Vitalismo, Nietzsche

Filosofía contemporánea. Siglo XIX, XX. Vitalismo. Monoteísmo. Dionisíaco. Decadencia. Dios. El crepúsculo de los ídolos

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ANÁLISIS

VITALISMO: hace referencia a recelo frente a la vida.

Nietzsche defenderá un irracionalismo vitalista, a partir del cual criticará a los filósofos anteriores a él porque ellos defendían una concepción dualista de la realidad, donde había dos mundos, uno de las ideas y un mundo sensible para los cuales seria el primero el mundo verdadero. Un mundo en el que reina la razón y cuyos valores van en contra de la vida, ya que rechaza los sentidos y todo tipo de irracionalidad (de caos, de desorden, etc.).

Pero Nietzsche defenderá el vitalismo, ya que para él los valores se basarán en la afirmación de la vida, es decir, en la existencia del hombre.

Estos valores se caracterizan por encontrarse en una realidad (la única) en la que vida y muerte, orden y caos, forman parte de la propia vida. Ambos deben ser aceptados.

MONOTEÍSMO: hace referencia al monótono-teísmo.

Para Nietzsche todas las religiones son falsas, puesto que parten de la creencia de un Dios único, inmutable, eterno, que va en contra de la propia vida.

Frente a este tipo de religiones, Nietzsche cree que quizás sean más adecuadas las religiones politeístas, ya que expresan mejor la realidad puesto que no la separan radicalmente de la vida.

DEVENIR: es el cambio, la muerte, la vejez, todo aquello relacionado con la vida terrena. Mientras que los filósofos anteriores a Nietzsche defendían la permanencia, el ser frente al no ser.

Nietzsche criticará a Parménides “el ser es y el no ser no es”, del cual surgirá el platonismo y por tanto el cristianismo, y con él todos los valores de la cultura occidental.

EGIPTICISMO: éste es todo lo contrario al devenir, puesto que se basa en valores eternos, absolutos como la adoración, el culto a lo ideal.

No conciben la muerte como tal puesto que defienden el más allá.

FILÓSOFOS: hace referencia a señores idólatras.

Estos son los que representarán una idea de mundo totalmente errónea o inadecuada para Nietzsche, ya que proclamarán un mundo en el que reinará la sustancialidad, la unidad, Dios, la esencia; valores totalmente contrarios a los que defenderá Nietzsche (inventan otro mundo).

Éstos dan primacía a la razón sobre los sentidos, típico del nihilismo decadente o metafísico, ya que niegan todos los valores contrarios a la vida.

Nietzsche piensa que la razón es una facultad más de nuestra vida, como la imaginación, los instintos, etc.

LO ÚLTIMO Y LO PRIMERO: los filósofos confunden lo último con lo primero, esto es, al hombre como creación de Dios.

Dios es causa de si mismo (causa sui) y por eso es lo primero. Y es a partir de éste es de donde surgen los hombres como lo último.

Nietzsche, influido por la teoría de la evolución de Darwin, defenderá que realmente lo primero es el hombre, y lo ultimo Dios. Ya que el hombre ha creado a Dios, es decir, a los valores tradicionales.

ARTISTA TRÁGICO: éste es aquel capaz de conseguir una armonía entre el mundo dionisiaco y el mundo de Apolo. Es decir, un equilibrio entre la vida y la muerte.

DIONISIACO: es el mundo representado pos Dionisio, el cual es el Dios del vino, de la música, de la pasión, y representa el caos, lo irracional. No es pesimista, puesto que acepta tanto la alegría como el dolor. Es decir, a pesar de todo sufrimiento Nietzsche sigue apostando por la vida, al contrario que el mundo de Apolo, el cual es el Dios de la belleza, de la juventud, y representa la racionalidad.

Con Platón esta armonía de la tragedia griega entre estos mundos se rompe, ya que ponen el mundo de Apolo por encima del de Dionisio como único verdadero. Cuyos valores influirán en el cristianismo y la cultura occidental.

DECADENCIA: es signo de ir contra la vida, por tanto serán decadentes la moral, la religión, la metafísica y la ciencia de la cultura occidental.

La decadencia comienza cuando Platón distingue dos mundos: uno de los cuales será el verdadero, donde la razón esta por encima de los sentidos y de la vida. Fomentando valores como la eternidad, la permanencia, la unidad, es decir, valores que se oponen a la existencia del hombre. Unos valores que se radicalizarán con el cristianismo, el cual se caracteriza por una moral judeo-cristiana y el monoteísmo, llegando a ser característico de la cultura occidental (traspasando la antropología y la ciencia).

DIOS: con la muerte de Dios Nietzsche se refiere a la muerte no de su existencia, sino de los valores tradicionales de la cultura occidental.

Para la filosofía tradicional Dios supone un refugio para aquellos que no quieren aceptar la vida. Dios representa para ellos un valor supremo el cual establece lo que esta bien y lo que no.

A través de él se sienten seguros frente a la inseguridad de la vida.

Tras la muerte de Dios, para Nietzsche, el hombre se encuentra desorientado; y ante la inocencia del devenir acepta una nueva concepción de la vida.

EXPLICACIÓN

La filosofía de Nietzsche es una filosofía crítica, en la cual podemos diferenciar dos periodos: el primero es deconstructivo (en contra de la cultura occidental) que viene sucedido del periodo constructivo (propone superar esos valores decadentes).

En 1872, con su primera obra, el nacimiento de la tragedia, nos da a conocer dos modos de vida en la cultura griega: el de Apolo y el de Dionisos. El primero representa lo racional, la luz, mientras que el segundo representa todo lo contrario (lo irracional, los sentimientos,…); el pueblo griego supo mantener unidas estas dos formas de vida, pero con Euripides, Platón y Sócrates comenzó la decadencia. Éstos inventaron otro mundo alternativo, como el de las ideas, generando así dualidad (signo de decadencia); también ponían la razón por encima de la vida, de modo que se producía una subordinación del mundo material (Dionisos) sobre el mundo de las ideas (Apolo); el alma sobre el cuerpo, el espíritu sobre la carne.

Así, los síntomas de decadencia de ir contra la vida comienzan cuando Platón y Sócrates dividen la realidad en dos mundos, uno material, que es el aparente, y otro ideal, que es el real. Influyendo en todo lo que fue la moral, la antropología, y constituyendo el llamado nihilismo metafísico.

Y es que, Nietzsche criticará todos los valores tradicionales propios de la cultura occidental y en concreto no estará de acuerdo con este tipo de nihilismo ya que niega todos los valores relacionados con la vida.

Ya desde los presocráticos, casi todos los filósofos, excepto Heráclito, habían hecho egipticismo, es decir, habían negado todo tipo de cambio, de devenir (todo lo relacionado con la vida). Basándose en la máxima de Parménides “lo que es es y lo que no-es no es”. Condenando al cuerpo, inventándose lo que debe estar bien o mal; pero esto no sólo fue obra de Platón ya que, con el cristianismo se agrandó esta decadencia (ir contra la vida); Utilizando los mismos valores propios de una moral contrainstintiva, oponiéndose a los valores propios de la existencia del hombre.

El pensamiento de Platón en el cristianismo se radicaliza (el cristianismo era platonismo para el pueblo).

Con el cristianismo se tiene a Dios como única verdad, y frente al politeísmo este monótono-teísmo significará, frente a lo múltiple, a la libertad, etc., el deber, la obediencia y el castigo. Por ello llama al cristianismo la metafísica del verdugo.

Todo ello unido también al nihilismo antropológico, un nihilismo que niega el placer, el goce, la risa, etc., fomentando así una moral antinatural frente a la cual Nietzsche propondrá todo lo contrario, es decir la vida terrena.

Por tanto, para Nietzsche el nihilismo metafísico podría verse desde tres puntos de vista: el antológico (dualismo, m.ideal y m.material), el antropológico (moral contrainstintiva) y el epistemológico (se basa en la teoría que va en contra de los sentidos).

Toda esta decadencia, todo este nihilismo metafísico debe de tener un origen y para conocerlo Nietzsche se sirve del método genealógico. A través del cual lo busca intentando conocer el pasado desde el presente, sacando a la luz lo que permanece oculto, un método critico que pretende encontrar el porqué de esa decadencia (o enfermedad), es decir, el porqué de la primacía de la moral contrainstintiva e intentar superarlo. Superar, por tanto, conceptos como tiempo y verdad.

Mientras que el tiempo en el cristianismo se concibe agustinianamente, es decir, sigue una dirección encaminada hacia una meta, donde Dios es el principio y fin de todo.

Esta forma de concebir el tiempo siguió vigente a lo largo de la historia, una historia que se dejaba llevar por lo que se debía o no se debía hacer en función de esa meta, ese final (subir al cielo). En el caso de Hegel era llegar al espíritu absoluto, y en el de Marx de llegar a la sociedad comunista.

Esto representará el llamado nihilismo reactivo propio de la ilustración, que consiste en negar el valor del más allá, ya que había que centrarse en los valores del pueblo. Se produce una desvalorización de los valores supremos, lo cual lleva a la duda y desorientación.

Frente a esta concepción del tiempo lineal, Nietzsche propondrá el tiempo como un eterno retorno. En el que Nietzsche únicamente tiene en cuenta el pasado desde la perspectiva de cada individuo. Por lo tanto, la concepción del tiempo podría reflejarse mediante un anillo, en el que constantemente se repiten las mismas situaciones, es decir, para Nietzsche todos los momentos están dados por ello, “debemos vivir cada instante como si fuera el último” (carpe diem). Incluyendo los malos momentos, siguiendo de este modo el ideal de vida dionisiaca donde a pesar de lo malo y terrible de algunos momentos, debemos seguir viviendo de modo que asumamos que esto también forma parte de la vida.

Unido al concepto del tiempo, Nietzsche, a través de su método genealógico, estudiará el origen del concepto de verdad.

Mientras que Platón y el cristianismo mantenían que la verdad era el mundo de las ideas (el cual estaba por encima del mundo material), Nietzsche propondrá otra concepción de verdad intentando superar el dualismo y criticando así el nihilismo metafísico. Así, para él no existen dos mundos, sino únicamente uno, que es el mundo en el que vivimos y que es el que los filósofos consideraban aparente, un mundo en el que reina el cambio, la creación y la destrucción y que ya Heráclito nos dio a conocer con su pensamiento “todo fluye nada permanece”.

Por tanto, la verdad depende de la perspectiva de cada uno de nosotros, por lo que la verdad no será absoluta, sino relativa.

De igual modo, tampoco prevalecerá la razón sobre los instintos, admitiendo lo que realmente es la vida (pasión, instintos, contradicción,…).

Incluso el lenguaje debe ser un instrumento de la vida, y no lo que hasta ahora había mantenido la tradición occidental, en la cual el lenguaje era considerado como una representación de la realidad, una realidad falsa para Nietzsche porque se basaba en entidades absolutas y por lo tanto negadoras de la vida.

Por ello, las palabras para Nietzsche no significan nada, de hecho, decir que una palabra puede aplicarse a varias cosas es un error, ya que no hay nada igual, todo es diferente.

Lo que critica es, sobretodo, el lenguaje utilizado como instrumento de la verdad, condenando así la multiplicidad y el fetichismo del lenguaje, pues, Kant dirá “creo que no vamos a desembarazarnos de la idea de Dios mientras continuemos creyendo en la gramática”. En esta frase Nietzsche expone que el lenguaje es el origen del error, pues éste se ha moralizado, y a través de el se nos representa y se nos dice lo que esta bien y lo que no.

La gramática consiste en reglas del lenguaje, y éste consagra el error. Y es por ello que la gramática, esto es, el lenguaje es relativo y varía según la perspectiva de cada uno.

Ante todas estas críticas Nietzsche propondrá la creación de nuevos valores. Desde su nihilismo postmetafísico ya no solamente negará los valores de la moral, religión y metafísica tradicional, sino que además propondrá la creación de nuevos valores como el vitalismo, perspectivismo y ateismo.

Esto lo vemos expuesto en la metáfora que encontramos en “Así hablo Zaratustra”, en la cual nos habla de 3 etapas: la 1ª, bajo la forma de un camello, representa la época que va desde Platón hasta la modernidad y manifiesta la decadencia de la cultura occidental; la 2ª, interpretada por un león, refleja el nihilismo postmetafísico el cual destruye todos los valores existentes hasta el momento; y la 3ª , en forma de niño, representa la inocencia y crea valores tomándose la vida como un juego (mundo Dionisiaco).

Ya desde Platón hasta la Ilustración se había utilizado la razón por encima de todo como símbolo de salida de la minoría de edad, tal y como decía Kant. Por ello su meta será la autonomía de la razón como algo absoluto. Para él, la razón estaba por encima de los sentidos llegando a concebir la dualidad entre el ser (razón teórica) y el deber ser (razón práctica), y que más tarde Hegel llegaría a radicalizar. Ya que para él ser y deber ser son la misma cosa. Los dos son manifestación de la idea o espíritu absoluto (síntoma de decadencia según Nietzsche). Y es que, Hegel mantendrá que todo lo real es racional afirmando que lo superior es lo que fundamenta a lo inferior, es decir, el espíritu absoluto será la razón fundamentando lo irracional, algo con lo que Nietzsche no va a estar de acuerdo, ya que para él sucede todo lo contrario; por ello pondrá por encima del pensamiento de Hegel su concepción vitalista, aunque en realidad para Nietzsche no hay superior ni inferior, puesto que solamente hay una única realidad, la vida.

Junto al vitalismo también se hayan valores como el perspectivismo y el ateismo.

Frente a lo que ya el platonismo defendía (para Platón como para el resto de la cultura occidental el hombre conocería su propia existencia cuando negara los sentidos y fuera más allá del mundo real) el hombre llegará a la verdad cuando conozca el mundo de las ideas (razón), ya que el mundo aparente representaba el error.

Y encontramos una última representación de esto en el positivismo, cuyo fundador fue Comte.

Para el positivismo la verdad se alcanzará cuando se deje de lado la teología y la filosofía y se alcance el mundo de los hechos particulares, manteniendo la dualidad entre mundo subjetivo (m.aparente) y mundo objetivo (m.verdadero).

Como ya hemos visto, Nietzsche criticará todo tipo de dualidad, e incluso se opondrá al positivismo ya que no cree en ninguna clase de objetivismo; también defenderá que no hay hechos sino interpretaciones (desde la perspectiva de cada uno), por lo que no existirá el dualismo entre verdad y error.

Así, lo que para Platón y los cristianos era la verdad, para Nietzsche no será más que una ilusión, un instrumento, que los humanos utilizan ante la inseguridad de la vida (que según Nietzsche hay que aceptar).

De este modo, frente a la voluntad que representa el Dios de los cristianos, que es una voluntad de ficción (porque representa valores supremos, absolutos) Nietzsche propondrá la voluntad de poder, es decir, una voluntad de afirmación de la vida que acepta la irracionalidad, la contradicción, la limitación de nuestra existencia. No se trata de querer (sentido psicológico) sino de llegar a ser más.

Y será por medio de la voluntad de poder como proclamará la muerte de Dios (muerte de los valores tradicionales no de su existencia) y por lo tanto el principio básico a partir del cual se crean nuevos valores que no vayan en contra de la vida.

Aquí nos damos cuenta del nihilismo postmetafísico que defenderá Nietzsche. Que tendrá un sentido distinto al nihilismo del cristianismo (metafísico) y al nihilismo reactivo, esto es: el nihilismo metafísico se caracteriza por negar todo valor que afirme la vida (niega el cambio, lo irracional, etc.) mientras que el nihilismo reactivo es un nihilismo pesimista en cuanto que declara que Dios ha muerto (destruye los valores de la cultura occidental y ante ello se siente desorientado); y por ultimo, el nihilismo postmetafísico será el que Nietzsche defienda. Él niega cualquier tipo de dualidad, de valor supremo, pero proclama la afirmación de la vida (no es pesimista) a consecuencia de la muerte de Dios.

Tras la muerte de Dios surge un hombre nuevo, el ultrahombre, el cual no creerá en ningún valor supremo. Será fiel a los valores de la vida, ya que él no propone vivir sin valores, sino superar los valores tradicionales característicos de la cultura occidental (vive en finitud, le gusta el riesgo, no huye del sufrimiento, no tiene miedo a la diferencia ni a la multiplicidad, y ama la intensidad de la vida).

CONTEXTUALIZACIÓN

El texto plantea una crítica de Nietzsche a la cultura occidental, es decir, a la metafísica, moral y religión cristianas; además de a la ciencia.

Todo esto queda incluido en su obra El crepúsculo de los ídolos, a la cual pertenece el texto a comentar.

Nietzsche estuvo influido por la filosofía oriental, procedente del budismo y el hinduismo, debido a su concepción de la vida y de la existencia como dolor. Y al igual que Marx incitó al pueblo a una revolución contra el gobierno de aquella época (capitalismo), ahora será Nietzsche quien lo intente, pero con respecto a los valores de la tradición y en concreto contra el cristianismo.

Así, frente a la cultura racionalista del mundo occidental tradicional, Nietzsche propone un irracionalismo vitalista.

Nuestro autor parte de su crítica al platonismo y de lo que más tarde sería una radicalización de éste: el cristianismo.

De este modo, frente a la razón y frente a todo lo que la cultura occidental había mantenido, Nietzsche propone una exaltación de la vida.

Al hilo de todo esto, podemos distinguir tres periodos diferentes en su pensamiento:

--Periodo romántico: al que pertenecen obras como El nacimiento de la tragedia y Consideraciones Intempestivas (será a partir de esta obra cuando entre en su periodo de locura, la cual ira degenerando poco a poco con el tiempo).

Frente a la Ilustración, donde triunfa la razón (el orden, la medida), en el romanticismo resaltarán los sentimientos como expresiones vitales.

En este periodo Nietzsche no estará de acuerdo con el ideal de la cultura griega que defenderá Sócrates; buscándolo, de este modo, en Heráclito, quizás el único presocrático que defienda el cambio.

Nietzsche se verá muy influido por Schopenhauer. Para él el mundo de las cosas es el mundo de la voluntad. De aquí la voluntad de poder de Nietzsche. Schopenhauer en sus obras refleja el mundo griego, es decir, la tragedia; donde, la vida está por encima de la razón (irracional vs. racional), pensamiento que no comparte con Hegel pero que si compartirá Nietzsche.

De Schopenhauer le influirá, sobretodo, la desconfianza en la historia y el pensamiento antidialéctico, es decir, la afirmación de la voluntad como motor de la vida humana frente a la tiranía de la razón.

Aunque Nietzsche no estará de acuerdo con todo el pensamiento de Schopenhauer, ya que éste mantiene un nihilismo reactivo (pesimista, que induce al suicidio) al contrario de Nietzsche, que defenderá el nihilismo metafísico (dionisíaco)

Su pensamiento también estará influido por la música de Wagner, la cual representa la apoteosis de la pasión, la naturaleza y el sentido de la tierra. Aunque acabó dándose cuenta de que la música de Wagner no representaba todo lo que él pretendía defender, ya que decía que la música de éste se había convertido en una cristianización de la vida; lo cual se refleja en su obra Parsifal ( en la que se representa el sentimiento de culpa, la figura del héroe,…)

--Periodo positivista: en el que encontramos sus obras Humano, demasiado humano, Aurora, La Gaya ciencia.

Aquí critica la metafísica concebida como esencia, sustancia, unidad, Dios,… sin embargo para Nietzsche el mundo que percibimos es todo lo contrario, es decir, cambio, nacimiento y muerte.

--Periodo crítico a la cultura occidental: al que pertenecen sus obras Así hablo Zaratustra, Más allá del bien y el mal, El Anticristo, La Genealogía de la Moral, Nietzsche contra Wagner y El crepúsculo de los ídolos. Que constituye una crítica tanto a la moral como a la religión y a la filosofía tradicional; a las cuales se les acusa de inventar mundos que no son reales.

Además del citado Schopenhauer, Nietzsche estuvo influido por Marx Stirner, el cual partía de que lo único real era el yo, resaltando ante todo el individualismo que después recogerá Nietzsche.

Darwin también marcó el pensamiento de Nietzsche con respecto a su concepción vitalista, ya que el hombre no era creado por Dios (como alguien superior) sino que más bien el hombre, como un ser superior, descendía de especies inferiores. Todo ello queda explicado mediante la famosa teoría de la evolución de Darwin. Y su lucha por la supervivencia está propuesta en el concepto de voluntad de poder.

Pero Nietzsche también supuso una gran influencia tanto en la literatura como en la filosofía posterior: filósofos como Sastre, Heidegger y Spengler; novelistas como Thomas Mann, Elias Coneti. Y hasta incluso en el psicoanálisis de Freud, en el cual, con su método, podría llegar a sacar al consciente todo lo reprimido en el subconsciente, como las pasiones y los deseos. Intentaba que esto formase parte de nuestra propia vida.

Incluso algunos músicos utilizaron sus obras para crear canciones.

Una filosofía que también caló hondo en la Generación del 98, en cuanto que Nietzsche supuso un cambio de valores introduciendo cuestiones tan importantes como el eterno retorno, la voluntad frente a la razón, la valoración de la vida y la predilección por el superhombre.

Azorín fue quien puso nombre a la Generación del 98. Y si hay algo por lo que se puede caracterizar este grupo es por su preocupación por la identidad de España; y ante la grave crisis (España perdió colonias como Cuba, Filipinas y Puerto Rico) se rebelan y protestan ante el atraso decidiendo acabar con los valores tradicionales de España y dar solución a sus problemas. Todo ello se reflejará en obras de escritores como Unamuno quien en Vida de Don Quijote y Sancho representa la pasión del hombre, cuyos personajes interpretan los símbolos del alma española.

También cabe destacar otros escritores de esta generación como Ganivet, Maeztu y P. Baroja unidos a la gran labor de filósofos como Ortega y Gasset, Mª Zambrano, Ferrater Mora y José Gaos entre otros, todos y cada uno de ellos hicieron un análisis de España e intentaron proponer soluciones con el fin de encontrar la verdadera esencia y alma de España y de este modo encontrar el sentido de la vida.