Zalacaín el aventurero; Pío Baroja

Literatura española contemporánea del siglo XX. Novela de aventuras. Generación del 98. Estilo barojiano. Guerras carlistas

  • Enviado por: The killer
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 8 páginas
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I INTRODUCCIÓN: ZALACAÍN, NOVELA BAROJIANA

El estilo peculiar de Baroja permite situar en idéntico plano modalidades tan aparentemente disparatadas.

La unidad del estilo proviene de una técnica compositiva y de un modo de narrar que no varía sustancialmente. Y ello, a pesar del confesado desdén que muestra Baroja a menudo hacia la técnica narrativa.

La novela de aventuras de Baroja proporciona elementos de misterio, héroes que deambulan por muy variados paisajes, como sucede en Zalacaín, sucesos insólitos, personajes enigmáticos de oscuro origen y, en muchos casos de cierta actitud de subversión social y defensa de los desheredados. La variedad de acontecimientos, la multiplicidad de los personajes que aparecen, desaparecen y surgen de nuevo, ayuda a crear un ritmo rápido.

Todos estos recursos se dan son frecuencia en la novela barojiana.

La novela para Baroja es un reflejo de la época. Procura partir siempre de hechos vividos, y le resulta difícil situarlos en lugares que previamente no haya él visto y recorrido. El ambiente y los tipos de las obras barojianas responden a tipos y ambientes reales, registrados por la pupila atenta de un novelista dotado de gran poder de observación.

Los personajes desembocan en una temprana muerte física, como es el caso de Zalacaín.

El ideal de la acción se plasma habitualmente en un tipo de novela con muchos personajes, algunos sólo entrevistos fugazmente, caracterizados a menudo con breves rasgos pintorescos, y con abundantes desplazamientos por escenarios distintos.

Baroja identifica el ritmo rápido con el cambio de lugares y personajes, aunque ambos factores no sean necesariamente coincidentes. Así el ritmo acelerado de Zalacaín, el aventurero, se produce por el hecho de que un discurso relativamente breve contenga veinticuatro años de la vida del personaje.

Baroja transmite a sus principales personajes experiencias propias o soñadas.

Por lo general, los personajes barojianos dialogan incesantemente y hablan de todo lo humano y lo divino.

Por encima de todo, más allá de la cohesión estilística y de la sugestiva caracterización de ambientes y personajes, lo que mantiene en pie la novela barojiana es la extraordinaria capacidad narrativa del autor. La virtud de sabes contar de una forma directa, muy cercana a la del relato popular, que convierte en interesantes los hechos más triviales, es algo que Baroja posee como ningún otro novelista de nuestro siglo.

Las aventuras de Zalacaín se enmarcan en una etapa histórica de la España que iba cambiando poco a poco, no sin dificultades, y que suponía la transición de una sociedad del Antiguo Régimen a la modernidad.

II. EL TRASFONDO HISTÓRICO DE ZALACAÍN

La muerte del rey Fernando VII sin hijos varones trajo a España grandes problemas sucesorios que se unieron a los problemas de inestabilidad política.

La única descendencia femenina, Isabel, impulsó al rey a derogar la ley sálica que impedía a las mujeres el acceso al trono. Su hermano Carlos, hasta entonces su heredero, se negó a reconocer a su sobrina como reina.

A la muerte del rey en 1833, se proclamó reina a Isabel II. Inmediatamente, los partidarios del príncipe Carlos se sublevaron dando lugar a la Primera Guerra Carlista.

Esta guerra no era solamente dinástica, sino que entroncaba con profundas diferencias ideológicas entre absolutistas y liberales. Así la sublevación carlista no sólo tenía por objeto el acceso al trono de Carlos, sino también defender la monarquía tradicional frente a la creciente influencia de los liberales.

El triunfo de las tesis liberales suponía la pérdida de poder de la Iglesia y el establecimiento de un régimen político que chocaba con los privilegios organizativos de determinadas partes de España (los fueros). Por eso la insurrección carlista triunfó en las zonas de España donde mayor era la influencia del clero y de los privilegios forales existentes o perdidos tras la Guerra de Sucesión Española (1700-1714).

El carlismo era fuerte en Galicia, Navarra, las provincias vascas, Cataluña, parte de Aragón y, ocasionalmente, en algunas zonas de Castilla y León.

Baroja presenta ideas rotundamente liberales, así como la muestra de su total desacuerdo con las partidas carlistas y al trono de don Carlos. En aquellos relatos donde desenvuelve aspectos de esta segunda guerra, se observa su contrariedad y oposición a éstos mismos, ejemplo es su contemplación antes del final de los comerciantes aprovechándose sin recatos de los carlistas derrotados, sin mostrar ninguna clase de piedad, y sus descripciones que tienen lugar acerca de las partidas

En el libro de Baroja, el personaje principal, Zalacaín no se sabe muy bien de que bando es, ya que al principio estuvo con los carlistas y se separó de ellos y se fue al bando liberal.

Baroja nos describe claramente como expresa su espíritu liberalista en el libro, debido a que desde que comienza Zalacaín aprende de su tío abuelo Tellagorri, muchas cosas acerca de los liberales y siempre hay una gran rivalidad entre Carlos Ohando y Martín desde pequeño, Carlos era carlista y siempre tenía riñas desde pequeño con él hasta el día en que lo mató.

El escritor nos muestra las grandes cualidades de los liberales y las pocas de los carlistas.

III ASPECTOS LINGÜÍSTICOS Y ESTILÍSTICOS

Aspectos lingüísticos

III.1 Vocabulario

- Calafatear: cerrar las junturas de las maderas de las naves.

- Edema: Hinchazón de una parte del cuerpo.

- Postillones: mozos que iban a caballo para guiar a los caminantes.

- Facción: parcialidad de gente amotinada o rebelada.

- Vericueto: lugar o sitio áspero, alto y quebrado.

- Jamelgos: caballo flaco y desgarbado, por hambriento.

- Matalón: caballería flaca.

- Jaco: caballo pequeño y ruin.

- Charanga: música militar.

- Parapeto: terraplén corto.

- Poternas: puertecillas que dan al foso.

- Aspillera: abertura larga y estrecha abierta en el muro para disparar.

- Algarabía: griterío.

- Marcial: relativo a los militares.

- Volatines: volteretas.

- Contuso: lesionado, golpeado.

- Réprobo: condenado a las penas eternas.

- Salvoconducto: permiso que da en ciertos casos la autoridad a un sujeto para que pueda pasar de un lugar a otro.

- Fardo: lío o bulto grande.

- Carabinero: soldado armado con una carabina. Guardia destinado a perseguir el contrabando.

Aspectos estilísticos

1ª Cualidad: Baroja destaca la naturalidad y que los personajes hablan como en la vida real.

Fragmento 1

-Eh, tú, ¿qué haces ahí?

-Mirar - dijo Martín.

-No se puede.

- ¿Por qué no se puede?

-Porque no. Si no, quédate ahí; ya verás si te pesca mi amo.

- ¿Y quién es tu amo?

-¿Quién ha de ser? El domador.

-¡Ah! ¿Pero tú eres de aquí?

-Sí.

-¿Y no sabes pasar?

-Si no dices a nadie nada, ya te pasaré.

-Yo también te traeré cerezas.

-¿De dónde?

-Yo también sé dónde las hay.

-¿Cómo te llamas?

- Martín. ¿Y tú?

-Yo, Linda.

-Así se llamaba la perra del médico- dijo, poco galantemente, Martín.

Esta escena ocurre cuando el circo llega a la ciudad y Martín se dispone a ir a ver la función, pero al llegar se pone a mirar por un hueco de la lona y lo descubre Linda, una de las empleadas del circo, y le dice que eso no se pude hacer , que no está bien, y, Martín le dice que le cuele dentro, y ella le dice que si no se lo dice a nadie, y Martín a cambio le traerá cerezas. Al final se hacen amigos y llega el dueño y le da un sermón a Linda. Más adelante Linda se vulva a cruzar con Zalacaín.

He cogido este fragmento ya que he encontrado una gran intervención de los personajes y además, se destaca claramente la naturalidad con la que hablan los personajes. Me ha gustado bastante debido a que a mí me gusta que en los libros haya grandes intervenciones de personajes y no ser solo narración y más narración.

Fragmento 2

-¿No queréis alguna canción? - dijo.

-¿Qué canciones tienes? - le preguntó el Estudiante.

-Tengo muchas. La de la mujer que se queja del marido, la del marido que se queja de la mujer, Pello Joshepe…

-Todo eso es viejo.

-También tengo Hurra Pepito y la canción entre amo y criado.

-Ésa es liberal - dijo Dantchari.

-No sé - contestó el Ipintza el Loco.

-¿Cómo que no sabes? Yo creo que tú no eres del todo ortodoxo.

-No sé lo que es eso. ¿No queréis canciones?

-Pero, bueno, contesta. ¿Eres ortodoxo o heterodoxo?

-Ya te he dicho que no sé.

-¿Qué opinas de la Trinidad?

-No sé.

-¿Cómo que no sabes? ¡Y te atreves a de decirlo! ¿De dónde procede el Espíritu Santo? ¿Procede del Padre o procede del Hijo, o de los dos? ¿O es que tú crees que su hipóstasis es consustancial con la hipóstasis del Padre o la del Hijo?

-No sé nada de eso. ¿Queréis canciones? ¿No queréis comprar canciones de Ipintza el Loco?

-¡Ah! ¿De manera que no contestas? Entonces eres herético. Anathema sit. Estás excomulgado.

-¿Yo? ¿Excomulgado? - dijo Ipintza lleno de terror, y retrocedió y enarboló su blanco garrote.

-Bueno, bueno - gritó Luschía al Estudiante - Basta de bromas.

Esta escena transcurre cuando están todos los soldados carlistas de la partida del cura cenan en una posada y entra Ipintza en la posada. Ipintza está loco y se pone a contar cosas a los soldados mientras éstos se ríen de él.

Éste fragmento lo he leído ya que me produjo mucha gracia al ver al Loco hablando.

Este capitulo me dio a ver la capacidad energética de Baroja al escribir; y después de haberlo leído algunas veces más, he podido descubrir cierta ironía. En este fragmento, en el que se habla del loco Ipintza, he descubierto que éste no tiene conciencia del mundo por el que atraviesa, solo le interesa que las gentes le compren sus canciones, ya que siente indiferencia cuando el Estudiante le cuestiona aquellas cosas que ignoraba sin importarle en absoluto.

Está claro que el único fin que tenía Ipintza en la vida era el de vender sus canciones. Este diálogo, por tanto, me ha transmitido muy bien la cualidad de Baroja de hacer hablar a los personajes.

2ª Cualidad: la Perfección descriptiva de Baroja, hace que sus descripciones no sean muy largas, pero son magníficas.

Fragmento 1

“Un camino en cuesta baja de la ciudadela, pasa por encima del cementerio y atraviesa el portal de Francia. Este camino, en la parte alta, tiene a los lados varias cruces de piedra, que terminan en una ermita, y por la parte baja, después de entrar en la ciudad, se convierte en calle. A la izquierda del camino, antes de la muralla, había hace años un caserío viejo, medio derruido, con el tejado terrero lleno de pedruscos y la piedra arenisca de sus paredes desgastada por la acción de la humedad y el aire. En el frente de la decrépita y pobre casa, un agujero indicaba dónde estuvo en otro tiempo el escudo, y debajo de él se adivinaban, más bien que se leían, varias letras que componían una frase latina: Post funera virtus vivit.”

Esta magnífica descripción corresponde a la primera página del capítulo primero, en la que se describe el caserío en donde Zalacaín pasó sus primeros años. En esta vivienda fue donde Martín se dedicó a soñar con aquellas aventuras que más tarde lograría vivir.

He escogido este pequeño fragmento por que he considerado que era de gran importancia, ya que se transmite con pocas palabras una de las mejores descripciones del libro. El texto describe claramente donde se situaba la casa, el exterior y los detalles más significativos que en ella podían observarse. También me ha parecido muy inaudita la frase escrita en latín con el escudo que se encontraba allí mismo, fuera de lo común y a la vez me ha asombrado.

Fragmento 2

“ La vista alcanza desde allá un extenso panorama de líneas suaves, de intenso verdor, sin rocas adustas, sin matorrales sombríos, sin nada duro y salvaje. Los pueblecillos blancos duermen sobre las heredades; las carretas rechinan en los caminos; los labradores trabajan con sus bueyes en los campos, y la tierra, fértil y húmeda, reposa bajo la gran sonrisa del cielo y la inmensa piedad del sol…”

Esta descripción nos expone un paisaje que se puede observar desde el cementerio en el que se encontraba enterrado Martín.

He querido elegir este texto descriptivo por la nostalgia, tristeza y soledad que me inspira, además, al tiempo que leía podía imaginarme cada sonido, cada aspecto que Baroja describe. Igualmente he visto de considerable importancia la descripción de este paisaje dentro de la obra, ya que es donde concluye la vida de su protagonista.

IV COMENTARIOS PERONALES

Experiencia de la lectura

Este libro me lo compre durante las vacaciones de Semana Santa. El mismo día que me lo compré, faltaban dos días para que comenzasen de nuevo las clases por lo que decidí empezarlo a leer para que no se me amontonasen todas las tares de otras asignaturas.

Y me impresión cuando empecé a leerme el libro fue asombrosa ya que en pocas páginas de lectura me di cuenta de que era un libro especial, porque era de un tema que precisamente me interesaba informarme.

Esto dio lugar a que empezara un viernes por la noche y acabara el sábado siguiente a la hora de comer, fue tal el tiempo que estuve leyéndolo que al final acabé aprendiendo hasta las palabras en vasco que se decían en el libro.

El libro me ha gustado mucho, bastante más que el que tuvimos que hacer en Navidad, ya que yo pensaba que iba a ser un libro con abundantes narraciones y descripciones, pero estaba equivocado ya que las descripciones eran muy breves y muy fáciles de entender.

He aprendido bastante acerca de las Guerras Carlistas al leer el libro y he solucionado muchas dudas que tenía acerca de ese tema, ahora no sé si las habré solucionado bien ya que Baroja da una especie de opinión personal en el libro y su vista de la sociedad, defendiendo a un grupo político en detrimento de otro, debería de escribir el libro de una forma neutral y no decantarse por ningún bando.

Yo no soy un gran leedor ni leo muchos libros ni nada de eso, sólo leo algunos, porque me los mandan y de vez en cuando alguno que veo en alguna tienda y me gusta, pero me he dado cuenta de que hay muchos libros que merecen la pena leer como es el caso de éste.

Valoración de la novela de Baroja

Pío Baroja realiza un trabajo fantástico en esta obra, logrando que cualquier persona que comience a leerla se integre en ella de tal manera que sienta los diálogos como si los escuchase en su propia cabeza; poder imaginar y observar los paisajes tal y como los podría haber observado el mismo autor, e incluso se produce tal incorporación del lector dentro del libro, que es difícil tardar más de cinco días en leerlo.

Los diálogos presentan una credibilidad que pocos autores consiguen reflejar en sus obras, ya que se consigue averiguar cuales son los sentimientos que expresan los propios personajes a través de su forma de hablar entre ellos; las descripciones, consiguen mostrar el paisaje y ambiente en el que se desarrolla la acción con una extremada claridad.

También hacer mención al ritmo acelerado que lleva la novela, consecuencia de que el autor no se vea capaz de narrar los hechos con muchos detalles, más que los justos, asignados a las descripciones de los paisajes sobre los que transcurre cada etapa. Nada más comenzar, se explican las travesuras que Zalacaín realiza cuando tan sólo es un niño, y desde ese punto no cesan. Así se demuestra que Martín no le tiene miedo nada y que es capaz de enfrentarse a cualquier cosa.

He llegado a pensar que cuando Pío Baroja se dispuso a recapacitar sobre la personalidad de Miguel de Telagorri se interiorizó a si mismo para conocerse más.

En mi opinión, Telagorri podría llegar a presentar rasgos semejantes a la personalidad de su autor, es decir, que Baroja se habría basado en sí mismo para crear a este peculiar personaje, tío abuelo de Zalacaín, que se encarga de la protección de éste y “la Ignacia”, tras la muerte de la madre, hasta que después de unos años muere él mismo.

En mi opinión, Baroja crea en esta obra demasiados protagonistas, quizás necesarios, pero que una vez que se finaliza la novela, es imposible acordarse de los nombres de todos ellos. Destacar también que en las descripciones de Baroja, logra manifestar a los lectores la España de entonces, claro que ello ha sido gracias a la preliminar documentación llevada a cabo por él, tanto a través de visitas realizadas a los propios escenarios que relata, como de propias personas que vivieron en la época de entonces.

Quizá lo que menos me haya gustado del libro es cuando Baroja introduce muchos fragmentos en vasco que al principio parecen interesantes pero conforme vas leyendo se van haciendo más pesados de leer y hay momentos en los que me los he saltado.