Educación y Pedagogía


Escuela moderna


La Escuela Moderna

Existe un tesoro natural, en cuya formación no han intervenido los hombres, y otro artificial, aglomerado con el concurso de los observadores, los pensadores y los trabajadores de todos los tiempos y de todos los países.

Por la existencia de este tesoro natural viven los hombres, por la aglomeración de este tesoro artificial vive la humanidad; porque es evidente que, sin condiciones de vitalidad necesaria y aun excedente en las especies inferiores, no hubieran evolucionado hasta formar el organismo humano, ni el aprovechamiento de la excedencia hubiera creado la ciencia, el arte y la industria reuniendo el saber, el querer y el poder de todos de modo que se fundara la humanidad por la adopción de la solidaridad.

Si esos tesoros no tienen creador en nuestra especie ni en la generación viviente, claro es que la apropiación individual, la transmisión hereditaria y el goce de todas las ventajas consiguientes por cierto numero de privilegiados, con exclusión de otro numero infinitamente mayor que permanecen míseros e ignorantes desheredados, no tienen razón de ser, son un absurdo, constituyen una usurpación.

La ciencia, precursora siempre como el pensamiento precede necesariamente a la acción a título determinante de la voluntas, rebasó por su propio poder las reservas y los secretos de la iniciación, pasando del templo, donde la usurpaban los sacerdotes, a la universidad, donde la usurpaban los burgueses; pero interpretado el símbolo, desvanecido el mito y derribado el ídolo, último refugio de la injusticia esotérica, ni en la universidad se detiene, y pasa a la escuela racional, verdadera y positiva universidad donde se enseña a todas y a todos la ciencia de la vida, convirtiendo en aula infantil la naturaleza en toda su inmensa amplitud, y toma como objetivo de su enseñanza todas las manifestaciones del saber y del poder de los hombres.

Para condensar en un punto inicial la nueva vía libre emprendida por la humanidad surgió la Escuela Moderna.

(Texto de Anselmo Lorenzo: Pág. 57-59)

En la primera noticia lanzada al público sobre de la existencia de la Escuela Moderna podíamos encontrar un programa en el cual se exponían una serie de ideas sobre que era “La Escuela Moderna”:

La misión de la Escuela Moderna consiste en hacer que los niños y niñas que se le confíen lleguen a ser personas instruidas, verídicas, justas, libres de todo perjuicio.

Para ello, sustituirá el estudio dogmático por el razonado de las ciencias naturales.

Excitará, desarrollará y dirigirá las aptitudes propias de cada alumno, a fin de que con la totalidad del propio valer individual, no solo sea un miembro útil a la sociedad, sino que , como consecuencia, eleve proporcionalmente el valor de la colectividad.

Preparar una humanidad verdadera fraternal, sin categoría de sexos ni clases, se aceptarán niños de ambos sexos desde la edad de cinco años.

Para completar su obra, la Escuela Moderna se abrirá por las mañanas de los domingos, consagrando la clase al estudio de los sufrimientos humanos durante el curso general de la historia y al recuerdo de los hombres eminentes en las ciencias, en las artes o en las luchas por el progreso.

A estas clases podrán concurrir las familias de los alumnos.

Deseando que la labor intelectual de la Escuela Moderna sea fructífera en lo porvenir, además de las condiciones higiénicas que hemos procurado dar al local y sus dependencias, se establece una inspección médica a la entrada del alumno, de cuyas observaciones , si se cree necesario, se dará conocimiento a la familia para los efectos oportunos, y luego otra periódica, al objetivo de evitar la propagación entre los niños de las enfermedades contagiosas durante las horas de vida escolar.

En la Escuela Moderna tendrán representación proporcionada todos los conocimientos de carácter científico, servidos por los más progresivos métodos que hoy conoce la Pedagogía, así como por los instrumentos y aparatos que son las alas de la inteligencia de los educandos. Como la más compendiosa fórmula se puede decir que las lecciones de cosas sustituirán allí a las lecciones de palabras, que tan amargos frutos han dado en la educación de nuestros compatriotas.

El material se halla representado por láminas de fisiología vegetal y animal, colecciones de mineralogía, botánica y zoología ; gabinete de física y laboratorio especial; máquina de proyecciones; substancias alimenticias, industriales, minerales, etc, etc..., con cuyos auxiliares y la dirección esmerada de profesores empapados del espíritu de nuestro tiempo, como entre otros el conocido ex periodista señor Columbié.

(Capitulo III Responsabilidad aceptada: Pág. 72-77)

En el primer número del Boletín de la Escuela Moderna, publicado el 30 de octubre de 1901 publicó lo siguiente:

La ciencia no es ya patrimonio de un reducido grupo de privilegiados; sus irradiaciones bienhechoras penetran con más o menos conciencia por todas las capas sociales .

El propósito de la Escuela Moderna es coadyuvar rectamente, sin complacencias con los procedimientos tradicionales a la enseñanza pedagógica basada en las ciencias naturales. Este método nuevo, pero únicamente real positivo, ha cuajado por todos los ámbitos del mundo civilizado, y cuenta con innúmeros obreros, superiores de inteligencia y abnegados de voluntad.

El profesor siembra las semillas de las ideas en el niño, éstas cuando con la edad se vigoriza el cerebro, entonces dan flor y el fruto correspondientes, en consonancia con el grado de la iniciativa y con la fisonomía característica de la inteligencia del educando.

Por otra parte, consideramos absurdo el concepto esparcido de que la educación basada en las ciencias naturales atrofia el órgano de la idealidad. Lo concebimos absurdo, decimos, porque estamos convencidos de lo contrario. Lo que hace la ciencia es corregirla, enderezarla, sanear su función dándole sentido de realidad. El remate de la energía cerebral del hombre es producir el ideal con el arte y con la filosofía, esas altas generaciones conjeturables. Mas para que lo ideal no degenere en fábula y lo conjeturable no sea edificio que descanse sobre cimientos de arena, es necesario de toda necesidad que tenga por base segura, los conocimientos exactos y positivos de las ciencias naturales.

Hemos de proponernos, como termino de nuestra misión pedagógica, que no se den en un solo individuo dualidad de personas: la una que ve lo verdadero y lo bueno y lo aprueba, ya la otra, que sigue lo malo y lo impone. Y ya que tenemos por guía educativa las ciencias naturales, fácilmente se comprenderá lo que sigue: trataremos que las representaciones intelectuales, que al educando le sugiera la ciencia, las convierta en jugo de sentimiento, intensamente las ame. Porque cuando el sentimiento es fuerte, penetra y se difunde por lo más hondo del organismo, perfilando y colorando el carácter de la persona.

Finalmente la inauguración de la escuela fue el 8 de septiembre de 1901 con efectivo escolar de treinta alumnos: doce niñas y dieciocho niños, así pues quedó creada aquella Escuela Moderna, Científica y Racional que no tardó en alcanzar la fama europea y americana, que si con el tiempo perderá el título de moderna, vigorizará cada vez más en la continuidad de los siglos sus título de racional y científica.

(Capitulo IV Programa primitivo: Pág. 78-82)

La manifestación más importante de la enseñanza racional, dado el atraso intelectual del país, lo que por de pronto podía chocar más contra las preocupaciones y las costumbres, era la coeducación de niños y niñas. A toda persona que solicitaba la inscripción de un alumno le pedía alumnas si tenía niñas en su familia; resultó fructífero.

En el segundo numero del Boletín, el autor justificó:

NECESIDAD DE LA ENSEÑANZA MIXTA

El propósito de la enseñanza de referencia es que los niños de ambos sexos tengan idéntica educación : que por semejante manera desenvuelvan la inteligencia, purifiquen el corazón y templen sus voluntades; que la humanidad femenina y masculina se compenetren desde la infancia, llegando a ser la mujer, no de nombre, sino en realidad de verdad, la compañía del hombre.

El trabajo humano, proponiéndose la felicidad de su especie, ha sido deficiente hasta ahora: debe ser mixto en lo sucesivo; tiene que estar encomendado al hombre y a la mujer, cada cual desde su punto de vista. Es preciso tener en cuenta que la finalidad del hombre en la vida humana, en frente de la misión de la mujer, no es, respecto de ésta, de condición inferior ni tampoco superior, como pretenciosamente nos abrogamos. Se trata de cualidades distintas, y no cabe comparación en las cosas heterogéneas.

Si se instruye a la mujer en ideas filosóficas y científicas, su fuerza conservadora servirá en bien, no en mal de las ideas progresivas. La mujer no debe estar recluida en el hogar. El radio de su acción ha de dilatarse fuera de las paredes de la casa: debería ese radio concluir donde llega y termina la sociedad. La ciencia, penetrando en el cerebro de la mujer, alumbraría, dirigiéndole certeramente, el rico venero de sentimiento; nota saliente, característica de su vida; elemento inexplorado hasta hoy; buena nueva en el porvenir de paz y de felicidad en la sociedad.

Si en la primera edad de la vida del hombre, se le alecciona con fábulas, con errores de toda especie, con lo opuesto a la orientación de la ciencia, ¿ que cabe esperar de su porvenir? Cuando el niño evolucione en adulto será un obstáculo al progreso. La conciencia del hombre en la edad infantil es de idéntica contextura que su naturaleza fisiológica, e stierna, blanda. Recibe muy fácilmente lo que le viene de afuera. Pero con el tiempo va teniendo conato de rigidez la plasticidad de su ser; se convierte en consistencia relativamente estadiza su primitiva excesiva ductilidad. Desde ese momento tenderá el sedimento primero que le diera la madre, mas que a incrustarse, a identificarse con la conciencia joven.

Se ha dicho con Secretan que la mujer es la continuidad y el hombre es el cambio; el hombre es el individuo y la mujer la especie. Pero el cambio, la mutación en la vida no se comprendería, sería un parecer fugaz, inconsistente, desprovisto de realidad, si no tuviera al obrero femenino que afirmara y consolidara lo que el hombre produce. El individuo representado por el varón, es flor de un día, de efímera significación en la sociedad. La mujer, que representa la especie, los elementos que le mejoren la vida, para ser adecuadamente sabidos, es preciso tener de ellos conocimientos científicos.

( Capítulo V Coeducación de ambos sexos: Pág. 83-89)

Lo mismo que de la educación en común de ambos sexos, pienso de la de diferentes clases sociales.

Hubiera podido fundar una escuela gratuita; pero una escuela para niños pobres no hubiera podido ser racional, porque si no se les enseñase la credulidad y la sumisión, como en las escuelas antiguas, hubiéraseles inclinado forzosamente a la rebeldía, hubieran surgido espontáneamente sentimientos de odio.

Lo diré bien claro: los oprimido, los expoliados, los explotados han de ser rebeldes, porque han de recabar sus derechos hasta lograr su completa y perfecta participación en el patrimonio universal.

Pero la Escuela Moderna obra sobre los niños, a quienes por la educación y la instrucción prepara a ser hombres, y no anticipa amores ni odios, adhesiones ni rebeldías, que son deberes y sentimientos propios del adulto.

La coeducación de pobres y ricos, que pone en contacto unos con otros en la inocente igualdad de la infancia, por medio de la sistemática igualdad de la escuela racional, ésa es la escuela buena, necesaria y reparadora.

( Capítulo VI Coeducación de las clases sociales: Pág. 90-94)

Respecto a la higiene, la suciedad católica domina en España.

Exponíamos la limpieza como asunto de belleza y la suciedad como característica de la fealdad, y entrábamos decididamente en el terreno de la higiene, presentando la suciedad como causa de enfermedad, con su peligro de infección indefinida hasta causar epidemias, y la limpieza como agente principal de salud, y lográbamos fácilmente determinar la voluntad de los niños a la limpieza y disponer su inteligencia a la comprensión científica de la higiene.

No se necesitan palacios relumbrantes; para difundir la instrucción bastan salas amplias, de luz abundante y aire puro, donde los escolares estén protegidos.

Los maestros de escuela encontrarán médicos que les secunden en esa campaña escolar.

Los directores de colegios podrán encontrar el concurso médico con poco esfuerzo.

La organización del servicio, que debería correr a cargo de un médico en cada escuela, comprende los siguientes puntos:

  • Salubridad del edificio. A este propósito vigilará la distribución de los locales, la iluminación, la ventilación de los retretes, etc. Se adaptarán lo más posible al progreso pedagógico estos elementos de la escuela.

  • Profilaxia de las enfermedades transmisibles. Una ligera tos, un vómito, una leve fiebrecilla, la rubicundez de los ojos, una placa anormal del cabello, le conducirán a una investigación personal y a disponer en el acto una separación relativa del niño indispuesto. En este respecto, se habrá de contar con el concurso leal de las familia, para que no oculten el sarampión o la tos ferina u otros que puedan padecer los hermanos de los alumnos. Un aislamiento prudente impedirá la transmisión morbosa escolar, y, en caso de enfermedad, el médico determinará tras de cuanto tiempo y de que precauciones puede el niño volver al colegio, sin peligro para sus camaradas.

  • Función normal de los órganos y crecimiento. Mediante mediaciones y pesadas periódicas, se sabrá positivamente si el niño se desarrolla bien y si contrae o no actitudes viciosas que pueden hacerse permanentes como la miopía, la escoliosis y otras.

  • Educación física y adaptación de los estudios a la capacidad intelectual de cada niño. Esto se realizará de acuerdo con el maestro. Mediante esta inspección, se evitará dolores de cabeza , insomnios, la neurastenia infantil... Se graduará entonces el ejercicio físico ( gimnasia ) y la labor intelectual.

  • Educación e instrucción sanitarias. Se darán a los niños conferencias de higiene semanales o quincenales, y se les habituará a las prácticas higiénicas, lavado de manos, boca, baños, natación, limpieza de uñas, etc. Por jovencito que el escolar sea, debe recibir esa educación y esa instrucción. Llegado a la madurez, gobernará su prole con mejor acuerdo.

  • Redacción de un cuaderno biológico. Consiste en la anotación del desarrollo escolas y de las enfermedades que ha tenido. Cuando se disponga del cuaderno biológico de cada niño, aquel que haya padecido la enfermedad epidémica, si no está ya protegido para ella, puede seguir asistiendo a la escuela, sin riesgo para él ni para sus compañeros, y aquellos que no hayan padecido pueden ser objeto de ciertas medidas que ni interrumpen la vida normal de las familias y de las escuelas, ni fomentan la holganza y el afán de vacaciones escolares.

  • ( Doctor Martínez Vargas, Capitulo VII higiene escolar; Pág. 95-101)

    LOS JUEGOS

    El juego es indispensable a los niños. Por lo que mira a su constitución, salud y desarrollo físico.

    Los juegos merecen en la pedagogía, un punto de vista y una mayor consideración si se quiere.

    Debe dejarse al niño que en donde quiera que está manifieste sinceramente sus deseos. Éste es el factor principal del juego, es el deseo complacido por la libre actividad, como advierte Johonnot.

    El juego es apto para desenvolver en los niños el sentido altruista. El niño, por lo general, es egoísta, interviniendo en tan fatal disposición muchas concausas, siendo entre todas, la principal, la ley de la herencia. De la cualidad indiada se desprende el natural despótico de los niños, que les lleva a querer mandara arbitrariamente a sus demás amiguitos

    En el juego es en donde se debe orientar a los niños a que practiquen la ley de la solidaridad. Las prudentes observaciones, consejos y reconvenciones de padres y profesores débense encaminar, en los juegos de los niño, a probarles que se saca más utilidad con ser tolerante y condescendiente con el amiguito que intransigente con él: que la ley de la solidaridad beneficia a los demás y al mismo que la produce.

    ( R. Columbié. Capitulo VII higiene escolar; Pág.101-105)

    En cuanto a los profesionales de la enseñanza, para adaptarse a la enseñanza científica y racional, habían de sufrir una preparación, difícil en todo caso y no siempre realizable por los impedimentos en la rutina, y los que sin previas nociones pedagógicas, entusiasmados por la idea, acudían a ofrecernos su concurso necesitaban también y tal vez con mayor motivo de preparación.

    El problema era de solución dificilísima, porque no había más medio de preparación y adaptación que l escuela racional misma.

    Creada la Escuela Moderna , las dificultades se allanaban, toda imposición dogmática era descubierta y rechazada, y poco a poco la experiencia iba formando es nueva y salvadora ciencia pedagógica, por los primeros profesores, y en ocasiones hasta por dudas e ingenuas manifestaciones de los mismos alumnos.

    No obstante, creé una Escuela Normal racionalista para la enseñanza de maestros, bajo la dirección de un maestro experimentado y con el concurso de los profesores de la Escuela Moderna, empezó a funcionar con buen éxito hasta que la arbitrariedad autoritaria, obedeciendo la instigación de misteriosos y poderosos enemigos , se opuso a nuestra marcha, forjándose la engañadora ilusión de haber triunfado para siempre.

    (Capitulo VIII El profesorado; Pág. 106-111)

    Dos medios de acción se ofrecen a los que quieren renovar la educación de la infancia: trabajar para la transformación de la escuela por el estudio del niño, a fin de probar científicamente que la organización actual de la enseñanza es defectuosa y adoptar mejoras progresivas; o fundar escuelas nuevas en que se apliquen directamente principios encaminados al ideal que se forman de la sociedad y de los hombres los que reprueban los convencionalismos, las crueldades , los artificios y las mentiras que sirven de base a la sociedad moderna.

    Estos medios representan grandes ventajas, respondiendo a una concepción evolutiva que defenderá todos los hombres de ciencia y que , según ellos, es la única capaz de lograr el fin.

    En teoría tienen razón y así estamos dispuestos a reconocerlo.

    ( Capitulo IX La renovación de la escuela; Pág. 112-121)

    Mis enemigos, que son todos los reaccionarios del mundo, representados por los estacionarios y los regresivos de Barcelona en primer término y luego de toda España, se creyeron triunfantes con haberme incluido en un proceso con amenaza de muerte y de memoria infamada y con cerrar la Escuela Moderna; paro su triunfo no pasó de un episodio de lucha emprendida por el racionalismo contra la gran rémora atávica y tradicionalista. La torpe osadía con que llegaron a pedir contra mí la pena de muerte, desvanecida, menos por la rectitud del tribunal que por mi resplandeciente inocencia, me atrajo la simpatía de todos los liberales, mejor dicho, de todos de todos los verdaderos progresistas del mundo, y fijó su atención sobre la significación y el ideal de la Escuela Moderna, produciendo un movimiento universal de protesta y de admiración no interrumpido durante un años, de mayo de 1906 a mayo y junio de 1907, que refleja la prensa de todos los idiomas de la civilización moderna de aquel período con sus artículos editoriale o de distinguida colaboración, o con la reseña de mitins, conferencias o manifestaciones culturales.

    Como resultado práctico y positivo de cuanto queda expuesto, puedo asegurar que la Escuela Moderna de Barcelona fue un felicísimo ensayo que se distinguió por estos dos caracteres:

  • Dio la norma, aún siendo susceptible de perfeccionamientos sucesivos, de lo que ha de ser la enseñanza en la sociedad regenerada.

  • Dio el impulso creador de esa enseñanza.

  • HE AQUÍ LO QUE FUE, LO QUE ES Y LO QUE HA DE SER LA ESCUELA MODERNA.

    ( Capitulo XVII Clausura de la Escuela Moderna; Pág.202-206)

    BIBLIOGRAFÍA:

    LA ESCUELA MODERNA; Francisco Ferrer Guardia; Fábula Tusquets editores; Barcelona ( 255 Páginas).




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    Enviado por:Llunna
    Idioma: castellano
    País: España

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