Violencia Juvenil en Centroamérica

Onjetivos. Metodología. Factores históricos. Militarismo. Pandillas juveniles. Migración

  • Enviado por: CLAUDIO MIGUEL DOLCE
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 49 páginas
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MIGRACIONES MASIVAS TRANSNACIONALES Y CRIMEN ORGANIZADO.

VIOLENCIA JUVENIL EN CENTROAMERICA.

“POSGRADO EN GLOBALIZACIÓN Y ESTRATEGIAS DEL CRIMEN ORGANIZADO”

Buenos Aires, Octubre 2006

Universidad Católica de Salta (Subsede Bs. As) - Universidad de Morón- Universidad de Bari (Italia)

Índice

Introducción ............................................................................................................... 3

Objetivos .................................................................................................... ............. 5

Metodología ............................................................................................................. 6

Marco Referencial...................................................................................................... 7

Desarrollo

Parte I

Estado y Debilidad estatal en Centroamérica ........................................................ 9

- Concepto de Estado ............................................................................................. 9

Factores Históricos ................................................................................................. 12

- De la Dominación oligárquica a la Dominación Transnacional...............................12

- Breve Transición Histórica de países Centroamericanos...................................... 15

-Del Militarismo al crimen organizado transnacional como instrumento de

dominación................................................................................................................17

Parte II

Insuficiencia Democrática .........................................................................................21

- Actores determinantes de la violencia.....................................................................21

- Armas en manos de particulares ............................................................................23

Pandillas Juveniles............................................................................................... .. 26

- Producto y Amenaza de la Democracia ................................................................. 26

- Pandilla Juvenil como fenómeno social.................................................................. 27

- Factores relacionados ............................................................................................ 28

- Causas de inserción ........................................................................................ ...... 30

- Características Comunes ...................................................................................... 30

Parte III

Impacto de la Migración sobre la Violencia .............................................................. 32

- Migración Internacional y Transnacional............................................................... . 32

- Migración Transnacional ........................................................................................ 34

- Migración como riesgo de Violencia y Crimen ........................................................35

- Trata de menores ................................................................................................... 38

- Impacto de la Transnacionalización sobre las mujeres a

través del crimen organizado. ................................................................................ 39

- Impacto de la Transnacionalización sobre las familias a través

del crimen organizado y la violencia social ......................................................... .... 43

Conclusión................................................................................................................ 45

Bibliografía .............................................................................................. ....... .........47

INTRODUCCIÓN

Muchos analistas internacionales sostienen que de existir un vínculo entre las causas de los conflictos armados y la violencia juvenil en Centroamérica (Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Honduras) pareciera tener que ver con las condiciones sociales que dieron origen a los conflictos armados, y los problemas que explican la violencia social y el alto grado de criminalidad. El problema yace, en consecuencia, en una continuidad de las causas; o sea, las condiciones sociales que suscitaron los conflictos armados durante los años ´70 - ´90 se mantienen al término de éstos, y las posteriores crisis han adquirido otras formas de escape social a través de la violencia privada criminal.

La violencia Juvenil parecería atentar con los esfuerzos de los respectivos gobiernos por profundizar el proceso de democratización. La forma de dominación una vez terminado el conflicto y sin haber vivido democracias previas al mismo, parecerían sólo haber sido un cambio en la formalidad institucional, ya que las instituciones estatales comprometidas con los regímenes autoritarios han sido readaptadas a una forma política desconocida históricamente. Todo ello, debido a la precaria ciudadanía social comunitaria, la cual les hubiera permitido afianzar la organización de la sociedad civil a favor de nuevos canales de participación y potenciar mejores condiciones de convivencia.

El contexto de la región ha llevado a que muchos jóvenes, no encontraran otras alternativas que volcarse a diferentes formas de supervivencia, como los grupos de pandillas, las cuales constantemente desafían al débil Estado en sus más mínimos aspectos, como lo es el monopolio de la violencia legítima y la recaudación, generando un escenario donde conviven aspectos formales e informales. Donde la violencia ha asumido diferentes formas principalmente en zonas donde se sufre la carencia social e infraestructural, promovida aún más, por la migración transnacional y el desarraigo constante de amplios sectores. Ya que la configuración de espacios transnacionales de la migración expone el traslado y desplazamiento legitimo de la población al riesgo de violencia y actividades ilícitas relacionadas con el crimen organizado transnacional.

Un proceso de democratización no sólo necesita de instituciones efectivamente democráticas sino que las personas necesitan estar convencidas y tener conciencia de que el nuevo régimen y sus instituciones son mejores que lo anterior a pesar de los problemas. La democracia como acuerdo de elite, no significa una transformación de las condiciones causantes de los conflictos, sino que su continuidad es la reproducción del problema social histórico a través de otras formas de violencia. De este modo, la deslegitimación de la democracia producto de la inseguridad de los ciudadanos obedece a la tendencia histórica dada por las condiciones tradicionales de injusticia de las sociedades centroamericanas en cuestión. Así, la superación de la violencia pasa por llevar a cabo mecanismos de prevención estructural que tiendan a la superación de las condiciones de polarización y segregación que impone el Estado, como aparato de dominación de las elites sobre la sociedad.

Junto con la falta de recursos de los hogares para llevar a cabo estrategias de supervivencia, la carencia de integración social y la incapacidad de organización, conforman un ambiente propicio para el desarrollo de actividades ilícitas como el narcotráfico, la trata de mujeres y niños promovida aún más por la migración y el desarraigo constante, y una alta percepción de la violencia, lo que dice relación con la vivencia del abandono, exclusión e inexistencia de interacción social, que impide la organización comunitaria y la estabilidad de los lazos comunitarios.

OBJETIVO

El objetivo general del trabajo trata de establecer vínculos entre los conflictos armados y la violencia juvenil centroamericana.

Para ello, resulta necesario analizar la debilidad de los Estados Centroamericanos como así también sus sistemas democráticos insuficientes.

Otro de los aspectos a analizar es la influencia de las migraciones transnacionales como factor determinante de violencia.

Por lo expuesto, necesariamente se debe considerar, la debilidad estatal, la democrática insuficiente y el fenómeno migratorio transnacional, como elementos fundamentales para analizar la violencia juvenil centroamericana. La cual pareciese profundizarse no sólo por la conexión que tuvo en algún momento histórico con la conformación de las pandillas juveniles, sino que también y con especial dedicación, en su dimensión el hecho de transnacionalización de sus sociedades estableciendo los vínculos específicos con la violencia juvenil y en particular, con el crimen organizado.

METODOLOGÍA

En el presente trabajo se pueden identificar tres grandes lineamientos básicos.

En primer lugar, partiendo del concepto de Estado, se analizan aspectos fundamentales del mismo, y las grandes deficiencias que presenta debido al avance globalizador y su esquema social transnacionalizado en busca de mejores condiciones de vida.

En segundo lugar, se analizan aspectos relacionados a los sistemas democráticos y la dificultad de sus gobiernos en llevar adelante agentes socializadores para todos sus ciudadanos.

Finalmente y como punto central, se analiza el impacto de la migración sobre la violencia juvenil y la influencia de la transnacionalización sobre toda la sociedad centroamericana.

La investigación tendrá un abordaje descriptivo- explicativo. Se tendrá en cuenta lo Analítico desde el punto de vista de revisión teórica, como así mismo lo descriptivo y retrospectivo en cuanto a los países centroamericanos.

Cabe señalar que las fuentes de información serán secundarias y en caso de ser necesarias se acudirá a fuentes primarias para enriquecer el contenido de dicho trabajo.

MARCO REFERENCIAL

El termino Estado y sus diferentes concepciones dan cuenta de las distintas formas de interpretar la sociedad. En los últimos años, por impulso de las visiones neoliberales, se fue extendiendo en el mundo una impugnación creciente del Estado, adoptando una visión del mismo como un conjunto de instituciones burocráticas que intervienen en la vida de sus ciudadanos y que además resultan sumamente costosas. Sin embargo, muchos intelectuales han mantenido la posición de considerar al Estado como relación social y aparato institucional, verificándose el mismo a través de atributos que definen su “estatidad”.

Con el objetivo de analizar la violencia juvenil en los países centroamericanos considero necesario mantener este último enfoque a los efectos de dar cuenta de tal problemática y las dificultades que se le presentan a los Estados.

Terminados los conflictos armados y con el establecimiento del Estado de Derecho (basado en la doctrina alemana del derecho) los países centroamericanos comenzaron a tener amplias dificultades ya que sus sistemas democráticos no lograban entregar pautas de convivencias ni de compromiso social. La escasa posibilidad de canalizar, formal e institucionalmente los intereses y los problemas de los actores sociales y representarlos, han sido un caldo de cultivo para la diversificación de las formas organizadas de violencia.

La diferencia entre migración internacional y transnacional yace en que la primera, es un movimiento o traslado de población de un país a otro, y la segunda, es un flujo fluido y multidireccional de personas alrededor del mundo. A ésta se agrega que la migración transnacional derriba las fronteras convencionales que distinguen lo interno y lo externo, tanto en lo social y en lo económico como en lo político y en lo cultural. En este sentido, las pandillas juveniles en Centroamérica son un claro ejemplo de la disolución de las fronteras.

La sociedad transnacional centroamericana está constituida en el espacio económico y en el traslado y desplazamiento de la población, cuya característica principal es la violencia social y criminal que vive la región. La población marginal y desarraigada llega a ser incluida en la nueva forma de civilización social a través de la violencia y de la delincuencia transnacional organizada como parte del proceso de transición. La configuración de los espacios transnacionales de la migración expone el traslado y desplazamiento legítimo de la población al riesgo de la violencia social y al crimen organizado. (ver Robinson, 2003)

El proceso de debilidad estatal asume características complejas, donde cuestiones políticas y económicas suman elementos a la conformación de círculos crecientes de violencia y conflicto. La transnacionalización de los mismos, en el marco de la economía global, también asume características especiales, ya que forma una estructura social transnacional, que se compone de una diversidad de redes, algunas de ellas criminales, que se vinculan con redes formales en función del mercado laboral transnacional, como lo es el tráfico de mujeres y niños.

A fin de analizar la violencia juvenil, utilizaré una perspectiva amplia de concepto en el cual intervienen una multiplicidad de factores, los cuales se retroalimentan y potencian entre si. En este sentido, tomaré a todos los países de Centroamérica de manera homogénea ya que los mismos comparten una misma realidad.

PARTE I

ESTADO Y DEBILIDAD ESTATAL EN CENTROAMÉRICA

Concepto de Estado

La constitución del Estado supone la conformación de una instancia política que articula la dominación en la sociedad, y la materialización de esa instancia en un conjunto interdependiente de instituciones que le permiten su ejercicio. Es decir, el surgimiento de una instancia de organización del poder y su ejercicio de la dominación política. El Estado es, relación social y aparato institucional .

Analíticamente, la estatidad supone la adquisición de determinadas propiedades, como ser: (Oszlak,1978)

- capacidad de externalizar su poder (obteniendo reconocimiento como unidad soberana dentro de un sistema de relaciones interestatales).

- Capacidad de institucionalizar su autoridad (garantizando el monopolio de los medios de coerción física).

- Capacidad de diferenciar su control (a través de la creación de instituciones públicas con reconocida legitimidad para extraer los recursos de la sociedad).

- Capacidad de internalizar una identidad colectiva ( mediante símbolos que refuercen la permanencia y solidaridad social, permitiendo el control ideológico como mecanismo de dominación) (Oszlak,1978)

La ola de democratización en Centroamérica dio cuenta que la restauración de la Democracia no reestablecía el Estado de derecho, a pesar de las elecciones regulares y de los periodos de cambio de gobierno, en muchos Estados los funcionarios han demostrado ser cada ves más corruptos y la igualdad de los ciudadanos ante la ley, un deseo incumplido.

Asimismo, la reformas neoliberales de las últimas décadas le han quitado al Estado buena parte de sus recursos que anteriormente contaba. Hoy en día, éste sólo interviene de manera marginal en las luchas de distribución. En cuanto a lo estructural, la debilidad del Estado se manifiesta en la incapacidad de garantizar un orden pacifico vinculante para todos y brindar las prestaciones elementales, es decir, como una debilidad relacionada con el orden y otra con la organización. Ambas estrechamente ligadas entre sí, teniendo como trasfondo la incapacidad estatal de hacer cumplir las leyes a todos sus ciudadanos. (Peter Waldmann,1998)

Observando el ámbito legal, es allí donde podemos observar más claramente los problemas que se le presentan a muchos Estados Centroamericanos donde la “estatidad” presenta amplias dificultades empezando no sólo por sus constituciones, cuya letra y espíritu se infringen permanentemente, pasando por las leyes con frecuentes deficiencias y aplicadas por las autoridades administrativas de manera selectiva y arbitraria, hasta los jueces y tribunales no siempre accesibles para el ciudadano corriente y considerados corruptos en general. (Informe Latinobarómetro, 2005)

Retomando a Oscar Oszlak, la estatidad centroamericana pareciera presentar grandes deficiencias en sus cuatro puntos, ya que el contexto nos da cuenta de la incapacidad del Estado, el cual como se planteo anteriormente, nunca ha podido imponerse en los aspectos centrales de su existencia frente a diferentes grupos de la sociedad principalmente sectores jóvenes los cuales le disputan ese derecho. Por otro lado, el Estado nunca ha conseguido refrendar ni disciplinar a sus elites, siendo éstas las que instrumentalizan el mismo para perseguir sus intereses privados (Peter Waldmann, 1998). Según los datos del Latinobarómetro 2005, en los países centroamericanos sus ciudadanos manifiestan estar desconformes con sus Elites (Clase política) a la hora de ser las encargadas de impulsar el cambio en beneficio de todos. (Informe Latinobarómetro, 2005).

En cuanto al ámbito interno de los Estados, muchos analistas internacionales sostienen que a la hora de analizar la debilidad estatal necesariamente se debe considerar la globalización, cuyo avance ha generado resquebrajamientos territoriales, dentro de los cuales muchos grupos sociales reclaman su escisión del resto. Y es en este nuevo escenario donde no sólo conviven Estados reconocidos por toda la comunidad internacional, sino también regiones con alto grado de autonomía por llamarlos de alguna manera “Cuasi-Estados”. Dicho contexto, a sido potenciado ya que muchos de los Estados centroamericanos desde sus comienzos debieron afrontar grandes dificultades para imponer el proceso de modernización, generando amplias zonas liberadas o “zonas grises”, generando una difícil situación al momento de ejercer su control. Todo esto constituye el territorio del Estado como un espacio territorial en donde las unidades de actividad económica, y en especial las más desreguladas y extraterritoriales, conforman la sociedad transnacional, ya que los bienes, los males, los servicios, el dinero y las personas, circulan ignorando el ordenamiento legal y burocrático o bien al margen de él.

Por otra parte, los espacios y las dinámicas económicas transnacionales, al amparo de los vacíos judiciales, así como a las debilidades del control policial y legal, operan como mano de obra que desamparan la protección social y los derechos de sus habitantes.

En los Estados con minorías aborígenes, las comunidades indígenas que se administran según sus propias normas constituyen la excepción más llamativa de lo que representaría el haber impuesto una ciudadanía con un status homogéneo. Muchos de los derechos civiles generados oficialmente están prácticamente reservados a una limitada capa de ciudadanos instruidos y pudientes, mientras que para los pobres y marginados, que en las sociedades centroamericanas representan con frecuencia la mayoría de la población, aquellos sólo han existido en teoría. La limitación de la soberanía estatal no es menos evidente si aplicamos el resto de los criterios de estabilidad como ser la necesidad de poseer un territorio homogéneo y el monopolio de la coacción física. En este sentido y como se planteó anteriormente, es característico que en muchos Estados centroamericanos existan amplios espacios que no registran presencia estatal y están en manos de otras fuerzas siendo estas utilizadas para el asentamiento de actividades ilícitas y el crimen organizado.

FACTORES HISTORICOS

Desde la finalización de los conflictos armados, Centroamérica ha venido transitando una violencia extrema. Dicha transición puede ser resumida a través de dos procesos históricos:

- de la dominación oligárquica a la dominación transnacional; y

- del militarismo al crimen organizado transnacional.

De la dominación oligárquica a la dominación transnacional.

Sin ninguna duda el avance de la globalización ha generado cambios profundos en las estructuras internas de los Estados Centroamericanos. En este sentido, la región parecería haberse convertido en un sitio de procesos transnacionales, donde sus estructuras sociales tradicionales debieron afrontar un reacomodamiento dando surgimiento a nuevas fracciones de clases. Es decir, nuevas actividades económicas y grupos sociales de carácter “transnacional” los cuales emigraron de los Estados Unidos y se han constituido en un grupo de inmigrantes de fuerza de trabajo desnacionalizado.(Robinson, 2003)

Históricamente, el proceso de desarrollo de algunos países centroamericanos al intentar sostener y reproducir el viejo modelo de acumulación de capital (Robinson, 2003) no lograron traer consigo una modernización efectiva de sus economía agrarias, como así tampoco una sustitución profunda que diera paso a lo industrial.

En este contexto, la oligarquía experimentó lentas transformaciones apoyada en el monopolio de la tierra y, como consecuencia de ello los campesinos sufrieron una situación de descomposición y empobrecimiento. La defensa de la propiedad de la tierra por parte de la oligarquía, se llevo a cabo como defensa instintiva de su interés vital (Torres,1983) desplegando relaciones de dominación fundadas en un sistema autoritario violento empleado desde el Estado (Robinson,2003) a los efectos de mantener la articulación de las relaciones sociales en donde el poder de la tierra, y no el capital, sería el encargado de otorgar derechos políticos y civiles.

En la década de los años sesenta y setenta, como parte de la promoción de los Estados Unidos, Centroamérica formó parte de un mercado común siendo esto una semilla emergente de la economía global en la región, pero con grandes consecuencias sociales respecto del desplazamiento del campesinado y de los artesanos locales. Junto con ello, fueron creadas nuevas fracciones sociales capitalistas opuestas al tipo de capitalismo oligárquico. De algún modo empezó a cosecharse las bases estructurales de la agitación social del periodo comprendido entre los años setenta y noventa (Robinson,2003) .

El proceso de capitalismo primario dependiente (Torres,1983) expresó desbalances notorios en el ámbito regional a comienzos de la década del setenta. Muchos de estos desbalances del mercado común centroamericano produjeron desventajas competitivas particularmente para los empresarios guatemaltecos y salvadoreños. La excesiva concentración del ingreso y la desocupación estructural dejó al descubierto el escenario de la pobreza y rebeldía.

La situación económica fue haciéndose cada vez más precaria y las tensiones sociales fueron puestas de manifiesto por las relaciones de producción tradicionales generando paulatinamente la escalada de violencia y conflictos armados, estos últimos comprometiendo a toda la estructura social.

La irrupción de las masas sociales, en especial de los campesinos, fue una respuesta a la dominación represiva de clases que nunca permitieron canales para la absorción de los conflictos sociales. De este modo, dejo de existir la búsqueda del consenso social en beneficio de la dominación de clase. El rasgo distintivo de la oligarquía centroamericana fue la incapacidad para establecer y aprovechar las mediaciones políticas para dotar al poder (de clase) del Estado una voluntad de representación de carácter nacional (Torres,1983).

Los conflictos regionales entre la década de los años setenta y ochenta, posibilitaron la aparición de una lucha entre la vieja oligarquía y los movimientos revolucionarios. El avance de la globalización y su dinámica fueron dando comienzo a una transformación en las fuerzas sociales locales. El quiebre entre la fracción agroindustrial y agraria fue dando cuenta de fracciones locales transnacionalizadas siendo éstas, las que influyeron en los viejos y nuevos grupos económicos.(Robinson,2003)

La crisis política planteada refiere a la ruptura de la estructura normativa de las relaciones sociales. La crisis de la oligarquía, que no fue resulta por la renovación burguesa, así como la crisis del orden capitalista centroamericano llevaron a la descomposición del Estado, cuestionando el rol de éste como órgano de regulación y dirección de la sociedad. La crisis llegó a ser entonces, una manifestación de desorganización de la actividad estatal. Ante el cuestionamiento social de esta dominación, la violencia y el terrorismo de Estado fueron ocupando su lugar.

El cambio de régimen político en cada uno de los países, excepto Costa Rica, fue sólo un aspecto de una transición más amplia en la naturaleza de la autoridad política y el modo de control social. En este sentido, se puede visualizar que lo que sucedió estructuralmente ente los años sesenta y los noventa, fue el quiebre de un sistema autoritario en los talones de las disrupciones de la masa socioeconómica y la movilización política causada por la masiva entrada del capital externo a través del mercado común centroamericano.

El resultado de la agitación social fue el desplazamiento parcial de la vieja oligarquía, la derrota tradicional de los extensos sectores y la victoria condicional de los nuevos grupos dominantes (Robinson,2003). Todo ello trajo consigo un “modelo político transnacional.” donde el núcleo transnacional de la elite local consiguió hegemonía sobre la elite como un todo en los años ochenta, asumiendo el poder del Estado, en los años noventa, un programa de capitalismo global. En este sentido, lo que fue cambiando fue la constelación de las fuerzas sociales y el contexto estructural entero, donde las contradicciones comenzaron a manifestarse en lo social y político generando el enfrentamiento entre los diferentes fuerzas sociales.(Robinson,2003)

Breve Transición Histórica de países Centroamericanos.

Nicaragua: en Nicaragua los procesos transnacionales fueron una dinámica causal subyacente entre los periodos autoritarios, revolucionarios y poliárquicos (Robinson,2003). En este sentido, el poder estructural del poder transnacional fue expresado en el poder de los Estados Unidos, como agente conductual del capital hegemónico transnacional, para aislar a Nicaragua de los mercados internacionales y de créditos, transformando en diversas formas, las conductas de los actores domésticos hacia un esfuerzo de democratización. Ello llevo a las elecciones, lo que prometió articular en el periodo de transición más de 200 acuerdos internacionales entre los años 1990 y 1995, delineando los términos para la operación de corporaciones transnacionales en Nicaragua y los mecanismos de arbitrio económico internacional y de concomitancia política bajo emergencia de condiciones de integración y globalización. De este modo, el Estado nicaragüense funcionó a través de sus relaciones externas al hacer compatible la súper estructura jurídica interna con las emergentes súper estructuras político transnacionales que regulan la economía global.

El Salvador:

En los años 90, la reorganización del Estado y su economía en relación las tendencias de la economía global, implicó una reconfiguración de los grupos dominantes y la emergencia de una renovadora fracción de la derecha dentro del mismo partido predominante. A su vez, la insurgencia, combinada con cambios en su mismo proyecto dominante, destrozó la vieja oligarquía y su proyecto. Ello trajo consecuencias significativas. En primer lugar, se profundizó la reforma neoliberal llevando a cabo privatizaciones dogmáticas. El gobierno flexibilizo las regulaciones y estipuló que las maquilas (Robinson,2003) deberían estar localizadas en una zona de libre comercio. (El fin de convertir a El Salvador en una gran zona de libre comercio). En segundo lugar, el jaque de los militares hacía imposible la emergencia transnacional. Ello erosionó la alianza entre la clase dominante y los militares, lo que políticamente organizó una gobernabilidad proporcionada por la nueva derecha. (Robinson,2003)

Guatemala:

En Guatemala, durante la década de los años 80 y 90, la tradicional oligarquía agroexportadora, fue la más afianzada y una fracción transnacionalizada, la más débil. Con la introducción y expansión de las nuevas actividades económicas a fines de los años 80, incluyendo a un poderoso sector financiero vinculado a la banca internacional, a la producción de textiles de la maquiladora, exportación de la agricultura no tradicional y nuevas actividades comerciales, asumió una elite transnacional que desentonó con la vieja oligarquía proteccionista respecto del Estado, de los impuestos, de la liberalización y de las políticas relacionadas.(Robinson,2003)

Honduras:

En lo que respecta a Honduras, su conflicto armado llego a ser desplazado a través de la recomposición de las fuerzas sociales y cambios en el sistema político dominante. La recomposición de las fuerzas sociales y el surgimiento de grupos orientados transnacionalmente en medio de la elite local, fue capaz de transitar de acuerdo con la ocupación norteamericana, dirigida a levantar estratégicamente una base geopolítica de la contrainsurgencia en los años ochenta y su conversión en la retaguardia de la contrarevolución centroamericana en medio de una lucha severa entre los nuevos y viejos grupos económicos y una fragmentación extrema del capital privado. En 1989 la fracción transnacional asumió el poder del Estado, desarrollando reformas neoliberales y la integración dentro de la economía global.(Robinson,2003)

Costa Rica:

Dicho país es un caso excepcional. A partir de 1948 surgió una alianza industrial, comercial y financiera emergente. Ello constituyó una clase dominante modernizada. Bajo el modelo de la industrialización sustitutiva de importaciones, se expandió la industrialización y la agricultura exportadora, otorgando niveles de distribución social significativos. A partir de la crisis financiera de 1980 se reestructuró gradualmente el modelo económico dentro de la década, y genero nuevos grupos empresariales que favorecieron el desarrollo exportador dentro de los partidos políticos preponderantes. Allí surgió el nuevo núcleo transnacional.(Robinson,2003)

Del Militarismo al Crimen Organizado Transnacional como Instrumento de Dominación:

A pesar de los diferentes momentos históricos vividos por los países Centroamericanos, siempre existió la presencia de las estructuras paraestatales o bien paramilitares, como instrumento de control político auxiliar. Como por ejemplo, los escuadrones de la muerte en El Salvador. Asimismo, después de la desmilitarización una vez terminados los conflictos armados, el crimen organizado se alimentó en gran medida de las consecuencias de este último, por cuanto los ex combatientes retirados del servicio activo fueron conformando bandas armadas, a las que se identifica como las protagonistas del crimen armado en toda la región.(Moser y Otros,2002) Esto se basa en la ruptura social entre las clases dominantes y los aparatos militares del Estado. Las clases dominantes se asociaron a redes transnacionales y los grupos militares, al perder su status político tradicional y encontrarse en situaciones socialmente desfavorecidas, acudieron a formar y dirigir grupos criminales y ofrecer sus servicios a bandas del crimen organizado tanto interno como transnacional.

Naturalmente se puede mencionar una complejidad de factores asociados a la violencia. Uno de ello podría ser el desempleo y la correspondiente frustración social, ya que una ves puesto en marcha el proceso de transición muchas personas quedaron fuera del mercado laboral. (ver anexo 1) La incertidumbre laboral y la creciente marginalidad social puso en tensión las condiciones socioeconómicas. Todo ello ha generando nuevos bolsones de pobreza, y más aún, considerando los bajos niveles de educación de gran parte de la población.

Otra de las características del conflicto es que los mismos han sido conflictos internacionalizados y regionalizados de acuerdo a la profunda polarización política, social y económica que los afectaba. El elemento más importante en este escenario, es la militarización como concepto globalizante de toda la sociedad. Las metas que fueron alcanzadas, independientemente de su valoración y evaluación, han sido definidas por sus elites gobernantes a través de jerarquías militares y burocráticas.

En consecuencia, la matriz sociopolítica de los países centroamericanos, bajo estas condiciones, se compuso de Estado, Ejército y Partido Político, dejando sin posibilidad de canalización y representación a otros nuevos actores políticos y sociales.

Así se puede entender la constitución y profundización de los conflictos como marco de las condiciones de polarización, alineamiento y militarismo.(Castillo,1983) Esta crisis dejo en claro la imposibilidad del consenso y ratificó la racionalidad del control social a través de los aparatos represivos del Estado. Es decir, se configura un sistema basado en la represión y no en el consenso.(Aguilera,1983).

Por lo tanto, lo fundamental no fue la modernización del Estado, sino la conformación de un Estado militar, dejando en evidencia la influencia de la instancia militar en el Estado y la identificación de esta instancia, con la elite social dominante y el control de la sociedad civil.

En la segunda mitad de la década de los 80 y sobre todo posterior a los conflictos armados en el marco de la economía global, se vislumbró la emergencia de una nueva alianza entre la elite nacional con redes transnacionales lo que rompió el eje del poder político con los círculos militares.

Los cambios sociales, políticos y económicos, generados por la guerra total, dejaron la base para la emergencia de un proyecto transnacional en la región. La incubación de este proyecto transnacional había surgido ya a fines de los años setenta, entre la vieja guardia y un sector modernizante y tecnocrático. Este sector llegó a ser un agente del proyecto transnacional, comenzando en 1982 con el apoyo de los Estados Unidos.

La vulnerabilidad que despierta este proceso de transnacionalización tiene varias dimensiones. El Estado, por su parte, se debilita cada ves más reduciendo su tamaño de acuerdo a la política neoliberal que lleva adelante y se ve impotente ante los problemas sociales. Esto presenta el riesgo de que la incapacidad de los regímenes democráticos de enfrentar con eficacia la violencia social y el crimen organizado, convierta a los militares en actores nuevamente relevantes. (carrillo,1999) Estos hechos se desarrollarían en un nuevo escenario bastante complejo. Hay una gran cantidad de excombatientes desocupados, los cuales tienen habilidades militares y actualmente, muchos de ellos, la ejercen inmersos en la violencia social o el crimen organizado. Por ejemplo, en Guatemala se estima que hay aproximadamente 600 pandillas, dedicadas al crimen organizado, las cuales cuentan con 20.000 miembros y la mayoría de ellas están encabezadas por ex oficiales del ejército. En Nicaragua así mismo, las bandas armadas conformadas por antiguos contras, continúan realizando secuestros para pedir rescates y robos. A su vez, el crimen organizado, que ha proliferado en las áreas fronterizas de Honduras, están relacionados con el tráfico de drogas (Moser y otros,2002). De ello, el crimen organizado en Centroamérica es transnacional por cuanto posee redes dentro de la región en conexión con otros centros geográficos, sobre todo para el tráfico de armas, menores y de drogas.

Cabe destacar que en el caso de Guatemala, la inestabilidad política de los años 80 llevo consigo una gran huída del capital externo y una masiva transferencia de dinero por capitales guatemaltecos, a fondos de inversión fuera del país, esperando un escenario de mayor estabilidad y paz. Un cambio en el modo de control social y en el sistema de dominación, fue la condición de reorganización de un proceso de acumulación de capital. Así, la desmilitarización, en el caso guatemalteco, llego a ser necesaria porque un ejercito descontrolado era contraproductivo, tanto para los objetivos inmediatos, como para los objetivos de reestructuración del Estado de Guatemala y cultivo de una fracción transnacional en medio de la elite.

PARTE II

INSUFICIENCIA DEMOCRATICA

Actores determinantes de la Violencia

Anteriormente, la defensa de la propiedad de la tierra fue un motivo por el cual el Estado arremetía con violencia y terrorismo contra la sociedad, actualmente la sociedad del crimen organizado arremete contra la propiedad de todos los sectores sociales en particular, la de los más pobres. Es decir, el cuestionamiento social ya no es contra el Estado autoritario y oligárquico, sino contra la frustración que provoca la insuficiencia de la democracia (Peter Waldmann, 1998). Estas frustraciones se expresan a través de la violencia juvenil y el crimen.

La absorción de los conflictos sociales que posibilitaron los acuerdos de paz y las negociaciones para la salida política del conflicto armado, ha canalizado dicha manifestación. Este complejo escenario refleja la ausencia de consenso social que haya permitido establecer un sistema de mediaciones, no sólo de carácter político, sino principalmente de carácter social y comunitario de representación . A su vez ello, dependerá de la construcción de un mínimo sostén de representación y mediación social.

Así como la militarización tenía el dominio globalizante y el control rígido sobre la sociedad civil, la sociedad criminal ha establecido caminos de dominio creciente sobre el resto, principalmente en los sectores más jóvenes (CEPAL,1999), obligando al Estado a aceptar las medidas de privatización de seguridad, contrarias a la política de control del antiguo militarismo. El reconocimiento, por parte del Estado, de ser incapaz de monopolizar efectiva y realmente la violencia ha permitido la criminalidad diversamente organizada en el contexto de una fuerte polarización social. La diversificación de las formas de violencia han hecho imposible el consenso social y han establecido la represión y la violencia, como eje de todas las relaciones sociales.

Como se ha podido observar, el fin de los conflictos armados no provocó una disminución de los conflictos sociales, sino que estos encontraron nuevas dinámicas de expresión y manifestación. La delincuencia, la criminalidad y violencia juvenil son actualmente formas culturales de resolución de todos los conflictos.

Esta cultura de la violencia fue posible gracias a la ausencia del consenso social respecto del tipo de mediación política, social y comunitaria entre el Estado, las clases privilegiadas y el resto de la sociedad, en función de los canales y mecanismos de representación de esta última.

La incapacidad del Estado (Peter Waldmann,1998) para garantizar el orden, la seguridad en el territorio, resolver los problemas locales (bajo el amparo de la confianza social hacia las instituciones), la ley, y prevenir los comportamientos ilegales de modo permanente, ha llevado a la sociedad a asumir su propia protección. En dicho contexto, y como se planteo anteriormente, el consenso social parecería impracticable, cuando bajo condiciones de polarización y segregación social, la Democracia constituida no logra entregar pautas de convivencia ni de compromiso social. Por ello, el problema de la violencia yace entonces, en que la diversificación de la violencia organizada - crimen organizado y pandillas juveniles entre otros casos- se ha convertido en mecanismos de absorción de los conflictos sociales que originaron los pasados enfrentamientos armados constituyéndose como válvula de escape a través de sus propias dinámicas organizadoras de la conducta social.

Armas en Manos de Particulares

Como se planteo anteriormente, terminados los conflictos armados y tras la plena entrada en vigor de las políticas neoliberales, la violencia se fue agudizado en forma significativa, fundamentalmente por la disminución del papel del Estado y por la política de privatización de los servicios públicos, en detrimento de los ya débiles derechos constitucionales de los ciudadanos.

La inseguridad y el aumento de la criminalidad se fue transformado en uno de los principales problemas a resolver. Algunas de las causas fueron:

- deterioro de las condiciones socioeconómicas de las grandes mayorías así como de los mecanismos tradicionales de socialización (empleo, sistema educativo, familia), entre otros.

- Proliferación de armas en manos de particulares y empresas privadas de seguridad sin control.

- Fortalecimiento de las actividades del crimen organizado y narcotráfico.

- Corrupción e Impunidad.

Este escenario de inseguridad obligó a los pobladores a recurrir a otras opciones, que en vez de solucionar el problema lo han agravado, como ser:

- Justicia por mano propia, a través de la Organización de “asociaciones de vecinos” cuyos objetivos son perseguir y castigar a delincuentes, que se convierten prácticamente en grupos paramilitares sin control del Estado y muchas veces alentados por las mismas autoridades.

- Contratación de empresas privadas de seguridad por quienes tienen mayores recursos económicos, fomentando prácticamente fuerzas armadas paralelas.

La Organización de Estados Americanos (OEA), ha definido (indistintamente) como armas de fuego, armas pequeñas y ligeras ”...cualquier arma que conste por lo menos de un cañón, por el cual una bala o proyectil puede ser descargado por la acción de un explosivo y que haya sido diseñada para ello o pueda convertirse fácilmente para tal efecto... cualquier otra arma o dispositivo destructivo tal como bomba explosiva, incendiaria o de gas, granada, cohete, lanzacohetes, misil, sistema de mísiles y minas”.

En Guatemala se han otorgado hasta tres licencias de portación de armas por personas mayor de 25 años, y cada una de ellas permite portar tres armas, lo que significa que se autoriza la portación de hasta nueve armas por persona. En Honduras, se puede registrar hasta cinco armas por cada mayor de 21 años, en Costa Rica se pueden registrar tres armas por cada mayor de 18 años, en Panamá nueve armas por cada mayor de 21 años, en El Salvador no esta especificado en la legislación, lo mismo que en Nicaragua.

Las armas permitidas en todos los países son las de colección, las deportivas y las defensivas. Entre las defensivas están los revólveres y las pistolas semiautomáticas. Casi todos los países prohíben las ramas ofensivas y de guerra, con excepción de los que tiene que ver con los ejércitos. Con respecto a los calibres, los criterios más amplios se dan en Guatemala y Nicaragua, que aceptan todos. En Guatemala se pueden portar armas ofensivas, con el compromiso del Ministerio de Defensa Nacional.

Como explicación causal de lo anterior, han aparecido lógicamente factores relacionados con la ruptura de la estructura familiar, así como la situación de riesgo de los sujetos afectados.

La violencia existe como problemática de salud social, en tanto ha alterado las tasas de mortalidad y movilidad de la población. La victimización está vinculada con los factores desencadenantes de la violencia, como el tráfico de drogas, el consumo de alcohol, y especialmente, la violencia doméstica ejercida contra mujeres y niños. (OPS,1994)

Las formas de violencia contra mujeres y niños han traído consigo presión sobre varios ámbitos. En primer lugar, se ha profundizado la cultura de la violencia a través de la socialización que conlleva la violencia social y la criminalidad. En segundo lugar, la presión sobre el sistema de salud, cuyos costos diarios en atender a mujeres y niños victimas de la violencia social son altísimos para familias pobres. Y, en tercer lugar, los traumas sicosociales vividos al interior de las familias. Todo ello también ha configurado un ambiente social “estructurado” por la violencia, de la cual las familias de escasos recursos no pueden escapar.

La falta de capacidad institucional para controlar las armas, propiedad de las compañías de seguridad privadas, ha traído consigo los fuertes indicios de que toda disponibilidad de armamentos pueden ser utilizados para actividades ilícitas.

La particularidad del fenómeno de la violencia social es la existencia de varias bandas de jóvenes armados y muy bien organizados, los cuales detentan el monopolio de la violencia en zonas de ausencia estatal. En cuanto al tráfico de drogas, la situación se ha hecho imparable pese a los esfuerzos gubernamentales. En este escenario, los traficantes de drogas se involucran y cooperan con dichos grupos, aprovechándose obviamente de la ausencia estatal.

Muchos analistas llevan adelante distinciones entre bandas rurales y grupos armados como ser:

- las bandas rurales usualmente están compuestas por cuatro o cinco hombres; mientras que los grupos armados son integrados por más de una decena de hombres.

- Los participantes en las bandas rurales son una mezcla de ex convictos y delincuentes, campesinos pobres o ex combatientes descontentos; mientras que los grupos rearmados lo forman tradicionalmente y en su mayoría, militares corridos de las fuerzas.

- Las bandas rurales están motivadas exclusivamente por beneficios materiales y están interesadas en resolver problemas sociales o comprometerse en diálogos con las autoridades de gobierno.

- El delito es la principal actividad de las bandas rurales; mientras que los grupos de rearmados pueden haber cometido delitos como medio para un fin, pero no como un fin en si mismo.

- Como característica compartida, las bandas rurales y los grupos armados operan en las mismas regiones geográficas.

La existencia de ambos grupos se debe a la cultura de la violencia creada por el conflicto armado que ha enseñado a su poblaciones que la violencia es potencialmente una herramienta valiosa para la sobrevivencia y la ganancia material. La delincuencia de las bandas rurales es, muchas veces, la opción económica más lucrativa para muchos que no tienen educación formal, pero si tienen amplias habilidades.

El delito y la violencia con armas de fuego son una amenaza contra la gobernabilidad de los países centroamericanos afectados, sumados a la pobreza, la difícil lucha contra la corrupción, la desigualdad social y los desastres naturales.

A su vez, el impacto de las armas de fuego se profundiza, cada vez más, por causa de la débil gobernabilidad existente en diversas zonas de sus territorios.

PANDILLAS JUVENILES

Producto y amenaza de la Democracia

Las carencias que representan los agentes socializadores en América Latina y especialmente en Centroamérica, se unen al déficit de la integración social, sobre todo en términos de la equidad y la calidad educativa. No obstante, el nivel educativo permitiría tomar conciencia de las oportunidades y posibilidades existentes en la sociedad, aunque los jóvenes centroamericanos se encuentran en precarias condiciones.

Actualmente, ello repercute en la dificultad de insertarse en el mercado laboral, así la exclusión y la incorporación precaria al mundo del trabajo, traen varias consecuencias al intentar incorporarse a la sociedad, principalmente los que pertenecen a hogares en situación de pobreza y extrema indigencia. (CEPAL,2000)

Las acentuadas tendencias de segregación residencial en las ciudades, se traducen en la homogenización hacia adentro de diversas zonas y diferencian hacia fuera, reflejando crecientemente las profundas polarizaciones sociales existentes. La inexistencia de barrios heterogéneos provocan tendencias y alimentan el surgimiento y proliferación de las pandillas y grupos urbanos violentos. (CEPAL,2000)

Es importante señalar el efecto que tuvo la emigración de Centroamérica en los Estados Unidos con motivo del conflicto armado y la posterior inmigración de retorno. Motivo por el cual se generaron numerosas deportaciones de los hijos de quienes en su momento habían emigrado. Tal situación ha sido unos de los hechos sociodemográficos más determinantes en la conformación de las pandillas juveniles en los países de retorno, trayendo consigo una nueva estructura social de difícil adaptación.

La Pandilla Juvenil como Fenómeno Social

El fenómeno de las pandillas juveniles no es nuevo. Lo nuevo es la complejidad que ha ido adoptando. La preocupación radica en que un problema urbano se convierte en redes de afiliación y violencia sistemática, ya que el abandono social y la falta de referentes de socialización terminan convirtiéndolas en organizaciones criminales. Un ejemplo en este sentido, lo constituye la potencialidad de los jóvenes salvadoreños en la época del posconflicto armado y sus compatriotas de su misma generación deportados de los Estados Unidos, ambos enfrentados a un escenario de desocupación y falta de oportunidades. Esta circunstancia potencia claramente la identificación criminal y /o socialmente violenta de los jóvenes organizados a través de las pandillas y las bandas.

La aparición de pandillas juveniles está vinculada a la carencia de redes sociales, a la confianza entre personas e instituciones, a los espacios de participación y a las organizaciones comunitarias, así como a las normas de convivencia social extremadamente débiles, las cuales se orientan a la vida criminal. Los ámbitos mencionados son incapaces de enfrentar los problemas en condiciones de precariedad socioeconómica, posibilitando que los jóvenes ingresen a las pandillas, porque sus familias y sus comunidades inmediatas han sido incapaces de proveerles mejores condiciones de vida. (Ver anexo 2)

Así, la socialización de los jóvenes ha estado determinada por la construcción de una identidad forjada en las pandillas, las cuales nacen en espacios, barrios y comunidades de precariedad socioeconómica con violencia social y criminal como elemento potencial.

Un aspecto importante a destacar es la migración como causa del desarraigo social de la población, y en especial, de los jóvenes que han decidido ingresar en las pandillas juveniles. Es el caso de los jóvenes hijos de inmigrantes- salvadoreños en su mayoría- en los Estados Unidos, que fueron deportados a su país de origen y encontraron la frustración social de no poder vislumbrar oportunidades de autorrealización social. Una característica de este desarraigo, es la violencia social, de la cual son portadores. Una de sus consecuencias es la “discriminación del otro debido a la falta de cohesión social, de desigualdades sociales, de deformaciones y de rivalidades históricas”.

Factores Relacionados

El fenómeno de las pandillas juveniles en Centroamérica es un conjunto de factores muy complejo. El resultado de los procesos construidos históricamente, los cuales han sido potenciados por una democracia insuficiente, trasciende las guerras civiles, la deportación de los pandilleros y la pobreza, enfrentándonos a factores encarnados en el seno de las sociedades centroamericanas. Hay dos aspectos que tienen que ver con la cultura de la violencia:

a) los procesos de exclusión social; y

b) las dificultades de conformar una identidad nacional compartida y cohesionada.

La cultura de la violencia se refiere a los modelos de resolución de conflictos, cuyos únicos repertorios de respuestas son a través de ese tipo de comportamientos. Trayendo una permisividad hacia las armas y en consecuencia, un aprendizaje del uso de la violencia como patrón de socialización. Asimismo, ha devenido- a través del proceso de exclusión social- en el abandono social y la carencia por parte de las comunidades de servicios básicos. Esta circunstancia se ha manifestado en la expulsión de los jóvenes del sistema educativo, la falta de oportunidades de formación técnica y profesional y el desempleo o subempleo, sin prestaciones ni seguridad social. Estos problemas han configurado un escenario de complejidad creciente. Si a esto le agregamos una carencia de identidad compartida y cohesionada, la cual es suplantada por las consecuencias de la fragmentación de la sociedad civil, la socialización de la infancia se desarrolla sin modelos consensuados socialmente, generando sub- culturas o “nuevas tribus” como modelos formativos particulares de acuerdo a la conflictividad social existente.

Sobre la base de lo expuesto, se pueden ver los siguientes problemas: a- los problemas de las familias (las familias disfuncionales, las familias destrozadas y la desintegración familiar), que tienen mucho que ver con las historias de maltrato, abuso infantil, y uso cotidiano de la violencia dentro del hogar.

b- El abandono y negligencia por parte de los padres,

c- La movilidad constante del grupo familiar, como resultado de un proceso de conflictividad social creciente sin capacidad de ser solucionados mediante canales de representación o de regulación. La dinámica de la violencia y el uso de drogas, como alternativa de la relación social, de la sobrevivencia, y por ende, de la transacción económica, plantea el problema de la conflictividad de ausencia de representación a través de la tensión entre identidades y territorios.

La creación de pandillas juveniles, las cuales ejecutan actos criminales, trae como efecto que éstas se desenvuelvan en función de las identidades que tienen un impacto en el control de espacio público. Por consiguiente la creación de pandillas juveniles trae como efecto que estas se desenvuelvan en función de las identidades que tienen un fuerte impacto en el control del espacio público.

Causas de Inserción

El escenario de frustración social que potencia la democracia insuficiente nacida de los acuerdos de paz, como por ejemplo el llamado Esquipulas II (1987) el cual fue firmado por los presidentes de Costa Rica, El salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua; y de las negociaciones de salida política, cierra las alternativas sociales de sobrevivencia y reproducción pacifica de la vida social. En este campo se pueden detectar varios elementos: a) la expulsión de la escuela o la imposibilidad de asistir a ella por razones de obligación mayor por la sobrevivencia del hogar; donde las pandillas proporcionan los recursos para satisfacer las carencias efectivas y materiales; b) los jóvenes encuentran en las pandillas, el apoyo, el respeto y el poder que se les ha negado en la familia y en la comunidad; y c) la pandilla es una oportunidad de sentirse incorporados a un grupo de referencia importante.

Las condiciones de vida desfavorables, relacionadas con las situaciones y las estructuras familiares en estado de ruptura, entregan la lógica de razonamiento instrumental a los jóvenes, los cuales actúan de acuerdo con la lógica costo- beneficio.

Características Comunes

Como se indicara anteriormente, un primer elemento común de las pandillas juveniles en la región, es que: en lugares en donde existen jóvenes integrados a las pandillas, la pobreza y la carencia se expresan en el descuido estructural de la comunidad.

La carencia infraestructural del espacio y la ausencia del Estado solidario en términos de educación, salud y seguridad, entre otros, es totalmente gravitante. Es decir, la carencia social es lo que se comparte en los Estados afectados por el fenómeno de las pandillas juveniles. Desde esta perspectiva, hay que entender el concepto de pobreza como entorno de carencias sociales e infraestructurales, que determinan las dinámicas de relación dentro de la comunidad. Es esa vivencia de abandono, aquello que promovería la aparición de pandillas.(Cruz,2004)

Las carencias sociales y la percepción de violencia genera un clima de abandono y exclusión que contribuye a la desorganización comunitaria y a la debilidad de los lazos comunitarios. Los jóvenes que están obligados a sobrevivir a causa de la falta de oportunidades, son producto de la victimización de la que fueron objeto desde que eran niños, como así también de la indiferencia social y política. (Cruz,2004)

Las condiciones sociales de mayor propensión son:

- La pobreza, las carencias y el abandono socioeconómico del entorno inmediato.

- La ausencia de confianza entre las personas que conforman la vecindad,

- La percepción de un entorno inmediatamente violento e inseguro para los habitantes.

- Centros de juegos de azar, locales de ventas de alcohol y prostíbulos, y

- Escasa relación entre los ciudadanos de la comunidad con las autoridades del gobierno local (Cruz,2004).

Muchas pandillas juveniles están efectivamente vinculadas al crimen organizado (véase el cuadro 3). Este fenómeno ha desbordado la capacidad de respuesta institucional para prevenir y atender a las pandillas y para brindar seguridad a la sociedad civil (Portillo, 2003). Asimismo, la violencia de las pandillas juveniles ejerce una función de identidad social. Por ello, los vínculos de muchos de estos jóvenes con el crimen organizado dificulta enormemente la actividad preventiva y la reinserción social.

PARTE III

IMPACTO DE LA MIGRACIÓN SOBRE LA VIOLENCIA.

Migración Internacional y Transnacional

En términos generales, para entender el impacto de la migración sobre la violencia, es necesario entender el carácter transnacional de la migración a partir de la circulación del capital, como causa de la circulación del trabajo por encima o independiente de los controles estatales. Cabe entender que “la circulación del trabajo transnacional de capital induce a la circulación transnacional del trabajo. Esta circulación de trabajo llega a ser incorporada dentro del proceso de reestructuración de la economía mundial. Este es un mecanismo para la provisión de trabajo a circuitos transnacionalizados de acumulación y constituye un rasgo estructural del sistema global”. (Robinson,2003)

En el marco del riesgo de la inseguridad, potencia la trata de personas, lo que en la zona de Centroamérica es ejemplificado por la trata de menores para el comercio sexual. Por ejemplo a Japón y a Canadá. (Save the Children, 2003) y el subempleo en los países desarrollados adquiere dimensiones dramáticas. Por ejemplo, “entre 250.000 y 800.000 niños en condiciones de migración clandestina trabajan en la agricultura en los Estados Unidos (Save the Children, 2003).

A partir de ello, se dilucidan contradicciones en las políticas de admisión e integración referentes a la selectividad migratoria. Así, las condiciones expuestas potencian los riesgos respecto de la irregularidad que sufren los migrantes y sobre todo, de la desprotección extrema que enfrentan los trabajadores migrantes indocumentados siendo esto funcional a las mafias del trafico y trata de personas. (Martinez y Otros,2005)

La región centroamericana se haya ocupada por las migración internacional como espacio de origen, transito y destino, cuya explotación por el crimen organizado la convierte en un fenómeno de desplazamiento y traslado transnacional de población. Por ello, resulta necesario hacer una distinción analítica entre migración internacional y transnacional para garantizar especificidades que no son propias de cualquier migración internacional, sino que son propias de los flujos multidireccionales que disuelven las fronteras de lo interno y externo; disolución que es aprovechada y generada por el crimen organizado. De ahí que se refuerza la distinción analítica entre migración internacional y transnacional.

La migración nace de la necesidad de encontrar mejores oportunidades y calidad de vida en un lugar distinto al de residencia. Esto es un derecho humano que legitima el traslado y desplazamiento de la población con esos fines.(CEPAL,2000) Sin embargo, la migración ha empezado a ser utilizada no sólo por los migrantes como medio de ganancia económica a través de migrantes y trata de personas. Las personas que deciden migrar prefieren correr el riesgo de ser potenciales victimas del tráfico y de sus consecuencias, debido a que en el lugar de residencia no existe ninguna de la más mínima posibilidad de realización y dignificación social posible, por lo que prefieren asumir el riesgo el cual puede incluso costarles la vida.

La presencia de la migración como alternativa de decisión potencial, (CEPAL,2000) esta ligada a la necesidad de logros y a posibilidades de materialización en términos de la relación con el mundo laboral. Por lo tanto, el proceso migratorio no debe ser un evento negativo para los jóvenes y las sociedades, pero puede traer consigo riesgos de desintegración social, exclusión, desarraigo y victimización. En el caso de los centroamericanos, los factores guardan relación con los conflictos del decenio de 1980 y con los severos y persistentes problemas sociales y económicos derivados de las insuficiencias estructurales de los procesos nacionales de desarrollo (CEPAL,2000). Es a partir de ello que se abordan las nuevas características de la migración en Centroamérica, como fenómeno de producción transnacional de la sociedad, así como el riesgo de violencia y crimen. Esto se desarrolla en función de las condiciones de vulnerabilidad de muchos migrantes de la región, los cuales quedan a merced de las condiciones desventajosas en el plano educativo y laboral y a ser potenciales victimas del crimen organizado transnacional.

Migración Transnacional.

Es preciso entender que “ la diferencia entre migración internacional y transnacional yace en que la primera, es un movimiento o traslado de población a otro, y la segunda, es un flujo fluido y multidireccional de personas alrededor del mundo. A ésta se agrega que la migración transnacional derriba trascendentalmente las fronteras convencionales que distinguen lo interno y lo externo, tanto en lo social y en lo económico como en lo político y en lo cultural” (Robinson, 2003). Las pandillas juveniles en Centroamérica son un claro ejemplo de la disolución de las fronteras sociales y culturales, en tanto los miembros deportados de los Estados Unidos (quienes portan la estructura cultural adquirida en el país del norte) la aplican con todos sus efectos en su país de retorno. Esto constituye los espacios transnacionales de la migración.

La configuración de los espacios transnacionales de la migración expone el traslado y desplazamiento legítimo de la población al riesgo de la violencia social y de la dinámica criminal organizada. Así, “los flujos globales de migración generan nuevas jerarquías sociales y formas de desigualdad, las cuales son ellas mismas transnacionales en forma que no pueden ser caracterizadas por las dicotomías tradicionales de centro y periferia”. La formación de comunidades transnacionales asume características especiales en el marco de la economía global, ya que forma una estructura social transnacional, que se compone de una diversidad de redes, algunas de ellas criminales, que se vinculan con redes formales en función del mercado laboral transnacional (como lo es el caso de la mafia del tráfico de menores las cuales consiguen mano de obra para la agricultura en Estados Unidos). Esta erosión de lo nacional cuestiona el concepto de inmigrante, sobre todo en el caso del inmigrante laboral, que debe ser redefinido bajo la globalización, y en especial, bajo los circuitos transnacionales del traslado de mano de obra sujeta a victimización criminal.

Migración como riesgo de Violencia y Crimen

Primeramente, la violación a los derechos humanos adquiere uno de sus espacios en la migración y en especial debido al carácter transnacional que ésta ha asumido. La migración, en un escenario de carente integración regional, de escasa regulación y seguridad jurídica de los migrantes, indica una alta preocupación respecto de los efectos y las características que adopta la migración en el marco transnacional, ya que el crimen organizado originaría un problema de normalidad regional de la violencia.

La migración vinculada a la violencia y a la criminalidad está radicada fuertemente en el desarraigo de muchas personas jóvenes y familias, las cuales han roto sus lazos internos y han visto incrementar sus problemas debido a la frustración social que causa la falta de oportunidad y el desempleo. La migración, en el marco de la globalización, trajo consigo por una parte, la desintegración de los mercados laborales, como por ejemplo, en lo que respecta a la migración interna, la atracción de jóvenes y mujeres depende del mayor grado de diversificación de las estructuras productivas y de la demanda laboral vinculada a los servicios y a los trabajos informales ofrecidos en las grandes ciudades,(CEPAL,2002). Por otra parte, la potenciación de la flexibilidad laboral en los países de destino, como por ejemplo los Estados Unidos (Sassen,2003), donde en la mayoría de las tareas agrícolas se requiere emplear mano de obra temporaria (CEPAL,2003). Esto en relación con la exclusión y la marginación es debido a que muchos inmigrantes carecen de documentación apropiada, y en los países receptores no existen políticas o criterios comunes para considerar a la masa migrante como potencial fuerza laboral que permita la reproducción e integración social.

La migración interna e transnacional tienden a debilitar los lazos comunitarios. A partir de esto dicha migración potencia, en su origen, el surgimiento de pandillas juveniles, lo que se ve fortalecido por los efectos de la migración interna posterior. Lo último se entiende desde la perspectiva de los barrios que se van configurando. Los barrios que no poseen calidad ambiental, con escaso equipamiento, lejanos y sin lugares de encuentro, con escolaridad incompleta, baja calificación e inserción laboral, todo ello refuerza la exclusión social y alienta la legitimación de la drogadicción y el comportamiento violento y delictivo, provocando la estigmación de un sector importante de la juventud (CEPAL,2003). De aquí el problema de la discriminación del otro, como ya fue mencionado anteriormente, que se manifiesta entre los propios países de la región, como una extensión de la falta de cohesión y desigualdad social, de deformaciones y rivalidades históricas.

La violencia social, a raíz de las pandillas y las bandas como las “Maras”, han transformado como una de sus victimas a los transmigrantes centroamericanos no autorizados que atraviesan México para legar a los Estados Unidos. Eso se asocia a la inestabilidad residencial, dentro del cual las personas y familias vienen y van en busca de mejores condiciones de vida; en donde las familias deben separarse para poder sobrevivir y en donde los jóvenes y los niños, son socializados en la calle o entregados a ella porque en el hogar no encuentran atención, o bien no se les otorga el espacio necesario para residir normalmente.(Cruz,2004) Sin embargo, no se puede concebir esta realidad de modo general, ya que en algunos pueblos la falta de migración puede producir el efecto de predisponer a las pandillas, porque hace que la población joven crezca y aumente el número de potenciales miembros de las pandillas ante la falta absoluta de cambio en el horizonte.

La migración en Centroamérica se ha constituido en gran parte, en un desplazamiento transnacional que se ha vinculado a través de algunos casos importantes con dinámicas ilegales. En este sentido, la rata de personas es un problema que afecta a las mujeres jóvenes y niños de modo muy frecuente. Las victimas de esta dinámica se trasladan o son trasladadas de forma ilegal, lo que evidencia un ilícito en el país de destino en muchos casos, ya que éste “invisibiliza la trata de personas” (GTZ,2004). Para la realización de éste delito hay personas que se dedican a la búsqueda de mercancía humana, representada principalmente por mujeres de edades entre los 13 y 21 años. El reclutamiento de las victimas sucede en los lugares públicos. Los reclutadores establecen lazos de amistad y despiertan mayores expectativas de vida en el ámbito laboral y personal. La generación de expectativas es la razón principal de este tipo de traslado ilegal de población, el cual casi siempre oculta la finalidad del tráfico de personas como lo es el comercio sexual.

La trata de personas, particularmente de mujeres y niños, como parte de la migración transnacional constituye una demanda urgente para los gobiernos y sobre todo para las instituciones policiales y auxiliares de la justicia. Como se planteo anteriormente, ésta surge de las situaciones de pobreza, desempleo, analfabetismo, violencia intra familiar y discriminación de género. En otras palabras, las mujeres que desean escapar de su entorno de pobreza y procuran alimentar a sus hijos, dependen de intermediadores y canales ilegales o seudo legales, para llegar al país de destino. La trata de personas consiste, por consiguiente, no sólo en la oferta, sino que también en la demanda en los países de destino. Una demanda que necesita una fuerza de trabajo de bajo costo y fácil de explotar, por ejemplo, la prostitución, el turismo sexual o la industria de la construcción. Esta situación hace a las mujeres y los menores más vulnerables, a ser potenciales víctimas de la trata de personas. (GTZ,2004)

La trata de personas esta vinculada tanto a la migración interna como a la migración transnacional. El delito no es solo de carácter local, sino que también, va más allá de las fronteras nacionales. Se pueden identificar los países de origen, tránsito y destino, pero lo más importante es la forma a través de la cual se desarrolla el delito, la vulneración de las leyes, y de los aparatos de control fronterizo, convirtiendo este hecho en una migración transnacional.

Trata de Menores

En Centroamérica esta forma de crimen organizado representa un gran desafió para los respectivos gobiernos que deben hacer frente a redes delictuales altamente poderosas. Los niños y niñas robadas y desaparecidas son victimas del tráfico laboral y sexual que mafias internacionales asociadas con circuitos de adopción ilegal llevan a cabo. (Save the Children, 2003) La trata interna, si bien es menos común que la internacional, sucede del campo a la ciudad, o bien a áreas turísticas o a áreas dominadas por trabajadores que se encuentran lejos de sus lugares de origen (campos de petróleo, áreas de construcción, estaciones de camiones, puertos o bases militares).

En la trata internacional, los niños pueden ser traficados varias veces, sobre todo dentro del país de destino para evitar ser detectados. Muchas de las vías a través de las cuales se ejecuta el tráfico de menores, son ilegales. Sin embargo en otros casos, opera una formalidad legal, pero con intenciones ilegales. En este sentido, la trata de menores ocupa países de transito para despistar la ruta real a la policía, junto con burlar las leyes he ignorar los controles fronterizos.

De acuerdo a informes de distintas fuentes especializadas, el caso de Guatemala es alarmante, ya que el tráfico de niños observado hacia México y Estados Unidos es creciente. Asimismo, Guatemala puede ser un país de destino de niños de El Salvador, Honduras y Nicaragua, así como de tráfico de otros países vecinos que son trasladados a los Estados Unidos. En Guatemala existe una red muy amplia de trámites de absorción legal que están en manos privadas, y donde no existe una legislación clara al respecto, facilitando la formación de redes de rapto de niños con propósitos de adopción para familias extranjeras. Los países de destino, como los Estados Unidos, representan un mercado para el tráfico de niños y niñas que trabajan en la agricultura. Muchos de ellos provienen no sólo de México, sino que también de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua. Se cree, que hay entre 250.000 y 800.000 menores que viven en condiciones de migración clandestina y cuya situación ilegal dificulta ver la magnitud del tráfico internacional y transnacional de explotación de diferente índole (Save the Children, 2003). Entre las causas principales del extravío de menores están la violencia familiar y el abandono del hogar. Estas causas exponen a los menores al riesgo de ser engañados por adultos con propósitos criminales para luego obligarlos a prostituirse. También existen casos de robos por otras causas, las cuales generalmente se asocian al tráfico de adopciones ilegales. Reportes recientes mencionan a México como importante proveedor del tráfico de personas a los Estados Unidos. Sin embargo, se ha incrementado el numero de personas de Brasil y Europa Central, así como de El Salvador y de Guatemala, especialmente niños y niñas para ser explotados sexualmente (Save the Children, 2003).

Es difícil establecer la magnitud de las desapariciones de menores, porque no se hacen todas las denuncias y no se dispone de sistemas de información y monitoreos oficiales, o bien, éstos son ineficientes. Asimismo, es difícil diferenciar desaparición y tráfico de menores. En Guatemala existe una conjunción de factores económicos, sociales y políticos que han agrandado a la población infantil en situación de vulnerabilidad y orfandad. Muchos de los huérfanos del conflicto armado han sido adoptados por familias de las comunidades afectadas. En Guatemala existían algunas regulaciones legales para la adopción; sin embargo, no habían leyes especificas ni una entidad que regulara políticas en materia de adopción, por lo que los notarios privados tienen amplia facultad para realizar los procedimientos. De acuerdo a información conocida, desde la década de 1980, operan mafias internacionales dedicadas a la adopción ilegal de niños guatemaltecos. (Save the Children, 2003)

Impacto de la transnacionalización sobre las Mujeres a través del Crimen Organizado.

Como se planteó anteriormente, sobre la dinámica de la economía global se ha desarrollado una nueva división del trabajo. Uno de ellos es el trabajo de mujeres jóvenes para corporaciones transnacionales en enclaves de procesamiento exportado. Esto ha ido acompañado de un proceso de feminización de la pobreza asociada con la reestructuración de la economía global y del neoliberalismo, que ha afectado desproporcionalmente a las mujeres, ya que la nueva pobreza esta formada en su gran mayoría, por mujeres y niños. En Centroamérica, las mujeres componen efectivamente una gran parte de la fuerza laboral transnacional de las actividades económicas.

Asimismo, la globalización ha tenido mayores implicaciones en la división sexual del trabajo, entre las relaciones de género y la transformación de la familia misma. Así, la desigualdad en la que han caído las mujeres debería ser analizada según la producción y la reproducción.

Estas desigualdades están fundadas en la división domestica del trabajo. La década de 1980, fue la década de la desregulación laboral trayendo consigo la feminización de la actividad laboral, expandiéndose incluso, sobre los trabajos realizados tradicionalmente por los hombres. La economía global ha permitido que la transnacionalización de los espacios, sobre todo en el campo de la producción, se exprese por ejemplo, en zonas de libre comercio, también denominadas extraterritoriales, donde el empleo femenino tiene un peso importante en comparación con la fuerza laboral masculina.

La reestructuración transnacional del trabajo significó un mayor incremento de las mujeres en la fuerza laboral y un deterioro de sus condiciones laborales. La mayoría de éstas oportunidades pertenecen a la economía informal estando sujetas a la informalidad de las tendencias transnacionales. Por lo tanto, estos trabajos también se encuentran relacionados con el crimen organizado del tráfico de mujeres y menores para el trabajo forzado y el comercio sexual internacional.

Esto se apoya en la situación Anómica de las economías, provocando una escalada de la violencia femenina a través de toda la región. Los movimientos de migración y de lucha económica influyen en la demanda por los servicios sobre la oferta de personas accesibles y la calidad de respuesta de los Estados. (Robinson,2003)

De lo anterior podría deducirse que las organizaciones criminales explotan la migración a través de la trata de mujeres.

La trata de mujeres en América Latina y el Caribe tienen dos características principales:

- la trata interna, en la que las mujeres son trasladadas de una zona a otra dentro de su propio país; y

- la trata externa, en la que son trasladadas a otro país.

De acuerdo al análisis de este trabajo nos ocuparemos del punto B. La trata externa esta dirigida a cubrir una demanda muy amplia en el mercado internacional y por ello, está relacionada directamente con las redes de los Estados Unidos, Europa y Asia, que tiene puntos de operación y reclutamiento en la región centroamericana . Una parte importante de la migración regional e internacional es ilegal. En otras palabras, la entrada ilegal a un país, la posesión de los documentos falsos y la ausencia de permisos de trabajo, son faltas administrativas que surgen de la condición de ser víctimas del tráfico y no clasifica para que tengan un tratamiento como criminales (Chiarotti,2003, Human Rights Watsh 2002). Los inmigrantes traficados no deberían ser vistos como inmigrantes criminales, y tampoco ser tratados como inmigrantes ilegales, por cuanto todos ellos son victimas de la ilegalidad y no propulsores y gestores de la misma.

Las trabajadoras no calificadas (siendo la mayoría adolescentes) perciben pocas posibilidades de ingresar legalmente a los países de destino, por lo que no tienen otra opción que utilizar los medios ilícitos de transporte y traslado. A partir de ello, se observa una feminización de la migración debido a la creciente participación de niñas no acompañadas, mujeres jóvenes solteras y mujeres con responsabilidades familiares.(Brendel,2003) Junto con ello, los factores que determinan la oferta de la trata de personas tienen que ver con las pautas socioculturales. La tolerancia cultural hacia el abuso sexual y a la violencia social, parecerían restringir las opciones de las mujeres y de los menores, potenciando su vulnerabilidad frente a los traficantes. La erosión de los valores familiares y la desintegración familiar hacen posible las condiciones de exposición de riesgo de las mujeres y menores, para quedar a merced de las bandas y de la migración ilegal. Asimismo, la formación de esta oferta para el tráfico de mujeres se alimenta de una demanda que requiere una mano de obra barata, por lo que se privilegia a las indefensas inmigrantes ilegales. Esta demanda se ha expandido significativamente a través de la industria del sexo y de la diversión para responder al aumento del turismo sexual y a una variedad de servicios sexuales comerciales.

Para ello, las redes de traficantes crean modalidades que intentan burlar la tipificación de la trata o bien el trafico, como delito y evasión de las responsabilidades legales.

Algunas de estas modalidades son:

- contrato de trabajo con información parcial para ocultar la realidad;

- adopción simulada, a través de la cual la víctima entra legalmente al país, pero los adoptivos la someten a condiciones de trabajo abusivos; matrimonio con un nacional o residente legal, o por medio de una agencia matrimonial, para ser prostituida y hecha prisionera (Chiarotti,2003)

En suma, la combinación de las presiones migratorias, los movimientos de mercado de la economía global, en sus tendencias transnacionales con una demanda constante de trabajos no regulados e informales; el perfilamiento de la industria del sexo; la incertidumbre doméstica y laboral, dentro de los reglamentos del mercado global; y los espacios transnacionales de producción económica, hacen posible la dinámica del trafico de mujeres y menores.

Esto no es más que el proceso a través del cual se le otorga valor comercial a las personas en el mundo. Se trafican mujeres jóvenes pobres para servir a la industria del sexo, o ser explotadas como servidumbre doméstica, o trabajar forzadamente en la agricultura. En los últimos años, la perversión del negocio ha cambiado el perfil de las personas traficadas, ya que la demanda requiere crecientemente niñas y niños de menor edad (Brendel,2003).

Impacto de la Transnacionalización sobre las Familias a través del Crimen y la Violencia Social

Una de las consecuencias más importantes de los procesos transnacionales sobre la fuerza laboral femenina en Centroamérica es la emergencia de una nueva estructura familiar. Esta reestructuración de la familia es parte de un proceso más amplio de transformación bajo la globalización, que involucra el aumento de nuevas estructuras familiares transnacionales. Estas nuevas estructuras configuran y son retroalimentadas por la migración transnacional, sin dejar de lado otros factores, como: las nuevas identidades de género, y los roles económicos y culturales más allá de los Estados nacionales. Tales fenómenos, como mercados de matrimonios globales, el desarrollo de redes de lazos afectivos a través de las fronteras y las regiones, y una industria global de ciudadanos involucra nuevas confluencias de genero cotidiano, étnico y jerarquía de clases.

Cabe agregar con ello, que las mujeres están diversificando su mantenimiento y sus estrategias reproductivas, las cuales están determinadas por la migración interna y externa, por el mercado informal de productos preparados en el hogar que fueron usados previamente para trueque o autoconsumo, y finalmente, por la venta de servicios personales. Todo esto ha reducido el estatus social de las mujeres y ha agravado la degradación femenina, en lo que respecta a los asuntos de violencia domestica, aborto y acoso sexual, los que ya forman parte de la agenda de la comunidad internacional. (Robinson,2003)

La degradación de la mujer, como síntoma de la reestructuración de la familia, ha sido potenciada por la migración transnacional trayendo consigo el efecto de la desintegración familiar, sobre todo la migración de menores no acompañados lo cual agrava la situación de riesgo criminal.

Es por ello que la degradación de la mujer aparece en distintos ámbitos de la violencia social y criminal. Así el tráfico, la prostitución, la pornografía infantil y el turismo sexual, conforman una red que cruza las familias y genera una disposición a la explotación sexual. Por ejemplo, la prostitución en las pandillas juveniles, donde una gran parte de los adolescentes, la mayoría entre los 12 y 14 años deben mantener a menudo relaciones sexuales con todos los miembros del grupo a cambio de protección. Los menores que han crecido en hogares quebrados generan la identidad, la cultura y la socialización de la violencia.(Jonson,2004) Asimismo, considerando otros casos, muchas niñas son prestadas o arrendadas a vecinos con fines de explotación sexual. Lo mismo sucede con las temporadas de vacaciones y de cosecha, durante las cuales la prostitución es usada como un trabajo temporal. Se podría llegar a concluir, que la reestructuración de las familias en el marco transnacional trae consigo la criminalización de muchas de ellas y, sobre todo, de las redes sociales a las cuales se involucran.

El marco transnacional como factor determinante de la migración, al generar demanda de fuerza laboral a bajo costo, aprovecha la participación de la mujer sola y con hijos. Es decir que la feminización de la pobreza hace caer sobre las mujeres todos los problemas de las condiciones deficientes. Así, las mujeres se emplean en trabajos que se prestan a la violación de sus derechos humanos Impactando gravemente sobre los menores en términos de socialización, educación, salud y seguridad.

CONCLUSIÓN:

El proceso de democratización en Centroamérica una vez terminados los conflictos armados dio cuenta de la debilidad del Estado para imponerse en los aspectos centrales de su Soberanía y garantizar un orden pacifico vinculante para todos sus ciudadanos. En éste sentido, sus gobiernos presentan serías dificultades de gobernabilidad teniendo como trasfondo la incapacidad de hace cumplir las leyes.

Los regímenes instaurados en los países de la región desde los años 60- 90 en los cuales se dieron pela diferentes grupos sociales (las cuales nunca fueron resueltas), llevaron a la descomposición del Estado, cuestionando el rol de éste como órgano de regulación y dirección de toda la sociedad. La crisis llego a ser entonces, una manifestación de la desorganización de la actividad estatal. Ante tal cuestionamiento social de ésta dominación, la violencia y el terrorismo de Estado fueron ocupando su lugar.

Las peleas internas de los grupos oligárquicos fueron dando paso a la formación de nuevos grupos sociales transnacionalizados, los cuales asumieron el poder en los años 90 levando adelante un programa de capitalismo global dejando de lado aspectos básicos de la convivencia ciudadana y de un mínimo consenso social. Tal situación llevo a que los conflictos sociales no disminuyeran, sino que se potenciaran. La escasa posibilidad de canalizar, formal e institucionalmente, los intereses y problemas de los actores sociales, dio origen a la diversificación de nuevas formas de violencia. La inseguridad y el aumento de la criminalidad se fue transformando en uno de los principales problemas a resolver. Dichas particularidades dieron cuenta de el fenómeno de las pandillas y nuevas bandas de jóvenes muy bien organizados los cuales detentan el monopolio de la violencia. En cuanto al tráfico de drogas, secuestros y trata de personas principalmente mujeres y niños, tal situación se ha hecho imparable pese a los esfuerzos gubernamentales.

Si bien el fenómeno de las pandillas no es nuevo, lo nuevo es la complejidad que han adoptado, radicando cada vez más en un problema urbano de violencia sistemática, ya que el abandono social y la falta de referentes de socialización las fueron convirtiendo en organizaciones criminales en vinculo con otras organizaciones criminales transnacionales

Dicho esto, tal vinculo lleva a que el problema ya no sea de un sólo Estado sino de toda la región, donde se mezclan todos los factores, siendo la migración uno de los más importantes, ya que la misma vinculada a la violencia y a la criminalidad (trata de persona etc) está radicada fuertemente en el desarraigo de muchas personas jóvenes y familias, las cuales han roto sus lazos internos y han viso incrementar sus problemas debido a la frustración social que causa la falta de oportunidad y el desempleo.

La coordinación entre los Estados afectados y la comunidad internacional debe impulsar la integración regional a favor de la implementación de áreas comunes capaces de potenciar los efectos de los problemas más importantes de los Estados afectados. Es decir, a través de la integración regional y a cooperación internacional, iniciar un proceso de integración social en cada Estado, cuyo fin básico sea fortalecer a la sociedad civil.

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Propiedades de “estatidad”: capacidad de externalizar su poder, de institucionalizar su autoridad, diferenciar su control e internalizar una identidad colectiva. (ve Oszlak, 1978).

División de poderes, vinculación estricta de la administración a las leyes y la ganita de la protección de la libertad y de los derechos fundamentales, sobre todo el derecho a la propiedad.

La violencia se define como el “uso o amenaza de uso de la fuerza física o psicológica y sus manifestaciones (Homicidio, Robo, Secuestro, Violencia domestica) es uno de los mayores obstáculos al desarrollo y bienestar de los ciudadanos. (ver Buvinic et al, 1999)

(ver Robinson, 2003)

Definición de crimen organizado usada por el Servicio Nacional de Inteligencia Criminal Británico.“Constituye crimen organizado cualquier empresa o grupo de personas, involucradas en actividades ilícitas contínuas que tiene como meta principal la obtención de lucro sin importar las fronteras nacionales”.

Peter Waldmann, 1998)

( ver Robinson, 2003)

En América Central y México se llaman maquilas a las actividades económicas nacionales o extranjeras que ejecutan una parte muy precisa en el proceso de producción. Las empresas maquiladoras inician, terminan o contribuyen en la elaboración de productos destinados a la exportación, ubicándose en zonas francas. En el contexto de competencia los países industrializados buscan abaratar costos, y buscan mano de obra barata en los países periféricos. (Robinson, 2003)

Por ejemplo; en Guatemala, los campesinos indígenas en las ciudades viven su desarraigo bajo condiciones sociales de miseria, son objeto de violencia, tanto de los aparatos estatales como de las bandas criminales y no tienen la posibilidad de generar organizaciones comunitarias a las cuales se le reconozca autoridad legítima.

En enero 2005, en El salvador, hubo 100 muertes más que en el mismo mes del año pasado. Ante esta situación el gobierno pretende aprobar 16 reformas a la Ley de Armas, con el objetivo de limitar la posesión de las mismas.

Gobernabilidad entendida como el conjunto de tradiciones e instituciones mediante las cuales se ejerce la autoridad en un país en pos del bien común. Quedan comprendidos en esta definición el proceso de elección, supervisión y reemplazo de quienes ejercen la autoridad (la dimensión política), la capacidad del gobierno para gestionar eficazmente los recursos y poner en practica políticas acertadas (dimensión económica) y el respeto de los ciudadanos y del Estado por las instituciones de país (dimensión institucional). ( ver Kaufmann)

http://www.sieca.org.gt/publico/Reuniones_Presidentes/ii/acuerdo.htm

La migración en Centroamérica, como flujos multidireccionales que disuelven lo interno y externo así como pasan por encima de las fronteras y sus controles. Por una parte, proceso que genera espacios característicos y comunes para distintos países y por otra parte, proceso explotado y aprovechado por el crimen organizad.

www.sinfronteras.org.mx/contenido/migración.htm

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