Zalacaín el aventurero; Pio Baroja

Literatura española. Generación del 98. Narrativa (Novela) contemporánea. Argumento. Personajes. Técnicas narrativas. Estructura. Guerras Carlistas

  • Enviado por: Sahy
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 9 páginas
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ÍNDICE

1.Argumento.............................................................................................1

2.Estructura interna y externa...........................................................1

3.Marco histórico de la novela............................................................3

4.Personajes............................................................................................5

5.Técnicas narrativas............................................................................6

6.Estilo.....................................................................................................7

7.Conclusión.............................................................................................8

  • ARGUMENTO

  • Cuenta la vida de Martín Zalacaín de Urbide, desde que nació en Urbía y se crió con su madre hasta su muerte, pasando entonces a estar con su tío abuelo Tellagorri, un pícaro truhán que le enseñará su particular visión de la vida. Después, Zalacaín deberá proteger a su hermana de Carlos de Ohando, su enemigo, y hermano de Catalina de Ohando, de la que estaba enamorado. Pasará también Zalacaín peripecias diversas en la tercera guerra carlista, en la que hará negocios, guerreará, y conseguirá al final tener dinero y a la mujer que ama para perderlo todo con su muerte en una pelea en una posada con su enemigo Carlos de Ohando.

  • ESTRUCTURA INTERNA Y EXTERNA

  • La historia narrada en esta obra se cuenta a lo largo de tres libros divididos en nueve capítulos el primero(La infancia de Zalacaín), que trata sobre la juventud del protagonista; catorce el segundo(Andanzas y correrías), que cuenta sus aventuras en la guerra; y siete el último(Las últimas aventuras), que narra la muerte de Zalacaín.

    LIBRO PRIMERO:

    Cuenta como es el pueblo en el que vive Martín Zalacaín, Urbía, que según como lo describen parece muy bonito. También explica un poco las relaciones entre los Zalacaín y los Ohando, habla de su madre y de su hermana, de Tellagorri y de lo que solía hacer cada día Martín. Ya después de presentar todo, cuenta como se hace novio de Catalina, y como Carlos Ohando empieza a odiar a Martín. Un día conoció a Linda en un circo, la hija del feriante y a su vez, su madre cayó enferma. Pronto murió. Él y su hermana se quedaron con su tío-abuelo Tellagorri. La Ignacia empezó a trabajar en la posada de Arcale. Poco después Tallagorri murió, pero antes le dijo a Martín que no se metiera en la guerra que, trabajara de comerciante, que se casara con Catalina y si tuviera un hijo que lo llamara José Miguel. Martín mandó a su hermana como criada en casa de los Ohando gracias a Catalina. Más tarde la Ignacia se casó con Bautista Urbide, un amigo de Martín. Y por último, cuenta como Carlos intentó vengarse de Zalacaín disparándole cuando visitaba a Catalina.

    LIBRO SEGUNDO:

    Este segundo libro, habla de las guerras carlistas. Empieza contando como Zalacaín comienza a trabajar junto con un amigo suyo llamado Capistun el americano de comerciantes (siguiendo el consejo de Tellagorri), muchas veces les acompañaba también Bautista, su cuñado. Un día se encontraron Martín y Bautista con la partida del Cura, y estos les hicieron unirse a ella. Allí conocieron a Rosita y su madre y al extranjero, que iban de prisioneros. Pronto escaparon todos, pero Martín cayo herido, suerte que Rosita y su madre se encargaron de él una vez que todo paso. Ya lejos de donde se encontraban Rosita y su madre, a Martín le ofrecieron un trabajo que consistía en hacer un recorrido por entre las filas carlistas y conseguir que varios generales firmaran unas letras. Martín Zalacaín aunque vio que la cosa era difícil, como pagaban el veinte por ciento, acepto y una vez arreglados los papeles partió junto con Bautista que quiso acompañarle. Después de haber conseguido ya algunas letras se encontraron con el extranjero que les acompaño hasta Estella. Por la noche, en Estella, Martín llevo las letras al general en jefe del ejercito carlista y quedaron allí hasta obtener una respuesta. Zalacaín se entero de que en su misma posada estaba Carlos Ohando mal herido, que el Cacho también estaba cerca y que en un convento estaba Catalina encerrada. Al tercer día Martín consiguió hablar con ella, pero a la vuelta le metieron en la cárcel simplemente por silbar. Cuando consiguió escapar se vistió con un uniforme de general, cogió un coche y con una disculpa sacó a Catalina del monasterio acompañada de la superiora y del demandadero. Durante el camino fueron hechos prisioneros por los guiris. Al llegar a Logroño los soltaron al ser Martín reconocido por el capitán Briones. Martín quedo a cenar con Rosita y con su madre. Salió de la casa de los Briones tarde, y no encontró a Bautista y a Catalina. Mientras paseaba le llamaron para ver a una amiga de la infancia, era Linda. Se quedo con ella varios días hasta que decidió ir a buscar a su cuñado y a su novia. Al final encontró a su cuñado, que había ido a llevar las letras y los dos se dirigieron a Laguardia creyendo que Catalina se encontraría allí. En su camino se cruzaron con el capitán Briones que les presentó algunos oficiales compañeros suyos. Borrachos dijeron que ellos solos pondrían un palo con un pañuelo blanco sobre Laguardia, y así lo hicieron. Pero por más que preguntaron por las casas a Catalina no la encontraron.

    LIBRO TERCERO:

    Pocos días después le llego a Martín una carta de Ignacia diciendo que Catalina estaba en su casa en Zaro desde hacía algunos días. Después llegaron a Zaro Martín y Bautista. Los novios se reconciliaron y se casaron (tal y como le dijo su tío-abuelo), la fiesta fue en casa de Bautista. Al año de casados Catalina tuvo un hijo al que llamaron José Miguel, recordando Martín la recomendación de Tellagorri. Acababa la guerra, en el campo carlista comenzaba la Deshecha. Ya se podía andar por las carreteras sin peligro. Una mañana de invierno Martín decidió ir a Urbía. Cuando entró en Urbía, vio la casa de Catalina destrozada y encontró al extranjero en el caserío Zalacaín. Le contó que él era periodista y hablaron de que toda la gente que conocieron que tenía algo que ver con la guerra los habían fusilado. Después de esto, cuando Martín ya estaba en casa, fue visitado por el capitán Briones que le presentó a su general. Este le ofreció un trabajo que consistía en ir de guía de la columna que subiría al día siguiente a Peñaplata. Martín no tenía inconveniente. Catalina intento convencerle para que no fuera pero no pudo, a la mañana siguiente Martín se encontró con el capitán Briones en el sitio indicado. Todo el camino transcurrió tranquilo, se separaron por precaución. Martín y Briones se pararon al oír unas voces que cantaban, eran carlistas. Unos murieron, otros huyeron mientras disparaban. Pasado todo, iban un día Martín y Catalina a Saint-Jean y preguntaron por Carlos a varios carlistas y uno le dijo que había salido de Burguete, junto con el Cacho, porque estaba muy enfermo. Martín y Catalina cogieron el coche hasta en un barrio francés, allí en una posada estaba el extranjero. Por la noche llegaron a la misma posada Carlos y el Cacho. Martín y Carlos tuvieron una disputa porque Carlos había escupido a Catalina. Martín le exigía que le pidiera perdón a su hermana y cogiéndole por el cuello lo llevo hasta donde estaba ella, pero lo que nadie pudo evitar es que desde la otra esquina el Cacho cogiera su fusil y disparara a Martín Zalacaín. Martín murió y dejó a Catalina viuda. Un día, mucho años después vinieron a verle a la tumba tres viejecitas vestidas de luto. Una era Linda, que dejó una rosa negra sobre la lapida; la otra la señorita Briones, que dejó una rosa roja; y la otra Catalina, que puso una blanca. Las tres rosas duraron mucho tiempo lozanas sobre la tumba de Zalacaín.

    3.MARCO HISTÓRICO DE LA OBRA

    La mayor parte de la trama argumental de “Zalacaín el aventurero” transcurre durante la tercera guerra carlista, la última de las contiendas civiles del siglo XIX y, al mismo tiempo, antecedente de la del siglo XX. Las guerras carlistas tuvieron su origen en un conflicto de carácter ideológico, político y económico. La transición entre la sociedad del Antiguo Régimen y la sociedad moderna se hizo en España de manera lenta y traumática. La España del siglo XIX estaba escasamente industrializada, y la mayoría de la población seguía dedicándose a la agricultura. La aristocracia continuaba controlando el poder, mientras la burguesía era escasa y poco influyente. En el terreno ideológico, la Iglesia tenía un enorme peso social, escasamente contrarrestado por los núcleos intelectuales de tendencia liberal europeísta, muy minoritarios.

    El enfrentamiento entre los liberales y los tradicionalistas estalló a la muerte de Fernando VII, lo que dio lugar a la Primera Guerra Carlista (1833-1840). El conflicto tuvo una motivación dinástica: la heredera del trono, Isabel II, no era aceptada por los defensores de la Ley Sálica, que impedía reinar a las mujeres. Estos consideraban rey a don Carlos, hermano de Fernando VII, por lo que fueron llamados “carlistas”. Pero tras este problema legal se ocultaba el conflicto entre los partidarios del liberalismo, que apoyaban a Isabel II, y los partidarios del Antiguo Régimen, que apoyaban a don Carlos, resumiendo su ideología en el lema “Dios, patria y rey”. La guerra afectó de manera desigual el territorio español, ya que el carlismo encontró un apoyo entusiasta en las zonas rurales del País Vasco, Navarra y Cataluña, pero no halló eco en ninguna ciudad importante. La distribución regional del carlismo no es ajena al hecho de que en esos territorios la propiedad agraria estuviera en manos de pequeños o medianos propietarios y de que se reivindicaran los “fueros”, esto es, una legislación propia y ciertos privilegios que venían de antiguo y que habían sido suprimidos por la monarquía borbónica. No es casual que, posteriormente, tanto en el País Vasco como en Cataluña se produjeran importantes movimientos nacionalistas.

    Sofocada militarmente la primera guerra carlista en 1839, los problemas de fondo que la habían originado continuaron latentes, por lo que se produjo una segunda guerra entre 1846 y 1849. El hecho de que no tuviera tanta intensidad como la primera y de que se circunscribiera a Cataluña explica que a veces no se la tenga en cuenta y se hable de “segunda” guerra carlista refiriéndose a la tercera.

    La tercera y última guerra carlista es la de 1872-1876, la que aparece como marco histórico de “Zalacaín el Aventurero”. En buena parte fue una repetición de la primera: el mismo escenario territorial, las mismas tácticas militares (guerra de guerrillas, frustrados asedios de ciudades...). Pero esta vez el carlismo intentó presentarse con un aspecto más moderado, no simplemente reaccionario, con el propósito de conseguir la adhesión de los sectores conservadores que veían con temor el proceso revolucionario iniciado en 1868. A partir del derrocamiento de Isabel II se produjo una rápida sucesión de regímenes que intentaron sin éxito conjugar la estabilidad y el orden con la democracia: el gobierno provisional, el reinado de Amadeo de Saboya, la Primera República, el gobierno militar del general Serrano... En esa conyuntura de desórdenes sociales y de debilidad del gobierno central, la insurrección carlista alcanzó su momento álgido, presentándose como la única garantía frente a la revolución social. Pero, cuando a finales de 1874, mediante un golpe de Estado, el general Martínez Campos proclamó rey a Alfonso XII, hijo de Isabel II, los sectores conservadores que habían coqueteado con el carlismo apostaron por Alfonso XII, pronto reconocido como rey legítimo por el Vaticano. La insurrección carlista quedó entonces falta de una estrategia política que le permitiera expansionarse más allá de las zonas que dominaba. Reducida a una guerrilla rural, pronto fue derrocada política y militarmente

    4.PERSONAJES

    Principales: Martín Zalacaín, Catalina y Carlos Ohando, Miguel de Tellagorri, Bautista Urbide, Los Briones, Linda, el Cacho, el extranjero.

    Secundarios: La Ignacia, doña Águeda (madre de los Ohando), madre de Martín Zalacaín, el domador, Capistun, el Cura, Dantchari, José Cacochipi (Joshé Cracash), Ospitalech, el posadero, la superiora.

     

    Descripciones:

    (Protagonista)Martín Zalacaín: Es el protagonista de esta historia y pasa por muchas aventuras. Es muy aventurero, y siente que siempre tiene que estar haciendo algo, alguna aventura, no soporta tener que quedarse más de un mes en un mismo pueblo, y le gusta el campo. Su máximo rival es Carlos Ohando, el hermano de su mujer.

    (Ayudante)Bautista Urbide. Bautista es un hombre vascofrancés y uno de los mejores amigos de Martín, al que acompaña y ayuda en todas sus aventuras. Es delgado pero fuerte, sereno y muy dueño de sí mismo. Es el marido de la hermana de Martín, Ignacia.

    (Antagonista)Carlos Ohando. Es el rival del Martín y hace lo posible por hacerle la vida imposible. Era un chico de pasiones violentas, tímido, y el odio y la envidia se convertían en él verdaderas enfermedades.

    Otros personajes en orden de aparición:

    Ignacia Zalacaín. Hermana de Martín y mujer de Bautista. Trabajó hasta los catorce años en una taberna de Urbía. Cuando murió Tellagorri, se fue a vivir a la casa de los Ohando.

    Miguel de Tellagorri. Tío abuelo de Martín. Tenía mala fama en el pueblo, pero en el fondo era un buen hombre, jovial y alegre. Educó a Martín.

    Catalina Ohando. Esposa de Martín y hermana de Carlos. Quiere mucho a Martín y no soporta separarse de él.

    El Cacho. Amigo de Carlos y rival también de Martín. Era un hombre con mucha furia y nerviosidad.

    Capistún, el americano. Hombre inteligentísimo, ya mayor y amigo de Martín.

    El Cura. Hombre regordete de baja estatura, con una mirada amenazadora. Era el jefe de la partida de Santa Cruz.

    El extranjero. Amigo que Martín se encuentra varias veces a lo largo de la historia. Ayuda en muchas ocasiones a Martín en sus aventuras.

    Rosa Briones. Mujer morena que se hace amiga de Martín al acogerle en su casa después de recibir Martín un disparo.

    Ospitalech. Este hombre ofrece el trabajo de recaudar firmas de generales carlistas a Martín y a Bautista.

    5.TÉCNICAS NARRATIVAS

    A Baroja le gustan las estructuras sencillas, con una trama central simple. Incluye frecuentes diálogos que aportan colorido castizo y sirven, además, para caracterizar a los personajes. Como, por ejemplo, podemos observar en “Cada cual que conserve lo que tenga y que robe lo que pueda” es una frase de Tellagorri que define su forma de ganarse la vida a la perfección.

    A veces incluye historias paralelas que nada tienen que ver con la trama principal, y otras que sirven para contar algún aspecto importante de un personaje. Como, por ejemplo, la historia de la niña del circo que va a Urbía o la historia del capitulo tres, la reunión en la posada de Arcale, sirve para contar el aspecto crítico y anticlerical de Tellagorri.

    Otras veces son las propias reflexiones morales, éticas ante la vida de Baroja las que aparecen. Pero lo más importante de la estructura de esta novela es el tipo de narrador que presenta, el cual habla a veces en presente y a veces en pasado, combinándolo, identificándose con Zalacaín, aunque el narrador parece dar a entender que conoce elementos de la historia que éste no conoce.

    6.ESTILO

    El estilo de Baroja es claro, preciso, sencillo. A veces resulta entrecortado y esquemático. Le gustan las oraciones simples. Y entre las compuestas, prefiere las de coordinación. Como por ejemplo:

    Simples:”una muralla de piedra, negruzca y alta rodea Urbía”,”Solía llevar una gorrita con dos cintas colgantes por detrás, una esclavina azul y zapatillas”.

    Compuestas de Coordinación:”Al día siguiente por la noche iba a acostarse Martín cuando la posadera le llamó y le entregó una carta.”

    Sus descripciones suelen ser muy dinámicas, como por ejemplo: “La posada de Arcale estaba en la calle del castillo y hacía esquina al callejón Oquerra. Del callejón se salía al portal de la Antigua, La casa de Arcale era un caserón de piedra hasta el primer piso, y lo demás de ladrillo, que dejaba ver sus vigas cruzadas y ennegrecidas por la humedad.”

    Lo más importante que Baroja ha conseguido en esta obra es la naturalidad dada mediante la espontaneidad a la hora de escribir. Esta es la impresión superficial que producen muchas de sus novelas: episodios y acontecimientos puestos unos detrás de otros, anécdotas, divagaciones y digresiones, multitud de personajes ocasionales,… En realidad, no era tan espontáneo como él afirmaba; sí se preocupaba de la construcción narrativa y, en general sus novelas tienen una sutil línea estructural.

    La técnica narrativa de Baroja es sobre todo realista, basada en la observación de ambientes, situaciones y personajes de la vida real, pero vistos a través del particular subjetivismo del autor, lo que confiere a su obra un carácter impresionista; Todo esto conseguido con una prosa clara, sencilla y espontánea, antirretórica, como era el ideal de todos los miembros de su generación, con abundancia de frases cortas y muy expresivas. Hay que destacar las descripciones líricas con las que Baroja, frecuentemente, remata largos pasajes narrativos y en las que condensa brevemente el ambiente y la impresión de lo narrado

    En cuanto a los personajes, los protagonistas suelen ser seres marginales o enfrentados a la sociedad, a veces, cargados de frustración y otras lanzados a la acción. Como ya he dicho, las novelas de Baroja están pobladas por multitud de personajes secundarios, apenas caracterizados, que entran y salen sin previo aviso, pero que aportan con su presencia la misma impresión de variedad que se encuentra en la vida.

    7.CONCLUSIÓN

    Esta obra que estamos estudiando está encuadrada en la primera etapa productiva de Pío Baroja, la cual se puede clasificar como su mejor etapa creativa y vitalista. En este período las novelas reflejan mejor la personalidad del autor, y el espíritu de la generación del 98 y la crisis fin de siglo. Presenta personajes con conflictos existenciales y soñadores de libertad.

    Como sabemos, Baroja crea un tipo de novela que responde a un género abierto en el cual refleja su propia vida en sus obras y por tanto, éstas se van renovando continuamente. Este es el caso de Zalacaín el ..., que refleja el momento histórico de las guerras carlistas.

    2ºBachiller

    COLEGIO REGINA MUNDI