Violencia intrafamiliar

Agresión. Agresividad. Frustración. Malos tratos. Maltrato. Mujeres. Niños. Comportamiento humano. Pautas conducta. Aprendizaje social

  • Enviado por: Noel Gallagher
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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LA AGRESIÓN HUMANA

El hombre es un animal agresivo. A excepción de algunos roedores, ningún vertebrado mata de modo tan sistemático y frenético a miembros de su propia especie.

La forma más extrema de agresión puede considerarse como el último grado de la influencia social.

DEFINICIÓN DE AGRESIÓN

Es difícil hacer una definición clara de agresión, pero se puede empezar haciendo una distinción entre la conducta que hiere o no hiere a los otros. Así, el vendedor audaz, el estudiante concentrado en su problema, no se considerarían como agresivos y sí en cambio asesinos en serie, el niño fastidioso…

La distinción no es satisfactoria porque ignora la intención del perpetrador del acto, y este es el aspecto crucial en la definición de agresión. Se definiría como aquella conducta cuya meta es causar daño o dolor tanto físico como mental. Por ejemplo, un amigo abofetea a otro en un ataque de rabia. Puede ser totalmente ineficaz pero es un acto agresivo. El mismo amigo puede con total inocencia darle un codazo al otro en un ojo y causarle mucho dolor. Esto no se definiría como acto de agresión porque sus consecuencias dolorosas no fueron intencionadas.

Cabe distinguir dentro de la agresión voluntaria entre aquella que es un fin en sí misma y la que es un mero medio de conseguir algún fin. Lanzar una bomba en una fábrica en la Segunda Guerra Mundial puede considerarse acto de agresión instrumental, mientras que el tirotear a mujeres y niños indefensos cabe contemplarlo como un acto donde la agresión es un fin en si mismo.

¿ES INSTINTIVA LA AGRESIVIDAD?

Según Rousseau el hombre en estado natural es un ser benigno, feliz y bueno, y que es la sociedad represiva la que provoca en él la agresividad y la depravación. Otros opinan que el hombre en su estado natural es una bestia. Freud sostuvo que el hombre nace con el instinto de muerte, “Tánatos”: orientado hacia el interior, Tánatos se manifiesta en el autocastigo y extremadamente en el suicidio; orientado hacia el exterior, se manifiesta como hostilidad, destrucción y homicidio.

Freud creía que esta energía agresiva desea de algún modo encontrar una salida pues sino se acumula y produce enfermedad.

Si se ha demostrado que la conducta agresiva puede ser inhibida por una experiencia precoz. Un gato criado con una rata no tiende a atacarla ni a otras tampoco. Por otro lado, las ratas aún criadas aisladamente atacan a otras que se le introduzca y además con el mismo patrón de amenaza que las ratas experimentadas. La agresión no necesita aparentemente ser aprendida, aunque tampoco se cree que sea instintiva.

Pero según Berkowitz los seres humanos son esencialmente distintos de los no humanos, porque el aprendizaje juega un papel más importante en su conducta agresiva. Ni mucho menos el hombre tiene el mismo comportamiento que los animales, no está igualmente programado para defender su territorio.

FRUSTRACIÓN

La agresión puede ser provocada por cualquier situación desagradable o adversa, como dolor, aburrimiento…De las situaciones adversas, el mayor instigador de agresión es la frustración. Si un individuo se ve obstaculizado en su caminar hacia una meta, la frustración resultante incrementará la probabilidad de una respuesta agresiva. Esto no significa que la frustración lleve siempre a la agresión, ni que la frustración sea la única causa de agresión.

Es importante distinguir entre frustración y privación. Los niños que simplemente carecen de juguetes no agraden necesariamente. AL contrario, los niños llenos de motivos para esperar disfrutar de juguetes son los que experimentan frustración si no lo hace.

La frustración es una privación relativa: supongamos que vosotros decidís estudiar una carrera y en cambio yo no; si tenéis vosotros un trabajo mejor que el mio no experimentaré frustración. Pero si ambos hemos acabado una carrera y vosotros tenéis un empleo de oficina mientras yo recibo como útil una escoba, si me sentiré frustrado.

Mientras exista una esperanza insatisfecha habrá agresión. La agresión puede reducirse eliminando la esperanza o satisfaciéndola. Un pueblo insatisfecho es un pueblo apático.

APRENDIZAJE SOCIAL Y AGRESIÓN

Aunque la frustración y el dolor sean las causas principales de la agresión, hay otros factores que pueden intervenir tanto para suscitar como para inhibir una respuesta agresiva. Estos factores son el resultado del aprendizaje social. Un rasgo basado en el aprendizaje social es la intención atribuida a un agente de dolor o frustración; el hombre se diferencia de los animales en la capacidad de tomar en consideración las intenciones ajenas. Por ello la frustración y el dolor no conducen inexorablemente a la agresión.

Por otro lado, ciertos estímulos pueden evocar una conducta agresiva por parte de individuos que no parecen estar frustrados. Los niños, según demostró Bandura, copian la conducta de un adulto; ver a otra persona comportarse agresivamente les servía como estímulo para comportarse agresivamente ellos, y partiendo de ahí son incitados a realizar toda una gama de conductas agresivas. Si además el modelo agresivo era recompensado por su conducta agresiva, quienes lo presenciaban eran después más agresivos que quienes veían castigar al modelo por dicha conducta.

Si un sujeto se encuentra frustrado, la mera presencia de un objeto asociado con la agresión incrementará su agresividad.

¿ES NECESARIA LA AGRESIÓN?

-SUPERVIVENCIA DE LOS MÁS APTOS.

Konrad Lorenz sostiene que la agresión es “una parte esencial de la organización instintiva preservadora de la vida”.

Muchos autores piden cautela a la hora de intentar controlar la agresión en el hombre, sugiriendo que, como sucede con los animales inferiores, la agresión es necesaria para la supervivencia. Este razonamiento se basa, sobre la suposición de que el mismo mecanismo en virtud del cual el hombre mata a su vecino lleva a otro a “conquistar” el espacio, a “hincar el diente” a un problema matemático, a “atacar” o “dominar” el universo.

Probablemente esto no es cierto. La agresión abierta ya no es necesaria para la supervivencia humana. Por otro lado, equiparar la actividad creadora y los más altos logros con la hostilidad y la agresión es confundir el problema. Esta distinción nos es difícil porque el espíritu occidental ha sido formado para igualar éxito y victoria, un hacer bien las cosas con ganar a alguien.

- CATÁRSIS

Freud creía que si el hombre no lograba expresarse agresivamente, esa energía agresiva se iría acumulando hasta explotar en última instancia, bien en forma de violencia extrema o de enfermedad. Si está probado que el conflicto relacionado con la agresión puede conducir a un estado de elevada tensión emocional en los humanos.

Hay al menos tres caminos para descargar la energía agresiva:

1) Gastándola en forma de actividad física.

2) De forma no destructiva a nivel de la fantasía.

3) Mediante una agresión directa, atacando al frustrador.

Tomemos el primer tipo, una conducta agresiva socialmente aceptable. Está muy extendida: los juegos competitivos ofrecen una vía de escape satisfactoria para el impulso agresivo instintivo. Pero con ello no se reduce la agresividad.

La segunda forma de agresión, la fantasía. La utilidad de la agresión imaginaria fue limitada: no redujo demasiado la energía agresiva. También es importante destacar que en la agresión imaginaria nadie sufre un daño efectivo.

La agresión directa sirve para aumentar los sentimientos negativos del agresor hacia el objeto de su agresión y, por tanto, aumenta las probabilidades de agresión contra esa persona. La violencia no reduce la tendencia hacia la violencia; la violencia engendra más violencia.

Hay diferencia entre estar enojado y la expresión de tal enojo de forma violenta y destructiva. Experimentar iras en ocasiones es normal e inofensivo.

- CATÁRSIS Y POLÍTICA SOCIAL

Como demostró Bandura los niños utilizan a los agresores adultos como modelos para su propia conducta. Machacan un muñeco después de ver como lo golpea un adulto. De 18 estudios, 16 apoyan el criterio de que observar actos violentos incrementa la posibilidad de una posterior agresión entre los observadores. Las pruebas sugieren que la violencia en televisión es potencialmente peligrosa especialmente en los niños. De los 95 dibujos animados analizados en cierto estudio, sólo uno no contenía violencia.

En un estudio, utilizaron la serie de televisión “Los intocables”, de policías y ladrones. Después de verlo se dejó a los niños jugar en un cuarto distinto con otro grupo de niños. Quienes habían presenciado el programa violento mostraron mucha más agresividad contra los otros niños que quienes habían presenciado el programa deportivo.

Por último los niños que ven más programas agresivos en televisión dan más pruebas de recurrir a la agresividad como solución de sus problemas. Hay que indicar que estos estudios no son concluyentes por sí mismos.

Aunque si hay pruebas bastante claras de que contemplar una conducta violenta en televisión incrementa la conducta agresiva en el niño. A ellos les resulta muy entretenida y es de notar que a los 15 años, un niño medio ha presenciado más de 15.000 crímenes en televisión.

- LA AGRESIÓN COMO FORMA DE ATRAER LA ATENCIÓN PÚBLICA

La agresión violenta puede ser el modo más espectacular de que una minoría oprimida atraiga la atención de la mayoría silenciosa. Pero no hay que olvidar que la violencia engendra más violencia.

Los investigadores han demostrado una y otra vez que la única solución es descubrir modos de reducir la violencia mientras continuamos reduciendo la injusticia productora de las frustraciones que frecuentemente estallan en una agresión violenta.

- CASTIGO

Para el ciudadano medio, un modo obvio de reducir la agresión es castigarla y que cuanto más severo sea, mejor será. Pero los castigos graves son efectivos temporalmente, de no usarse con extremada cautela pueden tener el efecto opuesto a la larga. Lo padres propensos a castigos duros suelen tener niños extremadamente agresivos. Por supuesto, no está probado que el castigo de la agresión produzca por sí solo niños agresivos. Estos padres son también personas ásperas y agresivas, y puede suceder que sus hijos simplemente estén copiando esa conducta agresiva en general. Se ha demostrado que los niños castigados físicamente por un adulto que hasta entonces los había tratado de modo cálido y amistoso suelen cumplirlos deseos del adulto aún estando él ausente. Al contrario suelen dejar de cumplir sus deseos en el momento en que este abandona el cuarto. El castigo puede ser útil si se aplica juiciosamente y en el contexto de una relación cálida.

Otro factor es la severidad del castigo. Un castigo severo o restrictivo puede ser extremadamente frustrante y como la frustración es una de las causas primeras, parecería sabio evitar el uso de tácticas frustrantes cuando se intenta dominar la agresión.

Los castigos severos desembocan en sumisión, pero rara vez producen interiorización. A fin de establecer pautas de conducta no agresiva a largo plazo es importante inducir al niño a interiorizar un conjunto de valores que denigre la agresividad.

Con niños pequeños las amenazas de castigos leves son mucho más efectivas que las amenazas de grandes castigos.

- CASTIGO DE MODELOS AGRESIVOS

Una variación sobre este tema consiste en el castigo de un tercero. Concretamente se ha afirmado que la agresión podría reducirse presentando al niño un modelo agresivo que acaba malparado. Los linchamientos y ejecuciones públicas posiblemente estuviesen organizados por partidarios de esta teoría. En experimentos controlados, niños a los que han sido presentados una película de una persona agresiva que es castigada, se les da la oportunidad de comportarse agresivamente en circunstancias similares. Quienes ven la película despliegan una conducta notablemente menos agresivas que quienes ven la película cuyo protagonista es recompensado. Quienes vieron castigar al modelo fueron menos agresivos que quienes vieron el modelo sin ser castigado ni recompensado. Por otra parte el grupo que observó un modelo castigado no bajó el nivel general de agresión por debajo del de un grupo de niños que no fueron expuestos a un modelo agresivo. Podría ser igualmente eficaz no exponer al niño a ningún modelo agresivo en absoluto.

- RECOMPENSAR OTRAS PAUTAS DE CONDUCTA

Otra posibilidad investigada es la de ignorar a un niño cuando se comporta agresivamente y recompensarle por su conducta no agresiva; esto se basa en parte sobre la hipótesis de que los niños pequeños se comportan a menudo agresivamente como medio de atraer la atención. Para ellos ser castigados es preferible a ser ignorados.

- LA PRESENCIA DE MODELOS NO AGRESIVOS

Un importante freno al comportamiento agresivo es la indicación clara de que semejante conducta es inapropiada. El indicador más efectivo es social; esto es, la presencia de otra gente que está en la misma situación y a la que se la ve contenida y relativamente no agresiva.

- FOMENTAR EMPATÍA HACIA LOS DEMÁS

A la mayor parte de la gente le resulta difícil causar voluntariamente dolor a otro ser humano a menos que logre encontrar algún modo de deshumanizar a la víctima. Si es verdad que la mayor parte de los individuos necesitan deshumanizar a sus víctimas para cometer un acto extremo de agresión, creando empatía entre las personas será más difícil cometer actos agresivos. Cuanto más empatía tiene una persona, menos recurre a acciones agresivas.