Historia


Al Andalus


Curso de doctorado:

ARQUEOLOGIA E HISTORIA ALTOMEDIEVAL


PRIMER BLOQUE: INTRODUCCION.ASPECTOS TEORICOS. LA ALTA EDAD MEDIA EN AL-ANDALUS.

Artículo de C. Wickham, “La otra transición: del mundo antiguo al feudalismo.”

Studia Historica. Hª Medieval, VII (1989), pp. 7- 35.

En este artículo de Wickham, se establecen las bases teóricas de un tema que es una constante en la historiografía, el “paso o la transición” de un período a otro, o de un modo de producción a otro, este tema aunque como ya hemos señalado es una constante, significa varias cosas y se interpreta de diferentes maneras según los diferentes historiadores.

Antes de pasar a comentarlo veamos otros aspectos sobre el feudalismo y la crisis de la Antigüedad.

Hay una breve definición de lo que es el feudalismo: Es el sistema de vasallaje y de feudo, aunque no se puede denominar feudal a todas las sociedades que se apoyen en las servidumbres, o en las que una clase de terratenientes ejercieran el poder político y controlara a una clase de labradores y con frecuencia también a una clase de esclavos.

Lo que en último término provocó la desintegración del imperio romano fue la conjunción de un poder económico y político ilimitado en manos de la clase propietaria, de su emperador y de su administración, no había nada que frenara la codicia y la ambición de los ricos.

Los impuestos se hicieron cada vez más gravosos desde el siglo IV.

El sistema político romano facilitó una explotación económica intensísima y en último término destructiva de la gran masa del pueblo, ya fuera libre o esclavo haciendo imposible cualquier reforma de tipo radical, el resultado fue que la clase propietraria y los hombres verdaderamente ricos, que habían creado deliberadamente ese sistema en su propio beneficio, exprimieron hasta agotarla la savia de su mundo y destruyeron de ese modo la civilización grecorromana en una gran parte del imperio.

Las causas fueron económicas y sociales, según G.E.M. de SaintCroix cuya obra he consultado para ampliar este artículo, la estructura política tan jerárquica del imperio romano, desempeñó un papel importante.

Los campesinos rara vez fueron capaces de rebelarse salvo en algunos lugares como Hispania y la Galia en el caso de las revueltas bagaudas como veremos posteriormente.

La tendencia general ha sido aglutinar en un bloque único a toda la “Antigüedad clásica” o neoclásica donde para todo el espacio del Imperio Romano abarcarían las mismas estructuras culturales y políticas como si existiera un panrromanismo único para todos.

En la Alta Edad Media se consolidan dos tendencias de formaciones sociales diferentes:

Por una lado el modo de producción feudal, y por otro las sociedades islámicas, tradicionalmente se ha dado más importancia o conocemos más del primer bloque que se desarrolla en Europa y la historiografía ha tratado desde diferentes puntos de vista,

Pero conocemos menos de las formaciones sociales islámicas, quizá por una tendencia de los historiadores eurocentrista.

Wickham se centra en los aspectos económicos siguiendo los conceptos marxistas de la transición, otro elemento que tiene en cuenta es la caída del “Estado”, pero teniendo en cuenta que el Estado era parte de la estructura del Bajo Imperio.

La comprensión de la historia del Occidente tardío apunta Wickham sólo puede entenderse por una precisa descripción de la naturaleza de su estructura económica, esto es sus modos de producción.

Este concepto aparece con Marx, y las variantes de los modos de producción en una obra llamada Grundisse.

Frente a las tradicionales explicaciones marxistas, del paso de uno modo de producción a otro, Marc Bloch señalaba una teoría nueva, como era el incremento de esclavos de guerra durante los siglos V y VI, que no se adaptaron en las estructuras tradicionales, materializadas en las haciendas esclavistas y se convirtieron en tenentes.

Entonces surge el feudalismo, al fusionarse dos grupos sociales, entre estos nuevos tenentes y los anteriores tenentes libres.

Aunque se plantean algunos problemas en esta explicación, resulta difícil encajar la Antigüedad tardía en ninguna serie de etapas claras, esto se sitúa en esa tendencia del nominalismo, como una necesidad imperante de nombrar y encajar a todos los momentos de las sociedades humanas.

Los modos de producción son como señala Wickham construcciones ideales, pues dentro de ellos pueden coexistir dos modos de producción diferentes aunque uno de ellos sea predominante esto lo encontramos por ejemplo en los últimos siglos del medievo en la Europa urbana y comercial, cuando se intentan desatar de los nudos del feudalismo y comienzan a despuntar los primeros síntomas del capitalismo.

Vistos estos comentarios preliminares, pasemos a acercarnos al período que nos ocupa: El Bajo Imperio Romano.

Existieron diferentes tipos de impuestos como la annona, collatio lustralis, pero lo que nos interesa ver es cómo afecta la tributación sobre el pago de las rentas.

El impuesto se estableció sobre todos los grandes propietarios de la tierra y ellos no pagaban renta.

La tributación coexistió con otros modos, el impuesto, y a través de él el Estado, llegó a dominar la estructura completa de la economía, el Estado se empeñaba a dominar y adscribir a los campesinos a la tierra ya fuera a través de la esclavitud por deudas, esta tendencia continuó durante los siglos plenos del feudalismo, o por la renovación forzosa por arrendamiento.

Podemos concluir este punto señalando que ninguna actividad económica escapaba al Estado, la agricultura y el comercio.

Pero conjuntamente al Estado coexistían las ciudades y sus elites, que tenían su marco de influencia en los territorios rurales, cada ciudad era una copia o una versión reducida del funcionamiento del Estado.

Vistos estos puntos cabría deducir la fortaleza del sistema pero tenía puntos débiles como veremos a continuación.

Durante los siglos IV y VII se colapsaron las zonas occidentales del Imperio.

Las invasiones bárbaras dieron a la aristocracia occidental dos posibilidades:

Por un lado el Estado romano y su patronazgo, y por otro lado la posibilidad de quedar únicamente con la base dada por la propiedad en el contexto de los Estados sucesores germánicos de reciente formación, eligieron este último camino.

Hubo revueltas campesinas conocidas en la Galia como Bacaude, serán, las revueltas Bagaudas que antes he señalado pero las revueltas bagaudas a pesar de causar una seria inquietud, fue sólo de forma intermitente, durante varias generaciones.

El nombre de bagaudas de origen desconocido, designa a los participantes en una larga serie de rebeliones de campesinos que se dieron en Galia e Hispania y que continuaron ejerciéndose hasta el siglo V, la primera noticia que tenemos de estas revueltas nos llegan del siglo III del año 285.

Estos enfrentamientos se produjeron precisamente en unos momentos en los que el mundo romano se enfrentaba a una presión que no conocía parangón en los límites occidentales y tal vez desempeñaron un papel importante en la desintegración del mundo romano.

Según las últimas investigaciones de Thompson al respecto parece ser que podrían enmarcarse las revueltas ocurridas en Britania en el siglo V como revueltas bagaudas.

Los nuevos Estados no eran aún feudales tal y como entendemos este medio de producción.

El modo antiguo coexistió con el feudal, durante los siglos IV a VIII, es un ejemplo de los que antes se apuntaba cómo pueden en una formación social coexistir diferentes modos de producción, aunque uno de ellos predomine sobre otro, esta situación puede llevar a sustituir el modo predominante por el otro emergente, como aquí vemos y el modo feudal sustituye al antiguo.

Es en el siglo V cuando encontramos el momento en que se rompe el poder del Estado sobre las relaciones de producción, a partir de entonces la propiedad privada de la tierra ya no era un medio para conseguir poder.

Para estos siglos medievales ya se estaba consolidando el modo feudal, y la cultura y valores de estos primeros siglos medievales eran claramente germanos y no una “síntesis” como señalaba Anderson.

Llegado a este punto Wickham afirma que la crisis del Estado es la crisis del mundo antiguo, la ausencia de tributación rompió las funciones del Estado: todo lo que

permaneció fueron imágenes como espejismos, por esto la herencia o el mito de la antigüedad reaparece siglos más tarde, pero esto es una tendencia que aparece en diferentes momentos de la historia de Occidente, incluso en el pasado romano la idea del “neoclasicismo”, ha aparecido para recordar una idea da pasado esplendoroso o a veces y también aplicable a siglos posteriores, para justificar determinadas actitudes.

Estas tendencias de recobrar la ideología del pasado del imperio se puede materializar de varias formas, manifestándose en las formas de gobierno central, o ciertas actuaciones y comportamientos, como cierta persistencia en la actividad administrativa, pero a diferencia de la adscripción a la tierra que sucede en el Bajo Imperio, en los reinos germanos se sucede de modo diferente, el Estado carolingio, se basaba en la tierra y para poder garantizarse la lealtad de la aristocracia, eligieron el siguiente camino: la compraron, ya fuera mediante cargos y oficios o a cambio de tierras, pero esta última opción se volvió en contra de las mismas monarquías, pues cada vez más iban desprendiéndose de tierras para entregarlas en lotes a los aristócratas, y por lo tanto iban perdiendo poder en beneficio de éstos.

Como consecuencia la tradición tardorromana que hemos visto como los carolingios adoptaron, de los poderes y responsabilidades del Estado desaparecieron y se convirtieron en algo nuevo: el sistema privatizado o contractual basado en el señorío personal que tradicionalmente se denomina “feudo-vasallático” o simplemente “feudal”.

Fue durante el período carolingio cuando se dio el paso en la extensión de las relaciones sociales feudales, y cuando la mayor parte de Europa asistió a un debilitamiento del antiguo concepto de esclavitud.

Este panorama no fue igual en todas las partes del Imperio, por ejemplo Bizancio presenta algunos contrastes que veremos ahora:

La aristocracia bizantina no fue tan fuerte como la occidental, y en Constantinopla ejercieron carrera en la administración abandonando la agricultura, el campesinado tuvo una identidad más fuerte que los occidentales, estas circunstancias ayudaron al Estado a mantenerse fuerte en tiempos de crisis, en tiempos de guerras con persas y árabes. El feudalismo en Oriente paró su expansión en el siglo VII.

En conclusión en este artículo de Wickham se exponen algunos de los principales problemas que plantea el paso de un modo de producción a otro, el tema de las duraciones temporales como transición, crisis, períodos de larga duración y el análisis de los fines de períodos.


SEGUNDO BLOQUE: EMIRATO-TRANSICION.

Artículo de S.Gutiérres Lloret: “El aprovechamiento agrícola en las zonas húmedas: la introducción del arcaduz en el sureste de al-Andalus”.

En un medio semiárido el agua es imprescindible para regularizar las cosechas y salvarlas de catástrofes, así las tierras de agricultura intensivas pueden mantener una población mayor que la dedicada a secano.

En este artículo veremos como ejemplo del aprovechamiento de la extracción del agua un ejemplo cerámico como el arcaduz y cómo su estudio nos proporciona un mayor conocimiento de la sociedad andalusí en su marco rural, y se convierten en instrumentos indicadores del proceso de aculturación de las poblaciones indígenas y de su islamización.

Uno de los rasgos más característicos de la agricultura andalusí fue la difusión de la irrigación.

al-Andalus conoció tres sistemas de irrigación principalmente, el más sencillo era la acequia que recogía el agua de los ríos por efecto del desnivel.

También se utilizaron las máquinas elevadoras desde el simple cigüeñal hasta las norias, como señala Glick la difusión de norias y aceñas tuvo decisivos efectos en el incremento de la producción agrícola, permitiendo la obtención de excedentes, que entre otros factores, debieron estar en la base del intento del proceso de urbanización.

El tercer sistema de irrigación se realizaba por medio de qanat, técnica iraní consistente en una canalización subterránea del agua conectada a un conjunto de pozos de succión.

Veamos ahora algunas observaciones sobre el tema que nos interesa, los arcaduces:

Como arcaduz se conoce un instrumento cerámico para asociado a las norias,

para sacar agua, también se conoce como cagilón, pero este término de arcaduz fue

acuñado por Roselló, atendiendo al original del árabe qadus.

El primer problema que planteaba el estudio de estas formas era su funcionalidad y por lo tanto a primera vista su dificultad en establecer una cronología o una tipología.

Pero esto se superó con el artículo de Bazzana al estudiar los materiales de un yacimiento valenciano en el que se encontraron más de mil piezas de este tipo, a raíz de este estudio se pudieron establecer unas tipologías, que proporcionaron cronologías atendiendo a previa documentación de materiales que habían aparecido en otros yacimientos ya constatados en al-Andalus.

Tras este primer intento de Bazzana, posteriormente en el yacimiento almeriense de Bayanna, que asociados a secuencias estratigráficas nos ofrecen la posiblidad de establecer una cronología según la tipología, así tenemos los arcaduces emirales de base plana y escotaduras marcadas, hasta llegar a formas más agudizadas en el período califal y semiésferico en el nazarí.

Estos dos estudios comparándolos nos indican la existencia de diferentes tipologías según diferentes zonas de al-Andalus.

Un nuevo estudio de un lote de materiales arqueológicos del levante, en el yacimiento de Cabezo del Molino planteó la posibilidad de establecer una tipología emiral, siguiendo una serie de materiales similares, y que corresponderían a un centro de producción local, debido a la gran cantidad de materiales encontrados y a la ausencia de estructuras de ocupación, y parece que los restos encontrados corresponden a una zona de vertidos del siglo VIII.

Se puede establecer así una tipología de arcaduces que corresponde a una cronología que va desde el siglo VIII al IX con las siguientes características:

Realizado en pastas bastas con desgrasantes, y con formas troncocónicas y base plana nunca perforada, esto parece ser debido a una serie de avances tecnológicos en la construcción de las norias.

Las piezas hasta aquí estudiadas, nos revelan algunos datos, se tratan de producciones locales, que han recogido en un núcleo urbano las tradiciones rurales.

La aparición de arcaduces tempranos, tiene sus correspondientes implicaciones históricas, nos revela avances tecnológicos que tienen su origen en el siglo VIII, y se traducen en una aprovechamiento de la fuerza animal de tracción en la explotación de las norias de extracción de agua, esto son las norias hidráulicas o de sangre, que están relacionadas con la producción agrícola y la estrategia de formación campesina, la intensificación de las producciones no hubiera sido posible sin la introducción y sabia utilización del riego.

Las construcciones del terreno agrícola fue una labor colectiva que requirió del acuerdo y apoyo de pequeñas comunidades de campesinos, que dio origen a la pequeña unidad de cultivo.

Anteriormente tanto griegos como romanos, utilizaron los sistemas de riego, pero de manera complementaria, y conocían los principios de ingenios de elevación de aguas, las diferencias no se observan tanto en cuanto a conocimientos técnicos, sino al uso social que se hace de ellos y de la cultura material, y en la regularización social del uso del agua, aunque es importante tener en cuanta la generalización de las norias de agua, y parece ser que no cabe duda que la introducción de los arcaduces se debe a los árabes y beréberes.

El estudio de estas piezas nos lleva también a establecer algunas ideas sobre la población en estos ámbitos rurales, parece ser que hubo una rápida integración de la población indígena con los nuevos pobladores y se desarrollan pequeños agrosistemas de alto rendimiento, que se desarrollaron en los bordes de los sectores deprimidos y anegados de los cauces fluviales de los ríos.

TERCER BLOQUE: CALIFATO-ESTADO ISLAMICO

Artículo de A. Vallejo Triano, “El proyecto urbanístico del Estado califal: Madinat al-Zahra”.

La crisis del siglo IX y comienzos del X, no derribo al poder omeya a pesar de

la división política del país y debilitamientos del poder central hasta su restauración con Adb-al Rahmnan III.

La aristocracia que rodeaba al emir estaba formada por familias omeyas,

descendientes de los que habían sido el apoyo inicial de abd- al- Raham I, así el emir Abd- Allah poseía aún enormes apoyos.

Tras los avatares de Ibn Hafsun y reducido el poder cordobés, se llegó a considerar un único sultán o poder central legítimo, a buscar en él su propia legitimación y a reconocer su soberanía teórica.

A pesar del afán de poder de los jefecillos locales, su preocupación es más administrar su región, que atacar el poder central.

Podemos hablar de una crisis profunda del poder central en un país islamizado pero, fragmentado en células heterogéneas autónomas y organizadas según un modelo tribal.

El proceso de urbanización dio un importante paso adelante manifestando un crecimiento de las ciudades antiguas, como lo atestigua la ampliación de la mezquita cordobesa, y la fundación de nuevos centros urbanos como Murcia, Madrid y Ubeda.

La proclamación del califato de Córdoba, por el emir Abd-al Rahman III en el año 929, fue uno de los mayores acontecimientos en la historia del mundo musulmán medieval, este mismo año se reanuda la acuñación de dirhams, interrumpida durante 30 años, y se inaugura la acuñación de dinares, innovación en al-Andalus, ambas designaban al soberano como Amir -al-Muminim que supone un reconocimiento del título califal por los omeyas de occidente, esta restauración tendría varios aspectos:

Uno simbólico, o como un asunto de política interna “Victoria definitiva del poder cordobés frente a las revueltas” y además marca una nueva dimensión en el contexto general del perturbado mundo musulmán de los primeros decenios del X de alcance internacional.

Los presupuestos ideológicos del Califato tienen una ambición implícita, en tanto en cuanto era un poder teóricamente universalista, una reconstrucción del mundo que coincide con lo que emprendieron los fatimíes y lo que habían creado los abbasíes.

Por otro lado, consiste en un poder real cordobés que sólo logró imponerse en el Magreb occidental, pero que representaron en el orden intelectual y artístico los fundamentos de la cultura andalusí, sin el Califato de Córdoba, posiblemente el saber árabe no se habría extendido al Occidente cristiano.

Todo este proyecto político e ideológico se materializa en la figura de Abd-al-Rahman III como “arquitecto” del Califato, y su gran obra:

La construcción al pie de la sierra y a unas dos leguas de Córdoba de la residencia califal de Madinat-al-Zahra, verdadera ciudad real cuyas obras se empezaron en el 936 y se prolongaron durante 40 años más.

Construida sobre tres plataformas escalonadas, la parte superior destinada al palacio del Califa y a sus dependencias, la central cubierta de jardines y la parte inferior compredía una ciudad administrativa y comercial donde se situaba la mezquita mayor inaugurada en el año 941.

Cayó en decadencia tras la subida al trono del débil Hissan II, y cuando Almanzor fundó su propia ciudad de gobierno donde se trasladaron los servicios administrativos del califa en el 981.

En el 1010 se produjo su caída definitiva antes fue saqueada varias veces por los bereberes sublevados y los propios cordobeses.

Estas dos ciudades Madinat-al-Zahra y Madinat-al-Zahira, son obra política y arquitectónica de dos personajes fruto de su época, en la que se conjugaban dos factores:

El dominio total del territorio andalusí por el Estado y el inicio de una agresiva política exterior que obliga a esfuerzos de considerable magnitud.

El diseño del proyecto urbano del Abd-al-Rahaman III está ligado al incremento poblacional que moviliza la política de integración con los rebeldes a medida que se van sometiendo a los distintos focos de conflictos en al-Andalus y el objetivo del Califa de tener cerca a los insumisos.

Está relacionado con el macro desarrollo alcanzado por los órganos del Estado a nivel burocrático, económico y militar, que dejaban pequeño el recinto del Alcázar cordobés.

El Estado califal planifica y controla exhaustivamente la localización:

La expansión urbana a Occidente, los materiales y las técnicas constructivas con un desarrollo que no fue ni anárquico ni espontáneo, sino la configuración mediante un urbanismo geométrico de amplias calles perpendiculares que dibujan manzanas cuadradas y un elaborado sistema de saneamiento y aguas residuales.

Las infraestructuras, ingenierías, elección del territorio y materias primas constructivas, abastecimientos de aguas, red de caminos, almunias, etc. son el telón de fondo sobre el que se organiza la nueva estructura política y plasma la imagen del nuevo Estado.

Dentro de la estructura de la propia ciudad desarrollada en fases lo más destacado del espacio existente es el hecho de los vacíos constructivos o las áreas no edificadas que se corresponden con el frente meridional del Alcázar.

Lo que se pretende es garantizar el aislamiento de dicho Alcázar en su tramo central y mantener vistas exteriores, los espacios construidos se adosan al Este y al Oeste, dejando al frente espacios abiertos, el alcázar sería el espacio principal, residencia personal de la familia omeya, primer elemento construido y dentro de él se instala en una determinado lugar la vivienda personal Dar-al-mulk que se erige en el eje fundacional de la ciudad ocupando una posición dominante sobre todo el territorio en la parte más elevada.

En la terraza inferior se construyes dos unidades residenciales cuadradas y yuxtapuestas, su situación estratégica junto a la puerta norte del Alcázar controlando el paso a las terrazas inferiores, lugar de habitación de la guardia de palacio.

A la vez que se construían estas dependencias se construía la mezquita aljama.

La originalidad estaría en la construcción del palacio Califal en la parte alta no en su centro físico y la Mezquita aljama concebida como un edificio secundario en su posición como en relación con el Palacio, llama la atención que en los recorridos protocolarios dentro de la ciudad los relatos que nos han llegado no hacen referencia a la mezquita, en consecuencia este primer Alcázar es un reflejo de la importancia del Califa.

La existencia de edificios administrativos fue consecuencia del traslado desde Córdoba de los servicios más importantes del Estado como la ceca, la casa de los oficios, la casa de los equipos militares y enormes talleres, para el 940.

El cambio más llamativo que sufre el Alcázar es el que ocurre en 950, surgiendo dos grandes edificios basilicales, donde se instalan las principales instituciones del Estado y l a ampliación del alcázar al este, este panorama nos plantea nuevas cuestiones como si estamos ante un proceso orgánico y acumulativo de actuaciones sucesivas del estado califal o ante una ruptura en el diseño de un programa inicial y su sustitución por otro de diferente contenido, la respuesta es la combinación de ambos factores:

Por un lado la colmatación del área palaciega y por otro la reforma administrativa que Abd-al-Rahman ejecuta en el 955, que indican que el núcleo primitivo quedó como residencia que afecta a la familia califal en sentido amplio, todo el cuerpo de funcionarios de palacio y la servidumbre y estos salones serían naves que posibilitarán una ordenación adecuada a la vida administrativa y actos ceremoniales del Califa.

Esta reforma consistió en la reorganización de los servicios más importantes de Estado quedando divididos en cuatro negociados que se despachaban en el edificio Dar-al Wuzara, núcleo de la dirección del Estado:

Asignaciones a cuatro visires:

Examen de la correspondencia interna.

Cartas de las Marcas fronterizas y puertos de la costa.

Controlar la ejecución de las decisiones adminitrativa como decretos Reales.

Instrucción de las demandas asegurar la aplicación de medidas en el caso de reclamaciones.

Madinat-al-Zahira fue la última ciudad fundada durante el siglo X como ya hemos visto por Almanzor en la actual Andalucía fue utilizada como instrumento de manifestación de su poder, trasladó allí su residencia junto con los depósitos de armas, el tesoro y los departamentos administratvos, pero la vida de la ciudad construida como rival de Madinat-al-Zahra fue aún más efímera que ésta; apenas treinta años después de su construcción era arrasada por las tropas de Muhammad II.

TERCER BLOQUE: ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA ACUÑACION DE MONEDAS DE LAS PRIMERAS TAIFAS ANDALUZAS. 1009-1059.

El siglo XI ha sido considerado como un período clave de la historia medieval peninsular, ya que en el curso del mismo se produce una inversión en la correlación de fuerzas existentes entre cristianos y musulmanes de al-Andalus.

Los acontecimientos de aquel siglo revisten una gran complejidad; la desunión política y la falta de entendimiento tanto en el lado cristiano como en al-Andalus, responde más a los intereses de minorías privilegiadas que se disputan diferentes parcelas de poder y no a los particularismos de todo tipo, que existían.

La desunión y la discordia se acentúan en el lado musulmán por la existencia de varios grupos étnicos que ya habían luchado por la supremacía en época omeya, encontrando ahora tras la desaparición del Califato, una ocasión espléndida para reivindicar y satisfacer sus aspiraciones mediante una serie de luchas internas que darán pie a un clima de confusión y desorden generalizados.

La aparición de numerosas formaciones políticas sobre las ruinas del Califato omeya, se puede seguir a través de restos materiales como en este artículo se recoge.

El artículo recoge reflexiones centradas en un período de transición en el estudio de al-Andalus, nos sitúa en las primeras taifas y la acuñación de monedas, período de paso entre un poder centralizado a una ruptura del poder político que no implica decadencia económica, parte de u cuadro realizado a partir de una obra clásica de Prieto Vives; “Reyes de Taifas” 1926.Sobre monedas datadas por su emisión entre 1009-1059 en al-Andalus, se puede actualizar contrabajos más recientes como los de Miles y J.J. Rodríguez Lorente.

El objetivo es no una relación exhaustiva numismática sino sugerir algunas líneas a grandes rasgos de la evolución monetaria en relación con las líneas de la política del momento.

Primero las debilitadas y esporádicas emisiones al final del califato, las acuñaciones más importantes entre el 1009 y 1043, se realizan en el Levante y son Valencia, Deniá y probablemente Almería la sede sería un lugar no localizado Elota.

Las monedas entre 402 y 403, se hacen en nombre del Califa de Córdoba, las posteriores son más problemáticas, ente 405 y 6 se hacen al nombre del emir de Deniá Mudjahid.

Las emisiones de Khairan, Mubarak y Muzafar hacen mención primero al nombre del Califa Hissan II y las dos últimas al almudí Ali-al-Nasir, primer califa de la dinastía africana, este grupo se llama esclavones, nos muestran la fragmentación del poder político y el afán de legitimación caso de Mudjahadid, cuya experiencia fracasó y tras una expedición a Cerdeña a su regreso retiene a su califa cesan las acuñaciones en Denia y no reaparecen hasta el 430 e un nuevo contexto político e ideológico.

Estas primeras taifas no consiguen si objetivo ni en Valencia, Denia, Tortorsa ni Almería el más grande centro económico del a Península.

El único poder local que acuña regularmente en el período anterior al 427, es el de los Tubjibides de la Marca Superior por los ejemplares conservados comenzarían en el 415, su estudio el complicado por los hechos políticos pero muy interesante, el primer Tubjibí es Mundhir I 1018-1021, y no aparecen monedas, sí con su sucesor Y.B.Mundir II que pretende como su padre ejercer la autoridad delegada de un Hadjib, acuña bajo la invocación del Califa Almudí.alcasi-Al maun,.

En el 423 aparecen monedas tidjibies balo la invocación de Hissan III al Mutad, que escapa de Córdoba y se refugia en la Marca Superior.

En 1035 se acuña en Valencia del emir amiride al-Abd-albenamiamir, que gobierna durante 15 años, se emite en Denia Tortosa y Sevilla, las de Almería ente 1038 y 40 se hacen bajo el poder de abalamdird de Valencia.

Cesan en la toma de poder Sumadí e independiza Almería este de frágil poder no acuña monedas propias y aparece una falsa restauración omeya porque ninguna taifa acuña hasta 1035.

Este proceso indica que para el sistema económico y fiscal de al-andalus las acuñaciones son esenciales, pero a pesar de las divisiones del poder político nadie se adueña de ello, tal vez por miedo al Califa existente y a los factores religiosos.

Las monedas emitidas por las taifas se caracterizan por si diversidad, las de oro en Sevilla, por los abbadíes constituyen una rica y numerosa serie con abundantes monedas en plata y cobre, se clasifican las monedas en dos grupos:

-Piezas emitidas por los partidarios de la fidelidad al califa de Córdoba; abbadíes, almudíes, amiríes, y esclavones. Un valor equivalente al de las monedas califales e indicaban la titularidad del soberano de Córdoba sobre todo su calidad de imán

-Ziríes, aftasíes, bannu sumadíh de Almería, los banno ujud de Zaragoza y Lérida los nulduries de Toledo, sólo consignaban su propia titularidad.

La profesión de fe aparece abreviada o combinada con las primera palabras de la misión profética.




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Enviado por:Clara Martinez
Idioma: castellano
País: España

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