Educación y Pedagogía


Pobreza y exclusión educativa


GESTIÓN ESCOLAR Y CURRICULUM

DESAFÍOS QUE PARA LA GESTIÓN IMPLICA EL

CAMBIO DE HABITUS ORIGINADO POR LA CRECIENTE

EXCLUSIÓN SOCIAL

Mayo 2002

DESAFÍOS QUE PARA LA GESTIÓN IMPLICA EL CAMBIO DE HABITUS ORIGINADO POR LA CRECIENTE EXCLUSIÓN SOCIAL

A manera de introducción:

Los actuales procesos de globalización han reforzado las tendencias al desarrollo desigual. Los sectores urbanos integrados a la economía mundial están en mejores condiciones para reconvertirse a las nuevas lógicas de producción e intercambio, esto se ve reflejado en el sector educativo, que fue acompañando, de manera desigual, estas transformaciones.

Podemos rastrear desigualdades históricas que actualmente se están profundizando, de acuerdo con las transformaciones sociales, políticas y económicas de la sociedad en general y la sociedad latinoamericana en particular.

A pesar de las diferentes geografías en las que estamos inscriptos, la diversidad de historias nacionales y coyunturas políticas, los países latinoamericanos comparten la preocupación por el destino de las nuevas generaciones, la deuda histórica con las que nos anteceden y la responsabilidad de educar para asegurar la filiación simbólica, la emancipación intelectual y la equidad.

Los objetivos homogéneos y homogeneizadores de la vieja escuela pública contrastan con un sistema educativo cada vez mas segmentado.

Como consecuencia de ello, la problemática de la educación básica no existe en forma singular, sino que afecta de manera colectiva, plural y diferenciada según el segmento social al que corresponda.

Las políticas de desigualdad generan una deuda externa, al mismo tiempo que son generadoras de una deuda interna con los sectores sociales más vulnerables, los desprotegidos, los marginados y excluidos.

El ideal moderno del porvenir, en la actualidad pasó a ser mas difuso, incierto e inquietante, educar, es sinónimo de educar para la incertidumbre, para un futuro poco incluyente.

En un período de restricción de mercado de trabajo, la sociedad en general y los sectores pobres en particular, sufren las consecuencias de la devaluación de las credenciales educativas, por ende, es necesario ubicar el problema de la educación en un contexto más amplio. Ella, por sí sola, no puede compensar una serie de desigualdades exógenas, tal como muchos se empeñan en creer, sería ingenuo -por lo tanto- pedirle al sistema educativo que corrija un conjunto de inequidades preexistentes, de las cuales él mismo es heredero.


Conceptualización del Habitus:

El Habitus en tanto sistema de esquemas más o menos dominados y más o menos transponibles, no es sino la interiorización de la teoría del conocimiento sociológico.

El Habitus es un sistema de disposiciones durable y transponible, que funciona como la base de prácticas estructuradas, objetivamente unificadas.**

Aunque en ocasiones, se confunda con las rutinas específicas de la vida diaria o con un sinónimo de socialización el habitus forma parte, de hecho, de la teoría de la práctica de Bourdieu como la articulación de actitudes en el espacio social.

El espacio es también un terreno social porque, en él, las posiciones forman un sistema de relaciones basados en intereses (poder) significativos y deseados por quienes la ocupan.

Habitus es una especie de gramática delas acciones que sirve para diferenciar a una clase (por ejemplo la dominante) en el terreno social.

Un habitus específico sale a la luz cuando se demuestra estadísticamente que hay diversas variables (trabajo, educación, ingresos, preferencias artísticas, gustos culinarios, etc) que se correlacionan entre sí.

Un habitus genera una serie de actitudes comunes a una clase. El conocimiento del habitus de una clase no permite predecir exactamente qué va a hacer un miembro de una clase dominante o dominada en un momento y una situación concretos.

Bourdieu ha afirmado, asimismo, que el habitus está relacionado con “el sentido del propio lugar” que surge a partir de procesos de diferenciación en el espacio social y que es un sistema de esquemas para la elaboración de prácticas y para la percepción y no percepción de dichas prácticas.

Los límites entre un habitus y otro, son siempre controvertidos porque son siempre fluídos, nunca estables.

Es típico que los intelectuales posean el habitus de los privilegiados, pese a que suelen componer la fracción dominada de la clase dominante.

El Habitus cumple una función que, en otra filosofía, se confía a la conciencia trascendente: es un cuerpo socializado, un cuerpo estructurado, un cuerpo que se ha incorporado a las estructuras inmanentes de un mundo o un sector particular de ese mundo, de un campo, y que estructura la percepción de este mundo y también la acción en este mundo.**

Pobreza, exclusión y Cambio de habitus

La exclusión del sistema educativo de los niños en edad escolar es predictor de una exclusión social futura. No caben dudas, que aquellos que ni siquiera alcancen una educación primaria completa estarán signados por una certera exclusión laboral y social.

Uno de cada cuatro jóvenes de 14 a 18 años se encuentra excluido de la escuela secundaria, en relación directa con la pobreza del hogar. La edad crítica es alrededor de los 15 años, en el pasaje al tercer año del secundario, o el paso del tercer ciclo de EGB al Polimodal.

Es así, que muchos jóvenes de sectores sociales bajos ( 4 de cada 10 del primer quintil) ya está fuera del sistema educativo, sin haber aprobado el secundario ( Polimodal), en cambio, si se analizan sectores sociales más altos, la proporción se reduce a 1 cada 20 del quintil. De esta forma, se concluye que los jóvenes pobres ingresan al secundario, pero no lo finalizan.

La insuficiencia de los recursos económicos de la familia, sumados a las dificultades de aprendizaje, son factores decisivos para enviar a los miembros jóvenes al mercado laboral (empleos informales, precarios) interrumpiendo, de este modo, la educación y siendo un factor de marginación futura.

Además de la actual deserción, hay indicadores de una deserción futura, en la que cabe destacar el rezago, la sobreedad y la repitencia, que pareciera ser directamente proporcional a la pobreza, en los sectores populares.

El concepto de sectores populares, alude a una población sometida

-directa o indirectamente- a un proceso de explotación que los discrimina en la distribución de bienes y recursos, al mismo tiempo que son, ellos mismos, transformadores y reproductores de prácticas sociales, formas organizativas y de relación diferentes al estilo dominante.

Así mismo, se presentan situaciones de ausencia, carencia y/o disminución de componentes básicos, considerados importantes para el desarrollo de las funciones educativas, con origen en dimensiones y procesos estructurales de la sociedad en su conjunto, que se concretizan en un tiempo y espacio determinados y pueden ser reconocidas claramente por el equipo de gestión escolar.

Una posible forma de categorización de las situaciones de adversidad puede ser, entre otras:

Condiciones materiales:

  • Sobreocupación del edificio escolar (compartido con otras escuelas)

  • Deterioro de las instalaciones.

  • Carencia o insuficiencia de infraestructura edilicia.

  • Insuficiencias relacionadas con el comedor escolar.

Condiciones Técnico-pedagógicas:

  • Limitaciones en la cantidad y calidad del material didáctico (tanto de la escuela como del disponible en las familias)

  • Inadecuada formación docente para el trabajo en escuelas con estas características, lo que desemboca en resoluciones en forma intuitiva o tradicionales.

Condiciones Sociales:

  • La escuela ajena al barrio, no sentida como propia.

  • Problemas de salud de niños con alimentación insuficiente, sin control médico o malas condiciones de vida en general.

  • Distancia social entre docentes y padres.

  • Obstáculos familiares serios para apoyar a los niños en sus aprendizajes escolares

  • Demandas de colaboración familiares, ya sea en el cuidado de hermanos menores porque la madre trabaja, o de trabajo infantil como medio de contribución a la economía familiar.

La fractura social profundiza la distancia entre los que lograron una inserción exitosa al capitalismo y los marginados, es así que antes se consideraba la villa miseria, como una situación de emergencia social temporaria, en cambio hoy pareciera que la reducción del Estado y la desregulación de la economía , sumada a la llamada revolución científica-tecnológica y la terciarización del empleo dirigida a públicos restringidos, conlleva a una multiplicación de ofertas culturales con predominio de una tendencia que privilegia el egoísmo y la lógica utilitaria sobre la acción solidaria

Vivimos en tiempos donde las sociedades como un todo son más ricas a la vez que más desiguales. Cada vez se produce mas riqueza con menos fuerza de trabajo. La Naciones Unidas estiman que en este fin de siglo, el 20 % de la población consume el 86 % de los bienes y servicios contabilizados en el PBI internacional.

El empleo es un bien escaso en la sociedad, por ello, junto al fenómeno del desempleo abierto aparecen modalidades de inserción incompletas como el subempleo y el desempleo oculto, constituido por quienes se autoexcluyen de la búsqueda la escasa o nula probabilidad de acceder al mismo.

El empleo tiende a convertirse en una relación social de hecho. Se produce un cambio en el equilibrio de poder entre capitalistas y asalariados, la crisis del contrato colectivo de trabajo produce un debilitamiento de las organizaciones representativas, donde el capital prefiere discutir y definir en forma individual las condiciones de trabajo.

La mayoría de los nuevos empleos que generan las economías actuales son precarios, con duración predeterminada e inestables. El puesto de trabajo en la economía formal había adquirido un carácter de estabilidad que hoy se ha perdido.

Los empleos se crean preferentemente en el sector de la producción de servicios personales, particularizados y en pequeñas unidades productivas.

La terciarización de la economía plantea una serie de desafíos a los sistemas de formación del trabajo, en particular a la educación formal ya que las competencias que se requieren actualmente requieren de tiempos y recursos adecuados para su aprendizaje.

El mercado de trabajo tiende a privilegiar el trabajo autónomo sobre el trabajo asalariado. La autogestión supone capacidad -por parte del trabajador-

Para crear su propio puesto de trabajo y garantizar las condiciones sociales de su reproducción, poniendo en práctica un bagaje de conocimientos y competencias que exigen un laborioso proceso de aprendizaje.

Las transformaciones antes señaladas son de tal magnitud que obligan a reconvertir a cantidades ingentes de trabajadores que se vuelven innecesarios y/o inempleables, siendo ésta la lógica que subyace a la cuestión social actual.

La autogestión en las condiciones presentes en nuestro país, se transforma en un “cirujeo” y no en una autogestión superadora de las condiciones de adversidad.

La exclusión social se manifiesta y al mismo tiempo se refuerza mediante la segregación espacial-territorial, en consecuencia de ello muchas son las personas que viven una existencia al margen, sin significación para el conjunto de la sociedad. Son los que “están de mas” y en la medida que lo autoperciban, no tienen mayores razones para vivir.

También existen excluidos físicamente, localizados en el corazón de los centros urbanos, éstos ghettos son islas donde prima una especie de extraterritorialidad social, de abandono del Estado de sus poderes y recursos.

Ni la economía de mercado ni los monopolios de Estado tienen presencia en estos territorios, allí, tiende a instaurarse una especie de economía no monetaria, hecha de trueque, delincuencia y la ley del mas fuerte, en un contexto de guerra, de todos contra todos, que llegan a formar monopolios provisorios de violencia física.

En estas condiciones, los Habitus psíquicos que se conforman tienden a tener determinadas características estructurales que inducen a comportamientos acordes a la vida que se plantea en dichos espacios.

Hasta se podría reconocer que la exclusión sea el caldo de cultivo de habitus psíquicos y comportamientos inciviles que están en la base de un proceso de involución o descivilización que puede llegar a constituir una amenaza para la integración del todo social.

El Estado social tiende a ser reemplazado por el Estado penal, la proliferación de viejas y nuevas formas de delincuencia y conductas anómicas se expresan en el desarrollo de instituciones represivas.

En los países de mayor desarrollo relativo de América Latina, se observa un recrudecimiento de las conductas delictivas, en especial en las grandes concentraciones urbanas. La violencia genera actitudes y comportamientos violentos no sólo en forma directa, sino mediante la conformación de habitus desestructurados, agresivos, que conducen a un círculo vicioso de violencia-represión como manera de contrarrestar dicho fenómeno.

La experiencia del desempleo prolongado, las vivencias de exclusión y la sensación de inestabilidad, sumados a la falta de un futuro superador contribuyen en la generación de personalidades y comportamientos desintegrados a la vez que desintegradores, generando una destrucción de las defensas psicológicas asociadas a una desorganización generalizada de la conducta y de la subjetividad.

En las condiciones antes mencionadas, la exclusión hace estragos en el proceso de construcción de la personalidad de los jóvenes, para muchos de ellos se ha roto el lazo entre el presente y el futuro.

Aquellos que sienten que no tienen nada que hacer, que perdieron una función social, vivencian un tiempo muerto, un tiempo inútil, sin sentido. Para escapar al no-tiempo de una vida donde no hay nada que esperar, recurren a actividades que les permitan huir del tiempo anulado, de una vida con poca significación, creando un nuevo vector temporal, un tiempo orientado a un fin, que es en sí mismo fuente de satisfacción. “hacer que pase algo es mejor que no pase nada”. (Bourdieu 1997).

“La pobreza hace brutales a las personas, esta afirmación no se debe interpretar en relación con las personas sino con las sociedades” (Elías 1998),

Para que no quede duda acerca de las relaciones entre las condiciones objetivas de vida y la estructura de los habitus mentales y modelos de comportamiento afirma el mismo autor que no tiene miedo de hablar de sociedades en diferentes estadios de desarrollo, aunque vayan de la mano con las diferentes estructuras de la personalidad.

Conclusión:

El deterioro lento y casi imperceptible de la escuela de las mayorías hará pobre a las clases populares y medias argentinas, sin que ellas se den cuenta. Los títulos se distribuyen cada vez en mayor cantidad pero no garantizan el conocimiento, las escuelas de las mayorías van perdiendo calidad,.

En polos opuestos, se encuentran grupos sociales privilegiados, que son capaces de asegurar su propia reproducción social enviando a sus hijos a instituciones educativas elitistas, en cambio, para los mas pobres, no hay “buena” escuela.

Tanto la familia como la escuela tienen responsabilidades indelegables en el desarrollo integral del individuo, surge de lo anterior una serie de desafíos para la gestión educativa ,sin pretender por ello agotar el tema,

como son:

  • Capacidad para interpretar la propia adversidad y elaborar propuestas educativas tendientes a su transformación.

  • Realizar un seguimiento de la tarea en el aula, colaborando con el cumplimiento de los objetivos de aprendizaje y de contención de los alumnos.

  • Extensión universal de la escolaridad para los niños de 3 y 4 años, dada su importancia para la socialización temprana e incorporación de nuevas estructuras cognitivas.

  • Elaborar estrategias para administrar recursos escasos, en un contexto de empobrecimiento de la escuela que afecta a los insumos materiales y simbólicos.

  • Desarrollar competencias expresivas, un lenguaje claro, adecuado que aliente a la participación, ya quién no puede decir lo que siente, invariablemente debe ceder su voz a otro que lo represente.

  • Educación en y para la democracia, la mejor pedagogía es una escuela democrática, donde no sólo se aprenden conceptos sino que se vivencia el respeto.

  • Apertura de las iniciativas institucionales a la participación de múltiples actores.

El conocimiento es un valor cuya distribución no debería estar determinada por el dinero, el poder político o la pertenencia a determinada clase social, género o etnia; en este sentido habría que evitar posturas paralizantes, se impone un objetivo común: más y mejor calidad educativa, con mayor eficiencia en la administración de los recursos e igualdad de oportunidades para todos.

Realizar un seguimiento de la tarea en el aula, colaborando con los objetivos de aprendizaje y de contención de los alumnos.

Cuando el desafío se fundamenta en la acción individual del profesor en el aula, las estructuras permanecen intactas. El cambio educativo significativo supone un cambio en concepciones, estilos de enseñanza y en materiales instructivos que solo puede ocurrir a través de un proceso de perfeccionamiento profesional en un contexto de socialización.

En el contexto escolar se encuentran los verdaderos multiplicadores de la eficacia. El esfuerzo individual del profesor se potencia al prolongarse en otros niveles, momentos y personas.

Cuando toda la comunidad emprende colegiadamente un proyecto, es probable que no encuentre tantas resistencias o dificultades como cuando lo intenta llevar a cabo una persona o un grupo pequeño.

El contexto organizativo brinda ayudas importantes sin las cuales es difícil que el profesor aislado pueda llevar adelante un proyecto investigador.

En la dinámica participativa los profesores y los alumnos ejercitan un proceso de aprendizaje, de búsqueda e innovación que tiene en cuenta al conjunto.

El trabajo compartido tiene importantes dosis de apoyo psicológico. No se puede emprender una nueva concepción curricular sin que los equipos directivos, el cuerpo de profesores o la infraestructura se modifique en la misma dirección.

Las organizaciones que tienen una dirección participativa, apoyo administrativo hacia la innovación, cooperación intrapersonal, colaboración e intercambio de ideas, tienen mayores posibilidades de implementar efectivamente las innovaciones que pretendan.

Cuando se abre el marco curricular y toman autonomía los proyectos, cuando se concibe el currículum como una indagación, como una experiencia de búsqueda, es sumamente positivo potenciar la colegiación de los diseños, con participación en el desarrollo y autoevaluación compartida

La libertad de cátedra, en modo alguno supone una invitación al individualismo, a una autonomía en métodos y enfoques que pueda llegar a ser perjudicial, ya que la escuela necesita de una línea de actuación que le dé coherencia

Apertura de las iniciativas institucionales a la participación de diferentes actores:

Hasta hace poco predominaba la tendencia a comprender a las organizaciones escolares por analogía con otras organizaciones sociales, transfiriendo en ambos casos, los aportes del paradigma dominante en los inicios de la administración sobre determinadas organizaciones: las empresas y las burocracias, es decir aquellos que históricamente han sido objeto del interés de la política y la economía como ciencia y como prácticas sociales.

Se intenta modernizar a las organizaciones escolares para adecuarlas a las exigencias de la sociedad de mercado emergente. Se trata de construir un sistema apto para atender demandas masivas, mediante unidades de servicios con capacidad operativa para responder con eficiencia y eficacia a los requerimientos locales y globales que se privilegian en la agenda de políticas públicas: los de formación de recursos humanos.

Desde las simplificaciones sistémicas a las que son afectos algunos actores de la escena económica, una estructura de este tipo requiere a su vez de gerencias operativas (directores y equipos) bien entrenados en técnicas de gestión concebida en la lógica de la producción industrial y de la competencia de mercado.

Es posible entender a la gestión escolar desde otro andamiaje teórico, que no sólo intenta aportar a la comprensión de la complejidad y densidad interna propia de las instituciones, sino desde el conocimiento acumulado sobre las organizaciones escolares específicamente.

El modelo y estilo de gestión predominante en el futuro estará ligado al modelo de sociedad que la escuela, de alguna manera, contribuya a formar en el transcurso del tiempo.

Si se piensa a la gestión escolar como un proyecto político-educativo que suma a la problemática de la articulación entre educación, trabajo y producción el interés por una formación amplia, tanto personal como social, que involucre el derecho de los individuos y de la sociedad a educarse para generar condiciones políticas y sociales en las que puedan involucrarse, debatir, formar parte de una situación de cambio, es necesario tener en cuenta los siguientes aspectos:

De acuerdo con su naturaleza y direccionalidad, la gestión escolar consiste en un proceso interactivo e intersubjetivo, orientado al gobierno de las escuelas, que incluye dinámicas interpersonales, grupales e institucionales, donde predominan interacciones de tipo comunicacional y componentes emocionales, ideológicos, cognitivos y tecnológicos que exigen un abordaje multidisciplinario.

Estos procesos de cambio involucran al cuerpo docente, alumnos y padres, aunque con una marcada incidencia en el ámbito escolar, pueden desbordarlo.

Se plantea un conjunto de logros institucionales referidos al ámbito pedagógico, pero según la adversidad del medio se puede llegar a la atrofia de la especificidad educativa.

Todo lo expuesto implica, a su vez interacciones que persiguen objetivos de control y resistencia, de reproducción y cambio, a través de procesos que combinan de diferente forma - según las instituciones, circunstancias y actores- el diálogo, la negociación y la confrontación, intentando legitimar discursos vinculados al reconocimiento de determinados individuos, procesos de identificación y la adscripción a marcos de referencia ideológicos, que aceptan, estimulan o rechazan y estigmatizan lo no deseable.

Existe una perspectiva organizacional y administrativa que define canales de comunicación formal e informal, modos de utilizar el tiempo, administrar recursos, etc. además de una perspectiva socio-comunitaria que promueve la participación de distintos actores de la escuela y su entorno comunitario, orientada al análisis de problemas, necesidades y demandas del medio. Esto incluye procesos colectivos de diferente amplitud, que pueden desbordar, a veces, el espacio escolar, llegando a privilegiar ciertos saberes, adoptar determinadas teorías de aprendizaje, y desarrollar criterios y estrategias didácticas, según la perspectiva pedagógico didáctica a la que se haga referencia.

La expansión cuantitativa de la acción pedagógica, en los últimos treinta años, no ha resuelto los altos índices de analfabetismo o fracaso escolar, la fractura entre los niveles socio económicos bajos y medio-altos con desigual acceso a la formación académica, marca un grado de polarización social y educativa que sólo podrá ser superada con el compromiso de todos los actores involucrados, el esfuerzo mancomunado y un cambio en la gestión que incluya demandas y urgencias cotidianas, cambios de perspectivas y una gran dosis de autocrítica.

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Enviado por:Alicia
Idioma: castellano
País: Argentina

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