Literatura


Juan Rulfo


LITERATURA HISPANOAMERICANA DEL SIGLO XX

JUAN RULFO (1918-1986)

Mi objetivo en este trabajo es llevar a cabo tres puntos que nos puede ayudar a entender la obra de Juan Rulfo, a saber, El llano en llamas particularmente el Cuento El hombre. Los tres puntos que trataré son: la presentación del autor, el análisis del texto El hombre y un comentario personal sobre éste.

PRESENTACIÓN DEL AUTOR.

Rulfo nació en Sayula, Jalisco el 16 de mayo de 1918. Sayula fue un centro comercial muy grande. Pero nuca ha vivido en Sayula. Vivió en un pueblo que se llama San Gabriel según Luis Harss2. Juan Rulfo se queda huérfano de padre al principio de la guerra cristera, y seis años después pierde a su madre. Pasa varios años en un orfanato de Guadalajara, recogido por unas monjas francesas. En México estudia contabilidad y leyes, y consigue un empleo en el Departamento de Inmigración (1935-1945). Publica sus primeros cuentos en la revista de Guadalajara “Pan”, fundada por Antonio Alatorre y Juan Arreola. De 1947 a 1954 atienda el departamento de venta de la empresa Gooldrich. En 1956 prepara guiones y adaptaciones de películas comerciales. En 1959, trabaja para la televisión de Guadalajara, y a partir de 1962 en el Instituto Indigenista. Fallece en su casa de la ciudad de México el 7 de enero de 1986.

LA OBRA DE JUAN RULFO

Rulfo no ha escrito muchos libros, pero además de El llano en llamas, 1953, y Pedro Páramo, 1955, respectivamente Relatos y Novela, ha publicado otros textos. Sin embargo El llano en llamas y Pedro Páramo son los textos que lo han dado el reconocimiento de un gran escritor. Es por esta razón que no daré detalles sobre los demás escritos. Aun así habláremos dando un poco de detalles sobre El llano en llamas particularmente sobre El hombre; aunque podemos referirnos a alguna opinión de otros autores sobre Rulfo, manejando los dos textos El llano en llamas y Pedro Páramo.

El llano en llamas es un libro de cuentos publicado en 1953 por el Editorial mexicano Fondo de Cultura Económica. Consta de diecisiete cuentos3 breves que son considerados por muchos como los más hermosos que se han escrito sobre el sur del estado de Jalisco, en los que la riqueza imaginativa de los personajes de esa región del país, va de la mano con la belleza literaria. El llano en llamas es considerado también un clásico dentro de la literatura mexicana contemporánea. Entre estos 17 Cuentos se encuentra El hombre, el texto sobre el cual vamos a

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trabajar haciendo en primer lugar un resumen, luego un análisis y al final un comentario personal.

RESUMEN DEL CUENTO: EL HOMBRE

Con un dedo cortado y sin zapatos, los pies del hombre dejan huellas en la arena en búsqueda de donde salir. El camino es angosto y él sigue caminando. En varios momentos escucha una voz que él a veces confunde con su propia voz. A veces parece que es él que habla.

Cansado y desesperado, pierde el ánimo ya que no podía llegar a donde iba y además alguien lo estuvo persiguiendo. El perseguidor lo sigue persiguiendo y además lo amenaza en darle un balazo en la nuca.

Llegó a una casa que parece ser la suya. Nadie estaba y el perseguidor se da cuento de que el hombre había matado a todos incluye al parecer miembros de su familia.

El hombre, en la madrugada del día siguiente, vuelve a tomar el camino pero no pudo avanzar por ser indeciso. Todavía el sol no salía.

Reconoció su culpa pidiendo disculpas y espera que le perdonen. El hombre piensa en su hermano José Alcancía y es regañado por su conciencia o la voz del perseguidor. El solo no sale y no hay nadie. Todo está triste y las flores se secan (se marchitan).

Le viene en la mente ideas de algún miembro de su familia y por ello quiere regresar. La voz que lo regaña no descansa. Lo sigue por todo el camino.

El perseguidor encuentra al señor Licenciado y lo cuenta sobre el hombre haciéndole creer que el hombre es matón y que él(el perseguidor) no tenía la idea de matarlo. El perseguidor agrega que el hombre había matado a la familia de los Urquidi y parece que se quedan sólo los borregos.

El hombre emprende un diálogo con el perseguidor y le sigue platicando de sus problemas del hambre, de la tristeza, del remordimiento.

El perseguidor se defiende ante el señor licenciado diciendo que él no es encubridor y que no supo de la matanza efectuada por el hombre. Ante el señor licenciado, el perseguidor declara que él es sólo borreguero y que no sabe hacer otra cosa. Sólo vino a darle al señor licenciado de la muerte del hombre. Al parecer el hombre se había muerto.

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ANALISIS DEL TEXTO: EL HOMBRE DE JUAN RULFO

“No debí matarlos a todos —iba pensando el hombre—. No valía la pena

echarme ese tercio tan pesado en mi espalda. Los muertos pesan más que los

vivos; lo aplastan a uno. Debía de haberlos tentaleado de uno por uno hasta dar

con él; lo hubiera conocido por el bigote; aunque estaba oscuro hubiera sabido

dónde pegarle antes que se levantara... Después de todo, así estuvo mejor. Nadie

los llorará y yo viviré en paz. La cosa es encontrar el paso para irme de aquí

antes que me agarre la noche.”4

Juan Rulfo, El llano en llamas, El hombre

En este texto, encontramos varios personajes: el hombre (el perseguido), el perseguidor (el borreguero) y el señor licenciado. Rulfo nos presenta un lugar solitario lleno de soledad y de olvido. Es un lugar dónde los muertos tienen más presencia que los vivos. El único recuerdo es el de la venganza y del odio.

Al principio del cuento, uno puede pensar que el hombre es inocente. Pero casi al final por los comentarios del perseguidor (el borreguero) se da uno cuenta de que el hombre es matón y que el perseguidor busca una forma de hacerse justicia. En efecto me apoyo en la siguiente oración para comprobar lo que acabo de decir. “Eso que me cuenta de todas las muertes que debía y que acababa de efectuar, no me lo perdono. Me gusta matar matones, créame usted. No es la costumbre; pero se ha de sentir sabroso ayudarle a Dios a acabar con esos hijos del mal”5. De ahí me acuerdo de una frase de Juan Rulfo en la entrevista que dio a la televisión española en la que se refirió a la guerra de los cristeros. Decía que hay mucha gente tranquila, pacifica que cultiva una violencia interior. Aparentemente es tranquila, buena gente y a escondidas es matón, ladrón etc. Así pues en mi modo de ver El hombre es un cuento que relata lo que pasó en este lugar ficticio en la época de la guerra de los cristeros.

En este lugar solitario y sin presencia, se presentan dos personajes: el perseguidor y el perseguido. A veces parece que hay otro perseguidor que según yo puede ser la conciencia de el hombre. Porque a veces escucha voces y al parecer son sus voces, parece que en varias ocasiones se escucha a sí mismo. Al hombre le puede quedar la siguiente oración: “Ninguna culpa se queda olvidada si la conciencia todavía tiene idea de ella”. La conciencia que no olvida persigue también al que ha cometido un acto de injusticia u homicidio. Casi siempre se puede hablar del remordimiento. La conciencia que nunca olvida las culpas se transforma en juez del culpable. En el mismo cuento encontramos la culpabilidad del hombre en estas palabras: ““No debí

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matarlos a todos —dijo el hombre—.”Al menos no a todos”. Eso fue lo que dijo.  Se persignó hasta tres veces. “Discúlpenme”, les dijo. “Ustedes me han de perdonar”, volvió a decirles.6

Parece que el hombre no sólo ha matado a sus vecinos sino también a gente de su propia familia por no haber tenido cuidado: “No debí matarlos a todos —iba pensando el hombre—. No valía la pena echarme ese tercio tan pesado en mi espalda. Los muertos pesan más que los vivos; lo aplastan a uno. Debía de haberlos tentaleado de uno por uno hasta dar con él; lo hubiera conocido por el bigote; aunque estaba oscuro hubiera sabido dónde pegarle antes que se levantara... Después de todo, así estuvo mejor. Nadie los llorará y yo viviré en paz. La cosa es encontrar el paso para irme de aquí antes que me agarre la noche.” 7

La obsesión de la muerte y el crimen- frecuente en sus cuentos y su novela -, la explica Rulfo al recordar aquella “zona violenta”, donde varios parientes suyos fueron asesinados y “todos morían temprano a la edad de 33 años” (Marcha, Montevideo, 26 de octubre de 1973)8. Estos elementos forman parte del tejido de la narración de los cuentos pero se plasman en la creación de un ambiente distinto de lo meramente anecdótico, como en la frase de Talpa: “Y yo comienzo a sentir como si no hubiéramos llegado a ninguna parte; que estamos aquí de paso, para descansar, y que luego seguiremos caminando. No sé para dónde; pero tendremos que seguir; porque aquí estamos muy cerca del remordimiento y del recuerdo”9

En efecto esta frase de Talpa tiene que ver mucho, en mi opinión, con el texto que estoy analizando. Así que nos ayuda a entender un poco mejor la razón por la cual el hombre huye de su casa y que es perseguido. El perseguidor y el perseguido se parecen en el sentido de que los dos son matones. Rulfo maneja muy bien el carácter de los personajes aunque a veces nos parece un poco confuso, por ello afirmo que los dos se parecen.

En El hombre, el recuerdo trae rencor, el rencor suscita deseo de venganza y la venganza hace que la herida de la culpa se quede siempre abierta sin poder llegar a curar. Ahí el tiempo no cura las heridas del pasado. Rulfo quiere mostrarnos que los conflictos, ocasionados por la guerra cristera y los problemas entre las familias campesinas, se llevan hasta el extremo para finalizar en hacerse justicia. En este caso, quiero referirme al diálogo que tuvo el perseguidor con el señor licenciado. A causa de la ausencia de justicia y el implemento de injusticia, la victima se convierte en juez y parte. De este modo muchos culpables se quedan sin castigo y muchos crímenes impunes.

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COMENTARIO PERSONAL

Llegamos casi al final del trabajo. Quiero reiterar que mi propósito no es analizar en profundidad el cuento de Rulfo: El hombre. Sin embargo, pienso que llegue a tocar puntos interesantes e importantes que nos puede ayudar a tener una mejor comprensión del texto. En efecto, tomando en cuenta todo lo que acabo de mencionar en los párrafos de arriba, llego a las siguientes conclusiones.

El texto de Rulfo, El hombre, es un poco confuso en cuanto a descifrar en papel que empeño cada personaje. Esta confusión surge porque, según yo, el perseguidor y el perseguido comparten los mismos caracteres. En el primero, desde el inicio del cuento, hay un deseo de venganza y una obsesión a llevar cabo esta venganza. En el segundo, la culpa está siempre presente y está presente en él el remordimiento. Este remordimiento no es porque ha matado a la familia de los Urquidi sino porque es perseguido por sus crímenes. En El hombre, el recuerdo de sus victimas le trae sensaciones de ser también una victima. El asesino teme a ser asesinado. Así que “los diecisiete cuentos de El llano en llamas contienen la cosmovisión de Rulfo; su técnica narrativa; las características de su lenguaje; las relaciones que establecen entre el medio ambiente y el hombre, entre la vida y la muerte”10. Y me gustaría concluir con lo escribe dice Ramón Moreno Rodríguez en su ensayo “ la muerte en dos cuentos de Juan Rulfo”: “La muerte, el amor, el odio, el miedo, la justicia y la injusticia son los elementos constitutivos del cuento  El hombre de Juan Rulfo”.

 

 

 

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NOTAS

2 Luis Harss es quien reproduce la biografía de Juan Rulfo y es citado en el libre de Paul Verdevoye.

3 He mencionado a lo largo de este trabajo que los cuentos de Rulfo en El llano en llamas publicado por el Fondo de Cultura Económica son en total diecisiete(17) cuentos. Algunos autores mencionan que son en total quince(15). Parece que no han tomado en cuento publicaciones recientes.

4 Son estas palabras que nos dan pruebas de la culpa de El hombre. Éstas son fundamentales ya que nos ayuda a considerarlo no como un inocente sino un culpable. Cosa que se llega a descubrir en medio y al final del cuento.

5 Es una frase del perseguidor. Ésta nos ayuda a saber las intenciones del perseguidor. En un primer tiempo podemos pensar que es alguien que lo cuida. Pero al final se descubre que mantiene un deseo de venganza que quiere concretizar.

6 El hombre expresa su temor a ser victima de la venganza del perseguidor. Por ello surge el remordimiento. No es porque se siente demasiado culpable sino que su vida corre peligro.

7 Estas palabras de El hombre se parecen a la frase de Talpa que cito en este trabajo y que es citado por Paul Verdevoye en su libro “Antología de la narrativa mexicana, Vol. II”.

8 Esta frase es tomada del libro de Paul Verdevoye.

9 Es la oración encontrada en Talpa y es citada por Paul Verdevoye. La cito también porque se refiere a la idea sobre la trama del cuento El hombre.

10 Es un párrafo citado por María del Carmen Millán en su libro “Antología de cuentos mexicanos, Vol. II.




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Enviado por:Yves André Elias
Idioma: castellano
País: México

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