La ciudad y los perros; Mario Vargas Llosa

Narrativa hispanoamericana contemporánea. Escritores hispanoamericanos. Personajes de la novela: Jaguar y el Poeta. Estilo narrativo

  • Enviado por: Ciryatan
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas
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la ciudad y los perros (por mario vargas llosa)

  • Estudio del poeta:

  • El personaje de Alberto Fernández, también llamado “El Poeta”, que vamos a tratar en el siguiente trabajo, es el personaje principal de la novela, aunque ésta sea coral básicamente. Alberto es un niño rico, un “pijo” del barrio de Miraflores; un blanco, un miembro de la élite social del país. En un mundo (el Leoncio Prado) en que la sociedad se divide entre verdugos y víctimas, él, demasiado marcado por la buena vida anterior, no se hace verdugo pero tiene la suficiente fuerza interior como para escapar del papel de víctima y ponerse en un intermedio. Es quizás el personaje más interesante y atractivo de la novela, pues no se rebaja moralmente a formar parte de los verdugos, de la gente sin escrúpulos, ni se rebaja físicamente al papel de víctima. Como todos los personajes de la novela y de la vida real, es ambiguo, es decir, no es ni muy bueno ni muy malo. Aunque en cierto modo es el único que ayuda al esclavo, también ser ríe de él; es un superviviente nato, que tanto puede vivir en la brutal sociedad del Leoncio Prado como en la élite social a la que de hecho pertenece y a la que vuelve al final, olvidando todo lo que había ganado por el camino.

    Y es que Alberto, como todas las personas, es alguien modificado por su entorno, y aunque tiene una capa interior de buena persona (demostrada por su compasión por el Esclavo) si las circunstancias (el ambiente del Leoncio Prado) lo obligan, puede comportar-se de una manera completamente horrenda, y su amor varía dependiendo de las circunstancias también. Cuando está en el Leoncio Prado, un lugar brutal, se enamora locamente por una chica responsable, tranquila, buena mujer aunque un poco fea, y pobre; en cambio, cuando sale del Leoncio Prado el ambiente es muy diferente, se vuelve en un ocioso chico rico al que poco le importa la ternura de Teresa y la deja por otra, muy aniñada, pero también muy guapa. El personaje es, pues, cambiante, no lineal.

    La razón por la que el Poeta va al colegio Leoncio Prado es su bajo rendimiento escolar, razón por la cual el padre, ofendido por la innoble conducta del retoño de tan ilustre estirpe, lo decide llevar a un colegio militar, donde le ensañarán lo que es bueno. Alberto no se opone porque su novia, de la que estaba muy enamorado, le deja.

    Otro de los cambios que podemos observar en la personalidad de Alberto es, ante los funestos resultados del accidente del Esclavo, su inicial reacción humanitaria de indignación que se materializa en una denuncia, se ve cambiada cuando se les ofrece la posibilidad de sacarse bien el curso si no dice nada a nadie. Ésta es la gran debilidad del Poeta, se auto-corrompe, se vende para pertenecer a la élite social a la que pertenece su familia. Y, al final, cuando está con la cursi de su novia, acaba entendiendo que ser ha equivocado. Moralmente, claro. Y como solo es moralmente, no se tira atrás. Es el perfecto personaje sin la suficiente fuerza como para jugárselo todo a una, aunque demuestra una dignidad impresionante cuando se pelea con el Jaguar aunque tenga todas las de perder. En fin, que por su carácter ambiguo aunque mayoritariamente positivo y por su condición de superviviente nato, se erige como personaje real, vivo, de la novela; más que el resto, y se gana las simpatías y la compasión y la comprensión del lector, aún delante su debilidad.

  • VALORA EL FINAL DEL POETA Y DEL JAGUAR

  • Yo, personalmente, soy de la opinión que el final de los dos personajes más importantes de la novela, el Jaguar y el Poeta, se podría definir con aquella palabra tan catalana llamada “parida” es una “parida”. A mi, eso de que de repente los personajes destructores y asesinos se vuelvan más buenos que el pan siempre me huele a chamuscado… nadie es así! Y aquí es dónde me falla la novela. El epílogo, dónde podemos ver el final de los dos personajes, no es acertado sino que cae en el típico cambio de personalidad del malo por culpa de que sufre una humillación. Éste hecho le quita un poco de realismo a la novela, a mi entender.

    Sin embargo, la suerte de Alberto s con mucho más inteligente, descorazonadora y realista que la del Jaguar, pues el Poeta se acaba vendiendo a esa sociedad y renunciando al punto de vista moralmente superior al que llega después de todos los sufrimientos en el Leoncio Prado, porque es cierto que todos los personajes de la novela salen el doble de sabios de la escuela militar de lo que entraron, y la lección que el Poeta recibe por sobre de todas es que en esta sociedad siempre gana el que se aprovecha de todo, y no el que tiene unos ideales por los que lucha y que sigue, y que persigue la justicia. Aprende el Poeta esto y con esto se queda, y por culpa de esto olvida a Teresa al considerarla demasiado fea y pobre y vuelve con sus antiguos amigos pijos. Lo que me gusta de éste final es su realismo, pues realmente no hay nadie suficientemente bueno como para seguir siempre el camino recto cuando esto supone ir contracorriente.

    El final del Jaguar sería, podríamos decir, exactamente al revés. EL Jaguar, que durante toda la novela no es nada más que un matón sin escrúpulos y un líder terrible, al sufrir la humillación de tener toda la cuadra en contra, sufre una especie de cura de humildad mística que le hace ver las bondades de ser buen hombre y decide buscarse un trabajo digno y casarse con Teresa, que en todos momentos no es nada más que la encarnación de la pureza y la simple virtud. Personalmente encuentro poco creíble ésta especie de metamorfosis de ser la pura maldad a una especie de buen samaritano. No cuela. Aunque la perspectiva de su pasado anterior al Leoncio Prado nos de la idea de un buen chaval que por culpa de un carácter un poco impulsivo y una situación pobre se ve obligado a volverse un matón sin escrúpulos, el Jaguar ha matado al Esclavo, y eso no se debe olvidar, Ha muerto a un buen chico solo por una tontería! El Jaguar es un mierda, que quede claro, y es incoherente que de pronto se vuelva algo así como la encarnación de Jesús en la tierra.

  • Las classes sociales del Leoncio Prado

  • En el Leoncio Prado se dan encuentro todas las clases sociales del país. Despojados de ésas características personales por el uniforme y el trato, la sociedad del Leoncio Prado no cuenta con las anteriores procedencias, aunque queda un sustrato en cada uno de los personajes. Así pues, habría básicamente dos grandes grupos, los de siempre: los ricos y los pobres.

    Los ricos son mayoritariamente gente del barrio de Miraflores, pijos, de la élite cultural, y es un punto muy importante, son blancos, ni mestizos ni negros, blancos (los otros les llaman “blanquiños”, en tono despectivo). Los pobres pueden ser de todos los colores de piel, pues el Jaguar es blanco pero Vallano es negro, y los podríamos dividir entre los pobres de ciudad (como los susodichos Jaguar y Vallano), llamados cholos también, y los pobres de las montañas, los provincianos de los Andes, los “serranos”, el ejemplo sería el Cava. En el Leoncio Prado la clase predominante sería la de los pobres de ciudad, evidentemente. Con todo, me gustaría dejar claro que dentro del Leoncio todos se ven despojados de éstas diferencias y gana, como siempre, el más fuerte, lo único que lo normal es que la gente parta desde puntos diferentes, pero aquí todos empiezan desde el mismo punto, la humillación que impone el bautizo.

  • ASPECTOS PROPIOS DE LA NARRACIÓN

  • La novela de Vargas Llosa es muy innovadora, o como mínimo original, en el trato que da al tiempo y al espacio, pues la intención de Vargas Llosa no es la de explicar la historia de un solo hombre sino la de dibujar un fresco en grupo de unas personas, y para comprenderlas hay que saber su pasado y su presente. De ése modo, con flashbacks, adelantos, cambios de personas, partes relatadas por un narrado omnisciente y otras como el monólogo interior de una persona, la novela y la historia se van escribiendo con la misma complejidad con la que pasa la vida misma. Aunque los hilos narrativos van variando continuamente hay unos cuantos que siempre son una historia que van ligando continuamente: el pasado del jaguar y su relación con Teresa; la historia del Poeta; los monólogos interiores del Boa y el pasado del Poeta. Entre estas historias se van colando relatos de lo que le ocurre a toda la cuadra o de hechos que se aplican a todos ellos y que salen un rato sin volver a salir como parte del relato, sin tener personalidad propia. De vez en cuando también entran pequeñas partes de historias cortas y que salen muy de vez en cuando, como el pasado del Esclavo. En fin, que la novela está estructurada en pequeños capítulos de diversas historias diferentes que se van sucediendo alternativamente pero no por casualidad, pues todo está colocado en un sitio muy bien escogido.

    El lenguaje que se usa en la obra es evidentemente coloquial, pues coincide con el argot que hablarían unos adolescentes limeños mayoritariamente pobres en una escuela militar: plagados de insultos y de palabras soeces, y también sazonados por argots militares o propios del ambiente castrense, como el bautizo y los perros y cosas por el estilo.

    Aunque todas las peculiaridades del texto lo puedan hacer un poco difícil de leer al principio, el resultado da una visión mucho más rica en puntos de vista e ideas. Hace la lectura más interesante.

    5. 1. La amistad y el compañerismo masculino

    Ignorando si debo tratar éste tema según la visión que nos de la novela o la mía, usaré la mía y un poco de la suya: La novela nos habla de unas relaciones entre los alumons-soldado que distan bastante de ser amistad o compañerismo y solo son una relación reprimida por unos dogmas o normas que limitan ésta a la exhibición del “macho” o del valor. Aunque hoy en día y en mi ambiente (calificado como “élite cultural” por alguna irresponsable profesora) éstos valores vayan muy a la baja y no cuenten para nada o solo un poco en la amistad entre dos hombres, hay mucha diferencia entre la amistad entre mujeres y entre hombres. El otro día, en clase, pude oír un par de chicas peleándose para decidir cual de las dos era más guapa. Aunque parezca mentira, no se defendían a sí mismas sino que se empeñaban en demostrar a la otra que la más guapa era ésa y no ellas mismas. Seguramente todas pensaban que las más bellas eran ellas pero, para quedar bien y quizás (¿quien sabe?) para que la otra les subiera el auto-estima, y hacían gala de una hipocresía nada desdeñable. Entre los chicos eso sería impensable. No porque no haya hipocresía entre ellos sino porque queda un resto de ésa actitud tan castiza que podemos ver en la novela y que, porqué negarlo, yo mismo sufro. Si a mi me viniese un chico y me dijese que tenía unos ojos muy bonitos, no le partía la cara pero le miraba de un modo muy extraño y le decía “De que vas? De maricón?” y la verdad, es así. Aún nos queda el prejuicio homófobo contra una amistad entre chicos sentimental. Otro ejemplo sería que me es mucho más fácil hablar con una chica de asuntos románticos o sobre el amor que no con un chico, porque es como un símbolo de debilidad. Con un chico puedes decir “ésta tía está muy buena” y todos reirán, pero no vas a poder decir “estoy enamorado de ella” porque entonces te mirarán como si estuvieras loco.

    En fin, que la conclusión sería que los hombres siguen un poco reprimidos en su amistad entre ellos por los tópicos machistas y castizos que les impiden ser del todo francos entre ellos.

    5.2. La adolescencia

    Supongo que el profesor, al poner esta pregunta, no habrá ignorado que somos adolescentes y hasta le habrá dado un poco de “morbo” saber que pensamos sobre el tema. Estoy hasta las narices de ver describida en revistas y artículos de periódicos la adolescencia como un periodo infeliz en el que el niño se forma como hombre y está lleno de dudas y quiere probar-lo todo. La adolescencia, a mi entender, es una etapa tan complicada como el resto, el problema está en que el adolescente solo está a gusto con otros adolescentes y los adultos piensan entonces que son infelices… los adolescentes no estamos formando y lo sabemos, pero nos lo tomamos con calma, nada de la infelicidad y la depresión que se nos atribuye. Es más, quanta gente mayor de edad no querría volver a ser adolescente?

    Los adolescentes del Leoncio Prado son un buen ejemplo de adolescentes: vacilantes, galletes, llenos de dudas… puestos en unas condiciones extremas. Quizás la adolescencia es una de las partes más inestables de la vida, pero seguro que es la que te hace disfrutar más.

    6. Opinión personal

    Debo admitir que al principio ésta novela no me atraía lo más mínimo, y la empezé a leer a desgana. Con todo, la trama me cautivó rápidamente y llegué a pasarme horas y horas leyendo el libro sin parar, completamente absorbido por la agilidad de la historia. La ciudad y los perros tiene muchas virtudes, desde el extraordinario tratamiento de la psicología de los personajes al estilo coloquial que usa pasando por la singular organización de la historia que la erigen como una gran novela. Evidentemente, me identifiqué rápidamente con el Poeta, y aunque me caía muy bien y por tanto me descorazonó un poco, su final es muy significativo pues le niega al Poeta la calidad de ser perfecto y le hace volverse mezquino en su buena suerte con quien le ayudó en si necesidad. El trato del Jaguar es muy humanista pues viene a decir que no hay nadie malo y que asta el peor de todos los que hay en el Leoncio Prado se comporta mal por culpa del ambiente en que se ha criado. El Esclavo da pena pues es un individuo débil incapaz de imponerse a los otros para salvaguardar su dignidad. Teresa se mantiene como objeto de deseo para la gente necesitada, el paradigma de la buena persona. El ambiente descrito por Vargas Llosa no sería lo mismo sin la voz del boa, verdadera máquina violenta pero tierna a la vez, un “brutote” terrible que ama a su perra con un amor sencillo. Porque en el fondo La Ciudad y los Perros también es un instrumento de denuncia contra la terrible vida castrense que se impone a unos niños hasta llegar a modificar sus mentes con brutalidad y hacer que ellos mismos admitan y hagan acciones que, de haber estado civiles, les hubieran repugnado hasta el vómito. Muy bien por el autor.