Pantaleón y las visitadoras. La ciudad y los perros; Mario Vargas Llosa

Narrativa hispanoamericana contemporánea. Escritores hispanoamericanos. Parodia militar en una y otra novela. El Boom literario

  • Enviado por: Luis Felipe Inurritegui
  • Idioma: castellano
  • País: Perú Perú
  • 15 páginas
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Esquema

  • Boom Literario Lationamericano………………….........................................p.1

  • Vargas Llosa, Mario

  • Datos Biográficos

  • Obras Importantes.....................................................................…...p.2

  • “Pariodia militar” en La ciudad y los perros y Pantaleon y las visitadoras

  • Personajes

  • Temas

  • Recursos Estilísticos....................................................................pp.2-9

  • Crítica de Otros Autores..................................................................................pp.1-9

  • Hoja de Citas

  • Bibliografía


  • El Boom fue una explosión literal en la literatura Latinoamericana que ocurrió durante la década de los sesenta. El Boom "era simplemente el descubrimiento de un nuevo idioma literario el cual expresa a la realidad latinoamericana con completa autenticidad”. Este fenómeno es una mezcla de realidad y fantasía también llamado “realismo mágico”. Durante esta década la literatura latinoamericana llegó a tener mucho reconocimiento internacional el cual ya merecía hace mucho tiempo. “La ficción latinoamericana fue muchas veces asociada con la imaginación y la innovación”. Los mayores representantes del Boom fueron Guillermo Cabrera Infante, Julio Cortazar, José Donoso, Carlos Fuentes, Gabriel García Marquez, y el peruano Mario Vargas Llosa. Estos llamados “innovadores” causaron una gran sensación alrededor del mundo ya que sus obras fueron escritas con una excelente técnica y un estilo que contenía temas universales. Las novelas más importantes fueron definitivamente Rayuela de Cortazar; La muerte de Artemio Cruz por Fuentes; Tres tristes tigres de Infante; la conocida obra Cien años de soledad por García Marquez; y La ciudad y los perros, La casa verde y Pantaleón y las visitadoras todas por Vargas Llosa.

    Los escritores más destacados del Boom fueron influenciados por Faulkner, Hemingway, John Dos Passos, Virgina Woolf, Proust y Jean Paul Sartre, pero quizás la mayor influencia de todas llegó de escritores latinoamericanos como Jorge Luis Borges y Octavio Paz. El laberinto de la soledad es la obra más aclamada de Paz donde “examina la verdadera identidad mexicana”. Estos escritores luego fueron evolucionando hasta que dejaron de imitar a Kafka, Sartre, y Faulkner, para así empezar escribiendo piezas propias donde examinaron y hasta trataron de descubrir las identidades nacionales de sus patrias.


    El Boom no nació porque los autores decidieron formarlo sino que el movimiento ocurrió debido a que los acontecimientos exactos ocurrieron en los sesenta. Una gran promoción de grandes novelistas y de buenas compañías publicitarias junto con muchas traducciones de sus obras causaron que este movimiento histórico ocurra. Desgraciadamente, durante el Boom también surgieron otros grandes autores que hubieran sido fácilmente reconocidos en otra época pero no pudieron serlo ahora por falta de recursos económicos.

    Mario Vargas Llosa, el autor de Los cachorros y Los jefes es quizás uno de las personas más reconocidas por su literatura en la historia del Perú. Según diversos diarios y recortes haciendo referencia al escritor peruano, dicen que está considerado entre los mejores escritores de la lengua española en el mundo.

    Vargas Llosa nació en Arequipa, Perú el 28 de marzo de 1936. Fue el Colegio Militar Leoncio Prado desde 1950 hasta el año 52 para luego estudiar literatura y derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos desde 1955 hasta 1957. Al comenzar la universidad, es decir durante 1955, se caso con Julia Urquía para luego divorciarse en 1964. Al año siguiente se casó con Patricia Llosa con quien tuvo des hijos y una hija. Durante 1959, Llosa se mudó a París, donde trabajó como profesor de español. Él no solamente es escritor sino también se desenvolvió siendo editor y reportero de muchas revistas reconocidas tanto en Lima como en París. Al igual que Fuentes, Llosa fue un profesor de visita en muchas y diversas universidades tanto americanas como europeas. En 1975, nuestro escritor residió en una casa de Lima, Perú. Llegó a recibir muchos premios debido a sus grandes esfuerzos como escritor entre los que destacan el prestigioso premio Príncipe de Asturias (1986), y el premio Miguel de Cervantes (1994).

    Vargas Llosa, otra vez al igual que Carlos Fuentes se involucró mucho en la política de su país. Durante 1990, Llosa se lanzó para presidente de su país, el Perú siendo candidato presidencial por el partido Fredemo (Frente Democrático) aunque perdió ante el, en ese tiempo desconocido, Alberto Fujimori y quien es ahora el núcleo de muchas polémicas nacional y para muchos entre los culpables de la crisis política y económica que estamos actualmente viviendo. Éste, para muchos el mejor escritor peruano, piensa que en su país había o hay una pseudo-democracia la cual es dominada por los militares (Montesinos) donde los jueces responden ante el poder ejecutivo y la violación de los derechos humanos es cosa de todos los días.

    Como es sabido, Vargas Llosa escribe mucho sobre uno de los temas que más conoce como lo es su país, el Perú. Uno de las cosas de las que más se habla en la sociedad peruana es acerca del soborno y todo lo que ocurre con las autoridades en general. Como no podía ser de otra manera, Vargas Llosa también se refiere mucho a ello aunque indirectamente a través de sus temas en algunas de sus obras. Esta burla de nuestro autor es evidenciada tanto en Pantaleón y las visitadoras como en La ciudad y los perros aunque mayormente en la primera obra mencionada.

    De manera tal que podamos sacar el máximo provecho a este análisis es necesario un poco de información de apoyo sobre la clase de autoridad en este país. Las autoridades peruanas, así como otras en el mundo, no se preocupa tanto por su trabajo sino más por su bienestar personal recurriendo de esta manera a muchas veces aceptar sobornos más conocidos como “coimas”. Otra cosa es que esta gente recurre a gente conocida, familiares, o amigos personales en cuanto haya un puesto vacante de manera tal que no trabajan efectivamente sino de una manera ineficiente e improductiva. Otra ocurrencia acerca de nuestras autoridades es que hacen muchas cosas por lo bajo y a escondidas evidenciando un mal traslado de dinero y una crisis grande de valores al hacer esto. Otra tercera falta grave que muchas veces comete la autoridad y adicionalmente es resaltada en La ciudad y los perros es la máscara que los militares tienen inculcándole disciplina a sus alumnos mientras que a la vez permiten que hayan riñas entre ellos y estos mismos alumnos porten alcohol y cartas lo cual va contra las reglas del colegio.

    Mario Vargas Llosa a través de dos de sus obras se burla acerca de la autoridad militar peruana. En esta obra, La ciudad y los perros, Vargas Llosa utiliza un recurso muy popular en él, la sátira. Durante el transcurso de esta obra, algunos de los personajes secundarios como lo son los militares son lógicamente los más importantes en el colegio pues todos deben respetarlos pero el punto acá es que no lo hacen. Supuestamente, según ellos, los alumnos no deben ser indisciplinados pues eso es precisamente lo que ellos les instituyen en ese colegio. Por el contrario, estos mismos alumnos y sobretodo los mayores no solo toman, fuman, “timbean” o juegan cartas, “tiran contra” que quiere decir que se escapan del colegio temporalmente sino que abusan de estos vicios y malos comportamientos llegando a excesos.

    Luego de saber esto, algunos de los oficiales se escandalizaron y tomaron cartas en el asunto mientras había algunos (donde Vargas Llosa introdujo la sátira) que tan sólo se remitían a decir cosas como, “no importa, aquí les enseñamos a ser hombres y si no aprenden esos trucos y no toman no son hombres así que dejémoslos que lo hagan”. Fue el cadete Alberto quien reveló lo que ocurría al teniente en quien los cadetes más confiaban, el teniente Gamboa: “Pisco y cerveza, mi teniente. ¿No le digo que los oficiales no saben nada? En el colegio se toma más que en la calle. En las noches. Y a veces hasta en los recreos”.(1) Luego de oír estas palabras tan chocantes, el teniente se indignó y no supo que hacer ya que las demás personas no podrían llegar a saber esto que sería algo muy grave contra el colegio. Esto, gracias a Vargas Llosa se dio a conocer no solamente en el Perú sino en todas partes del mundo y desprestigió mucho al colegio al punto que las autoridades en ese mismo colegio militar Leoncio Prado odian a este autor por su revelación.

    Otro hecho el cual me olvidaba de mencionar es el hecho de que desde el inicio de la obra se evidencia la existencia de un grupo. Este grupo se formó al principio por la mayoría si no todos los cadetes de la promoción de Alberto cuando estaban en el tercer año conocidos como `perros'. Al pasar de año y cuando la promoción ya no recibía maltratos físicos y emocionales, el grupo que siempre era conocido como `El Círculo', se remitió a ser formado por tan solamente cuatro miembros quienes eran `Boa', `Rulos', `El Jaguar' y Cava, quien sería expulsado del colegio en un hecho que será posteriormente analizado en esta monografía. Este segundo y último círculo era como una empresa clandestina de contrabando. Su mayor propósito era el negociar productos que para los cadetes eran indispensables tales como los cigarrillos, el alcohol, dados para jugar, ganzúas para abrir casilleros ajenos y revistas pornográficas que ingresaban clandestinamente al colegio y eran vendidas a precios mucho más altos que fuera de la institución. El ya antes mencionado Cava era uno de los integrantes de este Círculo y a la vez protagonista del más grande hecho de este grupo.

    Todo empezó cuando este personaje también conocido como `El Serrano' fue el elegido a robar un difícil examen de química y por ende ser el destinado a ser expulsado del colegio. De esta manera, el cadete de apellido Cava, roba el examen con éxito aunque sin darse cuenta rompe un vidrio luego de haber alcanzado su objetivo. Ello no perjudica a Cava directamente aunque llega a mayores para otras personas de la promoción al ser castigados los guardias, conocidos como `imaginarias' en el colegio, por el incidente que le serviría al Círculo para vender copias del examen y negociar con ello. Esto lleva al cadete Ricardo Arana, quien no tenía amigos mas era diariamente abusado por los demás, a confesar que el delincuente había sido Cava y deciden sancionarlo.

    La sanción sería la más severa que hay, la expulsión del colegio y por ello la posibilidad de ser militar se esfuma por haber sido protagonista de un torpe hecho sin pensar en las consecuencias. Otra vez la sátira, según las autoridades militares en la obra, el cadete Cava fue expulsado por ser el `único' entre todos los cadetes en ser indisciplinado dando a entender de esta manera que absolutamente todos de los demás estaban adecuadamente disciplinados.

    El personaje quien caracterice la siguiente sátira de Vargas Llosa en La ciudad y los perros será Ricardo Arana, comúnmente apodado como `El Esclavo' por lo que el mismo nombre nos dice, por ser el maltratado y al quien le ordenan hacer todo sin recibir una negación de su parte. El hecho más trágico es su muerte ya que desde ese punto, los demás cadetes se arrepintieron de lo que le habían hecho aunque ya era demasiado tarde. Lo que aconteció fue lo siguiente, todos se encontraban en campaña, que es cuando los cadetes salen a correr dirigidos por los militares y luego practican la precisión de sus disparos. Es justo en ese momento, durante los disparos, que este personaje recibe un balazo en la zona posterior de la nuca ocasionándole de esta manera la lesión y posteriormente la trágica muerte.

    Nunca se llega a conocer al verdadero culpable aunque se deduce que fue alguien desde atrás quien le disparó. Los militares que están a cargo del colegio no se preocupan tanto por la víctima como debería ser sino que se ocupan de lo que otras instituciones enemigas dirán si no esconden este caso adecuadamente. Esto es otra de las sátiras del autor ya que la autoridad no se preocupa de lo que deben. Afirman y hasta se lo dicen a los padres, quienes sufren mucho por su hijo, que la muerte y el disparo lo ocasionó Arana aunque no explican como porque no saben que decir si el rifle no llega a su nuca.

    Mario Vargas Llosa también recurre bastante a la sátira para dejar claro la parodia militar en su popular obra Pantaleón y las visitadoras. Así como la obra pasada ocurre mayormente en el colegio militar Leoncio Prado en Lima, esta ocurre en la selva peruana la cual es popular por la gente, en especial mujeres, calientes que son tomadas como chicas de mal vivir. Esta segunda obra ridiculiza mucho más a los militares ya que los muestra en situaciones poco conocidas. Durante el transcurso de la obra, Pantaleón, el protagonista, se transforma. Él cambia de ser un militar muy honesto, quien no toma ni tiene vicios y gusta mucho de su trabajo a ser lo contrario en algunos aspectos. Pantaleón Pantoja, es el elegido a estar al cargo de un servicio de visitadoras. E claro ejemplo es cuando un hombre ejemplo como el le llega a sacar la vuelta a su esposa con una prostituta, cosa que la gente que tiene valores, como el, no hace. Aquí está la primera burla a los militares ya que lo hacen verse como un servicio especial aunque no es más que un simple grupo de prostitutas.

    Otra de las parodias encontradas en la obra es que los soldados nacionales no entrenan adecuadamente sino más bien entrenan con estas mujeres del servicio especial de visitadoras. En la siguiente cita se da claramente a entender la manera de funcionar del servicio: “Le he afectado un depósito en las afueras de Iquitos, a orillas del río. Vaya siempre de paisano. Nadie debe enterarse que ese lugar tiene la menor vinculación con el Ejército. ¿Comprendido?”(2) La cita se refiere a cuando le están dando las indicaciones del funcionamiento del servicio de visitadoras. Le dicen que tiene que ser como un paisano, como un civil más, le dicen donde será la cede el servicio y le advierten que los ciudadanos no se pueden percatar en lo más mínimo que esto lo auspicia o en otras palabras es obra de los militares. Si esto llega a pasar, ocurriría lo peor y el Ejército peruano se iría “al demonio” ya que los ciudadanos no respetarían para nada a los militares.

    Lo sorprendente y que quizás mucha gente no se debe haber dado cuenta es que como un oficial tan bueno y ejemplar como Pantaleón es enviado a un servicio de prostitutas para negociarlas en la selva. Lo que seguramente Vargas Llosa quiere decir a través de este incidente es lo que realmente ocurre, a las autoridades no les interesa y no se fijan en que tan bueno sea un oficial ya que envían a posiblemente el mejor de los que tenían a una actividad que no lo amerita. Más bien, el oficial Pantoja debe haber sido enviado a algo difícil que solo un militar como él pueda lograr.

    Si no hubiera sido por el hecho de haber sido mandado a algo que no debió ir, Pantaleón hubiera podido llegar a ser un héroe de la patria como el mismo general Victoria lo recalca: “Un oficial sin vicios -se admira el general Victoria-”.(3) Esto era algo del pasado cuando el mismo oficial ejemplar quien representaría a los militares en el cielo se transforma en un oficial con vicios y hasta le saca la vuelta a su esposa con Olga, la Brasileña. Al ver esta transformación el lector se puede dar cuenta de que como pinta Vargas Llosa a los militares, que ninguno puede ser una gran persona ya que todos sucumben ante la tentación y les faltan valores morales.

    Otra de las tantas parodias que hay en esta obra tan fuera de lo común es como los militares tienen una crisis de valores tan grande que castigan a Pantaleón por vestir su uniforme, el uniforme militar en un simple velorio. Esto paso en el momento que Olga, su amante y una de la visitadoras conocida como la Brasileña muere. Pantaleón asistió al velorio con el uniforme militar puesto cuando los militares le habían prohibido que lo use en relación con las visitadoras ya que la gente se podría dar cuenta. Debido a lo ocurrido, el Ejército envía al protagonista a un lugar lejano como lo es Puno donde nadie de los presentes lo volvería ver y donde nadie le encontraría la relación con las visitadoras. Durante este mismo velorio, Pantaleón le dio mucha importancia a Olga y hizo todo lo que se le haría a un militar fallecido cuando la que murió fue nada más que una prostituta muerta a quien nadie a honrado jamás.

    Es muy interesante el analizar las obras de Vargas Llosa en busca de parodias y sátiras militares. Lo increíble de estas obras de Vargas Llosa es que pueda que no hayan existido realmente pero son basadas en vivencias reales del autor. Es obvio que el autor ha compartido este tipo de vivencias con militares ya que conoce todas sus actitudes a detalle de manera tal que los puede criticar y darles donde no les gusta. En estas como en muchas obras y no sólo de Vargas Llosa sino de otros autores del movimiento, ellos combinan la realidad con lo mágico o la ficción en algo conocida entre los literatos como el “realismo mágico” y que ya ha sido explicado al principio de la monografía. Vargas Llosa, a través de la parodia y sátira critica muy intensamente a los militares de una manera tan veraz y posible que uno no sabe si lo que escribe es en realidad lo que está ocurriendo en el país o si es otras de las invenciones del autor. Debido al momento que estamos viviendo actualmente, en mi opinión, es perfectamente posible que esto este ocurriendo y de una manera mucho más grotesca aun sino veamos lo que acontece con Montesinos y el poder del país.

    Hoja de Citas

  • VARGAS LLOSA, Mario.

  • La ciudad y los perros

    Madrid: Alianza

    1981 p.2

  • VARGAS LLOSA, Mario.

  • Pantaleón y las visitadoras

    Lima: Peisa

    • pp.22-23

    (3) Ibid., Op. Cit., p.12

    Bibliografía

    ANÓNIMO

    Hispanic Literature Criticism

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    Literatura Peruana II

    Lima: Inca

    • 1129 pp.

    VARGAS LLOSA, Mario

    La ciudad y los perros

    Colombia: Peisa

    • 446p.p.

    VARGAS LLOSA, Mario

    Pantaleón y las visitadoras

    Colombia: Peisa

    • 252p.p.