Estadística


Desocupación y desempleo


INTRODUCCIÓN

El término desempleo es sinónimo de desocupación o paro. El desempleo está formado parte por la población económicamente activa (en edad de trabajar) que no tiene trabajo ó que están buscando empleo pero no lo consigue. No se debe confundir la población activa con la población inactiva.

Sin embargo, esta definición no nos dice nada, acerca de lo que realmente significa para una persona en una economía como la venezolana, quedar desempleada. La ineficiencia (e inexistencia) de los sistemas de seguridad social en el país primero origina un alto grado de incertidumbre en los trabajadores, a diferencia de otros países donde tales programas les da a los individuos un bienestar provisional mientras encuentra un empleo y así tener una subsistencia digna, y segundo la baja posibilidad de volver a conseguir empleo en el sector formal de la economía, traen como consecuencia un incremento casi instantáneo en los niveles de pobreza (y desempleo) del país.

Es por ello que nace la necesidad de analizar, conocer e interpretar el alcance y consecuencias del desempleo en el país para evitar la presencia de un elevado índice del mismo, lo cual es problema tanto a nivel económico como social.

En la siguiente investigación desglosaremos los aspectos teórico-prácticos relacionados con el desempleo sus posibles causas, efectos y repercusiones para la nación.

Antes de poder desarrollar nuestro trabajo debemos conocer la contraparte del mismo, que está representada por “el empleo”.

Empleo

La palabra empleo tiene dos grandes significados, por un lado, hacer referencia a la acción y efecto de emplear. Este verbo significa ocupar a alguien (encargándole un negocio o puesto), gastar dinero en una compra o, simplemente usar algo.

Por otra parte el término empleo se utiliza para nombrar una ocupación u oficio. En ese sentido, se lo suele utilizar como sinónimo de trabajo.

Durante miles de años, la forma predominante en la relación de las personas a través del trabajo fue la esclavitud. Se trataba de una relación de propiedad, donde el trabajador era un esclavo propiedad de su amo. El propietario podía utilizar al esclavo o venderlo por su sola voluntad y por supuesto, apropiarse del fruto de su trabajo.

A partir del siglo XIX, la esclavitud deja de ser la forma denominánte del empleo, en un proceso relacionado con el avance de los derechos y la democracia.

En la actualidad, la forma de empleo dominante es el trabajo asalariado (en relación de dependencia). El empleado o trabajador establece un contrato con su empleador, en el que se fija el precio por el cual se venderá la fuerza de trabajo y las condiciones en que será prestado el trabajo. El precio del trabajo se conoce como salario o remuneración, y puede ser pagado en forma diaria (jornal), quincenal (quincena) o mensual (sueldo).

Otras formas de empleo existen en la actualidad, como el trabajo por cuenta propia y el trabajo informal en relación de dependencia (conocido como trabajo no registrado).

Desempleo

En las sociedades en las que la mayoría de la población vive de trabajar para los demás, el no poder encontrar un trabajo es un grave problema. Debido a los costes humanos derivados de la privación y del sentimiento de rechazo y de fracaso personal, la cuantía del desempleo se utiliza habitualmente como una medida del bienestar de los trabajadores. La proporción de trabajadores desempleados también muestra si se están aprovechando adecuadamente los recursos humanos del país y sirve como índice de la actividad económica.

Medición

Las variaciones de la tasa de desempleo se obtienen mediante el procedimiento conocido con el nombre de muestreo aleatorio de la población, se lo hace con el fin de dividir a la población en grupos de acuerdo a su situación laboral.

El método más utilizado para medir el desempleo se desarrolló en Estados Unidos en la década de 1930; muchos países utilizan este sistema bajo la recomendación de la Organización Internacional del Trabajo, con un seguimiento mensual de una muestra de familias representativas de toda la población civil se obtiene información sobre la actividad de cada persona en edad activa. Para asegurar la precisión de los datos y facilitar su recopilación, los encuestadores preguntan qué es lo que hizo la gente en una semana determinada. Una persona que realizó cualquier tipo de trabajo durante esa semana para recibir una paga o un beneficio, trabajó quince o más horas como un trabajador sin paga en una empresa familiar o tuvo un trabajo del que estuvo temporalmente ausente, es considerado como empleado. Una persona que no estuvo trabajando pero que buscaba trabajo o estaba despedido y disponible para trabajar se considera como desempleado. Con este método el número de desempleados se divide por el número de personas de la fuerza laboral civil (es decir, la suma de empleados y desempleados) con el fin de calcular la tasa de desempleo. En algunos países, en vez de elaborar una encuesta especial, la estimación del desempleo se realiza a partir de los datos de la cantidad de personas que buscan empleo a través de las oficinas públicas de empleo o de la cantidad de personas que reciben compensaciones por desempleo. En España se utilizan los dos sistemas simultáneamente. Por un lado, todas las semanas se realiza la Encuesta de Población Activa (EPA) entre 60.000 familias y se publica la media trimestral cada tres meses. Por otro lado, todos los meses se publica el número de parados o desempleados apuntados al Instituto Nacional de Empleo (INEM). Entre uno y otro dato se producen grandes discrepancias.

Las cifras sobre el trabajo y el desempleo se encuentran entre los datos económicos más minuciosos y más amplios de un país. Se obtienen mensualmente mediante un procedimiento conocido con el nombre de encuesta de población activa. Todos los meses se encuesta a unos hogares con preguntas referentes a su historia laboral reciente

La encuesta divide a la población de 16 años o más años en cuatro grupos:

  • Ocupados: Son las personas que han realizado trabajo remunerado, así como las que tienen empleo pero están ausentes por enfermedad, huelgas o vacaciones.

  • Desempleados: Son las personas que no están ocupadas, pero que han buscado trabajo activamente o están esperando volver a trabajar. Más exactamente, una persona está desempleada:

  • Si no está trabajando y ha realizado esfuerzos específicos por encontrar empleo durante las cuatro últimas semanas

  • Ha sido suspendida de empleo y está esperando a ser llamada nuevo o

  • Está esperando a ocupar un trabajo el mes siguiente.

  • Para que una persona sea considerada desempleada, debe hacer algo más que pensar simplemente en trabajar o, por ejemplo, considerar la posibilidad de hacer una película o convertirse en estrella del rock. Debe declarar que ha hecho un esfuerzo concreto (como acudir a empresas locales responder a anuncios de ofertas de trabajo) por encontrar un empleo.

    • Inactivos: Esta categoría comprende el porcentaje de la población adulta que está estudiando, realizan tareas domésticas, jubilada, demasiado enferma para trabajar o que simplemente no está buscando trabajo

    • Población activa: Comprende las personas que están ocupadas y las desempleadas.

    Tasa de desempleo

    Es el porcentaje de la población laboral que no tiene empleo, que busca trabajo activamente y que no han sido despedidos temporalmente, con la esperanza de ser contratados rápidamente de nuevo.

    Las tasas de desempleo varían considerablemente por cambios del volumen de movimiento del mercado de trabajo, resultado del cambio tecnológico, lo que conduce al cambio de empleo de una empresa a otra, de un sector a otro y de una región a otra; además también según la edad, sexo y raza. La tasa global de desempleo es uno de los indicadores más frecuentemente utilizados para medir el bienestar económico global, pero dada la dispersión del desempleo, se considera que es un indicador imperfecto de dicho bienestar.

    Causas

    El desempleo es el ocio involuntario de una persona que desea encontrar trabajo, esta afirmación común a la que se llega puede deberse a varias causas. Las mismas que citamos a continuación:

    • Cuando existe un descenso temporal que experimenta el crecimiento económico caracterizado por la disminución de la demanda, de la inversión y de la productividad y por el aumento de la inflación. La actividad económica tiene un comportamiento cíclico, de forma que los períodos de auge en la economía van seguidos de una recesión o desaceleración del crecimiento.

    • En el momento que se da una situación en la que el número de personas que demanda empleo sobrepasa las ofertas de trabajo existentes, debido a que los elevados salarios reales atraen a un mayor número de desempleados a buscar trabajo e imposibilitan a las empresas ofrecer más empleo.

    • Cuando en ciertas regiones o industrias donde la demanda de mano de obra fluctúa dependiendo de la época del año en que se encuentren.

    • Cuando se dan cambios en la estructura de la economía, como aumentos de la demanda de mano de obra en unas industrias y disminuciones en otras, que impide que la oferta de empleo se ajuste a la velocidad que debería

    Los economistas han descrito las causas del desempleo, si se pudiera decir en deferentes tipos tales como friccionales, temporales, estructurales y cíclicas.

    El desempleo friccional (por rotación y búsqueda) aparecen aun cuando el número de puestos de trabajo coincida con el número de personas dispuestas a trabajar. Se refiere a los trabajadores que van de un empleo a otro para mejorarse. Su desempleo es temporal y no representa un problema económico. El desempleo friccional es relativamente constante. El desempleo friccional se produce porque los trabajadores que están buscando un empleo no lo encuentran de inmediato; mientras que están buscando trabajo son contabilizados como desempleados. La cuantía del desempleo friccional depende de la frecuencia con que los trabajadores cambian de empleo y del tiempo que tardan en encontrar uno nuevo. El cambio de empleo se produce a menudo y un importante porcentaje del desempleo es friccional y sólo dura un corto espacio de tiempo. Esta clase de desempleo se podría reducir mediante “servicios de colocación” más eficientes. Sin embargo, siempre que los trabajadores puedan abandonar libremente su trabajo, se producirá un desempleo cíclico.

    El desempleo temporal se produce cuando las industrias tienen una temporada de baja, como durante el invierno en la industria de la construcción o en otros sectores de producción cuyas tareas se realizan a la intemperie. También se produce al finalizar el año escolar, cuando muchos estudiantes y licenciados se ponen a buscar trabajo.

    El desempleo estructural se debe a un desequilibrio entre el tipo de trabajadores que requieren los empresarios y el tipo de trabajadores que buscan trabajo. Estos desequilibrios pueden deberse a que la capacitación, la localización o las características personales no sean las adecuadas. Es decir esta clase de desempleo corresponde técnicamente a un desajuste entre oferta y demanda de trabajadores. Esta clase de desempleo es más pernicioso que el desempleo temporal y el desempleo friccional. En esta clase de desempleo, la característica de la oferta suele ser distinta a la característica de la demanda lo que hace probable que un porcentaje de la población no pueda encontrar empleo de manera sostenida. Por lo anterior, los economistas ligados al Estado no pueden admitir que un país esté bajo este tipo de desempleo pues se trata de una situación grave para una población asalariada de un punto o sector determinado. Además, en un contexto de libre mercado, se suma a la crisis de las masas asalariadas la de las medianas y pequeñas empresas que no logran adaptar su respuesta a la crisis cíclica del sistema capitalista en la que sólo los grandes conglomerados empresariales pueden funcionar.

    Por otro lado, el factor tecnológico es un elemento a considerar permanentemente en las crisis capitalistas. La fusión de las empresas motrices del sistema (que incurren en monopolio) y el constante progreso tecnológico hace que la mano de obra sea menos requerida en alta tecnología, desplazándose grandes masas hacia trabajos informales o de carácter precario.

    Las características principales que advierten de un desempleo de tipo estructural son:

    • Desajuste sostenido entre la calidad y características de la oferta y la demanda.

    • Desadaptación del conjunto de los actores económicos respecto a la economía externa e incapacidad del mercado interno para mitigar esa diferencia.

    • Obsolencia de un modelo productivo determinado.

    Una fábrica de una industria en declive puede cerrar o desplazarse a otro lugar, despidiendo a aquellos trabajadores que no pueden o no quieren desplazarse. Los trabajadores con una educación inadecuada, o los trabajadores jóvenes y los aprendices con poca o ninguna experiencia, pueden no encontrar trabajo porque los empresarios creen que no producirán lo suficiente como para que merezca la pena de pagarles el salario mínimo legal o el salario pactado en el convenio colectivo con los sindicatos. Por otro lado, incluso los trabajadores muy calificados pueden estar desempleados si no existe una demanda suficiente de sus cualidades. Si los empresarios discriminan a algún grupo en razón de su sexo, raza, religión, edad o nacionalidad de origen, se puede dar una alta tasa de desempleo entre estas personas aunque haya muchos puestos de trabajo por cubrir.

    El desempleo cíclico es el resultado de una falta de demanda general de trabajo. Cuando el ciclo económico cae, la demanda de bienes y servicios cae también y, por lo tanto, se despide a los trabajadores. Este tipo de desempleo es cuando el empleo se genera solo por un ciclo. En este caso sus consecuencias pueden llevar a países con instituciones débiles a la violencia generalizada y finalmente la desobediencia civil. En países desarrollados la situación puede provocar vuelcos desde las políticas de Estado hasta definitivamente la adopción de un sistema económico distinto como pena del debilitamiento institucional. Un caso de desempleo cíclico ha sido la crisis mundial de 1929.

    Un aspecto político muy relevante se refiere a la relación entre el desempleo y la inflación. En teoría, cuando la demanda de trabajo se eleva hasta el punto de que el desempleo es muy bajo y los empresarios tienen dificultades a la hora de contratar a trabajadores muy cualificados, los salarios aumentan, y se elevan los costes de producción y los precios, con lo que se contribuye al aumento de la inflación; cuando la demanda se reduce y aumenta el desempleo, se disipan las presiones inflacionistas sobre los salarios y los costes de producción.

    Modelo neoclásico del mercado de trabajo y el desempleo

    Los economistas neoclásicos consideraron el mercado del factor trabajo en la misma forma que al resto de los mercados de factores bienes, y servicios. Los salarios son el precio que hay que pagar por los servicios prestados por el factor trabajo. Cuanto mayores sean los salarios, menor será la cantidad demandada y mayor la cantidad ofrecida. El análisis neoclásico se basa en el supuesto de la flexibilidad de los salarios. Los desplazamientos que se puedan producir en las funciones de demanda y oferta de trabajo provocarán reajustes salariales que en cualquier caso quedarán determinados en el punto en que se igualen la oferta y la demanda. Hay dos clases de paro, voluntario e involuntario, que pueden producirse dentro de este esquema. En el punto de equilibrio todos los trabajadores que lo deseen encuentran un empleo, pero habrá una cierta cantidad de personas que no estarán dispuestas a trabajar por encontrar excesivamente bajos los salarios, eso será desempleo voluntario. Si algún factor externo (sindicatos, gobierno) impide el reajuste de los salarios, aparecerá el paro involuntario.

    La persistencia de un cierto nivel de paro involuntario permanente es explicada en el modelo neoclásico mediante dos tipos de razones: el desempleo friccional y el estructural. Incluso en la coyuntura económica más favorable, en las situaciones de pleno empleo, permanecerá siempre un cierto número de trabajadores en paro por razones friccionales o estructurales. Es la llamada tasa "normal" o inevitable de paro.

    En resumen, desde el punto de de vista clásico, siendo los salarios perfectamente flexibles, no se generarían excesos de producción ni desempleo involuntario. Salarios y precios simplemente fluctuarían hasta que el mercado alcance un nuevo punto de equilibrio.

    Modelo keynesiano del mercado de trabajo y el desempleo

    En el modelo keynesiano, la causa principal del paro hay que buscarla en la insuficiencia de la demanda agregada. Un simple cambio negativo en las expectativas de los empresarios puede provocar una disminución de su demanda de bienes de inversión lo que originará una serie de reacciones en cadena en la que se irá perdiendo empleo sucesivamente en diferentes ramas industriales. La consiguiente disminución en la capacidad adquisitiva de los trabajadores puede agravar el círculo vicioso prolongando indefinidamente la situación de desempleo.

    Los keynesianos rechazan la capacidad del mercado laboral de ajustarse a la nueva situación modificando los salarios. Y si el equilibrio en el mercado de un factor o un bien no puede alcanzarse por la vía de los precios, se conseguirá por la vía de las cantidades, apareciendo una disparidad entre las cantidades ofrecidas y demandadas. Es la rigidez a la baja de los salarios la que impide que la disminución de la demanda se traduzca en descensos salariales por lo que se producirá una situación de desempleo involuntario. El supuesto de la rigidez de los salarios puede suavizarse si se considera que los trabajadores tienen ilusión monetaria, es decir, que lo que negocian en sus convenios son salarios nominales, no reales, por lo que, si se dan simultáneamente situaciones de desempleo e inflación, puede producirse un cierto reajuste de los salarios reales. Esta posibilidad quedaba excluida por las modernas propuestas del modelo de las expectativas racionales: No hay ilusión monetaria, por lo que la política monetaria expansiva se traduce inmediatamente en subidas de precios y salarios sin que tenga ningún efecto sobre la producción real. Los keynesianos, en respuesta, dieron la vuelta al argumento. Aceptando el supuesto de las expectativas racionales conjuntamente con el de la rigidez de los salarios nominales, dedujeron que las políticas expansivas sí pueden tener efecto sobre la producción real. Por ejemplo, el anuncio de un aumento en la cantidad de dinero en circulación provocará subidas en los precios, pero no en los salarios nominales, por lo que los salarios reales bajarán; esto permitirá el aumento del empleo y de la producción real.

    El modelo del mercado interno de las empresas trata de explicar porqué la existencia de trabajadores en paro, teóricamente dispuestos a aceptar un empleo a cualquier precio, no provoca la caída de los salarios. En cada empresa hay un gran número de puestos de trabajo que requieren cierto grado de confianza en la persona que los ocupa. Para esos empleos se buscarán trabajadores conocidos, que ya lleven un tiempo en la empresa. Muchos otros puestos exigen una formación muy especializada que sólo se consigue permaneciendo mucho tiempo en el mismo empleo.

    El modelo del pago de la lealtad se fija en ciertos comportamientos que, aunque no sean fácilmente explicables racionalmente, todo el que haya trabajado en una empresa sabe que son muy comunes. Hay un amplio grupo de trabajadores que se esfuerza más de lo que les exige la empresa. Es comprensible por tanto que la empresa les pague más de lo estrictamente necesario para que permanezcan en sus puestos. Se produce una especie de lealtad mutua entre empleados y empleadores.

    El modelo de los salarios anti-escaqueo (shirking) considera que la empresa no puede estar detrás de cada trabajador controlándole minuto a minuto para que cada uno rinda al máximo posible. La mejor forma de incentivar el trabajo es ofrecer buenos sueldos. Si los salarios fueran bajos no se tendría miedo al despido y los trabajadores adoptarían comportamientos indolentes. Es interesante ver que en los países comunistas del este de Europa, la falta de temor al despido y los bajos salarios provocaban que el rendimiento de los trabajadores fuese mucho más bajo que en los países occidentales.

    El modelo de la selección inversa subraya el temor de los empleadores a que, en el caso de que bajasen los salarios cada vez que la empresa atravesara una coyuntura difícil, los primeros trabajadores en abandonarles serían los mejores, los que se sintieran confiados en encontrar fuera otro puesto mejor pagado. Es preferible por tanto no bajar los salarios y adaptarse a las crisis mediante reajustes de personal en los que se despidan sólo a los peores.

    Se detectan algunas características comunes a todos estos modelos. Consisten principalmente en análisis de tipo psico-sociológico sobre el razonamiento seguido en la adopción de decisiones por los empleadores y sobre los mecanismos de funcionamiento interno de las empresas. Ciertamente consiguen complementarse mutuamente para explicar porqué los salarios permanecen altos en coexistencia con altas tasas de desempleo en el mercado laboral. Comparten un cierto "espíritu" keynesiano ya que, al mostrar la incapacidad del mercado de trabajo para alcanzar automáticamente el equilibrio, están justificando la necesidad de intervención del Estado: la única solución para el desempleo consiste en hacer crecer la demanda agregada.

    Las políticas de empleo

    La intervención del Estado para fomentar el empleo topa con grandes dificultades. Las políticas expansivas pueden producir desagradables efectos secundarios, provocando inestabilidad monetaria y otros desequilibrios. Si lo que se busca es una oferta de empleo bien remunerado, sostenida a largo plazo, habrá que actuar de forma muy cuidadosa para que no sea peor el remedio que la enfermedad.

    El aumento de la demanda de trabajadores puede conseguirse con medidas fiscales que reduzcan los costes salariales para las empresas, bien reduciendo las contribuciones obligatorias a la Seguridad Social (que tendrían que ser substituidas por otros ingresos del Estado), bien asistiendo la contratación de trabajadores que por alguna circunstancia sean menos eficientes, minusválidos, jóvenes en su primer empleo, etc. La flexibilización de los empleos, autorizando contratos temporales y facilitando los despidos, supone de hecho abaratar los costes laborales de las empresas aunque a costa de la precarización del empleo. Finalmente siguen siendo muchos los partidarios de las tradicionales medidas keynesianas de aumentar la demanda agregada mediante el aumento del gasto público, bien mediante contratación directa por el Estado-patrón, bien mediante la realización de obras o inversiones públicas. A pesar de que los programas y gobiernos socialdemócratas siguen siendo partidarios de políticas activas de creación de empleo especialmente en países con tasas altas de paro.

    Organismos ó entes relacionados con el desempleo

    La Organización Internacional del Trabajo (OIT) es un organismo especializado de las Naciones Unidas que se ocupa de las cosas relativas al trabajo y las relaciones laborales. Fue fundada el 11 de abril de 1919, en el marco de las negociaciones del Tratado de Versalles. Está integrada por 180 estados nacionales (para el 2007). La OIT tiene un gobierno tripartito, integrado por los representantes de los gobiernos, de los sindicatos y de los empleadores. Su órgano supremo es la Conferencia Internacional, que se reúne anualmente en junio. Su órgano de administración es el Consejo de Administración que se reúne cuatrimestralmente. Cada cinco años El Consejo de Administración elige al Director General, encargado de dirigir la Oficina Internacional del Trabajo e implementar las acciones en el terreno. La sede central se encuentra en Ginebra, Suiza.

    Historia

    Entre 1919 y 1921 la OIT sancionó dieciséis convenios internacionales del trabajo y dieciocho recomendaciones y en 1926 se introdujo un mecanismo de control, aún vigente, por el cual cada país debía presentar anualmente una relación informando sobre el estado de aplicación de las normas internacionales. Con el fin de examinar esas memorias se creó también la Comisión de Expertos, integrada por juristas independientes, que cada año presenta su informe a la Conferencia.

    En 1934, bajo el gobierno de Franklin D. Roosevelt, los Estados Unidos solicitaron su ingreso en calidad de miembro de la OIT. Durante la Segunda Guerra Mundial la OIT se instaló temporalmente en Montreal.

    Entre 1948 y 1970, la OIT amplió sus actividades quintuplicando el presupuesto y cuadriplicando el número de sus empleados. En 1960, se creó el Instituto Internacional de Estudios Laborales y en 1965, el Centro Internacional de Perfeccionamiento Profesional y Técnico, con sede en Turín. En 1969, al cumplirse cincuenta años de su creación, le fue otorgado el Premio Nobel de la Paz.

    Finalizada la Guerra Fría y frente al proceso de globalización y deterioro de los derechos laborales en todo el mundo, la OIT señaló la necesidad de dar prioridad al cumplimiento de las Normas y Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo garantizados por los ocho convenios fundamentales (libertad sindical, negociación colectiva, abolición trabajo forzoso, abolición del trabajo infantil, eliminación de la discriminación en materia de empleo y ocupación), destacando los conceptos de empleo decente y democratización de la globalización.

    Normas, convenios y recomendaciones

    La OIT sanciona convenios internacionales y recomendaciones. Ambos requieren una mayoría de dos tercios para ser aprobadas por la Conferencia Internacional. Los convenios internacionales constituyen tratados internacionales obligatorios para sus miembros una vez ratificados, en tanto que las recomendaciones, no son obligatorias, y constituyen sugerencias a los países para ir progresando en las relaciones laborales. Generalmente a todo convenio sancionado, corresponde una recomendación que contiene una normativa más avanzada.

    Existen ocho convenios internacionales considerados fundamentales:

    • Convenio N° 29 sobre el trabajo forzoso, 1930

    • Convenio N° 87 sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación, 1948

    • Convenio N° 98 sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva, 1949

    • Convenio N° 100 sobre igualdad de remuneración, 1951

    • Convenio N° 105 sobre la abolición del trabajo forzoso, 1957

    • Convenio N° 111 sobre la discriminación (empleo y ocupación), 1958

    • Convenio N° 138 sobre la edad mínima, 1973

    • Convenio N° 182 sobre las peores formas de trabajo infantil, 1999

    A lo largo de su historia la OIT ha promulgado 187 convenios internacionales y 198 recomendaciones. Las mismas pueden ser consultadas en la base de datos ILOLEX (http://www.ilo.org/ilolex/spanish/index.) que lleva la organización.

    La meta principal de la OIT hoy en día es promover oportunidades para las mujeres y hombres de obtener trabajos decentes y productivos, en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana.

    La organización busca promover la creación de empleos, regular de mejor manera los principios y derechos de los trabajadores, mejorar la protección social y promover el diálogo social al igual que proveer información relevante, así como técnicas de asistencia y de entrenamiento. En la actualidad, la OIT está organizada para trabajar en cuatro grupos o sectores temáticos:

    • Principios y derechos estándares en el trabajo

    • Empleo

    • Protección Social

    • Diálogo social

    La Declaración precisa que los derechos fundamentales del trabajo son universales y deben ser respetados a todas las personas en todos los países, sin importar el nivel de desarrollo económico de cada uno. A tal fin la OIT creó un mecanismo de seguimiento de la Declaración mediante un informe anual a la Conferencia en el que se analiza la situación de cada uno de los cuatro grupos de derechos, en forma rotativa.

    Pequeña y mediana empresa (PYME)

    Dependiendo del país, el término de pequeña y mediana empresa (PYME) tiene un significado diferente. Sin embargo, aún no hay una definición general al respecto. La mayoría de las veces, estas empresas son clasificadas de acuerdo a sus ingresos y monto de facturación anual. También se toman en cuenta otros factores como el tamaño, volumen de negocios, número de empleados y balance general.

    En Perú, por ejemplo, la palabra PYME ha sido reemplazada por MIPE (Micro y pequeña empresa) debido a que éstas son las que generan la mayor cantidad de empleos (80%) en esa región. En Chile son aquellas que venden entre 2.400 y 100.000 unidades de fomento, mientras que en México representan el 94% de las compañías, otro caso es el de Venezuela, donde la mediana empresa es aquella que vende hasta US$ 3 millones.

    Para tratar de establecer una definición general con respecto a las PYME, la Unión Europea las ha definido como empresas que empleen, a menos de 250 trabajadores; y que posean un balance general inferior a los 43 millones de euros, entre otros aspectos.

    Algunos lo utilizan de forma errónea, al mencionar o escribir esta palabra como ¨empresas PYME¨, ya que de por sí la primera palabra (empresas) está incluida en el desglose de dichas siglas; el plural tampoco se utiliza. Sin embargo, más allá de la redacción y pronunciación de este término, lo importante es saber que las PYME conforman una parte importante de la economía mundial y son empresas de alto crecimiento, cuyo propósito es alcanzar grandes utilidades de inversión.

    Dentro de la definición de PYME, cabe mencionar la sub-división de este tipo de empresa en Micro Empresa (entre 1 y 10 empleados), Pequeña empresa (entre 11 y 50 empleados) y Mediana empresa (entre 51 y 250 empleados).

    Como quiera que se definan, lo cierto es que las PYME son de gran importancia en la economía y el mundo empresarial, ya que estas emplean a una gran cantidad de personas, dando cierta estabilidad al mercado laboral (muchos empleados esparcidos en muchas empresas, en lugar de concentrados en unas pocas empresas grandes).

    Por su tamaño, las PYME poseen mayor flexibilidad para adaptarse a los cambios del mercado y para emprender proyectos innovadores. Esto aunado a las particularidades de su gerencia, suelen propinarle un espacio especial en las políticas públicas comerciales.

    El Desempleo en Venezuela

    Tomando en cuenta las características de la economía venezolana, donde el sector manufacturero (casualmente el que más empleo demanda) crece más lento que el de servicios, la variable de ajuste ante cualquier shock negativo será el empleo. Se puede visualizarlo mejor con un ejemplo, donde cada año se incorporan un promedio de 300.000 personas a la búsqueda de empleo, lo que significa que debe producirse un crecimiento superior a 3% del PIB para generarle empleo a estas personas.

    En la literatura económica existen infinidad de caminos para tratar de atacar el problema del desempleo, pero la gran mayoría tienen al crecimiento económico como refugio fundamental. Parece bastante lógico que una economía que no pueda generar crecimiento, no puede satisfacer la oferta de empleos que existan en su mercado de trabajo. La grave inestabilidad macroeconómica y política de los últimos años han producido un proceso de paralización de la inversión privada (componente vital para generar crecimiento), que frena el crecimiento de la economía.

    La misión primordial de cualquier plan de política económica en Venezuela debe estar orientado a revertir el proceso de decrecimiento de la economía, tratar a toda costa (respetando las demás variables macroeconómicas, como la inflación y la tasa de cambio) de generar tasas de crecimiento consistentes y perdurables, que permitan disminuir el desempleo, impulsar los niveles de ingreso per cápita y mejorar la situación fiscal del estado.

    Para el año 2006 se tiene la siguiente estructura de la fuerza de trabajo (de Serie mensual, Encuesta de Hogares por Muestreo, (INE):

    El siguiente gráfico revela que históricamente se identifican tres momentos críticos para el empleo:

    • El período post-perezjimenista (1958-1964)

    • La devaluación del bolívar frente al dólar (1983-1988)

    • El período de crisis política contemporáneo (1999-2004).

    La evidencia efectivamente parece indicar que en los orígenes del desempleo se encuentran, entre dos aspectos íntimamente relacionados: el crecimiento de la tasa de actividad (incorporación de personas a la fuerza de trabajo) y la incapacidad del sector productivo de absorber a nuevos trabajadores.

    Efectos del desempleo

    La presencia de un elevado desempleo es un problema tanto económico como social. Como problema económico, es un despilfarro de valiosos recursos. Como problema social es una fuente de enormes sufrimientos, ya que los trabajadores desempleados tienen que luchar con una renta menor. Durante los períodos de elevado desempleo, las dificultades económicas también afectan a sus emociones y a la vida familiar. De cuando en cuando, los países experimentan un elevado desempleo que persiste durante largos períodos, a veces hasta diez años. Esto es lo que ocurrió en Estados Unidos durante la Gran Depresión, que comenzó en 1929. En unos pocos años, el desempleo aumentó afectando a casi una cuarta parte de la población trabajadora, mientras que la producción industrial se redujo a la mitad, para aquel entonces.

    Consecuencias sociales

    Quizás incluso más importante que la reducción en los niveles de vida es la repercusión destructiva del desempleo sobre los sentimientos individuales de auto-estimación. Con frecuencia las personas ven el desempleo no como una falla social sino como una falla personal. Como consecuencia de esto los sociólogos han encontrado fuertes correlaciones entre el nivel de desempleo y algunos indicadores de la patología individual como son las entradas a los hospitales mentales, el maltrato a los niños y los suicidios.

    Algunos analistas se han preguntado hasta qué altura puede llegar el desempleo antes de que se desmorone la sociedad. Es evidente que existe un límite, pero es sorprendente lo alto que es. Los sistemas sociales han demostrado tener más elasticidad de lo que se hubiera podido predecir. No obstante las sociedades no están a prueba de bombas. Una economía que no pueda brindar trabajo para una gran parte de su población tarde o temprano se arriesgará a una explosión social.

    CONCLUSIÓN

    La razón principal por la que ocurre el desempleo, es cuando aumentan los costos y gastos en las empresas o cuando disminuyen los ingresos a un tal punto que los empresarios se ven en la necesidad de despedir a sus trabajadores. Por consiguiente, la primera causa del desempleo se encuentra en la baja demanda y la primera cura se encuentra en regresar la demanda a un nivel de empleo pleno.

    El gobierno nacional ha puntualizado varias estrategias de para la disminución del desempleo en la nación debido a “la expansión económica con marcado énfasis social, encaminada a enfrentar la pobreza, promover la equidad y el desarrollo humano generalizado y así para prevenir impactos mayores por la profundización de la crisis económica internacional”.

    Donde el crecimiento del empleo formal obedece a que “durante los últimos años se ha venido constituyendo empresas, sobre todo de producción social y se ha mejorado la calidad de vida del venezolano, aparte del crecimiento económico sostenido” u otras frases como “…este tipo de mejoras, se ha hecho posible gracias al nuevo modelo socialista construido, profundamente democrático en el socialismo del siglo XXI”.

    Sabemos que todo esto puede sonar campaña mediática para la desacreditación en contra de las cifras que maneja el INE o el gobierno nacional, pero notamos que las palabras pregonadas por parte del Estado, sobre “la disminución del desempleo” no coinciden con los hechos, ni el acontecer diario, el cual que demuestra todo lo contrario.

    Pero debemos conformarnos con ello, así como lo puntualizó el presidente del INE (Elías Eljuri) en sus comunicados transmitidos: “La medición de la pobreza o del desempleo no es un problema de apreciación, sino de medición y la única medición que se hace objetivamente, de forma científica, es la del INE, con aval internacional”.

    De nuestra parte no que mas nada que agregar sino redimirnos a los principios y declaraciones fundamentales fijadas por la OIT, donde se establece que: “el trabajo no es una mercancía”, “la pobreza constituye un peligro para la prosperidad de la nación”, “todos los seres humanos tienen derecho a perseguir su bienestar material y su desarrollo espiritual en condiciones de libertad y dignidad, de seguridad económica y en igualdad de oportunidades” y que “cualquier política y medida de índole nacional e internacional, particularmente de carácter económico y financiero, deben juzgarse desde estos puntos de vista y aceptarse solamente cuando favorezcan, y no entorpezcan, el cumplimiento de estos objetivos fundamentales”

    Por ello se debe examinar y considerar exhaustivamente cualquier programa o medida nacional de carácter económico o financiero, para definitivamente fomentar el pleno empleo.

    ANEXOS

    Mapa desempleo mundial

    Gráficos del Desempleo Venezolano:


    Grafico Estadístico del desempleo durante el gobierno de Hugo Chávez



    BIBLIOGRAFÍA

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    Enviado por:Ulises
    Idioma: castellano
    País: Venezuela

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