores de que el monarca iba a apoyar la solución militar para formar un “Gobierno de salvación”. Aunque los planes y contactos estaban avanzados, la posibilidad de aprovechar la votación de investidura llevo a los conspiradores a adelantar el golpe.

Poco después de las dieciocho horas de 23 de febrero, en plena votación nominal, los guardias civiles de Tejero tomaban al asalto el Congreso. A continuación anunciaron que una autoridad “militar, por supuesto”, acudiría a la Cámara para hacerse cargo de la situación. Mientras, Milans ponía en marcha el golpe en Valencia y publicaba un bando calcado del emitido por el general Mola en 1936.

El éxito del golpe se basaba en dos elementos clave: la ocupación de Madrid por la División Acorazada Brunete (DAC), la mas importante del Ejercito, y el supuesto apoyo del rey. Varios golpistas estaban preparados para sumir el mando en la DAC. Pero el jefe de la Divino contacto con el palacio de la Zarzuela, donde le desmintieron el respaldo del rey, y entonces mando la retirada a los cuarteles de todas las unidades, algunas de las cuales ya habían tomado la televisión. Respecto al rey, ocupo toda la tarde en contactar una por una con todas las regiones militares, dando ordenes estrictas de permanecer bajo las exclusivas instrucciones del Estado Mayor.

Mientras la angustia sobrecogía a todo el país, las horas pasaban y los golpistas fueron perdiendo la esperanza del éxito. Armada intento entrar en el Congreso para hacerse con el control, pero el mismo Tejero se lo impidió, al saber que proyectaba un Gobierno de concentración con los partidos. Por fin, hacia la una de la madrigada, el rey se dirigió al país, explicando las ordenes que hacia transmitido y dejando clara la posición de la Corona a favor del orden constitucional.

El gobierno de Calvo Sotelo duro un año y medio. Su programa estuvo marcado por las disensiones internas de la UCD, cuyos diputados abandonaban poco a poco el partido. Tuvo que afrontar las presiones de la Iglesia ante la Ley de Divorcio, aprobada en 1981. Y también el escándalo del envenenamiento masivo por aceite de colza adulterado, que produjo varias decenas de muertos y miles de afectados.

A partir de febrero de 1982 se desarrollo el juicio del 23-F. Tras numerosos incidentes y maniobras continuas de la extrema decrezca. El Consejo de Guerra se saldo con penas leves para todos los implicados y treinta años para Milans y Tejero. Mas tarde, el Tribunal Supremo elevo las penas, incluyendo la de treinta años para Armada. El golpismo había salido muy herido del 23-F, y aunque aun hubo algún intento de conspiración, el peligro de golpe militar fue, poco a poco, diminuyendo.

Durante ese año y medio, en la izquierda se produjo un doble proceso: el PSOE, de consolidación del programa alternativo de gobierno y de adopción de una actitud mas moderad que sirvió para mejorar su imagen electora; en el PCE, de aguda crisis interna, por las tensiones con el PSUC de Cataluña y el PC de Euskadi, y por las discrepancias internas entre eurocomunismo y prosoviéticos.

Una de las ultimas medidas del Gobierno ucedista fue la integración de España en la OTAN, aprobada con el voto de toda la derecha y formalizada en mayo de 1982.

Después del verano de 1982, Calvo Sotelo decidió adelantar las elecciones generales. La UCD se presentó en plena crisis, frente a un PSOE que, con la promesa del “cambio”, aparecía en todas las encuestas como claro vencedor. Las elecciones, celebradas el 28 de octubre de 1982, supusieron un aplastante triunfo del PSOE, que obtuvo mas de 10 millones de votos y 202 diputados. Los socialistas habían captado votos del PCE, que se hundió electoralmente, y de la propia UCD, al tiempo que una buena parte de estos últimos iban a parar a la Coalición Popular de la derecha.

Con la victoria del PSOE en 1982 puede darse por concluida la Transición.

LOS GOBIERNOS DEL PSOE (1982-1996)

PRIMERA LEGISLATURA (1982-1986)

El gobierno de Felipe González se enfrento a una situación económica muy difícil. Las graves consecuencias de la crisis de 1973 no habían sido afrontadas durante la transición. A ellas se añadieron los efectos de una nueva crisis petrolífera mundial en 1979. el paro no dejaba de crecer, la inflación era de un 14% y el crecimiento anual era muy bajo.

El Gobierno opto por aplicar un duro plan de estabilización: subió los tipos de interés, devaluó la peseta y aumento los impuestos. También adopto las primeras medidas de saneamiento financiero, entre ellas la expropiación de Rumasa, un enrome holding que amenazaba con quebrar y dejar sin empleo a decenas de miles de personas.

Pero, sobre todo, emprendió un proceso de reconversión industrial que afecto a las empresas siderometalúrgicas y navales del INI, que presentaban grandes perdidas.

Durante dos años la situación económica, como se esperaba, fue muy dura. La ausencia de inversiones hundió a las empresas menos rentables, los salarios se congelaron, el consumo cayo y la inflación se contuvo. A partir de ahí comenzaron a notarse los efectos positivos: se recupero la inversión y reapareció el crecimiento económico, que se haría espectacular en la segunda mitad de la década.

Uno de los problemas mas acuciantes era la reforma de las Fuerzas Armadas, con el doble objetivo de modernizarlas y acabar con el golpismo. Una ley orgánica aprobada en 1984 estableció un nuevo plan estratégico, redujo las plantillas y legalizo la objeción de conciencia. Los generales franquistas fueron relegados a destinos subordinados y sustituidos en los puestos clave por militares mas jóvenes y leales al régimen democrático. Aun así, todavía en 1985 se produjo un ultimo intento de golpe militar, atajado por el servicio de inteligencia, el CESID, también reformado.

Igualmente se emprendió una reforma de los Cuerpos de Seguridad del Estado. Se reorganizaron la Policía, que paso a llamarse Policía Nacional, y la Guardia Civil, que mantuvo su estatuto militar. La dura ofensiva de ETA, que en los primeros años ochenta cometía atentados casi a diario, llevo al Ministerio del Interior a mantener en la lucha antiterrorista a muchos policías franquistas.

En el terreno social, entre los principales avances estuvo la aprobación de la primera de la leyes educativas del PSOE, la LODE, que fijaba la enseñanza obligatoria y gratuita hasta los dieciséis años. Establecía los Consejos Escolares y el sistema de financiación publica de la escuela privada, a través de subvenciones. También se aprobó la reforma universitaria, que aumento el grado de autonomía de las universidades y afronto la reforma de la situación del profesorado. Igualmente se tomaron medidas en el terreno de la justicia, como la reforma del Consejo General para propiciar una judicatura mas progresista, y la ley de despenalización del aborto de 1985, muy tímida y restrictiva, pero que suscito una cerrada oposición por parte de la derecha y de la Iglesia católica.

En el terreno de la política exterior, el gobierno de González llevo a termino, tras largas y duras negociaciones, el ingreso en la Comunidad Económica Europea, que se produjo el 1 de enero de 1986. el Tratado de Adhesión incluía duras condiciones para varios sectores de la economía española, como el agrícola o el ganadero, cuya reconversión forzosa afecto profundamente a algunas regiones, sobre todo en el norte.

La contrapartida del ingreso en la CEE era la permanencia en la OTAN. Pese a las rotundas promesas electorales de 1982, Felipe González opto por dar un giro radical a su postura y anuncio su posición favorable a la permanencia en la OTAN.

Sin embargo, González mantuvo su promesa de someter la decisión a un referéndum que se celebro en marzo de 1986, tras una intensa campaña en la que hasta el ultimo momento la decisión fue incierta. El PSOE se quedo solo, porque Alianza Popular, que estaba en contra de la consulta, preconizo la “abstención activa”. Finalmente, el control y el uso abrumador de los medios de comunicación a favor del “SI”, junto a la amenaza de dimisión si triunfaba el “NO”, dieron la victoria al Gobierno.

En 1988 se firmo un nuevo Convenio de Cooperación con EE.UU. por el que los militares norteamericanos abandonaron las bases de Torrejón y Zaragoza. En los años siguientes en operaciones de interposición, pero también en los bombardeos de la OTAN en la guerra de Bosnia.

SEGUNDA LEGISLATURA (1986-1989)

El PSOE volvió a ganar las elecciones de 1986 renovando la mayoría absoluta. Coalición Popular, el partido de Fraga, repitió resultados, lo que provoco la renuncia del líder como candidato a la presidencia y una larga crisis. La tercera fuerza política era Izquierda Unida, coalición formada en torno al PCE, que desde entonces paso a ser liderada por Julio Anguita.

En esos años se configuro definitivamente el Estado autonómico. En la mayor parte de las comunidades se produjo una cierta estabilidad política. El PSOE gobernaba ocho de ellas, y la derecha estatal otras tres, mientras Cataluña y Euskadi tenían gobiernos nacionalistas.

El nuevo gobierno de González se beneficio de la superación de la crisis económica. La expansión económica internacional trajo consigo una entrada masiva de inversiones y de divisas procedentes del turismo. El fuerte crecimiento económico, que se prolongo hasta 1992, permitió el auge de los negocios, pero también el aumento de los salarios y la creación de empleos.

El aumento de la recaudación fiscal y las ayudas europeas permitieron iniciar una amplia política de inversiones publicas, con las que se modernizaron las infraestructuras, especialmente carreteras y zonas portuarias y urbanas.

Pero el crecimiento trajo también un aumento de las diferencias de riqueza, entre una minoría escandalosamente enriquecida y un contingente de parados que seguía siendo considerable. Además, la política liberalizadora del Gobierno fue contestada por los sindicatos. Ya el recorte de las pensiones en 1985 había producido una grave ruptura entre el PSOE y ala UGT. Mas adelante, en 1988, el Gobierno adopto las primeras medidas de liberalización del mercado de trabajo.

La huelgo general del 14 de diciembre tuvo un respaldo masivo, paralizando por completo el país. Participaron ocho millones de trabajadores, el 90% de la población laboral. A la huelga se sumaron numerosos colectivos profesionales y una opinión publica sensibilizada ante las acusaciones de prepotencia en la actuación del Gobierno. González se vio obligado a admitir la derrota y a negociar con los sindicatos la retirada del programa de liberación laboral.

El Gobierno supero pronto los efectos políticos de la huelga. La primera presidencia española de la CEE, en el primer semestre de 1989, elevo el prestigio de González, quien decidió adelantar las elecciones. En el otoño de aquel año el PSOE volvió a ganar, por tercera vez, con mayoría absoluta, aunque esta vez con una perdida importante de votos.

TERCERA LEGISLATURA (1989-1993)

La tercera legislatura estuvo marcada por la celebración en el país de dos acontecimientos internacionales de gran importancia: la Exposición Internacional de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona, ambos en 1992. Se realizaron enormes inversiones, tanto en comunicaciones (la mas costosa, el AVE Madrid-Sevilla). Ambos acontecimientos fueron un éxito: alta participación, llegada masiva de visitantes e incluso triunfos deportivos. Sirvieron para mostrar al exterior la modernización del país y romper la imagen tópica de país atrasado que aun existía.

Particular importancia tuvo la inversión educativa, dirigida a la construcción de centros escolares, apertura de nuevas universidades y ampliación de la oferta de becas. En 1991 se aprobó la LOGSE, que puso en marcha la reforma educativa.

Pero a partir de finales de 1992 la euforia dio paso a una grave crisis económica. España se vio agravada por las enormes inversiones realizadas con motivo de los acontecimientos de 1992. La crisis sobrevenía, además, justo cuando se había aprobado el Tratado de Maastricht, en 1991, en el que se establecían los criterios de convergencia económica europea para establecer la moneda única.

En pocos meses se disparo la inflación, se hundió el consumo, se multiplicaron las quiebras de empresas y el paro creció hasta alcanzar los tres millones de desempleados.

En política internacional, hay que destacar la participación de España en la guerra del Golfo, en 1991, que suscito una dura polémica interna, al ser la primera intervención armada en el exterior desde la entrada en la OTAN. El otro acontecimiento importante fue la celebración en Madrid de la Conferencia Internacional de Paz en Oriente Medio, que por vez primera, y con presencia de los presidentes de EE.UU. y la URSS, sentó en la misma mesa a israelíes y palestinos.

En materia antiterrorista, la colaboración francesa permitió la detención de importantes dirigentes de ETA y fue limitando su capacidad de actuación. La firma de los Pactos de Ajuriaenea y Madrid, en 1988, permitió organizar un frente político unido contra la organización.

Los éxitos contra ETA fueron simultáneos al estallido del escándalo del GAL. Había sido un grupo armado antietarra formado por miembros de las fuerzas de seguridad y mercenarios, que había realizado sus principales atentados durante la primera legislatura del PSOE.

La legislatura también se vio marcada por la aparición de los primeros casos de corrupción en torno al Gobierno socialista. El primero implicaba al hermano del vicepresidente del Gobierno, acusado de trafico de influencias. El escándalo se saldo un año después con la dimisión de Alfonso Guerra. Luego estallo el escándalo Filesa, una trama de empresas fraudulentas encaminadas a financiar de forma ilegal al PSOE.

CUARTA LEGISLATURA (1993-1996)

En las elecciones de 1993, los votantes a dar la victoria al PSOE, aunque esta vez por solo cuatro puntos y sin mayoría absoluta. Felipe González opto por negociar un pacto de apoyo parlamentario con convergencia i Unió y formo un gobierno en solitario.

Del periodo merecen destacarse la reforma del Código Penal de 1005 y la firma del Pacto de Toledo, un acuerdo de partidos, sindicatos y patronal para garantizar la viabilidad futura de las pensiones.

Pero sin duda los tres años del último gobierno de González estuvieron marcados por los continuos escándalos de corrupción. Algunos fueron estrictamente financieros, como los del grupo Torras-Kio o el de Banesto, que obligo a intervenir el banco y que supuso el procesamiento por estafa de su director, Mario Conde. Otros, como los de Filesa o el GAL, venían de la legislatura anterior, pero continuaron destapando información que comprometía al PSOE y al Gobierno.

Sin embargo, el caso que mas desprestigio al Gobierno fue el de Luis Roldan, director general de la Guardia Civil, que fue detenido en noviembre de 1993. fue acusado de haber estafado cerca de 5000 millones de pesetas de los fondos reservados (destinados a operaciones secretas) y a través de comisiones por obras de casas-cuartel, entre otros delitos. Se trataba de un gran escándalo, ya que era un alto cargo en activo, y se hizo mayor aun cuando pocos meses después huyo de España, provocando la dimisión del ministro del Interior.

El ultimo y mas grave escándalo fue la identificación de los cadáveres de dos supuestos miembros de ETA, Lasa y Zabala, que habían sido secuestrados en Francia en 1985.

Tanto la oposición como la prensa, especialmente algunos medios próximos al PP, pedían dimisión de González. Finalmente, en 1995 Convergència i Unió dio por roto el pacto de la legislatura y voto en contra de los presupuestos. González asumió la derrota y convoco elecciones en 1996. se convocaron en mayo y dieron la victoria al PP, liderado desde 1989 por José Maria Aznar.




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Enviado por:Bely
Idioma: castellano
País: España

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